INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- Animales en el Reino Espiritual
2.- Organización de las sesiones espíritas
3.- La fuerza curativa del propio pensamiento
4.- Laboratorio del mundo invisible
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| Chico Xavier relataba: "En 1939, mi hermano José me dejó uno de esos fieles amigos (un perro) y antes de fallecer me pidió que lo cuidara. Se llamaba Lorde y se convirtió en mi compañero, incluso durante las horas de trabajo mediúmnico, él permanecía a mi lado en silencio. En 1945, tras una larga enfermedad, falleció. Pero, en el último momento, vi el espíritu de mi hermano acercarse y arrebatarlo de su cuerpo inerte. Durante unos meses, cuando José, en espíritu, venía a mí, siempre lo acompañaba el perro, quien se presentaba a mi visión espiritual con una diferencia insignificante. Normalmente, cuando hablamos de la supervivencia de los animales, muchos sonríen y expresan lástima, pero la vida es una luz que se expande para todos." Así que confirmo la respuesta a la pregunta 597 del Libro de los Espíritus: - "Sí, los animales tienen espíritu y sobreviven a la muerte del cuerpo físico." Libro: "Testimonios de Chico Xavier" Suely Caldas Schubert. ************************************
ORGANIZACIÓN DE LAS SESIONES ESPÍRITAS En los Centros Espíritas las ocupaciones de cada sesión mediúmnica, pueden arreglarse del modo que sigue: 1º Lectura de las comunicaciones espiritistas obtenidas en la última sesión, puestas en limpio. 2º Noticias diversas. – Correspondencia. – Lectura de las comunicaciones obtenidas fuera de las sesiones. – Relación de los hechos interesantes del Espiritismo. 3º Trabajos de estudio – Dictados espontáneos. – Cuestiones diversas y problemas morales propuestos a los Espíritus. –Evocaciones. 4º Conferencia sobre cualquier tema espírita– Examen crítico y analítico de las diversas comunicaciones. – Discusión sobre los diferentes puntos de la ciencia espiritista. 347. Los grupos que empiezan tienen que parar muchas veces su actividad mediúmnica por falta de médiums. Los médiums son seguramente uno de los elementos esenciales de las reuniones espiritistas, pero no son elementos indispensables, y no se tendría razón en creer que en defecto de ellos nada haya que hacer. Sin duda aquellos que no se reúnen, sino con el objeto de hacer experimentos, no pueden hacerlo sin médiums, como los músicos en un concierto, sin instrumentos; pero aquellos que llevan la mira de un estudio formal tienen mil motivos de ocupación tan útiles y provechosos, como si pudiesen obrar con los mediumnidades. Además las reuniones que tienen médiums pueden accidentalmente encontrarse sin ellos y sería enojoso que creyesen, en este caso, no tener que hacer otra cosa que retirarse. Los mismos Espíritus pueden, de tiempo en tiempo, dejarles en esta posición, con el fin de enseñarles a pasar sin ellos. Diremos más; es necesario para aprovecharse de la enseñanza de los Espíritus, consagrar algún tiempo en meditarla. Las sociedades científicas no siempre tienen los instrumentos de observación a la vista, y sin embargo encuentran objetos de discusión; en ausencia de poetas y oradores, las sociedades literarias, leen y comentan las obras de autores antiguos y modernos; las sociedades religiosas meditan sobre las Escrituras; las sociedades espiritistas deben hacer lo mismo, y sacarán un gran provecho para su adelantamiento, estableciendo conferencias en las cuales se lea y comente todo lo que pueda tener relación con el Espiritismo en pro o en contra. De esta discusión en la que cada uno lleva el tributo de sus reflexiones, brotan rayos de la luz que pasan desapercibidos en la lectura individual. Al lado de estas obras especiales, los periódicos abundan de hechos, relaciones, acontecimientos, rasgos de virtudes o de vicios que suscitan grandes problemas morales, que sólo el Espiritismo puede resolver, y éste es también un medio de probar que tiene relación con todos los ramos del orden social. Aseguramos que una sociedad espiritista que organizase sus actividades en este sentido, procurándose los materiales necesarios, no tendría bastante tiempo para las comunicaciones directas