sábado, 30 de agosto de 2025

Venza a la ansiedad

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- La actitud filosófica del espírita

2.- Insensibilidad de los convulsionantes

3.- La Doctrina Panteísta

4.- Venza a la ansiedad

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 LA ACTITUD FILOSÓFICA DEL ESPÍRITA

 


El espiritismo otorga una filosofía a quien lo comprende y asimila. Una filosofía es un cuestionamiento de las cosas básicas que nos suceden en la vida, y una búsqueda incesante de unos principios o valores en donde sustentar nuestro carácter. 

Un espírita no es un Locke, ni un Husserl, ni inventa ni descubre nada que no haya sido ya dicho. La moral espírita se basa en las enseñanzas del rabí de Galilea, Jesús de Nazareth, pues no es la vida pública o mística de Jesús lo que nos preocupa u ocupa. .

El estudio de la vida y anécdotas históricas de Jesús es fascinante, pero nos aleja de nuestro cometido: la moral espírita. Decíamos que sus enseñanzas son el óbice de nuestra moral como espíritas. Moral no siempre bien comprendida, y que ha llevado a fanatismos a lo largo de la historia, pues no debe de ser interpretada al pie de la letra. Para ello el Evangelio según el Espiritismo, da una cabal explicación de los pasajes más importantes de la moral de Cristo. 

El verdadero espírita comprende la seriedad de las críticas que un Nietzsche arroja ante la melifluidad y apocamiento de algunas actitudes mal llamadas cristianas, pues pensadores de tal calibre intentan recuperar el pensamiento heleno, en su estado más puro. No haremos aquí una superficial opinión de las intrincadas y complejas opiniones del filósofo alemán, que merece toda nuestra admiración, por su valentía y por su gran capacidad para sobreponerse a una forma de pensar que reina sobre occidente desde prácticamente la caída del Imperio Romano.

 Reflexionar es de vital importancia para cualquier amante del conocimiento. No obstante el ya mencionado Evangelio según el Espiritismo, que no es un evangelio nuevo, en la parte introductora nos habla de la filosofía de Platón y Sócrates. En su aspecto moral. Dejando a un lado otras múltiples cuestiones de la filosofía de ambos. Por no decir, que en realidad hace hincapié en Sócrates, dejando a Platón a un lado, teniéndolo en cuenta como mero trasmisor del pensamiento del primero. Hablaríamos por tanto de los primeros libros de Platón, en donde la figura de Sócrates es claro relieve. Ahí se hace una comparación entre las ideas de los filósofos y las de Jesús, en temas que con el paso del tiempo han perdido su claridad, sea por ejemplo: la reencarnación, o la importancia de los “daímones” o espíritus familiares que se comunican con los que estamos en la materia física (encarnados). 

Al observar estas ideas, vemos que hay una línea clara y directa en el pensamiento moral, es la verdadera antorcha que no se ha de poner debajo del celemín. Queremos decir, se atisba la verdad de los pasos, cuando Jesús decía yo soy el camino, hablaba de sus acciones, de sus enseñanzas, no de su persona.

 Es un oscuro complot teológico lo que con la figura del humilde carpintero se hizo después. Su mensaje embriagaba a las multitudes, en el “Sermón de la Montaña” única parte veraz de todos los evangelios según el prestigioso religioso T. de Chardin, Jesús hablaba a las multitudes, capaz de sugestionarlas hasta tal punto que cobraban sentido sus palabras “no sólo de pan vive el hombre sino de toda palabra que viene de Dios”. De ahí la explicación que Kardec ofrece a los llamados milagros en la obra La Génesis, los milagros y las profecías según el Espiritismo, de los panes y los peces que se multiplican, dando de comer a multitudes ingentes. 

Bien, Jesús inspirado por el Verbo (logos), el Espíritu Santo, o sencillamente el Espíritu hablaba lo que toda la humanidad ha escuchado por boca de sus diferentes profetas: paz y amor, esperanza y redención, justicia para el oprimido, verdad y libertad. Este mensaje que irradia desde las toscas manos que redactaron los evangelios, sobrepasa en mucho las sutilezas que posteriormente Pablo de Tarso, o cualquier padre de la Iglesia fueron introduciendo al mensaje “original” de Jesús; dando lugar al cristianismo que conocemos, que seguramente no tenía mucho que ver con el que Jesús predicó. “Ahí dónde dos o tres estén en mi nombre, yo estaré con ellos”, dice en un pasaje. Esto es un acto de fe que nos liga a él, porque el espiritismo nos da la posibilidad de rastrear estos pasos de amor e indulgencia, nobleza y caridad auténtica (no de limosna) al prójimo.

