viernes, 3 de abril de 2020

Progreso en días de confinamiento

 INQUIETUDES ESPIRITAS

1.- Progreso en días de confinamiento
2.- Causa y efecto
3.- El falso Padre Ambrosio
4.-¿Jesús de Nazaret resucitó muertos porque era Dios?




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Juanma
                                                                         

       Progreso en días de                     confinamiento  


Civismo, empatía y solidaridad son mecanismos para dinamizar lo Divino que reside en nosotros… y, de tarde en tarde, suceden acontecimientos que nos sacuden como comunidad y nos hermanan ante la adversidad precisamente para que esos mecanismos conscienciales salgan a la luz…
El Espiritismo, el de verdad, conlleva un compromiso moral y una sensibilidad espiritual (que podríamos entender también como despertar de conciencia), y en este sentido, como espíritas, debemos esforzarnos por superar conceptos como «castigo» (pero también «caos» y/o «azar»)… y ver todo esto del covid-19 como un reajuste necesario a nivel social, humano y conciencial, ‘sacudidas’ imprescindibles para evolucionar, es decir; salir de la zona de confort de nuestro ego, superar el individualismo, el materialismo, etc.
Suena una hora especial, pues en un tiempo fuertemente marcado por el antagonismo de intereses económicos, de nacionalismos y banderas, ocurre algo que se extiende por el planeta y nos recuerda que todos somos iguales, que todo lo que no nace de la buena voluntad humana, en interés mayor lo hacen las leyes universales que sirven a la luz y el progreso… El planeta, el universo, lo Divino que todo lo impregna, tiene sus propios y sabios mecanismos de reajuste, y se activan cuando es necesaria una mayor dosis de conciencia, unión, solidaridad y paz.
Y ahora que vamos a tener mas tiempo, acudamos a ese código universal de conocimiento y auto-reforma que es el Espiritismo; dediquemos determinado día de la semana (o algunos minutos cada día), a ser posible en familia o allegados que compartan con nosotros el confinamiento; estudiemos, leamos algún mensaje edificante, abramos un espacio de vibración u oración… Y, por supuesto, no dejemos pasar este período en la queja o la indolencia de los viejos hábitos, y podamos aprovechar este confinamiento (nada es casual en un universo causal) para el estudio y reflexión que nos brinda el Espiritismo, para la meditación y el auto-encuentro, y salir de este período de reajuste social y espiritual, un poco mejores…
Aprovechemos este tiempo… pues aunque todos (espíritas o no) estamos convocados a nivel planetario, el conocimiento espiritista conlleva un plus de lucidez y de responsabilidad, y debemos estar a la altura: en prudencia, empatía y compromiso.
No es tiempo para lamentaciones morbosas basadas en la culpa y la ira divina (los adoctrinamientos apocalípticos, aún colocados sutilmente, no forman parte del Espiritismo). En tiempos inciertos y precisamente como espíritas, seamos realistas pero positivos, y donde estemos, sembremos serenidad y esperanza…
Confiemos a cada instante en la divinidad, es decir; en la ciencia y el amor que guía y sostiene todo…, pues todo es instrucción, progreso y equilibrio.
Por Juan Manuel Ruiz González para Blog de Juanma en ZonaEspirita.com a Domingo 29 de marzo de 2020

Escrito por Juanma del Grupo Espírita de Córdoba


                           

                                                                                                                                                           **********************************


             CAUSA Y EFECTO


La Ley de Causa y efecto que impone al Espíritu la necesidad de progresar, rige también nuestra vida humana y ella explica el por qué y el para qué de todos los hechos que la confortan.

Dios jamás castiga, y los dolores humanos son consecuencia de los errores humanos.

Todo lo que se produce en nuestro mundo y en nuestra humanidad, aun cuando aparezca como un hecho aislado, tiene relación con hechos del pasado, y a la vez, con hechos del futuro.

Todo en nuestro mundo- como en el Universo entero- está bajo la acción de Causa y Efecto.
Nada se produce por sí mismo; todo tiene una causa y una finalidad.

En consecuencia, acostumbrémonos a considerar los hechos que se producen a nuestro alrededor, como Efecto de alguna Causa.
Podemos decir, por lo tanto, que la casualidad no existe, sino que es Efecto de una Causa, y que esta es siempre Espiritual.
En conclusión: Existe la Causalidad y no la Casualidad.

Cada sentimiento, cada emoción, cada pensamiento, siendo vibración que emana de nuestra alma o nuestra mente - aun cuando no se haya cristalizado en hechos- queda unida a nosotros, y por Ley, gracias a Dios, retornará a su punto de origen, es decir, a nosotros mismos.

Por Ley de Causa y Efecto, todo lo que realizamos queda "grabado" y, antes o después, habrá de retornar a nosotros, con la misma calidad vibratoria que lo ha originado.
Es decir, que recibiremos hechos de Amor por nuestros hechos de Amor, y hechos dolorosos por aquellos hechos realizados sin Amor y que hayan causado dolor.

Cuando no hacemos el bien, es una deuda espiritual que deberá ser saldada mediante el propio esfuerzo; no hay posibilidad de que la deuda sea saldada por el esfuerzo, la acción o la voluntad de otro, ni de que con el correr del tiempo, la deuda "sea olvidada".
Solo mediante la propia voluntad y el propio esfuerzo, puede un Ser saldar la deuda, devolviendo el Bien.

Cuando se transgrede el bien, se deberá recibir- antes o después-, tanto como hizo o pretendió hacer, más todo aquello que su acción y el efecto de su acción, pudieron haber atraído a quien o a quienes lo recibieron.

Aquellos que ignoran esto, poco esfuerzo hacen por adaptarse a la ineludible necesidad de vivir de acuerdo a la Ley del Amor.

El Amor llega a seres con conocimiento, iluminando sus mentes, a fin de que a través del mismo, puedan evitar en el futuro nuevas transgresiones a la Ley.

Nosotros irradiamos, y de acuerdo con lo que irradiamos, recibimos.
La vibración que nosotros proyectamos es la que nos vuelve con todo aquello que hemos producido el dolor o en felicidad para los demás.
Todo lo que de nosotros sale, a nosotros habrá de retornar.

Indefectiblemente, ahora o después, recibiremos aquello que hemos dado o deseado dar.

La Ley Divina y Universal del Amor, actúa en Armonía con la Ley de Causa y Efecto, y es la única Ley que puede modificar el Efecto, sin desvirtuar la Ley.

¿Cómo lograrlo?.- Un buen comienzo será mediante el autoanálisis, revisando nuestros pensamientos, sentimientos y acciones.
Estudiando, compasivamente, las elecciones realizadas, por si es necesario modificarlas a favor del bien.

