martes, 7 de mayo de 2013

TRANSPLANTE DE ÓRGANOS - visión espírita




Algunos espíritas se niegan a autorizar, en vida, la donación de sus propios órganos después de la desencarnación, alegando que Chico Xavier no era partidario de los trasplantes. ¡ Eso no es verdad !. Es preciso esclarecer que Chico Xavier cuando afirmó que " mi mediumnidad y mi vida, la dediqué a mi familia, a mis amigos, al pueblo. Y mi nuerte es mía. Yo tengo ese derecho. Nadie puede urgar en mi propio cuerpo; él debe ir para la madre Tierra". Esto lo dijo porque  cuando aún esta encarnado, Chico recibió varias propuestas ( inoportunas) para que su cerebro fuese estudiado después de su desencarnación.  De ahí es comprensible el recelo de que su cuerpo fuese profanado en ese sentido; después por su edad, Chico no podría donar sus órganos, y si pudiese, el receptor de los órganos tal vez podría ser idolatrado.

  En entrevista en la TV Tupi en Agosto de 1964, Francisco Cándido Xavier comenta que el trasplante de órganos, en opinión de Espíritus sabios, es un problema de la ciencia muy legítimo, muy natural y debe ser llevado adelante. Los Espíritus, según Chico Xavier- no creen que el trasplante de órganos sea contrario a las leyes naturales, pues es muy natural que al deshacernos del cuerpo físico, vengamos a donar los órganos a compañeros necesitados de ellos, que puedan utilizarlos con provecho.

   La donación de órganos para trasplantes es perfectamente legítima. Divaldo Franco certifica: "si la misericordia divina nos confiere una organización física sana, es justo y válido, después de haber usado nosotros de ese patrimonio, ofrecerlo, gracias a las conquistas valiosas de la ciencia y de la tecnología, para los que vinieron con la carencia, para continuar en su jornada. No hay tampoco reflejos traumatizantes o inhibidores en el cuerpo espiritual, en contrapartida a la mutilación del cuerpo físico. El donante de ojos no volverá ciego al Más Allá. Si así fuese, ¿ qué sería de aquellos que tienen el cuerpo consumido por el fuego o desintegrado por una explosión?",
  
    ¿ COMO SABER SI UNA PERSONA ESTÁ REALMENTE MUERTA PARA PODER RETIRAR  EL CORAZÓN?. Marlene  Nobre, médica espírita explica:  "hay diferencia entre la muerte cerebral y la muerte encefálica. En la muerte cerebral, aun hay una estructura cerebral funcionando, como el tronco cerbral o tronco encefálico. En este caso el electroencefalograma confirma el funcionamiento. Entonces, este es el estado en que quedan las personas que están en coma vegetativo, quiere decirse que aún no están muertas. En la muerte encefálica, por tanto, ninguna estructura del cerebro está en funcionamiento. La muerte encefálica es la muerte de los hemisferios cerebrales y del tronco encefálico donde se localizan los centros vitales del ser humano. El médico  precisa esperar la muerte encefálica para hacer el trasplante. En ella el corazón aun late, pero hay completo silencio del encéfalo. Ninguna estructura del sistema nervioso da señal de vida. El electroencefalograma está plano, isoeléctrico. Una observación: Para que se haga el trasplante de corazón, este precisa estar latiendo. Si se para no vuelve a funcionar y no servirá para el trasplante."

¿ Y LOS PROFESIONALES QUE ANTICIPAN LA MUERTE DEL DONANTE ?. Si existen, estos están  sembrando sus deudas, y los que donan están aprovechando la ocasión para disminuir débitos, en el caso de que que no se rebele y quiera vengarse de su asesino.

¿ POR QUÉ EN ALGUNOS CASOS HAY RECHAZO ?. Tal vez aun no fuese el momento previsto y su prueba aún no hubiese terminado. Pero Andre Luiz considera el rechazo como un problema claramente comprensible, pues el órgano del cuerpo espiritual ( periespíritu) del donante, está presente en el receptor. El órgano periespiritual provoca los elementos defensivos del cuerpo, que son los recursos inmunológicos  que en el futuro próximo, naturalmente van a sostener o a rechazar.  André Luiz explica que cuando la célula es retirada de su estructura formadora, en el cuerpo humano, yendo del laboratorio a otro ambiente energético, ella pierde el comando mental que la orientaba y pasa, de ese modo, a individualizarse; al ser implantada en otro organismo, tenderá a adaptarse al nuevo comando espiritual que la revitalizará y seguirá coordinando su trayectoria.