 Muchos llamados santos o santas, no son más que mártires de ideas, pero en cambio otros, irradian una bondad y una fe en las clases más populares, que cuanto menos es de admirar. 

Es un fenómeno antropológico ver el fervor de una población hacia su santo/a patrón/a. Supera la tradición y alcanza cotas de misticismo popular. Innato en el ser humano; igual era ir a venerar a Venus Generatrix que a la Virgen María. Solamente ha cambiado el nombre y la época. ¿Rige un Dios nuestro mundo, nuestro universo? Pregunta que golpea con dureza nuestra inteligencia. Hay preguntas tan hondas que superan la capacidad de cualquier respuesta. En el inicio del Libro de los Espíritus de Allan Kardec, ante la pregunta número 1 “¿Qué es Dios?”, los espíritus contestan “La inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas”. Respuesta bastante profunda y digna de meditación. Pero en la que no nos descollaremos, pues nos interesa llegar a otro lugar, dejándote caro/a lector/a que hagas propia tal pregunta y medites si tiene sentido o no para ti tal respuesta. 

Somos poco más o menos que accidentes biológicos, empeñados en trascender a toda costa nuestra realidad material. Sería lógico pensar que tras la muerte todo se acaba. Pero es inquietante observar que todos los pueblos tienen su idea del “más allá”. No hay pueblos ateos. El ateísmo ha sido una reacción intelectual ante los excesos y fanatismos de la religión. En realidad los escépticos griegos, que constituían un modo de pensar en la Antigua Hélade, decían que “es posible que haya una verdad o principio de la naturaleza (arjé) pero desde luego no lo podemos llegar a conocer”. En el fondo algo así dice el espiritismo en su pregunta 14 del mentado Libro de los Espíritus, que por mucho que divaguemos no podemos llegar a comprender a Dios, que hay cosas más fundamentales que sí están a nuestro alcance y que nos competen más. En esa respuesta, que desisto copiar literal adrede, se hace un claro ataque a la fatua vanidad de quienes indagan sobre humo, y nos pone en alerta de nuestras conductas para con el prójimo.

 En realidad un espírita es igual a un escéptico griego, sabe qué hay una verdad, pero dada nuestra limitación, siempre está en constante búsqueda de certezas. Lo contrario es engullir dogmas e ideas preconcebidas: la muerte de todo pensamiento racional. 

Son muchos los experimentos realizados por personas desinteresadas, estudiosas, que incluso se han jugado su prestigio científico, y cuyos puntos de partida eran totalmente opuestos a las manifestaciones espiritistas, los que dan aval a lo que fundamenta nuestra creencia. 

Muchas investigaciones pertenecen al pasado, entonces decir Espiritismo inspiraba entre respeto y temor, ambas cosas eran posibles. Después de la Segunda Guerra Mundial más bien burla e incredulidad, tal es el arma que se esgrime en la actualidad ante las ideas que una y otra vez acechan nuestra especie, en busca de quienes “tengan oídos para escuchar y ojos para ver”.

 Ahora ya no se llaman fenómenos espíritas, reciben otra nomenclatura, e incluso han huido de los laboratorios parapsicológicos, refugiándose en los lugares más insospechados, pero bajo el amparo de prestigiosos científicos, que de forma “fortuita” han tropezado con estas cuestiones de la pervivencia de la vida tras de la muerte. Son nombres anónimos, ante la gran masa, pero que vuelven a levantar los interrogantes que aparentemente se habían sepultado tras el intento de desprestigio de las viejas escuelas de Metapsíquica de Richet, o el Espiritismo de Kardec. 

Estos fenómenos que se hallan fácilmente en cualquier cultura, presente o pasada, conservan una envoltura etnográfica que hace difícil para el observador desprevenido poder separar un principio que se da en todas estas manifestaciones, y que Kardec denominó mediumnidad, con los ritos y aparato sugestivo que acompañan a las mismas. 