Somos Amor... solo debemos retomar el camino hacia la Fuente, nuestra Esencia: Dios

Por Marcela Parolín (Buenos Aires)                    


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               El falso Padre Ambrosio

Uno de los escollos que presentan las comunicaciones espíritas es el de los Espíritus impostores que pueden inducir al error sobre su identidad y que, al abrigo de un nombre respetable, intentan pasar los más groseros absurdos. En muchas ocasiones hemos explicado sobre este peligro, que deja de serlo para cualquiera que examine, a la vez, la forma y el fondo del lenguaje de los seres invisibles con los cuales esté en comunicación. No podemos repetir aquí lo que hemos dicho sobre ese tema; léase atentamente al respecto en esta Revista, en El Libro de los Espíritus y en nuestras Instrucciones Prácticas, y se verá que nada es más fácil que precaverse contra semejantes fraudes, por poco de buena voluntad que en esto se ponga.

Reproducimos solamente la siguiente comparación que habíamos citado en alguna parte: «Suponed que en un cuarto vecino al que estáis se encuentren varios individuos que no conocéis, que no podéis ver, pero que escucháis perfectamente; ¿no sería fácil reconocer su conversación, si son ignorantes o sabios, personas honestas o malhechores, hombres serios o atolondrados, gente de buena compañía o sujetos groseros?»

Tomemos otra comparación sin salir de nuestra humanidad material: Supongamos que un hombre se os presente con el nombre de un distinguido literato; ante ese nombre, lo recibís al principio con toda la debida consideración a su supuesto mérito; pero si él se expresa como un hombre grosero, reconoceréis inmediatamente sus intenciones y lo expulsaréis como a un impostor. Sucede lo mismo con los Espíritus: se los reconoce por su lenguaje; el de los Espíritus superiores es siempre digno y en armonía con la sublimidad de los pensamientos; nunca la trivialidad mancha la pureza. La grosería y la bajeza de las expresiones sólo pertenecen a los Espíritus inferiores. Todas las cualidades y todas las imperfecciones de los Espíritus se revelan por su lenguaje, y con razón se les puede aplicar este adagio de un célebre escritor: El estilo es el hombre. Estas reflexiones nos son sugeridas por un artículo que encontramos en el Spiritualiste de la Nouvelle-Orléans del mes de diciembre de 1857.

Es una conversación que se estableció, a través de un médium, entre dos Espíritus, uno dándose el nombre de Padre Ambrosio y el otro el de Clemente XIV. El Padre Ambrosio era un respetable eclesiástico, muerto en Luisiana en el siglo pasado; era un hombre de bien, de gran inteligencia, y que ha dejado un recuerdo venerado. En este diálogo, donde el ridículo disputa con lo innoble, es imposible confundirse sobre la cualidad de los interlocutores, y es preciso concordar que los Espíritus que han mantenido dicho diálogo han tomado muy pocas precauciones para enmascararse; porque ¿cuál es el hombre de buen sentido que podría un solo instante suponer que el Padre Ambrosio y Clemente XIV 183 hubieran podido rebajarse a tales trivialidades, que se parecen más a una escena burlesca? Comediantes del más bajo nivel que hiciesen una parodia de esos dos personajes, no se expresarían de otro modo.

Estamos persuadidos que el Círculo de Nueva Orleáns – donde sucedió el hecho – lo ha comprendido como nosotros; dudar de esto sería injuriarlos; sólo lamentamos que a la publicación no la hayan hecho seguir de algunas observaciones correctivas, que hubieran impedido a las personas superficiales tomarlo como un modelo de estilo serio del Más Allá. Pero apresurémonos en decir que ese Círculo no tiene apenas comunicaciones de ese género: las hay de muy diferente orden, donde se encuentra toda la sublimidad del pensamiento y de la expresión de los Espíritus superiores. Hemos pensado que la evocación del verdadero y del falso Padre Ambrosio pudiese ofrecer un asunto útil de observación sobre los Espíritus impostores; en efecto, es lo que ha tenido lugar, así como se puede juzgar por la siguiente conversación:

1. Muerto en Luisiana en el siglo pasado y habiendo dejado un recuerdo venerado, ruego a Dios Todopoderoso que permita al verdadero Padre Ambrosio, en Espíritu, comunicarse con nosotros.
– Resp. Estoy aquí.

2. ¿Quisierais decirnos si realmente vos habéis mantenido la conversación relatada en el Spiritualiste de la Nouvelle-Orléans con Clemente XIV, y cuya lectura hemos hecho en nuestra última sesión?
– Resp. Lamento por los hombres que han sido engañados por los Espíritus, de los cuales también me compadezco.

3. ¿Cuál es el Espíritu que ha tomado vuestro nombre?
– Resp. Un Espíritu farsante.

4. Y el interlocutor, ¿era realmente Clemente XIV?
– Resp. Era un Espíritu simpático al que había tomado mi nombre.

5. ¿Cómo pudisteis haber permitido que se hayan dicho semejantes cosas en vuestro nombre, y por qué no habéis venido a desenmascarar a los impostores?
– Resp. Porque no siempre puedo impedir a los hombres y a los Espíritus que se diviertan.

6. Concebimos esto para los Espíritus; pero con respecto a las personas que han recibido esas palabras, son personas serias y que de ninguna manera buscaban divertirse.
– Resp. Con más razón: ellos deberían haber pensado que tales palabras sólo podrían ser el lenguaje de Espíritus burlones.

7. ¿Por qué los Espíritus no enseñan en Nueva Orleáns principios en todos los puntos idénticos a los que enseñan aquí?
– Resp. La Doctrina que os es dictada pronto les servirá; no habrá más que una.

8. Puesto que esta Doctrina debe ser enseñada allí más adelante, nos parece que si lo hubiera sido inmediatamente anticiparía el progreso y habría evitado, en el pensamiento de algunos, una lamentable incertidumbre.
– Resp. Los caminos de Dios son a menudo impenetrables; ¿no existen otras cosas que os parecían incomprensibles en los medios que Él emplea para llegar a sus fines? Es preciso que el hombre se ejercite en distinguir lo verdadero de lo falso, pero todos no podrían recibir la luz súbitamente sin ser encandilados.

9. ¿Quisierais decirnos, os lo ruego, vuestra opinión personal sobre la reencarnación?
– Resp. Los Espíritus son creados ignorantes e imperfectos: una sola encarnación no puede serles suficiente para aprender todo; es preciso que se reencarnen para progresar con las bondades que Dios les destina.

10. ¿Puede la reencarnación tener lugar en la Tierra o solamente en otros globos?
– Resp. La reencarnación se da según el progreso del Espíritu, en mundos más o menos perfectos.

11. Esto no nos dice claramente si puede tener lugar en la Tierra.
– Resp. Sí, puede tener lugar en la Tierra; y si el Espíritu la pide como misión, eso debe ser más meritorio para él que pedir avanzar más rápido en mundos más perfectos.

12. Rogamos a Dios Todopoderoso que permita al Espíritu que ha tomado el nombre del Padre Ambrosio comunicarse con nosotros.
– Resp. Estoy aquí, pero no queráis confundirme.

