viernes, 1 de febrero de 2019

El Espiritismo: La otra religión de España

  
  ESPIRITISMO

1.- Cualidades de los fluidos
2.- Ante la Mediumnidad
3.-Nuestra forma de hablar
4.- La Caridad
      Frase de Chico Xavier
5,- El Espiritismo: La otra religión de España


                         *******
   

          Cualidades de los fluidos 

16. La acción de los Espíritus sobre los fluidos espirituales tiene consecuencias de importancia directa y primordial para los encarnados. Dado que esos fluidos son el vehículo del pensamiento, y que el pensamiento puede modificar las propiedades de los fluidos, es evidente que estos deben encontrarse impregnados de las cualidades buenas o malas de los pensamientos que los hacen vibrar, y que se modifican por la pureza o impureza de los sentimientos. 
Los pensamientos malos corrompen los fluidos espirituales, como los miasmas deletéreos corrompen al aire respirable. 
Así pues, los fluidos que envuelven a los Espíritus malos, o los que estos proyectan, son viciados, mientras que los que reciben la influencia de los Espíritus buenos son tan puros como corresponde al grado de perfección moral de estos. 
17. Es imposible hacer una enumeración o clasificación de los fluidos buenos y malos, así como especificar sus cualidades respectivas, dado que su diversidad es tan grande como la de los pensamientos. 

EL GÉNESIS. 301* 
ALLAN KARDEC. 

                                                       *************************************



                                                                     

ANTE LA MEDIUMNIDAD


 La predisposición mediúmnica es atributo del Espíritu que el cuerpo reviste de células, a fin de propiciar el intercambio entre los seres que están en áreas de vibraciones diferentes, especialmente a los desencarnados  relacionándose con lo encarnados o estos últimos con sus parientes.

La semejanza de la inteligencia que tiene sus raíces en el ser inmortal y se expresa a través de las neuronas celébrales, se presenta la mediumnidad bajo un elenco amplio de características y tipos.

Ostensiva en algunos individuos prescinde de las cualidades morales de su portador, tornando el fenómeno cristalino, espontáneo, que irrumpe de manera, no rara, violenta, hasta que la educación necesaria discipline su flujo y exteriorización.

InhSea, sin embargo, bajo cualquier aspecto que se presente, objetiva a la comprobación de la inmortalidad del ser, ofrece el atributo valioso de revelar  la vida más allá del túmulo, propiciando la comprensión de la realidad del mundo causal, así como las implicaciones de su comportamiento moral en relación a si mismo, al prójimo y a la Vida.

La mediúmnidad, en el pasado, predominaba en la intimidad de los santuarios, ofreciendo preciosos parámetros para que los seres humanos se condujesen con equilibrio, y, lentamente, se identificasen  con el mundo soberano y triunfador  de la sobrevivencia.

A la medida, sin embargo, que los tiempos evolucionaron, se liberó de la indumentaria  de las supersticiones que la envestían, pasando por el profetismo, por las revelaciones, para ocupar el lugar de sentido parafísico incorporado a los sensiorales, dando surgimiento al ser transpersonal, paranormal.

No obstante todas las conquistas del pensamiento científico y filosófico con que la Doctrina Espirita la viene desvelando, permanece temerosamente ignorada por gran  número de personas, cuando no es confundida con alucinaciones patológicas, por determinada áreas de preconcepto académico, o fenómeno sobrenatural, capaz de realizar milagros, tornándose mítica por la visión distorsionada del fanatismo.

La mediúmnidad prosigue, de ese modo, desafiando a los interesados y estudiosos del ser humano, a fin de ocupar el lugar que merece y le es reservado en el contexto de las conquistas paranormales de la actualidad.

Neutra, bajo el punto de vista ético, puede presentarse exuberante en individuos sin un carácter saludable ni sentimientos elevados, tanto como de forma sutil y casi inapercibida en personas ricas de valores morales y cualidades superiores de conducta.

Presentándose fecunda, no significa, necesariamente, que su portador sea un Espíritu noble o misionero con misión relevante. De la misma manera, al exteriorizarse sutilmente, no significa que carezca de  objetivo o significado.

En ambos casos puede ser tenida como instrumento hábil de servicio, facultando el crecimiento interior del medianero, que la debe dignificar mediante ejemplos saludables de elevación de principios, tanto como de conducta señalada por el amor, por la solidaridad humana y por la dedicación a los postulados del Bien.

El ejercicio sistemático de las fuerzas físicas, el hábito edificante de la oración y de la meditación, el equilibrio mental sustentado por los buenos pensamientos constituyen los equipamientos valiosos para que alcance la superior finalidad para la cual es concedida al ser humano, que la incorpora a lo cotidiano como recurso de luz para la felicidad.
.
Nabucodonosor, rey de Siria, era instrumento de los seres espirituales, viviendo con equidad y justicia.

Tiresias, en Grecia, era instrumento de seres espirituales, viviendo con equidad y justicia.

Profetas hebreos, en la austeridad de la conducta que se imponían, sintonizaban con el Mundo Mayor, desde donde recibían inspiración y directrices para sus épocas futuras.

Jesús, el Excelente Médium de Dios, se tornó el ejemplo máximo de cómo se debe conducir  todo aquel que se hace puente entre el mundo espiritual y el físico.

Mediúms, todos somos en ambos planos de la vida, cabiendo a cada uno adaptarse a la facultad y engrandecerla, sirviéndola con dignidad y construyendo la sociedad que realice la perfecta  identidad con el mundo espiritual aunque se encuentre sumergido en la escafandra carnal.

La mediúmnidad prosigue desafiando a los interesados y estudiosos del ser humano…

 Manoel Philomeno de Miranda

                                                      *************************************  


                                                          

                                            
                 NUESTRA FORMA DE HABLAR

¿ Nuestra forma de hablar es instrumento de atracción o de alejamiento de las personas?

Vamos a reflexionar:

Sustituye en tu vocabulario, las malas por las buenas palabras.
Expresiones chulescas y vulgares, tal vez estén de moda, pero "envenenan el corazón".
 La palabra es instrumento de vida para la comunicación, el entendimiento, y no un arma de agresión, violencia y vulgaridad.
 El uso irregular de las palabras corrompe la mente y rebaja al hombre.
 El verbo expresa la calidad moral del indivíduo.
 Porque haya personas que hablen bien y sean malas, no es justo que siendo bueno te presentes mal.
- Juana de Ángelis-

¡ Cierto que sí !
Nuestra oratoria propicia que atraigamos a todos los que simpatizan con ella; si utilizamos términos vulgares, palabrotas, si gritamos, atraeremos a quienes así hacen y viceversa.
  Observemos entonces como hablamos y no solamente como hacemos.
  Como bien dice nuestra hermana Joanna: El verbo expresa la calidad moral del indivíduo.
  Porque hay personas que hablan bien y son malas, no es justo que siendo bueno te presentes como malo.
-Luiz Lopes- 

                                              *************************************




                                                                              

                       LA CARIDAD
Deseo que comprendáis bien lo que puede ser la caridad moral, la que todos pueden practicar, la que no cuesta nada material, y sin embargo, la que es más difícil de poner en práctica. La caridad moral consiste en soportarnos unos a otros y es lo que menos hacéis (…). Creedme, hay un gran mérito, en saber callar para dejar hablar a otro más ignorante y esto es también una especie de caridad. Saber ser sordo cuando una palabra burlona se escapa de una boca acostumbrada a ridiculizar; no ver la sonrisa desdeñosa con que os reciben ciertas personas, que con frecuencia, se creen superiores a vosotros, (…); he ahí un mérito, no de humildad sino de caridad, porque el dejar de notar las faltas de otro, es caridad moral.
(…)
Amigos míos, oí decir a muchos de vosotros: ¿Cómo puedo hacer caridad, si con frecuencia no tengo ni siquiera lo necesario?

