INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- La transición que ya se opera
2.- La reencarnación en El Libro de los Espíritus
3.- El Espíritu ha resistido al viejo reduccionismo académico
4.-¿ Mala suerte?, ¿Buena suerte?
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LA TRANSICIÓN QUE YA SE OPERA
Los males que afligen a los hombres en la Tierra tienen por causa el orgullo, el egoísmo y todas las malas pasiones. Con el contacto de sus vicios los hombres se hacen recíprocamente desdichados y se castigan unos a los otros. Que la caridad y la humildad sustituyan al egoísmo y al orgullo, entonces no procurarán más perjudicarse; respetarán los derechos de cada uno y harán reinar entre ellos la concordia y la justicia.
32. Pero ¿ cómo destruir el egoísmo y el orgullo que parecen innatos en el corazón del hombre? El egoísmo y el orgullo están en el corazón del hombre, porque los hombres son Espíritus que siguieron, desde el principio, el camino del mal y que fueron exiliados en la Tierra en castigo de esos mismos vicios; ahí está aún su pecado original, del cual muchos no se despojaron. Por el Espiritismo, Dios viene a hacer un último llamado a la práctica de la ley enseñada por Cristo: la ley de amor y de caridad.
33. Como la Tierra ha llegado a la época señalada para convertirse en una morada de felicidad y de paz, Dios no quiere que los malos Espíritus encarnados continúen en ella para llevar la perturbación a los buenos; por eso deberán desaparecer. Irán a expiar su endurecimiento en mundos menos avanzados donde trabajarán de nuevo para su perfeccionamiento, en una serie de existencias más infelices y más penosas aún que las de la Tierra.
Formarán, en esos mundos, una nueva raza esclarecida y cuya tarea será hacer progresar a los seres atrasados que los habitan, con la ayuda de sus conocimientos adquiridos.
No saldrán de allí para un mundo mejor sino cuando tuvieren merecimiento y continuarán así hasta que alcancen la purificación completa. Si la Tierra era para ellos un purgatorio, esos mundos serán su infierno, pero un infierno donde la esperanza jamás está excluida.
34. En tanto la generación proscrita está por desaparecer rápidamente, una nueva generación surge cuyas creencias estarán fundadas sobre el Espiritismo Cristiano. Asistimos a la transición que se opera, preludio de la renovación moral de la cual el Espiritismo marca el advenimiento.
EL ESPIRITISMO EN SU MÁS SIMPLE EXPRESIÓN. ALLAN KARDEC.
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LA REENCARNACIÓN EN EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
33... El principio de la reencarnación es una consecuencia lógica de la ley del progreso. Sin la reencarnación, ¿ cómo explicaríamos la diferencia entre el estado social actual y la barbarie de otros tiempos? Si las almas fueran creadas al mismo tiempo que el cuerpo, las que naciesen hoy serían totalmente nuevas y primitivas, tanto como aquellas que vivieron hace mil años.. Además, no habría entre ellas la conexión ni relación necesaria alguna y serían completamente independientes unas de otras. Pues bien, ¿por qué motivo Dios dotaría con más prodigalidad a almas actuales que a sus antecesoras? ¿Por qué causa son más inteligentes? ¿Por qué se han depurado sus instintos y dulcificado sus costumbres? ¿Por qué poseen la intuición de ciertas cosas sin haberlas aprendido?
No se puede salir de este ordenamiento, a menos de admitir que Dios crea almas diferentes, según el momento y el lugar, proposición inconciliable con su justicia soberana (cap. II, n.º 19)
Por el contrario, considerad que las almas actuales ya vivieron en un tiempo pasado; que
pudieron ser bárbaras, como el siglo que las engendró, más han progresado, y como en cada nueva existencia traen lo adquirido en vidas anteriores, las almas de los tiempos civilizados no son creadas más perfectas, sino que se fueron perfeccionando por sí mismas con el transcurso del tiempo, con lo que tendréis la única explicación lógica de la causa del progreso social..
EL LIBRO DE LOS ESPIRITUS
ALLAN KARDEC.
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EL ESPÍRITU HA RESISTIDO AL VIEJO REDUCCIONISMO ACADÉMICO
James Cracknell, un medallista Olímpico, considerado uno de los deportistas más victoriosos de Inglaterra, expone en el libro escrito en asociación con su esposa, la profunda transformación de su personalidad, ocurrida después de haber sido alcanzado en la cabeza por el impacto del retrovisor de un camión. A consecuencia de las lesiones en el lóbulo frontal del cerebro, Cracknell fue advertido por el neurólogo de que enfrentaría en adelante, las dificultades con la memoria y pérdida significativa de vocabulario. El traumatismo encefálico igualmente comprometió drásticamente su relación con la esposa y su hijo. Después del accidente, sobrevinieron los brotes psicológicos de violencia en sus reacciones, llegando a amenazar la seguridad de su esposa Beverley Turner. Él cuenta que cuando Turner estaba grávida, tuvieron una discusión violenta y él intentó estrangularla.