¿ EL TRASPLANTE, NO AFECTA AL ESPÍRITU DEL DONANTE ?. Los Espíritus afirmaron a Kardec que el desligamiento del cuerpo físico es un proceso altamente especializado que puede durar minutos, horas, días, meses. Aunque  con la muerte física  no haya más vitalidad en el cuerpo, aun así hay casos en los que el Espíritu, cuya vida fue toda material, sensual, queda unido a los despojos por la afinidad dada por el a la materia. Recordemos la situación que sucede todos los días en las grandes ciudades: la práctica de necropsias, exigida por fuerza de ley en los casos de muerte violenta o sin causa determinada: se abre el cadáver, desde la región del esternón hasta el bajo vientre, exponiéndose las vísceras torácico abdominales. No se puede perder de vista la cuestión del mérito individual. ¿ Estaría el destino de los Espíritus desencarnados a merced de la decisión de los hombres de retirarles los órganos para trasplante, en quemar los cuerpos o en retirarles las vísceras por ocasión de necropsias?. ¡ El buen sentido y la razón gritan que eso no es posible, porque sería admitir la justicia de la casualidad y la casualidad no existe !. Resumiendo, la donación de órganos para trasplantes no afecta al espíritu del donante, a menos que creamos injusta la Ley de Dios o que estemos en otro Orbe a la deriva de Su Voluntad. Acordémonos de que en los Estatutos del Padre no hay espacio para la injusticia y el trasplante de órganos ( obra de la ciencia humana), es valiosa oportunidad entre tantas otras colocadas a nuestra disposición para el ejercicio del amor. Pero solo deberemos donar si nos sentimos preparados para eso. No podemos olvidar que si hoy somos potenciales donantes, mañana podremos ser nosotros o nuestros familiares y amigos, potenciales receptores.
( Realizado por el Grupo de Estudio Allan Kardec)
                                                      **********************

                               
Pablo Neruda
     
UN DÍA APRENDÍ


Aprendí que por malo que sea un  problema o una situación, siempre existe una salida.


Aprendí que es una tontería huír de las dificultades, pero creo, que más tarde será necesario retirar las piedras del camino para conseguir avanzar.


Aprendí que perdemos el tiempo preocupándonos con cosas que solamente existen en nuestra mente.


Aprendí que es necesario un día de lluvia, para darle valor al Sol, pero si quedamos expuestos muchos tiempo, el Sol quema.


Aprendí que los héroes no son aquellos que realizan obras notables, pero los que hicieron lo que les fué necesario, asumirán las consecuencias de sus actos.


Aprendí que no vale la pena volverse indiferente al mundo y a las personas. Aún vale menos la pena hacer cosas para conquistar migajas de atención.


Aprendí que no importa en cuantos pedazos mi corazón ya fue partido. El mundo nunca paró para que yo pudiese concertarlo .


Aprendí que en vez de quedar esperando a alguien que traiga flores, es mejor plantar un jardín.


Aprendí que amar no significa transferir a los otros la responsabilidad de hacerme feliz. A mi me cabe la tarea de apostar mis talentos para realizar mis sueños.

Aprendí que lo que hace la diferencia no es lo que tengo en la vida, sino a QUIEN yo tengo, y que la buena familia, son los amigos que escogí.

Aprendí que las personas más queridas son las que pueden a veces herirme. Y tal vez  no me amen tanto como a mi me gustaría, lo que no significa que no me amen mucho, tal vez sea lo Máximo que consiguen. Eso es lo más importante.

Aprendí que todo cambio inicia un ciclo de construcción, si usted no olvida dejarse la puerta abierta. 

Aprendí que el tiempo es muy precioso y que no vuelve hacia atrás. Por eso, no vale la pena rescatar el pasado. Lo que vale la pena es construir el futuro.

Y mi futuro aun está por llegar. Fué entonces cuando comprendí que debemos dejar de cruzar los brazos y vencer el miedo de partir en busca de nuestros sueños

(Enviado por Caroline Rayel)



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lunes, 6 de mayo de 2013

Un espíritu feliz



 Samuel Philipe era un hombre de bien en toda la acepción de la palabra. Nadie recordaba haberle visto cometer una mala acción, ni haber hecho voluntariamente perjuicio a quien quiera que fuese. De una adhesión sin limites para con sus amigos, se tenía siempre la seguridad de encontrarle dispuesto cuando se trataba de prestar algún servicio, aunque fuese a costa de sus intereses.

Penas, fatigas, sacrificios, no le importaban nada con tal de ser útil, y lo hacía naturalmente, sin ostentación, admirándose de que de esto pudiese hacérsele un mérito. Jamás dejó de hacer lo mismo a los que le habían hecho un mal, y para obligarles, ponía tanto celo como si le hubiesen hecho bien. Cuando tenía negocios con ingratos, expresaba: "No es a mí a quien debe compadecerse, sino más bien a ellos."
Aunque muy inteligente y dotado de mucho talento natural, su vida, siempre laboriosa, había sido os­cura y sembrada de rudas pruebas. Era una de esas naturalezas elegidas que florecen en la sombra, de quienes el mundo no habla y cuyo resplandor no brilla en la Tierra.
Había adquirido en el co­nocimiento del Espiritismo una fe ardiente en la vida futura y una gran
Kardec y la Codificación
resignación en los males de la vida terrestre. Murió en di­ciembre de 1862, a la edad de cincuenta años, a consecuencia de una dolorosa enfermedad, sinceramente sentido de su familia y de algunos amigos. Fue evocado muchos meses después de su muerte.

