ENFOQUE ESPÍRITA DE LA VOLUNTAD El estudio de este tema ha suscitado una serie de reflexiones interesantes y significativas . En primer lugar, nadie va a educar los sentimientos si no tiene la voluntad de hacerlo. En segundo lugar, el uso de la voluntad reviste suma importancia en el proceso de la transformación humana. No puede haber un proyecto de felicidad que excluya la voluntad. Algunos psicólogos, sin embargo, no asignan a la voluntad la importancia que le corresponde. La consideran insuficiente para eliminar ciertas compulsiones de determinados vicios. Aseveran también que la voluntad no logra enfrentar la imaginación. Alfonso Boué afirma que en una disputa entre voluntad e imaginación, triunfa la imaginación. Es más fácil obtener la calma por medio de la imaginación(imaginarse en un lugar apacible), que por el deseo de estar en calma. En un enfoque espírita de la voluntad, se profundiza más esa cuestión. Emmanuel, por ejemplo, en el libro Pensamiento y Vida, afirma que la mente humana posee varios sectores (deseos, inteligencia, memoria, imaginación, etc.), pero que por encima de todos está el Gabinete de la Voluntad. Agrega que la voluntad es la gerencia lúcida y vigilante que gobierna todos los sectores de la acción mental. Es el timón que dirige el barco de las funciones psíquicas y lo conduce en un determinado rumbo. Según este respetable Espíritu, la voluntad es la única con fuerza suficiente para sustentar la armonía espiritual. La voluntad es, por lo tanto, una función importante del espíritu. A través de ella hacemos nuestras elecciones, adoptamos las más importantes decisiones y asumimos nuestros compromisos. Es la palanca del alma en relación con las realizaciones espirituales. Por lo general consumimos energías innecesarias en el campo emocional descontrolado, y la voluntad es la que las orientará hacia las actividades creativas y reparadoras. Ella nos dice: “Ve hacia allá, camina más rápido, etc”. LA GÉNESIS DE LOS SENTIMIENTOS La psíquis humana se desarrolla a través de los reinos de la Naturaleza. En los animales se esbozan los instintos (conservación y reproducción), aparecen los pensamientos con flujos discontinuos, así como algunas emociones que en las especies más avanzadas son más ostensivas (alegría, tristeza, etc). En su funcionamiento predomina el instinto, la función psíquica primaria de la supervivencia. En la fase humana hay avances en el área psíquica. Aparecen los pensamientos continuos, se desarrolla la inteligencia y la emoción se afianza como función psíquica, la voluntad tiene su lugar y los sentimientos comienzan a tomar forma a partir de la evolución de los instintos y de las emociones. La voluntad también se desarrolla por etapas. Al principio su capacidad está restringida, debido a que los elementos psíquicos no están debidamente definidos ni desarrollados, y el espíritu todavía no sabe qué es lo mejor para él. Esa ignorancia de la verdad representa un obstáculo que impide la acción de la fuerza de voluntad en su beneficio. Entonces es común que se diga que la voluntad es débil. ¿ Cómo podrá una persona poner en acción la voluntad para eliminar algún vicio, si se complace con él?. Con acierto afirma André Luiz: “ La maldad es fruto de la ignorancia”. Lógicamente, mientras que la bondad no se desarrolle, la maldad hace de las suyas. En esta fase de la evolución, los sentimientos se multiplican a medida que se acumulan las experiencias. Al principio se manifiestan como sentimientos inferiores (odio, maldad, orgullo, egoísmo, resentimiento, etc), pero con el tiempo adquieren otra tonalidad. Alcanzan gradualmente un escalón de sentimientos superiores, como el amor, lla bondad, el altruismo, el perdón, etc.
- Autoría desconocida- ***************************** LA ORACIÓN, SEGÚN EL ESPIRITISMO
 La oración – define Kardec – es una invocación, mediante la cual el hombre entra en comunicación con el ser a quien se dirige.” Debe ser hecha directamente a Dios, que es el Señor de la Vida, pero puede, también, serle dirigida por intermedio de los buenos Espíritus (Santos), que son Sus mensajeros y los ejecutores de Su voluntad.