Allan Kardec en su obra El libro de los Médiums asentó la primera metodología y estudio serio sobre dicha facultad. A diferencia de los papiros egipcios u otros escritos mistéricos del pasado, Kardec usa el método científico, propio de nuestro tiempo, abandonando el simbólico-interpretativo o hermenéutico. Pues no se trata de un fenómeno nuevo, sino antiquísimo, pero que antes sólo era propicio para los iniciados. Debe el espírita comprender y valorar su importante legado del pasado, pero sin anclarse en él, ni complacerse inútilmente. 

Avanzar siempre, como dijo el pensador León Denis “siempre adelante, siempre más lejos, siempre más alto”.

Del Blog “Claro de Luna” de Myriel       

 

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INSENSIBILIDAD DE LOS CONVULSIONANTES



En el vasto universo de descubrimientos y reflexiones que componen la Doctrina Espírita, la pregunta 483 de “El Libro de los Espíritus” se destaca como un punto de encuentro entre la fe, la ciencia y la comprensión de la dimensión espiritual del ser humano. Al abordar la insensibilidad física observada en convulsionarios y otros sometidos a torturas extremas, la respuesta de los Espíritus Superiores, junto con los análisis de Allan Kardec y el comentario del espíritu Miramez, ofrece una rica oportunidad para comprender los mecanismos que transcienden la materia.

La pregunta y la respuesta en el contexto espírita

Kardec pregunta:

“¿Cuál es la causa de la insensibilidad física observada en algunos convulsionantes, así como en otros individuos sometidos a las más atroces torturas?”

La respuesta de los Espíritus Superiores revela una doble perspectiva:

Efecto del Magnetismo: La acción magnética, así como la de ciertas sustancias, puede influir en el sistema nervioso, reduciendo o eliminando la sensibilidad.

Exaltación del Pensamiento: Cuando el pensamiento se exalta, la sensibilidad del cuerpo puede embotarse. Es como si la vida se retirara parcialmente del cuerpo para concentrarse en el espíritu. Ejemplos de esto pueden verse en situaciones en las que una fuerte ocupación mental impide la percepción de dolor o malestar físico.

Esta explicación nos lleva a comprender que la conexión entre cuerpo y espíritu es maleable, permitiendo que los factores espirituales y psicológicos influyan profundamente en el estado físico.

Nota de Allan Kardec .-

Kardec complementa la respuesta  con un análisis esclarecedor del fenómeno, observando situaciones concretas en las que se manifiesta la insensibilidad. Menciona que:

Exaltación fanática y entusiasmo: Estos estados pueden neutralizar la sensibilidad como un anestésico natural. Ejemplos históricos muestran a cristianos que afrontan la tortura con calma y a soldados heridos que continúan luchando sin darse cuenta de sus heridas.

Acción de los Espíritus y Disposición Natural: La interferencia espiritual, en muchos casos, se limita a aprovechar las disposiciones naturales del individuo. Cuando la causa es meramente natural y se agrava por circunstancias externas, puede controlarse con medidas adecuadas, como la intervención de una autoridad pública.

Esta nota de Kardec es fundamental para diferenciar los fenómenos que se originan directamente por influencia espiritual de aquellos que tienen una raíz predominantemente física o psicológica.

La visión de Miramez: La causa de la insensibilidad

En el texto titulado “La Causa de la Insensibilidad” , presente en la obra Filosofía Espírita , el espíritu Miramez profundiza en el tema y ofrece una perspectiva espiritual y moral rica en significado:

La fe como factor aislante: Miramez destaca que la fe es la principal causa de la insensibilidad al dolor. La verdadera fe, hija de la caridad y madre de la esperanza, tiene el poder de canalizar la atención hacia algo mayor, neutralizando los efectos del dolor físico.

Fe y Magnetismo: También se destaca la relación entre magnetizador y magnetizado, mostrando que la confianza y la fe en el magnetizador crean una conexión que permite alcanzar estados de insensibilidad.

