jueves, 3 de abril de 2025

Auto-exigencia mediúmnica

 INQUIETUDES ESPIRITUALES

1.- Insensibilidad de los convulsionantes

2.- Resiliencia

3.- El terrorismo islámico

4.- Auto-exigencia mediúmnica

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CAUSA DE LA INSENSIBILIDAD DE LOS CONVULSIONANTES



En el vasto universo de descubrimientos y reflexiones que componen la Doctrina Espírita, la pregunta 483 de “El Libro de los Espíritus” se destaca como un punto de encuentro entre la fe, la ciencia y la comprensión de la dimensión espiritual del ser humano. Al abordar la insensibilidad física observada en convulsionarios y otros sometidos a torturas extremas, la respuesta de los Espíritus Superiores, junto con los análisis de Allan Kardec y el comentario del Espíritu Miramez, ofrece una rica oportunidad para comprender los mecanismos que transcienden la materia.

La pregunta y la respuesta en el contexto espírita

Kardec pregunta:

“¿Cuál es la causa de la insensibilidad física observada en algunos convulsionantes, así como en otros individuos sometidos a las más atroces torturas?”

La respuesta de los Espíritus Superiores revela una doble perspectiva:

Efecto del Magnetismo: La acción magnética, así como la de ciertas sustancias, puede influir en el sistema nervioso, reduciendo o eliminando la sensibilidad.

Exaltación del Pensamiento: Cuando el pensamiento se exalta, la sensibilidad del cuerpo puede embotarse. Es como si la vida se retirara parcialmente del cuerpo para concentrarse en el espíritu. Ejemplos de esto pueden verse en situaciones en las que una fuerte ocupación mental impide la percepción de dolor o malestar físico.

Esta explicación nos lleva a comprender que la conexión entre cuerpo y espíritu es maleable, permitiendo que los factores espirituales y psicológicos influyan profundamente en el estado físico.

Nota de Allan Kardec

Kardec complementa la respuesta con un análisis esclarecedor del fenómeno, observando situaciones concretas en las que se manifiesta la insensibilidad. Menciona que:

Exaltación fanática y entusiasmo: Estos estados pueden neutralizar la sensibilidad como un anestésico natural. Ejemplos históricos muestran a cristianos que afrontan la tortura con calma y a soldados heridos que continúan luchando sin darse cuenta de sus heridas.

Acción de los Espíritus y Disposición Natural: La interferencia espiritual, en muchos casos, se limita a aprovechar las disposiciones naturales del individuo. Cuando la causa es meramente natural y se agrava por circunstancias externas, puede controlarse con medidas adecuadas, como la intervención de una autoridad pública.

Esta nota de Kardec es fundamental para diferenciar los fenómenos que se originan directamente por influencia espiritual de aquellos que tienen una raíz predominantemente física o psicológica.

En el texto titulado “La Causa de la Insensibilidad” , presente en la obra Filosofía Espírita , el espíritu Miramez profundiza en el tema y ofrece una perspectiva espiritual y moral rica en significado:

La fe como factor aislante: Miramez destaca que la fe es la principal causa de la insensibilidad al dolor. La verdadera fe, hija de la caridad y madre de la esperanza, tiene el poder de canalizar la atención hacia algo mayor, neutralizando los efectos del dolor físico.

Fe y Magnetismo: También se destaca la relación entre magnetizador y magnetizado, mostrando que la confianza y la fe en el magnetizador crean una conexión que permite alcanzar estados de insensibilidad.

Fanatismo y peligro: A pesar de reconocer el poder del fanatismo para producir insensibilidad, Miramez advierte de los riesgos de la fe ciega. Exalta la evolución de la fe ciega a la fe razonada y, posteriormente, a la fe intuitiva, como camino de progreso espiritual.

Análisis y reflexión sobre los aspectos presentados

La combinación de ideas presentadas por los Espíritus Superiores, por Kardec y por Miramez nos lleva a algunas reflexiones importantes:

La fe como instrumento de poder: La fe verdadera es una fuerza capaz de transformar la realidad de un individuo, no sólo a nivel espiritual, sino también a nivel físico. Cuando se guía por la razón y la comprensión de las leyes divinas, se convierte en un recurso invaluable para superar los desafíos.

El papel del magnetismo: El magnetismo, como fuerza natural, demuestra hasta qué punto el cuerpo humano puede ser influenciado por factores externos y por la armonía entre los individuos. Esta relación nos recuerda que el universo está gobernado por leyes naturales, que se extienden más allá de lo que percibimos.

Fanatismo versus fe razonada: el fanatismo, aunque poderoso, puede conducir al desequilibrio y a la irracionalidad. La Doctrina Espírita, al promover la fe razonada, orienta a los individuos hacia una experiencia consciente y equilibrada de la espiritualidad.

Interferencia Espiritual: La acción de los Espíritus, ya sean superiores o inferiores, demuestra la complejidad de las relaciones entre los planos espiritual y material. La sintonía es siempre el factor determinante a la hora de establecer estas conexiones.

Conclusión

La exploración de la causa de la insensibilidad en los convulsionarios en la época de la Codificación Espírita nos revela la interconexión entre los aspectos físico, psicológico y espiritual de la vida humana. A través de la comprensión del magnetismo, la exaltación del pensamiento y la influencia de la fe, nos damos cuenta de que el dolor y la insensibilidad no son meros fenómenos corporales, sino expresiones de una realidad mucho más amplia y profunda.

La Doctrina Espírita nos invita a trascender el materialismo y explorar los poderes del espíritu. En este proceso, la fe razonada y el estudio constante se convierten en los fundamentos de una vida espiritual más plena, permitiéndonos comprender y aplicar estas verdades en nuestra vida diaria. Así nos acercamos cada vez más al ideal de perfección moral y espiritual que propone la Doctrina Espírita.

- Grupo de Internet "Artículo Espírita"-

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                        RESILIENCIA


 ¿Se han preguntado por qué algunas personas pueden mantenerse en pie ante tantas situaciones difíciles y experiencias dolorosas en su vida? En cambio, otras recurren a conductas destructivas o terminan en una profunda depresión. 

   Un factor que puede explicar esta diferencia en reacción es la “Resiliencia”. Ésta se define como la capacidad de sobreponerse o levantarse ante las crisis y las situaciones de intenso dolor emocional. Dicho vocablo tiene su origen en el latín, en el término resilio que significa resaltar o rebotar. 

