martes, 28 de abril de 2026

La obsesión ( Psicografía)

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- ¿ Podremos llegar algún día a ser perfectos?

2,.     La Conciencia colectiva

3.- El significado de los sueños

4.- La obsesión ( Psicografía)

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¿ PODREMOS LLEGAR ALGÚN DÍA A
 SER PERFECTOS ?                  

La perfección moral es sin duda el tema de mayor fascinación para el movimiento espírita, ya que para los espíritas alcanzar la perfección sería la cima de la escala evolutiva de todo ser. Pero, ¿llegaremos alguna vez a esta etapa evolutiva? Sí, con mucho esfuerzo y dedicación TODA criatura alcanzará la relativa perfección que es la nuestra. Para ello, estudiaremos en este artículo los caracteres del hombre de bien y el camino seguro para alcanzar este prestigioso nivel en la escala del progreso moral.

Como vimos en nuestro artículo sobre las clases de espíritus , todos empezamos simples e ignorantes y vamos aprendiendo, según las vicisitudes de las sucesivas vidas corporales, para mejorarnos a nosotros mismos. Para ayudarnos en tal empeño, Dios, en su bondad magnánima, nos ha traído las revelaciones que actualmente se resumen en 3 principales. Inicialmente los 10 mandamientos , luego la venida de Jesús para confirmar la ley de Dios como ley basada en el amor y finalmente el espiritismo, viniendo como conclusión de la revelación divina a los hombres en la tierra.

Dicho esto, sabemos que venimos de espíritus primitivos y que vivimos en mundos según, más o menos, nuestro grado de evolución moral, pasando de mundos primitivos a mundos felices. A través de este proceso más o menos lento, iremos cobrando deudas o méritos, según nos comportemos ante las pruebas que nos depara la vida encarnada. Estas pruebas redundan en nuestra formación moral, sea buena o mala, respetando así nuestro libre albedrío. Por eso unos alcanzan antes la perfección moral y otros tardan. Cada uno según sus obras.

Durante la existencia de la humanidad en diferentes épocas los pueblos de la tierra recibieron a sus profetas para que los ayudaran en la búsqueda del mejoramiento del alma. Desde Mahoma hasta Moisés, la gente comenzó a comprender la idea de la divinidad y comenzó, de manera infantil, a adorar a Dios.

Por supuesto, la perfección a la que hablamos de aspirar no se equipara con la perfección infinita de Dios, sino más bien como un espectro de la perfección relativa que tenemos la capacidad de alcanzar. La perfección de Dios es única para Él. La nuestra es meramente alcanzar la capacidad máxima de nuestras almas, e incluso ésta es infinita, pero nunca por encima de la de Dios.

Luego viene la figura de Cristo. Jesús trae consigo una revolución de ideas, donde el amor se pone por encima de todo mal y vence por leyes divinas. Jesús es para nosotros el ejemplo vivo de lo que busca un hombre bueno que aspira a la perfección moral.

625. ¿Cuál es el tipo más perfecto que Dios ha ofrecido al hombre, para que le sirva de guía y modelo?
"Jesús."

En Jesús, la humanidad se refleja en la búsqueda de la felicidad, no la material transitoria, sino la eterna y verdadera. Jesús nos enseñó a compartir, a ser humildes y benevolentes con los demás. Nos enseñó que el amor nunca es suficiente, y parafraseando a nuestra querida hermana Madre Teresa “hay que amar hasta que duela”. Sí, el amor es el verbo favorito de Dios. Amar significa ponerse por encima de la envidia, el orgullo y el egoísmo. Es sofocar el mal a través de la luz divina que habita en nosotros.

El hombre bueno, el hombre que busca la perfección moral, sobre todo, ama mucho. está siempre dispuesto a servir a los designios perfectos de Dios y mira al prójimo no como diferente, sino como un reflejo de lo que fue su pasado, no superponiéndose cuando se encuentra en una posición moralmente superior y no imponiéndose de ninguna manera. La perfección moral sólo la alcanzaremos cuando logremos poner en práctica, en el sentido más puro, las leyes de Dios. Sólo cuando el amor es el verbo más importante en la vida del espíritu, entonces sí, en ese momento ha alcanzado la perfección moral.

- Felipe Gamma-

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          LA CONCIENCIA COLECTIVA
                  

