domingo, 26 de junio de 2016

Aborto delictuoso

ALERGIA Y OBSESIÓN

La noche del 15 de julio de 1954 nos trajo  alegría el primer contacto con el  Espíritu del Dr. Francisco de Meneses Díaz de la Cruz, distinto médico y denotado trabajador del Espiritismo, que fue Presidente de la Federación Espirita Brasileña, en el periodo de 1889 a 1895, desencarnado en 1937.

Tomando las facultades psicofónicas del médium, pronunció la palestra aquí transcrita, que consideramos precioso  estudio en torno a la obsesión.

Subordinando el asunto al tema “alergia y obsesión”, nos elucida sobre la manera  por la cual facilitamos la influenciación de las entidades infelices o inferiores en nuestro campo físico, desde las más simples perturbaciones epidérmicas a los casos dolorosos de avasallamiento psíquico.

Quien se consagra a los trabajos de socorro espiritual ha de convenir, por ciento, en que la obsesión es un proceso alérgico, interesando el equilibrio de la mente.

Sabemos que la palabra “alergia” fue creada, en este siglo, por el médico vienense Von Pirquet, significando la reacción modificada  en las ocurrencias  de la hipersensibilidad humana.

Semejante alteración puede ser provocada en el campo orgánico por los agentes más diversos, cuales sean los alimentos, el polvo doméstico, el polen de las plantas, los parásitos de la piel, del intestino y del aire, tanto como las bacterias que se multiplican en núcleos infecciosos.

Las drogas largamente usadas, cuando en asociación con factores proteicos, pueden suscitar igualmente la constitución de alérgenos alarmantes.

Como vemos, los elementos de ese orden son exógenos o endógenos, esto es, proceden del medio externo o interno, reportándonos al mundo complejo del organismo.

La medicina moderna, analizando el engranaje  del fenómeno, admite que la acción del anticuerpo sobre el antígeno, en la intimidad de la célula, libera una sustancia semejante a la histamina, vulgarmente  llamada sustancia “H”, que actuando sobre los vasos capilares, sobre las fibras y sobre la sangre, actúa desastrosamente, ocasionando  variados desequilibrios, presentándose, de modo articular, en la dermatitis atípica, en la dermatitis de contacto, en la coriza espasmódica, en el asma, en el edema, en la urticaria y en la energía sérica, digestiva, nerviosa o cardiovascular.

Evitando, sin embargo, cualquier preciosismo de la técnica científica y relegando a  la medicina habitual el deber de asegurar los procesos inmunológicos de la integridad física, recordemos que las radiaciones mentales, que podemos clasificar por agentes “R” , en la mayoría de las veces se presentan, en la base de formación de la sustancia “H” desempeñando importante  papel en casi todas las perturbaciones neuropsíquicas y usando el cerebro como órgano de choque.

Todos nuestros pensamientos definidos por vibraciones palabras y actos, arrojan de nosotros rayos específicos.

Siendo así, es indispensable curar  de nuestras propias actitudes, en la autodefensa  y en el amparo a los semejantes, por cuanto la cólera y la irritación, la liviandad y la maledicencia, la crueldad y la calumnia, la irreflexión y la crueldad, la tristeza y el desanimo, producen elevado porcentaje de agentes “R”, de naturaleza destructiva, en nosotros y alrededor de nosotros, exógenos y endógenos, susceptibles de envolvernos, por tiempo indeterminado, en deplorable laberinto de desarmonía mental.

En muchas ocasiones, nuestra conducta puede ser nuestra enfermedad, tanto como nuestro comportamiento puede representar nuestra restauración y nuestra cura.

Para sanar la obsesión en los otros o en nosotros mismos, es preciso  pensar  en los agentes “R” que estamos emitiendo.

El pensamiento es fuerza que determina, establece, transforma, edifica, destruye y reconstruye.

En el, al influjo divino, reside la génesis de toda la Creación.

Respetemos, así, la dieta del Evangelio, procurando erguir un santuario de principios morales  respetables para nuestras manifestaciones de cada día.

Y, resguardándonos contra la alergia y obsesión de cualquier procedencia, atendamos al sabio consejo de Pablo, el gran convertido, cuando advierte a los cristianos de la Iglesia de Filipos:

-“Todo  lo que es verdadero, todo lo que es honesto, todo lo que es noble, todo lo que es puro, todo lo que es santo, sea, en cada hora de la vida,  la luz de vuestros pensamientos”


Por el Espíritu Díaz de la Cruz – Del Libro: Instrucciones Psicofónicas, Médium: Francisco Cándido Xavier  - por Diversos Espíritus
 TRADUCIDO AL ESPAÑOL POR: M. C. R. 

