lunes, 16 de febrero de 2026

Encuentro con Dios

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Fatalidad y libre albedrío

2.- Los pensamientos de los Espíritus desencarnados

3.- Nuestra casa planetaria

4.- Encuentro  con Dios


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          FATALIDAD Y LIBRE ALBEDRÍO
    
( Previo a la Reencarnación )
                                                                                                
   Antes del regreso a la experiencia en el plano físico, nuestra alma, en oración, ruega al Señor la concesión de la lucha para el trabajo de nuestro propio reajuste.

   Solicitamos la reaproximación de antíguos adversarios.
   Imploramos el retorno al círculo de obstáculos que nos presenciaron la derrota en romerías mal vividas....
   Suplicamos la presencia de verdugos con quienes cultiváramos el odio, para intentar la cultura santificante del Amor...
   Pedimos sea de nuevo llevado a nuestros labios, el cáliz de las pruebas donde fracasamos, esperando ejercitar la Fe y la Resignación, la Paciencia y el Valor...
   Y con la intercesión de variados amigos que se transforman en confiantes avalistas de nuestras promesas, obtenemos la bendición de la vuelta.

   Efectivamente, en tales circunstancias, el esquema de la acción surge trazado.

  Somos herederos de nuestro pretérito y, en esa condición, construimos nuestros propios destinos.

   Entretanto, imantados temporalmente al vehículo terrestre, acariciamos nuestras antiguas tendencias de fuga del deber ennoblecedor.

  Instintivamente, nos tornamos despreocupados, a la caza de ventajas físicas, de caprichos perniciosos, de mentiroso dominio y de nefasto placer.

  El egoísmo y la vanidad acostumbran a retomar el timón de nuestros destinos y abominamos el sufrimiento y el trabajo, como si fuesen duros verdugos, cuando solamente con el auxilio de ellos conseguimos volver a erguir el corazón hacia la victoria espiritual a la que somos dirigidos.

  Es por eso, que fatalidad y libre albedrío coexisten en los mismos ángulos de nuestra jornada planetaria.

  Generamos causas de dolor o de alegría, de salud o enfermedad, en variados momentos de nuestra Vida.

  El mapa de regeneración vuelve con nosotros al Mundo con arreglo a las responsabilidades por nosotros mismos asumidas en el pretérito remoto y en el próximo; con todo, el modo por el que nos libramos de los efectos de nuestras propias obras, facilita o dificulta nuestra marcha redentora en la senda que el Mundo ofrece.

  Aceptemos los problemas y las inquietudes que la Tierra nos impone ahora, atendiendo nuestros propios deseos, en la planificación que ayer organizamos, fuera del cuerpo denso y tengamos cautela con el modo de nuestra movilización en el campo de nuestras propias tareas, porque, conforme a nuestras directrices de hoy, en la preparación del futuro, la Vida nos ofrecerá mañana Paz o luchas, Felicidad o prueba, Luz o tiniebla, Bien o mal.

. Emmanuel. (Espíritu)
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     LOS PENSAMIENTOS DE LOS
 ESPÍRITUS DESENCARNADOS

                                                           


   A pesar de haber dejado nuestro cuerpo físico, nuestro espíritu sigue viviendo, pues es de naturaleza eterna. Por tanto debemos comprender que dicho espíritu continuará poseyendo las mismas facultades, pensamientos y sentimientos que poseía en la Tierra, sean buenos o sean malos- Así pues, también podemos aplicar lo aprendido sobre los pensamientos a nuestros hermanos del plano espiritual. Ellos, muchas veces, no se han dado cuenta de su nuevo estado y siguen emitiendo pensamientos a nuestro alrededor, pensamientos que muchas veces son malsanos y viciosos en demasía. Es una labor de caridad muy importante el auxiliar a estos hermanos. Para estar preparados para esta labor, vosotros mismos debéis estar preparados, estudiando, meditando vuestros actos  y sembrando el bien. Luego, y bajo la protección del Maestro Jesús, podréis divulgar las verdades espirituales al plano espiritual que os rodea, ayudando así a que los seres emisores de esos pensamientos cambien su situación interior y cesen de emitir pensamientos de cariz inferior. Este es el mejor modo de desembarazarse de esos pensamientos, pues vais directos a su origen y no necesitáis de fórmulas mágicas ni de protecciones imaginarias, pues el "peligro" ya habrá cesado, una vez que el espíritu emisor haya encontrado la Paz.

   En cuanto a los pensamientos de origen superior, ya sabéis que tenéis guías que os aman y que no paran de emitirlos. No obstante, primero es necesario retirar aquellos más pesados, para que los más sutiles tengan lugar. En la mayoría de las ocasiones, una simple oración es suficiente para realizar la función de orientación.

