INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- Sobre el sentimiento
2.- El Centro Espírita
3- Sonambulismo
4.- Obstáculos de la reproducción
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SOBRE EL SENTIMIENTO
Sentir es abrir nuestra alma a las fuentes de la Vida. Amar es abrirla Dios. Para sentir debemos estar educados en las emociones y amar constituye la culminación de una parte importante de nuestro proceso evolutivo. La Vida fluye por todo el Universo como manifestación del pensamiento divino, el cual es, a su vez, fuente de amor.
Así pues, cuando trascendemos el periodo de las emociones, entramos en el del sentimiento. Entonces dejamos atrás nuestros vestigios animales, que solo se basaban en acciones instintivas, pasando entonces a almacenar, a tener memoria emocional. Al recibir Amor, almacenamos la emoción que nos produce y ella se instala dentro de nosotros mismos.
Sentir, nos faculta para provocar nuestras sensaciones o emociones en los demás, como fruto de nuestras conquistas en el campo emocional. El acto de sentir dota al hombre de una característica todavía latente en los animales, No obstante es conveniente recordar que al igual que con los pensamientos, podemos tener sentimientos positivos de paz, alegría, felicidad, amor, etc; o bien negativos, tal como rabia, ira, desamor, tristeza, infelicidad, etc. Debemos encauzar los sentimientos de la misma forma que los pensamientos y las emociones, o sea, cultivando y esparciendo los positivos para beneficio propio y de los demás. Al mismo tiempo, debemos rectificar los negativos, para que no afecten a las demás criaturas.
Una vez que estemos trabajando para esta educación, con la certeza de que es en beneficio propio y común para los seres que nos rodean, estaremos empezando a amar. Nuestro amor será completo cuando en nuestro corazón no haya sitio para nada más. Entonces habremos dejado atrás, pensamientos, emociones y sensaciones negativos, y el espacio de ellos habrá sido llenado con el sentimiento sublime del Amor. Han habido tan pocos seres evolucionados en nuestro planeta, que solo hayan amado. Pero aunque su ejemplo haya sido breve, su sublimidad ha sido tal que, como el caso de Jesús, su ejemplo marcó toda una era de evolución moral.
Por David Estany Prim, de su obra "Las facultades del Espíritu".
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EL CENTRO ESPÍRITA

- Revista Espírita de la FEE
Un centro espírita no es un templo, aunque sus miembros lo respeten como tal. Tampoco es un lugar lúgubre y oscuro en el que se invoca a los espíritus. Es, sencillamente, un local más o menos moderno e iluminado, generalmente alquilado por una asociación de personas que realizan allí el estudio de la enseñanza espírita, esa ciencia y filosofía con consecuencias morales que les une.
Ah, ¿entonces allí no hay espíritus? No más que en cualquier otro sitio. Los espíritus pueden estar en cualquier parte, especialmente donde está la gente, pero tranquilo porque si no eres médium no los percibes, ni siquiera en un centro espírita. ¿Qué hacéis pues? nos preguntaba hace unos días un vasco. Y este número de la revista viene precisamente a dar una primera respuesta a lo que es y lo que se hace en un centro espírita.
Un centro espírita es el foco de convergencia del conocimiento espírita. Es un farol de cultura donde se estudia el espiritismo en sus aspectos teóricos y prácticos, iniciando a los principiantes, educando a los médiums, enseñando a niños, jóvenes y adultos. Es una estación de auxilio para obsesados y necesitados, encarnados y desencarnados. Es una morada de fraternidad y servicio, cultivando, debatiendo y aprendiendo el amor y la moral espírita. Es también un espacio abierto, no circunscrito a las cuatro paredes de sus instalaciones y exterioriza fuera todo lo que puede aportar de bueno a la sociedad. O al menos esto debiera ser. Miguel Vives lo resume así: «Los Centros Espíritas deben serlo de amor, de caridad, de indulgencia, de perdón, de humildad, de abnegación, de virtud, de bondad y de justicia».