P. ¿Tenéis un recuerdo claro de vuestros últimos instantes en la Tierra?
R. Perfectamente. Este recuerdo me ha venido poco a poco, porque en aquel momento mis ideas estaban todavía confundidas.
P. ¿Querríais, para nuestra instrucción y el interés que nos inspira vuestra vida ejemplar, describirnos cómo se ha efectuado en vos el pasaje de la vida corporal a la vida espiritual, así como vuestra situación en el mundo de los espíritus?
R. Con mucho gusto. Esta relación no será solamente útil para vosotros, sino que lo será también para mí. Dirigiendo mis pensamientos a la Tierra, la comparación me hace apreciar mejor todavía la bondad del Creador. Vosotros sabéis cuántas tribula­ciones envolvieron mi vida terrestre. No tuve jamás falta de valor en la adversidad, ¡gracias a Dios!, y hoy día me felicito de esto. ¡Cuánto hubiera perdido si me hubiese desanimado! Tiemblo sólo al pensar que por mi cobardía, lo que he sufrido hubiera sido sin provecho y tendría que volver a empezar. ¡OH, amigos míos! Si pudieseis penetraros bien de esta verdad, veríais que en ello va vuestra vida futura. Ciertamente no es comprar esta dicha dema­siado cara, pagándola sólo con algunos años de sufrimientos. ¡Si supieseis cuán poca cosa son algunos años en presencia de lo infi­nito! Si mi última existencia ha tenido algún mérito a vuestros ojos, no habríais dicho otro tanto de las que la han precedido.
Sólo a fuerza de mi trabajo he alcanzado a ser lo que soy ahora. Para borrar los últimos restos de mis faltas anteriores, me ha sido preciso sufrir todavía estas últimas pruebas, que he aceptado voluntaria­mente. He sacado de la firmeza de mis resoluciones la fuerza de soportarlo sin murmurar. Yo bendigo hoy estas pruebas. Por ellas he roto con el pasado, que no es para mí sino un recuerdo, y puedo en adelante contemplar con legítima satisfacción el camino que he recorrido. ¡OH, vosotros que me habéis hecho sufrir en la Tierra, que ha­béis sido duros y malévolos para mí, que me habéis humillado y llenado de amargura, cuya mala fe me ha reducido muchas veces a las más duras privaciones, no solamente os perdono, sino que os doy las gracias! Queriendo hacer mal, no pensabais que me hacíais tanto bien. Sin embargo, es verdad que a vosotros debo en gran parte la dicha que gozo, porque me habéis dado la ocasión de perdonar y de de volver bien por mal.
Dios ha permitido que me salierais al paso para probar mi paciencia, y ejercitarme en la práctica de la caridad más difícil, la del amor a los enemigos. No os impacientéis por esta digresión. Voy a lo que me pedís. Aunque sufrí cruelmente en mi última enfermedad, no tuve agonía. La muerte llegó como un sueño, sin luchas ni sacudidas. No teniendo miedo al porvenir, no me aferré a la vida, y por consi­guiente, no tuve necesidad de luchar para romper los últimos lazos. La separación se verificó sin esfuerzos, sin dolor y sin que me diese cuenta de ello. Ignoro cuánto duró este último sueño, pero ha sido corto. El despertar ha sido de una calma que contrastaba con mi estado precedente. No sentía dolor y me regocijaba de ello. Quería levantarme y marchar, pero un entorpecimiento que no era nada de­sagradable y que hasta tenía cierto encanto, me retenía, y yo me abandonaba a él con una especie de deleite sin darme ninguna cuenta de mi situación, y sin pensar que había dejado la Tierra.
Lo que me rodeaba me parecía como un sueño. Vi a mi mujer y algu­nos de mis amigos, de rodillas en la alcoba llorando, y me dije que sin duda me creían muerto. Quise desengañarles, pero no pude ar­ticular ninguna palabra, de lo que deduje que soñaba. Lo que me confirmó en esta idea fue que me vi rodeado de muchas personas que apreciaba, muertas desde mucho tiempo, y otras que no reco­nocí al pronto, y que parecía que me velaban y esperaban que des­pertase. Este estado tuvo instantes de lucidez y de somnolencia, duran­te los cuales recobraba y perdía alternativamente la conciencia de mi yo. Poco a poco mis ideas adquirieron más claridad. La luz, que no entreveía sino a través de una niebla, se hizo más brillante. En­tonces comencé a reconocerme y comprendí que no pertenecía al mundo terrestre. Si no hubiera conocido el Espiritismo, la ilusión se hubiera, sin duda, prolongado mucho tiempo más.