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EL ESPIRITISMO, SIN LA OBRA DE JESUS NO TENDRIA SENTIDO. 
Por ello Kardec en su obra "El Espiritismo En Su Más Simple Expresión", páginas 39 e 40, punto 34, Mensaje Fraternal, expresó: 
...En tanto la generación proscrita está por desaparecer rápidamente y una nueva generación surge cuyas creencias estarán fundadas sobre el Espiritismo Cristiano. 
¿Y porqué el Codificador dijo eso?: 
Como moral, el Espiritismo es en su esencia Cristiano porque la que enseña no es sino el desarrollo y la aplicación de la moral de Cristo, la más pura de todas y cuya superioridad nadie discute, lo que constituye prueba evidente de que es la expresión de la Ley de Dios; y esta moral es para uso de todo el mundo. ("El Génesis", capitulo I, punto 56 completo, y "El Espiritismo En Su Más Simple Expresión", página 23. Como Moral). 
El Espiritismo sin la obra de Jesús no puede tener sentido, porque toda la cuestión moral de este brota de las enseñanzas llenas de sabiduría y amor del Divino Maestro.
 -Rey Formoso -

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LEY DE JUSTICIA, AMOR Y CARIDAD

III.- Caridad y amor al prójimo

886. ¿Cuál es el verdadero sentido de la palabra caridad, tal como Jesús la entendía?
- Benevolencia para con todos, indulgencia hacia las imperfecciones de los demás, perdón de las ofensas. Amor y caridad son complementos de la ley de justicia, porque amar al prójimo es hacerle todo el bien que nos sea posible y que querríamos que se nos hiciese a nosotros mismos. Tal el sentido de las palabras de Jesús: “Amaos los unos a los otros como hermanos”. Según Jesús, la caridad no se limita a la limosna. Abarca todas las relaciones que con nuestros semejantes tenemos, ya sean ellos inferiores a nosotros, nuestros iguales o superiores. La caridad nos ordena ser indulgentes, porque también nosotros necesitamos la indulgencia de los demás. Nos prohíbe humillar a las víctimas del infortunio, contrariamente a lo que con sobrada frecuencia se hace. Preséntesenos una persona acaudalada y le dispensaremos mil consideraciones y atenciones. Si es pobre, en cambio, no parece que tengamos necesidad de incomodarnos por ella. Por el contrario, cuanto más deplorable sea la situación de una persona, tanto más debemos cuidar de no agregar la humillación a su desgracia. El hombre bueno de veras trata de elevar al inferior a sus propios ojos, acortando la distancia existente entre ambos.
887. También ha dicho Jesús: “Amad a vuestros enemigos”
. Claro está que no podemos profesar a nuestros enemigos un amor tierno y apasionado. No es lo que Él quiso decir. “Amar a nuestros enemigos” significa perdonarlos y volverles bien por mal. De esta manera nos hacemos superiores a ellos. En cambio, con la venganza nos colocaríamos por debajo de su nivel. Ahora bien, el amor a nuestros enemigos ¿no contraría nuestras naturales tendencias, y la enemistad no proviene acaso de la falta de simpatía entre los Espíritus? 
888. ¿Qué pensar de la limosna? 
- El hombre reducido a mendigar limosna se degrada en lo moral tanto como en lo físico. Se embrutece. En una sociedad basada en la ley de Dios y en la justicia se debe proveer a la vida del débil sin que ello comporte humillación para él. Esa sociedad tiene que asegurar la subsistencia de aquellos que no pueden trabajar, sin dejar su vida a merced de las circunstancias y de la buena voluntad de los demás 888 a. Entonces, ¿reprobáis la limosna? - No, lo vituperable no es la limosna en sí, sino con frecuencia la forma de darla. Porque el hombre de bien, que entiende la caridad de acuerdo con Jesús, se llega hasta el desdichado, sin esperar que éste le tienda la mano. La auténtica caridad es siempre buena y benevolente. Consiste tanto en la acción misma como en el modo de llevarla a cabo. Un servicio que se preste con delicadeza valdrá el doble. Si se le hace con altanería, puede que la necesidad fuerce a su aceptación, pero el corazón del favorecido no quedará impresionado. Acordaos también de que la ostentación resta a los ojos de Dios, el mérito del beneficio realizado. Dijo Jesús: 
