- Wellington Balbo- Salvador Bahía- Brasil
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LA FE
“Os aseguro que si tenéis fe tan pequeña como un grano de mostaza, podréis decirle a esta montaña: “trasládate de aquí para allá”, y se trasladara. Para vosotros nada será imposible.”
- Mateo 17:20-
Las montañas son esos obstáculos que existen en cada uno de nosotros y que tenemos que ir librando en el día a día y, para ello, debemos de conquistar la fe, para que todo aquello que se nos presente en nuestro camino no se nos haga una gran montaña, sino todo lo contrario, un camino llano, y si hay obstáculos, poder sortearlos, sin que nos venzan. La fe tiene que ser, una fe razonada, no una fe impuesta por creencias, que tarde o temprano, llevan al olvido. La fe necesita de conocimientos acerca de la vida del espíritu y su implicación en la materia.
Porque es así, como se edifica dicha fe; es así como se comprenden muchos sucesos y pruebas que nos pasan. La fe tiene una cualidad que enseña al alma, de las capacidades de trascender “esas montañas”, esos obstáculos que la vida nos pone, la mayoría de veces como aprendizajes.
Tenemos que ser capaces y tener el coraje de abandonar los prejuicios que las religiones han creado en torno al problema de la fe en los hombres. Para así, desmenuzarla y comenzar a entenderla, bajo otro punto de vista.
Muchos días de nuestras vidas y, en los momentos difíciles o bien alzamos los ojos hacia arriba, pidiendo ayuda a Dios, o en un momento de recogimiento interior, pedimos nos ayuden en el problema o los problemas que se nos plantea en nuestras vidas o existencias a los planos espirituales.
Ello quiere decir, que nuestra conciencia sabe que existe un Ser Supremo, llámese Dios o Inteligencia Infinita, que es por naturaleza misericordioso, amoroso, al cual nuestras peticiones hechas desde el corazón, quiere esto decir, con verdadero sentimiento, son escuchadas en el espacio, porque todo esta creado, para que nada escape a la magnificencia del Divino.
La fe es necesaria para el tránsito de nuestras vidas, ya que de lo contrario, iremos abocados antes o después al sufrimiento. Ella está cargada de una gran fuerza, que mueve nuestra montaña interior, para que poco a poco, seamos capaces de progresar, de ser más fuertes interiormente, más firmes, más calmos y bondadosos y manifestarnos como humanos libres que persiguen una causa justa, divina, fraterna.
Los hombres tenemos una razón de ser, una responsabilidad para con nosotros y los demás, así como, para la sociedad. Y es la de progresar, la de mejorarnos cada día, un poco más si cabe y, no dejar lugar a la negatividad, la intolerancia, la agresividad, la envidia, el orgullo, el egoísmo, todas éstas manifestaciones que nos hacen todavía ser espíritus inferiores. Y que sólo en la fe, en las capacidades infinitas de los hombres, en la lucha por su progreso y evolución, reside esa fuerza motriz que es capaz de movilizarnos, de sensibilizarnos, para comenzar a caminar hacia un mundo nuevo, donde la igualdad, fraternidad, respeto, honradez, libertad y amor; cualidades todas del alma, puedan tomar asiento, y sustituir a aquellas que nos impiden el progreso.
La fe que es comprendida e interiorizada, y que sabemos de su capacidad y fuerza, es capaz de llevarnos a comprender el porqué de la misma vida, de nuestras existencias en este plano, en esta humanidad correctora, con todos sus matices y diversidad de acontecimientos, que nos ayudan a transformarnos sí o sí. Solo la incomprensión de los verdaderos valores humanos para los cuales fuimos creados, no toman toda la forma y se hacen patentes, robándonos la conquista del verdadero amor.
La fe, no es creer en teoría alguna, es la vivencia y comprensión de la misma vida, de la existencia que ahora nos ocupa. La fe está llena de conocimiento, de sentimientos que nos ayudan a transformarnos, a proporcionarnos la energía suficiente, para seguir
en la lucha, en la batalla más ardua y dolorosa que existe, la de uno mismo intentando ser mejor. Más honestos, más honrados, más fraternos y bondadosos, más delicados, más sociables, más justos y magnánimos.