Tres pueden ser el objetivo de la oración: alabar, pedir y dar gracias. La alabanza consiste en exaltar los tributos de la Divinidad, evidentemente, no con el propósito de serle agradable, ya que Dios es inaccesible a la lisonja. Ha de traducirse por un sentimiento espontáneo y puro de admiración por Aquél que, en todas Sus manifestaciones, se revela detentor de la perfección absoluta. Las peticiones miran a algo que se desee obtener, en beneficio propio o de otro.
¿Qué es lo que se puede pedir? Todo, siempre que no contraríe la Ley de Amor que rige y sustenta la Armonía Universal. Ejemplos: perdón por las faltas cometidas, fuerza para resistir a las tentaciones y a las malas inclinaciones, protección contra los enemigos, salud para los enfermos, iluminación para los Espíritus perturbados y paz para los sufrientes (encarnados o desencarnados), amparo ante un peligro eminente, valor para vencer las desgracias terrenas, paciencia y resignación en los trances aflictivos y dolorosos, inspiración de cómo resolver una situación difícil, sea del orden material o moral, etc.
Las gracias, obviamente, por todas las bendiciones con las que Dios nos alegra la existencia, por los favores recibidos, por las gracias alcanzadas, por las victorias conseguidas y otras cosas semejantes. El vehículo que conduce la oración hasta su destinatario es el pensamiento, el cual se irradia por el Infinito, a través de ondas mentales, como las transmisiones radiofónicas o de televisión, que, por medio de las ondas electromagnéticas surcan el espacio a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo.
La eficacia de la oración no depende de la postura que se adopte, de las palabras más o menos bonitas con que sea formulada, del lugar donde se esté, ni de las horas convencionales. Transcurre, eso sí, por la humildad y la fe de aquél que la emite, al lado de la sinceridad y la energía que le imprima. No creamos, entretanto, que basta orar, incluso bien, para que los efectos deseados se hagan sentir de inmediato y en cualquier circunstancia. Tal creencia sería engañosa. La oración no puede, por ejemplo, anular la Ley de Causa y Efecto, según la cual cada uno debe recibir los resultados de lo que hace o deja de hacer. Tampoco exime a quien quiera que sea del uso de las facultades que posee, ni del trabajo que le compete, en la búsqueda o en la realización del objetivo pretendido. Por otro lado, no siempre aquello que el hombre pide corresponde a lo que realmente le conviene, con vistas a su felicidad futura. Dios, entonces, en Su omnisciencia y suprema bondad, dejaría de atender lo que le fuese perjudicial, “como hace un padre con criterio que no le da al hijo aquello que es contrario a sus intereses”.
A pesar de esas restricciones, lejos de ser inútil, la oración es un recurso de gran valía, siempre que sea hecha con discernimiento, se revista de las cualidades a las que nos referimos más arriba y sea complementada por nosotros con los movimientos de alma o con los esfuerzos exigidos por la vicisitud que nos la haya inspirado. De ese modo, cuando oramos a Dios, Le rogamos que nos perdone una mala acción, es necesario que estemos efectivamente arrepentidos de haberla practicado y alimentemos el firme propósito de no repetirla; cuando le solicitamos que nos libre del rencor de nuestros adversarios, es indispensable que tomemos la iniciativa de una reconciliación con ellos, o que, por lo menos, la facilitemos; cuando Le suplicamos ayuda para salir de una dificultad, es necesario que, recibiendo de lo Alto una idea de salvación, nos empeñemos en su ejecución de la mejor forma posible; cuando Le pedimos ánimo para vencer determinada debilidad, es urgente que hagamos nuestra parte, alejando de nuestro pensamiento las reflexiones y los recuerdos que con ellas se relacionen, dando, también, los debidos pasos en el sentido de desarrollar las virtudes que les sean opuestas, y así sucesivamente.
