sábado, 6 de mayo de 2017

Ángeles Guardianes, Espíritus Protectores, familiares o simpáticos


Contenido del Blog en este día:

- Hospitalidad
- ¿Se pueden tener visiones durante el sueño?
- La búsqueda del sentido existencial
- Ángeles Guardianes,Espíritus Protectores, familiares o simpáticos.


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                         Hospitalidad:
1. Virtud que se ejercita con peregrinos, menesterosos y desvalidos, recogiéndolos y prestándoles la debida asistencia en sus necesidades.
Hemos de distinguir las diferentes facetas en las que puede manifestarse esta virtud. En la primera acepción tendremos que hacer gala especialmente de valores ligados todos ellos a la caridad en su expresión más delicada. La entrega  a las personas necesitadas, que lo pueden ser por diferentes motivos, prestándoles una atención primaria, y facilitándoles todos aquellos recursos y bienes que puedan estar necesitando para coger fuerzas y proseguir su camino.
Toda persona a la que se le preste en un momento dado la atención, cuidados y detalles, que se le trate con respeto y en definitiva se le auxilie de algún modo en aquellas necesidades de las que precise, no lo olvidará nunca, y se llevará en su alma un ejemplo que sin duda le servirá, antes o después, como pauta de conducta, a lo largo de su experiencia en la tierra.
En efecto, como telón de fondo tiene que existir en nosotros un sentimiento de ayuda y caridad, porque para practicar esta virtud, es necesario que llevemos dentro  esa cualidad que nos alienta a entregarnos a los demás, si no poseemos ese espíritu de entrega, pasarán por delante de nosotros, a lo largo de nuestra vida, multitud de experiencias en las que podamos desarrollar esta virtud, y sin embargo, nos pasarán desapercibidas.
Más tarde, cuando nos encontremos ya en el mundo espiritual, se nos pasará el video de lo  nuestra vida, para que nos hagamos conscientes de las veces que pudimos y debimos ser hospitalarios, y no lo fuimos. Será ese un momento de pesar para nuestra alma.
La práctica de la hospitalidad debiera ser una pauta natural en todos aquellos que poseemos inquietudes espirituales y deseos de progreso, pues es la manera más pura y limpia de demostrar lo que hemos aprendido. Lo que se aprende en las aulas, en los libros, en las reuniones, se ha de plasmar después en la vida real.
Es en la vida real donde se aprende y se demuestra todo aquello que hemos asimilado. Para eso encarnamos en una materia, para corregir los errores cometidos por un lado, y para desarrollar los conocimientos adquiridos.
Una práctica muy común, por parte de muchos grupos y personas anónimas, es la entrega de alimentos, para socorrer a familias y personas necesitadas. Esto está muy bien, y es algo que en estos tiempos se hace necesario, pero es una forma material de practicar la caridad, que no implica muchos de los valores que deben concurrir para ejercer la hospitalidad, que va mucho más allá de este  hecho.
Para ejercer de manera correcta las virtudes del espíritu, lo importante no es lo que se hace, sino cómo se hace, qué es lo que se transmite, cómo se llega al corazón de las personas. Hemos de tener en cuenta que lo importante son siempre las personas, antes que otras muchas cosas. Siempre hay que establecer un orden de prioridades, a la hora de aprovechar bien nuestro tiempo, y debemos saber qué es a lo que nos queremos dedicar. En este apartado, es preciso tener en cuenta que las personas deben figurar en los primeros puestos de nuestras preferencias.
Podemos apartar momentáneamente  a un lado  actividades, que se pueden dejar para mañana, pero a las personas si las dejamos para mañana, podemos perder muchas oportunidades de progreso y de perfección. No olvidemos que nos hacemos mejores, y adquirimos la  perfección que vamos buscando, en el contacto con las personas, a través de la hospitalidad, gracias a nuestra entrega y ayuda siempre desinteresada.
El estudio, el conocimiento, no nos hace mejores si no lo llevamos a la práctica, tan solo nos puede hacer más responsables. A más conocimiento más responsabilidad, pero no produce en nosotros una mejora significativa, ni mucho menos. En muchas ocasiones el  conocimiento y  el estudio nos suben el orgullo y la vanidad, nos llevan incluso a una falsa modestia, pero no nos hace mejores. En una palabra, necesitamos estudiar menos y practicar más.
Se produce una gran decepción cuando personas preparadas intelectualmente, y con una gran instrucción vemos que no van acompañadas de una buena práctica. Entonces pasa lo de siempre, “predica fraile, que predicas en el aire”.
Para llegar a ser hospitalarios, se precisa una buena escuela, no una escuela de estudiar y estudiar, sino una escuela en la que la prioridad sea el progreso del espíritu, una escuela que nos lleve a pensar en los demás, una escuela en la que nos digamos ¿Y esto como se hace? Después del estudio ¿Cómo lo llevo a la práctica? Desde luego si todas las actividades que desarrollamos se dedican al estudio. ¿cuando las voy a poder aplicar?

