INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.-El despertar espiritual.
2.- Estudiar la Doctrina Espírita
3.- Nuevos medios locales privilegiados para difusión espírita
4.- Conocimiento de sí mismo
********************************
EL DESPERTAR ESPIRITUAL
Mucho
se habla de la religiosidad y espiritualidad de las personas como medio de
transición de una vida mundana y material a una vida espiritual y
eterna. Pero, ¿realmente estamos dejando que las olas del despertar
espiritual nos eleven? ¿No estamos perdiendo oportunidades de crecimiento
debido a nuestra arrogancia e indisciplina en hacer el bien?
“Ama a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo” - Moisés-D
Con estos dos preceptos de los Mandamientos de la Lay de Dios, dados a Moisés, según el Antiguo Testamento de la Biblia, quiero iniciar este breve texto reflexivo.
Amar a Dios,
como bien sabemos, es respetar sus leyes perfectas. Es tener gratitud ante
tu grandeza expresada a través de actitudes en el bien. Dios nos creó
simples e ignorantes para que pudiéramos buscar la perfección. ¿Suena
demasiado pretencioso a primera vista? sí, pero date cuenta de cuánto es
benévolo con nosotros este ser de infinita sabiduría e inteligencia: para
alcanzar esta perfección, nos ayuda en todo momento, ya sea con su paciencia e
indulgencia para cuando nos equivocamos o como asistente de infinita
misericordia. cuando nos envía “señales” o ayudas externas para que podamos
cumplir nuestra misión de evolución.
A
través de esto, sin embargo, vemos personas que parecen estar completamente
ajenas a la realidad de la vida espiritual y la necesidad de actuar en
bondad. Este hecho es una de las consecuencias del mal uso del libre
albedrío. A medida que la tierra sufre innumerables cambios físicos y
espirituales, estos espíritus que hacen la vista gorda ante el progreso están
teniendo la oportunidad de observarlo a través de la buena acción de los
espíritus enfocados en el bien común.
Y
pensándolo bien, ¿somos espíritus enfocados en el bien común? La reflexión
es válida porque estamos en momentos de decisión espiritual, donde ya no
podemos quedarnos en la cerca. ¡Dejar de hacer el bien ya es favorecer el
mal!
¡No
debemos perder la oportunidad de mejorar y ayudar! ¡En toda situación de
espionaje al hermano que sufre, hay una oportunidad de obrar en bien para
nosotros! El que sufre de hoy
puede ser el amigo de mañana que caminará junto a nosotros hacia la
perfección. Por otro lado, el bien que hacemos a los desdichados se
convierte en medicina para su alma y para nuestra propia alma, todavía manchada
por los errores del pasado.
Muy diferente a lo que se imagina, el despertar espiritual no es un momento en el cosmos sino un período eterno. El despertar espiritual es cada aprendizaje, cada amigo, cada lágrima derramada en una sonrisa, cada gesto de caridad aplicado con los sentimientos más puros de la verdadera humildad.
Nuestra
inteligencia debe estar enfocada en el bien y progreso de la humanidad. Ya
no necesitamos luchas indignas que manchan nuestras almas. El hermano
diferente ya no debe ser visto como imperfecto sino como un ser perfecto en la
creación. Todos somos parte de este enorme océano de creación, todos somos
espíritus perfectos en el proceso de creación. ¡Cada día de nuestra
existencia es una clase, un aprendizaje, una renovación hacia el infinito!
Que
nuestro despertar espiritual, más que palabras, se exprese en ACCIÓN , en Caridad y en verdadera fe
cristiana. Cristo no nos pidió mucho, solo que nos amemos unos a otros y
¿por qué somos tan reacios a amarnos a nosotros mismos? ¿Cuándo romperemos
los lazos del orgullo y del egoísmo en vista de una renovación del pensamiento
interior? La paz reinará en la tierra en el momento en que los hermanos
sequen la última lágrima y el aprendizaje alivie el último dolor. Hasta
entonces, busquemos sufrir con resignación, ayudar con humildad y aprender con
alegría.
- Felipe Gama-
**************************************
ESTUDIAR LA DOCTRINA ESPÍRITA
El Libro de los Espíritus
919. ¿Cuál es el medio práctico más eficaz para mejorarse en la presente existencia y resistir a las instigaciones del mal?
