INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- Visitas a los Espíritus
2.- La desencarnación
3.- Espíritus felices. La Srta. Emma
4.- Enseñanzas preciosas
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416. ¿Puede el hombre provocar voluntariamente las visitas espíritas?
¿Le es posible, por ejemplo, decir, cuando está a punto de dormirse: “Esta
noche quiero encontrarme, en Espíritu, con tal persona, hablarle y comunicarle
tal otra cosa”?
- He aquí lo que sucede: el hombre se adormila, su Espíritu se aleja, y lo que el hombre había resuelto el Espíritu con frecuencia está muy lejos de hacerlo, porque la vida del hombre interesa poco al Espíritu cuando éste se halla desprendido de la materia.- Esto se refiere a los hombres suficientemente elevados, pues los otros pasan de un modo muy distinto su existencia espiritual: se dedican a sus pasiones o permanecen en la inactividad. Puede acontecer, pues, que según cuál sea el motivo que lo mueva, el Espíritu vaya a visitar a las personas que desea ver, pero aunque tenga voluntad de hacer algo cuando se encuentra despierto, no hay razón para que después lo haga.
417. Cierto número de Espíritus encarnados ¿pueden reunirse, pues, en asamblea? - A no dudarlo. Los lazos de amistad, antiguos o recientes, suelen congregar de esta manera a diversos Espíritus, dichosos de hallarse juntos..
EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS- ALLAN KARDEC
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LA DESENCARNACIÓN
A la muerte, el alma, revestida de su cuerpo astral, abandona el cuerpo material. Y después de un período de dudas, de dolores, de intensidad y duración variables, acaba por tomar conocimiento de su nuevo estado.
¿Y en qué consiste este nuevo estado…?
Nosotros no podemos hacernos más que una ligera idea de ellos, y esto por dos razones.
1º Porque las condiciones de nuestra vida material difieren de tal manera de las de la vida espiritual, que nos es casi imposible comprender ésta última.
2º Porque las contradicciones de los desencarnados sobre este punto, son a menudo contradictorias y confusas. (Ya veremos después la razón de este fenómeno.) En efecto, es muy raro y difícil obtener información de los espíritus elevados que han abandonado definitivamente nuestra Humanidad inferior.
He aquí, no obstante, lo que creemos saber:
El estado de desencarnación constituye una especie de producto sintético de los elementos diversos de las personalidades anteriores.
La adversidad deja su sitio a la unidad. Ya no existen órganos diversos, múltiples, sino un organismo homogéneo, fluídico, el pro-espíritu. Ya no existen tampoco sentidos especiales, sino un sentido único, condenándolos a todos y generalizado por toda la superficie del pro-espíritu.
Ya no existen, en fin, diversas facultades, sino una sola facultad que las abraza a todas: es la conciencia, más o menos extendida más o menos libre.
Y por último, no existe más que un fenómeno para las emociones, que permite comprender y apreciar, más o menos, la verdad la belleza y el bien.
En resumen el espíritu desencarnado está provisto de un organismo homogéneo, con un sentido único. Disfruta de una extensión variable de conciencia, de libertad y de amor (el amor, bien entendido, estando bien empleado en un sentido amplísimo, o mejor aún que amor, capacidad efectiva y emotiva).
Por consecuencia, si comparamos las dos fases sucesivas de la existencia del Ser, diremos: La desencarnación es un proceso de síntesis, síntesis orgánica y síntesis psíquica.
La encarnación es un proceso de análisis. Es la subdivisión de la conciencia en facultades diversas, y del ejercicio y conducir a su desenvolvimiento.
Se comprende que la situación de los desencarnados sea muy diferente según su elevación.
En los seres inferiores el pro-espíritu es muy grosero, muy material. El estado psíquico es muy oscuro, porque la privación de los sentidos orgánicos equivale para el ser a una semi-inconsciencia.
La reencarnación es rápida: y es rápida porque el alma aspira a poder obrar de nuevo libremente.
En los animales superiores, en el hombre poco avanzado, el pro-espíritu no se encuentra purificado, la conciencia es vaga y poco extensa, los recuerdos confusos e indistintos. El desencarnado comprende mal o no comprende absolutamente nada de su nueva situación. Permanece en el medio en que vivía y se esfuerza a menudo en cumplir todos los actos y los menesteres que ejecuta al final de su existencia. Pero pronto aumenta el oscurecimiento de la conciencia: es que se opera la reencarnación.
En un grado más elevado, el espíritu después de la muerte tendrá ya una conciencia extensa, la memoria, el recuerdo más o menos exacto de sus últimas existencias, el conocimiento de los perfeccionamientos futuros. La reencarnación será una cosa hasta ciertos puntos libre y en todo caso consciente.
