viernes, 11 de noviembre de 2016

LA FELICIDAD



           LIBRE ALBEDRÍO. 

A cada momento el Espíritu está haciendo, modificando, renovando su destino. Los pensamientos y los actos son sus agentes importantes, responsables de las alteraciones que le concernirá vivir en el suceder de los días. 

Y esto es porque a cada acción, le corresponde una reacción equivalente. 

No obstante el destino feliz que a todos nos está reservado por las leyes divinas, el avanzar, estacionarse en el camino o retrasar el momento de disfrutar, de beneficiarse con la felicidad, depende del ser, de su decisión. 

Destinado a la gloria espiritual ?determinismo irreversible-, el ser marcha por la senda que más le place, dado que adquirió el discernimiento ? libre albedrío. 

No existe nadie que se encuentre predestinado al mal, a la desgracia. La ingenua concepción en torno de los que fueron creados para la desdicha, no posee la menor fundamentación. 

La escala evolutiva, en su inabordable ascensión, se sostiene de las conquistas personales en las que el Espíritu se afirma en un peldaño de victoria, a fin de poder subir al próximo, y así sucesivamente. Cada paso le da más fuerza y experiencia para el cometido inmediato. Cada nueva empresa, es el resultado de la conquista anterior. 

No retrocediendo nunca, por cuanto las conquistas son adquisiciones inalienables que se graban en lo íntimo, puede, entre tanto, estancarse por tiempo indefinido en cualquier situación a la que se ligue por procesos negativos y gravámenes de los que solamente se liberará cuando se resuelva superar el impedimento y resarcir los males que haya hecho. 

Hay personas que se embrutecen de tal forma y de manera tan sorpresiva, tanto se comprometen con los errores, que parecen haber retrocedido en la escala evolutiva a la faja primitiva. Con todo, pese a la suma de desaciertos o al impulso hacia la locura que de ellas se posesiona sus experiencias nobles y sus conquistas, no se pierden, imponiéndoles, por el contrario y gracias a ello, una mayor suma de responsabilidad, una más severa necesidad redentora, que se exigirá, después, en el crisol del futuro depurador. 

¿No vemos madres, padres, hijos duramente humillados, maltratados en su amor por aquellos afectos que les amargan todos los minutos y que los cubre de injurias en todos los instantes, sin descorazonarse en su dedicación, sin una palabra de queja o de censura, justificando, más bien, a los que los escarnecen y flagelan, excusándolos con argumentos, que no corresponden a la verdad? ¿No encontramos criaturas inmovilizadas en prolongadas parálisis o lamentado dolorosas cegueras, o siendo mudas con el semblante iluminado por dulce resignación, con lo cual bendicen al dolor? ¿No enfrentamos a encarcelados, sufriendo penas injustas, sin quejas ni pruritos de autopiedad, en elocuentes posiciones heroicas? ¿No admiramos a portadores de enfermedades irreversibles, dolorosas, abiertas en llagas purulentas, nauseabundas, durante años, sin irritación ni rebeldía? 

¿Y qué decir de los que transitan en la miseria económica o social, portando buen humor y esperanza, pareciendo felices? ¿Cuántos otros soportan las dolorosas imposiciones de un trabajo exhaustivo y humillante, dando gracias por tener el honor de conseguir honradamente el magro pan de cada día? ¿No hay muchos que deambulan en medio de una soledad asfixiante, con el alma pronta a estallar de ternura, sedientos del cariño que no encuentran, transformando las horas de su propia angustia en sonrisas en los labios ajenos? 

Ellos sienten o saben que se están irguiendo del abismo al que se precipitaron por egoísmo, por el descrédito de las soberanas leyes, en la ansiosa búsqueda de la ascensión. En la noble tentativa en que se encuentran, no les faltan manos espirituales generosas que los socorren, benévolas, en nombre del Padre. Cayeron, sí, pero no obstante, se esfuerzan por evolucionar, recuperando el tiempo mal aplicado en la saña de la locura. 