Mi despojo mortal no estaba todavía enterrado. Lo considera­ba con piedad, felicitándome por haberme desembarazado de él. ¡Era tan feliz de ser libre! Respiraba con placer como aquel que sale de una atmósfera nauseabunda. Una indecible sensación de dicha penetraba todo mi ser. La presencia de los que había amado me colmaba de alegría. No estaba nada sorprendido de verles, y esto me parecía muy natural, pero me creía volverles a ver después de un largo viaje. Un hecho me sorprendió, desde luego, y fue que nos comprendíamos sin articular ninguna palabra. Nuestros pen­samientos se transmitían por la sola mirada y como por una pene­tración fluídica. Sin embargo, no estaba todavía completamente libre de las ideas terrestres. El recuerdo de lo que había sufrido me venía de vez en cuando a la memoria, como para hacerme apreciar mejor mi nueva situación. Había sufrido corporal, pero sobre todo mo­ralmente, había sido presa de la malevolencia, de esas mil perple­jidades más penosas quizá que los males reales, porque causan una ansiedad perpetua.
Su impresión no se me había borrado en­teramente, y a veces me preguntaba si realmente me había desem­barazado de ellas: Me parecía oír aún ciertas voces desagradables, sabía las contrariedades que me habían atormentado tan a menu­do, y temblaba a pesar mío. Me sondeaba, por expresarlo así, para asegurarme de que no era juguete de un sueño, y cuando hube ad­quirido la certeza de que todo esto se había acabado, me pareció que me había quitado de encima un peso enorme. Lo que es muy cierto, me decía yo, es que por fin estoy libre de todos los cuidados que hacen un tormento de la vida, y por ello daba gracias a Dios. Era como un pobre que hereda de repente una gran fortuna: durante algún tiempo duda de la realidad y siente los temores de la necesidad.
¡OH, si los hombres comprendieran la vida futura! ¡Qué fuerza, qué valor daría esta convicción en la adversidad! ¡Qué harían, durante su estancia en la Tierra, para asegurarse de la dicha que Dios reserva a aquellos que han sido dóciles a sus leyes! ¡Verían cuán poco importantes son los goces que envidian al lado de los que desprecian!
P. Ese mundo tan nuevo para vos, y al lado del cual el nuestro tiene tan poca importancia, y quizá los numerosos amigos que ha­béis vuelto a encontrar en él, ¿os han hecho perder de vista a vues­tra familia y a vuestros amigos de la Tierra?
R. Si les hubiera olvidado, sería indigno de la dicha que gozo. Dios no recompensa el egoísmo, sino que, por el contrario, lo cas­tiga. El mundo en que estoy puede hacerme desdeñar la Tierra, pero no los espíritus que están encarnados en ella. Sólo los hom­bres que se hallan en la prosperidad olvidan a los compañeros de infortunio. Voy a ver muchas veces a los míos, y la buena memoria que de mí conservan me hace feliz. Su pensamiento me atrae, asis­to a sus conversaciones, gozo con sus alegrías, sus penas me entris­tecen, pero no con esa tristeza ansiosa de la vida humana, porque comprendo que no son más que pasajeras y para su bien. Me causa satisfacción el pensar que un día vendrán a esta mo­rada afortunada donde se desconoce el dolor.
Yo me dedico a que se hagan dignas de ella, me esfuerzo en sugerirles buenos pensa­mientos, y, sobre todo, la resignación que yo he tenido, conformándome con la voluntad de Dios. Tengo el mayor sentimiento cuando veo que retardan ese momento con su falta de valor, sus murmuraciones, la duda del porvenir, o con alguna acción repren­sible. Procuro entonces apartarles del mal camino. Si lo consigo, es una gran dicha para mí, y todos nos regocijamos; si no lo consi­go, me digo consentimiento: "¡Siguen aún en el atraso!", pero me consuelo pensando que no se ha perdido todo irremisiblemente.
Allan Kardec
Extraído del libro "El Cielo y el Infierno"
                                                                                  **********************
Fuerza del  hábito
Cuanto sea  posible, procura acostumbrarte al bien.
Piensa y habla en el bien.
Actúa haciendo el bien, tanto como pudieres.
Un día comprenderás que la persona, sea quien sea, solamente cree y tan solo admite, aquello que cultiva en el propio corazón.

