jueves, 4 de junio de 2026

El triste resultado de las doctrinas materialistas

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- El destino de los niños desencarnados

2.- Leyes de Vibración y de Afinidad

3.- Una nueva orientación de mi espíritu

4.- El triste resultado de las doctrinas materialistas

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              EL DESTINO DE LOS NIÑOS DESENCARNADOS

                                  


Si el texto que sigue solamente es para el uso del lector, solicitamos que el interesado intente responder inicialmente las preguntas y solo luego lea el texto referido. Las respuestas correspondientes a las preguntas presentadas se encuentran al final del texto a continuación.

Preguntas para debatir:

1. ¿Qué es la erraticidad?

2. ¿Podemos decir que todo Espíritu desencarnado es un Espíritu errante?

3. En el estado de erraticidad, ¿hacen algo los espíritus?

4. ¿Es necesaria la encarnación para el espíritu errante?

5. ¿Cómo entender la muerte de un niño a temprana edad?

texto para leer

Un errante es el Espíritu que necesita encarnar para evolucionar

1. Separado del cuerpo físico, como consecuencia de la desencarnación, el Espíritu vuelve, la mayoría de las veces, a reencarnarse tras intervalos más o menos largos, intervalos que pueden durar de unos pocos horas a varios siglos, no habiendo, en este sentido, límite determinado. El Espiritismo enseña, sin embargo, que estos intervalos pueden prolongarse por mucho tiempo, pero nunca serán perpetuos.

2. Mientras espera una nueva encarnación, el desencarnado se encuentra en estado de Espíritu errante, estado en el que espera nuevas oportunidades y aspira a un nuevo destino. El hecho de que esté desencarnado no lo coloca, sin embargo, en la condición de Espíritu errante. Los vagabundos son solo aquellos que necesitan una nueva encarnación para progresar. El Espíritu que ya no necesita encarnar para evolucionar ya está en estado de Espíritu puro. Así, en cuanto al estado en que se encuentran, los Espíritus pueden ser: 1 – Encarnados, aquellos conectados a un cuerpo físico; 2 – Caminantes, los que esperan una nueva encarnación; 3 – Puros, aquellos que, desconectados de la materia, ya alcanzaron la perfección y por lo tanto no necesitan una nueva encarnación.

3. Nótese que el estado de erraticidad no es, por sí mismo, signo de inferioridad de los espíritus, pues hay espíritus errantes de todos los grados. La reencarnación es, en efecto, un estado transitorio, ya que el estado normal es cuando el Espíritu, liberado de la materia, vive plenamente la vida espiritual.

4. En el estado de erraticidad, los Espíritus no permanecen inertes: estudian, observan, buscan información que enriquezca su conocimiento de las cosas, buscando el mejor modo de elevarse. La enseñanza espírita sobre la vida de ultratumba muestra que en el espacio no hay lugar destinado a la estéril contemplación, a la ociosa dicha. Todas las regiones del espacio están pobladas por Espíritus industriosos.

Los Espíritus son los constructores de vuestro futuro
5. Como caminante, el Espíritu puede, por tanto, mejorar mucho, adquiriendo nuevos conocimientos, dependiendo naturalmente de vuestra mayor o menor voluntad. Sin embargo, será como Espíritu encarnado que tendrás la oportunidad de poner en práctica las ideas que has adquirido y lograr efectivamente el progreso que buscas.

6. Gabriel Delanne afirma que los Espíritus son los mismos constructores de su futuro, según la enseñanza de Cristo: “A cada uno según sus obras”. Todo espíritu que se demora en su marcha sólo puede quejarse de sí mismo, del mismo modo que el que se adelanta tiene todo el mérito de su proceder. La felicidad que conquistó tiene, por eso mismo, más valor a sus ojos.

7. La vida normal del Espíritu tiene lugar en el espacio, pero la encarnación tiene lugar en uno de los globos que pueblan el Universo infinito. Es necesario para vuestro doble progreso, moral e intelectual. Al progreso intelectual, por razón de la actividad que está obligado a desarrollar en el trabajo. Al progreso moral, por la necesidad que los hombres tienen unos de otros. La vida social –recuerda Delanne– es la piedra de toque de las buenas y malas cualidades.

