martes, 17 de febrero de 2026

¿Usted pensó ya en la diferencia entre vivir y existir ?

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Diferentes conceptos sobre el Infierno.

2.- Educación de las emociones

3.- La forja del pensamiento

4.- ¿Usted pensó ya en la diferencia entre vivir y existir ?

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 DIFERENTES CONCEPTOS SOBRE EL INFIERNO :                              

                                                            

      Como los paganos, los cristianos tienen su Rey de los infiernos, que es Satanás, con la diferencia de que Plutón, el equivalente para los paganos, se limitaba a gobernar el sombrío Imperio que le cupo en suerte, pero no era del todo malo: guardaba allí detenidos a los que habían obrado mal, porque era su misión, pero no se ocupaba en inducir a los hombres al mal para darse el placer de hacerles sufrir, mientras que Satanás busca en todas partes víctimas, que se complace en atormentar en el infierno, con sus legiones de demonios armados de garfios para removerlos en el fuego. Se ha llegado incluso a discutir seriamente sobre la naturaleza de este fuego que quema sin cesar a los condenados, sin consumirles jamás; se ha dicho si era o no un fuego de alquitrán, o sea, que la idea no era de que ardía en el infierno solamente el alma condenada, sino también su cuerpo material.  El infierno cristiano no lo idearon, pues, inferior en nada al infierno paganos.

Las mismas consideraciones que movieron a los antiguos a localizar la mansión de la felicidad, hicieron circunscribir también el lugar de los suplicios. Habiendo los hombres colocado la primera en las regiones superiores de la Tierra, o sea en la atmósfera, era natural colocar la segunda en las regiones inferiores, es decir, en el centro de la Tierra, cuya entrada creían que podrían ser algunas cuevas sombrías y de aspecto terrible. También allí los cristianos colocaron, durante largo tiempo, el lugar de los réprobos. Notemos todavía sobre este asunto otra analogía.. :

El infierno de los paganos contenía, en un lado, los Campos Elíseos, y en el otro, el Tártaro. El Olimpo, que era la mansión de los dioses y de los hombres divinizados, estaba en las regiones superiores. Según el Evangelio, Jesús "descendió" a los infiernos, es decir, a los lugares bajos, para sacar de allí a las almas justas que esperaban su venida. pero que si eran justas, ¿Por qué estarían allí ?....

Los infiernos no eran, pues, únicamente un lugar de suplicios, y lo mismo que los de los paganos estaban en los lugares bajos. Así como el Olimpo, la mansión de los ángeles y de los santos, estaba en las regiones elevadas, lo habían colocado más allá del cielo de las estrellas,  se creía era un lugar limitado. Ante esa mezcla de ideas paganas y de ideas cristianas no debe extrañarse que Jesús no pudiese destruir inmediatamente tales creencias tan arraigadas. Los hombres carecían de los conocimientos necesarios para no concebir el infierno como un lugar en el espacio, como para concebir la existencia de un número infinito de mundos.

     La Tierra era para ellos el centro del Universo. No conocían ni su forma, ni su estructura interior. Todo para ellos estaba limitado a lo que su vista alcanzaba. Sus nociones sobre el porvenir no podían extenderse más allá de sus conocimientos. Jesús se encontraba, pues, en la imposibilidad de iniciarlos en el verdadero estado de las cosas. Pero, por otro lado, no queriendo con su autoridad sancionar conceptos admitidas, se abstuvo de ocuparse en ellos, dejando al tiempo el cuidado de rectificar las ideas. Se ciñó a hablar vagamente de la vida bienaventurada y de los castigos que sufrirán los culpables, pero en ninguna parte de sus enseñanzas se encuentra señalado el lugar de los mismos ni el cuadro de los suplicios corporales, hecho, más tarde, artículo de fe por los cristianos-

    He aquí como las ideas del infierno pagano se han perpetuado hasta nuestros días, ha sido y es necesaria la difusión de los conocimientos en los tiempos actuales y el desarrollo general de la inteligencia humana para condenar esos viejos conceptos infernales como falsos y absurdos. Pero entonces, como nada positivo se había suscitado de las ideas admitidas, al largo período de una creencia ciega sucedió, como transición, un período de incredulidad, al cual la nueva revelación espírita vino a poner término. Era preciso demoler antes de reconstruir, porque es más fácil que lleguen a admitir ideas justas  aquellos que en nada creen, porque ven que les falta algo, que no  los que tienen una fe robusta en lo que es absurdo.

