INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- Facultades intelectuales y morales
2.- Parábola del Festín de Bodas y otras reflexiones
3.- Palingenesia
4.- La buena muerte
^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^
FACULTADES INTELECTUALES Y MORALES En el hombre sus cualidades morales, buenas o malas, son del Espíritu que está encarnado en él; cuanto más puro es ese Espíritu, más es propenso al bien el hombre. Resulta de ahí que el hombre de bien es la encarnación de un Espíritu que ya conquistó durante las otras encarnaciones, buenas cualidades y el hombre vicioso es la de un Espíritu aún imperfecto. Los Espíritus burlones y livianos (algunos los llaman duendes) cuando están encarnados, normalmente son atolondrados, torpes y algunas veces maliciosos. Los Espíritus no tienen pasiones extrañas a la humanidad; si así fuese, nosotros también las tendríamos. El Espíritu que posee buenas cualidades morales y es inteligente, cuando encarnado, seguramente es lo mismo, en razón del grado a que haya llegado, pues el hombre no tiene en sí dos Espíritus. Existen hombres inteligentes que parecen revelar que un Espíritu superior está encarnado en ellos, pero que al mismo tiempo son profundamente viciosos. Y que el Espíritu que encarna a cada uno de esos hombres, aun no es suficientemente puro, y el hombre cede a la influencia de otros Espíritus aún peores. El Espíritu progresa en una marcha ascendente insensible, pero el progreso no se realiza simultáneamente en todos los sentidos; en un periodo él puede avanzar en ciencia, y en otro en moralidad. Como ya vimos, en un hombre está encarnado un único Epíritu, por tanto no se debe creer que existen dos o más Espíritus encarnados en un mismo hombre, eso es absurdo. El Espíritu debe tener todas las aptitudes. Para progresar necesita de una voluntad única. Si el hombre fuese un conjunto de Espíritus, esa voluntad no existiría y el no tendría individualidad, pues a su muerte, todos esos Espíritus serían como un bando de pájaros escapando de la jaula. El hombre se queja muchas veces por no comprender algunas cosas, pero es curioso ver como él multiplica las dificultades cuando tiene en la mano una explicación muy simple y natural. Eso es tomar el efecto por la causa: hacer con el hombre lo que los paganos hacían con Dios. Ellos creían en tantos dioses como fenómenos había en el universo. Pero igualmente entre ellos, personas sensatas no veían en esos fenómenos nada más que efectos, teniendo por causa a un Dios único. NOTA DE ALLAN KARDEC: El mundo físico y el mundo moral nos ofrecen, al respecto, numerosos puntos de comparación. Se creyó en la multiplicidad de la materia, en cuanto el examen se detenía en la apariencia de los fenómenos; hoy se comprende que esos fenómenos tan variados pueden no ser mas que modificaciones de una materia elemental y única. Las diversas facultades son manifestaciones de una misma causa que es el alma, como los diferentes sonidos del órgano son producto de una especie de aire y no de tantas clases de aire como de sonidos. De ese sistema resultaría que cuando un hombre pierde o adquiere ciertas aptitudes, ciertas tendencias, eso significaría que otros tantos Espíritus lo poseerían o dejarían, lo que lo volvería un ser múltiple, sin individualidad y consecuentemente sin responsabilidad. Esto, además, es contradicho por los tan numerosos ejemplos de manifestaciones en que los Espíritus prueban su personalidad y su identidad. * RESUMEN (SÍNTESIS DE EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, B. Godoy Paiva) Las cualidades morales, buenas malas, del hombre, son las del Espíritu en él encarnado. Cuanto más puro es ese Espíritu, tanto más propenso al bien es el hombre. El hombre vicioso es la encarnación de un Espíritu imperfecto; por eso el carácter de los individuos en que encarnan Espíritus desajustados y livianos, no es raro que sea el de criaturas malvadas. El Espíritu siempre progresa en insensible marcha ascendente, pero el progreso no se efectúa simultáneamente en todos los sentidos. Durante un periodo de su existencia adelanta en ciencia, y en otro en moralidad. Estudio con base en El Libro de los Espíritus, Libro Segundo, qq. de 361 à 366. Obra codificada por Allan Kardec Trabajo de : Elio Mollo * * * * * * * * * * PARÁBOLA DEL FESTÍN DE BODAS Y OTRAS REFLEXIONES Parábola del festín de las bodas : . Y respondiendo Jesús, les volvió a hablar otra vez en parábolas, diciendo: semejante es el reino de los cielos a cierto rey, que hizo bodas a su hijo. Y envió sus siervos a llamar a los