Fanatismo y peligro: A pesar de reconocer el poder del fanatismo para producir insensibilidad, Miramez advierte de los riesgos de la fe ciega. Exalta la evolución de la fe ciega a la fe razonada y, posteriormente, a la fe intuitiva, como camino de progreso espiritual.

Análisis y reflexión sobre los aspectos presentados

La combinación de ideas presentadas por los Espíritus Superiores, por Kardec y por Miramez nos lleva a algunas reflexiones importantes:

La fe como instrumento de poder: La fe verdadera es una fuerza capaz de transformar la realidad de un individuo, no sólo a nivel espiritual, sino también a nivel físico. Cuando se guía por la razón y la comprensión de las leyes divinas, se convierte en un recurso invaluable para superar los desafíos.

El papel del magnetismo: El magnetismo, como fuerza natural, demuestra hasta qué punto el cuerpo humano puede ser influenciado por factores externos y por la armonía entre los individuos. Esta relación nos recuerda que el universo está gobernado por leyes naturales, que se extienden más allá de lo que percibimos.

Fanatismo versus fe razonada: el fanatismo, aunque poderoso, puede conducir al desequilibrio y a la irracionalidad. La Doctrina Espírita, al promover la fe razonada, orienta a los individuos hacia una experiencia consciente y equilibrada de la espiritualidad.

Interferencia Espiritual: La acción de los Espíritus, ya sean superiores o inferiores, demuestra la complejidad de las relaciones entre los planos espiritual y material. La sintonía es siempre el factor determinante a la hora de establecer estas conexiones.

Conclusión

La exploración de la causa de la insensibilidad en los convulsionarios en la época de la Codificación Espírita nos revela la interconexión entre los aspectos físico, psicológico y espiritual de la vida humana. A través de la comprensión del magnetismo, la exaltación del pensamiento y la influencia de la fe, nos damos cuenta de que el dolor y la insensibilidad no son meros fenómenos corporales, sino expresiones de una realidad mucho más amplia y profunda.

La Doctrina Espírita nos invita a trascender el materialismo y explorar los poderes del espíritu. En este proceso, la fe razonada y el estudio constante se convierten en los fundamentos de una vida espiritual más plena, permitiéndonos comprender y aplicar estas verdades en nuestra vida diaria. Así nos acercamos cada vez más al ideal de perfección moral y espiritual que propone la Doctrina Espírita.

 ( Trabajo de autoría desconocida )

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                        LA DOCTRINA PANTEÍSTA

  " El principio inteligente o alma, independiente de la materia, es tomada al nacer del todo universal; se individualiza en cada ser durante la vida, y a la muerte vuelve a la masa común, como las gotas de agua al océano.

Consecuencias.- : Sin individualidad y sin conciencia de sí mismo, el ser es como si no existiese; las consecuencias morales de esta doctrina son las mismas que las de la doctrina materialista.

Observación.- : Cierto número de panteístas admiten que el alma, tomada al nacer en el todo universal, conserva su individualidad durante un tiempo indefinido y que no vuelve a la masa sino después de haber llegado a los últimos grados de la perfección. Las consecuencias de esta clase de creencia son exactamente las mismas que las de la doctrina panteísta propiamente dicha; porque si es perfectamente inútil tomarse el trabajo de adquirir algunos conocimientos, cuya conciencia ha de perderse, anonadándose después de un tiempo relativamente corto, si el alma generalmente se resiste a admitir semejante concepción, cuanto mayor no sería su pena, pensando que cuando en el momento en que llegase al conocimiento y a la perfección supremos, sería condenado a perder el fruto de todos sus trabajos, perdiendo su individualidad.

- Allan Kardec- ( Obras Póstumas)

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                      Venza la ansiedad


     En los actuales dias que vivimos en la Tierra con tanto progreso material, el ser humano vive aturdido ante los graves conflictos: el miedo, la tristeza, la depresión y la ansiedad. Esto tiene asolado a millones de personas en todo el planeta y no son fáciles sus curas o alivio al amparo del ser humano.
    Inicialmente pretendemos ofrecer algunas definiciones de este terrible drama:
  "Ansiedad es la sensación , a veces vaga, de que algo desagradable está a punto de suceder". El diccionario Aurelio presenta estos conceptos: "Ansia, aflicción, angustia....Perturbación del Espíritu causada por la incertidumbre o por el recelo...; Ansiedad: estado afectivo caracterizado por un sentimiento de inseguridad."