La caridad, amigos míos, se hace de muchas maneras; podéis hacer la caridad en pensamientos, en palabras y en acciones. En pensamiento: orando por los pobres desamparados que murieron sin que pudieran ver la luz, una oración de corazón les alivia. En palabras, dirigiendo a vuestros compañeros de todos los días algunos consejos buenos; (…) También esto es una caridad.

Sin embargo, esta caridad no debe impedir la otra;(…) 

Hay varias maneras de hacer la caridad, que muchos entre vosotros confunden con la limosna; sin embargo, hay una gran diferencia. La limosna, amigos míos, algunas vezes es útil porque alivia a los pobres; pero casi siempre es humillante para el que la hace y para el que la recibe. La caridad, por el contrario, une al bienhechor y al beneficiado, y además ¡se disfraza de tantos modos! Se puede ser caritativo incluso con los parientes, con los amigos, siendo indulgentes los unos con los otros, perdonándose sus debilidades, teniendo cuidado de no herir el amor propio de nadie(…), en la manera de actuar con aquellos que no piensan como vosotros; conduciendo a los menos esclarecidos a creer y eso sin chocar, sin contradecir sus convicciones, (…).

Sed buenos y caritativos, esta es la llave de los cielos que tenéis en vuestras manos; toda la felicidad eterna está encerrada en esta máxima: Amaos unos a otros.

La beneficencia, amigos míos, os dará en este mundo las más puras y más dulces alegrías, las alegrías del corazón que no son turbadas ni por el remordimiento, ni por la indiferencia. ¡Oh! Si pudieseis comprender todo lo que encierra de grande y suave la generosidad de las almas bellas, sentimiento que hace que se mire a otro como a sí mismo y que uno se desnude con alegría para vestir a su hermano.

¡Caridad! Palabra sublime que resume todas las virtudes, tu debes conducir a los pueblos a la felicidad; practicándote, se crearán para sí alegrías infinitas para el porvenir y durante su exilio en la Tierra, tú serás su consuelo, el principio de los goces que disfrutarán más tarde cuando se abracen todos juntos en el seno del Dios de amor.

La caridad es la virtud fundamental que debe sostener todo el edificio de las virtudes terrestres; sin ella, las otras no existen. Sin la caridad no hay esperanza en un futuro mejor, ni interés moral que nos guíe; sin caridad no hay fe, porque la fe sólo es un rayo puro que hace brillar a un alma caritativa. La caridad es el áncora eterna de salvación en todos los globos: es la más pura emanación del mismo Creador; es su propia virtud que él da a la criatura. ¿Cómo se querría desconocer a esta suprema bondad? Con este pensamiento, ¿cuál sería el corazón lo bastante perverso para reprimir y expulsar ese sentimiento enteramente divino? ¿Cuál sería el hijo bastante malo para sublevarse contra ese dulce cariño: la caridad?

Queridos amigos, todos los días oigo decir entre vosotros: “Soy pobre, no puedo hacer caridad”; y cada día veo que os falta la indulgencia para vuestros semejantes; nada les perdonáis y os constituís en jueces, con frecuencia severos, sin preguntaros si estaríais satisfechos de que se hiciera otro tanto con vosotros. ¿Acaso la indulgencia no es también caridad? Los que sólo podéis hacer la caridad indulgente, hacedla al menos, pero hacedla con grandeza. Con relación a la caridad material, voy a contaros una historia del otro mundo.


Dos hombres acaban de morir; Dios había dicho: Mientras esos dos hombres vivieren, serán colocadas en un saco cada una de sus buenas acciones, y a su muerte, se pesarán los sacos. Cuando estos dos hombres llegaron a su última hora, Dios se hizo llevar los dos sacos; el uno era grande, ancho, bien lleno, resonaba el metal que lo llenaba; el otro era pequeño y tan delgado, que se veían los escasos cuartos que contenía; cada uno de estos hombres reconoció el suyo. He aquí el mío, dijo el primero, lo reconozco, he sido rico y di mucho. He aquí el mío, dijo el otro; siempre fui pobre, ¡ ay de mí ! Casi no tenía nada para compartir. Pero, ¡oh sorpresa! Puestos los dos sacos en la balanza, el más grande se volvió ligero y el más pequeño pesó tanto que dominó en mucho el otro lado de la balanza. Entonces Dios dijo al rico: Diste mucho, es verdad, pero diste por ostentación y para ver figurar tu nombre en todos los templos del orgullo, y dando no te has privado de nada; ve a la izquierda y puedes estar contento si tu limosna se toma en cuenta por alguna cosa. Después dijo al pobre: Tú has dado muy poco, amigo mío; pero cada una de las monedas que están en la balanza, representa una privación para ti; si no has hecho limosna, has hecho caridad y lo mejor es que la has hecho naturalmente, sin pensar que se tomaría en cuenta; tú has sido indulgente, no has juzgado a tu semejante, al contrario, disculpaste todas sus acciones; pasa a la derecha y ve a recibir tu recompensa.

La mujer rica y feliz que no tiene necesidad de emplear su tiempo en los trabajos del hogar, ¿no podría consagrar algunas horas a los trabajos útiles para sus semejantes? Que con lo superfluo de sus goces compre con qué cubrir a los infelices que tiritan de frío; que confeccione con sus delicadas manos, gruesos y cálidos vestidos; que ayude a la madre a cubrir el niño que va a nacer; si su hijo queda por eso, con algunas prendas de menos, el del pobre estará más caliente. Trabajar para los pobres es trabajar en la viña del Señor.

Y tú, pobre trabajadora que no tienes lo superfluo, pero que quieres en tu amor por tus hermanos, dar también un poco de lo que posees, da algunas horas de tu jornada, de tu tiempo, de tu único tesoro; confecciona esas cosas elegantes que tientan a los ricos; vende el trabajo de tu velada, y podrás de este modo, proporcionar a tus hermanos tu parte de alivio; quizás tendrás algunos adornos menos, pero darás zapatos a los que van descalzos.
Y vosotras, mujeres entregadas a Dios, trabajad también en su obra, pero que vuestros trabajos delicados y costosos no se hagan sólo para adornar vuestras capillas, para llamar la atención sobre vuestra destreza y paciencia; trabajad, hijas mías y que el precio de vuestro trabajo sea consagrado al alivio de vuestros hermanos en Dios; los pobres son sus hijos muy queridos y trabajar para ellos, es glorificarle. Sed para ellos la Providencia que dice: A las aves del cielo, Dios da alimento. Que el oro y el dinero que se tejen bajo vuestros dedos se transformen en ropas y en alimentos para los que carecen de ellas. Haced esto y vuestro trabajo será bendecido.
Y todos vosotros que podéis producir, dad, dad vuestro genio, dad vuestras inspiraciones, dad vuestro corazón, que Dios bendecirá. Poetas, literatos que sólo sois leídos por las personas de sociedad, satisfaced sus ocios, pero que el producto de algunas de vuestras obras se consagre al consuelo de los infelices; pintores, escultores, artistas de todos los géneros, que vuestra inteligencia venga también en ayuda de vuestros hermanos; con eso no tendréis menos gloria, pero habrá algunos sufrimientos menos.