     Por la localización del cielo y del infierno, las sectas cristianas han venido a admitir para las almas sólo dos situaciones extremas, ambas  con carácter  de eternidad: la perfecta dicha y el padecimiento absoluto. El purgatorio sólo es una posición intermedia y transitoria; al salir de la cual pasan sin transición a la mansión de los bienaventurados. No podría ser de otro modo, según la creencia en la suerte definitiva de las almas después de la muerte. Si sólo hay dos mansiones, la de los elegidos y la de los réprobos, no se pueden admitir varios grados en una sin admitir la posibilidad de alcanzarlos, y por consiguiente, admitir  el progreso, pues si hay progreso, no hay suerte definitiva y, si hay suerte definitiva, no puede haber progreso.

     Jesús resuelve el problema cuando dice: “En la mansión de mi Padre hay muchas moradas".

-Sandro  Collantes

( Adaptación de José Luis Martín)

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      EDUCACIÓN DE LAS EMOCIONES

                           


 
En un primer estado de su evolución, el ser humano posee solamente un cuerpo emocional ligado a las emociones. Con el tiempo, estas emociones despiertan en él aquello que llamamos sentimientos. Las emociones solamente son una respuesta a un estímulo, generalmente de naturaleza exterior. Los sentimientos son un cúmulo de emociones con forma propia. Unos sentimientos bien desarrollados se corresponden a una criatura que ya ha evolucionado por las sendas de la reencarnación.

  El sentimiento, al igual que el pensamiento, mueve las fuerzas más íntimas del ser humano. Cuando sentimos, nos transformamos en aquello que expresamos. Así, cuando amamos nos convertimos en fuente de amor. A mayor profundidad de sentimiento, mayor transformación interior. Cuando sólo nos emocionamos, somos únicamente un poco humanos. No obstante hay quien tan siquiera siente emociones, siendo entonces un ser frío y vacío. Así pues, podremos decir que emocionarnos es el primer paso hacia el amor, que constituye la sublimación de todo sentimiento.

 El primer paso en la educación emocional consiste en detectar y aflorar nuestras emociones. No creamos a aquellos que nos digan que las ahoguemos, pues nos ahogaremos a nosotros mismos. Tampoco debemos dejar que las emociones nos dominen y nos arrastren, el equilibrio está siempre en el punto medio.
  
  Debéis saber retener las emociones negativas para que no provoquen daño a los demás. En caso de enfado o de tristeza, es muy apropiado retirarnos unos instantes a un lugar apartado. Allí nos reencontraremos con nosotros mismos a través del llanto o del grito, que deberemos sustituir gradualmente por la reflexión y el autocontrol. Al igual que ocurre con el pensamiento, no es bueno dejarse dominar por las emociones o sentimientos negativos, siendo nuestra obligación detectarlos y transformarlos lo antes posible. Tampoco debemos cortarlos pues esos sentimientos deben encontrar su puerta de salida. Lo primordial es que nuestras emociones negativas no negativicen a los demás.

  Por el contrario, cuando sintamos emociones de alegría o bienestar, intentemos hacer partícipes de ellas al mayor número posible de personas. De este modo, cuando otros se sientan imbuidos por tales emociones también nos las transmitirán. No debemos por ello "explotar" ni dejarnos llevar por gestos exagerados, pues sino perturbaríamos en exceso la armonía del conjunto- Un exceso de alegría, arrojado a otros seres, podría provocar en ellos un choque, por no hallarse en ,sintonía con los mismos, Sin embargo, esta misma alegría dirigida poco a poco a los demás, les causará una transformación paulatina y les despertará en ellos el mismo sentimiento.

   Para provocar la emoción en los demás solo es necesario estimularles. Para ello suelen bastar unas pocas palabras que salgan de nuestro corazón. Las emociones también se transmiten pues son una fuerza parecida al pensamiento. Por lo .tanto debemos de aplicarnos las mismas reglas de higiene y autoconocimiento que con él. Cuando queramos emocionarnos, dejémonos llevar por las circunstancia que estemos viviendo y apliquémonos a ver la parte positiva de las cosas, a fin de conmovernos con lo bueno, y a transformar lo malo en algo mejor. Si aprendemos a emocionarnos estaremos listos para sentir, primero en una medida pequeña, para pasar luego a una mayor.

  Al igual que con los pensamientos, debemos tener en cuenta que todo el mundo a nuestro alrededor también siente y se emociona. Estas emociones se expanden y buscan un huésped donde alojarse. Por lo tanto debemos cuidarnos de no alojar a los que nos pueden perjudicar. Aunque a nuestro alrededor solo hubiese odio, debemos aprender a sentir amor, para que este amor vaya al encuentro de aquellos que necesiten de él. Nunca dejéis que una mala mirada o unas palabras groseras perturben vuestra armonía. Si no queréis que entren, elevad vuestra alma al Creador, para que os dé una parte de Su emotividad. Con ella " moveréis las montañas" del orgullo y del egoísmo.