      Lector amigo, observe entonces, que la ansiedad está íntimamente ligada con las incertidumbres de la existencia en la Tierra y en la vida espiritual, solo que son muchos los que se afligen con lo que les podrá suceder después de la muerte.
     Buda- el Iluminado- ya llamaba la atención para la impermanencia de todo cuanto se refiere al cuerpo orgánico o al  espiritual, solo que son muchos los que se afligen con lo que les podrá suceder. Platón, filósofo de la antigüedad, afirmaba que la única cosaq que no cambia en el Universo es la Ley del Cambio.

Así, por la dinámica de la Vida, en movimiento contínuo, nada permanece estacionario. Criatura alguna, por fuerza de este movimiento incesante, experimenta seguridad absoluta y permanente del cuerpo. Todos estamos sujetos a cambios que pueden ocurrir en cualquier momento. En relación a esta impermanencia y a esta inseguridad, se comprende  por qué la mayoría de los hombres vive abrazado a esa sensación de que algo desagradable está a punto de suceder.
   El ansioso crónico sufre, entre otras razones, porque sueña en conseguir ciertos bienes y valores y sueña en conservar siempre lo que viene a conquistar. Como no consigue todo lo que desea, o como siente que no conservará para siempre lo eventualmente conquistado, se angustia. Sufre con la sensación de que no conseguirá alcanzar la meta o con la sensación de que en cualquier momento perderá lo poco que conquistó!

  ,Se puede pues, decir entonces que la ansiedad es una perturbación del espíritu causada por la incerteza o por el recelo. Los estudiosos hacen una distinción importante entre el miedo y la ansiedad; en cuanto el miedo es a la reacción alpeligro esterno y real, la ansiedad significa"una expresión de conflictos internos, la mayoría de las veces, inconsciente".


     La ansiedad puede ser considerada normalo patológica. La ansiedadnormal es aquella en la que el indivíduo presentará las manifdestaciones psíquicas o físicas en intensidad leve o  moderada, no frecuentes y con una duraci-on limitada de tiempo. La ansiedad será patológica  siempre que las manifestaciones psíquicas mencionadas se presenten a un nivel acentuado, inaceptable. Traerá inclusive  , maleficios para la economía orgánica, En este grado, la ansiedad solamente  perturba y perjudica.

     El rencor y el resentimiento son otra enfermedad del alma. La cura del rencor exige una reforma íntima profunda. Aquellos que lo conservan, enferman, no solo  no solo espiritual, sino físicamente. La mejor terapia es la del perdón, no solo de palabras sino sobre todo, del olvido del mal recibido.

      La depresión es también una dolencia del alma y está vinculada  la mayor parte de las veces, al presente y al pasado del Espíritu que vivió  equivocado y contrarió esta u otras vivencias anteriores a la concienciade culpa. ¿Cómo vamos nosotros a curar esas graves dolencias?. El Espiritismo,ampliando las enseñanzas morales del mensaje de Jesús para los tiempos actuales, nos ofrece alguna sugerencia?. Vamos a seguir algunas reglas que pueden cambiar su vida:

1.- Haga el bien a sí mismo y a sus semejantes;
2.- Clonfíe en Dios, plznee una vida y hágala.
3.- Ame a su familia procurand mejorar sus  relaciones familiares
4.-Aprenda a dominar sus emociones
5.- Sea Vd. Su psicoterapeuta descubriendo sus virtudes.
6.-Sea competente planeando sus acciones.
7.-Vaya más allá del bienestar material pensando en los valores de la educación del Espíritu.
8.-  Crezcase ante los obstáculos.
9.- Viva bien con todos.
10.- Cuide con celo de su cuerpo, pero principalmente, de la iluminación interior.

    Finalmente, con el despertar del Espíritu y la vivencia del amor, creemos que podemos vencer estos males que han llevado a tantas personas al sufrimiento y así, podremos alcanzar un estado de plenitud.La Iluminación.
   

Fuente: CLARO, Izaías, " Como superar la ansiedad" Edições Jerônimo Mendonça, 2001, São Paulo.João Batista Cabral –

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