lunes, 2 de marzo de 2026

Provocaciones

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Algo sobre el Espíritu

2.- Fisiología de la Reencarnación ( parte 1ª )

3.- Fisiología de la Reencarnación  ( parte 2ª )

4.- Provocaciones

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        ALGO SOBRE EL ESPÌRITU

El alma del hombre es un Espíritu encarnado. Para secundarlo en el cumplimiento de su tarea, Dios les dio, como auxiliares, a los animales que le son sumisos y cuya inteligencia y carácter son proporcionales a sus necesidades. 

12. El perfeccionamiento del Espíritu es fruto de su propio esfuerzo; no pudiendo, en una sola existencia corpórea, adquirir todas las cualidades morales e intelectuales que deben conducirlo al objetivo, él lo alcanza por una sucesión de existencias, en cada una de las cuales da algunos pasos adelante en el camino del progreso. 

13. En cada existencia corporal el Espíritu debe llevar a cabo una labor en proporción con su grado de desarrollo; cuanto más ruda y trabajosa sea tanto mayor será el mérito en cumplirla. De esta manera, cada existencia es una prueba que lo acerca al objetivo. El número de esas existencias es indeterminado. 

Depende de la voluntad del Espíritu abreviarlo esforzándose activamente por su perfeccionamiento moral; del mismo modo que depende de la voluntad del obrero, que debe entregar un trabajo, el disminuir la cantidad de días que emplea en hacerlo. 

14. Cuando una existencia fue mal empleada y sin provecho para el Espíritu, debe 
recomenzarla en condiciones más o menos penosas, debido a su negligencia y su mala 
voluntad; del mismo modo, en la vida, se puede ser constreñido a hacer al día siguiente, lo 
que no se hizo en la víspera o a rehacer lo que se hizo mal. 

15. La vida espiritual es la vida normal del Espíritu y es eterna; la vida corpórea es transitoria y pasajera: no es sino un instante en la eternidad. 

El  Espíritismo en su más simple expresión. Allan Kardec.

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Fisiologia de la reencarnación

( 1ª Parte )

El estudio del proceso de reencarnación de los Espíritus puede ser hecho, de forma didáctica, a partir del examen de cinco preguntas: ¿Para qué reencarnamos? ¿Por qué reencarnamos? ¿Cuándo reencarnamos? ¿Dónde reencarnamos? ¿Cómo reencarnamos?

1 - ¿Para qué reencarnamos?

Emmanuel, a través de la mediumnidad de Chico Xavier, coloca la reencarnación como un impositivo natural i, o sea, una condición a la cual el Espíritu no puede eludirse, un determinismo evolutivo, establecido por leyes específicas. Para que el principio inteligente, creado simple e ignorante, se identifique con el proyecto de perfectibilidad, que le es innato, es imperativo que se someta, durante largo periodo de su historia, a la ley de la reencarnación. Esta es una ley natural, cósmica, espiritual y biológica, inherente a todos los seres, que tiene como finalidad el desarrollo del principio espiritual.

Según Kardec:

[...] la reencarnación surge como una necesidad absoluta, como condición inherente a la humanidad; en una palabra: como ley de la Naturaleza. 

Y aún el codificador:

El paso de los Espíritus por la vida corporal es necesario para que ellos puedan cumplir, por medio de una acción material, los designios cuya ejecución Dios les confía. Les es necesaria, para bien de ellos, ya que la actividad a que son obligados a ejercer les auxilia el desarrollo de la inteligencia. 

Y también Kardec:

Para el Espíritu del salvaje, que está sólo en el inicio de la vida espiritual, la encarnación es un medio de él desarrollar su inteligencia [...] aquel que trabaja activamente por su progreso moral, además de abreviar el tiempo de la encarnación material, puede también transponer de una sola vez los grados intermedios que lo separan de los mundos superiores. 

2 - ¿Por qué reencarnamos?

La literatura mediúmnica nos muestra que la evolución se verifica también en la dimensión espiritual. ¿Por qué entonces la obligatoriedad de las experiencias en la dimensión física? ¿No podría el principio inteligente desarrollar todas sus potencialidades exclusivamente en la dimensión espiritual? Eso no es posible, y puede ser explicado en razón de determinadas características particulares de la dimensión física, que la diferencian de la dimensión espiritual. Esas características hacen las experiencias en la dimensión física esenciales al desarrollo de las potencialidades del Espíritu.