13. ¿Eres tú realmente el Padre Ambrosio? En el nombre de Dios, te intimo a decir la verdad.
– Resp. No.

14. ¿Qué piensas de lo que has dicho en su nombre?
– Resp. Pienso como pensaban los que me escucharon.

15. ¿Por qué te has servido de un nombre respetable para decir semejantes tonterías?
– Resp. A nuestros ojos los nombres no son nada: las obras lo son todo; como se podía ver lo que yo era por lo que yo decía, no le atribuí consecuencias a la usurpación de este nombre.

16. ¿Por qué en nuestra presencia no mantienes tu impostura?
– Resp. Porque mi lenguaje es una piedra de toque con la cual no podéis engañaros.

Nota – Varias veces se nos ha dicho que la impostura de ciertos Espíritus es una prueba para nuestro juicio; es una especie de tentación que Dios permite para que, como lo ha dicho el Padre Ambrosio, el hombre pueda ejercitarse en distinguir lo verdadero de lo falso.

17. Y tu compañero Clemente XIV, ¿qué piensas de él?
– Resp. Él no es mejor que yo; ambos tenemos necesidad de indulgencia.

18. En el nombre de Dios Todopoderoso, te pido que vengas.
– Resp. Estoy aquí desde que está el falso Padre Ambrosio.

19. ¿Por qué has abusado de la credulidad de personas respetables, para dar una falsa idea de la Doctrina Espírita?
– Resp. ¿Por qué estamos inclinados a faltas? Porque no somos perfectos.

20. ¿Ambos no pensasteis que un día vuestra bellaquería sería descubierta, y que los verdaderos Padre Ambrosio y Clemente XIV no habrían de expresarse como vosotros lo habéis hecho?
– Resp. Las bellaquerías ya fueron descubiertas y castigadas por Aquel que nos creó.

21. ¿Sois de la misma clase que los Espíritus a los que llamamos golpeadores?
– Resp. No, porque aún es preciso tener razonamiento para hacer lo que hicimos en Nueva Orleáns.

22. (Al verdadero Padre Ambrosio.) ¿Os ven aquí estos Espíritus impostores?
– Resp. Sí, y sufren al verme.

23. Estos Espíritus ¿son errantes o reencarnados?
– Resp. Errantes; ellos no son lo bastante perfectos como para desprenderse si estuviesen encarnados.

24. Y vos, Padre Ambrosio, ¿en qué estado estáis?
– Resp. Encarnado en un mundo feliz y sin nombre para vosotros.

25. Nosotros os agradecemos los esclarecimientos que habéis tenido a bien darnos; ¿tendríais la bondad de venir otras veces entre nosotros, para decirnos algunas buenas palabras y darnos un dictado que pueda mostrar la diferencia entre vuestro estilo y el de aquel que había tomado vuestro nombre?
– Resp. Estoy con aquellos que quieren el bien dentro de la verdad.

Allan Kardec
Revista Espirita 1858


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¿Jesús de Nazaret resucitó 

 muertos porque era Dios ?

Jesús de Nazaret, durante su vida pública, no resucitó muertos ni hizo milagros, tal como se entienden en el sentido de alterar de forma extraordinaria lo que está sujeto a unas normas y leyes de la Naturaleza. Eso sí hubiese sido algo “sobrenatural”, pero nada existe fuera de la Naturaleza, pues esta es el orden establecido por el Padre para ala Creación. Existen fenómenos paranormales o extraordinarios, pero no sobrenaturales, porque no puede contradecirse Dios a Sí mismo en su Creaación.
  Jesús no vino a este mundo para hacer de mago prestidigitador ni para romper las Leyes Naturales establecidas por Dios. Además, Él no dijo en ningún momento que Él fuese Dios, y desde luego no lo era. Él solamente dijo ser Hijo de Dios, y por extensión también nos enseñó a que todos somos igual que Él, hijos del mismo Padre. Dios es nuestro Padre Celestial, porque de Él procedemos.
Por otra parte, es de señalar que Dios solo se manifiesta mediante unas normas fijas, que son las leyes cósmicas naturales, por lo Dios no se dedica a resucitar seres humanos en este pequeño planeta Tierra, ni a hacer grandes milagros para impresionarnos con su poder. Si tales milagros fuesen reales, tal como se entienden, Dios estaría actuando contra sus propias Leyes establecidas por Él.  que tienen un carácter universal. Creer en esa fantasía es como pretender rebajar la infinita grandeza y sabiduría del Creador.
En la persona de Jesús de Nazaret encarnó el Espíritu regidor de la Tierra, el Cristo  que Él fue y es su Guía,  que tutela este planeta y a sus criaturas, desde el comienzo  de la existencia de nuestro mundo, en todo su proceso. Él es sin duda, el Ser espiritual de más elevado, cercano al Padre, y de la más alta jerarquía espiritual que ha encarnado jamás  en la Tierra.