Vienen a vivir voluntariamente, aquellos que espían problemas equivalentes, empero, bajo la lluvia de hiel e injurias que exteriorizan, o azotados por sorda rebeldía que los humilla, porque no pueden huir del yugo purificador al que están sometidos por las actitudes groseras y el desacato que tuvieron para con la vida. Evolucionan penosamente, en trances de difícil superación. Beben la copa llena de ácidos que escaldan el corazón y la mente como brasa viva, y que son los elementos que precisan para templar sus propios sentimientos. 

Evolucionan, por medio del dolor, en aquello que no supieron o desdeñaron conseguir por amor. 

El atentado al orden resulta de la desarmonía del equilibrio que rige en todo y en todas partes. Quien arbitrariamente lanza golpes contra el orden, sufre la natural consecuencia, y ese es el azote del dolor que despierta y corrige, educa y eleva hacia el aprendizaje elevado y los emprendimientos trascendentales. 

No es necesario que alguien se transforme en instrumento de la justicia cuando es herido. La opción de hacerlo, le acarreará lamentables problemas que deberá soportar más tarde. 

El mal perpetrado contra alguien, no se dirige solamente hacia la individualidad deseada, sino al organismo general en el que aquella se moviliza. El problema pasa, entonces, a pertenecer al grupo afectado. Por esa razón, a la víctima le cabe siempre la actitud del perdón, por cuanto, si responde al mal que sufrió con otro mal, se torna agresor, actuando así en la orbita de aquel que lo hirió. Aún así, si no perdona y su agresor se renovó en la práctica del bien, ya está reparando el mal antes realizado; no se le aplica el impedimento del progreso, porque el afectado original permanezca en la porfía del desagravio personal... El odio que se consagra a otro, no es dificultad para el acceso a escalas superiores de quien padece sus petardos. 

Las acciones edificantes, los gestos de renunciamiento, de abnegación, sacrificio, y caridad se sobreponen a las labores tumultuosas, perjudiciales, viciosas. 

El bien es más importante que el mal. La luz tiene más poder que la sombra. 

Para alcanzar las conquistas del espíritu, en cada experiencia reencarnatoria, le son previstas, en razón de las adquisiciones logradas en uno como en otro campo del bien o del mal practicado, determinadas imposiciones punitivas por las que deberá pasar, a fin de eliminar los gravámenes desdichados que lo tornaron infeliz. Sin embargo, esto nunca sucede con carácter absoluto. El determinismo es flexible, salvo raras excepciones que siempre son examinadas, coordinadas y alteradas por los responsables en los procesos reencarnatorios de los que buscan la Tierra para un aprendizaje edificante y libertador. 

En los planes de las experiencias humanas, debido a los cambios de comportamiento de los reencarnados, que se producen por su libre albedrío, son alterados con asidua frecuencia, sucesos y socorros, dolores y problemas programados, abreviándose o concediéndose moratoria al descanso de aquellos que se sitúan en uno o en otro campo de ésta o de aquella necesidad... 

Jamás se debe olvidar que las leyes que rigen la vida son de amor, pero también son la base de justicia donde se asienta la misericordia de Nuestro Padre Creador. 

Lo que parece un determinismo infeliz y que resulta de las llamadas desgracias terrenales: desastres, desencarnaciones inesperadas, enfermedades, abandonos, sufrimientos, pobreza, de manera alguna son infortunios reales, sino procesos metodológicos de disciplina moral para los condenados, los deudores inveterados, mediante los cuales son advertidos por las fuerzas superiores, a fin de que se inclinen hacia los deberes nobles y se reconcilien con sus conciencias y con el prójimo que pisotearon y subordinaron... Los infortunios, son los actos que los llevaron a tales correctivos y no los medicamentos providenciales para lograr la depuración de los descalabros cometidos, de las sandeces perpetradas... 

