martes, 2 de agosto de 2016

SUFRIR BIEN O SUFRIR MAL




            REUNIONES ESPÍRITAS FORMALES

"Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" ( San Mateo, 18:20). 
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Prefacio.- Para estar reunidos en nombre de Jesús no basta hallarse juntos físicamente, sino que es preciso estarlo también en lo espiritual, por la comunión de intenciones y pensamientos dirigidos hacia el bien. Entonces sí se encuentra Jesús en medio de la reunión: Él, o los espíritus puros que lo representan. El Espiritismo nos permite comprender de qué manera pueden los espíritus hallarse entre nosotros. Están ahí con su cuerpo fluídico o espiritual, y con la apariencia que nos permitiría reconocerlos si se hicieran visibles. Cuanto más elevados se hallan en la jerarquía espírita, tanto mayor es su poder de irradiación. Así poseen el don de ubicuidad y pueden encontrarse en varios lugares simultáneamente. Basta, para ello, un rayo de su pensamiento. 
Con las palabras citadas en el parágrafo anterior quiso Jesús mostrar el efecto de la unión y la fraternidad. No es la mayor o menor cantidad de personas la que le atrae, puesto que en lugar de dos o tres hubiera podido decir diez o veinte, sino el sentimiento de caridad mutua que a esas personas anima. Ahora bien, para esto es suficiente que haya dos. Pero si esas dos oran cada cual por su lado, aunque ambas se dirijan a Jesús, no habrá entre ellas comunión de pensamientos, sobre todo si no son movidas por un sentimiento de benevolencia recíproca. Y si se miran con malos ojos, con aborrecimiento, envidia o celos, entonces las corrientes fluídicas de sus pensamientos se rechazan en vez de unirse por un común impulso de simpatía, y en tal caso, no están reunidas en nombre de Jesús, el cual no es más que el pretexto de la reunión y no su verdadero motivo..... 
Esto no implica, en modo alguno, que Él permanezca sordo a la voz de una sola persona. Si no dice que acudirá a cualquiera que le llame, es porque ante todo exige amor al prójimo, del cual podemos dar mayores pruebas cuando estamos en compañía de otros, que encontrándonos solos, y también a causa de que todo sentimiento de tipo personal lo aleja. De ello se sigue que sí, en medio de una nutrida asamblea, sólo dos o tres personas se unen de corazón mediante el sentimiento de una auténtica caridad, en tanto el resto de los asistentes se aíslan y se concentran en pensamientos egoístas o de carácter mundano, Jesús estará con aquéllas y no con estos otros.
Así pues, no es la simultaneidad de los presentes en las palabras, en los cánticos o en los actos litúrgicos lo que constituye una reunión en nombre de Jesús, sino la comunión de pensamientos acordes con el espíritu de caridad personificado en Él. 
Tal debe ser el carácter de las reuniones espíritas serias, de aquellas en que se desea con sinceridad el concurso de los buenos espíritus. 
El Evangelio según el Espiritismo. 
Allan Kardec. 

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DIGNIDAD EN EL INSTINTO SEXUAL