La dimensión física se diferencian de la dimensión espiritual por los siguientes aspectos:

1- La inserción en un ciclo vital que es propio de la biología reencarnatoria: nacer, crecer, reproducirse, crear hijos, envejecer, vivir enfermedades que son exclusivas de la vida física.

2- La lucha por la vida: la inserción en la dimensión física coloca al Espíritu en un medio en que la actividad y el trabajo son prácticamente obligatorios, de lo contrario, viene el hambre, la enfermedad y la muerte. Tal estado de cosas no parece existir en la dimensión espiritual.

3- El periodo de la infancia haciendo al Espíritu más accesible al perfeccionamiento de su carácter, a través de la educación y de los buenos ejemplos de los padres, profesores y otras personas pueden auxiliar en la transformación moral de la individualidad. No existe infancia, como la conocemos, en la erraticidad.

4- El olvido del pasado, que permite a la individualidad convivir con sus desafectos, sin acordarse de los desatinos perpetrados recíprocamente. Tales recuerdos podrían revivir animosidades, creando obstáculos a la armonización de las relaciones.

5La convivencia con personas de nivel evolutivo diferente. En la dimensión espiritual, la ley de sintonía es absoluta. Los iguales se buscan en la inmensidad del espacio y viven entre sí. En la dimensión física, eso no se da – viven todos en una “cesta de gato”. La convivencia en la diversidad estimula el progreso. Los que se hallan en condición evolutiva inferior tienen, en sus superiores, el ejemplo y el estímulo para la auto-superación. Los últimos encuentran, en la convivencia con los primeros, oportunidades para ejercitar la tolerancia, la paciencia y la perseverancia.

3 - ¿Cuándo reencarnamos?

Considerando la condición de la individualidad encontrándose en la dimensión espiritual, ¿qué factores determinan el momento en que su retorno al escenario físico deberá verificarse?

En El Libro de los Espíritus se lee:

[...] la fatalidad sólo consiste en estas dos horas: aquellas en que debéis aparecer y desaparecer en este mundo

Los Benefactores colocan, entonces, el momento en que debemos aparecer en el mundo, o sea, la reencarnación, como una fatalidad, algo que está determinado por principios bien definidos. Eso es porque la reencarnación es una necesidad de la vida espiritual, como la muerte es una necesidad de la vida corporal. Así los Espíritus presienten la época en que reencarnaran como el invidente siente el fuego que se aproxima. Aunque no todos se preocupen con ella, pues están los que no piensan en ella y que ni aún la comprenden pronto o tarde el Espíritu siente la necesidad de progresar, pues la condición de desencarnado no puede prolongarse indefinidamente.

   Cree el psiquiatra y escritor espírita Jorge Andréa que la “estructura energética del Espíritu”, con el pasar de los años en la dimensión espiritual, va teniendo mayor dificultad en recargarse”, imposibilitando la permanencia de la individualidad desencarnada en la dimensión espiritual, por un periodo de tiempo superior a su capacidad de renovación fluídica. Mientras más primitiva sea la condición evolutiva de la entidad espiritual, más brevemente deberá volver a la dimensión física. Ocurre, según él, un desgaste progresivo de las “unidades energéticas”, que pasan a “vibrar más lentamente”. Los Espíritus menos evolucionados, estando más necesitados del retorno a la superficie planetaria, reencarnarían con intervalo de tiempo más pequeño; los más evolucionados reencarnarían con mayor intervalo de tiempo, por la posibilidad de más fácil adquisición de material necesaria al metabolismo del psicosoma y por poseer, en potencia, cualidades energéticas que le permitirían "vivir" más tiempo en el estadio dimensional en que se encuentran.

    El tiempo de permanencia del Espíritu desencarnado en la dimensión espiritual es, según André Luiz, directamente proporcional a su condición evolutiva:

   El porcentaje de tiempo en el plano espiritual para las criaturas de evolución mediana varía con el grado de aprovechamiento de tiempo en el estadio reciente que disfrutaron en el cuerpo físico. Cuánto más vasta la provisión de conocimiento y mayor la adquisición de virtudes, por parte del Espíritu, más largo periodo disfruta en la Esfera Superior para obtención de más nobles recursos para más alta ascensión. 
   A medida, entonces, que las vibraciones espirituales se hacen más “pobres”, en el transcurso de una especie de “debilitamiento espiritual”, comenta Jorge Andréa, se observa una reducción progresiva de las actividades del Espíritu. Esa condición lo lleva a un estado de sopor y flaqueza progresiva. La ley de causa y efecto, por mecanismos desconocidos, lo impulsa a la vinculación al aparato genésico de una mujer en edad fértil, con la cual él mismo se relaciona por hilos de afinidad espiritual. Se desencadena así el mecanismo reencarnatorio automático por necesidad imperiosa de la entidad desencarnada de volver a la dimensión física, por absoluta falta de condiciones fisio-psíquicas de mantenerse distante de las vibraciones materiales.