   Podemos afirmar que la Doctrina Espírita influye grandemente en esta capacidad del ser humano. Los postulados que plantea la filosofía espiritista proveen la fortaleza necesaria ante cualquier situación que podamos experimentar. Repasemos brevemente dichos postulados:

    Reconocimiento de la existencia. de Dios Un Dios que siempre es bueno y justo. Atributos que se manifiestan a través de las Leyes Divinas o Naturales: Adoración; Trabajo; Reproducción; Progreso; Igualdad; Libertad; Conservación; Sociedad; Destrucción; Justicia, Amor y Caridad*. Leyes que le proveen al ser humano el terreno fértil para su desarrollo y la comprensión de todas las circunstancias y eventos que le rodean. Inmortalidad del Alma. 

   El espíritu sobrevive ante la muerte del cuerpo físico. Abandona su cuerpo cuando éste ya no le resulta útil. Lleva consigo todas sus vivencias e incluso sus virtudes y pasiones. El reconocer nuestra inmortalidad debilita o derrota los pensamientos materialistas e inmediatistas que provocan tanta desesperanza.     Comunicabilidad con el mundo espiritual. La comunicación entre los encarnados y desencarnados es un hecho. Todos poseemos, en menor o mayor grado, la facultad mediúmnica ya que ésta es inherente al ser humano. Existen además otras formas de comunicación con el mundo espiritual, por ejemplo, el desdoblamiento ya sea en vigilia o durante el sueño.

    Palingenesia o Reencarnación. Las vidas sucesivas son oportunidades o talleres de trabajo que nos permiten convertirnos en mejores personas y afrontar aquellos conflictos o compromisos adquiridos con otros. En este mecanismo opera la Ley de Causa y Efecto. Ley que nos enseña a ser responsables por las consecuencias de nuestros actos y nos sitúa en los escenarios de vida adecuados para lidiar con éstos. 

   Progreso y Evolución. Éstos son una constante. En cada existencia marchamos siempre hacia adelante. No hay marcha atrás. Podría parecer que en alguna existencia no hubo progreso, sin embargo, desde el momento que hay algún grado de reflexión ya estamos evolucionando. Recordemos que la perfección es nuestro destino.

     Pluralidad de Mundos Habitados. Nuestro grado de evolución determinará el tipo de mundo que habitaremos. Estaremos conviviendo con nuestros afines, tanto en características como circunstancias y experiencias que necesitamos atravesar para evolucionar. 

    En la medida que estudiemos, comprendamos y apliquemos los postulados espíritas, nuestra resiliencia debe ir fortaleciéndose día a día. Cuando estemos confrontando una crisis o un momento sumamente difícil debemos recordar: Contamos siempre con la providencia o el amparo de Dios. Nunca estamos solos. Buenos espíritus nos acompañan, nos inspiran. Confiemos en la justicia divina, soltemos todo aquello que nos endurece el corazón. 

    Sobrevivimos a la muerte física. Cuando desencarnamos, regresamos a nuestra verdadero hogar, donde seremos acogidos nuevamente con amor. Tendremos el tiempo necesario para reflexionar sobre nuestras vivencias y planificar la próxima encarnación. 

    No perdemos contacto con los que han regresado al mundo espiritual. Los lazos de amor continúan por siempre. Estemos atentos y receptivos ante cualquier comunicación. La separación es temporal.

   Tenemos innumerables oportunidades para reparar y progresar. El reencarnar nos brinda el alivio de saber que nos encontraremos con aquellos que hemos lastimado y podremos subsanar el daño causado. Al mismo tiempo, trabajaremos con nuestro egoísmo y orgullo, males de la humanidad.        Estamos habitando el lugar más adecuado que realmente reúne las condiciones que necesitamos. 

     Nada es improvisado. Nuestras circunstancias de vida, como el lugar de nacimiento y las personas que nos rodean son las justas para trabajar lo que tenemos que trabajar. Por consiguiente, valoremos nuestro país, valoremos nuestra familia. 

   Ciertamente, el dolor y la desesperación pueden nublar la razón, y debilitarnos física y emocionalmente. 

     La Filosofía Espírita nos brinda el consuelo y la esperanza, apoyada en la razón, para mantenernos en pie ante cualquier adversidad. Agradezcamos a Dios y al Mundo Espiritual.

      Nuestros deseos de bien para todos ustedes. 

Por Geannette Rodríguez (Publicado en la revista A la Luz del Espiritismo. Publicación Oficial de la Escuela Espírita Allan Kardec. Puerto Rico. Año 1. Nº3. Abril 2015)


(  Trabajo tomado de Zona Espírita)


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                          EL TERRORISMO ISLÁMICO

               


 Desgraciadamente el terrorismo islámico, de cuando en cuando vuelve  a sacar sus garras en el mundo occidental, tal y como pasó hace algunos años  en París y en España- Cataluña.

   El Islam es una de las religiones que sostiene la existencia de demonios o diablos, pero con estos hechos, no sé si  todos los islamistas  son conscientes de que ese demonio ha tomado forma dentro de sus mismas filas, pues en nombre de Dios (Alá), surgieron  estos grupos terroristas que parece ser que quisieran borrar de la faz de la Tierra  las culturas diferentes, las religiones y  la  forma de vivir occidental, tratando de imponer una dictadura islámica sobre todo el orbe, lo que de conseguirlo, supondría para nuestra civilización occidental su total desaparición, dando  un gran salto atrás, hasta el estado de barbarie de la Edad Media.

 Los ayatolas y demás dirigentes islámicos, incitadores a este estado de cosas, en una desigual lucha, sin fundamento, con el pretexto de que todo el mundo tiene que alabar a Alá y seguir sus atávicas costumbres, como es el tener a la mujer encerrada, sin ningún derecho y aislada, peor que se trata a un animal. Como para ellos  es pecado que los hombres miren a las mujeres, por eso hay que borrarlas de la presencia social, con los burkas, que al cabo del tiempo por temor y con la  tapadera de la religión, ellas mismas los admiten y se los aplican. El problema es que  pretenden imponer al resto de la humanidad esos conceptos, con la excusa de que eso ofende a Dios y hay que corregirlo con la violencia, si o si. Y claro, ahí aparecen los demonios islámicos, porque llega un momento en que parece como que hay dos religiones islámicas diferentes y hasta opuestas: Una, la de la mayoría de los musulmanes, pacífica, capaces de convivir con el resto y opuestos a cualquier forma de violencia, porque el Corán para ellos, como el Evangelio para los cristianos, es así como lo prescribe. De otro lado está el islamismo extremista y exacerbado de una minoría, los yihadistas, contrarios a la civilización occidental a la que  pretenden doblegar por el método del terror y de la crueldad sin límites. Para ello, buscan prosélitos a los que convencen de la bondad de ser miembro de esta lucha y a los que prometen un idílico paraíso si en sus acciones terroristas llegaran a perder la vida.