Como auxiliares valiosos del libre albedrío, el hombre posee el discernimiento, la razón, la tendencia al bien, la irresistible atracción hacia la felicidad... contra él, está el pasado espiritual, el atavismo animal, la preferencia al error como resultante del hábito y del comodismo al que se aferra... A fin de que no se demore por tiempo indefinido en el error, las leyes sabias determinan las experiencias dolorosas que funcionan como técnicas de evaluación de las conquistas morales para su progreso, su evolución. 

Ningún espíritu conseguirá marginarse indefinidamente, entregándose a sí mismo. Cuando su opción infeliz lo embrutece y la vileza lo maltrata, es alcanzado por los impositivos del progreso y, a través de penosas y santificantes expiaciones, desarrolla las superiores aptitudes innatas con que abre las alas de la santificación, alzando vuelo rumbo al progreso. 

Redescubre y reencuentra el placer del bien del que se distanció y anhela por la emoción de recuperarse más fácilmente. De aquí surgen las conmovedoras probaciones que solicita en las cuales se agiganta, ganando la redención y enseñando valor a los debilitados en la lucha, a los combatidos en el esfuerzo rehabilitador, puesto que tal es la conciencia de que se hace portador, en el ansia de ser dichoso... 

Gracias a los esfuerzos realizados y a los triunfos logrados luego de las sucesivas pruebas victoriosas, obtiene méritos para realizar tareas misioneras que lo traen nuevamente a la tierra, a la que dignifica y bendice con estoicismos conmovedores y abnegaciones insuperables. 

Muchos de ellos no se permiten alegrías en cuanto no reconquistan a los que ofendieron, rehaciendo el camino a su lado, ofreciéndoles venturas sobre el dolor y alegría mas allá del lago de las lágrimas. Por lo tanto, se sumergen en un cuerpo somático en sublimes anonimatos, dotados de elevados valores que brillan en el lodo donde aquellos se movilizan, salvando a las antiguas víctimas aún intoxicadas por la rebeldía y por la venganza. 

Solamente después de elevarlas a la planicie de la esperanza y de rescatar directamente con ellas los errores, no obstante ya se hayan lapidado y ennoblecido frente a la vida, es que parten hacia otros rumbos... 

Por lo tanto, las pruebas espontáneamente aceptadas, representan conquistas, ajustes entre los Numens Tutelares y los espíritus que reencarnan, consubstanciados en el libre albedrío de éstos. 

Las expiaciones, son las terapéuticas quirúrgicas enérgicas, rigurosas, impuestas por el determinismo de las leyes por el bien de aquellos que se dejaron arrastrar en las mallas del egoísmo descontrolado, de las locuras indebidas, de la insensatez prolongada. 

Se yuxtaponen, se coordinan, se comprometen en un bienaventurado programa que tiene como objetivo la felicidad y la paz de los hombres. 

Por lo tanto los pensamientos, los actos, son los agentes responsables de los éxitos y desdichas que pesan sobre la conciencia de cada criatura. 

Lo que haya sucedido de mal, no está irremediablemente hecho, ya que enseguida fulge la oportunidad de la recuperación. 

Es verdad que el tiempo urge para ser aprovechado y que no vuelve en las mismas circunstancias, con semejantes requisitos, en iguales condiciones. Entretanto, el esfuerzo personal, aliado al interés por la edificación íntima, crea los factores propicios para que en otro espacio de tiempo, se modifiquen las estructuras negativas, se deshagan las construcciones perjudiciales, se minimicen las consecuencias de lo ya hecho, produciéndose los mecanismos favorables en pro de lo que se irá a hacer. 

Siempre hay esperanza en el cielo del hombre que se decidió por la verdad. 

La luz del bien brilla imperecedera en la cúpula de la vida. 

Podéis hacer todo lo que yo hago y mucho más, si quisierais" afirmó Jesús. 

A pesar del destino de glorias imprevisibles que está reservado para todos, la decisión de usufructuarlas hoy o más tarde dependerá de cada ser, sin olvidarnos que el " reino de los cielos es tomado por asalto ", perteneciendo a aquellos que se resuelven romper con la indecisión, con la incertidumbre y el comodismo, los cuales avanzan con intrépido amor, en una libre opción por alcanzar la culminación del determinismo de las leyes divinas. 