“No sepa tu izquierda lo que hace tu derecha”. Con ello os enseña a no deslucir la caridad por causa del orgullo. Es menester que distingamos entre la limosna, propiamente dicha, y la benevolencia. No siempre el más necesitado es el que pide. El temor de una humillación hace retroceder al que de veras es pobre, y con frecuencia sufre su miseria sin quejarse. A éste es a quien el hombre realmente humanitario sabe ir a buscar para socorrerlo sin ostentación. Amos los unos a los otros: esta es toda la ley. Ley divina con que gobierna Dios los mundos. El amor es la ley de atracción para los seres vivientes y organizados. Y la atracción es la ley del amor para la materia inorgánica. Nunca echéis al olvido que el Espíritu, sean cuales fueren su grado de adelanto y su situación de reencarnado o en la erraticidad, está siempre colocado entre un superior que le guía y perfecciona y un inferior hacia el cual tiene las mismas obligaciones. En consecuencia, sed caritativos, no sólo con esa caridad que os lleva a sacar del bolsillo el óbolo que fríamente dais a aquel que se atreve a pedíroslo, sino que adelantaos a las miserias escondidas. Sed indulgentes para con las ridiculeces de vuestros semejantes. En vez de despreciar la ignorancia y el vicio, instruidlos y moralizadlos. Sed dulces y benévolos con todo lo que os sea inferior. Proceded igual con los seres más ínfimos de la Creación, y habréis obedecido a la ley de Dios. SAN VICENTE DE PAÚL 
889. ¿No hay hombres que se ven reducidos a la mendicidad por su propia culpa?
- A no dudarlo, pero si una buena educación moral les hubiese enseñado a practicar la ley de Dios no caerían en los excesos que causan su perdición. De ello principalmente depende el mejoramiento de vuestro globo. (Véase el parágrafo 707)
((.párrafo ...707.
A menudo a algunos individuos les faltan recursos para subsistir, aun en medio de la abundancia que les rodea. ¿A quién deben ellos echar la culpa de esta situación?
- Al egoísmo de los hombres, que no hacen siempre lo que debieran. En segundo lugar, y casi siempre, a sí mismos. Buscad y encontraréis. Estas palabras no quieren significar que baste con mirar el suelo para hallar lo que se desea, sino que precisa buscarlo con ardor y perseverancia y no con molicie; sin dejarse desalentar por los obstáculos que con sobrada frecuencia no son otra cosa que medios para poner a prueba vuestra constancia, paciencia y firmeza. ))
Materialismo de las Iglesias:
Muchos líderes religiosos, siempre centran sus mensajes en buscar a Dios con base a tener dinero, riquezas y éxito en lo material.
El evangelio de ellos, siempre se centra en el “Yo”, y a centrar nuestras vidas en Dios, y porque Él es Dios debemos buscarle con base a la misericordia que ha tenido con nosotros.
Su amor, Su fidelidad, Su Justicia, no es un capricho materialista.
Es cierto que debemos poner nuestra confianza en Dios en todo lo que hacemos, pero cuando esa confianza en Él se basa en el éxito material y no en la gratitud por lo que Él es y ya ha hecho.
Entonces estamos en un grave error.
Dios no enseña que le alabemos motivados por bienes materiales o para que nos haga ricos. Sino para hacer el bien a los demás, sin pensar en busca de los propios beneficios.
Por eso en el Sermón de la Montaña, Jesús dijo:
* Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
*Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
Mas cuando tú des limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
A Dios no le gusta a los impetuosos que se jactan con sus donaciones, al contrario dice que es mejor donar en silencio por que es incluso mas provechoso para su propio espíritu.
Libro de Los Espiritus- Allan Kardec.