Precisamente este elevado Ser,  encarnó como  Jesús de Nazaret, para impulsar nuestra evolución  enseñándonos el camino a la perfección y a la felicidad cerca del Padre, con  Su mensaje ético y moral que tanto  ha impulsado la evolución espiritual en la Tierra, además  de mostrarnos nuestra filiación Divina  haciéndonos comprender que somos hermanos  procedentes de un mismo Padre común y que juntos nos debemos aproximar  a  nuestro Padre común, por el camino del Amor que nos lleva a una felicidad incomprensible todavía para los seres humanos que habitamos actualmente este pequeño mundo de Expiación y Pruebas que es la Tierra.
De otra parte, un Ser Crístico de su nivel, no actúa aislado y en solitario en un mundo tan inferior  como lo es el nuestro y mas aún como lo era la Tierra en aquella  época, sino que lo hizo asistido por  la enorme energía  mental y la gran capacidad espiritual vibratoria de muchos otros evolucionadísimos Seres del Plano Espiritual o de otras dimensiones, que nunca dejaron de  acompañarle, ayudarle y servirle en su misión redentora.
     Los prodigios de Jesús fueron reales, pero no sobrenaturales; estuvieron basados en el dominio natural  y la autoridad que Su Espíritu tenía sobre la Naturaleza, como magnetizador y manejador de las energías cósmicas, además de por su enorme ascendiente y poder sobre todos los seres espirituales que ante Su sola presencia le quedaban sometidos. Jesús realizó sus prodigios mediante ese  gran poder mental y magnetizador que irradiaba, así como por la potente energía sanadora que dirigía y controlaba desde la mente mediante Su voluntad. El tenía estas capacidades de modo natural, sin tener que hacer para ejercerlas esfuerzos extraordinarios, debido a su elevadísimo nivel de evolución en todos los sentidos. De hecho, el único “secreto” que Él podía tener para mantener y aplicar esas capacidades, era su permanente conexión espiritual con el Padre y con todo el cortejo de grandes Seres espirituales que lo acompañaban permanentemente.
     Él no vino a este mundo  para  hacer mágicos y maravillosos  milagros que pareciesen trastocar el orden Divino de la Creación, de la vida y de la muerte,  establecidos por el Padre,  derogando  la Ley Natural  establecida,  ni ninguna otra ley divina, porque estas leyes fueron establecidas  por el mismo Dios Creador,  infinitamente superior en Jerarquía  a todas sus criaturas, incluidos los “Arcángeles” y todos  los “Cristos Planetarios”.
      Jesús  fue un profundo conocedor del espíritu humano  su psicología, y sabía como despertarlo al interés por una comprensión espiritual y  guiarlo por el camino para realizar una  reforma moral que nos  impulsase en el proceso evolutivo. Por eso, a veces obró prodigios de sanación mediaante su  gran poder Divino, cuando  las leyes de Causa y Efecto  lo permitían, pero lo que no hizo nunca, a pesar de las apariencias, fue resucitar cadáveres en el literal sentido de su significado, derogando así una ley natural establecida por el Padre, ni  menos aún pretendiendo  impresionar a nadie  haciendo que ningún espíritu ya libre de la materia regresara desde el Más Allá  a la misma materia abandonada con la muerte, pues además para ser creído y llegar al corazón de los que le escuchaban, no necesitaba ejercer de mago prestidigitador ni de romper con las Leyes Naturales establecidas , sino que lo lograba llegando al corazón de quienes le seguían por la pureza y elevada  irradiación mental o por el enorme magnetismo que le caracterizaba. Tenemos por ejemplo, el episodio evangélico de la “resurección” de su amigo Lázaro, de la que el evangelista señala, para remarcar más el hecho en sí mismo, que el cadáver ya olía, para dejar claro que no había otro sentido en el cuadro descrito, que el de la verdadera y auténtica muerte, y que Jesús, impresionado ante la muerte de su amigo, sollozó, lo que vendría a señalar que el mismo Jesús era un Ser humano, tan sensible como cualquiera, y lo tuvo por muerto, no sabiendo lo que poco después acontecería con el amigo por su mediación. Sin embargo, este caso, como tantos otros conocidos o desconocidos que se han dado a lo largo de la historia humana, bien pudo ser en realidad, un estado de catalepsia o muerte aparente, del que Cristo lo sacó por su gran poder magnetizador y su autoridad sobre todos los Espíritus.
 Por estos  poderes hizo también otros muchos “milagros”, pero discretamente, de modo que no transcendieron y  por eso  no han pasado a la historia a través de aquellas ancestrales crónicas  primero relatadas y luego escritas que fueron seleccionadas en los escritos Evangélicos, pues queda claro que a Jesús no le interesaba captar la atención de ese modo, no era esa su misión,  porque además esto hubiera sido más bien  una rémora para cumplir con su misión de llegar a despertar el verdadero sentimiento y el corazón de las personas.
- Jose Luis Martín-