Todos vosotros podéis dar; a cualquier clase que pertenezcáis, tenéis alguna cosa que podéis compartir; lo que quiera que sea que Dios os haya dado, debéis una parte al que le falte lo necesario,porque en su lugar, estaríais muy contentos de que otro repartiese lo suyo con vosotros. Vuestros tesoros de la Tierra serán un poco menores, pero vuestros tesoros en el cielo serán más abundantes; allí recogeréis un céntuplo de lo que hubiereis sembrado en buenas obras en este mundo.

Fragmentos tomados del libro “El Evangelio según el Espiritismo”


                                                    **************************


                                                                             


"Aunque nadie pueda volver atrás y hacer un nuevo comienzo, cualquiera puede comenzar ahora y hacer un nuevo final "
- Chico Xavier- 
                                          *******************************

          Espiritismo, la otra religión de España

                                     


   El movimiento espiritista arraigó con fuerza a finales del s. XIX y en España. Los espiritistas españoles fueron los artífices de la cohesión del fenómeno a nivel internacional, y en gran parte, responsables de la diáspora mundial de este sistema de creencias. 
       Fue la otra religión de España, una suerte de refugio para la élite intelectual española, un sistema de creencias de salón que permitía a sus acólitos y estudiosos hacer algo que hasta entonces no les había permitido hacer la religión católica imperante: discutir y pensar, especialmente en una época bañada por las ideas positivistas y el interés por abordar el mundo espiritual desde el punto de vista científico. Tal vez por eso, a pesar del auge que experimentó en nuestro país, el espiritismo de salón no pudo recuperarse tras el zarpazo de la Guerra Civil y el posterior régimen dictatorial franquista, férreo defensor del catolicismo y poco amigo de ideas divergentes.
      Los años de esplendor espiritista se sumirían en el más profundo de los ocasos, esperando, eso sí, épocas mejores para resurgir. El espiritismo, doctrina originada en Francia y cuyo mayor exponente fue Allan Kardec establecía que los espíritus –seres fallecidos, desencarnados desprovistos de cuerpo material– habitaban en el mundo espiritual y podían comunicarse con los seres humanos. En cuanto al término espiritismo, fue el propio Allan Kardec quien lo creó, para diferenciarlo de las corrientes que por entonces estaban surgiendo en Estados Unidos y en Europa bajo el nombre de espiritualismo (“spiritualism”).
      A pesar de que el espiritismo como doctrina sistematizada, naciera con el bautismo y codificación de Kardec, la corriente ya había empezado a soplar en el siglo XIX a ambos lados del Atlántico con el fenómeno de las mesas parlantes, en primer lugar en Estados Unidos y posteriormente en Inglaterra y de ahí, a Francia, España, etc. Simplificando mucho las cosas y tratando de trazar una línea diacrónica en el tiempo y el espacio, podríamos situar al médium sueco Emmanuel Swedenborg en el s. XVIII como al primer médium moderno que hizo una descripción del proceso de la muerte y el mundo espiritual.
      Trazaríamos otro punto en el año 1847, con las hermanas Fox en Hydesville, Nueva York, con quienes daría comienzo el furor del fenómeno de las mesas parlantes. Tan sólo unos años más tarde, en 1854, el espiritualismo tenía más de tres millones de adeptos en América y otros tantos en Europa. Fue en plena diáspora, ya por estos años, cuando Allan Kardec tomó contacto con el espiritualismo y haciendo suyo el estudio espiritista.
     Lynn L. Sharp, historiadora del Whitman College de Washington, realizó una importante investigación en la que recogería aspectos relevantes del movimiento espiritualista, la reencarnación y el espiritismo en la Francia decimonónica. Publicó los resultados de su trabajo en un libro titulado Secular spirituality reincarnation and spiritism in nineteenthcentury France (SHARP, 2006). Sharp nos dice que a mediados del siglo XIX el fenómeno de las mesas parlantes se había convertido en un auténtico furor en París y que prácticamente todos los salones tenían una mesa en la que la gente se reunía alrededor para hablar con los espíritus o para saciar su curiosidad y comprobar si el fenómeno era real. El ámbito doméstico, de grupos privados, en los que daba igual ser hombre, mujer, pobre o rico (algo aplicable tanto a los que participaban en una sesión espiritista como para los médiums, de haberlos), fue el útero del que nacería el espiritismo. La filosofía espiritista, como señala Sharp, crecería a partir de las discusiones sobre las enseñanzas de los espíritus. Según ella, la popularidad del fenómeno descansaba en tres pilares fundamentales:
Conectaba la moralidad y el progreso a lo largo de un camino claro.
• Ofrecía el apoyo de un grupo combinado con consuelo ante la muerte en formas innovadoras.
• Respondía a las viejas cuestiones espirituales en una rigurosa moderna y “científica” forma que no negaba la importancia de lo espiritual.