- Un sabio de la antigüedad os lo dijo: “Conócete a ti mismo”.
919 a. Bien comprendemos toda la sabiduría de esa máxima, pero la dificultad estriba precisamente en conocerse a sí mismo. ¿De qué manera podemos lograrlo?
- Haced lo que yo hacía cuando moraba en la Tierra. Al término de la jornada interrogaba a mi conciencia, pasando en revista cuanto había realizado ese día, y me preguntaba si no había faltado a algún deber; si nadie había tenido que quejarse de mí. Así llegué a conocerme y a averiguar qué era lo que debía reformar en mí. Aquel que, llegada cada noche, recuerde todas sus acciones de la jornada y se pregunte qué ha hecho de bien o de mal, rogando a Dios y a su ángel de la guarda que lo iluminen, adquirirá gran energía para perfeccionarse: porque, creedme, Dios ha de asistirlo. Formularos preguntas, pues, inquiriendo sobre lo que habéis hecho y con qué objeto obrasteis en determinada circunstancia; si hicisteis algo que censuraríais a otra persona; si habéis ejecutado una acción que no os atreveríais a confesar. También preguntaos esto: “Si determinara Dios llamarme en este preciso instante, al retornar al Mundo de los Espíritus, donde nada permanece oculto, ¿tendría que temer el ver de nuevo a alguien?” Examinad lo que pudierais haber hecho contra Dios, después contra el prójimo, y por último contra vosotros mismos. Las respuestas serán un descanso para vuestra conciencia, o la indicación de un mal que es menester curar.
El conocimiento de sí es, por tanto, la clave del mejoramiento individual. Pero, alegaréis vosotros, ¿ cómo juzgarse a sí mismo? ¿Acaso no nos engaña nuestro amor propio, empequeñeciendo las faltas que cometemos y haciendo que nos las excusemos? El avaro se cree simplemente ahorrativo y previsor. El orgulloso piensa que lo que posee es tan sólo dignidad. Esto es demasiado cierto, pero vosotros disponéis de un medio de control que no puede induciros a error. Cuando os halléis indecisos acerca del mérito de una de vuestras acciones, preguntaos cómo la calificaríais si la realizase otra para vosotros, porque Dios no tiene dos medidas para la justicia. Asimismo, tratad de averiguar lo que piensen de ella los otros, y no descuidéis tampoco la opinión de vuestros enemigos, porque éstos no tienen interés alguno en hermosear la verdad, y con frecuencia Dios los pone a vuestro lado como un espejo para advertiros con más franqueza que la que usaría con vosotros un amigo. Aquel que tiene el serio propósito de mejorarse explore su conciencia, pues, a fin de extirpar de ella las malas inclinaciones, del modo mismo que arranca de su jardín las malas hierbas. Haga, pues, el balance cotidiano de su jornada moral, así como el comerciante hace el de sus pérdidas y ganancias, y os aseguro que al primero le dejará más beneficios que al segundo. Si puede afirmar que su jornada ha sido buena estará en condiciones de dormir en paz y aguardar sin temor su despertar en la otra vida.
Plantead, pues, preguntas claras y precisas, y no temáis abundar en ellas. Bien es posible gastar a diario unos pocos minutos para conquistar una felicidad eterna. ¿Acaso no trabajáis todos los días a fin de reunir bienes que os proporcionarán descanso en la vejez? Ese reposo, ¿no es el objeto de todos vuestros anhelos, la meta cuyo logro os hace que soportéis fatigas y privaciones momentáneas? Pues bien, ¿qué es ese descanso de algunos días, perturbado por los achaques del cuerpo, si se compara con el que aguarda más adelante al hombre de bien? ¿No vale la pena que por este último se hagan algunos esfuerzos? Sé que muchos objetan que lo presente es positivo y lo por venir, incierto. Ahora bien, esta es precisamente la idea que estamos encargados de quitaros, porque queremos lograr que comprendáis ese futuro de una manera que no pueda dejar la menor duda en vuestra alma. Por eso hemos llamado primero vuestra atención con fenómenos tales que impresionaran vuestros sentidos, y después os hemos dado instrucciones que cada uno de vosotros está encargado de difundir. Con este objeto hemos dictado El Libro de los Espíritus.
SAN AGUSTÍN




No hay comentarios:
Publicar un comentario