Todos los días millones de almas son dilaceradas por el sexo. Apremiante problema ya  ensandeció a muchos cerebros valiosos, no puede atacarse a tiros de verbalismo de fuera hacia dentro, a la forma  de médicos superficiales, que prescriben  largos consejos  a los pacientes, teniendo en la mayoría de las veces, absoluto desconocimiento de la enfermedad.  Los enigmas del sexo no se reducen a simples factores fisiológicos.
Indiscutiblemente, para la mayoría de los encarnados, la fase juvenil de las fuerzas fisiológicas representa delicado periodo de sensaciones, en virtud de las leyes  creadoras y conservadoras que rigen la familia humana; esto es accidente  y no define la realidad sustancial. La sede del sexo no se haya en el cuerpo grosero, sino en el alma, en su sublime reorganización.
En la Esfera de la Costra, se distinguen hombres y mujeres según señales orgánicas, especificas; en el mundo espiritual para los que se encuentran, en tránsito, hacia esferas más altas,  prepondera aún el juego de las recordaciones de la existencia terrena; en las regiones más altas de las almas acentuadamente  pasivas  o francamente activas.
Comprendiendo, de esta manera, que en la variación de nuestras experiencias adquirimos, gradualmente, cualidades divinas, como son la energía y la ternura, la fortaleza y la humildad, el poder y la delicadeza, la inteligencia y el sentimiento, la iniciativa y la intuición, la sabiduría y el amor, hasta que logremos el supremo equilibrio en Dios.
Convencidos de esta realidad universal, no podemos olvidar que ninguna exteriorización del instinto sexual en la tierra, cualquiera que sea su forma de expresión, será destruida, sino trasmudada en el estado de sublimación. Las manifestaciones  de los propios irracionales participan del mismo impulso ascensional. En los pueblos primitivos, el desenvolvimiento sexual sobresalía por la posesión absoluta. La personalidad integralmente activa del hombre dominaba la personalidad totalmente pasiva de la mujer.  El paso de los milenios transformó, esas relaciones. La mujer-madre y el hombre-padre dieron acceso a nuevos soplos de renovación del espíritu. Con bases en las experiencias  sexuales, la tribu se convirtió en la familia, la choza se metamorfoseo en el hogar, la defensa armada cedió al derecho, la floresta salvaje se transformó en la agricultura pacifica,  la heterogeneidad de los impulsos en las inmensas extensiones de territorios abrió campo a la comunión de los ideales en la patria progresista, la barbarie se irguió en la civilización, los procesos rudos de la atracción  se transubstanciaron en los anhelos artísticos que dignifican al ser, el grito se elevó al cántico, y, estimulada por la fuerza creadora del sexo, la colectividad humana avanza, aunque lentamente  hacia el supremo blanco del divino amor. De la espontánea manifestación brutal de los sentidos menos elevados el alma transita hacia la gloriosa iniciación.
Deseo, posesión, simpatía, cariño, devoción, renuncia, sacrificio, constituyen aspectos de esa jornada de sublimación. A veces, la criatura se demora años, siglos, diversas existencias de una estación a otra. Raras individualidades consiguen mantenerse en el puesto de la simpatía, con el equilibrio indispensable. Muy pocas atraviesan las regiones de la posesión sin duelos crueles con los monstruos del egoísmo y de los celos, a los cuales se entregan desvariadamente. Son pocas las que recorren  los departamentos del cariño sin encadenarse, por largo trecho, a los gnomos  del exclusivismo. A veces, solo después de milenios de pruebas cruciales y purificadoras, consigue el alma alcanzar el cenit luminoso del sacrificio para la suprema liberación, en el rumbo de nuevos ciclos de unificación con la Divinidad.
“El éxtasis del santo fue, un día, simple impulso. El instinto sexual, para coronarse con las glorias  del éxtasis, ha de doblarse a los imperativos  de la responsabilidad a las exigencias de la disciplina, a los dictámenes de la renuncia.
 “Debido a la incomprensión sexual, incontables crímenes campean en la tierra, determinando extraños y peligroso procesos de locura en todas partes.
Son millones de hermanos los que se conservan medio locos en los hogares  o en las instituciones; son incapaces de la devoción y de la renuncia, sumergiéndose poco a poco,  en el caliginoso pantano de las alucinaciones… Con la mente desvariada, fija en el socavón de la subconsciencia, se pierden en el campo de los automatismos inferiores,  obstinándose en conservar deprimentes estados psíquicos. El celo, la insatisfacción, el desentendimiento, la incontinencia y la liviandad les traen terribles fenómenos de desequilibrio.
“La endocrinología podrá  hacer mucho  con una inyección de hormonas, a guisa de socorro rápido a las colectividades celulares, pero no  sanará lesiones del pensamiento. La genética  podrá interferir en las cámaras secretas de la vida humana, perturbando la armonía de los  cromosomas, en el sentido de imponer el sexo  al embrión; todavía, no alcanzará la zona  más alta de la mente femenina o masculina, que mantendrá características propias, independiente de la forma exterior o de las convenciones estatuidas. La medicina inventará mil modos de auxiliar el cuerpo alcanzado en su equilibrio interno; ella es merecedora siempre de sincera admiración y ferviente amor; entre tanto, nos compete practicar la medicina del alma, que amparé al espíritu  embrollado en las sombras…
“El amor espiritualizado, hijo de la renuncia cristiana, es la llave capaz de abrir las puertas del abismo donde rodaron y ruedan millones de criaturas  todos los días.
El sexo con respecto al amor, es como los ojos para la visión, y el cerebro para el pensamiento: no más que la herramienta de exteriorización.  Es un lamentable error suponer  que solo la perfecta normalidad sexual, acorde a las respetables convenciones humanas, puede servir de templo a las manifestaciones  afectivas. El campo del amor es infinito en su esencia y manifestación. Insta huir a las aberraciones  y a los excesos; con todo, es imperioso reconocer que todos los seres nacieron en el Universo para amar y ser amado.
La construcción  de la felicidad real no depende del instinto satisfecho. La permuta de células sexuales  entre los seres encarnados, garantizando la continuación de las formas físicas es proceso evolucionista, es apenas un aspecto de las multiformes permutas del amor. El intercambio de fuerzas  simpáticas, de fluidos combinados, de vibraciones sintonizadas entre almas que se aman, está por encima de cualquier exteriorización tangible de afecto, sustentando obras imperecederas de vida y de luz, en las ilimitadas esferas del Universo.
El amor encuentra siempre mundos nuevos, basta que la criatura abandone la ociosidad que por sí misma combatirá la nefasta ignorancia. En cada ser resplandece,   sin desmayo, la claridad libertadora, en el pensamiento de renovación para el bien  común que debe cultivar  e intensificar en cada día de la vida.
El cautiverio en los tormentos del sexo no es problema que pueda solucionar el literato  actuando en el campo exterior: es cuestión del alma, que demanda proceso individual de cura, y sobre esta, solo el espíritu  resolverá  en el tribunal  de la propia conciencia. Es innegable que todo auxilio externo es valioso y respetable, pero  los esclavos de las perturbaciones del campo sensorial solo por si mismos serán liberados, esto es, por la dilatación del entendimiento por la comprensión de los sufrimientos ajenos  y de las dificultades propias  por la  aplicación del “amaos los unos a los otros”, así en el adoctrinamiento, como en lo intimo del alma, con las mejores energías del cerebro y con los mejores sentimientos del corazón.