Vamos a analizar someramente este estado de creencias demoniacas:

En primer lugar, consideremos que hay muchos hombres y seres humanos capaces de perdonar a los demás y que ni por asomo se les pasa por la imaginación causar tamaño dolor a nadie, como el que originan los actos terroristas.  Su dios Alá, parece ser, según ellos, que es incapaz de perdonar a nadie; es celoso y vengativo como lo era su predecesor  el Yavé del Antíguo Testamento. Por lo tanto, tal dios sería  de una calidad moral inferior a la de los anteriores seres humanos aludidos; por eso no puede ser  cierto que pudiera existir un dios así, tan pequeño e imperfecto, con tan baja catadura moral; más bien sería un demonio.

Si el Corán describiese y admitiese un Dios así, el Corán, sin duda, mentiría. Pero no es creíble que Alá, dios del Corán, pueda ser un ser tan imperfecto. Solo se puede admitir a Dios en todas las religiones como el Principio Perfecto y el Origen de todo cuanto existe, por lo que rebajarlo a tan bajo nivel humano, como lo es que se pueda ofender porque una mujer vaya vestida de tal o cual manera, por ejemplo, es un auténtico disparate.

Si el Corán solo habla de Alá como Dios de Amor, entonces quienes mienten son los dirigentes y jerifaltes de la trama terrorista, y los pobres desgraciados capaces de inmolarse porque les han hecho creer esto, con la promesa de un idílico paraíso, inexistente, e ilógico, si al final pierden su vida, después de haber segado otras, y descubren la farsa y cuando para ellos ya es tarde, descubren el engaño en que los sumieron cuando aun vivían como seres  humanos.

Los musulmanes de verdad, los buenos, en medio de la sociedad occidental, se ven a su vez discriminados y repudiados por sus vecinos de otras religiones y procedencias, porque en una posición injusta, se tiende a hacer pagar a justos por pecadores, metiendo a todos los musulmanes en el mismo saco. Como en todas las comunidades y sociedades humanas, ni todos son buenos ni todos son malos.

Si a esto añadimos los privilegios que se les dan en los países de acogida, no solo a ellos, sino a todos los inmigrantes en general,  en forma de toda clase de ayudas, pagas, becas, etc., entonces las envidias y antipatías hacia lo que sigue siendo un colectivo en  minoría, se hacen cada vez más evidentes, porque a la desconfianza que suscita su presencia ante la existencia del terrorismo islámico, se une la envidia por esos privilegios que en realidad son un estado de injusticia social, pues muchas veces mientras  se mantienen las ayudas sociales a estos inmigrantes, muchos  musulmanes, sean o no  auténticos o  sean o no sean simpatizantes de los  terroristas, mientras tanto  se mantienen estados de injusticia social con respecto a personas pertenecientes al país en cuestión, que han nacido, vivido y cotizado en él, y no tienen esas ayudas dadas a los extranjeros.

Vengo a señalar, que los actos terroristas, encuentran terreno abonado para seguir produciéndose, en nuestras sociedades occidentales que permanecen en un estado de adormecimiento ante las propias injusticias sociales existentes. Si así no fuese, las lógicas envidias y la sensación de injusticia  disminuirían en la masa social, y  el “demonio de la minoría islámica” se vería un poco más disminuido y sería menos temible.

Habrá que cambiar este estado de cosas, impartiendo una mayor y mejor justicia social, impartiendo una educación social y moral equilibrada, desde las primeras etapas de la escolaridad infantil, procurando que los niños crezcan y se desarrollen en un plano de igualdad y convivencia, aprendiendo a respetar las religiones y credos de los otros, considerando la grandeza y la majestad del Ser Supremo, siendo  indiferentes las formas como adoptemos estas cosas, o como vistamos o como sea el aspecto y costumbres que cada uno tenga, según su cultura ancestral. Lo único que importa a Dios es que sintonicemos con Él, nuestro Creador, vibrando siempre en la sintonía de Su propia Esencia: El Amor

-         José Luis Martín-

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                      Auto-exigencia mediúmnica



¿Puede la autoexigencia mediúmnica obstaculizar el proceso evolutivo del médium?

En el camino del desarrollo mediúmnico es común que el médium se encuentre con momentos de reflexión, cuestionamiento e incluso sentimientos de inadecuación. La autoexigencia es una manifestación natural del deseo de evolucionar y contribuir a la propia misión espiritual. Sin embargo, cuando se gestiona mal, puede convertirse en un obstáculo en el camino del progreso moral y espiritual.

En este artículo exploraremos los efectos de la autoexigencia mediúmnica, abordando cómo puede obstaculizar el proceso evolutivo del médium y cómo un enfoque más equilibrado puede promover la mejora moral y espiritual.

La naturaleza de la mediumnidad y los desafíos de la auto-exigencia

La mediumnidad es una facultad que requiere dedicación, estudio y disciplina. Como bien explica Allan Kardec en El Libro de los Médiums , el médium es un intermediario entre el plano espiritual y el mundo material, y debe por tanto buscar el perfeccionamiento constante para cumplir con responsabilidad su tarea. Sin embargo, el deseo de satisfacer las expectativas de los demás y de uno mismo puede llevar a exigencias excesivas, generando tensión emocional, ansiedad e incluso bloqueando las capacidades mediúmnicas.

La autoexigencia excesiva surge a menudo de una comprensión distorsionada de la responsabilidad mediúmnica. Muchos médiums creen que deben ser perfectos en sus manifestaciones o que son los únicos responsables del éxito o fracaso de las sesiones de mediumnidad. Esta visión puede causar angustia y, en casos extremos, llevar al médium a abandonar sus actividades por no sentirse capaz de llevarlas a cabo.

Los peligros de ser demasiado duro contigo mismo

Bloqueos energéticos y emocionales

El estado emocional del médium influye directamente en la calidad de su comunicación espiritual. La auto-exigencia excesiva puede generar sentimientos de culpa, miedo e inseguridad, dificultando la conexión con los buenos Espíritus. Estos sentimientos actúan como barreras energéticas, impidiendo el flujo natural de las vibraciones espirituales.