EL ESPIRITISMO ENTRA EN ESPAÑA
El espiritismo corrió como la pólvora, no sólo en la Francia de mediados del s. XIX, sino lanzando sus esporas a distintos países del mundo y a través del tiempo, hasta la actualidad. En España, concretamente, el movimiento se fue introduciendo a través de las poblaciones costeras de Andalucía y el Levante Español, siendo su primer puerto por excelencia la ciudad de Cádiz. Si bien en sus orígenes se fraguó como un producto de salón al que los principales intelectuales de la época contribuyeron a difundir, y notables científicos estudiaron, pronto se extendió también a las clases obreras, entre las que encontró muchos adeptos, pero fue el movimiento espírita español quien desempeñó un papel protagonista en su cohesión y vertebración a nivel internacional en forma de federación y acogiendo el primer congreso espiritista internacional de la historia mundial.
      En 1854 la Iglesia Católica ya empezaba a verle las orejas al lobo espiritista, y advertía en una pastoral impresa en Madrid del peligro que conllevaba acercarse a ciertas prácticas que no podían más que ofender a Dios.
      En 1955, emulando la estructura y estilo de las sociedades espiritistas que ya existían en Francia, se funda en España la primera Sociedad Espiritista, que contribuyó notablemente a la propagación del movimiento popularizando la obra de Kardec, celebrando reuniones, divulgando folletos y editando el primer libro de la historia del espiritismo español: Luz y Verdad del Espiritualismo (1857), de Jotino y Ademar, impreso en Cádiz. Sin embargo, muchos de los libros se perdieron al ser incautada la partida y lanzada al fuego por el obispo de Cádiz.
AUTO DE FE DE BARCELONA
El 9 de octubre de 1861 ocurría en España algo que muchos ya habían advertido. Tenía lugar el Auto de Fe de Barcelona mediante el cual la Iglesia Católica ordenó la cremación de 300 volúmenes y folletos sobre el espiritismo. Se quemaron los libros y revistas de Kardec, así como todos aquellos volúmenes y periódicos relacionados con el espiritismo que el Obispo Antonio Palaus y Termens consideró objeto de purga y cremación, aventado por el papa Pío IX, como señala Florentino Barrera en su libro Auto de Fe de Barcelona.
      Todo empezó porque Maurice Lachâtre, editor francés, había acabado estableciéndose en Barcelona, ciudad en la que abrió una librería. Lachâtre había pedido a su paisano Kardec que le enviara una partida de libros espíritas a fin de venderlos en España, pero los ejemplares fueron incautados en la frontera por orden del obispo de Barcelona, Antonio Palau Termes, al amparo de la siguiente justificación: “La Iglesia Católica es universal. Estos libros son contrarios a la fe católica, y el gobierno no puede consentir que perviertan la moral y la religión de otros países”.
      Es decir, que el obispo tampoco daba opción a reexportar las obras incautadas, sino que las condenó directamente a la hoguera. El Auto de Fe tuvo lugar en la Explanada de Barcelona a las 10.30 de la mañana. Según los datos recogidos en la publicación francesa Revue Spirite, ardieron los siguientes títulos: Revue Espirite, revista dirigida por Allan Kardec; La revista espiritualista, dirigida por Piérard; El Libro de los Espíritus, de Allan Kardec; El Libro de los Médiums, de Allan Kardec; Pero ¿qué es el espiritismo?, de Allan Kardec; Fragmento de sonata, atribuido al espíritu de Mozart; Carta de un católico sobre el espiritismo, del doctor Grand; La historia de Juana de Arco, atribuido al espíritu de Juana de Arco a través de la médium Ermance Dufaux; La realidad de los espíritus demostrada por la escritura directa, del Barón de Guldenstubbé.     
   La Revue Spirite informaba, así mismo, sobre los asistentes al evento: un cura ataviado con las consabidas ropas sacerdotales, portando una cruz en una mano y una antorcha en la otra; un notario encargado de dar constancia del acto y dirigirlo; el escriba del notario; un funcionario superior de la administración de aduanas; tres trabajadores aduaneros, encargados de mantener el fuego; un agente de aduanas en representación del propietario de las obras condenadas al fuego; y una multitud de gentes que abucheaban al sacerdote y su séquito al grito de “¡Abajo la Inquisición!”. El acto tuvo muchísima repercusión mundial en la prensa de la época, pues eran años en los que tal exhibición pública, con aquel espectáculo de llamas, resultaba anacrónica y recordaba las antiguas hogueras del Santo Oficio, por lo que el evento, lejos de conseguir su objetivo de acabar con la difusión de las ideas espiritistas, lo único que consiguió fue atrapar la atención y curiosidad sobre la población por aquellas obras que habían perecido bajo el abrazo de las llamas. ¿Qué libros eran aquellos? ¿Por qué los habían quemado? ¿Qué era el espiritismo y por qué le tenía tanto miedo la Iglesia Católica que hasta había ordenado quemar sus libros? Eran las preguntas que alentaron la curiosidad de población y en base a las cuales el movimiento ganaría todavía más adeptos.
    Kardec, lejos de dejarse llevar por la cólera y de iniciar acciones diplomáticas contra aquel Auto de Fe, se dejó guiar por lo que los espíritus le habían dicho porque, según ellos, este acto serviría para dar todavía más propaganda al espiritismo, y de hecho así fue, especialmente en España, el país donde tuvo lugar la quema de libros. Así lo expresó: “Gracias a ese celo imprudente todo el mundo, en España, ha oído hablar ya del Espiritismo y querrá saber qué es; es todo lo que deseamos.                    
    Pueden quemar los libros, pero no quemarán las ideas; las llamas de las hogueras, lejos de apagarlas, las avivan. Las ideas, por lo demás, están en el aire, y no hay Pirineos bastante altos como para detenerlas; y cuando una idea es grande y generosa, encuentra miles de pechos listos para aspirarla”.
      Así fue, Barcelona se convirtió aquella noche en una suerte de capital del espiritismo. ¿Por qué? Porque entre los asistentes a la quema se encontraban el notario José María Fernández Colavida y el capitán de barco Ramón Lagier, quienes sintieron la tentación de rescatar de las cenizas aquellas páginas quemadas. Poco después se convertirían en los principales precursores del estudio y culto del movimiento espírita en Barcelona. Colavida se dio a la tarea de traducir afanosamente la obra de Kardec al castellano, mientras que su mujer, Ana Campos, sería la primera médium espiritista catalana conocida. Por su parte, Lagier, se dio a otra tarea no menos importante, la de transportar clandestinamente desde Marsella todos los libros espiritistas que Lâchatre guardaría en la trastienda de su librería. Los libros prohibidos tenían una ventaja indiscutible: todo el mundo quería leerlos.
EL PAPEL PROTAGONISTA DE ESPAÑA
La historia del espiritismo en España tuvo un gran recorrido y protagonismo a la hora de demandar una y otra vez una federación a nivel internacional, empeño en el que no cejaron hasta conseguir su propósito.
Tras aquel Auto de Fe de Barcelona el 9 de noviembre de 1861 en el que se quemaron 300 volúmenes y folletos espíritas en un acto simbólico que no pasaría desapercibido, los ánimos de los espiritistas españoles, lejos de achicarse, se inflamaron todavía con las llamas de la inquisición. Siguieron estudiando la doctrina de Allan Kardec con más ímpetu si cabe, hasta el punto de que tan sólo una década más tarde, la Sociedad Espírita Española tuvo la iniciativa de alentar la colaboración a nivel internacional, y con este motivo se dirigió a los espíritas de Viena y Filadelfia, instándoles a organizar el primer congreso espiritista a nivel internacional con motivo de las exposiciones universales que iban a tener lugar en estas ciudades. La iniciativa fracasó pero sólo temporalmente. Los espíritas españoles no abandonaron el proyecto de organizar un congreso a nivel mundial, aunque ese sueño tardó varios años en hacerse realidad, hasta que en 1888 el Centro Barcelonés de Estudios Psicológicos y la Federación Espiritista del Vallés dan respuesta a la iniciativa de la Sociedad Espiritista Española organizando el I Congreso Espiritista Internacional en Barcelona. Un año después, los espiritistas españoles seguían demandando más vertebración a nivel internacional y en 1889 pidieron públicamente una colaboración internacional más fluida.
      En 1892 España volvió a convertirse en la capital del espiritismo en otro histórico congreso internacional. Esta vez tuv lugar en Madrid. Recién estrenado el nuevo milenio, en el año 1900, los espiritistas españoles realizaron otro intento de vertebrar el espiritismo a nivel internacional. Así, los espíritas catalanes aprovecharon el foro del Congreso Internacional celebrado en París ese mismo año para proponer el cumplimiento de un deseo largamente anhelado por el movimiento espírita español: la creación de una organización internacional que agrupara a todos los espiritistas del mundo. Los esfuerzos de unión seguían resultando inútiles, y a pesar de la necesidad de unión y de la creación de un Bureau International du Spiritisme, la idea nunca llegaba a cuajar.
Durante la celebración del Congreso Internacional de Espiritismo en Londres en el año 1922, los españoles siguieron insistiendo, a través de su portavoz Quintín López Gómez, quien lanzó la propuesta de crear una Federación Espírita Internacional. Por primera vez, parece que la idea tuvo buena acogida y que todos acordaron trabajar en ello. Por fin, un año más tarde, el proyecto cobró forma, en el congreso especial celebrado en Lieja (Bélgica) en 1923. Tan sólo unos años más tarde, en 1934, España volvía a convertirse en escenario de otro gran congreso histórico mundial, el V Congreso Espiritista Internacional de Barcelona.
 -Mado Martínez.
                                                               ********************


Espiritus superiores

  ESPIRITISMO

Programa de hoy:

1.- Olvido del pasado
2.- Pluralidad de mundos: Migración de Espíritus
3.-La riqueza material
4,-Disertaciones espíritas sobre los Espíritus que aun se creen vivos.
5.-Espíritus Superiores


* * * * *  * * * * * *

Olvido del pasado




"Dios nos ha dado para mejorarnos precisamente lo que nos es necesario y puede bastarnos: la voz de la conciencia y nuestras tendencias instintivas y nos quita lo que pudiera dañarnos."