Todo en la vida es impulso creador. Todos los seres que conocemos, desde el gusano al ángel, son herederos  de la Divinidad que nos confiere la existencia, y todos somos depositarios de facultades creadoras. El vegetal, instigado por el heliotropismo, surge en el paisaje, distribuyendo la vida   y renovándola. La luciérnaga cintila en la sombra, buscando perpetuarse. El batracio siente  vibraciones de amor y de paternidad en los escondrijos del charco. La fiera olvida la índole salvaje, al lamer, con ternura,  un hijo recién nacido. Y más de la matad  de los millones de espíritus encarnados en la Costra de la Tierra, con la mente fija en la región de los movimientos instintivos, concentran sus facultades  en el sexo, del cual se derivan naturalmente los más vastos  y frecuentes disturbios  nerviosos; ellos constituyen   compactas legiones, en las inmediaciones del paisaje primitivo de la evolución planetaria, son espíritus en la infancia del conocimiento, que aun no saben crear sensaciones y vida sino movilizando los recursos de la fuerza sexual.

Gran parte de las criaturas, sin embargo, habiendo conquistado la razón, por encima del instinto, permanecen  en los desatinos de la prepotencia  y realce, aunque apoyados en el trabajo provechoso y a las pasiones nobles, muchas veces… Pequeño grupo de hombres y mujeres, por fin, después de alcanzar el equilibrio  sexual en la zona instintiva del ser y después de obtener los títulos que les confiere su trabajo y con los cuales  dominan en la vida, rigiendo las propias energías, en pleno régimen de responsabilidad individual, pasan a fijarse en la región sublime, en la súper conciencia, no encontrando más la alegría  integral en el contentamiento del cuerpo físico o en la evidencia personal; procuran alcanzar  los círculos más altos de la vida, absortos  en el idealismo superior; se sienten en el Umbral de las esferas divinas, ya desde el camino nublado de la carne, a la manera de viajero que, después  de vencer ásperos caminos en las tinieblas nocturna, se estanca, desajustado, entre las ultimas sombras de la noche y las promesas indefinibles de la aurora…
Para esos, el sexo, la importancia individual y las ventajas  de lo momentáneo en la Tierra son sagrados por las oportunidades que ofrecen a los propósitos de hacer el bien; entretanto, en el santuario  de sus almas  resplandece de nuevo la luz…
La razón particular se convirtió en entendimiento universal. Les crecieron  los sentimientos sublimados en la dirección del campo superior. Presienten a la Divinidad y desean identificarse  con ella. Son los hombres y mujeres que, habiendo realizado los más altos patrones humanos se candidatan a la Angelitud…
De un modo o de otro, siempre son facultades creadoras, heredadas de Dios, en juego permanente en los cuadros de la vida, todo ser es impulsado a crear, en la organización, conservación y extensión del Universo…
Aun instituyendo el mal, es forzoso observar en la criatura  la manifestación incesante del poder creador que le es propio, caen en despeñaderos del crimen, se lanzan a los valles  de las sombras, más, organizando y reorganizando las propias acciones, adquieren el patrimonio bendito de la experiencia; y, con la experiencia, alcanzan la luz, la paz, la sabiduría y el amor con lo cual se aproximan a Dios…
Con mucho amor y cariño de Merchita
Extraído del libro de Chico Xavier “En Un Mundo Mayor”