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                     Uniones antipáticas 



Puesto que los espíritus simpáticos son inducidos a unirse, ¿a qué se debe que, entre los espíritus encarnados, el afecto es a menudo unilateral, y que el amor más sincero sea acogido con indiferencia y aun repelido, a qué se debe, por otra parte que el afecto más vivo entre dos seres puede trocarse en antipatía y en odio a veces? 
«¿No comprendes que, aunque pasajero, ese es un castigo? Además, ¡cuántos hay que creen amar desatinadamente, porque sólo juzgan por las apariencias, y cuando se ven precisados a vivir con las personas, no tardan en conocer que no pasa de ser una manía material! No basta estar prendado de una persona que os gusta y a quien creéis de buenas cualidades, pues sólo viviendo realmente con ella podréis apreciarla. ¡Cuántos enlaces no hay también que, al principio, parecía que nunca llegarían a ser simpáticos, y que, cuando el uno y el otro se han conocido y estudiado bien, acaban por profesarse un amor tierno y duradero, porque está basado en la estimación! Es preciso no olvidar que es el espíritu quien ama, no el cuerpo, y que cuando se ha disipado la ilusión material, el espíritu ve la realidad. Hay dos clases de afecto; el del cuerpo y el del alma, y a menudo se toma el uno por el otro. Cuando el afecto del alma es puro y simpático, es duradero; el del cuerpo es perecedero. He ahí por qué los que creían profesarse amor eterno se odian, concluida la ilusión». 

940. La falta de simpatía entre los seres destinados a vivir juntos, ¿no es también origen de pesares tanto más amargos en cuanto envenenan toda la existencia? 
«Muy amargos, en efecto, pero esta es una de esas desgracias cuya primitiva causa sois a 
menudo vosotros mismos. Además, las culpables son vuestras leyes, porque, ¿crees tú que Dios te obliga a estar con los que te desagradan? Y luego, en esos enlaces, a menudo buscáis más la satisfacción de vuestro orgullo y ambición que la dicha de un mutuo afecto. Entonces sufrís las consecuencias de vuestras preocupaciones». 

-Pero en semejante caso, ¿no hay casi siempre una victima inocente? 
«Si, y para ella es una dura expiación; pero la responsabilidad de su desgracia caerá sobre los que han sido su causa. Si la luz de la verdad ha penetrado en su alma, hallará consuelo en su 
fe en el porvenir. Por lo demás, a medida que desaparezcan las preocupaciones, las causas de esas desgracias privadas desaparecerán también». 

Extraído del libro de los Espíritus 
Allan Kardec
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ABORTO DELICTUOSO 

Libro de los Espíritus. Pregunta 358: 
El aborto provocado, ¿es un crimen, sea cual fuere el período de la gestación en que se lo realice? 
“Siempre se comete un crimen desde el momento en que transgredís la ley de Dios. La madre, u otra persona, siempre comete un crimen al quitarle la vida al niño antes de que nazca, porque le impide al alma afrontar las pruebas cuyo instrumento debía ser el cuerpo.” 
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Nos conmovemos habitualmente ante las grandes tragedias que agitan la opinión. 
Homicidios que convulsionan la prensa y movilizan largos equipos policiales... 
Robos espectaculares que inspiran amplias medidas de vigilancia... 
Asesinatos, conflictos, engaños y asaltos de todo jaez crean la guerra de nervios en todas partes; y, para cohibir semejantes fecundaciones de ignorancia y delincuencia, se levantan cárceles y se unen grilletes, se organiza el trabajo forzado y en algunas naciones la misma lapidación de infelices es practicada en la calle, sin ningún atisbo de compasión. 
Sin embargo, existe un crimen más doloroso, por la voluptuosidad de crueldad con que es practicado en el silencio del santuario doméstico o en el regazo de la Naturaleza... 
Crimen aterrador, porque la víctima no tiene voz para suplicar piedad ni brazos robustos con que confiarse a los movimientos de la reacción. 
Nos referimos al aborto delictuoso, en que padres inconscientes determinan la muerte de sus propios hijos asfixiando su existencia, antes de que puedan sonreír para la bendición de la luz. 
¡Hombres de la Tierra y, sobre todo vosotros, corazones maternos llama-dos a la exaltación del amor y de la vida, absteneos de semejante acción que os desequilibra el alma y oscurece el camino! 
Huye del satánico propósito de sofocar los retoños de tu propio seno, porque los ángeles tiernos que rechazáis son mensajeros de la Providencia llegados al hogar en vuestro propio socorro y, si no hay legislación humana que os señale la torpeza del infanticidio, en los recintos familiares o en la sombra de la noche los ojos divinos de Nuestro Padre os contemplan desde el Cielo llamándoos, en silencio, a las pruebas del reajuste, a fin de que se os expurgue de la conciencia la falta indisculpable que perpetrasteis. 

Emmanuel.

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