La fe que nos abastece una y otra vez del equilibrio mental y sentimental, así como espiritual, para que nada nos tumbe ante las diferentes pruebas que cada uno de nosotros tiene por delante. La fe nos dota, de esa cualidad del alma que la ha interiorizado, y que a los ojos de los demás, resulta ser un hombre diferente en sus manifestaciones, en sus ejemplos siendo consecuente entre lo que hace y dice.
Ten fe, y tu vida cambiará. Ten fe y conquistarás el mundo; nos habla del mundo interior, de nuestros tormentos y sufrimientos. La fe es la verdadera conquista del alma, preparada para darse a los demás, porque es ella la que nos guía.
La fe es una fuerza creadora, todo lo puede, todo lo vence, porque lleva en sí misma ese potencial de energía, de poder interior, que hace que ante las dificultades nos crezcamos, en pos de ser ejemplos vivos de la postura y actitud que hay que tener, ante dichas dificultades. Es un amigo, es un apoyo necesario en el transcurso de nuestras vidas es imprescindible en los dos planos, el material y el espiritual. Vale en ambos, porque en ambos, se libran grandes batallas espirituales.
La fe en la familia, en la amistad verdadera, la fe en la realización de los proyectos de la vida en general, la fe en el más allá, porque en cualquier momento, podemos marcharnos. Y si la fe está arraigada en nosotros, el viaje de vuelta a nuestro verdadero hogar, será dichoso.
La fe verdadera, es la que nos hace libres; libres para elegir nuestro camino en la vida y, si hay libertad, la fe hace presencia en todos nosotros y nos ayuda en ese camino evolutivo.
J.F.D.V.
( Revista AMOR, PAZ Y CARIDAD-Febrero 2014)
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“No hay fe inquebrantable sino aquella que puede mirar cara a cara a la razón en todas las épocas de la humanidad”.
-Allan Kardec-
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EL PROCESO ENCARNATORIO
- P..- Al principio hemos hablado de lo que ocurría después de la muerte o desencarnación, pero tengo interés en saber más detalles de lo que pasa antes de nacer. ¿Cómo se reencarna? Es decir, si el espíritu existe antes del nacimiento, entiendo que hay un principio de su relación con el cuerpo en el que va a encarnar. ¿Cómo y cuándo se incorpora el espíritu al cuerpo del bebé? -R.-. Por regla general, el espíritu que va encarnar suele comenzar a visitar a su futura familia incluso antes de la concepción, estimulando las ganas en de tener hijos en la madre y en el padre. A partir del momento de la concepción, el espíritu se liga al óvulo recién fecundado, y durante la gestación participa en su crecimiento y correcto desarrollo, de forma que este vínculo entre el cuerpo y el espíritu no se rompe hasta el momento en que se produce la desencarnación tras la muerte del cuerpo físico.. Durante la gestación existe un progresivo acoplamiento entre el cuerpo astral del espíritu encarnante y el cuerpo físico del bebé en gestación. El espíritu encarnante comienza a percibir tanto aquello que se le hace al feto como aquello que la madre siente o percibe. Aunque el espíritu ya se ha ligado al cuerpo, conserva todavía bastante libertad de movimiento.
Sigue estando en contacto con los amigos y guías del mundo espiritual. Es un periodo de transición en el que el espíritu va y viene constantemente del mundo espiritual al físico y viceversa, en el que se prepara para el nacimiento, se familiariza con los que van a ser sus padres y allegados del mundo físico y se despide de su familia espiritual.
Sin embargo, la incorporación total del espíritu al cuerpo del bebé se produce por norma general, en el momento del nacimiento.
Antes de eso, se va uniendo gradualmente a lo que va a ser su nuevo cuerpo físico, mediante su periespíritu, que le sirve como molde del nuevo cuerpecito dentro del vaso uterino en donde se desarrolla.