"El hombre al nacer trae consigo lo que ha adquirido; nace según ha querido él mismo; cada existencia es para él un nuevo punto de partida."



En vano se objeta el olvido como un obstáculo para que se pueda aprovechar de la experiencia de las existencias anteriores. Si Dios ha juzgado conveniente echar un velo sobre el pasado, es porque debe ser útil.

En efecto, este recuerdo tiene inconvenientes muy graves; podría en ciertos casos humillarnos excesivamente, o bien exaltar también nuestro orgullo, y por lo mismo, poner trabas a nuestro libre albedrío; en todos los casos, hubiera ocasionado una perturbación inevitable en las relaciones sociales.

El espíritu renace a menudo en el mismo centro en donde vivió, y se encuentra en relaciones con las mismas personas, a fin de reparar el mal que les ha hecho. Si reconociese en ellas a las que ha odiado, su encono despertaría quizá, y en todos casos, se vería humillado ante los que hubiera ofendido.

Dios nos ha dado para mejorarnos precisamente lo que nos es necesario y puede bastarnos: la voz de la conciencia y nuestras tendencias instintivas y nos quita lo que pudiera dañarnos.

El hombre al nacer trae consigo lo que ha adquirido; nace según ha querido él mismo; cada existencia es para él un nuevo punto de partida; poco le importa saber lo que era; es castigado por el mal que ha hecho; sus actuales tendencias malas son indicio de lo que debe corregir, y sobre esto debe concentrar toda su atención, porque de lo que se ha corregido completamente, no queda ya rastro.  Las buenas resoluciones que ha tomado son la voz de la conciencia que le advierte de lo que es bueno o malo, y le da fuerza para resistir a las malas tentaciones. Por lo demás, ese olvido sólo tiene lugar durante la vida corporal. Cuando entra en la vida espiritual, el espíritu recobra el recuerdo del pasado; así, pues, sólo es una interrupción momentánea, como sucede en la vida terrestre durante el sueño, lo que no impide que al día siguiente se acuerde de lo que hizo la vigilia y los días precedentes.

    No es sólo después de la muerte cuando el espíritu recobra el recuerdo de su pasado; se puede decir que no lo pierde nunca; porque la experiencia prueba que en la encarnación,durante el sueño del cuerpo, cuando goza de cierta libertad el espíritu tiene conciencia de sus actos anteriores; sabe por qué sufre y que sufre justamente; el recuerdo sólo se borra durante la vida exterior de relaciones. Pero a falta de un recuerdo preciso que podría serle muy penoso y perjudicarle en sus relaciones sociales, saca nuevas fuerzas en estos instantes de emancipación del alma, si supo aprovecharlos.

(Desconocido)


                                     **************************


Pluralidad mundos:Migración de Espíritus




                                      

                                                                    

1.Uno de los principios fundamentales del espiritismo es el de la pluralidad de los mundos habitados. En la obra de la creación divina, entre los mundos destinados a la encarnación de Espíritus en estado de prueba o expiatorio, se encuentra la Tierra, una de las innumerables habitaciones del ser humano. Evidentemente, existen muchos otros mundos que abrigan humanidades semejantes a la nuestra, no siendo el hombre terrenal el único ser corpóreo dotado de inteligencia, racionalidad y sentido moral en el inmenso Universo. 


2.Creado simple e ignorante, dotado de libertad y libre albedrío, inclinado tanto para el bien como para el mal, falible por tanto, el espíritu se sujeta a encarnar y reencarnar, experimentando múltiples existencias corporales en la Tierra o en otros planetas, tantas cuantas fueran necesarias para ultimar su depuración y su progreso. Ese proceso admirable se realiza a través de las emigraciones e inmigraciones de espíritus, o sea, de la alternancia sucesiva y múltiple de las existencias humanas en los dos planos de la vida: el corpóreo y ele espiritual. Todo Espíritu encarnado, cuando vive su cuerpo, está fijado en el mundo en el que encarnó. 


3.El desencarnado, pasa a la condición de Espíritu errante, que es exactamente el individuo que aun necesita reencarnar para depurarse y progresar. En el estado de erraticidad el espíritu continua para pertenecer al mundo donde tiene que encarnar, más, no estando el sujeto por el cuerpo, es más libre y puede hasta incluso visitar otros mundos, con la finalidad de instruirse. 


4.Las emigraciones e inmigraciones de Espíritus pueden ocurrir también entre mundos diferentes, esto es, los espíritus pueden emigrar de unos para otros planetas. Unos emigran por la fuerza del progreso realizado, que los habilita para ingresar en un mundo más adelantado, lo que es un premio para ellos; otros, al contrario, son desterrados del mundo al que pertenecen, por no haber acompañado el progreso moral alcanzado por la humanidad de ese mundo. El exilio que les es impuesto constituye un verdadero castigo, que la ley de justicia impone a los recalcitrantes del mal, esclavizados al orgullo y al egoísmo. 


La raza adámica tuvo su origen en la inmigración de Espíritus 


5.Las enseñanzas espiritas aquí resumidas nos enseñan a comprender y a mejor explicar las diversidad de razas humanas y, sobretodo, la existencia en la Tierra de una etnia considerada intelectualmente superior, si es comparada a las otras aquí existentes de las cuales algunas manifiestan aun notoria inferioridad. La etnia blanca existente en la Tierra, llamada otrora “raza blanca” (1), fue constituida, inicialmente, por Espíritus emigrados de un planeta perteneciente al sistema de Capela, una estrella millares de veces mayor que el Sol. 


6.Habiendo el mencionado planeta alcanzado un estado de progreso condimente con el de un mundo regenerado y más feliz, más permaneciendo en el una legión de Espíritus aun recalcitrantes en el orgullo y en otros serios defectos morales, tuvieron ellos que ser desterrados y, por causa de eso, muchos acabaron siendo encaminados para el planeta Tierra, donde fueron recibidos por Jesús. 


7.En nuestro mundo, siendo mucho más adelantados que los habitantes pertenecientes a los pueblos autóctonos o indígenas, sobretodo en lo tocante a la inteligencia, vinieron a impulsar el progreso de aquellos, mezclándose ellos y expandiéndose su cultura por todos los cantos de la Tierra. Los hombres que resultaron de la reencarnación de los exiliados de Capela en nuestro mundo formaron la llamada raza adámica, que dio origen a los pueblos más evolucionados de nuestro planeta: loa arianos o indio-europeos, los egipcios, los israelitas y los indianos. 


8.La historia de los exiliados de Capela nos permite comprender mejor las narrativas bíblicas acerca de Adán y Eva y su expulsión del Paraíso. La leyenda del paraíso perdido se funda, en verdad, en el destierro de aquella legión de Espíritus del planeta capelino que, si es comparado con la Tierra, podría compararse a un paraíso. 