Juana de Ángelis - Mensaje Psicografiado por Divaldo Pereira Franco


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La vida sin afectos, es como un desierto sin oasis, ¡ No reprima el cariño !

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           TODOS PODEMOS

No todos revelamos actitudes de grandeza,pero todos podemos cultivar la humildad.
No todos demostramos demostramos conocimientos superiores,pero todos podemos estudiar.
No todos conseguimos sustentar económicamente,las buenas obras,pero todos podemos efectuar esa o aquella prestación de servicio.
No todos guardamos la competencia o el don de curar,pero todos podemos de un modo o de otro,auxiliara a nuestros hermanos enfermos.
No todos estamos habilitados para mandar,pero todos podemos servir.
No todos somos héroes,pero todos podemos ser sinceros,justos y buenos.
No todos nos hallamos en condiciones de realizar mucho en auxilio a los que sufren,pero todos podemos ofrecer algo de nosotros.a favor de ellos.      
¡Hermanos espiritistas!,    No aleguéis indigencia,pequeñez,flaqueza,incapacidad o ignorancia para desertardel trabajo al que fuimos llamados.Comencemos,desde ahora,la edificación del Reino de Dios,en nosotros y alrededor de nosotros,a través del servicio que ya podamos hacer.

FRANCISCO CÁNDIDO XAVIER
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El desdoblamiento del ser humano 
G. Delanne