Desgaste físico y mental

Un médium que se exige demasiado a sí mismo puede experimentar una fatiga extrema, tanto física como mental. El agotamiento se produce porque la mediumnidad requiere un equilibrio entre cuerpo y espíritu, y la presión interna constante desgasta los recursos vitales necesarios para realizar la tarea mediúmnica.

Desarrollo de sentimientos negativos

La autocrítica excesiva puede alimentar sentimientos de inferioridad, desánimo y frustración. Estos estados emocionales dificultan la elevación espiritual y pueden atraer a Espíritus menos evolucionados, que se aprovechan de estas debilidades para influir negativamente en el médium.

Interferencia en el propósito de la mediumnidad

La mediumnidad es un instrumento de amor y caridad. Cuando el médium se deja dominar por la autoexigencia, puede perder de vista el verdadero propósito de su misión, que es servir de forma desinteresada y humilde. En lugar de centrarte en el bien que puedes hacer, empiezas a centrarte en tus propios errores y limitaciones.

La importancia de una autodeterminación saludable

Si bien la autoexigencia excesiva es perjudicial, es importante reconocer que la autocrítica constructiva es un elemento esencial en el proceso de mejora moral y mediúmnica. La diferencia entre estos dos aspectos radica en el equilibrio: mientras que la auto-exigencia excesiva paraliza, la auto-exigencia sana impulsa el crecimiento.

Reconocimiento de limitaciones

El primer paso hacia una auto-exigencia equilibrada es reconocer las propias limitaciones. Todo medio está en proceso de evolución y, por tanto, sujeto a errores y dificultades. Aceptar estas imperfecciones con humildad es esencial para avanzar en el camino del auto-conocimiento y la reforma interior.

Concéntrese en el progreso, no en la perfección

La búsqueda de la perfección absoluta puede ser una trampa para el médium. Más bien, deberíamos centrarnos en un progreso gradual. Todo esfuerzo sincero por mejorar es reconocido por los buenos Espíritus y contribuye a fortalecer la mediumnidad.

Práctica de la oración y la meditación

La oración es un recurso poderoso para equilibrar las emociones y fortalecer el médium. A través de ella, es posible buscar inspiración y guía de Espíritus superiores, que ayudan a superar desafíos y a mantener el foco en el trabajo caritativo.

Búsqueda de conocimiento

El estudio sistemático de la doctrina espírita y de las obras complementarias proporciona subsidios al médium para comprender mejor su misión y las dificultades inherentes al camino. El conocimiento ilumina la mente y fortalece la confianza en el propio potencial.

El papel del Centro Espírita y la Red de Apoyo

El centro espiritualista juega un papel crucial en la orientación y apoyo del médium. Los entornos armoniosos y bien organizados ofrecen seguridad para que el médium pueda desarrollar sus facultades sin excesiva presión. Además, el contacto con otros trabajadores de la casa promueve el intercambio de experiencias y el fortalecimiento de lazos fraternos.

Conclusión: Un obstáculo para el progreso espiritual

La auto-exigencia mediúmnica, cuando se realiza de forma inapropiada, puede convertirse en un obstáculo para el progreso espiritual del médium. Por otra parte, un enfoque equilibrado y constructivo promueve el crecimiento moral y espiritual, permitiendo al médium llevar a cabo su misión con amor, confianza y dedicación. Reconocer las propias limitaciones, buscar la mejora constante y confiar en el apoyo de los buenos Espíritus son actitudes esenciales para que el médium pueda seguir el camino de la evolución con serenidad y alegría.

- Escritor espiritista-               

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martes, 1 de abril de 2025

Fluídos espirituales y salud ( 2ª Parte)

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.-  Mediúmnidad

2.- Olvido del pasado

3.- Fluídos espirituales y salud ( 1ª Parte)

4.-Fluídos espirituales y salud ( 2ª Parte)

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MEDIÚMNIDAD

 

El estudio de la mediúmnidad es necesario para perfeccionar el uso de esta herramienta para evolucionar  el hombre y también el espíritu;  este análisis es extraído de la revista “Aurora” y que en ese apartado destacan cuatro puntos significativos  sobre el asunto.

La mediúmnidad es un tema extenso y los pocos minutos con que se cuenta en los encuentros son para desarrollar  minuciosamente puntos  que debe contar con la atención máxima.  

Lo que proponen en este artículo  es que si son favorables  las disposiciones del médium y del medio, son reflexiones para aquellos que quieren trabajar  en la senda de la mediúmnidad como meta de servicio.

Las palabras que se dan no son novedades sino recuerdos.  He procurado en este texto agrupar ideas y conceptos que se encuentran  discutidos en otras diversas obras doctrinarias, normalmente en las de la codificación Kardeciana.

Son palabras  recordando  e induciendo al lector a la reflexión. Todo ha sido confrontado con las enseñanzas de Kardec y no se encontró ninguna contradicción o cuestión de entendimiento. Nuestros mayores de la espiritualidad me concedieron cuatro oportunidades para reflexionar sobre: Mediums, mediúmnidad y compromiso; mediúmnidad y educación mediúmnica; mediúmnidad y desequilibrios espirituales  y Mediúmnidad con Jesús.

Mediúmnidad, Mediums y Compromiso.

Es fuerte el apelo, para los que frecuentan las Casas Espiritas, en relación a los fenómenos mediúmnicos. Muchos son los que desean ser Mediums, quieren ver, oír  y hablar con los Espíritus. ¿Mas cuantos de vosotros estáis aptos para soportar todo el peso del compromiso mediúmnico?

Otra cuestión es ¿ cuantos, de los que frecuentan las Casas Espiritas, están dispuestos a ser médiums silenciosos, de aquellos que sirven sin ser vistos? ¿O acaso, pensáis que mediúmnidad solo es la que se revela por hechos que chocan a los sentidos? A los que así piensan, recomendamos un profundo estudio de “El Libro de los Mediums”. Allí, Kardec deja textualmente  para vuestra apreciación que todos sois médiums, todos los hombres pueden ser intermediarios de los Espíritus.