León Denis esclarece, en Después de la muerte:
   Cuando llega la ocasión de reencarnar, el Espíritu se siente arrastrado por una fuerza irresistible, por una misteriosa afinidad, para el medio que le conviene.

Y aún Denis:
   Las leyes inflexibles de la Naturaleza, o antes, los efectos resultantes del pasado, deciden la reencarnación. El Espíritu inferior, ignorante de esas leyes, poco cuidadoso de su futuro, sufre maquinalmente su suerte y viene a tomar su lugar en la Tierra bajo el impulso de una fuerza que ni el mismo busca conocer.
   La hipótesis presentada por Jorge Andréa, según la interpretación que hace de algunas citas de Kardec y André Luiz, nos permite trazar un paralelo entre la necesidad de renovación del cuerpo físico que se da con la muerte física y la equivalente necesidad de renovación del cuerpo espiritual con la reencarnación.
    Importante considerar que, en muchas ocasiones, el proceso reencarnatorio es realizado bien pronto del agotamiento de los recursos fisio-psíquicos, pues Espíritus lúcidos y almas más evolucionadas pueden dirigir el proceso encarnatorio de sus tutelados, haciendo que vuelvan a la superficie planetaria, en encarnaciones previamente organizadas, dirigiendo todo el proceso.


4 - ¿Dónde reencarnamos?

Los Espíritus forman familias espirituales, cuyos lazos se deben a tendencias y características comunes. La necesidad de estar juntos hace que ellos se busquen, movidos por fuerzas inconscientes. Kardec, examinando las relaciones entre individuos, preguntó a los Espíritus Superiores si los encuentros, que acostumbran a darse, de algunas personas y que comúnmente se atribuyen al acaso, ¿no serán efecto de cierta relación de simpatía? Ellos respondieron que entre los seres pensantes hay conexión que aún no conocemos, y que el magnetismo es el piloto de esta ciencia, que más tarde comprenderemos mejor.     Relaciones magnéticas, ignoradas por nosotros, conectan a los Espíritus unos a los otros, y el Espíritu reencarnante tenderá a vincularse a Espíritus “simpáticos” domiciliados en la esfera física en condición de recibirlo en la condición de hijo. (Continúa seguidamente.)

Autor: Ricardo Baesso de Oliveira

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Fisiologia de la reencarnación

Parte 2 y final


 
Recuerda Jorge Andréa que el procesamiento de la aproximación madre/futuro hijo va a obedecer a una coyuntura vibratoria de afinidades, de sintonías, de verdadera hipnosis, con influencias mutuas (madre y reencarnante), de un mecanismo originario de vidas pasadas.

Escribió André Luiz:

Hijos y padres, indudablemente, aún incluso cuando se cataloguen distantes unos de los otros, bajo el punto de vista moral, guardan siempre afinidad magnética entre sí. 

Eventualmente Espíritus no vinculados a determinadas familias pueden ser encaminados a ellas, atendiendo a objetivos que atienden al progreso de todos. Kardec comenta a ese respecto:

Dios permite que, en las familias, ocurran esas encarnaciones de Espíritus antipáticos o extraños, con el doble objetivo de servir de prueba para unos y, para otros, de medio de progreso. Así, los malos se mejoran poco a poco, al contacto de los buenos y por efecto de los cuidados que se les dispensan. El carácter de ellos se debilita, sus costumbres se filtran, las antipatías se desvanecen. Es de ese modo que se opera la fusión de las diferentes categorías de Espíritus. 

5 - ¿Como reencarnamos?

La ley general de evolución establece principios básicos que guían el proceso reencarnatorio: un automatismo biológico-espiritual preside el proceso.