convidados a las bodas, mas no quisieron ir. - Envió de nuevo otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí preparado mi banquete; mis toros y los animales cebados están ya muertos, todo está pronto: venid a las bodas. - Mas ellos le despreciaron, y se fueron unos a su granja, y otros a su tráfíco. - Y los otros echaron mano de los siervos, y después de haberlos ultrajado, los mataron. - Y el rey cuando los oyó, se irritó; y enviando a sus ejércitos acabó con aquellos homicidas y puso fuego a su ciudad. Entonces dijo a sus siervos: Las bodas ciertamente están aparejadas, mas los que habían sido convidados no fueron dignos. - Pues id a la salida de los caminos y a cuantos hallareis, llamadlos a las bodas; y habiendo salido sus siervos a los caminos, congregaron a cuantos hallaron, malos y buenos; y se llenaron las bodas de convidados. Y entró el rey para ver a los que estaban a la mesa, y vio allí un hombre que no estaba vestido con vestidura de boda. - Y le dijo: Amigo, ¿ cómo has entrado aquí no teniendo vestidura de boda. Mas él enmudeció. - Entonces el rey dijo a sus ministros: Atadlo de pies y manos arrojarle en las tinieblas exteriores: allí será el llorar y el crugir de dientes. – Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos. ( Mateo, cap. XXII, v. de 1 a 14). 2. El incrédulo se burla de esta parábola que le parece de una sencillez pueril, porque no comprende que se pusiesen tantas dificultades para asistir a un festín, y aun menos que los convidados llevasen la resistencia hasta el extremo de matar atrozmente a los enviados del Señor de la casa. "Las parábolas, dice, son sin duda figuras, pero es preciso que no traspasen los límites de lo verosímil". Lo mismo puede decirse de todas las alegorías y de las fábulas más ingeniosas, si no se las despoja de su envoltura para buscar en ellas el sentido oculto. Jesús sacaba las suyas de los usos y costumbres más vulgares de la vida, y las adaptaba a las costumbres y al carácter del pueblo al cual hablaba; la mayor parte tienen por objeto hacer penetrar en las masas la idea de la vida espiritual; muchas veces el sentido sólo parece ininteligible porque no se aparta de este punto de vista. En esta parábola, Jesús compara el reino de los cielos en donde todo es alegría y felicidad, a un festín. Por los primeros convidados hace alusión a los Hebreos que Dios había llamado los primeros al conocimiento de su ley. Los enviados del maestro, son los profetas que venían a exhortarles para que siguieran el camino de una verdadera felicidad; pero sus palabras eran poco escuchadas, sus, advertencias eran despreciadas y aun muchos fueron muertos alevosamente como a los servidores de la parábola. Los convidados que se excusan diciendo que tienen que cuidar sus campos y sus negocios, son el emblema de las gentes de mundo, que absortos por las cosas terrestres, son indiferentes para las celestes. Era una creencia entre los judíos de entonces, que su nación debía adquirir la supremacía sobre todas las naciones. En efecto, Dios, ¿no había prometido a Abraham que su posteridad cubriría toda la tierra? Pero siempre tomando la forma por el fondo, creían en una dominación efectiva y material. Antes de la venida de Cristo, a excepción de los hebreos, todos los pueblos eran idólatras y politeístas. si; algunos hombres superiores al vulgo concibieron la idea de la unidad divina, esta idea quedó en el estado de sistema personal pero en ninguna parte fue aceptada como verdad fundamental, sino por los pueblos iniciados que ocultaban sus conocimientos bajo un velo misterioso e impenetrable para las masas. Los hebreos fueron los primeros que practicaron públicamente el monoteísmo, y a ellos transmitió Dios su ley, primero por Moisés, y después por Jesús; de este pequeño foco salió la luz que debía esparcirse por todo el mundo, triunfar del paganismo y dar a Abraham una posterioridad espiritual "tan numerosa como las estrellas del firmamento". Pero los judíos, rechazando la idolatría, habían rechazado la ley moral, para dedicarse a la práctica más fácil de las formas exteriores. El mal llegó a su colmo; la nación esclavizada estaba destrozada por las fracciones y dividida por las sectas; la misma incredulidad había penetrado hasta el santuario. Entonces apareció Jesús, enviado para llamarlos a la observancia de la ley y abrirles los nuevos horizontes de la vida futura; convidados los primeros al gran banquete de la fe universal, rechazaron la palabra del celeste Mesías, y le hicieron perecer; así perdieron el fruto que hubieran podido recoger