  Ser siempre uno mismo es fundamental para no dejarse llevar por la corriente externa. Mantened vuestro criterio y sacrificad vuestros intereses materiales, que son efímeros, frente a los espirituales, que son eternos.

-David Estany Prim- (dictado por Espíritus Hermanos de la Caridad)

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   LA FORJA DEL

 PENSAMIENTO

Queridos amigos, hola buenos días,  el pensamiento es la esencia misma de la vida espiritual, es una fuerza que vibra con una intensidad creciente, a medida que el alma se eleva del ser inferior al espíritu puro  y del espíritu puro hacia Dios.

Las vibraciones del pensamiento se propagan  a través del espacio y nos traen pensamientos y vibraciones similares. Cuando comprendamos y sepamos valorar la naturaleza  y la extensión del poder de esta fuerza, no tendremos  nada más  que muy elevados y nobles pensamientos.

En nuestra inconsciencia y en nuestra debilidad, atraemos hacia nosotros seres malos, cuyas sugestiones nos perturban, alteran  la comunión espiritual y se oscurece por culpa de nuestra inferioridad… . Fluidos envenenados  se extienden por toda la tierra, y la lucha entre el bien y el mal se desarrolla en el mundo invisible lo mismo que en el mundo material.

Todo es afinidad y analogía en el mundo invisible. Los que buscan el secreto de las tinieblas, eleven sus pensamientos con el fin de atraer a los genios inspiradores,  a las fuerzas de lo bueno y de lo bello, elevándolo  no solo en los momentos de estudio y de experiencia, sino siempre, a todas horas, como un ejercicio saludable y regenerador.  Los pensamientos buenos, son los que lentamente, afinan y depuran nuestro ser, engrandecen nuestras facultades, nos hacen aptos para sentir las más delicadas sensaciones, fuente de nuestra felicidad en el porvenir.

 En el hombre, la inteligencia y el desarrollo del cerebro están en correlación intima. La inteligencia no puede manifestarse sin el desarrollo del cerebro. A medida que el ser asciende en la escala humana, desde  el más salvaje al más civilizado, la frente crece, el cráneo se ensancha, al mismo tiempo que la inteligencia se desenvuelve. Cuando el desarrollo exterior  ha alcanzado su apogeo, el pensamiento aumenta el poder intenso del cerebro multiplicando sus líneas y trazando surcos. Dibuja estrías, circunvalaciones innumerables, eleva cimas. Hace del cerebro un mundo maravilloso y complicado, hasta el punto  de que el examen de este órgano, en el cual vibran  aun las impresiones de la vida que acaba de huir, es uno de los espectáculos  más cautivadores para el fisiólogo.

En esto tenemos una prueba de que el pensamiento trabaja y moldea el cerebro y de que hay entre ellos una intima relación. El cerebro es el instrumento admirable,  la clave de donde el pensamiento hace brotar todas las armonías de la inteligencia y del sentimiento. El pensamiento imprime  a las moléculas  del cerebro movimientos vibratorios de variada intensidad, es de esta forma como ejerce su acción.

Lo mismo que los sonidos y la luz, los sentimientos y las ideas se expresan en vibraciones que se propagan, por la extensión, con diversa intensidades. Los pensamientos  de odio y de ira, los tiernos llamamientos de amor , el lamento del desgraciado, los gritos de pasión, los arranques de entusiasmo, van a través del espacio diciendo a todos  la historia de cada uno y la historia de la humanidad. Las vibraciones  de los cerebros pensantes , de hombres o de espíritu, se cruzan o entrecruzan hasta lo infinito sin confundirse jamás. En torno nuestro, en todas partes, en la atmosfera, giran y pasan como ríos sin fin, corrientes de ideas, oleadas de pensamientos que impresionan a los sensitivos y son a menudo causa de perturbación y de error  en las manifestaciones.

Por la orientación y la persistencia de nuestros pensamientos, podemos modificar  las influencias que nos rodean  y ponernos en relación con fuerzas e inteligencias similares.

Nuestro estado mental es como una brecha por la cual pueden penetrar  en nosotros amigos y enemigos.  Del hombre depende recibir las inspiraciones más diversas, las más sublimes hasta las más groseras.  Los sensuales atraen en si  espíritus sensuales que se asocian a sus deseos, a sus actos,  acrecentando su intensidad; los criminales  llaman a espíritus  asesinos que les impulsan  a continuar en la senda del mal. El inventor es ayudado por los buscadores del más allá. El orador percibe imágenes  que fijará  en formas de lenguaje propias para conmover a las multitudes. El pensador, el músico, el poeta, recibirán vibraciones  de las esferas donde se rinde culto a lo bello ay a lo verdadero; almas poderosas les traerán los tesoros de la inspiración, el soplo que pasa por la frentes soñadoras y comunica el talento al genio.