(Libro de Respuestas, Emmanuel, psicografia de Francisco Candido Xavier, CEU)



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domingo, 5 de mayo de 2013

ANENCÉFALO





Nada en el Universo ocurre como fenómeno caótico, resultado de algún desorden que en él predomine. Lo que parece casual, destructivo, es siempre efecto de una programación trascendente, que objetiva al orden y a la armonía.

De igual modo, en los destinos humanos siempre rige la Ley de Causa y Efecto, como responsable legítima por los sucesos, por más variados que se presenten.


    
 El espíritu   progresa a través de las experiencias que le facultan desarrollar el conocimiento intelectual en cuanto se desprende de las impurezas morales primitiva, transformándolas en emociones relevantes y libertadoras.
Actuando bajo el impacto de las tendencias que en él yacen, fruto de vivencias anteriores, elabora, insconscientemente, el programa a que se debe someter en la sucesión del tiempo futuro. 
  Armonía emocional, equilibrio mental, salud orgánica, o en su universo, en forma de trastornos de variada denominación, hacen que ocurran naturalmente por esa elaborada propuesta evolutiva.         
Todos experimentan, inevitablemente, las consecuencias d sus pensamientos, que son responsables por sus manifestaciones verbales y realizaciones exteriores.
Sintiendo, íntimamente, la presencia de Dios, la convivencia social y las imposiciones educacionales, crean condicionamientos que, infelizmente, en incontables individuos dan lugar a dudas atroces en torno a su origen espiritual y a su inmortalidad.
Igual sucede cuando se vincula a alguna doctrina religiosa, con las excepciones comprensibles, el comportamiento moral permanece materialista, utilitarista, atado a las pasiones degenerantes del egoísmo.
De no ser así, ciertamente, muchos beneficios vendrían para la convicción espiritual, que siempre define las conductas saludables, por ser motivos de elevación, procedentes del deber y de la razón.
Ante la falta de ese equilibrio se adopta una actitud de rebeldía, cuando no se encuentra satisfecho con la sucesión de los acontecimientos tenidos como frustrantes, perturbdores, infelices...
Vaciado de contenidos superiores que proporcionan la autoconfianza, el optimismo, la esperanza, esa revuelta, estimulada por lo primario que aun hace en el ser, que trabaje a favor del egoísmo, transfiriendo siempre la responsabilidad de los sufrimientos, de los sucesos del momento a los demás, en las circunstancias llamadas aciagas, que consideran injustas y, dominados por la desesperación huyen a través de mecanismos derrotistas e infelices que mas lo degradan, entre los que está el nefasto suicidio.
Entre la inmensa gama de instrumentos utilizados para la autodestrucción, están los que son practicados por armas de fuego o mediante caídas espectaculares desde edificios y abismos, desarticulando el cerebro físico y prácticamente aniquilándolo....
No quedarían ahí solamente, los daños perpetrados, alcanzando los delicados tejidos del cuerpo periespiritual que se encargará de componer los futuros aparejos materiales para proseguir la jornada de evolución.
                                              *
Es inevitable el renacimiento de aquel que así buscó la extinción de la vida, portando degeraciones físicas y mentales, particularmente la anencefalia.
Muchos de estos, así considerados, sin embargo, no son totalmente desprovistos del órgano cerebral.
De este modo, hay anencéfalos y anencéfalos.
Expresivo número de anencéfalos preservan el cerebro primitivo o reptiliano, el diencéfalo y las raíces del núcleo neural que se vincula al sistema nervioso central....
Necesitan vivir en el cuerpo, hasta que la fatalidad de la muerte después del renacimiento los reconduzca al mundo espiritual.
Interrumpir su desarrollo en el útero materno es un crimen hediondo en relación a la vida. Tienen vida, sí, a pesar de los patrones diferentes de los considerados normales por el conocimiento genético actual...
No son cosas conducidas interiormente por la mujer, sino de hijos que no pudieron concluir la formación orgánica total, pues son el resultado de la concepción, de la unión del espermatozoide con el óvulo.
Faltó en la gestante el ácido fólico, que se volvió responsable del suceso terrible.
Sucede, por tanto, que la madre igualmente no es víctima de injusticia divina o de la espúrea ley del Acaso, puesto que fue corresponsable por el suicidio de aquel Espíritu que ahora la busca, para junto proseguir el inevitable proceso de reparación del crimen, de recuperación de la paz y del equilibrio antes destruido.
Cuando las legislaciones desvirtúan y discriminan el aborto del anencéfalo, facilitando su aplicación, la sociedad camina a pasos largos, hacia la legitimación de todas las formas crueles de aborto.
... Y cuando la humanidad mata al feto, se prepara para otros hediondos crímenes que la cultura, la ética y la civilización, ya deberían haber eliminado en el vasto proceso de crecimiento intelecto moral.
Todos los recientes gobiernos dictatoriales y arbitrarios, iniciaron sus poderes extravagantes y terribles, haciendo el aborto legal y culminando, en el devenir del tiempo, en los campos de exterminio de vidas  bajo el acurdo de los mórbidos preconceptos de raza, de etnia, de religión, de política, de sociedad...
La morbidez alcanza, de ese modo, el climax, cuando la vida es desvalorizada y el ser humano se vuelve desechable.
Las locuras eugenésicas, en busca de seres humanos perfectos, responden por crueldades inimaginables, desde criaturas que eran asesinadas cuando nacían con cualquier tipo de imperfección, no sirviendo para las guerras, en la cultura espartana, como las que aun son tiradas a los ríos, por ser portadores de deficiencias, para morir por ahogamiento, en tríbus primitivas.
¿ Cual es la diferencia entre la actitud de la civilización griega y el primitivismo salvaje de esa clase, en la moderna conducta en relación con el anencéfalo?.
El proceso evolutivo, sin embargo, es inevitable, y los crímenes legales de hoy, recomenzarán en el futuro, con nuevas experiencias reencarnacionistas, sufriendo la fiereza del comportamiento, aprendiendo a través del sufrimiento a respetar la vida....
                                                *
Compadécete y ama al hijito que se encuentra en tu vientre, suplicándote sin palabras, la oportunidad de redimirse.
 Considera que si él hubiese nacido bien formado y normal, presentando después algún problema de enfermedad psíquica, de esquizofrenia, de degeneración, perdiendo las funciones intelectivas, motoras o de otra naturaleza, como acontece a menudo, ¿también lo matarías?.
Si practicas el aborto del anencéfalo hoy, mañana pedirás también la eliminación legal del hijito limitado, preocupándote del sufrimiento, como se alega en el caso de la anancefália.
Aprende a vivir dignamente ahora, para que el tuyo, sea un mañana de bendiciones y felicidad.
 (Página psicografada por el  médium Divaldo Pereira Franco, en la reunión  mediúmnica la noche de 11 de abril de 2012, en el  Centro Espírita Camino da Redención, en Salvador, Bahia.)
                                                                                 *********************


                                                         ¡¡      FELICIDADES MAMI  !!
En este gran día de homenajes a todas las Mamás, envío un saludo con mucho cariño a todas las Madres en su día, deseándoles mucho amor y paz en en sus vidas para seguir cumpliendo bajo el amparo y protección del Maestro Jesús la noble misión de ser Madre. 