La mediúmnidad es compromiso y se evalúa la calidad de un médium, no por los fenómenos portentosos que por su intermedio se realizan, sino por la cantidad  de bien que a través de él los Buenos Espíritus pueden hacer.  Estáis siendo médiums  cuando recibís con una sonrisa al hermano que por primera vez llega a vuestra Casa Espirita. Estáis siendo médiums, cuando disponéis algunos de vuestros minutos  para oír, y, quizá, transmitir a un hermano afligido, tan preso al cuerpo como vosotros, palabras de estimulo y fe. Estáis siendo  médiums, cuando  visitáis a sufridores internados en hospitales, prisiones y asilos.

Pero muchos se pueden preguntar. ¿Dónde está ahí la intervención de los Espíritus?  ¡Ah! Amigos míos, no desconocéis que los encarnados a los cuales asistís tienen amigos en el otro lado de la vida. Pues bien, actuando con benevolencia para con los sufridores encarnados, estáis siendo médiums de estos Espíritus amigos.

¿Y las reuniones mediúmnicas? ¿Serán,  entonces, innecesarias?  De ningún modo, ellas son vitales para el entrenamiento y educación de los médiums ostensivos y para enseñanza de todos vosotros, que estáis aprendiendo con los sufrimientos de los desencarnados a analizar los vuestros y los de vuestro prójimo más próximo.

Mediúmnidad, es un compromiso de todas las horas. El médium verdadero es siempre intermediario de la buena palabra, del gesto fraterno, de la mirada de perdón y comprensión. Más, sabe guardarse para que las manifestaciones de los desencarnados solo se den en horas y locales apropiados. Esto, sin embargo, es asunto que hay que tratar en otro momento.

Se aconseja reflexionar sobre los compromisos que asumiste como médium. Con o sin fenómenos, somos siempre  llamados para intermediar el bien que se hace en la Tierra. Y debemos recordar sobre la necesidad de ser fieles a estos compromisos  y las tareas de la auto reforma y el auto conocimiento que esta misión nos exige. 

Extraído de la revista “Aurora” ,traducido al español por Merchita 

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OLVIDO DEL PASADO


     Hay quienes, en su orgullo y vanidad, se resisten a admitir que puedan haber pasado por formas inferiores de vida. Y para refutar la verdad de la reencarnación o pluralidad de existencias, sostienen que tendrían que conservar la memoria de su vida anterior. Aun cuando éste es un juicio simplista, pero que puede surgir también en personas bien intencionadas, deseosas de conocer la Verdad de la Vida, necesario es aclarar este punto. 

     A éstos, les diremos: si una simple conmoción cerebral es lo bastante para que olvidemos los hechos de nuestra vida presente, ¿ cómo ha de ser posible conservar recuerdo alguno de los hechos en nuestras existencias pasadas, no estando grabadas en el cerebro de la nueva personalidad? Si bien la Mente espiritual (o mente subconsciente de la psicología) conserva la esencia de las experiencias y aprendizajes de su vida anterior y anteriores, carece de las imágenes necesarias en el nuevo cerebro físico de la nueva encarnación. 

     Conservamos, sí, las ideas generales y experiencias que hayan quedado grabadas en la Mente espiritual o subconsciente. Nuestra actual personalidad, lo que consideramos nuestro carácter, todo ese conjunto de gustos y tendencias, capacidad intelectual, dinamismo., etc., son el resultado de experiencias adquiridas, de gustos y disgustos, de las vicisitudes pasadas en anteriores existencias. 

     Además, no recordarnos nuestras vidas pasadas, sencillamente porque no están grabadas en la memoria de nuestra actual personalidad. La memoria nos refleja tan sólo aquello que, a través de los sentidos, haya sido grabado en las células del cerebro físico, ya que éste es el instrumento de manifestación de que se sirve la mente. Si bien en los individuos ya muy evolucionados, la Mente espiritual que radica en el Espíritu, se manifiesta con más intensidad, por lo que pueden recordar algunos pasajes de su vida anterior y hasta dos o tres vidas atrás. Aquellos que han alcanzado esta condición, pueden también vislumbrar, con mayor o menor intensidad, la vida y actuación en el plano o planos etéreos del espacio, de su vida espiritual antes de encarnar; por lo que, algunos de éstos en sus meditaciones, llegan a esos estados de desdoblamiento conocidos con la denominación de éxtasis. Pero en cambio, esta visión anterior al renacimiento por aquellos que hayan pasado por las zonas inferiores tenebrosas del astral, sería causa de grandísimos sufrimientos y otros males. 

     Las leyes de la Vida, emanadas de la Máxima Sabiduría Cósmica, son perfectas. Y si algo nos parece imperfecto, se debe a nuestro desconocimiento de esas leyes. 

     Hagamos algunas consideraciones acerca de las ventajas que significa el olvido del pasado. Analicemos con detenimiento. 

     ¿No sería un martirio para nosotros, recordar nuestros actos delictuosos, nuestras víctimas, nuestros victimarios y aun nuestras vergüenzas de vidas recientes? 

     El conocimiento de un pasado lleno de errores, embrutecido, como el de la mayoría de nuestra humanidad actual, sería una carga tan pesada, que sólo los seres muy fuertes podrían, quizá, soportar. Pero, sería motivo de crueles inquietudes para los seres más débiles en lucha con su destino. 

     Aquellas personas que en su última vida pasada hayan tenido una existencia fácil, de riquezas, lujos y derroches, y la vida actual de pobreza y dificultades sin cuento (compensación por la Ley de Consecuencias), ¿podría soportarla? 

     Si una persona que haya sido ultrajada, o le hubiesen ultrajado una hija, esposa o esposo en una vida anterior, y se encontrase con el ultrajador (identificándole) en el círculo de sus relaciones sociales, ¿ qué acontecería? 

     Supongamos que una persona conservara la memoria del pasado y por ello identificara entre sus amistades a otra persona que, en alguna de sus vidas pasadas le hubiese acusado de un crimen no cometido y por el cual hubiese pasado varios años en una cárcel, en alguno de aquellos calabozos antiguos, o perseguido por el fanatismo religioso hubiese ido a parar a las mazmorras de la Inquisición... ¿ qué acontecería? 
Y por último, ¿podría un niño soportar el recuerdo de las escenas de actos malvados ejecutados en vidas anteriores o persecuciones en el pasado? Sin duda, enfermaría en la mayoría de los casos, y hasta enloquecería con la repetición en formas de alucinaciones. 

     Saliendo recién nuestra humanidad de la bestialidad feroz, ¿ qué ventajas podría darnos el recuerdo de un pasado de odios e injusticias, de vergüenzas y lágrimas que hemos hecho derramar, de dolor y sangre vertida por culpa nuestra?. 