“Se puede decir que en la naturaleza no hay milagro, pero también se puede decir que todo es milagro”

                -Pío Baroja(1872-1956),escritor español-
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jueves, 2 de abril de 2020

Biografía de Allan Kardec

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.-Biografía de Allan Kardec- Su Aniversario
2.-¿Existen las penas eternas?
3.- El compromiso del Espiritismo con la democracia.
4.- Cristianismo y Catolicismo
5.- Comunicado del Dr. Bezerra (espíritu)- La Pandemia




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   Allan Kardec – Biografía

Allan Kardec«El Espiritismo es a la vez una ciencia de observación y una doctrina filosófica. Como ciencia práctica, consiste en las relaciones que pueden establecerse con los espíritus, como doctrina filosófica comprende todas las consecuencias morales que se desprenden de semejantes relaciones.» ( «¿Qué es el Espiritismo?» Allan Kardec )
Allan Kardec fue codificador del Espiritismo. Organizador escrupuloso de un material que fundamentó la corriente espiritista del s.XIX, pero en modo alguno se trató de un escritor imaginativo y tampoco de estilo místico.
Primeramente debemos saber que Francia en el 3 de Octubre de 1.804 , día del nacimiento de Hippollite Leon Denizard Rivail (más tarde veremos cómo pasaría a llamarse Allan Kardec), ya había pasado por la época de la Enciclopedia y, esta línea de pensamiento, dejó en las bases de su sociedad, a grandes pedagogos muy rigurosos, formadores de la conciencia intelectual de Kardec.
Allan Kardec nació en un hogar donde la elevada cultura estaba ya profundamente asentada. Hizo sus primeros estudios en Lyon y los completó en Yverdum (Suiza), en el Instituto del celebre profesor Pestalozzi, conocido por ser uno de los más respetados centros de enseñanza de toda Europa, y por donde pasaron famosos intelectuales de aquella época. Nuestro hombre se reveló aquí como un discípulo brillante en Ciencias y Letras.
Se entrego a fondo a la lingüística y hablaba correctamente el alemán, el inglés, el español y el holandés. Vuelto a París funda allí un Instituto de Enseñanza semejante al de Yverdum. Y como educador publica numerosos libros, gracias a los cuales, a pesar de verse arruinado por problemas familiares, consigue sobrevivir económicamente. Daba también clases de química, física, astronomía y anatomía comparada.
Prosiguiendo su carrera pedagógica hubiera podido desarrollar su vida, pero en 1854, con 50 años, oye hablar por primera vez del fenómeno de las mesas giratorias (estaba de moda). Fue su viejo amigo Fortier (magnetizador) el que le dijo…»He aquí una cosa extraordinaria, no solamente se hace girar la mesa, magnetizándola, sino que se le hace hablar: se interroga y ella contesta.» Nuestro codificador contestó… «Yo creeré en ello cuando lo vea y se me haya probado que una mesa tiene cerebro para pensar, nervios para sentir, y que puede convertirse en sonámbula. Hasta entonces permitidme que no vea en ello mas que un cuento de niños .»
Al principio de 1855, encontró a Carlotti (otro viejo amigo) que vuelve a relatarle fenómenos, y a sugerir el hecho de que pudieran estar provocados por espíritus, esto despierta su irresistible curiosidad de estudioso e investigador. En Mayo de 1855, acompañado de Fortier, visita la casa de una conocida sensitiva , Madame Roger .
Allí mantiene una conversación con diversas personas que le redundaron en la idea antes sugerida por Carlotti. Esta reunión le causa honda huella y en allí mismo es ya convidado a asistir a una sesión de experiencias. Cuando sale dice…»fue allí, donde por primera vez puedo dar testimonio del fenómeno de las mesas giratorias, que saltaban y corrían, en condiciones tales que la duda no era posible. Allí vi también algunos ensayos imperfectos de escritura mediúmnica».
Todavía escéptico, pero impresionado, traba amistad con la familia Baudin , a cuyas reuniones es invitado. Nos cuenta…»Fue allí donde hice mis primeros estudios sobre Espiritismo, mas fundamentados sobre las observaciones que sobre las revelaciones. Apliqué a esta nueva ciencia, como lo había hecho siempre, el método experimental. Jamás senté una teoría preconcebida. Observaba con atención, comparaba, deducía y sacaba conclusiones; de los efectos me remontaba a las causas mediante la deducción y el encadenamiento lógico de los hechos y admitiendo la viabilidad de una explicación solamente cuando podía resolver ella todas las dificultades inherentes al tema… Este es el procedimiento que utilicé toda mi vida, a partir de los veinticinco o veintiséis años. De entrada comprendí la gravedad de la investigación que emprendía y entreví en estos fenómenos la clave del oscuro y controvertido problema del pasado y del porvenir de la humanidad, la solución y la respuesta a todas mis búsquedas. Se trataba de una revolución completa en las ideas y en las creencias; por tanto debía actuar con circunspección y no a la ligera; ser positivista y dejar los ideales de lado para evitar afirmaciones ilusorias.»
En 1855 recibe de Carlotti y de un grupo de estudiosos 50 cuadernos conteniendo relatos de experiencias y comunicaciones diversas, pidiéndole que analice y ordene el contenido. Una noche, en una de las sesiones en casa de Baudin, nuestro hombre (todavía Rivail) recibe una comunicación de su espíritu protector. Éste, nombrado Espíritu de la Verdad, le revela una anterior encarnación con los druidas en la Galia y cuyo nombre, en aquellos tiempos, fue Allan Kardec.
También le comunica su ayuda en la importante tarea para la que ha sido destinado. A partir de este momento Allan Kardec se lanza al trabajo, recibiendo instrucciones a través de diferentes médiums ( Japhet, Croset, Dufaux, Aline, hermanas Baudin, etc ) diversificando de este modo los intermediarios de su comunicación con los espíritus, para mejor contrastar la verdad.
El 18 de Abril de 1857 publica un libro que marcará el inicio del espiritismo » El Libro de los Espíritus». Este libro ya aparece firmado con el nombre Allan Kardec, apartando así la época de escritor y pedagogo prestigioso que firmaba con el de su nacimiento. En los pocos años que le quedaban ya por vivir (en esta reencarnación) escribió todos los libros que completan la codificación espirita y completo el primero.
En 1858 editó la Revue Spirite (Revista Espírita). En 1861 publica El Libro de los Médiums. Su texto comprueba el carácter científico de la Doctrina Espírita, y provoca un gran revuelo y el catolicismo se levanta contra Allan Kardec. Ese mismo año 300 libros espíritas son quemados en Barcelona por la inquisición española. Tiempo después, al respecto de este hecho, Kardec recibió, a través de un médium, el siguiente mensaje del obispo de Barcelona, autor del acto de fe que decretó la incineración de los libros, y que ya había desencarnado: «Esta escrito. Tu quemaste las ideas y las ideas te quemaron. Rogad por mí; rogad, porque es agradable a Dios la oración del perseguido para con su perseguidor. Habla el que fue obispo y ahora no es mas que penitente».
En 1864 publica El Evangelio según el Espiritismo. En 1865 publica El Cielo y el Infierno. En 1868 publica La Génesis. Allan Kardec desencarnó en 1869, contaba casi 65 años. La obra de Allan Kardec es de obligatorio conocimiento para descifrar el Espiritismo. Muchos libros espíritas se han publicado después, pero en los del codificador se resume el carácter original de esta transmisión espiritual, y la orientación para acercarnos nosotros a los mensajes. Además estos libros, por su extenso tratamiento del tema, contienen innumerables descubrimientos, muchos de ellos verificados después por la ciencia.
Debemos recordar que en el mismo año de la desencarnación de Kardec, la Sociedad Dialéctica de Londres nombró un comité para estudiar los fenómenos del Espiritismo, cuyo conocimiento se propagaba por toda Europa. Tras meses de investigaciones, sus 22 miembros concluyeron que los fenómenos eran auténticos. A ésta han seguido muchas otras investigaciones sobre los fenómenos y las tesis espíritas que igualmente han concluido aceptando la propuesta del Espiritismo.
( De la Revista de la FEE)




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       ¿EXISTEN LAS PENAS

                  ETERNAS?