Recuerda André Luiz que:

[...] reencarnaciones y desencarnaciones, de modo general, obedecen simplemente a la ley. Hay principios biogenéticos orientando el mundo de las formas vivas a la del renacimiento físico, y principios transformadores que presiden a los fenómenos de la muerte, en todos los sectores de manifestación. 

Esos “principios biogenéticos”, citados por el autor espiritual, siguen, en la especie humana, una línea más o menos definida, particularizada en los procesos siguientes:

1 – Embotamiento y debilitamiento general de la entidad me vías de reencarnar con miniaturización de su cuerpo espiritual.

Un evento constituyente de la fisiología reencarnatoria es el restringimiento del cuerpo espiritual del Espíritu reencarnante. Leon Denis elucida:

La reencarnación se realiza por aproximación graduada, por asimilación de las moléculas materiales al periespíritu, el cual se reduce y se condensa [...] 

La condición de sopor y flaqueza del Espíritu en vías de reencarnar y la necesidad imperiosa de vincularse una vez más a los fluidos pesados del planeta se acompañan de reducción “volumétrica” del cuerpo espiritual, que se debe, según André Luiz, a una disminución de los espacios intermoleculares. 

André Luiz refiriéndose a la reducción del periespíritu. Dice:

Los candidatos a la reencarnación, sin superioridad suficiente de modo a supervisarla con su propio criterio y distantes de la inferioridad primitiva que de ellos haría esclavos absolutos de la herencia física, son admitidos a instituciones-hospitales en que magnetizadores desencarnados, bastante competentes por la nobleza íntima, se incumben de aplicarles fluidos balsámicos que los adormezcan, por periodos variables, de conformidad con la evolución moral que enuncien, a fin de que los principios psicosomáticos se adapten a una justa reducción, en bases a la sueñoterapia. 


2 - Vinculación psíquica a una mujer en condiciones reproductivas con quién guarda relaciones de afinidad y asimilación de la entidad miniaturizada por el centro genésico de la futura madre.

Después de la reducción del cuerpo espiritual, estando la individualidad junto al campo magnético de la futura madre, el intercambio fluídico entre ellos va a intensificarse. Las energías psíquicas del reencarnante pasan a disminuirse progresivamente dirigiéndose para la región del aparato genital femenino.

André Luiz esclarece:

La reencarnación, tanto en cuanto a la desencarnación, es un choque biológico de los más apreciables. Unido a la matriz generadora del santuario materno, en búsqueda de una nueva forma, el periespíritu sufre la influencia de fuertes corrientes electromagnéticas, que le imponen la reducción automática. Constituido a la base de principios químicos semejantes, en sus propiedades, al hidrógeno, a expresarse a través de moléculas significativamente distanciadas unas de las otras, cuando es conectado al centro genésico femenino experimenta una expresiva contracción, a la manera del indumento de carne bajo una carga eléctrica de elevado poder. Se observa, entonces, la reducción volumétrica del vehículo sutil por la disminución de los espacios intermoleculares. Toda materia que no sirve al trabajo fundamental de refundición de la forma es devuelta al plano etéreo, ofreciéndonos el periespíritu ese aspecto de desgaste o de mayor fluidez. 


3 – Generación de un campo magnético por el Espíritu reencarnante, con selección magnética de los gametos, unión a la célula óvulo y generación de la forma fetal.

La individualidad reencarnante, con su cuerpo espiritual miniaturizado, acoplada al centro genésico de la futura madre, genera un campo magnético, de peso fundamental, en la selección de los gametos que formarán su futuro cuerpo, en la fecundación y en el desarrollo embrionario/fetal. El psiquismo del Espíritu que vuelve a la superficie planetaria, retratando su condición evolutiva, su identidad personal, sus gustos y tendencias, virtudes y adicciones, y su necesidad de progreso se proyecta en el espacio donde los fenómenos reproductivos se darán, participando activamente de la fisiología reencarnatoria.