     ¿Qué puede ser el pasado de cada uno de nosotros? Bestialidad, resentimientos, odios, venganzas, injusticias y toda una larga lista de errores que perturbarían nuestro equilibrio psíquico, convirtiendo la vida en un tormento. El Espíritu, débil aún, no podría resistir. 

     No obstante, mediante el olvido de todo ese pasado, renaciendo a una vida nueva, en un ambiente generalmente distinto, con una nueva educación, la perspectiva cambia completamente. 

     Siendo cada vida una nueva oportunidad de progreso, este recuerdo sería un gran impedimento para cumplir el destino de cada cual. ¡Bendigamos el olvido temporario, que el Eterno Amor nos concede a través de Sus leyes! 

     El conocimiento integral de nuestras vidas pasadas, nos presentaría inconvenientes temibles, horrorosos, no tan solo desde el punto de vista individual, sino también colectivo; puesto que introduciría en la vida social elementos de discordia, fermentos de odio que agravarían e impedirían todo progreso moral-espiritual. Los criminales de la historia reencarnados para expiar, verían de nuevo las vergüenzas las iniquidades de todos los siglos, expuestas ante sus ojos. El pasado acusador, sería la causa de múltiples sufrimientos. 

     Dios, en su infinita sabiduría y amor, nos evita todas estas torturas y otras más, mediante este fenómeno psíquico (dentro de la Ley de Vibración), cual es la privación del recuerdo y conocimiento de nuestro pasado, una vez entrado en el cuerpo carnal. 

Sebastián de Arauco

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         FLUIDOS ESPIRITUALES Y SALUD

                                                   ( 1ª Parte )


En anteriores artículos estudiamos cómo el incumplimiento de las Leyes Naturales es la causa de todas las enfermedades. Considerando que el pensamiento se encuentra en el origen de toda acción consciente o inconsciente, antes incluso de llevarla a cabo en cualquiera de los planos de manifestación (pensamiento, palabra o acción), podemos decir, por tanto, que el pensamiento es el causante último de dicho incumplimiento y por tanto el causante de todas las enfermedades. Vamos a estudiar el papel de los fluidos espirituales creados por la mente, desde una visión electromagnética, al servicio de nuestra salud.
El pensamiento, fluido material
El pensamiento es la capacidad creadora del Espíritu cuyas creaciones, los pensamientos, están formados por verdadera materia mental ponderable, producto de la condensación del fluido cósmico universal, lejos todavía de nuestros medios de medición pero no por ello carentes de naturaleza material procedente de la aglutinación en verdaderas partículas del principio material o fluido cósmico universal.
Según André Luiz, la "materia mental, tiene su ponderabilidad y sus propiedades químico-electro-magnéticas específicas, definiéndose en unidades perfectamente mensurables, tal como sucede en el sistema periódico de los elementos químicos, en el plano terrestre" (1).
Dualidad onda-corpúsculo del pensamiento
Nos dice André Luiz, en el libro "Mecanismos de la Mediumnidad", que la materia mental, compuesta de partículas mentales, sigue leyes análogas a las estudiadas en la física molecular y en la física electromagnética, pero adecuadas evidentemente al correspondiente plano de manifestación. La materia mental, al igual que las partículas más elementales del plano físico, se caracteriza por la propiedad dual de la materia denominada "dualidad onda-corpúsculo".
Como partícula, la materia mental, "aunque en aspectos fundamentalmente distintos, obedece a principios idénticos a aquellos que rigen las asociaciones atómicas en la esfera física" (2).
Como onda, el pensamiento es el "flujo energético del campo espiritual..., desde los rayos superultracortos, en que se expresan las legiones angélicas,... pasando por las oscilaciones cortas, medias o largas en que se exterioriza la mente humana, hasta las ondas fragmentarias de los animales, cuya vida psíquica, todavía en germen, solamente arroja de sí determinados pensamientos o rayos discontinuos" (2).
Inducción mental
El fluido mental, análogamente a la corriente eléctrica, posee el fenómeno de la inducción, "el proceso a través del cual un cuerpo que tenga propiedades electromagnéticas puede transmitirlas a otro cuerpo sin contacto visible". Por ello, "en el reino de los poderes mentales la inducción expresa el proceso idéntico, por cuanto la corriente mental es susceptible de reproducir sus propias peculiaridades en otra corriente mental que sintonice con ella. Y tanto en la electricidad como en el mentalismo, el fenómeno obedece a la conjugación de ondas, mientras dura la sustentación del flujo energético."(2).
La inducción mental es el mecanismo por el cual el pensamiento imprime sus propiedades peculiares en el resto de fluidos mentales con los que sintonice.
Interacción de pensamiento sobre los fluidos
Sin embargo los fluidos mentales, no solamente pueden modificar otros fluidos mentales, también pueden modificar otros fluidos espirituales más mate-riales intermediarios con el plano físico, puesto que los espíritus "mediante el pensamiento, imprimen a esos fluidos tal o cual dirección, los unen, combinan o dispersan; forman conjuntos con determinada apariencia, forma o color; cambian las propiedades de los mismos como el químico las de un gas o de otros cuerpos, combinándolos de acuerdo a ciertas leyes" (3). "Esos fluidos son el vehículo del pensamiento y éste puede modificar sus propiedades,... cualidades buenas o malas de los pensamientos que los ponen en vibración modificados por la pureza o impureza de los sentimientos. Los malos pensamientos corrompen a los fluidos espirituales, como los miasmas deletéreos corrompen el aire respirable. (4)
El fenómeno de la inducción magnética nos ayuda a entender cómo el pensamiento interacciona en el exterior, en la superficie y en el interior de nuestro periespíritu.
Interacción del pensamiento sobre el mundo exterior
El pensamiento actúa sobre nuestro mundo exterior transformando las propiedades de los fluidos que nos rodean según el patrón vibratorio que nos caracterice. Según André Luiz, "el pensamiento, fuerza viva y actuante,... Emitido por nosotros, regresa inevitablemente a nosotros mismos... De ahí la necesidad imperiosa de que nos situemos en los ideales más nobles y en los propósitos más puros de la vida, porque las energías atraen energías de la misma naturaleza y, cuando nos estacionamos en el vicio o en la sombra, las fuerzas mentales que exteriorizamos, vuelven a nuestro espíritu, reanimadas e intensificadas por los elementos que con ellas se armonizan..., convirtiendo nuestra alma en un mundo cerrado en el que las voces y las escenas de nuestros propios pensamientos, aumentados por las sugestiones de aquellos que se afinan con nosotros en nuestra vibración, nos imponen reiteradas alucinaciones, anulando temporalmente los sentidos sutiles" (5).
Interacción del pensamiento sobre la envoltura  periespiritual
El pensamiento también se manifiesta a través de los tejidos de fuerza que delimitan el periespíritu dándole color y limosidad, consecuencia de la radiación sinérgica del conjunto de células en unión con la mente.
"El pensamiento crea imágenes fluídicas, éstas se reflejan en la envoltura periespiritual como en un espejo" (6)
Esta influencia del pensamiento muestra como en una pantalla, las imágenes íntimas originadas en la mente, creando lo que se denomina ideoplastía. Podemos comprender entonces cómo a través de esta "... coraza vibratoria... ...somos observados y examinados por las inteligencias Superiores, sentidos y reconocidos por nuestros seres afines y temidos y hostilizados, o amados y auxiliados por los hermanos que marchan en un grado inferior al nuestro." 
"Por la conformación y estructura sutil de esa túnica electromagnética que reviste al hombre, circula el pensamiento dándole colorido con sus vibraciones e imágenes que son su expresión y con las que exhibe, de primera mano, las inquietudes y los cuadros que improvisa antes de irradiarlos con el rumbo y la meta que les fija" (7).
Interacción del pensamiento sobre el periespíritu
Y por último, el pensamiento también actúa en el interior del periespíritu modificando las propiedades de "las fuerzas que aseguran el equilibrio orgánico, a través de ondas todavía inabordables a la investigación humana, ondas que vitalizan los centros periespirituales, donde se localizan las llamadas glándulas endocrinas que, a su vez, emiten recursos que garantizan la estabilidad en el campo celular." (8).
Con ello podemos entender mejor las palabras de Kardec: "Estos fluidos actúan sobre el periespíritu y éste sobre el organismo material con el cual se halla en contacto molecular. Si los efluvios son de naturaleza buena, el cuerpo recibirá una impresión saludable; si son malos, la sensación será desagradable. Si los malos son permanentes y enérgicos, podrán ocasionar desórdenes físicos..." (9).
Toxinas
Siguiendo la analogía utilizada entre materia física y materia mental, denominaremos toxinas fluídicas a aquellos residuos mentales tóxicos consecuencia de pensamientos desequilibrados que afectan a nuestros cuerpos sutiles, donde imprimen sus propiedades degeneradoras, afectando todo nuestro psicosoma (periespíritu), desarmonizándonos los centros de fuerza y consecuentemente el metabolismo energético celular fundamental para el buen funcionamiento de todos los órganos.
André Luiz nos dice al respecto: "Del mismo modo que el cuerpo físico puede ingerir alimentos venenosos que intoxiquen sus tejidos, también el organismo periespiritual puede absorber elementos degradantes que le corroen los centros de fuerza, con reflejos sobre las células materiales" (10).
Continuando con la analogía entre fluidos espirituales y campos electromagnéticos, podemos comprender que las toxinas fluídicas directamente entorpecen de alguna forma ciertos parámetros cuantificables dentro del trabajo de dichos centros de fuerza que de forma análoga, como hipótesis, podemos estudiar siguiendo los principios del electromagnetismo.