de los Espíritus; por lo que llamamos la atención sobre este punto de las reuniones verdaderamente formales, de aquellas que toman más empeño en instruirse que en buscar un pasatiempo. El libro de los médiums. Allan Kardec. ********************************** LA FUERZA CURATIVA DEL PROPIO PENSAMIENTO Aunque aparentemente estemos enfermos, siempre queda un espacio de salud en nuestro periespíritu. Nuestra esencia espiritual posee en germen toda la grandeza de Dios, aunque todas las facultades no están todavía plenamente desarrolladas. Si sabemos conectar con nuestra esencia divina, conseguiremos vibrar de tal modo que activaremos las corrientes de nuestras fuerzas mentales, de modo que nos sentiremos con la conciencia dilatada, con una percepción de la realidad ampliada, e incluso con unas sensaciones físicas de calor curativo tan intensas, que podrán sanarnos de nuestros males físicos y mentales. Para lograrlo, aplicaros una vida sana con una alimentación variada ( sin omitir alimentos de ninguna clase), y con ejercicio regular para la estimulación del cuerpo físico. No os entreguéis a los tóxicos de ninguna clase, ni siquiera a aquellos "terapeúticos" que no hayan sido prescritos por la ciencia médica. Higienizad diariamente vuestra mente, tal como hemos descrito con anterioridad y buscad un día a la semana para la meditación en profundidad sobre vosotros mismos, por ejemplo con los ejercicios propuestos por Allan Kardec en "El Evangelio según el Espiritismo". Obrando de ese modo tendréis el cuerpo y el periespíritu lo suficientemente equilibrado y preparado para realizar prácticas de relajación y liberación profundas. Cuando llevéis algún tiempo, tal como algunos meses, podréis realizar a través de la relajación estas prácticas de autocuración. No obstante, por ser recomendable el concurso de un terapeuta, no ahondaremos más en el asunto, pues si os valéis del "buscad y hallaréis", el concurso del terapeuta os puede ser prestado desde el plano espiritual, en el momento en que vuestros Guías lo crean oportuno, No dudéis que la higiene de vuestro periespíritu os traerá indudablemente, la salud de vuestro cuerpo físico. - David Estany Prim- ( Dictado por los Hermanos de la Caridad) ************************** |

127. La escritura directa o pneumatografía es aquella que se produce espontáneamente sin auxilio de la mano del médium ni del lápiz. Basta tomar una hoja de papel blanco, lo que se puede hacer con todas las precauciones necesarias para no ser chasqueado por ninguna superchería, doblarla y colocarla en alguna parte, en un cajón o simplemente sobre un mueble, y si se tienen las condiciones que se requieren, al cabo de cierto tiempo más o menos largo se encuentran en el papel caracteres trazados, diversos signos, palabras, frases y aun discursos, las más de las veces con una sustancia pardusca parecida al plomo; otras veces con lápiz encarnado, tinta ordinaria y aun tinta de imprenta. He aquí el hecho en toda su sencillez, y cuya reproducción, aunque poco común, no es, sin embargo, muy rara, porque hay personas que lo obtienen con mucha facilidad. Si se ponía el lápiz con el
papel se podría creer que el Espíritu se ha servido de él para escribir; pero desde el momento que el papel está enteramente solo, es evidente que la escritura está formada por una materia depositada. ¿De dónde ha tomado el Espíritu esta materia? Tal es la pregunta que hemos dicho, a cuya solución nos ha inducido la caja de tabaco de que más arriba hemos hablado.
128. El Espíritu de San Luis nos ha dado esta solución con las respuestas siguientes :
1. Hemos citado un caso de aparición del Espíritu de una persona viva. Este Espíritu tenía una caja de tabaco y tomaba polvo. ¿Sentía, efectivamente, la impresión del que toma polvo en realidad?
- No.
2. Esta caja de tabaco tenía la misma forma que la que él usaba ordinariamente y que estaba en su casa. ¿Qué era, pues, la caja de tabaco que tenía este hombre en sus manos?
3. Decís que fue una apariencia; pero una apariencia nada tiene de real, es como una ilusión de óptica; nosotros quisiéramos saber: ¿esta caja de tabaco sólo era una imagen sin realidad, o tenía alguna cosa de material?