8. Una cuestión intrigante, cuya explicación debemos a la Doctrina Espírita, se refiere a la situación del niño en la vida post mortem.

La muerte de un hijo puede ser una prueba para los padres

9. El Espiritismo enseña que, al igual que el espíritu de una persona adulta, el espíritu de un niño muerto a temprana edad vuelve al mundo de los espíritus y asume su condición anterior. De hecho, el espíritu de un niño puede ser más avanzado y mucho más experimentado que el de un adulto, ya que puede haber progresado en encarnaciones pasadas.

10. La corta duración de la vida del niño puede representar, para el Espíritu que lo animó, el complemento de una existencia previamente interrumpida antes de tiempo, y su muerte constituye a menudo una prueba o expiación para los padres.

11. El espíritu cuya existencia fue interrumpida en el período de la niñez, reanudará una nueva existencia, la cual ocurrirá en el momento que se juzgue más conveniente para su progreso. Si no tuviera la oportunidad de reencarnar, quedaría estancado, al margen del proceso evolutivo, hecho que no correspondería a la justicia de Dios. Con la posibilidad de una nueva encarnación, la posibilidad de progreso es real e igual para todos.

12. Con la experiencia vivida por el Espíritu del niño muerto en edad temprana, sus padres también son probados en su comprensión de la vida o, entonces, redimen deudas contraídas en el pasado.

Respuestas a las preguntas propuestas

1. ¿Qué es la erraticidad?

R.: La erraticidad es el estado en que se encuentran los Espíritus en espera de una nueva encarnación.

2. ¿Podemos decir que todo Espíritu desencarnado es un Espíritu errante?

R: No. Los vagabundos son sólo aquellos que, estando desencarnados, necesitan una nueva encarnación para progresar. Los Espíritus Puros ya no necesitan encarnar para evolucionar y, por lo tanto, no se les aplica la expresión Espíritu Errante.

3. En el estado de erraticidad, ¿hacen algo los espíritus?

R.: Sí. En estado de erraticidad, los Espíritus estudian, observan y buscan informaciones que enriquecerán su conocimiento de las cosas, buscando la mejor manera de elevarse. La enseñanza espírita sobre la vida de ultratumba muestra que en el espacio no hay lugar destinado a la estéril contemplación, a la ociosa dicha. Todas las regiones del espacio están pobladas por Espíritus trabajadores.

4. ¿Es necesaria la encarnación para el espíritu errante?

R.: La vida normal del Espíritu se desarrolla en el espacio, pero la encarnación es necesaria para su doble progreso, moral e intelectual. Al progreso intelectual, por razón de la actividad que está obligado a desarrollar en el trabajo. Al progreso moral, por la necesidad que tienen los hombres de vivir unos con otros.

5. ¿Cómo entender la muerte de un niño a temprana edad?

R.: La corta duración de la vida del niño puede representar, para el Espíritu que lo animaba, el complemento de una existencia previamente interrumpida antes de tiempo, y su muerte constituye a menudo una prueba o expiación para los padres.

. Felipe Gama -                                                                                                                                    ( Del Cursillo de Espiritismo, de la Federación E. Brasileña )

Bibliografía:

El Libro de los Espíritus, de Allan Kardec, ítems 199, 226, 227 y 230.                                                                          El fenómeno espírita, de Gabriel Delanne.                                                                                                          Después de la muerte, de León Denis.

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LEYES DE VIBRACIÓN Y DE AFINIDAD                       