9.Emmanuel, en su libro A Caminos de la Luz, nos da informaciones valiosas a respecto de la llamada raza adámica, asunto que fue tratado igualmente por Kardec en La Génesis. En esta obra, el Codificador, después de eludir la cuestión de las emigraciones e inmigraciones colectivas de Espíritus de un mundo para otro, hace clara referencia a la raza adámica en el Cáp. Ítem 38: “De acuerdo con la enseñanza de los Espíritus, fue una de esas grandes inmigraciones, o si lo quieren, una de esas Colonias de Espíritus, venida de otras esferas. Lo que dio origen a la raza simbolizada en la persona de Adán y, por esa razón misma, llamada raza adámica. Cuando llegó ella aquí, la tierra ya estaba poblada desde tiempos inmemoriales, como América, cuando llegaron los europeos. 


Adán y Eva vivieron en la Tierra en el periodo neolítico 


10.Más adelantada de lo que las que habían precedido a este planeta, la raza adámica fue, en efecto, la más inteligente y la que empujó al progreso a todas las otras. La Génesis nos lo muestra, desde sus orígenes industriosos, aptos para las artes y para las ciencias, lo que muestra que ella no pasó en la Tierra por la infancia espiritual, diferentemente de lo que ocurrió con los demás pueblos que habitaban, entonces, el planeta. 


11. Todo lleva a creer que la llamada raza adámica no es antigua en la Tierra y nada se opone a que sea considerada como habitando este globo desde hace apenas algunos millares de años, lo que no estaría en contradicción con los hechos geológicos, ni con las observaciones antropológicas, antes tendería a confirmarlas. Caín y Abel tenían habilidades desconocidas de los hombres primitivos, como el uso de la tierra para el plantío y el pastoreo. Caín conocía también el arte de la construcción de casas y ciudades, una conquista del periodo neolítico, porque antes de el los hombres de la Tierra vivían en cavernas. 


12.Se llama periodo neolítico al periodo de la época holoceno en que los vestigios culturales del hombre prehistórico se caracterizaban por la presencia de artefactos de piedra pulida (aun no era utilizado el bronce), y por la aparición  de la agricultura. La época holoceno, iniciada hace cerca de 12.000 años, es aquella en que las galeras se restringieron a las regiones polares y acarrearon el desarrollo y la expansión de la civilización humana. 


13. El Espiritismo nos enseña que la especie humana no comenzó por un único hombre y que aquel a quien llamamos Adán no fue el primer ni el único en poblar la Tierra. Kardec indago a los espíritus Superiores: ¿En que edad vivió Adán? Ellos le respondieron: “Más o menos en la que señaláis: cerca de 4000 años antes de Cristo” (L.E., ítem 51). De hecho, la narrativa contenida en el Cáp. 4 de la Génesis nos lleva al mismo entendimiento, porque solamente en el periodo neolítico – entre los años 5.000 a C. y 2500 a.C. –  surgió en la tierra el pastoreo, seguido del cultivo de la tierra, y el hombre pasó de cazador a pastor, lo que prueba que la fecha indicada por los Espíritus al respecto de la época en que vivió Adán es perfectamente compatible con los registros históricos. Como la población de la Tierra se inició en épocas  más atrasadas, es evidente que no descendemos de los padres de Abel y Caín, sino de otros ancestrales que habrían vivido mucho antes. 

(1)Diversos autores, siguiendo criterios de distinta clasificación, propusieron diferentes clasificaciones de la humanidad en términos raciales. La más básica y difundida es la de las tres grandes subdivisiones: caucaso, de (raza “blanca”), negroide (raza “negra”) y mongoloide (raza “amarilla”). Como concepto antropológico, esa clasificación sufrió numerosas y fuertes críticas, pues la diversidad genética, de la humanidad parece presentarse en un continuo, y no con una distribución en grupos aislados, y las explicaciones que recorren la noción de las razas no responden satisfactoriamente a las cuestiones colocadas por las variaciones culturales. Es, pues, solamente por la falta de un término más adecuado por lo que colocamos en el texto expuesto el vocablo “raza”, cierto de que existe una única raza en el mundo en que vivimos: la raza humana. 


Respuestas 


1. ¿Existen en el Universo muchos planetas habitados como  la Tierra? 

R: Si. Según el espiritismo, existen muchos otros mundos que abrigan humanidades semejantes a la nuestra, no siendo el hombre terrenal el único ser corpóreo dotado de inteligencia, racionalidad y sentido moral en el inmenso Universo 


2. ¿Las emigraciones e inmigraciones de Espíritus pueden ocurrir en que situaciones? 

R: Hay Espíritus que emigran por la fuerza del progreso realizado, que los habilita para ingresar en un mundo más adelantado, lo que es un premio para ellos; otros, al contrario, son desterrados del mundo al que pertenecen, por no haber acompañado al progreso moral alcanzado por la humanidad de ese mundo. El exilio que les es impuesto constituye, entonces, un verdadero castigo, que la ley de justicia impone a los recalcitrantes en el mal, esclavizados por el orgullo y el egoísmo. 


3. ¿Los ascendientes de la etnia blanca que existen en la Tierra, de donde vinieron? 

R: Ella fue constituida, inicialmente, por espíritus emigrantes de un planeta perteneciente al sistema de Capela, una estrella millares de veces mayor que el Sol. 


4. ¿Qué significa la expresión raza adámica? 

R: De acuerdo con las enseñanza de los Espíritus, fue una de esas grandes inmigraciones de Espíritus, venidos de otra esfera, lo que dio origen a la raza simbolizada en la persona de Adán y, por esa razón misma, llamada raza adámica. Cuando llego aquí ella, la Tierra ya estaba poblada desde tiempos inmemoriales, como América, cuando llegaron los europeos. Más adelantada que los pueblos que la habían precedido en este planeta, la raza adámica fue, con efecto, la más inteligente y la que empujo al progreso a todas las otras. La Génesis nos la muestra desde sus orígenes industriosos, aptos para las artes y para las ciencias, lo que muestra que ella no pasó en la Tierra por la infancia espiritual, diferentemente de lo que ocurrió con los demás pueblos que habitaban, entonces, el planeta. 


5. ¿En que época, según la Génesis y el Espiritismo vivió Adán? 

R: Según las enseñanzas espiritas, Adán vivió cerca de 4.000 años antes de Cristo, un dato que es compatible con la narrativa contenida en el Cáp. 4 de la Génesis porque solamente en el periodo neolítico – entre los años 5.000 a C. y 2500 a.C. – es que surgió en la tierra el pastoreo, seguido del cultivo de la tierra, y el hombre pasó de cazador a pastor, lo que prueba que la fecha indicada por los Espíritus al respecto de la época en que vivió Adán es perfectamente compatible con los registros históricos. 

-Merche- 


Bibliografia: 

El Libro de los Espíritus, de Allan kardec, ítems 50 y 53. 

La Génesis, de Allan Kardec, ítems 37, 38, 39, y 56. 