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viernes, 3 de mayo de 2013

HUMILDAD



EL Evangelio nos presenta un puñado de sentencias capaces  de renovar al hombre, llevándonos a las leyes naturales que, a su vez, nos conducen a la tranquilidad, donde podemos conocer el amor.  Nos habla de la humildad, que es un ambiente que estimula a la criatura,  de manera   para que busque la inspiración de la caridad. La humildad marca en el alma  la señal divina del respeto y de la paz.
Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. (Mt18, 4).
¿Por qué ser como un niño y hacerse pequeño? El niño es un ser débil y humilde, que no posee nada, no tiene ambición, no conoce la envidia, no busca puesto privilegiados, no tiene nada que decir en la codicia de los adultos, el niño tiene conocimiento de su pequeñez y su debilidad. Es así como nos hace saber Jesús, que el más humilde será el más grande ante el Padre.
“Bendito las almas de niños”, porque sus corazones están libres de ambición.
El niño al igual que el pobre recibe con alegría lo que se le entrega cuando su necesidad depende de los demás. Ese es el sentido de ese “hacerse como los niños”, hacerse humilde y sencillo de corazón, empequeñecido en la sociedad respecto a los puestos de jerarquía, esa es condición de Jesús para seguirlo, “El que no renuncie a si mismo, no puede ser mi discípulo”
La humildad es una virtud moral en la que los hombres que la poseen reconocen  que de si mismo solo tienen la nada y el pecado. Todo es un don de Dios de quien todos dependemos y a quien le debemos toda gloria. El hombre humilde  no aspira a la grandeza personal del mundo siente que ser hijo de Dios es un valor muy grande.  No compite. Se ve a sí mismo y al prójimo ante Dios. Gracias a esto  es libre para estimar  y dedicarse al amor y al servicio sin desviarse en juicios que no le pertenecen.
"La humildad es la verdad" -Santa Teresa de Ávila.
El humilde ve las cosas como son, lo bueno como bueno, lo malo como malo. En la medida en que un hombre es más humilde crece una visión más correcta de la realidad.
"El grado más perfecto de humildad es complacerse en los menosprecios y humillaciones. Vale más delante de Dios un menosprecio sufrido pacientemente por su amor, que mil ayunos y mil disciplinas." -San Francisco de Sales, 1567
La humildad perfecta es Jesús.
 Jesús es la humildad encarnada. Perfecto en todas las virtudes, nos enseña en cada momento en cada palabra. Nadie tuvo jamás dignidad comparable a la de Él, nadie sirvió con tanta solicitud a los hombres: yo estoy en medio de vosotros como quien sirve. Sigue siendo ésa su actitud hacia cada uno de nosotros. Dispuesto a servirnos, a ayudarnos, a levantarnos de las caídas. ¿Servimos nosotros a los demás, en la familia, en el trabajo, en esos favores anónimos que quizá jamás van a ser agradecidos?
Dice el Señor después de lavarles los pies a sus discípulos - para que como yo he hecho con vosotros, así hagáis vosotros. Nos deja una suprema lección para que entendamos que si no somos humildes, si no estamos dispuestos a servir, no podemos seguir al Maestro.
El Señor nos invita a seguirle y a imitarle, y nos deja una regla sencilla, pero exacta, para vivir la caridad con humildad y espíritu de servicio: Todo lo que queráis que hagan los hombres con vosotros, hacedlo también vosotros con ellos
Y nos preguntaremos, que suelen ser las cosas que desearíamos que hiciesen con nosotros?
Todos deseamos una palabra de aliento cuando las cosas no nos  han ido bien, necesitamos la comprensión de los demás cuando, a pesar de la buena voluntad, nos hemos vuelto a equivocar;  deseamos que se fijen más en lo positivo que en los defectos; que haya un tono de cordialidad en el lugar que trabajamos o al llegr a casa;  que se nos exija en nuestro trabajo pero de buenas maneras; que nadie hable mal de nosotros a nuestra espalda, que haya alguien que nos defienda cuando nos critican y no estamos presentes; que se preocupen de nosotros cuando estemos enfermos; que se nos corrija fraternalmente cuando nos equivocamos, sin comentar con otros; que recen `por nosotros;  Estas son las cosas que, con humildad y espíritu de servicio hemos de hacer por los demás.
En las altas mareas de las interrelaciones humanas, la humildad es el faro de luz que emite señales sobre lo que nos espera a lo lejos. Para captar estas señales, la pantalla de la mente y del intelecto debe estar limpia. La humildad proporciona la capacidad de percibir situaciones, discernir las causas de los obstáculos y las dificultades así como de permanecer en silencio. Cuando uno debe expresar una opinión lo hace con la mente abierta y con el reconocimiento de las particularidades, la fortaleza y la sensibilidad de uno mismo y de los demásNo somos superiores a otros, y sentirlo porque estamos en un nivel mas alto por la posición que estamos ocupando, es contrario a la humildad. Si nos han nombrado en un puesto de autoridad, es la oportunidad que nos ha dado Dios para ejercer ese cargo con sabiduría, y para que demostremos que tenemos capacidad de amarnos unos a los otros y que estamos en ese cargo ayudando al bien de las personas y no el nuestro. Y es falta de humildad, si en nosotros hay resentimientos porque por estar en un cargo de autoridad, no sentimos que otros nos consideran y nos respetan como pensamos y como creemos merecer...
El sentirse fracasado en una de las peores falsas humildades y lo que mas cuesta, es darse cuenta que estos fracasos son una lección que nos da Dios para mejor y ser mejor. Muchas veces permite el Señor una caída para que el alma quede más humilde (Santa Teresa de Jesús, Cta 400, 5).
Nuestra vida está expuesta a tener fracaso, pero también para tener éxitos, el primero nos trae pánico por el temor a sentirnos humillados, y el segundo, se transforma en una obsesión: Que ninguno de los dos sea una barrera para ser buenos hijos de Dios, obediente a sus preceptos, y amantes de servir, como el que se hizo servidor de nosotros.
La humildad, al igual que el concepto de ser un depositario, abarca nuestra relación con la naturaleza y nos obliga a no transgredir las leyes naturales. La naturaleza proporciona tanta vida como un cordón umbilical. Explotar con arrogancia el hábitat natural y dañarlo es poner en peligro a toda la familia humana. Humildad es interiorizar los principios naturales en la conducta personal, en las relaciones y en otros aspectos del desarrollo humano. Sin humildad no podemos crear sociedades civiles ni servir al mundo de manera benevolente.