¿Cómo actúa, entonces, el Espíritu? La conexión inicial de la entidad reencarnante con su cuerpo espiritual miniaturizado será al óvulo materno (gameto femenino). Los ovarios de la mujer poseen cerca de 400 mil óvulos cuando la primera menstruación. Mensualmente, un óvulo (los ovarios se alternan cíclicamente), por influencia de hormonas liberadas por la glándula hipófisis, sufre proceso de maduración y es liberado por el ovario, siendo recogido por la trompa uterina. Los científicos admiten, hasta entonces, que la ovulación sea un proceso aleatorio, o sea, no son conocidos los factores que determinan cual óvulo, en detrimento de otros, sufrirá proceso de maduración y liberación. Ese proceso, sin embargo, no es aleatorio. El psiquismo reencarnante, vía su campo magnético, se sintoniza con el gameto femenino cuyo conjunto de genes se identifica con sus características personales, o sea, su identidad espiritual, donde se reflejan, de forma automática, sus necesidades evolutivas. Las energías de la entidad reencarnante proyectadas en el óvulo “seleccionado”, va a magnetizar esa célula, disparando el mecanismo fisiológico conocido por la biología reproductiva como ovulación.

Proceso idéntico va a ocurrir en cuanto a la “selección” del gameto masculino. En la ejecución humana, millones de espermatozoides disputan el privilegio de unirse al gameto femenino al término de la disputada carrera, a través del aparato genital femenino. ¿Cuál espermatozoide vencerá la carrera? ¡El más apto, afirman los investigadores! En verdad, vencerá la carrera el espermatozoide que carga en sus veintitrés cromosomas los genes que sintonizan con el psiquismo reencarnante.

Final del proceso

Al fin de la carrera, que se da, por regla, en el tercio posterior de la trompa uterina, espermatozoide (cargando 23 cromosomas) y óvulo (igualmente con sus 23 cromosomas) funden sus núcleos, dando origen a la célula huevo, con los 46 cromosomas de la especie humana. En ese instante, el Espíritu reencarnante concentra sus energías en la célula que acaba de formarse, uniéndose, entonces, de forma más ostensiva, a la dimensión material.

Al término de la fecundación, con la constitución de la célula huevo, se inicia el proceso de multiplicación celular, que redundará en la formación del embrión y posteriormente del feto. Según la ciencia oficial, el desarrollo de la célula huevo, la diferenciación de las células y la migración de las células para los específicos órganos se dan a partir de una intricada interacción de un conjunto complejo de genes, mecanismo ese muy poco comprendido. Lo que se verifica, sin embargo, es que el campo magnético generado por el psiquismo reencarnante participa activamente en la formación del embrión y del feto, actuando en la diferenciación de las células y en la organización estructural de los tejidos y órganos del ser en desarrollo. Obviamente, hay genes que responden por el proceso de formación de los órganos fetales, pero esos genes, como todos los otros, estarían bajo la influencia de las poderosas irradiaciones del psiquismo reencarnante.

Kardec, examinando el proceso encarnatorio, comenta:

Para ser más exacto, es preciso decir que es el propio Espíritu que modela su envoltorio y lo apropia a sus nuevas necesidades; lo perfecciona y le desarrolla y completa el organismo, a medida que experimenta la necesidad de manifestar nuevas facultades; en una palabra, lo talla de acuerdo con su inteligencia. Dios le ofrece los materiales; le cabe a él emplearlos. 

Según Emmanuel, en el libro Pensamiento y vida.

[...] las células germinales, por semillas vivas, reproducen nuestros clichés de la conciencia en el trabajo impalpable de la formación de un cuerpo nuevo. En la cámara uterina, el reflejo dominante de nuestra individualidad impresiona el grabado fetal o el conjunto de principios germinativos que nos forjan los cimientos del nuevo instrumento físico, sellándonos el destino para las tareas que somos llamados a ejecutar en el mundo, en cierta cuota de tiempo.

Y André Luiz:

En la mente reside el mando. La conciencia traza el destino, el cuerpo refleja el alma. Toda agregación de materia obedece a impulsos del espíritu. Nuestros pensamientos fabrican las formas que utilizamos en la vida. 

Autor: Ricardo Baesso de Oliveira-

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                                      PROVOCACIONES