No ignoramos que el cerebro es un órgano bastante enigmático, por lo que a causa de una avería encefálica, ¿ Cual sería la responsabilidad de James ante su cambio comportamental?. La neurociencia ve al ser humano como una máquina, un autómata programado por el acaso y que, tomando como base la ocurrencia anterior, Cracknell no puede ser responsabilizado por sus actitudes. Afirman los especialistas que determinadas regiones comprometidas del cerebro son decisivas para controlar emociones y conductas agresivas.
Bajo los auspicios de las apreciaciones espíritas, ¿ como podemos abordar la temática, considerando el trauma encefálico como un agente causal del cambio de comportamiento (libre albedrío) de alguien?. Si una persona tiene una lesión encefálica, ¿es responsable o no lo es para asumir sus actos?. ¿Debe responder por ellos?. Garantizan los investigadores que la conquista del libre albedrío nunca fue completa. Para tales estudiosos el libre albedrío no es más que una quimera. Ensayos concretos de hace años, permitieron hacer el mapa de la actividad cerebral antes que la persona presentase conciencia de lo que iría a hacer. Seríamos como computadoras carnales y la pantalla del monitor se representaría por nuestra conciencia. El tema del libre albedrío queda en suspensión y se intenta demostrar que una zona del cerebro, comprendida en la coordinación de la actividad motora, presenta actividad eléctrica una fracción de segundos antes de que una persona asuma una decisión ( ¡?...?.
Articulan los materialistas que la consciencia es un producto de la actividad cerebral, que surge para dar coherencia a nuestros actos en el mundo. El cerebro toma la decisión por cuenta propia y anda convencido su "titular" de que el responsable fue él. De este modo, somos uno solo: lo que es cerebro también es mente. La sensación de que existe un yo que habita y controla el cuerpo, es apenas el resultado de la actividad cerebral que aludimos. Entonces no hay ningún "fantasma" en la máquina cerebral.
¿ Será así?. Es obvio que las muchas deducciones de los múltiples experimentos de la neurociencia reduccionista son ardides de ficción. "La mente tiene la dinámica de un mosaico de luces que se proyectan sobre la conciencia, que se contrae o se expande ante lo que nos emociona". De ese Universo abstracto, "emanan las corrientes de la voluntad, determinando una vasta red de estímulos, reaccionando ante las exigencias del paisaje externo, o atendiendo las sugestiones de zonas interiores."
Hay estudios consistentes que comprueban la total imposibilidad de medir con precisión el tiempo entre el estímulo cerebral y el acto en sí, lo que además, derrumba todas las precipitadas tesis mecanicistas. La conciencia y la inteligencia no son un corto- circuito ni un subproducto casual del intercambio de cualquier neurona. En cuanto a la ciencia se demore abrazada a la materia y no alcance la dimensión de lo que no se puede palpar, ver y oír, quedará todavía extremadamente distante de alcanzar las inmediaciones de la verdad que se investiga.
Aunque trata de explicar materialmente , por la práctica de los neurocientíficos, toda la categoría de fenómenos intelectuales y hasta "metafísicos", por medio de acciones combinadas del sistema nervioso; y en que pese haber alcanzado la Ciencia ciertas conclusiones, como por ejemplo la de que una lesión orgánica hace cesar la manifestación que le corresponde, y que el deterioro de una red nerviosa hace apagar una facultad, ella, con todo, está inmensamente limitada para elucidar los fenómenos espirituales. En vista de eso, no podemos dejar de lado la influencia espiritual en el cerebro. Se hace forzoso también comprender en el alma aislada del cuerpo pero ligada a ese cuerpo, el cual representa su forma concreta, con un montón de materiales indispensables a su condición de tangibilidad, animadas por su voluntad y por sus eternos predicados.
Reconocemos que hay neurocientíficos circunspectos, sensatos, explicando que un mundo sin libre albedrío provocaría la ruptura de la paz. Ellos se encorajinan claramente, para armonizar sus tesis con el problema de la responsabilidad individual. Aun bajo un automatismo determinista, ellos reconocen que todos deben ser responsables por sus acciones, y si no fuese así, la estructura social se embarcaría en el desorden en caso de que alguien pudiese violentar, robar y matar, basándose en el contexto simplista de que el cerebro decretó hacer eso o aquello. El cerebro se asemeja a un complicado laboratorio, "donde el espíritu, prodigioso alquimista, efectúa inimaginables asociaciones atómicas y moleculares necesarias para las exteriorizaciones inteligentes".