Procediendo de conformidad con la máxima: “Ayúdate, que el cielo te ayudará”, estemos seguros de contar, siempre, con la asistencia y el socorro de lo propuesto por Dios, de modo que, incluso sin derogar Sus leyes, ni frustrar Sus designios, seamos provistos de aquello de lo que más carecemos, aunque se trate de remover obstáculos, superar necesidades o disminuir amarguras. (Cap. II, Libro de los Espíritus. preg. 658 y siguientes)
Rodolfo Calligaris Extraído del libro “Las leyes morales”
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AUTISMO UNA VISIÓN MÉDICO-ESPÍRITA
A finales de 2015, un listado hecho por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), de Estados Unidos, constató que la incidencia de autismo entre los niños había aumentado: ahora, un niño de cuarenta y cinco está dentro del trastorno del espectro autista (lo que representa cerca del 2,25% en el país americano). Entre 2011 y 2013, esa tasa era apenas de uno de cada ochenta y, en 2008, uno de cada cien.
De esa forma, se estima que Brasil, con sus 200 millones de habitantes, posee cerca de dos millones de autistas. Son más de trescientos mil casos solo en el Estado de São Paulo. Para saber un poco más sobre esta enfermedad, entrevistamos al Dr. José Fernando de Souza, que es médico neuropediatra, director médico del núcleo Integrado de Neurología Infantil en Juazeiro del Norte, Ceará, y presidente de la AME – Cariri.
He aquí la entrevista:
¿Qué caracteriza el autismo?
El autismo es definido por el desarrollo anormal y/o regresión de la interacción social y comunicación asociados a intereses y comportamientos repetitivos y estereotipados.
¿Cómo los padres o cuidadores identifican las primeras señales? ¿A partir de cuántos meses o años?
Uno de los principales marcadores biológicos en los trastornos globales del desarrollo infantil en el espectro autista han sido las ventanas del desarrollo. Esos marcadores hoy representan los principales parámetros que tenemos y que transcurren de la siguiente manera: la orientación social (capacidad de responder a una llamada) y la atención compartida (capacidad de dividir la atención con alguna persona) son habilidades adquiridas el primer año de vida; así, actualmente han sido buscados retrasos de esas áreas citadas, el llamado análisis del fenotipo (observación del comportamiento). De los marcadores, es decir, de los indicadores que puedan ser medidos, los endofenotipos, o sea, las predisposiciones individuales a desarrollar los trastornos globales del desarrollo, son actualmente los más acertados. De ese modo, la precocidad del diagnóstico podrá ser detectada en un niño que no responda a una llamada con su mirada (orientación y atención compartida) o que no haya desarrollado el lenguaje hasta los 30 meses de edad.
¿Existen predisposiciones genéticas para el autismo?
Existe un grupo de genes que han sido considerados como envueltos en la génesis de los disturbios sociales que componen el trastorno del espectro autista, tales como las neuroliginas 3 y 4, las neurexias 1 y 3, el FMR1 y MECP2, en el caso de los dos últimos, estudios envueltos con el síndrome del cromosoma X frágil y el síndrome de Rett.
¿Espiritualmente, hay explicaciones o posibilidades para esa enfermedad?
La mayor explicación para el trastorno del desarrollo infantil del espectro autista es la ley de causa y efecto. Como nos dice el Espíritu Joanna de Ângelis en su libro "Plenitud": “los sufrimientos humanos de naturaleza “kármica” pueden presentarse bajo dos aspectos que se complementan: prueba y expiación. Ambos buscan educar y reeducar”.
Espiritualmente, los niños son espíritus en proceso de educación y evolución, con demandas kármicas (ley de causa y efecto) que deben ser depuradas. No son los padres los que generan los espíritus que vuelven, solo ayudan en la composición genética de la formación de la materia en la cual ese espíritu habitará. El cuerpo procede del cuerpo, pero el espíritu no procede del espíritu, porque el espíritu existía antes de la formación del cuerpo que va a habitar.
Hoy, vemos más casos de autismo. ¿Por qué? ¿El diagnóstico viene perfeccionándose?
El hecho de ver más casos siendo diagnosticados hoy día para trastornos del espectro autista se debe a una mayor notificación por aquellos que luchan con la enfermedad y a la divulgación hecha en los medios por las asociaciones de madres y niños autistas de todo Brasil, que de forma inequívoca, han divulgado la historia natural de la enfermedad y cómo diagnosticarla. Es evidente que el conocimiento viene perfeccionándose a lo largo de los años.
¿La sociedad está más preparada para apoyar no solo a los niños, sino también a su familia?