      Toda provocación es un morbo que genera contagio, y cuando se la acepta se transforma en desequilibrio.
      Quienes provocan polémicas actúan con insensatez. Están siempre contra todos aquellos que no los homenajean. Su ceguera está repleta de presunción. Sólo ellos, que se denominan a sí mismos sus guardianes, creen ser los poseedores de la verdad, de la sabiduría, y se olvidan de que están de paso en la Tierra, y que no permanecerán en el puesto de vigilancia que dicen resguardar.
       Allan Kardec, atacado por adversarios gratuitos y amigos que no correspondían a su afecto, nunca se defendió, debatió o polemizó en el ámbito de la vulgaridad. Cuando respondió a las críticas, siempre lo hizo con lenguaje elevado, con argumentación sólida y clara, con respeto por el opositor. Mantuvo el nivel de la discusión en la órbita de las ideas, y no en el de la agresión a las personas.
      Jesús, constantemente provocado, permaneció en un alto nivel cuando hizo algún comentario y aplicó la terapéutica de la compasión a favor de sus perseguidores.
      La Divina Energía todo lo penetra suavemente, y enriquece de vitalidad a todos los organismos que la reciben.
      Cuando alguien se desvía emocionalmente hacia las áreas de la perturbación, de las discusiones inútiles, de los campeonatos del ego, deja de beneficiarse con su esencia y pasa a producir toxinas y venenos, que desarmonizan los delicados equipamientos orgánicos.
      Nunca faltan motivos para que se produzcan reñidas disputas de resultados perturbadores.
      La sabiduría de aquellos que se elevan por encima de las mezquindades de la vanidad y la presunción, no se detiene en los lodazales que producen intoxicación y muerte.
      Ceder espacios y tiempo de la emoción para justificarse, imponerse o responder críticas constituye un recurso dañino, que muy pronto se convierte en un trastorno interior.
       La conciencia de la acción correcta no es compatible con la anarquía, con la persecución gratuita de la ociosidad. Se mantiene inalterable, en sintonía con las fuerzas que vitalizan el Bien, que proporciona salud y paz.
       Toda provocación es un morbo que genera contagio, y cuando se la acepta se transforma en desequilibrio.
       El provocador está mal consigo mismo y sale de la celda oscura en la cual vive para perturbar, irradiar mal humor y proponer la anarquía. Ignóralo y prosigue tu marcha.
       Si eres asediado por él, ten en cuenta las desventajas de la empresa y aplica tu tiempo en forma productiva.
       Tienes un compromiso con tu propia conciencia, que te enseña el respeto al prójimo, a quien le debes amistad pero no obediencia ni sometimiento.
       Debes realizar tu tarea conforme la abrazaste.
       La opinión de los otros merece la consideración que le das.
       De este modo, no te detengas en justificativos o discusiones inútiles, que sólo aumentarán las desarticulaciones del trabajo y establecerán alboroto, perturbación.
      Quienes provocan polémicas actúan con insensatez. Están siempre contra todos aquellos que no los homenajean. Su ceguera está repleta de presunción. Sólo ellos, que se denominan a sí mismos sus guardianes, creen ser los poseedores de la verdad, de la sabiduría, y se olvidan de que están de paso en la Tierra, y que no permanecerán en el puesto de vigilancia que dicen resguardar.
      La polémica que nace de la falta de respeto, de la amargura, de la pasión, solamente produce desarmonía y tinieblas, nunca esclarece.
       Adoptaste el comportamiento de constructor de la esperanza, de iluminador de conciencias, de mensajero del amor.
       Allan Kardec, atacado por adversarios gratuitos y amigos que no correspondían a su afecto, nunca se defendió, debatió o polemizó en el ámbito de la vulgaridad. Cuando respondió a las críticas, siempre lo hizo con lenguaje elevado, con argumentación sólida y clara, con respeto por el opositor. Mantuvo el nivel de la discusión en la órbita de las ideas, y no en el de la agresión a las personas.
      Jesús, constantemente provocado, permaneció en un alto nivel cuando hizo algún comentario y aplicó la terapéutica de la compasión a favor de sus perseguidores.
      El tiempo es siempre el mejor medicamento para todos los males. Nadie se exime de su marcha inexorable.
      A los polémicos que te acusan, respóndeles con el silencio y las acciones que habrán de desmentirlos.
Son ociosos que observan lo que consideran que son fallas ajenas, y no se dan cuenta de las propias.
     Además, todos desencarnarán, y cada uno enfrentará a su conciencia, a la cual no es posible anestesiar en razón de que las "Leyes de Dios están inscriptas en ella"
      Enseña, persevera en el ideal, pero no te consideres dueño de la verdad; sirve con amor, y no te detengas para recoger resultados u observar frutos.
     Tu tarea es la de ampliar los horizontes del bien en la Tierra, en nombre del Amor no amado, hasta hoy incomprendido.

Juana de Angelis (Espíritu) - Divaldo P. Franco (Médium

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