Los seres un poco avanzados se esforzarán, como es lógico, en reencarnar en las mejores condiciones para su futuro desenvolvimiento. Ayudados por los consejos de los espíritus superiores, tendrán en cuenta, en la mayor medida posible, todas las circunstancias, sabrán prever los trabajos y las pruebas que tendrán que sufrir en la nueva reencarnación, y tomarán firmes resoluciones.
En los desencarnados superiores, la conciencia y la libertad están muy desarrolladas. Conocen su pasado y su porvenir en una extensión infinita. No conociendo los obstáculos materiales, se transportan con la misma rapidez del pensamiento. En una palabra, su pro-espíritu quintaesenciado, les hace aparecer resplandecientes.
No teniendo que sufrir penosas reencarnaciones, pueden continuar elevándose sucesivamente, indefinidamente de progreso en progreso, en las existencias superiores.
Gustavo Geley ( Interpretación sintética del Espiritismo)
ESPÍRITUS FELICES
LA Srta. EMMA.
Fue ésta una joven que murió a consecuencia de un accidente causado por el fuego, y después de crueles sufrimientos. Alguien se propuso pedir su evocación a la Sociedad Espiritista de París, cuando se presentó espontáneamente el 31 de julio de 1863, poco tiempo después de su muerte.
“Heme aquí, pues, todavía en el teatro del mundo, a mí, que me creía enterrada para siempre con mi velo de inocencia y de juventud. El fuego de la Tierra me salvaba del fuego del infierno.
Así pensaba en mi fe católica. Y si no me atrevía a entrever los esplendores del paraíso, mi alma trémula se refugiaba en la expiación del purgatorio, y rogaba, sufría y lloraba. Pero, ¿quién dio a, mi debilidad la fuerza de soportar mis angustias? ¿Quién, en las largas noches de insomnio y de fiebre dolorosa, se inclinaba sobre mi cabecera de mártir? ¿Quién refrescaba mis labios ardientes?
Erais vos, mi ángel guardián, cuya blanca aureola me rodeaba, erais vosotros también, queridos espíritus amigos, que veníais a decir a mi oído palabras de esperanza y de amor.
“La llama que consumió mi débil cuerpo me despojó del afecto a lo que pasa, también morí viviendo de la verdadera vida. No conocí la turbación, y entré serena y recogida en el día radiante que envuelve a los que, después de haber sufrido mucho, han esperado un poco. Mi madre, mi querida madre, fue la última vibración terrestre que resonó en mi alma. ¡Cómo me complacería que fuese espiritista!
“Me he desprendido del árbol terrestre como un fruto maduro antes del tiempo. Tan sólo
rozóme el demonio del orgullo, que punza a las almas de las desgraciadas arrastradas por brillantes triunfos y la embriaguez de la juventud. Yo bendigo la llama, que era una expiación. Semejante a esas ligeras nubecillas blancas del otoño, floto arrastrada en la corriente luminosa. No son estrellas de diamantes las que brillan en mi frente, sino las estrellas de oro del buen Dios.”
Emma.
En otro centro, en El Havre, el mismo espíritu dio también espontáneamente la comunicación siguiente, el 30 de julio de 1863.
“Los que sufren en la Tierra son recompensados en la otra vida. Dios está lleno de justicia y de misericordia para los que sufren aquí abajo. Concede dicha tan pura, felicidad tan perfecta, que no se debieran temer ni los sufrimientos, ni la muerte, si a las pobres criaturas humanas les fuera posible sondear los misteriosos designios de nuestro Creador.
“Pero la Tierra es un lugar de pruebas, a menudo muy grandes, a veces sembradas de
dolores muy punzantes. Resignaos a todo, si ellas os alcanzan, resignaos a todas ante la bondad suprema de Dios, que es Todopoderoso. Si os da una carga pesada para que la llevéis, si os llama a Él después de grandes sufrimientos, veréis en la otra vida, en la vida feliz, de cuán poca importancia son estos dolores y estas penas de la Tierra, cuando juzguéis de la recompensa que Dios os reserva, si vuestro corazón no ha pronunciado ninguna queja, ningún murmullo. Muy joven he dejado la Tierra. Dios ha querido perdonarme y darme la vida de los que han respetado sus voluntades.
Adorad siempre a Dios, amadle con todo vuestro corazón. Rogadle sobre todo, rogadle firmemente: ese es vuestro sostén allá en la Tierra, vuestra esperanza, vuestra salvación.”
Emma.
EL CIELO Y EL INFIERNO SEGÚN EL ESPIRITISMO. ALLAN AKARDEC.