2. Buena acogida y recibimiento que se hace a los extranjeros o visitantes.
Esta segunda acepción del diccionario es sumamente importante, pues se refiere a una hospitalidad de carácter más espiritual, ya entran en juego otros valores como la amabilidad, el afecto, el cariño, la amistad, la cortesía, las buenas maneras, el amor en definitiva . Aquí ya es diferente la actitud que hemos de tomar con amigos, y visitantes. Es una prueba en la que verdaderamente vamos a sacar lo que llevamos dentro, y vamos a mostrar lo que hemos aprendido, si han sido sólo conocimientos, que quedan ahí, o auténticamente hemos sacado la esencia de los mismos.
Como anfitriones el buen trato, el afecto, el cariño, la amabilidad, la delicadeza, la atención, y otras muchísimas facetas de la educación y las buenas formas, no nos pueden faltar nunca cuando tengamos la ocasión de recibir a quién nos venga a visitar a nuestra casa. No podemos menos que ser cordiales, conciliadores y respetuosos. Actuar de la misma manera que nos gustaría que nos tratasen a nosotros. Hemos de procurar por todos los medios que nuestros visitantes se sientan en primer lugar cómodos, como si estuviesen en su casa, como se suele decir, pero de verdad, que no sea una frase hecha, integrados, que sientan el afecto y que en serio son bien recibidos.
Llega un momento que es la hora de la acción, cuando el vaso está lleno hay que saber darlo en buenas dosis. Qué mejor ocasión que cuando se nos presenta la oportunidad de abrir nuestro corazón y dar rienda a los valores del espíritu. No es preciso esperar que vengan a visitarnos, también es necesario abrir la puerta de nuestra casa, invitando a aquellos que comparten nuestros ideales, y a todos aquellos que de una u otra forma llamen a nuestra puerta. Pensemos que no será casualidad que alguien llegue a nuestra casa, tal vez sea la prueba que necesitamos para dar paso a la practica de lo aprendido en la teoría.
Hay multitud de maneras de ser hospitalario, y de llevar a buen fin  una jornada de convivencia con seres amigos o con personas que nos quieren conocer, compartir experiencias, fomentar un buen diálogo, exponer opiniones y maneras de hacer las cosas, organizar un buen almuerzo, etc. todo lo que pueda contribuir a pasar una jornada amena y atractiva en la que nuestros visitantes pueden marchar satisfechos y con la sensación de haber aprovechado positivamente un viaje.
En algunas ocasiones hemos ido a algún lugar y nos hemos sentido extraños, incómodos, como que  molestamos, no nos hemos encontrado a gusto, deseamos marcharnos, ¿cuál es la razón? Sin duda el desconocimiento por parte de los anfitriones de lo que significa la hospitalidad.
Es una pena que no siempre se valore lo que significa el esfuerzo que representa el que unas personas vengan a visitarnos. Pero lo peor es que se dejan al descubierto muchas carencias que todavía tenemos, y que es preciso descubrir para ponerse a trabajar cuanto antes sobre las mismas.
Haz a los demás lo que quisieras que te hicieran a ti.
Fermín Hernández Hernández
© 2014 Amor, paz y caridad
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¿Se pueden tener visiones durante el sueño ?

Hay casos  en que durante el sueño del cuerpo,  cuando el Espíritu se emancipa y se desenvuelve en el plano espiritual, el durmiente tiene visiones de cosas presentes o ausentes, en una visión retrospectiva del pasado y excepcionalmente del futuro en lo que se refiere a hechos probables, pero nunca definitivos, porque el futuro es modificable a cada instante. Cuando estas visiones se producen, lo hacen en forma de cuadros alegóricos para advertir o aconsejar de modo positivo o negativo, según sea la clase de espíritus con los que se sintoniza.

 A veces recordamos claramente haber estado con alguien fallecido que nos dice alguna cosa ; otras no lo recordamos pero sí guardamos la intuición o la idea de lo que se nos ha comunicado; en otras ocasiones entre las vivencias de orden espiritual, se mezclan sueños con sensaciones e imágenes de carácter psicológico e incluso fisiológico, que ponen una cortina de humo con escenas  un tanto abstractas y sin mucho sentido lógico,  en donde las preocupaciones cotidianas deformadas a veces por lo absurdo y rocambolesco, se mezclan con otras vivencias de contactos astrales, resultando de todo este cóctel como un cuadro abstracto de lo más absurdo, que la mayor parte de las veces no sabemos interpretar y se nos borra del recuerdo inmediatamente al despertar, ¿ por qué ?, porque nuestro cerebro por el que recordamos y pensamos en estado normal de vigilia, no estaba en el lugar de ese sueño, en el que solamente participó el Alma desplazada del cuerpo, que es la que recuerda mientras no lo tenga que hacer a través del filtro que le supone el cerebro físico, que recuerda solo lo que él contiene y archiva en estado de vigilia; sin embargo siempre quedan de esta clase de sueños, alguna intuición, sentimiento  o idea sobre algo, que por algún motivo, en el momento oportuno durante el periodo de vigilia puede aflorar a la mente en forma de, intuición  o de presentimiento.