La pregunta sobre la que vamos a reflexionar es la que da título a este artículo: ¿Existen las penas eternas? La existencia del bien, la existencia del mal, los premios y los castigos; el sufrimiento y la felicidad. ¿Qué será de nosotros una vez hayamos cruzado el umbral? ¿Seremos felices o desdichados? ¿La situación que pasemos a vivir será irreversible, sin posibilidad de variación? ¿Si soy infeliz, tendré la posibilidad de mejorar mi estado? Si, por el contrario, mi situación es dichosa, ¿podría deteriorarse, o por el contrario, podría mejorarse aún más?
Efectivamente, estos son algunos de los interrogantes que se ha planteado el ser humano desde la noche de los tiempos. Bien es cierto que el hombre, aunque con mucha lentitud, ha ido dando pasos en dirección al esclarecimiento de estas cuestiones. Los dogmas y los prejuicios, consecuencia del fanatismo y las pasiones humanas, han retardado sobremanera el avance en este campo tan fundamental como en otras áreas del progreso.
No obstante, si recordamos las palabras del inigualable rabí: “No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido” (Mateo 10:26), nos anuncia la llegada al mundo de una época en la que el ser humano poseerá la suficiente capacidad como para admitir sin demasiada dificultad ciertas verdades que han permanecido ocultas, o quizás al alcance de unos pocos. Lógicamente, este hecho no se podría entender como fortuito o aislado y que de repente golpeara o deslumbrara al hombre. La evolución no funciona de esa manera.
A lo largo de la historia han existido señales, vestigios de esas verdades que han permanecido veladas; personajes del mundo de la ciencia y de la mística que aportaron, con mayor o menor éxito, sus descubrimientos y experiencias. Hemos de situarnos irremediablemente en una época clave, el siglo XIX y sus manifestaciones mediúmnicas, a saber: mesas parlantes, fenómenos de tiptología, materializaciones ectoplasmáticas, etc. Se abría definitivamente la puerta de la otra dimensión. A partir de entonces el intercambio se intensificó, siendo vulgarizados por muchos; pero otros, más bien escasos en un primer momento, supieron comprender la gravedad del mensaje que contenían dichas manifestaciones y que significaban la instauración de una nueva era para la humanidad. Se empezaban a cumplir las palabras del Maestro. “No hay nada oculto que no deba ser revelado…”.
Es en esa misma etapa histórica cuando aparece el Espiritismo, una doctrina transmitida por los propios espíritus y codificada por un hombre extraordinario que supo entender la trascendencia del mensaje que traían a la Humanidad, el filósofo y profesor francés Hippolyte Léon Denizard Rivail, más conocido como Allan Kardec.
Precisamente, la visión tan clara que tiene la doctrina espirita sobre el Más Allá y las penas futuras se basa en numerosas observaciones que le otorgan autoridad, y también a la multitud de testimonios de almas desencarnadas que vienen a manifestar sus sensaciones y experiencias, en base a su situación personal y en función de cómo fue su última vida con cuerpo físico.
La primera idea fundamental que se desprende de los testimonios de los espíritus, y que se pueden encontrar en la segunda parte de la obra “El cielo y el infierno” del propio Allan Kardec, es que: “A cada quien según sus obras” (Romanos 2: 6).
Ítem 28.- “La situación del espíritu en el mundo espiritual es aquella que éste se preparó para sí durante su existencia corpórea”. “Quien mucho sufre en la Tierra es atribuible a que mucho debía expiar”.
Es decir, aquellos que han hecho el bien, que se han esforzado en su autoreforma y que han aceptado las pruebas sin murmurar, estas almas, al abandonar la materia solo pueden encontrar felicidad por el deber cumplido, también por haberse despojado de imperfecciones que son las causantes de desdicha e infelicidad.
Por el contrario, aquellos que se dejaron llevar por el mal durante su última existencia física, que no atendieron a los llamados de su conciencia, que desaprovecharon el tiempo, la oportunidad de automejorarse y de hacer el bien, esas almas, lógicamente, no pueden tener ningún tipo de compensación, puesto que lo que sembraron es lo que les corresponde recoger.
Ítem 6.- “El espíritu debe sufrir no sólo en razón del mal que obró, sino también del bien que pudo hacer y no lo hizo durante su estancia terrestre”.
Ahora bien, volviendo al principio y al interrogante que da título a este artículo, ¿existen las penas eternas? Podemos contestar con las siguientes reflexiones:
El sufrimiento es inherente a la imperfección. De tal modo que seres perversos e irremediablemente alejados del bien de un modo perpetuo significaría que las leyes divinas se sentirían incapaces de sensibilizar a ese espíritu y, ni el tiempo sin tiempo ni las continuas experiencias acumuladas sin fin, serían capaces de reconducirlo, lo cual señalaría un grave error de previsión; una chispa divina bloqueada e insensible a perpetuidad, algo que no se corresponde ni con la sabiduría ni con la misericordia divina.
También nos podríamos plantear el porqué de la existencia del mal; de no existir, se nos podría haber evitado muchos sufrimientos y equivocaciones. Sin embargo, hemos de tener en cuenta que sólo podemos hablar de verdadera responsabilidad espiritual cuando tenemos libertad para elegir y capacidad para hacer lo correcto. La responsabilidad varía en función del conocimiento que posee el ser y la experiencia acumulada. No obstante, si solo existieran automatismos comportamentales para el ser humano, no se le podría exigir verdadera responsabilidad. O dicho de otro modo, si solamente pudiera elegir un camino no existiría auténtica libertad, y sin libertad ni responsabilidad es imposible crecer y perfeccionarse, ni tampoco conocer el valor de la obra divina que nos envuelve y de la que todavía estamos muy lejos de comprender en toda su majestuosidad. Esta sea quizás la idea más importante que puede justificar la existencia del mal. Por tanto, no se equivocan aquellos que afirman que el mal es la ausencia de Dios.
Ahora bien, la pregunta que a continuación podríamos formularnos es: ¿si el mal no es perpetuo, de qué modo borra el espíritu sus faltas? La codificación nos lo aclara nítidamente:
Ítem 16.- “El arrepentimiento, la expiación y la reparación son las tres condiciones necesarias para borrar las huellas de una falta y de sus consecuencias”.
A través del arrepentimiento el alma analiza y comprende sensibilizada su error. Es sin duda el primer paso, de lo contrario es imposible corregir voluntariamente lo que no se ve o comprende.
En segundo lugar la expiación, que son los sufrimientos físicos o morales de las faltas cometidas, bien en el plano físico o espiritual, hasta que se borren por completo sus huellas.
En tercer lugar, la reparación: Ítem 17; nota al pie“La necesidad de la reparación es un principio de rigurosa justicia que podemos considerar como la auténtica ley de rehabilitación moral de los espíritus”. Consiste en hacer todo el bien posible a aquellos a quienes se les perjudicó, muchas veces reencarnando en una misma familia carnal; otras veces propiciándose relaciones sociales, familiares o sentimentales que nos demandan una conducta recta, unas obligaciones morales; de ese modo nos perfeccionamos, hacemos el bien y rescatamos las posibles deudas que tengamos pendientes con ellos. “Así es como el espíritu progresa aprovechando su pasado”.
En resumen: Ítem 33.- “Todo hombre puede liberarse de sus imperfecciones por obra de su voluntad”.
Por lo tanto, las penas eternas a la luz del espiritismo son una quimera que se desmiente con la lógica y el conocimiento práctico de las leyes espirituales que nos rigen. La obra de Dios es renovadora y creciente, tendente a la perfección. La eternidad de penas o de castigos sería una especie de enfermedad incurable, un corte de digestión letal contrario a la naturaleza del ser y a los mecanismos de transformación permanente de la propia vida.
 José Manuel Meseguer- Amor,Paz y Caridad

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                                     EL COMPROMISO DEL

 ESPIRITISMO CON LA DEMOCRACIA


“Es preciso que el poder limite al poder” (Montesquieu)

El Espiritismo no es una doctrina política. Sin embargo, es una doctrina filosófico-moral, nacida de la experimentación científica de los fenómenos de comunicación con los espíritus. En su vasta obra, Allan Kardec (1804-1869), no demostró preocupaciones para proponer teorías políticas referentes al ejercicio del poder, sus formas, divisiones y atribuciones, modos de elección de los gobernantes, etc. Ni por eso, dejó de abordar las grandes cuestiones éticas necesariamente intrínsecas al ejercicio del poder, tales como la  responsabilidad moral de eventuales detentores de autoridad en todas las instancias de la vida, y las virtudes que deberían adornar la personalidad de sus titulares. Con la figura metafórica de "aristocracia intelecto-moral", proyectó la sociedad del futuro, dirigida por hombres y mujeres con elevados dotes intelectuales, conocimientos y moralidad, indispensables para el orden y el progreso de los pueblos.

Innegablemente, sin embargo, el Espiritismo, por sus contenidos sociales claramente definidos, de modo muy particular en la tercera parte de " El Libro de los Espíritus", se adhiere a las propuestas iluministas que marcaron el siglo anterior a su sistematización doctrinaria. Valores como libertad, igualdad y fraternidad, bandera de la Revolución Francesa, fueron interpretados por Kardec como "leyes divinas o naturales" aplicables a todos los pueblos. Con base a esos mismos principios, pensadores iluministas, de entre los cuales sobresale el ilustrado compatriota del Profesor Rivail, Charles-Louis de Secondat, más conocido como Montesquieu (1689/1755), formularon las bases de la moderna democracia, abriendo camino al denominado contemporáneamente como Estado Democrático de Derecho.