No siempre se encuentra esto, especialmente cuando el estudio de Allan Kardec brilla por su ausencia. En realidad, sin Allan Kardec no hay espiritismo y el nombre de centro espírita es una apropiación indebida que llevan a cabo algunos grupos que generalmente lo único que hacen es mediumnidad, una mediumnidad temeraria, pues carece de las pautas básicas y seguras que el espiritismo ofrece. Pero no todos se instruyen correctamente o saben aprovechar bien lo estudiado. Por eso, el centro espírita no puede ser una isla del espiritismo y ha de estar en continua interacción con el movimiento espírita del país en que se encuentra. El trabajo espírita ha de ser llevado con sencillez. Es la vanidad humana la que suele complicarlo inventando o importando novedosos sistemas que van en sentido opuesto de todo lo que hacen los demás. El contacto continuo con la federación previene muchos males. Una federación es el punto de unión, pero también de apoyo, de los centros espíritas y las comisiones que la forman. Como es el caso de la FEE, tienen como principal objetivo dar soporte a los centros.
Allan Kardec (recordemos que era uno de los mejores pedagogos que ha dado la Humanidad) destaca que, por el bien del Espiritismo y en interés de los estudios, los grupos espíritas deben procurar multiplicarse por medio de pequeños grupos más que por grandes aglomeraciones. Será en la medida en que se mantienen en comunicación, se visitan y se transmiten sus observaciones, que formarán el núcleo de la gran familia espírita. Es común encontrarse con la errónea pretensión de lograr un centro cada vez más numeroso. Y no decimos errónea por ese ánimo que todos tenemos de divulgar estos principios, lo cual es un deber moral y que todo centro debiera promover a través de folletos, artículos locales, conferencias, etc. El objetivo primordial de un buen centro espírita no es tener muchos asociados, es estar reunidos con el fin de instruirse sobre las enseñanzas espíritas dentro de un clima de fraternidad, de unidad de miras, de uniformidad de sentimientos que llevan a que “el silencio y el recogimiento” sean allí más fáciles; elementos todos de vital importancia para, como decía Kardec, obtener buenos resultados dentro de ese clima familiar. Intentar lo contrario da pie a las desavenencias y a que en lugar de construir se caiga en luchas inútiles cuya única explicación proviene de la falta de afinidad. Así se llega, por ejemplo, a sacrificar normas o a cambiar actividades anteriormente acordadas democráticamente por todo el grupo para evitar que fulanito o menganito abandone el centro. Por supuesto, jamás los componentes de un centro deben poner el más mínimo obstáculo para que aquél que por voluntad propia quiere abandonar un grupo tenga las puertas tan abiertas como el primer día que entró. Está claro que no se impide a nadie dejar un centro espírita, pero sí se puede caer en la desacertada caridad del -¿por qué no vienes?, -deberías volver al centro, -¿recordáis a fulanito?, deberíamos llamarlo. Y el progreso de fulanito puede que tenga que seguir otros derroteros fuera del centro, tal vez creando uno nuevo (ocurre continuamente), o directamente fuera del espiritismo. Viene bien recordar aquí el lema espírita: «Fuera de la caridad no hay salvación* ». Ni el espiritismo, ni los espíritus, ni los espíritas dicen: «Fuera del espiritismo no hay salvación».
* Entendamos salvación como progreso, al que llegaremos todos. Salvación es un término adulterado que da la idea que unos se salvan y otros se condenan. A través de la reencarnación todos evolucionaremos tarde o temprano, todos alcanzaremos esa salvación o progreso. La frase de Kardec utiliza el término para diferenciar esta máxima comparativamente con el principio católico de «Fuera de la Iglesia no hay salvación».