   Como todos sabemos, nuestra mente vibra continuamente por medio del  cerebro, produciendo ondas de  energía psíquica que se propagan  de modo semejante a como lo hacen las ondas electromagnéticas.  Según nuestro estado anímico y emocional, lo hacen en diversas frecuencias, y siempre van a sintonizar con las vibraciones semejantes de otras mentes que se encuentran en ese mismo estado emocional.
                Esta  forma de actuación de la energía mental, está regida por unas leyes; vamos a conocer algo más sobre ellas.
                                                       ¿Cómo actúan estas Leyes ?
    La energía, de la clase que sea, estática o dinámica, espiritual o física, constituye una fuerza o vibración  a nivel molecular, ya sea acompañando a los cuerpos sólidos o  en otro estado de condensación de la materia que se puede llegar a sutilizar hasta el extremo de presentarse como energía pura, pues todo en el universo es energía, y por lo tanto desde los cuerpos sólidos hasta las energías mentales y otras más sutiles, se encuentran en un estado de vibración continuos .  Como todo en la Naturaleza, este océano inmenso de energías, con sus vibraciones, está regulado por una ley natural llamada Ley de Vibración. Esta Ley  rige la manifestación  y el efecto de las energías irradiadas por todo cuanto existe en el Universo.
      Vemos como toda la materia está constituida por átomos que a su vez  contienen  partículas  de energía que permanecen en un movimiento giratorio  constante, alrededor de un núcleo, a modo semejante a como los planetas lo hacen también alrededor de los astros: estas partículas de la energía  que circunvalan a los átomos,  son los protones, electrones y neutrones.   En su veloz movimiento vibratorio, dichas partículas provocan una vibración constante, imperceptible para nuestros sentidos, pero  que  parte desde lo más íntimo de la materia: esto  constituye  todo un  microcosmos atómico.
       Por  esta ley cósmica,  a modo semejante a como lo hacen las ondas hertzianas, todo vibra en diversos grados o bandas de frecuencia, desde la energía del átomo material hasta la energía psíquica de la mente.
          La  vibración  de ondas mentales se expanden   buscando el objetivo al que se dirigen o  hacia el que son atraídas porque sintonizan por afinidad y le afectan positiva o negativamente,  regresando después  al punto de partida con sus mismos efectos de salida. El Espíritu humano vibra en la persona  y se manifiesta a través de  su  actividad cerebral- la mente humana-  y lo hace  creando bandas de frecuencia diferentes entre sí en amplitud y longitud de onda, según la clase de pensamientos y de sentimientos que generan y transmiten.
         Todo pensamiento y sentimiento vibra a través de todas las células del organismo, a las que transmite  la misma tónica vibratoria y por eso les afecta para bien o para mal .  Es por ello que  esta clase de vibración  puede llegar a afectar  también al propio cuerpo físico tal y como se comprueba en el caso de las enfermedades psicosomáticas, entre las que se cuentan muchas úlceras de estómago, mareos, taquicardias, sudoraciones y hasta infartos de corazón a causa de emociones fuertes.
       Estas energías mentales también pueden actuar como una energía psicocinética que afecta a otros elementos materiales  sobre los que actúan, llegando a ocasionar alteraciones físicas,  o también sobre otros seres a los que puede afectar en sentido positivo o negativo, según  que la  energía generada  y transmitida desde  la mente sea positiva o negativa , pero es de tener muy en cuenta que estas ondas  generadas por el pensamiento o por los sentimientos, como ya señalamos  antes, siempre regresan al punto de partida como un boomerang, después de alcanzar su objetivo. Es por ello que siempre se recoge y viene a nosotros, de aquello mismo que antes hemos sembrado.
     Hablamos de energías positivas o negativas, ¿pero cual es la diferencia que las  convierte en un signo o en su contrario?. La gran diferencia está en la clase de sentimientos: cuando son de Amor y de buenos deseos e intenciones, son energías benéficas, pero cuando es el rencor , el odio o la envidia las que las acompañan, entonces resultan negativas por su carácter deletéreo, dañando antes o después al Ser que las generó.
     La Ley de Afinidad determina que una vibración  psíquica del carácter que sea, siempre atrae a otra u otras vibraciones semejantes o afines con las que sintoniza ;   por esa razón también se la conoce como Ley de Sintonía. 
( Recordemos al respecto, como funcionan las ondas Hertzianas o las electromagnéticas ).
    Mediante estas dos leyes  que regulan la  atracción  o el rechazo por  igualdad o diferencia de sintonía vibratoria,   los humanos nos atraemos y agrupamos en diversos niveles evolutivos que marcan la sintonización y armonía dentro de los grupos, y así , la humanidad en general, va avanzando a través de los tiempos, de grado en grado, mas o menos lentamente, al  tiempo que impiden  el mecanismo de una involución o de un estancamiento evolutivo indefinido..
 Estas dos leyes que conforman una realidad universal,  vienen a ser algo así como el engranaje que hace funcionar a  todas las demás leyes Universales.
- José Luis Martín-