Situado el concepto de Estado Democrático de Derecho, está la necesidad del poder estal conferido por las leyes y por la voluntad mayoritaria de los ciudadanos de una República. ser separado y ejercido por áreas específicas. dotadas de autonomía e independencia

La fórmula de Montesquieu que cpncibió el Estado regido `por los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, fue la que modernamente se consagró como ideal. Al afirmar que es necesario que el poder limite al poder, el Barón de Montesquieu concibió el sistema de frenos y  contrapesos, indispensable para el pleno ejercicio de la democracia

Y es en ese contexto en el que el mismo Espiritismo no siendo una teorìa política, está desde su nacimiento insertado en la democracia. siendo así parte integrante la propuesta espírita, de la que no se puede apartar. bajo pena de abrir un flanco de autoritarismo contrario a la libertad.

La injusticia, enemiga de la igualdad, es la primacía del orgullo y del egoísmo, los cuales impiden la construcción del espíritu de fraternidad.
    Es oportuno recordar esos conceptos históricos y doctrinarios en el momento en que en Brasil resurgen claros intentos de debilitar los poderes de la ´República, que ejercen justamente la acción de freno y contrapeso del Ejecutivo. No vale para justificar las tentativas, alegar la corrupción, o el corporativismo, u otros defectos, siempre encontrables en oportunistas e irresponsables miembros de aquellos poderes. Cuestiones éticas y morales también se combaten con las leyes y su correcta aplicación, objetivo solo alcanzable por el pleno, contínuo y permanentemente mejorado ejercicio de la democracia. Al Espiritismo le está reservada, fundamentalmente, la misión del perfeccionamiento moral del ser y de la sociedad, demostrando la realidad del espíritu, su inmortalidad, y la autonomía que le confiere la naturaleza, apuntando a la construcción de un mundo mejor y más feliz.

- Periódico virtual CEPA Opinión-

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             Cristianismo y Catolicismo 

                             
   El Cristianismo original predicado por los discípulos y seguidores del “Maestro”, debido a las diferentes interpretaciones que de sus enseñanzas  se hicieron en los diversos pueblos en los que estaba extendido, a lo largo de su historia se fue desgajando en varias ramas o sectas que se han ignorado  mutuamente hasta nuestros días, mirándose con recelo y viéndose como rivales y hasta enemigas, pretendiendo cada una estar en posesión de la  verdad llevando el auténtico mensaje cristiano, y mirando como rivales  a las otras confesiones cristianas como usurpadoras y falsas,. Esto  dio lugar a algunas de las grandes guerras de la historia,  ante los cismas que las provocaron..
     Una de las grandes sectas del Cristianismo fue la  llamada Iglesia  Romana o Católica, a cuya cabeza está el Papa como líder supremo, religioso y político, pues quedó circunscrito su dominio terrenal en un territorio declarado  república independiente de Roma, “El Estado del Vaticano”. El Papa es considerado por los católicos como  la “representación” de Jesucristo en la Tierra  y  el sucesor  de San Pedro, el discípulo de Jesús  quien, según  el dogma católico le atribuye, fue encargado por su Maestro para edificar y mantener su iglesia. Pero en realidad no fue su discípulo Pedro quien la creó, sino que este  heredó su dirección cuando el Maestro Jesús le encomendó que guiase a los demás discípulos y seguidores. Sin embargo quien realmente la creó fue Pablo de Tarso, el más ardiente seguidor de Jesús, al que no llegó a conocer  personalmente en vida de este.
     El Catolicismo con sus dogmas del “pecado original”, la “salvación por la gracia”, el  “infierno” la redención”,etc., desfiguró  las puras y genuinas doctrinas del Evangelio de Jesús, desvirtuando su esencia y ocultando y hasta persiguiendo otros dogmas y creencias en principio admitidos, tal como la creencia en  la reencarnación o renacimiento;  sin embargo hay que considerar la realidad en un contexto más amplio como lo es el que  el Catolicismo   resultó ser un elemento parásito del Cristianismo primitivo al que privó de su pureza y sencillez.
      El Catolicismo  parece ser que  desde sus comienzos a partir de la idea cristiana, tomó del  Budismo el modelo de su organización jerárquica, y de la religión politeísta de Roma, sus cultos, sus ceremonias, sus símbolos y rituales,  y a su vez, de la religión de la India la idea de la Trinidad, entre otras.
       La Iglesia católica por ganar y mantener poderes e influencias, siempre trató de aliarse con el poder político establecido, buscando consolidar su presencia e influencia en  aquellos pueblos en donde las demás religiones, incluidas otras Cristianas, fueron arrinconadas o desplazadas a otros lugares geográficos fuera del alcance de sus dominios. Durante el oscurantismo de la Edad Media, esta secta, que al principio era conocida como “Iglesia de Roma” dominó al mundo por el terror con la Inquisición. y con los conflictos bélicos que provocó, haciendo correr ríos de sangre, mientras que Jesucristo sin embargo había anunciado un reino de Amor y  de Caridad que nada tenía que ver con aquel cristianismo belicoso que no era más que un paganismo cruel y despiadado que actuaba en nombre de Jesús..
     Esta Iglesia se atribuyó el poder de perdonar los pecados mediante el sacramento de la confesión, y de conceder indulgencias para ser perdonados por Dios y reservar un lugar en el Cielo (como si es que el Cielo fuese un lugar). Eso es una usurpación de lo que solo Dios tiene el poder de dar, pues el hombre puede conceder su perdón, pero el perdón real y definitivo que libera al alma culpable, solo lo puede dar Dios cuando el pecador se dirige a El  arrepentido de su falta y con la Fe puesta en Su misericordia, habiendo rescatado (o compensado) la gravedad de sus faltas por el amor o por el dolor, sabiendo que finalmente, Dios siempre le  va a perdonar.
       De tanta parafernalia de dogmas, sacramentos y ritos, llegó a hacer siempre un negocio bastante rentable, pues además de los diezmos de los fieles, por la administración de sus ceremonias sacramentales, siempre cobró  vendiendo indulgencias y perdonando pecados según tarifa.
     A pesar de que en sus comienzos, las manifestaciones mediúmnicas  y su práctica entre los primeros cristianos eran  habituales, posteriormente la iglesia, escudándose en la prohibición de Moisés al pueblo hebreo, las prohibió a su vez, y desde entonces siempre les atribuyó el carácter de demoníacas, inútiles y peligrosas. Al respecto, cabe recordar que muchos de los grandes descubrimientos científicos de la historia han sido tratados del mismo modo por la Iglesia Católica. Sin embargo cuando alguna manifestación mediúmnica o fenoménica de carácter paranormal se ha producido dentro de las filas del catolicismo oficial,  tras mucho estudiarlas para ver si les conviene admitirlas o no les conviene, las ha calificado finalmente como“milagro”,o “hechos milagrosos  extraordinarios”, siempre atribuidos a algún santo, a Jesús, o a la Madre de Jesús, etc., apoyando en esto sus  dogmas particulares y las confirmaciones de una fe que mantienen e imponen. Cuando no ha sido así, ha recurrido a la figura del demonio o Satanás para descargar sobre él lo que a la religión le ha estorbado.
       Desde el máximo respeto que merecen los católicos de buena fe, no dejo de afirmar que la Iglesia  infalible en sus dogmas inspirados por el Espíritu Santo, según ella,  se equivocó  muchas  veces a lo largo de la Historia y  aunque la Ciencia desmintió muchas veces sus dogmas y afirmaciones, en vez de corregir con humildad los postulados doctrinarios sostenidos, se opuso  a los dictámenes de la Ciencia cuanto  pudo,  dando lugar a gentes escépticas y ateas que abandonaron la fe que tenían religiosa que tenían y terminaron admitiendo solamente  las demostraciones empíricas de la Ciencia.
      Actualmente la Iglesia Católica, sigue dando mal ejemplo al mundo debido  en muchas ocasiones al mal comportamiento moral de sus prelados y a la manifestación ostentosa de las muchas riquezas que posee, sobre todo en el mismo Vaticano, en donde el oro y el esplendor  siempre se mostraron abundantes, mientras que millones de seres humanos hambrientos siguen desatendidos en las necesidades más básicas por cualquier lugar de este miserable mundo. Por otra parte la Iglesia sigue cerrando los ojos ante la injusticia social y  ante muchos problemas humanos acuciantes que esperan de  ella algún consuelo o solución , sin embargo continúa acomodada en los dogmas doctrinales que antepone a la realidad social y a la caridad,  haciendo oídos sordos a tanta necesidad de justicia social para no enfrentarse a ciertos países poderosos y opresores, a los que en el mejor de los casos, a veces se atreve a amonestar  levemente, como dándoles una cariñosa   palmadita en el hombro para que no se molesten. Y si a todo esto, añadimos los  abundantes casos de pederastia cometidos por sus sacerdotes, que debieran dar un ejemplo cristiano, limpio y honesto y no lo han dado, desengañando así a tantos fieles que esperaban encontrar siempre en ellos el buen ejemplo acorde con la moral que predican....
      No obstante, es de justicia el reconocer también, que la obra de la Iglesia en muchos momentos de la historia y lugares del mundo, ha sido y es  positiva y útil, habiendo ayudado a tantas personas y poniendo dique a tanta barbarie, creando por todo el mundo instituciones de beneficiencia y caritativas.
      Por último deseo subrayar que uno de los principales problemas de las iglesias cristianas, es que le dan a Jesús como persona, la importancia que se debería de dar sobre todo a sus enseñanzas sagradas y fundamentales y la importancia que se le debiera dar a Dios por encima de todas sus criaturas, incluido Jesucristo.