Aunque la criatura humana es un ser individual, lo cierto es que no se puede desenvolver plenamente si no se relaciona correctamente con su entorno ni con las demás criaturas humanas. Así, diariamente observamos como los pensamientos y sentimientos se unen y acrecientan unos con otros, formando auténticas marañas, o bien encantadoras formas de luz. De igual modo ocurre con la conciencia, que por Ley de Afinidad busca aquellas otras que le son similares, en un intento de aglutinarse y producir resultados. Se dice que "la unión hace la fuerza" y no es menos cierto que esta frase también puede aplicarse a las fuerzas interiores.
   Para que dos o más conciencias puedan unirse y formar un todo, es conveniente que se trate de conciencias de seres con cierto grado de desarrollo interior, ya que por lo contrario la unión no es tal y únicamente se lograrían sobreponer o enturbiar mutuamente. Estos lazos se producen de forma automática, por afinidad, en aquellas áreas que afectan más íntimamente al ser. Así por ejemplo, tenemos en la Tierra a millares y millones de seres unidos por la conciencia de pertenecer a una misma raza, nacionalidad o religión. Esta unión hace que cuando se ataque a uno de sus miembros, toda la comunidad se vea afectada y llegue a responder por él. Cuando dicha uniones son aprovechadas para el beneficio grupal y no para el ataque a terceros, constituyen una de las mayores muestras de solidaridad y fraternidad que se pueden encontrar en la Tierra.    
   El término ·conciencia colectiva" va más allá de estos primeros ensayos y debemos entenderla como aquella fuerza nacida de la agrupación de conciencias individuales que da como resultado una acción protectora mutua, vinculada a planos superiores, fruto del trabajo realizado por dichas conciencias. Dichas conciencias colectivas se empiezan a hallar en estado embrionario en la Tierra y su más claro exponente lo forman los individuos agrupados bajo el mismo ideal superior, muy a menudo con formas de religiosidad. A menudo se puede pensar que esta memoria colectiva tenga voluntad propia, por el echo de preceder e inspirar las voluntades individuales. Lo que ocurre es que sin nosotros darnos cuenta de ello, una voluntad superior se ha ligado a la nuestra y le da el direccionamiento que considera oportuno.
- David Estany Prim- "Las facultades del espíritu"
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    EL SIGNIFICADO DE LOS SUEÑOS
              
¿Qué se debe pensar sobre los sueños? Muchas cosas tienen relación con los sueños, y no es otra cosa  que el Espíritu se libera un poco de la prisión corpórea para ver, oír, y sentir la vida espiritual.

Las interpretaciones, exageradas de los sueños y visiones deben quedar en el olvido porque solamente la verdad quedará en pie.

Los sueños nada más son, ya lo dijimos, que la vivencia del Espíritu en parcial libertad, en el descanso del fardo físico. El pasea y aprende en  la gran escuela espiritual; recoge aquí y allí valiosas lecciones,  de modo que su vida va cambiando  y su concepto en relación al bien y al mal pasa a modificarse. Siendo que nadie retrocede, avanzamos, pues en cada periodo que dormimos,  tanto en el plano espiritual  como en el plano físico.

Interpretar los sueños tal como ellos se presentan, es incurrir en el error, pues sus variaciones son diversas en el cómputo  de las ocurrencias. Está llegando la hora de los sueños perfeccionarse y pasar a ser realidad  sin interpretaciones, porque la luz ya se hará en su propio marcha.

Mientras, la Doctrina de los Espíritus tiene mayor capacidad de revelar lo desconocido para la humanidad, porque no se basa en el interés individual y material. Vemos la vida de verdaderos santos y profetas, en su lucidez cristiana: que sus primeros pasos fueron en el desprendimiento, renunciando a los bienes terrenos.  Así el resto queda más fácil para ser dominado.

Se comprende que la vida feliz es aquella donde el corazón  no queda preso a las cosas pasajeras, limitándose su uso a lo necesario en los caminos de la vida.
Incluso el espíritu libre por el sueño, en el mundo espiritual, no siempre se encuentra frente a frente  con lo acontecido; el alma  puede estar viendo  y oyendo cosas,  teniendo una visión   a distancia. Aun mismo teniendo  una imaginación fértil,  ella puede ser intuición de la realidad, recuerdos en el silencio de la conciencia  de sueños que tuviera… la nada no existe en parte alguna; existen siempre señales de la verdad en todo  lo que pasa con nosotros. Se comprende que la vida  se expande dentro y fuera de nosotros, más nunca fuera de Dios.

Pensemos en los sueños y busquemos su perfección; hay varias modalidades de elevación de los sueños,  que con el tiempo se podrá descubrir.  Sueños y visiones, en la urdidura de los hombres que desconocen la verdad, sirven para el comercio ilícito, y pueden desorientar a muchas criaturas, que extorsionan  el salario del pobre para iludirlo, plantan vientos y recogen tempestades que los hacen sufrir, más tarde, las mismas carencias de lo que hacen carecer.

Existe también la mediúmnidad en función de los sueños; esa capacidad mediúmnica puede hacer mucho bien, a la humanidad: visitar y curar enfermos, consolar y amparar a los tristes, levantar caídos, y aun mismo trabajar para retirar de las tinieblas a hermanos prontos para entender  y comenzar a aprender las primeras lecciones de servir.

Que Jesús nos bendiga a todos nosotros, en todos los sentidos de los sueños y visiones, para que la luz se encienda en nuestros corazones, fuente de amor, para que la caridad  sea un todo en nuestros corazones.