- David Estany Prim- (Dictado por Espíritus Hermanos de la Caridad)

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           NUESTRA  CASA  PLANETARIA

Vinimos a este planeta con un propósito bien definido: vencer nuestras imperfecciones morales y saldar las deudas contraídas en la vidas anteriores: deudas que son resultado del mal uso de la libertad concedida por nuestro Creador: practicamos la indiferencia, la apatía, el desinterés por los asuntos verdaderamente transcendentales e importantes; Dios, la mente y el Espíritu: el porqué vinimos a este planeta, cual es la misión que nos corresponde, hacia donde vamos…

    Pongamos un ejemplo: Dios nos entregó un lugar para vivir que después de ver algo de lo que hay allá afuera, de cómo lucen otros lugares, y planetas, no cabe duda que el nuestro es UNA JOYA,: no una joya cualquiera, sino una joya de incalculable valor: sin embargo, a pesar de que este es un mundo materialista, y que el hombre por lo general vive para acumulara ‘tesoros en la tierra’, y que debiera cuidar y preservar ‘ESTA JOYA” como algo irremplazable”, hacemos conscientemente TODO LO POSIBLE por destruir la casa, nuestro Hogar, la Tierra. ¿ Podríamos verdaderamente llamarnos ‘seres inteligentes’?
Y de verdad que este planeta es muy bello, de eso no tenemos ninguna duda; por donde quiera que miremos: infinitos mares, lagos y ríos, 70% de agua. ¿Será una coincidencia que nuestro cuerpo está formado por un 70 % de agua y liquido también?
Pero ¿ cómo no destruir el planeta si destruimos nuestro cuerpo: lo alimentamos con chatarra, lo intoxicamos, no lo cuidamos, no lo respetamos; si no nos amamos nosotros mismos, ¿ cómo vamos amar al Planeta, a la Creación, a Dios?

     Nuevos niños nacen, y con ellos nuevos espíritus más avanzados: esa es la esperanza de vida. Lo viejo caduca, tiene que caducar: se necesita una nueva siembra: el fuego debe arrasar con lo viejo, con las malezas; el suelo hay que prepararlo para plantar la nueva semilla. Esta escrito; “un cielo nuevo…una nueva Tierra…

“Y el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego” Mateo 3:10.

Que el Señor los Bendiga hoy, mañana y ¡ SIEMPRE!

 Reinaldo Formoso -

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       ENCUENTRO CON DIOS

     Señor, tantas fueron las veces que mis ojos miraban el cielo en busca de respuestas.
     Observé los dolores del mundo y me pregunté dónde está Tu justicia, dónde Tu bondad, dónde Tu infinito amor.
     Además, me pregunté: ¿Qué eres Tú? ¿Dónde vives?
    Sin embargo, aquel día tenía de llegar. Y llegó. Y nosotros nos encontramos.
El hospital estaba especialmente frío aquella noche de otoño.
     Yo hacía mis visitas, observando el cuadro de cada paciente por el cual yo, como médico, era el responsable.
     Entonces, fui sorprendido por la madre de uno de mis pacientes, que gritaba desesperadamente mi nombre.
     Su hijo, que contaba siete años en esa época, tenía crisis continuas de convulsiones. Su cuerpo frágil, afectado por el cáncer, se debatía en la camilla.
    Después de estabilizarlo y, teniendo en cuenta mis cuarenta años en el área de la oncología, sabía que la muerte no tardaría en llegar para aquel frágil muchacho.
Todavía, ocurrió algo inusitado: tal vez porque me acordé de mi nieto, sano y feliz, las lágrimas comenzaron a brotar incesantes de mis ojos y, aun esforzándome mucho, no pude contenerlas.
    Sujeté la mano de aquel niño y, con el apoyo de la madrecita que ahora compartía sus lágrimas conmigo, sentí su pulsación volviéndose cada vez más débil, hasta cesar completamente.
    Inmediatamente, me puse a pensar en palabras de consuelo para aliviar el corazón de aquella  madre que acababa de perder a su hijo. Pero, las gruesas lágrimas que corrían por mi rostro no me permitían consolar a nadie.
    Y cuán sorprendido me quedé cuando aquella señora, secándose las propias lágrimas, me abrazó y dijo: No llore, doctor. Dios quiso que mi hijo no sufriese más.
    Dios siempre actúa a nuestro favor, continuó la señora. Somos nosotros que, egoístas, muchas veces no somos capaces de ver Su misericordia en todo lo que nos rodea, incluso cuando sufrimos.
    Perplejo, no logré acompañar el razonamiento de aquella sabia mujer: ¿Cómo podemos encontrar la misericordia en el sufrimiento?
    Y ella, como leyendo mis pensamientos, aseveró: Dios es como un padre que trata a su hijo enfermo: permite que el vástago tome la medicina, aunque amarga, pero que traerá alivio y cura para el cuerpo enfermo.
    Dios permite que tomemos la medicina amarga del sufrimiento, a fin de que sanemos nuestro Espíritu de todo el mal que, quizás, aún pueda en él existir.

* * *
    En la respuesta tan simple de aquella señora, yo Te encontré.
    En aquella camilla, no sólo estaba el hijo de la resignada mujer. Todos los dolores del mundo, por los cuales yo también lloraba, estaban allí representados.
    Mientras yo veía injusticia y dolor, ella veía oportunidad y regeneración. Al tiempo que yo perdía un paciente para la muerte, ella entregaba un hijo para la vida. Yo veía el final. Ella, el comienzo.

* * *
    Dios en todo se revela. Bajemos la guardia de nuestro orgullo, de nuestro materialismo, de nuestro egoísmo, a fin de percibirlo.
    En el verde de los bosques, en el canto de los pájaros, en los que sufren, en los que ríen y dentro de nosotros... ¡Allá está Él!
¡Pensemos en eso!

Redacción del Momento Espírita.


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