El atributo esencial del ser humano es, sin duda, la inteligencia, pero la causa de la inteligencia no reside en el cerebro humano, sino en el ser espiritual que sobrevive al cuerpo físico. Gracias al Espiritismo, en su aspecto filosófico y experimental, está siendo posible construir el sólido puente sobre el abismo que separa la materia y el espíritu. Todo un grupo de Premios Nobeles de física alza su voz para expresarnos la muerte de la materia.
Ya es tiempo de instruirnos ante las enseñanzas de la ciencia pos-mecanicista del siglo pasado y de librarnos de la camisa de fuerza que el materialismo del siglo XIX inflingió a nuestros juicios filosóficos. Neurocientíficos, "químicos y físicos, geometristas y matemáticos, erguidos a la condición de investigadores de la verdad, serían hoy, si lo deseasen, sacerdotes del Espíritu, porque, como consecuencia de sus porfiados estudios, el materialismo y el ateísmo, serán compelidos a desaparecer, por falta de materia, la base que les aseguraba las especulaciones negativistas".
El hombre no es el resultado ocasional de contingencias aleatorias y casuales. "Sin libre albedrío el hombre sería una máquina". La Doctrina Espírita está en el extremo opuesto del materialismo y su misión es desmitificar estas teorías reduccionistas que tienden a depreciar al ser humano y el sentido de su existencia. "El cerebro es el órgano sagrado de manifestación de la mente, en tránsito de la animalidad primitiva para la espiritualidad humana".
Kardec, conocedor de las ideas de Franz Josef Gall, médico alemán, anatomista y fundador de la frenología ( que liga cada función mental a una zona del cerebro), interroga a los Benefactores: "¿De la influencia de los órganos se puede inferir la existencia de una relación entre la función del cerebro y las facultades morales e intelectuales?". La explicación de los Espíritus no admite márgenes o equívocos: "No confundáis el efecto con la causa. El Espíritu dispone siempre de las facultades que le son propias. Entonces, no son los órganos los que dan las facultades, y estas si que son las que impulsan el funcionamiento de los órganos."
Y bien es verdad que la neurociencia ha empeñado esfuerzos para situar al Espíritu en el cerebro, como si el alma fuese una prisionera en la caja craneana e intentan diseccionarla a fin de comprobar que el cerebro es la matriz de la conciencia. Con todo, el Espíritu- origen de la conciencia humana- ha resistido bravamente al decrépito reduccionismo académico.
Jorge Hessen-
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¿ MALA SUERTE?; ¿ BUENA SUERTE ?
864.* Si hay personas a las cuales la suerte parece ser contraria, otras en cambio dan la impresión de verse favorecidas por ella, por cuanto todo les sale bien. ¿A qué se debe esto?
- Con frecuencia es porque estas últimas saben hacer mejor las cosas. Pero también puede tratarse de una clase de pruebas. El buen éxito las embriaga, se confían a su destino y muchas veces pagan más tarde esos mismos triunfos mediante crueles reveses, que con prudencia hubieran podido evitar.
865. ¿Cómo explicar la suerte que favorece a algunas personas en circunstancias en que no intervienen de ningún modo ni la voluntad ni la inteligencia: en el juego, por ejemplo?
- Ciertos Espíritus han escogido de antemano determinados tipos de placer. La suerte que se les muestra propicia constituye una tentación. El que como hombre gane, perderá como Espíritu. Es una prueba para su orgullo y su codicia.
866. Así pues, la fatalidad que pareciera presidir los destinos materiales de nuestra vida, ¿sería también un efecto de nuestro libre albedrío?
- Tú mismo has elegido tu prueba. Cuanto más ruda sea y mejor la soportes, tanto más te elevarás. Aquellos que pasan su vida en medio de la abundancia y de la dicha humana son Espíritus cobardes que permanecen estacionarios. Por eso, el número de infortunados es muy superior al de los felices de este mundo, puesto que los Espíritus en su mayoría buscan la prueba, que les será más fructífera. Demasiado bien se les demuestra la futilidad de vuestras grandezas y placeres. Por otra parte, la vida más venturosa es siempre agitada y perturbada: no es sólo el dolor quien produce contrariedades.
867. ¿De dónde proviene la expresión “nacer con buena estrella”?
- Antigua superstición, que relacionaba a las estrellas con el destino de cada individuo: alegoría que algunas personas toman tontamente al pie de la letra.
EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
ALLAN KARDEC
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