de su primera iniciativa. Sería injusto, sin embargo, acusar al pueblo entero de este estado de cosas; la responsabilidad incumbe principalmente a los fariseos y a los saduceos, que perdieron la nación por el orgullo y el fanatismo de unos y por la incredulidad de los otros. A éstos sobre todo, compara Jesús con los convidados que rehusaron la comida de las bodas. Después añade: "El Señor, viendo esto, hizo convidar a todos aquellos que se encontraron en las encrucijadas de las calles, buenos y malos". Entendía decir con esto que la palabra iba a ser predicada a todos los otros pueblos, paganos e idólatras, y que aceptándola éstos, serían admitidos al festín en el puesto de los primeros convidados. Pero no basta ser convidado; no basta llevar el nombre de cristiano ni sentarse a la mesa para tomar parte en el celeste banquete: es menester, ante todo y con expresa condición, estar revestido con la ropa nupcial, es decir, tener la pureza de corazón y practicar la ley según el espíritu; y esta ley está completa en estas palabras: "Sin caridad no hay salvación". Pero entre todos aquellos que oyen la palabra divina, ¡cuán pocos hay que la guarden y se aprovechen de ella! ¡Cuán pocos se hacen dignos de entrar en el reino de los cielos! Por esto dijo Jesús: "Serán muchos los llamados, y pocos los escogidos". COMENTARIO: En esta parábola, Jesús se refería al estado espiritual que debemos conquistar como convidados por el Padre tras un camino de evolución espiritual. Este es un festín que está destinado para el disfrute de toda Ciertamente somos muchos los llamados, pero en función de nuestra disposición moral son muchos menos los escogidos. Esta elección para llegar a participar en el banquete del Reino Celestial no la hace el Padre a capricho, sino que toda En estos días de tránsito hacia una nueva forma de sociedad en el mundo, es de considerar que no nacimos por casualidad en esta época. No es casual que hayamos nacido en el seno de una sociedad cristiana pero espiritualmente atrasada, ni menos que hayamos conocido el Espiritismo y nos consideremos espíritas. No por esto nos podemos envanecer, pues tal vez estamos en el Espiritismo precisamente siendo los más endeudados y los que más cosas tenemos que rescatar. Los espíritas somos , precisamente, esos invitados póstumos al festín de bodas, o en “obreros de la última hora” a quienes también se refirió Jesús en otra parábola. No podemos perdernos por los laberintos de la vida y dar la espalda a esa invitación del Maestro Jesús, a la que hemos venido preparados para aceptarla, celebrando con gozo las mieles del festín de bodas . Pero sin embargo no podemos pretender acceder a ese festín sin las galas necesarias que son la práctica del Amor y de Sintamos cada día la responsabilidad como invitados al banquete celestial y luchemos por mantener las vestiduras apropiadas a este festín de bodas para ser siempre dignos de esa invitación. Tenemos la responsabilidad espiritual de ser siempre buenos espíritas, obrando como buenos cristianos en todo momento de nuestras vidas y para ello debemos y podemos hacer mucho mas de lo que hasta ahora hicimos , pues tengamos presente que a quienes más se les ha dado más se les va a pedir, y a los espíritas se nos está dando un conocimiento espiritual y moral muy valioso, capaz de transmutar nuestras imperfecciones en valores éticos, dentro de un continuo proceso de auto-perfeccionamiento. Llegado a este punto, nos podemos preguntar: ¿ Qué medios tenemos para nuestra transformación moral?. Son varios, valiosos y necesarios: autoanálisis sincero; programación de nuestros actos; fortalecimiento de la voluntad mediante la autodisciplina; realización de un trabajo íntimo continuo para nuestra transformación moral; sirviendo al prójimo con Amor, y finalmente evaluándonos cada día. Pero, ¿ Cómo se ama al prójimo?. Comprendiéndolo, ayudándole, sirviendo sin condiciones y perdonando siempre. Precisamente , aquí nace otra pregunta: ¿ Qué es el perdón?. No solamente el dado con la boca o con el Alma. Supone también dar la oportunidad de rescatar la falta mediante una acción de bien, rompiendo la cadena que nos amarra a quien nos ofende, mientras no perdonamos. Perdonando, no una vez, sino setenta veces siete, ( siempre); Como nos perdona siempre el Padre, que es Amor, para que podamos rescatar siempre las deudas pendientes y volver a comenzar. ********************** PALINGENESIA El egoísmo y las pasiones humanas, son precisamente los factores que más retrasan o retardan el proceso evolutivo del Espíritu. Son las que