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UNA NUEVA ORIENTACIÓN DE MI
 ESPÍRITU
Voy a ocuparme en este capítulo de mi conversión al espiritismo, mis experiencias personales y muchos detalles que, aparentemente sin importancia, ha ido sin embargo fortaleciendo mis convicciones, victoriosas ya después de 40 años, de las vacilaciones e incertidumbres que naturalmente embargaron mi espíritu, al sufrir el choque rudo e inesperado de la luz deslumbradora, cuando vivía sumido en las tinieblas de la ignorancia y del error en que hoy viven la mayoría de los hombres que no aciertan a comprender esta hermosa verdad que los envuelve y los compenetra son tener conciencia de ella, nada más porque la incredulidad e ignorancia sobre la naturaleza del alma inmortal, no halla eco en sus corazones, que sólo tienen fe en la vida presente y limitan sus aspiraciones a todo cuanto es banal y transitorio.
Desearía que mis estudios y experiencias sobre esta gran verdad del espiritismo y la evolución progresiva que he impreso a mis ideas y sentimientos, pudiera servir de punto de partida a todos cuantos lean estas memorias, para que, como yo también, iniciaran una era personal, que llevara la paz a sus conciencias torturadas por la duda y les sirviera de palanca en la que se apoyaran para dar un poderoso vuelo hacia la espiritualidad que es la base de la ciencia, la filosofía y la religión del provenir.
Los estudios que hemos hecho los espiritualistas al abandonar el antiguo y gastado método de la fe ciega, para sustituirlo por la fe razonada y el método experimental, han tenido la virtud de desvanecer muchísimos errores en los que habíamos sinceramente creído y que en otro tiempo nos sirvieron de norte y guía de nuestra marcha incierta y formaron las costumbres y creencias que sustentábamos.
La adquisición más fundamental que hemos hecho, ha sido la convicción de que el objeto de la vida, tal como hasta ahora se lo ha considerado, es a todas luces falso; que las orientaciones, creencias y métodos empleados para cumplirlas debidamente, lo único que ha logrado es mantener nuestra ignorancia y hacernos desgraciados, a tal punto que, ha habido un momento, momento que desgraciadamente se ha hecho carne en algunos hombres pensadores, en que se ha llegado a creer que este mundo está mal hecho; que sus instituciones, sus anhelos, sus creencias, constituyen un absurdo; supuesto que todo es mentira, injusticia y egoísmo.
Los pesimistas, siguiendo a Schopenhauer, abundan en todas partes; es notorio que este pesimismo desolador, mata todos los entusiasmos, todos los anhelos generosos y coloca a muchos un arma en sus manos para librarse de una existencia tan inexplicable como absurda e injusta, y a otros más tímidos, los desorienta e inutiliza para el cumplimiento de los más fáciles deberes.
Y todo esto proviene del desconocimiento casi absoluto de las muchedumbres, del verdadero objeto y fin que el Hacedor se propone al concedernos estas existencias terrenales.
Estudiando el espiritismo, creo haber encontrado la clave, resolviendo
estos tres graves problemas: Qué es lo que somos? De dónde venimos?
Hacia dónde vamos?....
Resueltos estos tres grandes problemas, con el criterio filosófico y científico del espiritismo, se pisa ya el terreno que tiene fatalmente que conducirnos a un rápido perfeccionamiento de nuestro sentido moral e intelectual, y desarrollados estos sentidos, quedan despejadas las incógnitas más aterradoras y mortificantes que limitan las percepciones espirituales del hombre; las dudas se sustituyen por una realidad que, si bien es relativa, basta para iniciar una segura orientación; el pasado, el presente y el porvenir forman los eslabones que unen nuestra actuación anterior con la presente y la que naturalmente vendrá dado el supuesto de que somos inmortales y las existencias terrestres representan etapas.
Misiones con sus correspondientes intermitencias y descanso y estudio para volver a seguir la marcha interrumpida, con mayores seguridades y mejores probabilidades de éxito, porque la experiencia que vamos adquiriendo en cada existencia interrumpida por la muerte, no se pierde jamás, y por lo tanto, el hombre cuando ha llegado al ocaso de su vida, avasallado por los errores cometidos, por las debilidades del carácter que tanto le han hecho sufrir, no  pueden exclamar como lo hace ahora: de qué me sirve la experiencia adquirida ya que no puedo empezar de nuevo la existencia?
Este raciocinio es uno de los tantos errores corrientes, originados en el falso concepto que se tiene de nuestra actuación en el mundo, del verdadero objeto y fin de nuestras existencias terrenales.
No, la experiencia adquirida en una existencia, no se pierde jamás, porque esta existencia será repetida tantas veces cuantas sean necesarias para el progreso del ser, para adquirir la sabiduría, y por lo mismo, desterrar del espíritu la ignorancia y la mentira; los errores y debilidades morales cometidos en una existencia, no tienen una sanción irrevocable, porque las existencias terrestres sirven de alambique o depurativo de las almas, y si hoy cometieron faltas y crímenes provenientes de las propias imperfecciones, el arrepentimiento y el dolor que experimentan al traspasar el umbral que separa este plano del más allá del sepulcro, los aleccionan para el porvenir, de manera que cuando vuelvan de nuevo a la vida material con sedimentos de progreso, ya sabrán esquivar los malos pasos, ya no incurrirán en las anteriores faltas, porque el arrepentimiento y el dolor sufrido al reconocerse culpables en el mundo, los preservarán de caer de nuevo, en el mundo material.
No recordarán ciertamente las causas y los detalles de esas faltas pero sí, una poderosa intuición, un profundo sentimiento de ser virtuosas contestará a las tentaciones y a las solicitaciones del mal para no caer como cayeron antes.
Y así, pues, véase cuan grande, razonada y hermosa es esta doctrina del espiritismo, cuando viene a revelar al mundo material la razón justa de nuestra existencia terrestre, el origen y el fin de su destino inmortal, y a explicar todas las anomalías y aparentes injusticias que han conducido al hombre a negar que la creación es la obra ordenada, justa, sabia, de una inteligencia suprema y a exclamar con Schopenhauer y su escuela: el mundo y todo cuanto en él existe es absurdo y la vida no vale la pena de ser vivida.
Las consideraciones que acabo de exponer no nacieron de golpe en mi espíritu, al abrazar el espiritismo. A medida que me he ido compenetrando de su realidad y el estudio y la observación me han permitido ir descubriendo los velos de la esfinge que ocultan la sabiduría bajo su mutismo desalentador, estas consideraciones me han asaltado como la consecuencia natural de la luz espiritual, con cuya ayuda he llegado a comprender la grandeza de la creación, sus leyes justas y admirables y el destino de los seres nacidos del amor divino para la realización de ese mismo amor, única ruta que conduce a la felicidad y la perfección.
Pero pondré punto final a estas consideraciones generales para ocuparme de mi conversión al espiritismo.
 “Memorias de un hombre mediocre”                                                                                                                                     Libro II – Capítulo VII (Fragmento)
 Tomado de la revista “CONSTANCIA                                                                                               Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta
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EL TRISTE RESULTADO DE LAS
 DOCTRINAS MATERIALISTAS
Las doctrinas materialistas son incompatibles con la moral y subversivas del orden social.