Editorial de la Revista Espírita nº 7
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SONAMBULISMO
(Facultad intrigante y poco debatida )
Jorge Hessen
Una neozelandesa consiguió dirigir y enviar mensajes (1) por el celular (mientras “dormía” al volante), en completo estado de trance sonámbulo (2). He aquí un tema desafiador para la reflexión espirita, por cuanto el sonambulismo [del latín somnus- sueño y ambulare= marchar, pasear] consiste en un estado de emancipación del alma más completo que el sueño. El sueño es un sonambulismo imperfecto. En el sonambulismo, la lucidez del alma, esto es, la facultad de ver, que es uno de los atributos de su naturaleza, es más desenvuelto. El alma ve las cosas con más precisión y nitidez, el cuerpo puede actuar bajo el impulso de la voluntad del alma. El olvido absoluto en el momento del despertar es una de las señales características del verdadero sonambulismo, visto que la independencia del alma y del cuerpo es más completa en el sonambulismo que en el sueño.
Allan Kardec informa en la introducción del libro de los espíritus que se interesó por el sonambulismo y magnetismo desde su juventud. En aquella época el tema era observado en todo el continente europeo, despertando interés académico en numerosos estudiosos.
El Marqués de Puysegur, uno de los más célebres discípulos de Franz Antón Mesmer, provocaba la “crisis Hipnótica” y aprovecho ese periodo de “sueño provocado” para curar a sus pacientes. Durante el trance, ciertos sonámbulos podían dictar recomendaciones sobré el diagnóstico y el tratamiento de enfermos allí presentes.
El siglo XIX, por tanto, más allá de despertar el interés de la comunidad científica, el “magnetismo” fue bastante estudiado en las obras espiritas. El Codificador, un investigador del magnetismo desde los 18 años de edad, redefinió algunos conceptos sobre el tema. Palabras como “espíritu” y “médium” ya existían, entre tanto Kardec les dio otra acepción tratando de estratificar los marcos de la Doctrina que venía al mundo bajo las orientaciones de los Instructores desencarnados.
El “médium” en la concepción hipnotizadora, significaba una persona que se colocaba bajo el control de un magnetizador. Todavía, Kardec anota en el cap. XIV de El Libro de los Médiums que “médium” es todo aquel que siente, en un grado cualquiera, la influencia de los espíritus.
Comparemos el término “médium sonámbulo”: para los seguidores de Mesmer era una facultad que permitía a una persona entrar en trance sonámbulo bajo la influencia magnética. Kardec al estudiar el tema percibió algunas variables del trance del sonámbulo. Primero percibió cuando el sonámbulo actúa espontáneamente bajo la influencia de su propio Espíritu (animismo) siendo en ese caso la propia alma que, en los momentos de emancipación, ve, oye y percibe fuera de los límites de los sentidos. Por otro lado, el médium sonámbulo, puede ser instrumento de una inteligencia extraña; cuando es pasivo y lo que dice no viene de sí. En suma, el sonámbulo expresa su propio pensamiento, mientras que el médium expresa el de otra entidad.
Recordando aquí que el espíritu que se comunica con un médium común igualmente puede hacerlo con un sonámbulo; porque el estado de emancipación del alma facilita esa comunicación. Muchos sonámbulos ven impecablemente los espíritus y los presentan con tanta exactitud, como lo hacen los médiums videntes. Pueden dialogar con ellos y transmitirnos sus ideas. Lo que narran, fuera del ámbito de sus conocimientos particulares, les es con certeza recomendado por otros Espíritus.
En general, el sonambulismo aun es poco comprendido porque es raramente investigado, de ahí la dificultad de muchos dirigentes de reuniones mediumnica para identificarlo. Infelizmente este es un tema menospreciado por la mayoría de los espiritas.
Conocemos el caso de un sonámbulo que se cayó desde el séptimo piso del edificio en el que residía. El infeliz cayó sobre la copa de un árbol y solo se dio cuenta al despertar cuando llegaba a la casa de socorro con la medula completamente dañada. Nunca más consiguió andar. Existen muchas personas bajo las consecuencias de las crisis de sonambulismo.
Entendemos que el asunto merece ser examinado y debatido con más frecuencia, mirando el amparo y socorro de los portadores de esa facultad, que muchas veces padecen inmensas dificultades, por no existir un mayor número de estudiosos preparados para socorrerlos.