nos obligan a venir muchas y muchas veces para restablecer el equilibrio violado en una o más vidas de error. De aquí, la necesidad, la imperiosa necesidad de superar esos aspectos negativos que nos mantienen atados a la rueda de las reencarnaciones penosas; de actuar siempre dentro de la ley del Amor y los dictados de la Conciencia. Como conocemos ya, la vida humana, cada una de las vidas humanas tiene un objeto, un programa a realizar. Y esto, necesario es tenerlo bien presente, para que, en los momentos difíciles, nos sobrepongamos a esas dificultades o vicisitudes, a fin de avanzar un paso más en el camino del progreso hacia la perfección, que es la meta libertadora de las encarnaciones en los mundos de vidas dolorosas. Cada una de las vidas humanas o encarnaciones, es una oportunidad que la Ley del Amor proporciona al Espíritu para su progreso. Desperdiciar esa oportunidad, como hacen algunas personas, es el mayor error en que suele incurrir el ser humano. Si bien es verdad que todo progreso requiere esfuerzo; pero, sólo por el propio esfuerzo podremos progresar. Y aquí, volvemos a hacer hincapié en: ¡¡¡ No nos engañemos con espejismos!!! Aquellas personas destacadas en nuestro mundo por su inteligencia, sabiduría y bondad, son la personificación de espíritus que han llegado o están llegando a la fase de la madurez espiritual que hicimos referencia. Son espíritus más viejos que los que animan la personalidad del hombre vulgar y corriente; y han vivido y aprendido más, se han desarrollado más en las múltiples vidas desde remotas edades. Las experiencias que el Ego adquiere, que el Espíritu realiza como encarnado, en la superación de las tentaciones, pasiones e imperfecciones humanas, le proporcionan sabiduría y poder, que le permiten avanzar en el empinado camino de la evolución y liberarse de las encarnaciones penosas. Aquellos de nosotros que no hemos alcanzado todavía ese progreso, determinemos aprovechar la oportunidad que la Divina Providencia nos ha ofrecido, para realizar en la vida presente, el máximo de progreso que las circunstancias nos permitan. Como conocemos ya, por el estudio de la lección anterior, todos venimos a la vida física a cumplir un destino. Todos encarnamos con un propósito, con un objeto definido, con un programa a realizar, que rara vez el individuo identifica, por falta de atención al llamado de la Conciencia superior, a los clamores de su realidad espiritual. Y esto acontece en los individuos poco evolucionados aún que, ante la presión del mundo en que se desenvuelven, de su medio ambiente circundante, se dejan arrastrar por las pasiones en sus diversos aspectos. Todo destino es el resultado de un programa trazado en el plano extra-físico antes de encarnar. Y ese programa o destino, será siempre en relación al pasado y a la necesidad de progreso y evolución del ser reencarnante y su capacidad para desarrollarlo. Esto es como norma general. En los seres más evolucionados, ellos mismos programan y confeccionan su destino antes de encarnar, de acuerdo con su propósito y su ansia de progreso; no así los menos evolucionados, cuyo programa es confeccionado por los maestros kármicos, de acuerdo con la Ley y a los méritos y deméritos de sus vidas anteriores; pero, aceptado y a veces solicitado, por el reencarnante. Esos maestros kármicos son seres espirituales superiores, de sabiduría y amor, dedicados a la tarea de los renacimientos. Así pues, esos destinos dolorosos que a veces apreciamos, son determinados por la Ley de Consecuencias, en concordancia con hechos delictivos realizados por los mismos afectados; destinos que ellos mismos aceptaron para liberarse del suplicio en que se hallaban en el bajo astral, en el que habían caído después de la muerte física. Porque, necesario es conocer que hay un gran número de almas que por sus hechos delictivos, sus acciones de maldad, sufren horrendamente en el ambiente en que se hallan, y están dispuestos a encarnar en cualquier cuerpo por tarado que sea, con tal de salir del tormento, de huir de los sufrimientos que corroen su alma. Por ejemplo, los torturados por fuertes remordimientos sólo pueden huir de sus pesadillas, reencarnando para rehabilitarse. Y lo hacen con ese propósito, aceptando el destino que la Ley les impone. Mas, esta imposición no es despiadada ni como castigo, sino como rehabilitación amorosa. Y a este respecto, hemos de aclarar que, el dolor es un factor evolutivo, concepto este incomprendido por falta de conocimiento verdadero. Sebastián de Arauco Revista "Amor paz y caridad" |