Analogía eléctrica de los centros de fuerza y origen de las enfermedades
Los centros de fuerza son verdaderos transformadores de energías fluídicas donde se producen diversos fenómenos de emisión y recepción de energías. Recepción mediante la condensación de energías externas de determinado tenor vibratorio en corrientes internas adecuadas a la fisiología espiritual del centro de fuerza afín en cuanto a patrón vibratorio. Y emisión de energías, como una serie de dinamos (generadores de corrientes fluídicas) a partir del motor de nuestra mente, sentimientos y voluntad.

Los parámetros por analogía podrían hipotéticamente asimilarse a las magnitudes: intensidad y potencial (voltaje) de electricidad, cuando hablamos de corrientes fluídicas a través las vías sutiles del periespíritu; carga y polaridad, cuando hablamos de acumulación de energías en los órganos periespirituales; así como magnitudes de frecuencia y modulación de una onda electromagnética, cuando hablamos de fluidos espirituales que nos influencian.

( Continúa a continuación)
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     FLUIDOS ESPIRITUALES Y SALUD

                                                   ( 2ª Parte )


En función de la cuantificación alta o baja de estos parámetros, podemos definir distintos estados anómalos de los centros de fuerza:

Hiperdinamia (11) o hipertensión (11b): Estado sobreexcitado o alto potencial de corriente asociado a una velocidad de rotación alta del centro de fuerza con posible percepción de sensación de calor por el médium sensitivo.

Adinamia (11) o hipotensión (11b): Estado desactivado o bajo potencial de corriente asociado a una velocidad de rotación baja con posible percepción de sensación de frío.

Arritmia (12): Estado de desarmonía propio de bajas frecuencias de vibración en analogía a modulaciones de onda muy limitadas en cuanto a riqueza de armónicos, ritmos y formas.

 Causa de la desarmonía celular que descontrola el código genético produciendo mutaciones, activaciones o desactivaciones del material genético, predisponiéndonos para padecer la enfermedad reparadora de origen genético.

La alteración de la circulación de los fluidos en su trayecto a través de los órganos periespirituales normalmente deja a unos órganos en estado de sobrecarga interrumpiendo o ralentizando la circulación fluídica, dejando a otros órganos en estado de debilitamiento por falta de alimento vital. Estos dos estados energéticos de los órganos son los siguientes:

- Estado de debilitamiento por escasez de fluidos por falta de circulación y por tanto de nutrición de las células y órganos periespirituales, con posible sensación de sequedad o vacío.
- Estado de sobreexcitación o sobrecarga por acumulación de fluidos con posible percepción de sensación de humedad, congestión o malestar por parte del médium.

Estado de debilitamiento
Las consecuencias del debilitamiento de un órgano conllevan normalmente una disfunción equivalente en el órgano correspondiente en el plano físico, exigiendo al resto del cuerpo un esfuerzo de adaptación para suplir o complementar sus funciones.

Una consecuencia normal en el órgano debilitado es la acumulación de toxinas por falta de energía necesaria para su eliminación hasta llegar a la crisis donde aparece la inflamación como primera medida del cuerpo físico para ayudar a la eliminación.