Todas las teorías, por seductoras que sean, necesitan estar apoyadas sobre fenómenos físicos, sin lo cual no se puede ver en ellas más que brillantes productos de la imaginación sin valor positivo. Cuando los espíritas anuncian que el alma está siempre revestida de una envoltura fluídica, tanto durante la vida como después de la muerte, tienen el deber de presentar la prueba que de muestre que sus afirmaciones están justificadas. Porque nosotros sentimos vivamente esta necesidad, es por lo que vamos a exponer algunos casos de desdoblamiento del ser humano, tomados entre un gran número que nuestro restringido cuadro no nos Permite reproducir. 
En un libro precedente hemos citado no pocos casos de bicorporeidad; pero en tales misterios hay que multiplicar los ejemplos, a fin de imponer la convicción. Es más, encontramos en estos relatos, circunstancias características que ponen en evidencia la inmortalidad del alma y las propiedades de este cuerpo imponderable cuyo estudio hemos emprendido. 
LA SOCIEDAD DE INVESTIGACIONES PSÍQUICAS 
El escepticismo contemporáneo se ha visto violentamente conmovido por la conversión al Espiritismo de los sabios más respetables de esta época. La invasión de los espíritus en el mundo terrestre se ha producido por manifestaciones tan verdaderamente sorprendentes para los incrédulos, que ha habido hombres serios que se han puesto a reflexionar y han resuelto estudiar por sí mismos estos hechos anormales, tales como la transmisión del pensamiento a distancia y sin contacto entre los operadores, la doble vista, las apariciones de vivos o de muertos, etc.; hasta entonces consideradas todas como supersticiones populares. Bajo el imperio de estas ideas se fundó en Inglaterra una Sociedad de Investigaciones Psíquicas, cuyos trabajos conquistaron inmediatamente gran autoridad, justamente adquirida por la precisión, la escrupulosidad y los métodos aportados por esos investigadores en esta gran conquista. 
Los principales resultados obtenidos han sido consignados por los Sres. Mycrs, Gurney y Podmore en dos volúmenes titulados Plantasms of the living (Fantasmas de vivientes), y las observaciones, recogidas diariamente, son relatadas en actas, cuya publicación tiene lugar todos los meses bajo el nombre de Proceedings. La sociedad inglesa ha dado origen a las ramas americana y francesa. En Francia sus miembros fueron, especialmente, los Sres. Baunis, Bernheim, Ferré, Pierre Jariet, Liébault, Ribot y Richet. 
El Sr. Marillier, “maítre de conferénces” en la Escuela de Altos Estudios, ha hecho un extracto de la traducción de Phantasms of the living, bajo el título impropio de Alucinaciones tele páticas. De este libro vamos a sacar la mayor parte de los nuevos testimonios que evidencian la dualidad del ser humano. Los espíritus deben un gran reconocimiento a los miembros de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas, pues dichos señores han pasado largos años coleccionando observaciones, bien probadas, de apariciones de todo tipo. Todos los casos han sido sometidos a un severo examen, tan completo como ha sido posible, certificados, sea por testigos efectivos, sea por aquellos que tenían datos de testigos directos. Debido al gran valor de los investigadores y al cuidado que tuvieron para eliminar las causas de error, nos hallamos ante una masa considerable de documentos auténticos, sobre los cuales podemos hacer descansar nuestros estudios. Los experimentos tuvieron por objeto, en primer lugar, estudiar la posibilidad de establecer comunicación mental entre dos inteligencias, sin ningún signo exterior. 
Notables resultados se han obtenido de esta acción de un espíritu sobre otro sin con tacto sensible, la cual ha sido llamada telepatía. Pero el fenómeno pronto tomó otro aspecto: se desarrolló hasta el punto de que ciertos operadores, en lugar de transmitir simplemente su pensamiento, se mostraron al otro sujeto: luego, ha habido una verdadera aparición. Después que el presente estudio se publicó, se realizó un gran progreso en Francia; especialmente con la creación de I’ Institut Métaphysiquc International (fundado por Juan Meyer) dirigido por el Dr. Geley y un comité de sabios(científicos), entre los cuales se encontraban el Prof. Charles Richet, Sir Oliver Lodge, etc. Este Insituto intalado en el 89 de la Avenida Niel en París, fue reconocido de utilidad pública.
¿Qué explicación se podría dar a estos hechos? Los experimentadores no son espíritas, no admiten la existencia del alma tal como es definida por el Espiritismo; están, pues, obligados a formular una hipótesis. He aquí dónde se han detenido: el sujeto impresionado no tiene una visión real, sino simplemente una alucinación; es decir, que se figura ver la aparición igual como ve a una persona física; pero ese fantasma no es exterior, sólo existe en su cerebro; la visión es subjetiva, no objetiva; es decir, es in terna; no obstante, esta  ilusión psíquica coincide con un hecho real: la acción voluntaria del operador, es por ello que se le llama alucinación verídica o telepática.                                                                                                                                                                 Multiplicándose las observaciones, se ha advertido en seguida        Sir Oliver Lodge       que la voluntad consciente del agente no era necesaria, y que 