-Jose Luis Martín 

          “ Ignoro quien soy, pero sé esto: que cuido y sano enfermos, que doy claridad y seguridad a los que dudan, que doy dinero a los desgraciados. Se han escrito sobre mí muchas mentiras porque nadie sabe la verdad...Pero es necesario que muera y entonces se sabrá lo que he hecho.”
                                      - Cagliostro -

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  COMUNICADO DEL DR. BEZERRA

 (espíritu)

   LA PANDEMIA.-

"JESÚS  DE  NAZARETH  NOS  PROTEGE"

Hijitos míos, en estos  momentos cruciales que estamos viviendo, Jamás tuvimos tanta necesidad de este Pastor querido, y jamás la humanidad expresó tanto Amor como en estos días. El Amor a la naturaleza, en sus más variadas expresiones. En este Amor a la naturaleza, a todo lo que en la naturaleza vibra y vive. A nuestros hermanos de la escala zoológica, los animales. A nuestros  enemigos, a nuestros amigos y hermanos, ¡nunca hubo tan bella y noble consciencia de las palabras de Jesús! Porque Él no nos dejó huérfanos, permitió que las estrellas luminosas, cayesen de los cielos sobre la Tierra, en la oscuridad de la noche, anunciándonos que ya se está produciendo el esperado cambio moral de nuestro maltratado planeta.
      Muy pronto a su debido tiempo, todo se consumará y volverá a brillar la  luz de la paz, del Amor y la fraternidad.  
   ¡En ningún tiempo, Jesús fue tan exaltado, y tan combatido
     
       Y ese hecho, merece de nosotros mismos una profunda reflexión. ¡No os turbéis y no temáis! "La muerte no es el fin, es la gran libertadora de la esclavitud carnal". 
      No os preocupéis en demasía con la presencia pandémica, del virus, cuyo momento, será más tarde entendido en sus razones, en sus orígenes y del porque nos llegó ahora provocando pánico y dolor. Vosotros que conocéis a Jesús, mantened el respeto a las leyes, buscando la precaución recomendada   por   las autoridades    sanitarias.  ¡Pero,  no ocultéis la mano socorrista, a los que padecen! No neguéis la palabra libertadora a los que se preparan para enfrentar la inmortalidad. No salgáis de donde fuisteis colocados, en una inútil y engañosa tentativa de impedir la contaminación. Buscad la pureza íntima y sobre todo, alimentaos de la Fe dinámica, valiente y amable. Amando a todos, evitando las tribulaciones y tentaciones que han de venir…..
   ¡Hoy, quizás, más que nunca! Jesús necesita de vuestras manos, hablar por vuestros labios, sintiendo el calor de vuestra compasión y la misericordia de vuestros sentimientos. El gran antídoto para todos los males es el Amor, es el Amor dinámico, es el Amor que dona y no se preocupa en recibir ni siquiera una sonrisa del beneficiario.
     No penséis que os encontráis solos. Los cielos envían sus embajadores para que el intercambio entre encarnados y desencarnados se haga con mucha más facilidad.
   ¡Tened cuidado! Para que vuestras olas mentales sincronicen con las mentes que administran las vidas. Evitad descender, bajar vuestro pensamiento  a las páginas de agonía, donde las fuerzas ultrajantes, que están produciendo los dolores por necesidad de la evolución del Planeta.
     Id, como Jesús dijo a sus discípulos en Galilea y predicad con el ejemplo, por la palabra iluminada y por el ejemplo de abnegación. Las fuerzas vivas del Universo están con nosotros, en un dulce intercambio. Id y amad en el nombre de nuestro amado maestro Jesús de Nazareth. Nosotros suplicamos al señor que nos bendiga y nos guarde en paz.
     Son votos de un servidor humilde y paternal.

                                                                     Bezerra de Meneses. Espíritu                    

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