Si el pensamiento fuese secretado por el cerebro, como lo es la bilis por el hígado, según pretenden los materialistas, resultaría que, a la muerte del cuerpo, la inteligencia del hombre, lo mismo que todas sus cualidades morales, entrarían de nuevo en la nada; que todos aquellos parientes o amigos que se habría amado, se hubieran perdido definitivamente; que el hombre de genio no tendría mérito alguno, puesto que sus eminentes facultades las debería a la casualidad que presidió en su organización, y que entre el hombre de talento y el imbécil, no habría otra diferencia que la de tener una masa cerebral mas o menos imperfecta.
Las consecuencias de esta doctrina serían tristísimas. No esperándose nada para después de esta vida, no habría el menor interés en practicar el bien y nada más natural que procurarse el mayor número posible de goces, aun cuando fuese a costa de otros. Sería soberanamente ridículo causarse molestia por los demás, y el egoísmo sería el más racional de todos los sentimientos. El hombre verdaderamente desgraciado encontraría excelente remedio en el suicidio, porque lograría el beneficio de abreviar sus padecimientos.
La doctrina materialista es, pues, la sanción del egoísmo, fuente de todos los vicios, la negación de la caridad, manantial de todas las virtudes y base del orden social, y la justificación del suicidio.

OBRAS PÓSTUMAS. ALLAN KARDEC.
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