- P. Hay muchas parejas que no desean tener hijos y también se produce una encarnación ¿Cómo se logra esto? - R. Estimulando el apetito sexual de los padres e induciéndoles al descuido si toman medidas anticonceptivas.
- P. Por otra parte, hay padres que desean tener hijos y por mucho que lo intentan no se produce la encarnación. - R. ¿Acaso creéis que sois vosotros los que controláis el proceso encarnatorio? Pues os equivocáis. Ya os he dicho que la encarnación depende de los acuerdos preencarnatorios entre los espíritus de quienes van a ser los padres y los hijos. Hay veces que las personas quieren tener hijos y no pueden, sin que haya ningún impedimento físico. Sin embargo, en otros momentos que no se busca se produce la concepción de manera accidental. De ahí que el refrán popular “Nacimiento y mortaja del cielo baja” sea muy acertado.
Podéis impedir o retrasar la llegada de un espíritu al mundo. Pero no podréis forzar que venga un espíritu si el mundo espiritual no lo tiene previsto o no lo considera justo atendiendo a criterios espirituales.
Por otra parte, deberíais tener mucha mayor sensibilidad respecto al trato que dais al bebé en gestación, puesto que ya está ligado a él un espíritu que percibe y siente, tanto lo bueno como lo malo. Que se alegra y se siente feliz cuando percibe que se le va recibir con amor y que sufre cuando percibe que no es bienvenido o se le quiere hacer daño, como cuando se intenta interrumpir el embarazo.
- P. Hay personas que están a favor de la interrupción del embarazo porque consideran que es mejor que no nazca un niño cuya madre o padre no lo quiere, o no pueden criarlo conforme es debido, o porque viene con alguna malformación, porque opinan que es traer al mundo un niño para que sufra. - R.- Al respecto, es de considerar que el sufrimiento en la vida material es un factor necesario para la evolución del espíritu y viene determinado por la Lay de Causa y Efecto. Nadie padece ni sufre lo que no le corresponde o no merece. Entonces si por lo ya comentado el niño ya ha nacido, y no desean encargarse de él, por estas mismas razones, ¿considerarían lícito, abandonarlo o matarlo?
- P.,. No, claro. Esto sería un crimen, un acto inhumano, abandonar o matar a un recién nacido. -R. Entonces ¿por qué si se considera un crimen después de que el niño salga del vientre, no se tiene la misma opinión cuando el niño está dentro?;. Cuando se da a luz prematuramente, a los pocos meses de gestación, ¿ Se considera al recién nacido un ser humano?, o si no, como ser vivo independiente de su madre que es, ¿ de qué especie zoológica se trata ?.....
-P. Entiendo yo que se refieren a abortar antes de que se haya formado el niño, en los primeros meses del embarazo, cuando todavía no se ha formado el feto. -R. Pero el feto nacido prematuramente o extraído- insisto-¿ es un ser humano, o de qué especie animal se trata?. Por lo que expones, el quid de la cuestión se reduce a dirimir cuándo se traspasa el límite entre considerar a la vida en formación como solamente un grupo de células o considerarla un ser humano. ¿Quieres decir que mientras se considera como un grupo de células es lícito interrumpirlo, y más tarde, cuando el grupo de células ya se considera un niño, habría que tomarse en serio el tema de empezar a respetar su vida?