 Libro. Filosofía Espirita – Volumen VIII
Miramez / João Nunes Maia.
Traducido por: M.C.R

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          LA OBSESIÓN (PSICOGRAFÍA)

"Dos cosas esenciales  hay que hacer ante un caso de obsesión : Probar al espíritu que no somos sus juguetes y que le es imposible engañarnos; en segundo lugar, probar su paciencia mostrándonos más pacientes que él; convencido de perder su tiempo; acabará por retirarse, como lo hacen los inoportunos a los cuales no prestamos oídos." (2ª  Parte, cap. XXIII, item 249)*

Tomar conciencia del asedio espiritual de carácter negativo es, sin duda, para el médium, de importancia fundamental en la vuelta del equilibrio, porque el médium que ignora o no admite que pueda sufrir influencias perniciosas casi estará, por eso mismo, bajo su acción, dificultando la benéfica intervención de los que se disponen a auxiliarlo.

Cuando el médium, inspirado por la humildad, reconoce su vulnerabilidad a los espíritus obsesores, él, modificando el propio tono mental, comienza a liberarse de su influencia, a semejanza de alguien que, después de largo tiempo de esclavitud, decide tomar la iniciativa de sacudir el yugo opresor.

Por su condición espiritual, los espíritus perseguidores desean resultados inmediatos en sus planes y, así impacientes, abandonan las víctimas sobre las cuales no los consiguen concretar.

El médium que persevere en la resistencia al mal, por la vivencia en el bien, acabará por adoctrinar a los propios obsesores, convenciéndolos de la sinceridad de sus nuevos propósitos y, temerosos de, al contrario de influenciar, terminaran influenciados por los ejemplos positivos que se le hacen constantemente, los espíritus desajustados, aunque a disgusto, se distancian de la presencia de aquellos a quien intentan perjudicar.

Después de obtener lo que desean, junto a ellas, es común que las entidades obsesoras dejen las víctimas entregadas a las consecuencias infelices de sus tramas, amargándoles las secuelas espirituales en los sanatorios y en las penitenciarias, en el calabozo voluntario de los cuartos oscuros y en las cloacas del vicio…

¡Por tanto, la obsesión más temible no es aquella que ya se consumó, y sí la que está en vías de consumarse! ¡El obsesado que nos solicita cuidados improrrogables no es aquel sobre el cual la obsesión ya se declaró de manera inequívoca, y sí aquel que presentimos en vísperas de grandes desastres morales!

El médium interesado en proseguir en la tarea de la mediumnidad necesita ser firme en sus convicciones, no rechazando el cumplimiento del deber, que le garantiza equilibrio "para el gasto diario"…

Sin asiduidad al servicio mediúmnico, a través de su tiempo ocioso, el médium posibilitará a los obsesores brechas en su vigilancia, permitiéndoles minar su resistencia psíquica, hasta que le sea comprometida por completo su integridad.

La disciplina moral e intelectual es factor imprescindible a la sintonía continua que el médium necesita establecer con los Espíritus Amigos, huyendo a las indeseables interferencias en su "canal de transmisión"…

Está claro que la condición mediúmnica ideal aun está lejos de ser alcanzada por los médiums del mundo, aunque no seamos perfectos, no podemos ignorar que somos criaturas perfectibles, o sea, necesitamos aplicarnos al constante perfeccionamiento de nuestras facultades sensitivas; esto ocurrirá por una concienciación cada vez mayor y más clara de lo que pretendemos de nosotros, ¡delante de la Vida!

Cuando los obsesores desisten de asediar a los médiums que les "agotan la paciencia", reconociendo la fragilidad de sus intenciones, naturalmente se predisponen a seguir otros caminos, acatando las sugestiones de los Instructores Espirituales que, entonces, a ellos consiguen aproximarse con mayor provecho. ¡Por esto volvemos a afirmar que la adoctrinación de cualquier obsesor sin el concurso del obsesado es prácticamente imposible!

Quien se reconoce en flagrante estado obsesivo – esté o no en el ejercicio consciente de la mediumnidad – deberá apegarse a labores espirituales, trabajando, cuanto más perturbado se sienta, no cediendo treguas a las ideas pesimistas que ceden "carroña" a los pensamientos enfermos de los espíritus obsesores.

Si, a veces, el replanteamiento de las tareas del médium obsesado se hiciera necesario, será siempre indispensable que él prosiga transpirando en las actividades del bien, sin que se considere incapacitado para ejecutarlas dentro de las limitaciones que presente.

Apartar al médium del grupo espírita, bajo el pretexto de que él se encuentra fuertemente influenciado por los espíritus sufridores, sería como apartar al enfermo del hospital, negándole el tratamiento adecuado.

Delante de la obsesión, no nos entreguemos a la desesperación, originado por la ignorancia de cuantos tantean la realidad sin que puedan verla. Aprendamos a lidiar con ella, manteniendo la seriedad y la serenidad necesaria. ¡Entonces, aquello que nos parezca un gigantesco problema se reducirá a sus reales dimensiones!

 Extracción del libro "Mediumnidad y Obsesión"

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Espíritu: Odilon Fernandes
Médium: Carlos A. Bacelli

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