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CAMINANTES
                
    Queridos hermanos, amigos nuestros de las caminadas que hemos tenido por el mundo.

            Cuando pasamos por el mundo espiritual, en las regiones de menos luz, vemos cientos de Espíritus caminando sin rumbo, en caravanas que se pierden en la soledad de los valles olvidados, sin saber para dónde van, y nosotros los llamamos de Espíritus caminantes o gitanos.

               Son Espíritus que, en la Tierra, no caminaron por el camino del bien, fueron sólo caminantes que pasaron por la vida sin que hiciesen algo de productivo para él mismo y para los otros. Ellos no son malos, pero, no están en condiciones de adentrar las ciudades espirituales donde hay luz, trabajo y felicidad.

               Por eso vagan por esas regiones de niebla, en el llamado umbral fino, donde caminan sin rumbo, en la búsqueda de un hogar o de un destino, para que puedan expresar sus quejas, saciar su sed y viajar por un camino de luz y de redención.

            Recordamos entonces, que en el mundo, en todos los tiempos, los caminantes viajaron por las carreteras detrás de un destino, vagando sin rumbo en la búsqueda de un hogar, de un trabajo o estancia que pudiera darles la garantía de cobijo y de supervivencia.

               Los caminantes fueron por el mundo, conocieron los dolores, angustias y felicidades de cada pueblo, en cada país donde pasaron en sus caminos. Y en el mundo de los Espíritus, estas caravanas de dolor y de sufrimiento, a menudo caminan cientos de kilómetros sin encontrar su rumbo hasta que Dios les da la oportunidad, a través de los Espíritus de luz, de encontrar un cobijo para bien vivir.

               Ellos charlan con esos Espíritus, pasan por una selección para identificar aquellos que realmente están ahí por mala suerte, mal concepto, desconocimiento de vida, porque en la verdad son sufridores que no tenían un norte, pero no son malos.

               Dios permite que los mentores conduzcan estos Espíritus para las ciudades espirituales, donde van frecuentar escuela y estudiar, donde van a trabajar, ayudar el prójimo y prepararse para regresar a la Tierra, a través de la bendición de la reencarnación, para poder caminar en las carreteras del mundo practicando el bien y convertirse en benefactores de la humanidad.

               Harán, en la Tierra, lo que Jesucristo pidió a sus discípulos y ya no más serán caminantes sin rumbo, caminando por la soledad, sin saber a dónde ir. Tendrán la oportunidad de superar los obstáculos, crear nuevos propósitos, alimentar nuevas esperanzas, ya que en Jesús se fortalecerán.

               Tendrán la bendición saludable de un trabajo edificante, de una escuela gratificante y de una religión que los ayude a comprender a Dios y a Jesús. Ellos estarán felices porque tendrán posibilidades de trabajar por el bien y por la caridad y ser felices haciendo buenas obras a los hombres.

               Como recompensa tendrán, después, en la eternidad, la posibilidad de pisar las carreteras de luz con la felicidad estampada en sus rostros. Construirán sus destinos apoyados en la palabra del Señor y entonces serán felices para siempre.


Manolo/Luiz Marini
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                        SUFRIR BIEN O SUFRIR MAL


Cuando Cristo dijo: “Bienaventurados los afligidos, el reino de los cielos les pertenece”, no se refería de modo general a los que sufren, visto que sufren todos los que se encuentran en la Tierra, quiera ocupen tronos, quiera yazgan sobre la paja. Pero, ¡ah! pocos sufren bien; pocos comprenden que solamente las pruebas bien soportadas pueden conducirlos al reino de Dios. 


El desánimo es una falta. Dios os recusa consolaciones, desde que os falte coraje. La plegaria es un apoyo para el alma; pero, no basta: es preciso que tenga como base una fe viva en la bondad de Dios. 