El hombre humilde, cuando localiza algo malo en su vida puede corregirlo, aunque le duela. El soberbio al no aceptar, o no ver, ese defecto no puede corregirlo, y se queda con él. El soberbio no se conoce o se conoce mal.
Todos debemos cambiar la soberbia. Según Santo Tomás,  la soberbia consiste en el desordenado amor de la propia excelencia. Es la afirmación aberrante del propio
La soberbia lo inficiona todo. Donde hay un soberbio, todo acaba maltratado: la familia, los amigos, el lugar donde trabaja... Exigirá un trato especial porque se cree distinto, habrá que evitar con cuidado herir su susceptibilidad... Su actitud dogmática en las conversaciones, sus intervenciones irónicas -no le importa dejar en mal lugar a los demás por quedar él bien-, la tendencia a poner punto final a las conversaciones que surgieron con naturalidad, etcétera, son manifestaciones de algo más profundo: un gran egoísmo que se apodera de la persona cuando ha puesto el horizonte de la vida en sí misma.
El grado más alto de la humildad se alcanza cuando nos damos, porque más que superar las cosas malas tratamos de vivir  la caridad, es decir, vivir de amor. Una persona humilde al librarse  de las alucinaciones de la soberbia es capaz de querer ya a los demás por si mismo, y no solo por el provecho que pueda extraer del trato con ellos.
Cuando la humildad llega al nivel de darse se experimenta más alegría que cuando se busca el placer egoístamente. La única vez que se citan palabras de Nuestro Señor del Evangelio en los Hechos de los Apóstoles dice que se es más feliz en dar que en recibir. La persona generosa experimenta una felicidad interior desconocida para el egoísta y el orgulloso.
La caridad es amor que recibimos de Dios y damos a Dios. Dios se convierte en el interlocutor de un diálogo diáfano y limpio que sería imposible para el orgulloso ya que no sabe querer y además no sabe dejarse querer. Al crecer la humildad la mirada es más clara y se advierte más en toda su riqueza la Bondad y la Belleza divinas.
Dios se deleita en los humildes y derrama en ellos sus gracias y dones con abundancia bien recibida. El humilde se convierte en la buena tierra que da fruto al recibir la semilla divina.
La falta de humildad se muestra en la susceptibilidad, quiere ser el centro de la atención en las conversaciones, le molesta en extremo que a otra la aprecien más que a ella, se siente desplazada si no la atienden.  La falta de humildad hace hablar mucho por el gusto de oírse y que los demás le oigan, siempre tiene algo que decir, que corregir, Todo esto es creerse el centro del universo. La imaginación anda a mil por hora, evitan que su alma crezca.
La virtud de la humildad consiste en inclinarse delante de Dios y de todo lo que hay de Dios en las criaturas (6). En la práctica, nos lleva a reconocer nuestra inferioridad, nuestra pequeñez e indigencia ante Dios. Los santos sienten una alegría muy grande en anonadarse delante de Dios y en reconocer que sólo Él es grande, y que en comparación con la suya, todas las grandezas humanas están vacías y no son sino mentira.
Trabajemos todos los días,  a favor de la humildad, dejándola crecer en nuestra casa intima,  ya que su crecimiento pasará a dominar  nuestro ambiente de vida,  porque vive en nosotros Jesús.
Quien lucha por ser humilde no busca ni elogios ni alabanzas porque su vida está en Dios; y si llegan procura enderezarlos a la gloria de Dios, Autor de todo bien. La humildad se manifiesta en el desprecio sino en el olvido de sí mismo, reconociendo con alegría que no tenemos nada que no hayamos recibido, y nos lleva a sentirnos hijos pequeños de Dios que encuentran toda la firmeza en la mano fuerte de su Padre.
Aprendemos a ser humildes meditando la Pasión de Nuestro Señor, considerando su grandeza ante tanta humillación, el dejarse hacer “como cordero llevado al matadero”.
Con Jesús percibimos que la humildad no siempre brota de la pobreza o la enfermedad, que muchas veces solo significan lecciones regeneradoras, sino que el talento celestial es una actitud del alma  que relega su propia luz para erguir  a los que se arrastran en las tinieblas, y que procura el sacrifico de si misma  en los atajos pavimentados con piedras que el mundo le presenta, para que los otros aprendan  sin presiones ni estruendos, como hallar el camino hacia las bendiciones del Cielo  
Para ser humildes de corazón como Cristo, tenemos que abandonar nuestra vida y dejar que El viva en nosotros, “y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí”, (Gal. 2,30). Y orando a Dios debemos pedirle su ayuda para sentir la humildad del corazón de Cristo, “Dios de la paciencia y del consuelo os conceda tener los unos para con los otros los mismos sentimientos, según Cristo Jesús” (Rom 15,5.
La oración es la llave para abrir la puerta que le permite a Dios trabaje en nuestra vida, y para que haga su obra en nosotros, tenemos que ser humildes en todo, para dejarnos someternos por El y sentir que somos en todo, dependientes de EL, con un absoluto reconocimiento de la necesidad de El. Todo el cimiento de la oración va fundado en humildad, y mientras más se abaja un alma y se empequeñece en la oración, más la ensalza Dios (Santa Teresa, «Moradas Séptimas», 4, 9.).
La ganancia de la humildad, es la amistad de Dios, “Vivamos con Dios como con un amigo” nos enseña la Beata carmelita Isabel de la Trinidad. En efecto, el aprecio y la estima de Dios, tiene mucho más valor que vivir preocupado de la autoestima si se es humilde. La perdida de nuestro orgullo, es beneficio para el alma, “Para vencer el orgullo: matarlo de hambre. Mira, el orgullo es amor propio. Pues bien; el amor de Dios debe ser tan fuerte que anule por completo nuestro amor propio.” Isabel de la Trinidad.
La virtud de la humildad es un gran regalo de Dios. La humildad nos permite ser su amigo y que Cristo viva en nosotros, por lo cual debemos agradecerle siempre. Esta es la gracia que nos va a estar siempre transformando en otros Cristos. Sale el alma tan gananciosa, que el demonio no osa volver otro día para no salir con la cabeza quebrada (Santa Teresa de Jesús, C 12, 6).
El cristiano que logra sentir alegría de ser humilde ante Dios y los hombres, se regocija en gozo, porque sabe que Dios se digna  en utilizarle para beneficio de si mismo y todos los hombres. Es un gran favor el que nos hace Dios al regalarnos la virtud de la humildad, por cuanto nos debemos alegrar por esto y los muchos favores que no merecemos y que nos regala Dios.
Amigos os deseo un buen fin de semana con mucho amor y mucho cariño de vuestra amiga Merchita.