- P. Supongo que es algo así. - R. Y, según esa forma de pensar ¿ cuándo se traspasa la frontera entre considerar al embrión como un grupo de células o como un niño?, ¿ Cómo y quien delimita el momento exacto de sentenciar " hoy no lo es aún, pero precisamente mañana ya si que lo es"? ¿Diez días, un mes, tres meses, cinco meses? V.G
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EL SEXO CASUAL EN LA VISIÓN ESPÍRITA
Actualmente, el sexo casual es aceptado por buena parte de la sociedad, incluso por algunos conservadores. El artículo que sigue es una opinión espirita sobre el tema. Quien quiera consultar la doctrina, busque las cuestiones 696 y 701 de "El libro de los Espíritus". Hace tiempo el sexo era tabú y quien desafió ese tabú era mal visto por la sociedad. Las mujeres deberían casarse vírgenes. Muchas desgracias familiares, muchos suicidios, fueron cometidos por mujeres que se dejaron seducir y concibieron. Era tan estúpidamente grande la vergüenza de ser madre soltera, condenada a los prejuicios y rumores por el resto de su vida; era tan aterradora la idea de enfrentar a un padre ultrajado con eso que se consideraba la mayor vergüenza posible, que muchas preferirían acabar con su vida. Muchos abortos clandestinos y peligrosos, muchas mujeres especializadas en sacar la vida que se formaba en los vientres jóvenes de mujeres que no pudieron superar el deseo. Muchos hijos bastardos, nunca reconocidos, apartados de una vida digna y normal. Muchos matrimonios forzados en la última hora, para evitar que el escándalo de un embarazo ensuciara el nombre de la familia. Muchos matrimonios arreglados sólo por interés de los padres o para evitar que sus hijas se queden solteras más allá del tiempo y pierdan la oportunidad de conseguir un marido. Y con eso el dolor, el asco del sexo, la falta de amor y cariño. Dudo que la generación de ahora sepa lo que significaba todo esto. Porque hoy la política sexual vigente es exactamente lo contrario; hoy el joven está presionado a iniciar su vida sexual cada vez más temprano, a experimentar el máximo de relaciones sexuales. Vivimos una dictadura sexual. Tal vez muchos padres no tienen conciencia de lo que ocurre en las escuelas, en las calles, en sus propias casas. En cualquier contacto íntimo entre personas hay intercambio de energía. Los adolescentes no se imaginan que estar con alguien no es algo momentáneo. Se quedan durante minutos u horas, con o sin relaciones sexuales. Pero las energías y las compañías espirituales de los relacionados transitan libremente. El sexo forma una conexión energética entre los socios que se extiende por mucho tiempo. El sexo casual se tiene como una actividad adulta, libre, en la que el único cuidado, si lo hay, es en la prevención de enfermedades. Lo tratan como si fuera un avance, un gran logro de la civilización, cuando en realidad se trata de una tiranía de los instintos. El sexo por sexo es un retorno a la animalidad. El sexo sin afecto es instinto animal. A los practicantes del sexo casual no les gusta pensar al respecto. A nadie le gusta reconocer sus debilidades y analizarlas. Creen que quien tiene la opinión contraria a la suya es moralista. No conozco ninguna persona que se entregue a cuantos socios se le aparezcan durante su vida, que no sufra a partir de una determinada edad. Cuando la erección comienza a disminuir y la persona se da cuenta de que no formó afecto, sólo erotismo, el vacío aprieta, el dolor por la vida. Creo que la homo-afectividad debe ser respetada como una manifestación auténtica de la personalidad humana. Pero la experiencia por curiosidad o por moda, o por presión del grupo, es un buceo en lo desconocido. Están lidiando con sentimientos, emociones y sensaciones poderosas de energía, que tarde o temprano requieren el reajuste. Ahí el dolor es inevitable... A menudo me preguntan por la opinión del espiritismo sobre el sexo libre y casual. El espiritismo no tiene como principio ser un rector de conductas a la manera de los antiguos códices. El espiritismo deja claro que tenemos el libre albedrío, que todo se nos permite pero no todo nos conviene, que toda acción genera una reacción. Pero lo más importante es que siempre estamos acompañados por los espíritus que se sintonizan con nosotros. Estamos rodeados de espíritus que aman lo que nos gusta. Nada que sea estrictamente material puede atraer espíritus bienintencionados. El sexo casual, sin afecto, sólo por el placer, atrae a muchos espíritus que sienten la necesidad de esas mismas energías. Se forma con ellos verdadera simbiosis, intercambiando energías e influencias. El sexo es un regalo de Dios y una fuente legítima de placer y re-armonización energética. Pero la vivencia del sexo saludable presupone afecto. El resto es animalidad. FUENTE: ESPÍRITU INMORTAL ********************************
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