- Jose Luis Martín-

“Vendrá un tiempo en que vuestros ancianos tendrán sueños, en que vuestros hijos e hijas profetizarán”
                                     -Jesus de Nazaret -

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            LA BÚSQUEDA DEL SENTIDO                                       EXISTENCIAL. 

Existir significa tener vida, ser parte del Universo, contribuir para la armonía del Cosmos. La existencia humana es una síntesis de múltiples experiencias evolutivas, trabajadas por el tiempo a través de automatismos que se transforman en instintos y se convierten en las elevadas expresiones del sentimiento y de la razón.

A la medida que los automatismos biológicos se convierten en impulsos dirigidos, exceptuando algunos que permanecerán sin la contribución de la consciencia, el ser psicológico pasa a sobresalir, conduciendo, de inicio, la carga de los atavismos que deberán ser manejadas, diluyendo aquellos de naturaleza perturbadora y perfeccionando aquellos otros que se transformaran en fuentes de alegría, de placer y de paz… 

Simultáneamente, la razón abandona las nieblas de la ignorancia que la entorpece, como la piedra que envuelve la gema preciosa, y se alinean objetivos y sentido existencial. En cuanto no surge esa necesidad, lo primario predomina, y el ser, sin embargo, en nivel de humanidad, solo reacciona, sin saber actuar, ambiciona sin discernir para que; agrade o se deprime, por desconocer el valor de la lucha saludable, siempre desafiadora para la conquista del progreso. Solamente entonces, surgen interrogaciones que son parte de la búsqueda del sentido existencial. 

a) ¿Para qué vivir? 

b) ¿Para que luchar? 

c) ¿Cómo desarrollar esa capacidad de persistir hasta alcanzar la meta? 

La vida es inherente a todo, e intentar explicar la causa, el motivo del Primer Movimiento que le dio origen, es perderse en elucubraciones filosóficas y religiosas innecesarias. Aceptar la realidad sin discusión, que se presenta como fuga psicológica para su enfrentamiento, es el primer paso. 
Se vive, y eso es incontestable. Negarlo, significa anularse, anestesiar la capacidad de pensar. Vivir de la mejor forma posible es el desafío inmediato. Vivir bien, disfrutando de los recursos que la Naturaleza y la inteligencia proporciona, para vivir bien, realizaciones internas con el desarrollo ético adecuado, que proporcionan bien estar interior, he aquí la razón de porque luchar. Tal conquista siempre se consigue mediante el esfuerzo de no aceptar el egoísmo, partiéndose para la lucha del crecimiento personal y de transformación ambiental, que facultan la existencia feliz. 

El propio esfuerzo, en la mínima realización victoriosa, contribuye para el favorecimiento de la capacidad de proseguir conquistando las metas que, al ser alcanzadas, ofrecen otras nuevas, que pueden proporcionar mejores condiciones de plenitud y de integración en la Consciencia Cósmica. Cada etapa vencida, por tanto, capacita mas al ser para las futuras conquistas que tenga que cumplir. Experimentada una victoria, surgen motivaciones especiales para proseguir las luchas que señalan conquistas más significativas, particularmente en lo íntimo, cuando el ser psicológico aflora y predomina sobre el conjunto fisiológico. 

Espíritu Joanna de Ângelis 

Médium Divaldo Pereira Franco 
Extraído del libro “Amor, Imbatíbel Amor” 

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ÁNGELES GUARDIANES, ESPÍRITUS PROTECTORES, FAMILIARES O SIMPÁTICOS 

.. ¿Hay espíritus que se unen particularmente a un individuo para protegerle? 
«Sí; el hermano espiritual, al que vosotros llamáis el espíritu bueno, o el buen genio».- 
.
 ¿Qué debe entenderse por ángel guardián? 
«El espíritu protector de un orden elevado». 


¿Cuál es la misión del espíritu protector? 
«La de un padre respecto a sus hijos; llevar a su protegido al buen camino, ayudarle con 
sus consejos, consolarle en sus aflicciones y sostenerle en las pruebas de la vida».. 


. ¿El espíritu protector está unido al individuo desde el nacimiento de éste? 
«Desde el nacimiento hasta la muerte, y a menudo aun después de ésta, le sigue en la 
vida espiritista y hasta en muchas existencias corporales; porque éstas no son más que fases muy breves, comparadas con la vida del espíritu». 

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS 
ALLAN KARDEC 

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