                                        *******************************




                                 LA RIQUEZA MATERIAL



      La riqueza, aunque todos la quisiéramos, es una prueba difícil para el caminar evolutivo del Ser, y por esta prueba espiritual y humana todos tendremos que pasar alguna vez, o tal vez ya la hemos pasado anteriormente. La cuestión es si la hemos aprovechado correctamente desde un punto de vista espiritual, o más bien nos ha servido para contraer nuevas deudas para el futuro.
Su gran peligro reside en que suele hacer que el Ser humano se incline hacia el materialismo, la holgazanería, la pereza espiritual y sobre todo ese gran monstruo moral que es el egoísmo. Todas estas posiciones equivocadas nos atan a las cosas materiales de este mundo con tan fuertes lazos que ni siquiera la muerte nos libera de ellas
Es de tener en cuenta que, como cualquier herramienta o utensilio material, la riqueza por si misma no es mala ni buena, por lo que también tiene su aspecto positivo, y este es que también es un medio que facilita el estudio, la investigación y la cultura, que son factores positivos para la evolución del Ser. La riqueza es un instrumento que se puede considerar como una herramienta para la evolución, difícil de manejar pero que empleada en aliviar las carencias y necesidades de lo esencial en los demás, puede resultar por ello un poderoso medio para la evolución espiritual.
La riqueza viene a ser como un arma de doble hoja, porque si facilita la vida, por otra parte también es una carga que la oprime cuando en determinados momentos de la vida llama a la conciencia alertando de su responsabilidad y quita el sosiego al alma.
Deberíamos comprender todos, que los bienes materiales y las riquezas que poseemos, vienen a ser solamente una apariencia, una sombra que se diluye con la muerte. Antes de existir nosotros en este  mundo, muchos otros también creyeron entonces ser dueños de las mismas, y sin embargo las tuvieron que abandonar un día con la muerte, tal y como antes o después nos sucederá también a todos nosotros.
Hay que comprender que las únicas adquisiciones verdaderas que nos llevaremos de esta vida y que valoraremos realmente después de la muerte, serán las buenas obras y lo que hayamos desarrollado a nivel intelectual y moral.
Para triunfar en la prueba de la riqueza es necesario saber liberarse de la esclavitud que causa el dinero, considerando que este es solamente un medio y nunca un fin en sí mismo.
Una vez meditado y comprendido este asunto, tal vez debiéramos comenzar por querer liberarnos de las cosas materiales que tenemos y son superfluas, de modo gradual, como solo de modo gradual se puede conquistar la perfección, por lo que al mismo tiempo debiéramos auto examinarnos con frecuencia para detectar nuestros defectos y fallos morales, y así poder ir gradualmente liberándonos de ellos; al tiempo podemos adoptar algún ideal para llevar a cabo o participar en una noble causa, en pro de los demás; siempre de modo altruista y desinteresado. Así nos liberaríamos de la esclavitud de lo superfluo y de la vida frenética que suelen llevar las personas que viven con esta prueba.
      La felicidad no reside en la riqueza, aunque a veces aparente lo contrario, ni en los medios materiales y físicos, que pueden aparentar que otorgan felicidad, pero una felicidad falsa porque resulta hueca y efímera. La felicidad verdadera cada uno puede hallarla, experimentarla y gozarla según la cantidad de Amor que damos y recibimos, porque para ser realmente felices solamente lo podemos ser en la medida en que sepamos hacer felices a los demás.
Los ricos suelen tener mucho apego a sus bienes materiales, y de este apego nacen las envidias, los celos y la prepotencia del orgullo que roban la paz y la tranquilidad a quien los padece.
La riqueza en sí misma, como se dijo al principio, no es ni mala ni buena; eso depende del uso y empleo que se le otorgue y precisamente ahí está el peligro, en que la riqueza puede motivar fácilmente el orgullo , el egoísmo y la dureza de corazón. El mayor peligro que ofrece esta situación humana es que la persona rica, por el hecho de serlo, se convierta en un Ser egoísta y orgulloso.
El rico que vive solo, puede ser un egoísta, pensando solamente en sí mismo y en sus riquezas. En realidad, muchas veces bajo la apariencia de riqueza y poder humano, se suele ocultar un Ser moralmente muy pobre, porque vive internamente aislado como un enfermo psíquico o un psicópata inconsciente de su propia condición, por lo que en el fondo, difícilmente estas personas son felices en lo más profundo de su alma, debido a su permanente estado de egoísmo que los mantiene en continua desarmonía, siendo esta situación fruto de una gran pobreza psíquica y moral.
Una cosa es ser dueño de bienes materiales sin permitir que su posesión suponga una exacerbación del egoísmo, de la vanidad y del orgullo, y otra bien distinta es ser esclavo de los mismos, por eso el rico en el más amplio sentido de la palabra , debiera estar por encima de su fortuna y bienes materiales, siendo generoso y altruista con los demás, sin posturas absurdas de orgullo y sin faltar a la dignidad de cualquier semejante menos favorecido por la fortuna. Si la persona rica sabe invertir su fortuna para hacer bien a otros menos favorecidos, creando puestos de trabajo para que otros puedan ganarse el pan de cada día y vivir dignamente, o bien poner su fortuna al servicio de entidades benéficas para auxiliar a los que nada tienen, entonces sí que se puede decir que esa riqueza en sus manos ha sido una bendición de Dios para él y para los demás, por lo que la prueba de la riqueza aunque difícil, para él supondrá un gran paso en su evolución espiritual, pues de sus bienes materiales nada se llevará al más allá, pero las acciones de bien que haya hecho con ellos en su vida y las bendiciones de aquellos que favoreció, serán entonces su mayor riqueza con la que contará después de esta vida y que nadie le arrebatará.
No olvidemos que como espíritus que somos todos, no somos dueños de nada material; si acaso solamente meros administradores de lo que Dios confió a nuestras manos, y de cuyo uso tendremos que responder después de esta vida.
-Jose Luis Martin-

“Los hombres que no saben, trabajan por conquistar riquezas y poder, pero estos duran a lo sumo una sola vida, y por tanto son irreales .Hay bienes más grandes que esos, que son más grandes y perdurables; y una vez descubiertos, se extingue para siempre el deseo por los otros”