un individuo podía  aparecerse a otro sin un propósito determinado anteriormente; esto coincide entre un acontecimiento verídico y una visión (a la cual se afirma que forman parte la mayoría de las exposiciones reproducidas en la obra Phantasms of the living). Si tuviésemos tiempo de pasar revista a todos los fenómenos de acciones telepáticas                                                                                              
relatados en los dos libros citados y los Proceedings, nos sería fácil demostrar que la hipótesis de la alucinación es completamente insuficiente para explicar todos los hechos. Podemos, con el gran naturalista inglés Alfred Russell Wallace, señalar en estos relatos cinco pruebas de la objetividad de algunas de esas apariciones: 
1º La simultaneidad de la percepción del fantasma por varias personas. 
2º La aparición es vista, por diversos testigos, ocupando diferentes sitios, respondiendo a un movimiento aparente; o bien es vista en el mismo sitio a pesar del desplazamiento del observador. 
3° Las impresiones producidas por los fantasmas sobre   los animales domésticos. 
4º Los efectos físicos producidos por la visión.                                                                                                                                     
5º Las apariciones, sean visibles o no por las personas presentes, pueden ser y han sido fotografiadas. La teoría de la alucinación telepátíca, provocada o espontánea, sólo ha sido imaginada, creemos, para no chocar demasiado de frente con las ideas preconcebidas de un  público aún tan poco familiarizado con los fenómenos naturales; pero que presiente el lado misterioso que estos fenómenos deben a lo imprevisto y a las circunstancias graves en que generalmente se producen. 
He aquí, en efecto, las reflexiones de M. Gurney, redactor de los Phantasms: “Podemos preguntarnos si tenemos derecho a establecer un lazo entre los resultados experimentales que hemos discutido (1a transmisión del pensamiento) en los capítulos precedentes y los fenómenos que acabamos de describir (apariciones de experimentadores). He dicho que eran fenómenos de transición y que podían permitir pasar de los fenómenos de transmisión experimental de pensamiento a los casos de telepatía espontánea; pero se podría sostener que existe un abismo infranqueable entre los fenómenos ordinarios de transmisión de pensamiento y estas apariciones del agente. 
La diferencia radical es que el objeto que aparece, no es aquél sobre el cual se había concentrado el pensamiento del operador. En el caso que acabamos de estudiar, el agente no pensaba en él, en su aspecto visible. El aspecto exterior de una persona ocupa relativamente poco lugar en la idea que se forma de ella misma; y, sin embargo, es precisamente este aspee lo exterior el que es percibido por el sujeto. Chocaremos con esta misma dificultad en el caso de telepatía espontánea; mientras la impresión reflejada sobre el espíritu del sujeto no sea más que la reproducción de una imagen o de una idea que existe en la mente del agente, se puede concebir un fundamento psicológico en los fenómenos de transmisión de pensamiento. 
Pero la interpretación de los hechos se hace mucho más difícil cuando es algo más que la imagen que se representa el agente la que aparece ante los ojos del sujeto, o sea, cuando es la forma del propio agente la que se muestra. 
“A… muere, se aparece a B.., que está a una gran distancia de él. No podemos apreciar lazo alguno entre estos dos fenómenos, por lo menos en el dominio de la conciencia clara. Podríamos, no obstante concebir la acción del agente sobre el sujeto haciendo intervenir los fenómenos inconscientes. Pero tal vez es preferible reconocer la dificultad y decir que en la aproximación que hemos intentado, entre la transmisión experimental del pensamiento y la telepatía espontánea, no hemos tenido en cuenta nada más que el aspecto fisiológico de los fenómenos.” 
Los escrúpulos de M. Gurney son completamente legítimos, pues la lectura de los Proceedings los justifica ampliamente. La transmisión del pensamiento, ya difícil de producir, es un hecho relativamente sencillo respecto del que nos ocupa. Se puede comprobar en efecto, cuando uno se entrega a una larga serie de experimentos, que el número de veces en que se obtiene la adivinación de una cifra exacta, es con mucha frecuencia superior al resultado indicado por el cálculo de probabilidades. 
Una figura geométrica es aún más difícilmente percibida por el sujeto, y para que las órdenes mentales se ejecuten, es preciso normalmente, lo mismo que para las transmisiones de sensaciones, que las personas sometidas a la experiencia estén sumidas en el sueño hipnótico. Se ve que existe un abismo entre estas modalidades rudimentarias de una inteligencia influida por otra y tas apariciones, que son un fenómeno complejo que pone en juego todas las facultades del espíritu. 
No obstante, en ciertos casos se puede sostener que la aparición es una alucinación pura y simple, producida por el pensamiento del agente. Son las circunstancias que acompañan la visión las que deben servir de criterio para juzgar la objetividad de la aparición. Por otra parte, vamos a juzgar sobre el fundamento de la explicación alucinatoria examinando los hechos. No pudiendo citar todos los casos, tomaremos un ejemplo entre cada una de las clases de fenómenos, remitiendo al lector para más amplias informaciones a los documentos originales. 