. Observación. - Es evidente que en este caso la palabra apariencia debe tomarse en el sentido de aspecto, imitación. La casa de tabaco real no estaba allí; la que tenía el Espíritu sólo fue la representación: era, pues, una apariencia comparada con el original, aunque formada de un principio material. La experiencia nos enseña que no es necesario tomar siempre a la letra ciertas expresiones empleadas por los Espíritus; interpretándolas según nuestras ideas, nos exponemos a grandes equivocaciones por esto es menester profundizar el sentido de la palabra siempre que presenta la menor ambigüedad; esta recomendación nos la hacen constantemente los mismos Espíritus. Sin la explicación que hemos provocado, la palabra apariencia constantemente reproducida en casos análogos, podía dar lugar a una falsa interpretación.
4. ¿Acaso sería doble la materia inerte? ¿Y habría en el mundo de los Espíritus una materia esencial que revistiera la forma de los objetos que vemos? En una palabra, ¿estos objetos tendrían su doble etéreo en el mundo invisible, así como los hombres están representados en él por los Espíritus?
- Observación. - Esta cuestión como hemos visto, era la traducción de nuestro pensamiento, esto es, de la idea que nos habíamos formado sobre la naturaleza de estos objetos. Si las respuestas fuesen como algunos lo pretenden, el reflejo del pensamiento, hubiéramos obtenido la confirmación de nuestra teoría, en lugar de una teoría contraria.
5. Os haré la pregunta de nuevo de una manera categórica, a fin de evitar todo equívoco. ¿Los vestidos con que se cubren los Espíritus son alguna cosa?
6. Resulta de esta explicación que los Espíritus hacen sufrir a la materia etérea transformaciones a su gusto y que de este modo, por ejemplo, se hizo la caja de tabaco; el Espíritu no la encontró hecha, sino que la hizo él mismo en el momento que la necesitaba, por un acto de su voluntad, y que pudo deshacerla; lo mismo debe ser en cuanto a los otros objetos, tales como vestido, joyas, etc.
7. Esta caja de tabaco fue visible para esta señora, al punto de hacerla ilusión. ¿Hubiera podido el Espíritu hacerla también tangible para ella?
8. ¿Si hubiese llegado el caso, hubiera podido tomarla en sus manos, creyendo tener una verdadera caja de tabaco?
- Sí.
9. ¿Si la hubiera abierto, probablemente habría encontrando tabaco; si lo hubiese tomado le hubiera hecho estornudar?
-Sí.
10. ¿El Espíritu puede, pues, dar no sólo la forma, sino las propiedades especiales?
11. Supongamos, pues, que hubiera querido hacer una sustancia venenosa, y si una persona la hubiese tomado, ¿se hubiera envenenado?
12. ¿Podría haber hecho una sustancia saludable y propia para curar una enfermedad, y se ha presentado este caso?
13. Entonces podría hacer una sustancia alimenticia; supongamos que hubiese hecho un fruto, un manjar cualquiera, ¿se hubiera podido comer y quedar saciado?
14. ¿Los objetos hechos tangibles por la voluntad del Espíritu, podrían tener un carácter de permanencia y de estabilidad, y venir a ser usuales?
15. ¿Todos los Espíritus tienen en el mismo grado el poder de producir objetos tangibles?
16. ¿El Espíritu sabe siempre cómo produce ya sean sus vestidos, ya sean los objetos de los cuales ofrece la apariencia?
17. ¿Si el Espíritu puede tomar en el elemento universal los materiales para hacer todas estas cosas, darles una realidad temporal con sus propiedades, puede también sacar del él lo que necesite para escribir, y por consecuencia esto nos parece que da la llave del fenómeno de la escritura directa?
-Observación. - Aquí era en efecto adonde queríamos venir a parar con todas nuestras preguntas preliminares; la respuesta prueba que el Espíritu había leído nuestro pensamiento.
18. ¿Si la materia de que se sirve el Espíritu no tiene persistencia, cómo es que las señales de la escritura directa no desaparecen?
.No censuréis las palabras en primer lugar que yo no he dicho: jamás; se trataba entonces de un objeto material voluminoso; ahora se trata de caracteres trazados que siendo útil conservarles se les conserva. He querido decir que los objetos compuestos de este modo por el Espíritu no podrían llegar a ser objetos usuales porque en realidad no hay agregación de materia como en vuestros cuerpos sólidos.
Allan Kardec
Extraído de "El libro de los médiums"




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