Él ya muchas veces os dijo que no coloca fardos pesados en hombros débiles. El fardo es proporcional a las fuerzas, como la recompensa lo será a la resignación y al coraje. Más rica será la recompensa, de que penosa la angustia. Cumple, no obstante, merecerla, y es para eso que la vida se presenta llena de adversidades. 


El militar que no es mandado para las líneas de fuego se queda descontento, porque el reposo en el campo no le faculta ninguna ascensión. Sed, pues, como el militar y no deseéis un reposo en que vuestro cuerpo se enervaría y se entorpecería a vuestra alma. Alegraos, cuando Dios os envíe para la lucha. No consiste ésta en el fuego de la batalla, pero si en los amargores de la vida, donde, a veces, de más coraje se es preciso de que en un combate sangriento, porque no es raro que aquél que se mantiene firme en presencia del enemigo pierda las fuerzas en las tenazas de una pena moral. 


Ninguna recompensa obtiene el hombre por esa especie de coraje; pero, Dios le reserva palmas de victoria y una situación gloriosa. Cuando os advenga una causa de sufrimiento o de contrariedad, sobreponeos a ella, y, cuando hubieres conseguido dominar los ímpetus de la impaciencia, de la cólera, o del desespero, decid, de vosotros para con vosotros, lleno de justa satisfacción: “Fui el más fuerte.” 


Bienaventurados los afligidos puede entonces traducirse así: Bienaventurados los que tienen la ocasión de probar su fé, su firmeza, su perseverancia y su sumisión a la voluntad de Dios, porque tendrán multiplicada por cientos la alegría que les falta en la Tierra, porque después de la labor vendrá el reposo. 


Lacordaire. (Havre, 1863.) 


Allan Kardec 
Del Libro: “El Evangelio Según el Espiritismo”

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 SIMPATÍAS Y ANTIPATÍAS 

        TERRENALES.

386 – Dos seres que se conocen y se aman, ¿pueden volverse a
encontrar en una nueva existencia corporal y reconocerse?
– Reconocerse, no; pero sentirse atraídos mutuamente, sí. Con
frecuencia, esas relaciones íntimas, fundadas en un afecto sincero,
no tienen otra causa. Dos seres se aproximan, uno al otro, por
circunstancias aparentemente fortuitas, pero que son de hecho el
resultado de la atracción de dos Espíritus que se buscan en la multitud.
– ¿No les sería más agradable reconocerse?
– No siempre. El recuerdo de existencias pasadas tendría inconvenientes mayores de lo que creéis. Después de la muerte se reconocerán y sabrán el tiempo que pasaron juntos.

387 – ¿La simpatía tiene siempre por principio un conocimiento anterior?
– No. Dos Espíritus que se comprenden se buscan naturalmente, sin que se hayan conocido como hombres.

388 – Los encuentros que ocurren, a veces, de ciertas personas y que se atribuyen a la casualidad, ¿no serían el efecto de una especie de relaciones simpáticas?
– Existen entre los seres pensantes lazos que no conocéis aún.
El magnetismo es el guía de esta ciencia que comprenderéis mejor más tarde.

389 – ¿De dónde proviene la repulsión instintiva que se experimenta por ciertas personas, a primera vista?
– Espíritus antipáticos que se comprenden y se reconocen, sin hablarse.

390 – La antipatía instintiva, ¿es siempre una señal de mala índole?
– Dos Espíritus no son necesariamente malos porque no se simpatizan. La antipatía puede nacer de la falta de semejanza en la manera de pensar, pero, a medida que se elevan, se acaban las diferencias y la antipatía desaparece.

391 – La antipatía entre dos personas, ¿nace primero en aquella cuyo Espíritu es más malo, o en la que lo tiene mejor?
– En la una y en la otra; pero las causas y los efectos son diferentes. Un Espíritu malo tiene antipatía hacia cualquiera que puede juzgarle y descubrirle. Al ver una persona por primera vez, sabe que va a ser desaprobado por ella. Su desapego se transforma en odio, en celos y le inspira el deseo de hacer el mal. El Espíritu bueno siente repulsión por el malo, porque sabe que no será comprendido y que no comparten los mismos sentimientos; pero,seguro de su superioridad, no siente por el otro ni odio, ni celos. Se contenta con esquivarlo y compadecerlo.

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS. ALLAN KARDEC.    

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