Gabriel Delanne 
Libro” El alma inmortal”
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Ensayo teórico sobre las apariciones

108. Añadiremos a las condiciones precedentes el examen de algunos efectos de óptica que han dado lugar al singular sistema de los Espíritus glóbulos. El aire no tiene siempre una limpieza absoluta y hay circunstancias en que las corrientes de las moléculas aeriformes y su agitación producida por el calor se hacen perfectamente visibles. Algunas personas han tomado esto por masas de Espíritus agitándose en el espacio; basta indicar esta opinión para refutarla. Pero he aquí otro género de ilusión no menos extravagante contra la cual conviene estar prevenido. El humor acuoso del ojo ofrece puntos apenas perceptibles que han perdido su transparencia. Estos puntos son como cuerpos opacos suspendidos en el líquido cuyos movimientos siguen. Estos producen en el aire ambiente y a distancia, por efecto del aumento y de la refracción, la apariencia de pequeños discos, variando de uno a diez milímetros de diámetro, y parecen mecerse en la atmósfera. Hemos visto personas que tomaban estos discos por Espíritus que les seguían y les acompañaban por todas partes, y en su entusiasmo tomar por figuras los matices de la irisación, lo que es casi tan racional como ver una figura en la luna. Una simple observación suministrada por estas mismas personas les conducirá sobre el terreno de la realidad. Estos discos o medallones, dicen ellos, no sólo le acompañan, sino que siguen todos sus movimientos; van a derecha e izquierda, suben, bajan o se detienen según el movimiento de cabeza. Eso no debe causar admiración, puesto que si el sitio de la apariencia está en el globo del ojo, debe seguir sus movimientos. Si fueran Espíritus sería preciso convenir que estarían demasiado sujetos a un papel muy mecánico para seres inteligentes y libres, tarea harto fastidiosa, aun para Espíritus inferiores, con más fuerte razón incompatible con la idea que nos formamos de los Espíritus superiores. Es verdad que algunos toman por Espíritus malos puntos negros o moscas amauróticas. Estos discos, lo mismo que las manchas negras, tienen un movimiento ondulatorio que no se aparta jamás de la amplitud de un cierto ángulo, y lo que contribuye a la ilusión es que no siguen bruscamente los movimientos de la línea visual. La razón de esto es muy sencilla. Los puntos opacos del humor acuoso, causa primera del fenómeno, hemos dicho que están como suspendidos y tienen siempre una tendencia a descender; cuando suben están incitados por el movimiento del ojo de abajo arriba; pero llegados a cierta altura, si se fija el ojo, los discos, después de detenerse descienden por sí mismos. Su movilidad es extrema, porque basta un movimiento imperceptible del ojo para hacerles cambiar de dirección y hacerles recorrer rápidamente toda la amplitud del arco en el espacio en que se produce la imagen. Hasta tanto que no se pruebe que una imagen posee un movimiento propio, espontáneo e inteligente, no puede considerarse sino como un simple fenómeno óptico o fisiológico. Lo mismo puede decirse con respecto de las lucecitas que se producen algunas veces en gavillas o manojos más o menos compactos por la contracción de los músculos del ojo y que son probablemente debidas a la electricidad fosforescente del iris, puesto que están generalmente circunscritas a la circunferencias del disco de este órgano. Semejantes ilusiones no pueden ser otra cosa que el resultado de una observación incompleta. Cualquiera que haya estudiado seriamente la naturaleza de los Espíritus por todos los medios que da la ciencia práctica, comprenderá todo lo pueril de estas ilusiones. Tanto como combatimos las teorías atrevidas, por las cuales se atacan las manifestaciones, cuando estas teorías están basadas sobre la ignorancia de los hechos, otro tanto debemos procurar destruir las ideas falsas que prueban más entusiasmo que reflexión, y que por esto mismo hacen más mal que bien entre los incrédulos, ya tan dispuestos a buscar la parte ridícula.