                                                                  AMIGOS


 Al practicar la amistad he aprendido algunos principios, como los que señalo a continuación:

1.- Memoria: Aunque hoy nos separe la distancia, debemos recordar siempre al amigo o a la amiga que en algún momento nos consoló, nos hospedó, nos animó, nos amó.

2.- Prudencia: Debemos respetar el horario de nuestros amigos. No invadamos su privacidad, creyendo que el ser amigos nos da derechos absolutos sobre su vida.

3.- Sinceridad: No hay verdadera amistad sin una confianza plena. Todo tiene que estar sobre la mesa. Yo creo en la amistad " a corazón abierto".

4.- Humildad: Necesitamos la humildad para pedir perdón cada vez que nos equivoquemos. Necesitamos también amplitud de corazón para saber perdonar.

5.- Generosidad: En la verdadera amistad no se busca recibir sino dar.
Entre amigos entregamos nuestro tiempo, nuestro afecto, nuestras oraciones, nuestro dinero.
"Colmado de felicidad o de sufrimiento, el corazón tiene necesidad de compartir. Porque alegría compartida es doble alegría, y dolor compartido es la mitad de dolor."
Cuidemos de nuestras amistades; no las usemos. Los amigos que se usan, se gastan; pero los amigos bien cuidados, duran muchísimos años.  Que Dios nos ayude a cuidar la amistad y no abusar de ella!

Autor desconocido

NOTA  Ruego disculpas por la ausencia de estos días; ello se ha debido a averias en en ruter.
                 Los lunes,miércoles y jueves a las 22,30 horas, pueden participar en el chat de la Federación Espírita       
             Española.
Los viernes a las 23,00 horas se os invita a asistir a una conferencia en la misma sala.
  Los domingos a las 21,30 horas  tenemos  la clase de Estudio del Espiritismo por el "Grupo espírita Sin Fronteras".dirigido por Carlos Campetti-

    Y además recomiendo los Blogs:


 El espirita albaceteño.-  elespiritadealbacete.blogspot.com.es     

                                          
      Albacete espírita: espiritismoalbacete.blogspot.com.es

rinconespirita.wordpress.com/
                                       kardeciano.blogspot.com
                                       elblogdeazucena.blogspot.com
                                       marinamiesdeamor.blogspot.com
                             boletin-nuevaesperanza.blogspot.com
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