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La sede terrestre para nuestro reposo, después de los trabajos en la Sociedad Espírita, se situaba en un barrio próximo de la Capital de X... Era el hogar de una dedicada trabajadora de la Doctrina Espírita, que cultivaba el Evangelio y lo vivía intensamente.
Manteniéndose soltera superó el clima de la soledad convirtiéndose en compañera de los que necesitaban apoyo y amistad. Portadora de una aguzada sensibilidad mediúmnica, percibía la presencia de los Espíritus, con los cuales dialogaba mentalmente. Dotada de un carácter diamantino, trabajaba en una empresa de gran porte, de dónde sacaba los recursos para su propia manutención, auxiliando, inclusive, a algunos familiares y a los hermanos del Calvario con generosidad y júbilo.
Contribuía en favor de la divulgación del Espiritismo mediante su enseñanza, en cursos suministrados en la Sociedad que frecuentaba. Discreta, era severa en el vestir y en el comportamiento, inspirando simpatía y afecto. Periódicamente, retiraba de su escaso tiempo horas valiosas para visitar y confortar enfermos, especialmente los internados en la Colonia de leprosos que había en una ciudad del interior del Estado, acompañada por dos abnegados amigos, José y Ángelo, también dedicados a la Causa del Bien.
En esas oportunidades, abnegados Instructores Desencarnados, que se habían aficionados a ella, concurrían al clima doméstico para auxiliar y conducir, por inspiración, los temas puestos en debate.
Saludándonos con cariño y nobleza, igualmente recibido con la alegría general, más aún por la homenajeada que le besó las manos acostumbradas a la acción del Bien, se convirtió en el centro de todas las atenciones.
Sin dilación, ante el silencio y la unción general, el Benefactor suplicó al Divino Maestro: “Señor, Tú que homenajeaste a los novios felices durante sus bodas en Cana, participa de nuestra fiesta de acción de gracias y enriquécenos de paz.
Interrogándome con respecto a las nuevas actividades en marcha, le expliqué al Dr. Bezerra sobre el nuevo proyecto de aquellos que cooperan con el Soberano Genio de la Tinieblas.
Gentilmente, él nos estimuló a proseguir en la empresa y porque deberes inmediatos lo aguardaban, se despidió de todos nosotros, marchando al cumplimiento de sus nobles tareas.
El Dr. Carneiro se acercó y nos convidó, a Fernando y a nosotros, para que retornásemos a la Casa Espírita, donde las realizaciones mediúmnicas de socorro, serían llevadas a cabo, estando programadas para las dos horas de la madrugada, por tanto, en breves minutos.
Nos encaminamos alegres para el nuevo compromiso y vencimos la distancia fácilmente.
Cuando llegamos allá el hermano Vicente encausaba los servicios con presteza y orden.
Además de algunos Espíritus amigos, que diligenciaban las tareas, algunos de los médiums encarnados y asistentes, así como el adversario espiritual de Raulinda, aguardaban en silencio.
En el semblante alterado se notaban las marcas de los conflictos que la aturdían.
Nuestra Raulinda no era la excepción. Esperaba que el Espiritismo le resolviese el problema de la salud emocional y le brindase un compañero fiel, amoroso, para siempre... Sueño ese, además, ambicionado por muchas personas del sexo femenino como del masculino, en el sentido inverso, resolviéndoles la cuestión básica de la afectividad.
Acercándonos a la joven el Dr. Carneiro de Campos, comentó:
“Solo una visión holística en el área médica, examinando al enfermo como un ser global - Espíritu, periespiritu y materia-, podrá brindarle una terapia profunda, erradicando las causas preponderantes de las enfermedades y de los trastornos de comportamiento. El ser humano tendrá que ser estudiado como un conjunto de vibraciones que se presentan sutiles, semimaterial y físicas. El análisis de una parte de su constitución, como materia y como Espíritu apenas, será siempre incompleto.
“Gracias a la Física Cuántica, a la Biología Molecular, a la Psicobiofisicas y otras modernas ciencias que estudian al ser integral, van cayendo las murallas del materialismo, que ceden lugar al espiritualismo. Frente al universo desaparecen el observador y el observado, conforme a la equivoca visión de la Física newtoniana, ya que aquel que observa es observado a su vez. Uno no está allá y otro acá. Todos forman parte del mismo conjunto, por cuanto uno solamente pasa a existir para el otro cuando es percibido, percibiendo, también a su vez.
Del libro: Senderos de Liberación, por el espíritu MANUEL P. DE MIRANDA a través del médium Divaldo P. Franco