Considerando que el cuerpo físico actúa como un filtro para la depuración del periespíritu, lógico es pensar que, por afinidad, tanto las toxinas físicas como los virus o bacterias, se asocien íntimamente con las toxinas espirituales de forma que su eliminación conjunta del cuerpo físico conlleve tanto la sanación del cuerpo físico como del periespíritu en gran parte de los dolencias.

Considerando las palabras de André Luiz que nos cuenta: "Si tenemos la nube de bacterias producidas por el cuerpo del paciente, tenemos la nube de larvas (toxinas) mentales producidas por la mente enferma, en identidad de circunstancias."  entendemos nuevamente que las toxinas de ambos planos interactúan favoreciendo la proliferación de la enfermedad o incluso el contagio.

En el plano físico, las toxinas espirituales, producentes de la mente, y las toxinas físicas, procedentes de los abusos materiales (alimentación, excesos), serían el causante directo de la mala calidad de nuestro terreno humoral, entorpeciendo la homeostasis celular, causa principal de la predisposición a sufrir enfermedades, como bien reconoció Pasteur, en su lecho de muerte, a Claude Bernard con la ya famosa frase: “el microbio no es nada, el terreno lo es todo”.

De esta forma explicaríamos como "Las intoxicaciones del alma determinan las molestias del cuerpo"  y "la enfermedad funciona como medio restaurador de la estabilidad psíquica, surgiendo así la carne como <>, absorbiendo la residuos tóxicos y la sombra que traemos en el cuerpo sustancial".

De todo esto concluimos que las enfermedades, consecuencia de la purga de toxinas espirituales de tiempos pretéritos, son buenas para la purificación del espíritu. Sin embargo, muchas otras enfermedades son principalmente consecuencia de los abusos físicos, incumpliendo las Leyes Naturales. Estos abusos complican el panorama general de nuestra salud mediante la incorporación de nuevas toxinas que dificultan aún más el trabajo del organismo en busca de su reequilibrio, entrando además en sintonía con nuevos desequilibrios, reflejos energéticos de otras criaturas que nos comprometerán aún más nuestra salud en el futuro.

Si el Espiritismo nos habla de las Leyes Naturales del mundo espiritual, es nuestro deber también estudiar las Leyes Naturales del plano físico a través de todas las ciencias y en particular, como medida preventiva para nuestra salud, de la medicina natural, el vegetarianismo y la ecología.
Estado de sobrexcitación

Por el lado opuesto al debilitamiento tenemos el estado de sobrecarga o sobrexcitación de un órgano periespiritual, el cual sobreactuará excediéndose en sus funciones desequilibrando el organismo o incluso agrediendo el funcionamiento de otros órganos debilitándolos.

Según la clasificación de las enfermedades del prestigioso Dr. Seignalet (biólogo y médico cirujano creador de la hipótesis del ensuciamiento y de la dieta hipotóxica, coincidentes en gran medida con la medicina natural), habría tres grupos de enfermedades diferentes: de acumulación de toxinas, de eliminación de toxinas y autoinmunes. En los estados de debilitamiento energético de los órganos podríamos pensar que está el origen de las dos primeras, enfermedades de acumulación y eliminación de toxinas, quedando las enfermedades autoinmunes posiblemente explicadas por la sobreexcitación de determinados sistemas que se sobrepasan en sus funciones errando en sus objetivos.

Tipos de pases desde la perspectiva electromagnética de los fluidos

Desde este punto de vista electromagnético de los fluidos vitales que recorren el periespíritu, podemos obtener nuevas perspectivas en la aplicación de la fluidoterapia si clasificamos los pases en función de la necesidad de cada uno de los estados anteriormente mencionados:
- Pases generales: Aquel pase que mantiene el ritmo, intensidad y velocidad constantes en busca de una mejoría general de la vitalidad.
- Pases equilibrantes: recorriendo los siete centros de fuerza principales, el pasista debe sentir el grado de sobrexcitación (hipertensión o hiperdinamia) o de hipotensión (Adinamia) de cada uno proyectando más o menos energía orientada para conseguir el reequilibrio, activando o decelerando. En algunos casos, sin ser pases sedantes o calmantes pueden confundirse por sus efectos (no hay saturación fluídica de los nervios).

- Pases revitalizantes: incidiendo en aquellos centros que se detectaron en estado de hipotensión (baja actividad), habiéndose equilibrado, el pase revitalizante, en un determinado centro, es una corriente de energía forzada por la voluntad y sentimiento del pasista, enlazando su mismo centro  de fuerza emisor con el del receptor, permitiéndole reponer el mismo tipo de fuerzas vitales perdidas y desplazando a la vez los antiguos fluidos estancados por otros nuevos revitalizados.

- Pases dispersivos: aquellos que eliminan energías acumuladas mediante la oposición enérgica fluidos de idéntica polaridad mediante el fenómeno de repulsión magnética.

- Pase de limpieza inicial: pase de carácter dispersivo general preparatorio para comenzar cualquier pase posterior.

- Pase de limpieza final: pase de carácter dispersivo cuya finalidad es la retirada de los excesos de fluidos después de todo tratamiento aplicado.

El tratamiento de fluidoterapia de pases (presenciales o a distancia) bien dirigido debería empezar mediante un análisis previo del paciente por parte de los guías espirituales, determinando la problemática de los centros de fuerza a tratar. La terapia de forma general podría dividirse en los siguientes pasos:

1- Pase de limpieza inicial preparatorio en todos los casos.
2- Pases dispersivos cuando fuera necesario para eliminar cualquier acumulación de energías deletéreas que imposibilitarían cualquier atención.
3- Pases equilibrantes activando o ralentizando los centros afectados cuando hubiera síntomas de hiperdinamia o adinamia. Será responsabilidad del pasista actuar con su voluntad y sentimiento bien dirigidos según la problemática del problema hasta sentir el correcto equilibrio del centro.
4- Pases revitalizantes incidiendo en los centros debilitados por la ausencia de circulación de energía por causa de la adinamia o de la arritmia.
5- Pase de limpieza final, dispersando los restos de energías sobrantes.
6- Prescripción de tratamientos complementarios, agua fluidificada, pases a distancia, lecturas edificantes diarias, etc. fundamentales especialmente en los casos de arritmia energética por desarmonía en los propios centros de fuerza.
José Ignacio Modamio

Centro Espírita "Entre el Cielo y la Tierra"

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