La sociedad está mucho mejor preparada para aceptar y acoger a esos niños, en vista de la comprensión de la enfermedad y para aquellos que aceptan el paradigma espíritu-materia.
¿En su opinión, cuál es la mejor lección a aprender con el autismo?
La mejor lección que aprendemos con el autismo infantil es estar delante de un ser que sufre porque hirió, y normalmente hirió mucho, como nos informan los Espíritus superiores en las palabras de Hermínio Miranda, Chico Xavier y Suely Caldas Schubert. “Las expiaciones —dicen ellos, —buscan restaurar el equilibrio perdido, al tiempo que conducen al infractor a la posición espiritual en que se encontraba antes de la caída desastrosa.”
Hay que considerar la propuesta de las casas espíritas para la atención de los niños autistas, enfocando dos puntos igualmente importantes:
1. Atención espiritual permanente a las familias y al paciente en la casa espírita y en su hogar de origen.
2. No apartarse de las atenciones médicas y rehabilitadoras proporcionadas por las diversas técnicas conocidas.
- Giovana Campos - Publicado anteriormente por José Manuel Fernández
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LAS PRUEBAS DE LA VIDA Con frecuencia, muchas personas sufrimos en la vida ante dificultades y circunstancias que ponen a prueba nuestra fe, nuestra fuerza interior, nuestra entereza, resignación, etc; en definitiva constituyen lo que el entrenamiento al atleta, que sin el mismo no puede estar fuerte ni ágil como para competir con éxito.
Estas pruebas, a veces nos son impuestas como tales, o simplemente son el resultado de nuestros actos cometidos libre y voluntariamente.
Enseguida pensamos en Dios como responsable o autor de nuestras circunstancias amargas o difíciles, de modo que huimos de la responsabilidad de nuestros actos y de nuestra vida. Creo sin embargo, que Dios no es un ser que se dedique a espiarnos a todos y cada uno individualmente para imponernos duras pruebas o castigos. Si así lo creyéramos, ¿ qué sentido tendría esto?. Sin embargo hay una ley espiritual que conocemos como ley de Causa y Efecto o ley de Consecuencias, que responde justa y automáticamente ante nuestros actos, de modo que tiende a corregir y compensar nuestros errores cometidos en el pasado terrenal. En cualquier caso las pruebas correctoras de nuestros actos, tienden a nuestra mejora evolutiva, y cuando no son correctoras sino impuestas por Voluntad Divina, no son para mortificarnos sin razón, sino para nuestro bien , pues si las superamos salimos espiritualmente más cualificados y fortalecidos, y siempre quedan al alcance de nuestra inteligencia y de nuestra fuerza espiritual, pues el Padre nunca nos impone algo que de antemano sabe perfectamente que no depende de nuestro libre arbitrio sino de unas capacidades que aun no hemos conquistado. Además son pruebas que normalmente aceptamos antes de reencarnar de nuevo a esta existencia y por tanto las afrontamos con el ánimo subconsciente y necesario para superarlas, más aún teniendo en cuenta que la ayuda de nuestros guías espirituales no nos falta nunca que sintonicemos normalmente con ellos mediante nuestros pensamientos y actos positivos. De ahí que se dice que Dios a nadie impone pruebas sin haberle dado antes la fuerza para superarlas, o también que "Dios aprieta pero no ahoga". Tengamos en cuenta que aunque encarnados en esta existencia, no dejamos de ser espíritus que podemos alcanzar un grado de comunicación e influencia con otros espíritus del mundo espiritual, y estas relaciones entre espíritus se producen sintonizando las frecuencias mentales entre ellos. De ahí que decía que es necesaria la sintonía con nuestros espíritus guías y amigos protectores, que nos influencian y ayudan en nombre de Dios para superar las pruebas que nos salen al paso. Recordemos la promesa de Jesús de Nazaret: “ Pedir y se os dará”. Además pensemos que en la vida todo es pasajero, y las pruebas que nos puedan atormentar, finalmente también pasarán; depende de nosotros que esto sea con resultados positivos o negativos, según que las aceptemos y las aprovechemos para evolucionar y crecer con ellas.
- José Luis Martín - *************************
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