Así, de un plano a otro, el espíritu responde a los llamamientos  del espíritu. Todos los planos espirituales están ligados entre sí. Los instintos de odio, de crueldad, de libertinaje, atraen a los espíritus del abismo.  La frivolidad atrae a los espíritus ligeros, pero la acción del hombre de bien, su llamamiento a los espíritus celestes, se eleva y repercute de nota en nota, en ascendente escala, hasta las más altas esferas, al mismo tiempo que, de las regiones profundas  del infinito, descienden sobre el las ondas vibratorias, los efluvios del pensamiento eterno que le penetran de una corriente de fuerza y de vida. El universo entero vibra bajo el pensamiento de Dios.

Amigos os deseo un lindo día, vigilemos nuestros pensamientos, ellos al igual que nuestra conducta deben mejorarse, para mejorar nuestras sintonías.

 Merchita .......Extraído del libro de León Denis “En lo Invisible”


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             VIVIR CONSCIENTEMENTE
                                                                          

¿Usted pensó ya en la diferencia entre vivir y existir?
Aunque un análisis superficial de los diccionarios nos de la impresión de que los dos términos tienen significados iguales, una observación atenta puede sugerir algunas diferencias.
Para vivir, basta tener vida. Todos los seres orgánicos viven.
Para existir es preciso un cierto grado de conciencia. Es saber retirar de la vida lo que ella tiene de mejor para la evolución del ser.
Un sabio de la antigüedad expresó bien esa idea sintetizándola en una frase célebre: “pienso, luego, existo.”
Existir presupone una acción consciente, exige la acción de pensamiento.
Existir es ser, estar, permanecer.
Bajo ese punto de vista, podemos cuestionar si existimos  de hecho  o simplemente vivimos, pasando por la vida de forma casi inconsciente.
Gran parte de los seres humanos vive sin dar la debida atención a las circunstancias a su regreso.
Permitimos que nuestra existencia se transforme en un automatismo pernicioso y paralizante.
Es como si, al recordar por la mañana, ligásemos al “piloto automáticos” y nos dejásemos conducir por él, sin estar efectivamente despierto.
A tal punto eso es real que, al anochecer, pocos se acuerdan de los hechos ocurridos en el transcurso del día.
Y ese tipo de comportamiento es extremamente perjudicial porque nos conduce al final de la vida física sin que hayamos retirado de ella las enseñanzas necesarios.
No es otro el motivo por el cual las masas  son fácilmente conducidas, alentadas por las ideas de los que piensan  y gustan de manipular a seres distraídos.
Es de esa forma que somos seducidos por los modismos, vicios, y otros intereses mezquinos que surgen apuntando soluciones fáciles, más ilusorias.
Vale la pena que demos otro sabor a nuestra vida y pasemos a existir conscientemente.
Reflexionando sobre lo que es mejor  para nosotros mismos  y para nuestros familiares, amigos y vecinos.
No dejándonos llevar por propuestas infelices que solo nos harán sufrir más tarde.
Procurando conjugar el verbo ser, al revés de atenernos solamente al tener.
Analizar los mensajes vinculados  por la prensa, a fin de que podamos retirar  las buenas ideas y descartar las que complicaran nuestras vidas.
Así, la opción será siempre nuestra: pasar por la vida como autómatas o existir con conciencia despierta.
 Aquel que opta por vivir como otro ser orgánico cualquiera, teme a la muerte física. Más aquel que existe de forma consciente, pasa la aduana del túmulo con lucidez y sigue existiendo.
¡Piense en eso!
Hay  personas que viven prácticamente del estomago para abajo. Comen, beben, hacen relaciones sexuales, retuercen su equipo favorito, luchan a favor de él, duermen y, definitivamente, se mueren.
Esos son los llamados “hombres fisiológicos”
Solo piensan en si mismos. Encaran el trabajo  como una obligación y no enseñan a nadie lo poco que saben.
Y hay los hombres psicológicos. Son aquellos que, sin dejar de atender las funciones fisiológicas, tienen mucha hambre intelectual.
 Leen bastante, meditan, razonan, iluminan  la mente con ideas saludables y contribuyen positivamente para un mundo mejor.
Su trabajo es eficiente generalmente hacen lo que pueden para enseñar a los colegas todo lo que saben.
Son personas que existen de forma consciente. Tienen, en el decir de Jesús, ojos de ver y oídos para oír.
¡Piense en eso!
 Redacción de Momento Espírita
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