109. Como se ve, el periespíritu es el principio de todas las manifestaciones; su conocimiento ha dado la llave de una porción de fenómenos, ha hecho dar un paso inmenso a la ciencia espiritista, y que ésta entrase en una vía nueva, quitándose todo carácter maravilloso. Por conducto de los mismos Espíritus hemos encontrado la explicación de la acción del Espíritu sobre la materia, del movimiento de los cuerpos inertes, de los ruidos y de las apariciones, pues es preciso tener muy presente que ellos mismos son los que nos han puesto en el camino para todas estas investigaciones. Encontramos en el periespíritu la explicación de muchos otros fenómenos que nos quedan por examinar antes de pasar al estudio de las comunicaciones propiamente dichas. Se les comprenderá mejor cuanto más cuenta nos demos de las causas primeras. Si se comprende bien este principio, lo aplicaremos con facilidad a los diversos hechos que podrán presentarse al observador.

110. Estamos lejos de dar la teoría que presentamos como absoluta y como si fuese la última palabra; será, sin duda, completada o rectificada más tarde por nuevos estudios, pero por incompleta o imperfecta que sea aún hoy día puede siempre ayudar a darse cuenta de la posibilidad de los hechos por causas que nada tienen de sobrenatural; sí esto es una hipótesis, sin embargo, no se le puede negar el mérito de la racionalidad y de la probabilidad, y vale más que todas las explicaciones que dan los que niegan, para probar que todo es ilusión, fantasmagoría y subterfugio en los fenómenos espiritistas.


EXTRACTO DEL LIBRO DE LOS MEDIUMS. Allan Kardec

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                                   LA FELICIDAD

En la Universidad de Adelaida de Australia, un grupo de psicólogos vienen trabajando desde hace cierto tiempo sobre el concepto de la felicidad. Para ello han desarrollado un conjunto de cuestionarios en la búsqueda de medir de alguna manera, qué hace felices a las personas; básicamente se ocuparon de sondear acerca del bienestar físico y psicológico, qué actividades producen mayor disfrute, cuántas horas se dedica al ocio, con que aptitud se enfrentan las dificultades, etc. 

Al relacionar las puntuaciones obtenidas en este tipo de cuestionario, realizado a una muestra representativa, se observó que aquellos cuya personalidad resultaba más extrovertida y menos ansiosa, tenían la tendencia a disfrutar más de la vida, a superar mejor los fracasos, a desarrollar y alcanzar sus metas y, en conclusión, a ser más felices que los introvertidos y neuróticos. 

Por su lado el grupo que arrojó a los investigadores mayores rasgos de neurosis y aislamiento se mostró más depresivo, sin claridad en los objetivos por alcanzar y con una preocupación por el porvenir que les impide disfrutar el presente y los sume en una sensación de infelicidad. Además resultaron más propensos a contraer enfermedades, pues su sistema inmune se encuentra más debilitado. 

Esta investigación viene a demostrar que nuestra actitud ante la vida nos ayuda a ser felices, por tanto debemos plantearnos las grandes interrogantes filosóficas de todos los tiempos ¿De dónde venimos? ¿Qué hacemos aquí? Y ¿A dónde vamos? la verdadera felicidad es lo que sentimos como consecuencia de una forma de ver y vivir la vida, es un estado de conciencia, que nos transmite una sensación de libertad, de tranquilidad, de congruencia y coherencia, que nos permite hacer bien las crear, transcender, convertir lo negativo en positivo para vivir desde el Ser y trascender el poseer. 

Pero, ese camino debemos aprender a transitarlo con poco equipaje, y con unos lentes que amplíen nuestra visión de las experiencias, para que podamos trascender nuestras creencias limitantes para vivir un nuevo paradigma que resulte más provechoso; es más fácil recorrer la vida con una actitud positiva y confiada, ayudados por la linterna del conocimiento que vivir en la oscuridad de la ignorancia.La forma más fácil para lograr esta transformación nos la ofrece el conocimiento espiritual en general y del Espiritismo en particular, donde encontraremos respuestas racionales a los problemas existenciales y cuando nos apropiemos de este conocimiento y lo apliquemos a nuestro diario vivir estaremos recorriendo el camino que nos conduce a la felicidad. Y es que: ¡La Felicidad no se contagia se conquista!
-  María Coello -

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