 -Krishnamurti-

                                                    ******************************





   DISERTACIONES ESPÍRITAS SOBRE LOS ESPÍRITUS QUE AÚN SE CREEN VIVOS

Ya os hablamos muchas veces de las diversas pruebas y expiaciones; pero, ¿no descubrís nuevas diariamente? Son infinitas, como lo son los vicios de la Humanidad, y os cabe a vosotros establecer su nomenclatura. Pero como nos reclamáis un hecho, voy a intentar instruiros. Todo no son pruebas en la existencia. La vida del Espíritu continúa, como ya se os ha dicho, desde que nace hasta el infinito; para algunos la muerte no pasa de simple accidente, que en nada influye sobre el destino de aquel que muere. Un azulejo que cae, un ataque de apoplejía, una muerte violenta, muchas veces apenas separan al Espíritu de su envoltorio material; pero el envoltorio periespiritual conserva, al menos en parte, las propiedades del cuerpo que acaba de sucumbir. Si yo pudiera, en un día de batalla, abrir los ojos que poseéis, pero de los cuales no podéis hacer uso, veríais muchas luchas continuando, muchos soldados lanzándose al ataque, defendiendo y atacando los reductos, escucharíais sus húrras y gritos de guerra, en medio del silencioso y triste velo que sigue a un día de matanza. Terminado el combate vuelven a sus hogares para abrazar a sus viejos padres y a sus ancianas madres que los esperan. Para algunos ese estado a veces dura mucho, es una continuidad de la vida terrestre, un estado mixto entre la vida corporal y la vida espiritual. ¿Por qué, si fueron simples y honestos, sentirían el frio de la tumba? ¿Por qué pasarían bruscamente de la vida a la muerte, de la claridad del día a la noche? Dios no es injusto y deja a los pobres de espíritu ese placer, esperando que vean su estado por el desarrollo de sus propias facultades, y que puedan pasar tranquilamente de la vida material a la vida real del Espíritu. Consolaos pues, vosotros, que tenéis padres, madres, hermanos o hijos que se extinguieron sin lucha. Tal vez se les permita aproximar sus labios a vuestras frentes. Enjugad las lágrimas: el llanto es doloroso para vosotros y ellos se admiran viendo que lloráis; os rodean el cuello con sus brazos y os piden sonreír. Sonreíd pues  a estos invisibles y orad para que cambien el papel de compañeros por el de guías; para que abran sus alas espirituales que les permitan volar hacia el infinito y traeros sus suaves emanaciones. Yo no digo, observen bien, que todas las muertes repentinas lleven al Espíritu a caer en ese estado. No, pero no hay uno solo cuya materia no tenga que luchar con el Espíritu que vuelve en sí. Tras el duelo la carne se rasga, el Espíritu se oscurece en el instante de la separación, y en la erraticidad reconoce la verdadera vida. Voy a contaros, en pocas palabras, sobre aquellos para los cuales este estado es una prueba. ¡Oh! ¡es doloroso! ellos se creen vivos y bien vivos, con un cuerpo capaz de sentir y disfrutar de los placeres de la tierra, y cuando sus manos quieren tocar se desvanecen, y cuando acercan sus labios a un vaso o una fruta esos labios se aniquilan; ven, quieren tocar, pero no pueden sentir ni tocar. El paganismo ofrece una bella imagen de ese suplicio al presentar a Tántalo con sed y con hambre y jamás podía tocar con sus labios la fuente de agua, que susurraba a sus oídos, o la fruta que parecía madura para él. ¡Hay maldiciones y anatemas en los gritos de esos desgraciados! ¿Qué han hecho para soportar este sufrimiento? Preguntad a Dios: es la ley que fue escrita por él. Quien mata por la espada morirá por la espada; quien profanó al prójimo, a su vez será profanado. La gran ley del talión estaba escrita en el libro de Moisés y aún está en el gran libro de la expiación. Orad pues incesantemente por los que llegan a la hora final; sus ojos se cerrarán, dormirán en el espacio como duermen en la Tierra y, al despertar, encontrarán no un juez severo sino un padre compasivo, que les señalará nuevas obras y nuevos destinos. San Agustín (Sociedad de Paris, 21 de julio de 1864 – Médium: Sr. Vézy)
                                    
                                             ****************************




                                    


                 ESPÍRITUS SUPERIORES 

Consideramos en este grupo, a seres de gran elevación que, sin estar ya obligados a encarnar en mundos moralmente atrasados como el nuestro, lo hacen por amor a la humanidad, para trabajar en su progreso, escogiendo con preferencia una existencia laboriosa, una vida de lucha y abnegación. Saben que, gracias a ella, su propio progreso será más rápido; y confiando también en la asistencia y ayuda que sus compañeros espirituales les darán desde el espacio. 
En estos casos, planifican con gran antelación su misión a realizar, y generalmente son escogidos los futuros padres ya en el mismo plano espiritual, dentro de su mismo grupo de afines, que encarnan primero, especialmente para recibirles como humanos y facilitarles el cumplimiento de su misión. 
Para estos seres, la encarnación es como la muerte, aunque para renacer un tiempo después, despertando gradualmente en un cuerpo joven; y el proceso encarnatorio varía mucho de los anteriores. 
De esa vida de libertad y armonía en los claros espacios del Universo, donde esos seres superiores se trasladan de uno a otro mundo con la fuerza motora de la mente, por estar ya libres de la atracción magnética del planeta, de los mundos físicos; bajan a la prisión oscura del cuerpo carnal, penetran en el calabozo de la carne donde tendrán que estar expuestos a privaciones mil, siendo la primera, la falta de la luz y conciencia de su pasado y objeto de su existencia carnal. Luego, las luchas constantes con las tentaciones, acechanzas, y a veces, burlas de los necios y persecuciones de los convencionalismos; con el control continuo de su conciencia desprovista de la memoria de las vidas pasadas. 
Mientras que, para el alma que ha sido perversa, criminal, la reencarnación es un refugio, un alivio a su sufrimiento, una oportunidad para redimir sus deudas; para el espíritu elevado, que no tiene deudas pendientes, pero que viene en misión superior de amor, la encarnación es un sufrimiento, y los días y horas antes de la encarnación, son de angustia mayor que la de la muerte física. 
Como fácilmente puede apreciarse, para los espíritus superiores, el nacimiento en la carne es la muerte, y la muerte es el nacimiento. Porque, para ellos es más difícil, es más doloroso renacer, que morir; ya que, al morir se liberan de la prisión de la carne, de los sufrimientos físicos y morales, propios de nuestro mundo, y pasan a la vida de libertad, a la felicidad que les pertenece; mientras que, al nacer en la carne mueren a esa vida de libertad maravillosa y de bellezas inenarrables, dejando la luz que inunda las regiones siderales, para bajar a las tinieblas de la materia, a sepultarse en el abismo de las pasiones inherentes a nuestro mundo, a las exigencias del cuerpo carnal regido por otras leyes. 
En cambio, para los seres inferiores, en sufrimiento, la vuelta a la vida física, es un refugio, una bendición; es una oportunidad más que le brinda la misericordia infinita del Creador. 
En los casos de seres muy evolucionados, una luz clara, una luminosidad radiante, envuelve a la madre hasta el momento de nacer la criatura. Luego, esa claridad envuelve a la criatura que ya reposa en la cuna. Ambos casos, pueden ser apreciados por ciertas personas sensitivas, con la facultad de clarividencia desarrollada (P.E.S.). 
En todos los casos, el feto en el vientre materno y el niño ya en los primeros siete años de nacido, goza de la protección de uno o más seres espirituales superiores, que luego continuarán protegiéndole y guiándole para la realización de su destino. 
Debido a la gran influencia que ejerce en el nuevo ser, el estado afectivo y mental de los padres, especialmente de la madre, ambos deben hacer cuanto sea posible para que, durante el embarazo (desarrollo del feto), la madre no reciba nunca emociones desagradables, y sí debe tener siempre un ambiente armónico y agradable; porque, los pensamientos, emociones y actitudes de orden psíquico, se graban en torno del campo mental del reencarnante, que dirige la configuración del cuerpo físico en gestación. 
El período de preconcepción es la más delicada y sensible manifestación de las fuerzas de los reinos imponderables. 
Los padres que deseen tener hijos intelectual y moralmente superiores, pueden atraer seres espirituales más evolucionados para encarnar como sus hijos; mediante pensamientos elevados y acciones honestas, así como manteniendo un ambiente de armonía en el hogar, muy especialmente antes de la concepción. 
Por desventura, la falta de armonía y frivolidad en qué viven de ordinario los matrimonios, son un impedimento para que estos seres superiores encarnen en mayor número, dado su gran sensibilidad. 
Queda pues, demostrado que, NO ES UN CUERPO CON UN ALMA, SINO UN ALMA CON UN CUERPO... Dicho de Otro modo. Es el Espíritu que se envuelve en la carne, ES UN SER QUE RENACE DE NUEVO, Y QUE VIENE DE REMOTAS EDADES FORMANDO SU CONCIENCIA, PROGRESANDO, SUBIENDO POCO A POCO LA ESCALA QUE LE CONDUCIRÁ A LAS EXCELSITUDES DE LA VIDA SUPERIOR. 

Sebastián de Arauco.


                                             ************************************