Como percibimos el sonámbulo natural es espontaneo al paso que el sonambulismo magnético es voluntario y por eso puede ser provocado. Uno no suprime al otro ya que, en ambos persiste la facultad del alma en emanciparse. Existe además otra directriz, que disciplina el fenómeno, y es la educación mediumnica, que también permite al médium que, por su voluntad, se pueda tener un control voluntario sobre el espíritu que va a manifestarse por él.
Siendo así, puede considerarse el sonambulismo como una variedad de la facultad mediumnica. Ambos caminan juntos y, en los dos fenómenos encontramos al alma, emancipada y libre para manifestarse. Reiteramos que el sonámbulo actúa bajo la influencia de su propio Espíritu, es su propia alma que, en los momentos de emancipación, ve, oye y percibe, fuera de los límites de los sentidos corporales. El médium por el contrario, como dije antes, es instrumento de una inteligencia extraña; es pasivo y lo que dice no viene de él. El sonámbulo expresa su propio pensamiento, mientras que el médium expresa el de otro. Los Sonámbulos son médiums independientemente deque puedan entrar en trance anímico y, bajo esa condición, “incorporan” espíritus sufridores, o no, pero que lo hacen también en el transcurso de ese trance, cuando se desdoblan y se manifiesta una psicofonía sonambúlica. Pasan, así, del trance anímico al trance mediúmnico.
Enfatizamos que la deficiencia en el de estudio de esa facultad es una falta gravísima en el movimiento espirita, de cara a los expedientes que proporciona el auxilio a espíritus que lo padecen, ys sea porque el médium, en trance, se desplaza a regiones distantes, o próximas, donde existen intensos sufrimientos, o bien sea porque lo permite “[cuando los Mentores espirituales concuerdan con la aplicación de ese recurso] someter al espíritu rebelde a la regresión de la memoria, cuando “incorporado” al médium en trance sonambúlico y, en casos así, este actúa en su condición de médium, ejercitando la psicofonía sonambúlica.” (3)
El sonámbulo puro, cuando cae en manos desavisadas, puede producir bellos fenómenos, pero es menos útil en la construcción espiritual del bien. Por cuanto que “la psicofonía inconsciente, en aquellos que no poseen méritos morales suficientes para la propia defensa, puede llevar a la posesión espiritual, siempre nociva, y por eso, apenas se evidencia integral en los obsesos que se rindieron a las fuerzas vampirizantes.” (4)
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OBSTÁCULOS DE LA REPRODUCCIÓN
.. Las leyes que tienen por objeto o producen el efecto de crear obstáculos a la reproducción, ¿son contrarias a la ley natural?
«Todo lo que entorpece a la naturaleza en su marcha es contrario a la ley general»..
-Hay, no obstante, especies de seres vivientes, animales y plantas, cuyá reproducción indefinida seria perjudicial a otros, y de los cuales sería víctima el mismo hombre en poco tiempo, ¿comete un acto reprensible, conteniendo esa reproducción?
«Dios ha dado al hombre sobre todos los seres vivientes un poder del cual debe usar pará el bien, pero no abusar. Puede reglamentar la reproducción según las necesidades, mas no debe entorpecerla sin necesidad. La acción inteligente del hombre es un contrapeso establecido por Dios a fin de equilibrar las fuerzas de la naturaleza, y esto también le distingue de los animales, porque lo hace con conocimiento de causa; pero los mismos animales concurren a este equilibrio; porque el instinto de destrucción que les ha sido dado hace que, al mismo tiempo que atienden a su propia conservación, contienen el desarrollo excesivo, y acaso peligroso, de las especies animales y vegetales de que se alimentan»..
.. ¿Qué debemos pensar de los usos que tienen por efecto contener la reproducción con la mira de satisfacer la sensualidad? «Prueban el predominio del cuerpo sobre el alma y lo material que es el hombre».
EL LIBRO DE LOS ESPIRITUS ALLAN KARDEC
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