jueves, 19 de febrero de 2026

Emotividad intelectual y medios audiovisuales

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- El verdadero espírita

2.- El principal escollo de los médiums principiantes

3.- El método científico de Allan Kardec

4.- Emotividad intelectual y medios audiovisuales

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                           EL VERDADERO ESPÍRITA
     “Se reconoce al verdadero espiritista por su transformación moral y por los esfuerzos que hace para dominar sus malas inclinaciones”. (Evangelio Según el Espiritismo, Cap. XVII Sed Perfectos, Los Buenos Espiritistas.) 
     Esta frase de Kardec implica el propósito que debe asumir todo estudiante de la doctrina espiritista. El estudio de la doctrina no es solamente para “saber más”, para aumentar los conocimientos, sino para aplicar sus principios a nuestra vida diaria y convertirnos en mejores seres humanos. 
    El verdadero espiritista entiende que la verdadera vida es la del espíritu, la normal en el mundo espiritual, que nuestra estancia en el mundo material es temporal para aprender y practicar lo aprendido. Esto hace que cada día trate de ser mejor que el día anterior y trate de encontrar en cada enseñanza, en cada conocimiento adquirido, la luz para ver el camino correcto, el camino del bien.
     La vida del espiritista practicante no es fácil en términos de que enfrenta un materialismo rampante en la sociedad en que vive, algo que tiene que esforzarse por superar. No puede dejarse arrastrar por la fuerza dominante de la materia.
       Esto es más fácil decirlo que hacerlo, lo entendemos, pero ahí radica el gran reto que enfrentamos y del cual tenemos que salir triunfantes.
     La práctica diaria de la caridad caracteriza al verdadero espiritista. Su pensamiento dirigido al bien lo lleva a hacer la caridad por razón de ese mismo bien, sacrificando su interés personal sin esperar recompensa alguna y sin discriminar por razas o creencias. Su fe en el porvenir le permite colocar los bienes espirituales sobre los materiales.
      El verdadero espiritista, aquel que entiende y pone en práctica los principios de la doctrina, tiene un gran compromiso con esta humanidad. Está en el deber de extender su conciencia del bien a la conciencia de la humanidad terrestre.

Extracto del Evangelio según el Espiritismo.
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EL  PRINCIPAL  ESCOLLO  DE  LOS MÉDIUMS  PRINCIPIANTES

      El escollo de la mayor parte de los médiums principiantes está en tener comunicaciones con Espíritus inferiores y deben tenerse por dichosos cuando sólo son Espíritus ligeros.-Toda su atención debe fijarse en no dejarles tomar pie, porque una vez han echado el áncora no siempre es fácil desembarazarse de ellos. Este punto es tan capital, sobre todo al principio, que sin las precauciones necesarias puede perderse el fruto de las más bellas facultades. 

    Lo primero que debe hacerse es ponerse con una fe sincera bajo la protección de Dios y reclamar la asistencia del ángel de la guarda; éste es siempre bueno, mientras que los Espíritus familiares, simpatizando con las buenas o las malas cualidades del médium, pueden ser ligeros y también malos. Después es preciso dedicarse con cuidado escrupuloso a reconocer por todos los indicios que suministra la experiencia, la naturaleza de los primeros Espíritus que se comunican, y de los cuales es siempre prudente desconfiar. Si estos indicios son sospechosos, debe hacerse una evocación ferviente al Ángel de la guarda, y rechazar con todas sus fuerzas al Espíritu malo, probándole que uno no es un juguete, a fin de desanimarle. Por esto es indispensable el previo estudio de la teoría si se quiere evitar los inconvenientes inseparables de la inexperiencia; sobre este asunto se encontrarán instrucciones muy extensas en los capítulos de la Obsesión y de la identidad de los Espíritus.

     Limitándonos ahora a decir que además del lenguaje se pueden tener como pruebas ( infalibles) de la inferioridad de los Espíritus, todos los signos, figuras, emblemas inútiles o pueriles, toda escritura extravagante, truncada y torcida con intención, de dimensiones exageradas o afectando formas ridículas e inusitadas; la escritura puede ser muy mala , aun poco legible, lo que depende más bien del médium que del Espíritu, sin tener nada de insólito. hemos visto médiums de tal modo engañados, que medían la superioridad de los Espíritus por la dimensión de los caracteres, dando gran importancia a las letras de molde como caracteres de imprenta, puerilidad evidentemente incompatible con una superioridad real.

     Es muy importante no caer sin quererlo bajo la dependencia de los Espíritus malos, pero lo es más aun hacerlo voluntariamente, y es preciso evitar que un deseo inmoderado de escribir haga creer que es indiferente el dirigirse al primero que se presenta, del que se podrá desembarazar más tarde, si no conviene, porque nadie pide asistencia a un mal Espíritu impunemente, pues que éste hace pagar caros sus servicios. Algunas personas, impacientes por ver desarrollarse en ellas la facultad medianimica, demasiado lenta a su parecer, han tenido la idea de llamar en su ayuda a un Espíritu cualquiera, aunque fuese malo, contando con  poderlo despedir en seguida. Muchos han sido servidos a su gusto y han escrito inmediatamente; pero el Espíritu, haciendo poco caso de que le llamasen porque no podía escribir, no ha sido tan dócil en irse como en presentarse. Conocemos algunos que han sido castigados con obsesiones de años y de todas clases, por las más ridículas sofisticaciones, por una fascinación tenaz y aun por desgracias materiales, y las crueles decepciones por creerse bastantes fuertes para alejarles cuando quisieran. El Espíritu se muestra, desde luego, abiertamente malvado , después hipócrita a fin de hacer creer o en su conversión o en la pretendida potencia del subyugado, para echarle a su voluntad.


EL LIBRO DE LOS MEDIUMS
ALLAN KARDEC

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EL MÉTODO CIENTÍFICO DE ALLAN KARDEC                           


El Espiritismo, fiel a su finalidad original, no se opone a la ciencia, sino que sigue siendo una investigación abierta sobre la realidad espiritual, basada en la observación, en la comparación empírica y en la revisión constante de sus propias formulaciones, exactamente en línea con el mejor espíritu científico.

La trayectoria histórica de la lenta incorporación de la espiritualidad al debate académico brasileño adquiere un nuevo significado cuando se la confronta con el método iniciado por Allan Kardec a mediados del siglo XIX, un procedimiento de investigación que, en muchos aspectos, anticipó en casi un siglo las actuales demandas de validación empírica en el estudio de la conciencia.

Al organizar la Codificación Espírita entre 1855 y 1869 , Kardec estructuró una metodología inspirada en el rigor científico de su época, pero aplicada a un ámbito que anteriormente solo había estado sujeto a la fe religiosa, el magnetismo especulativo o la curiosidad folclórica. A diferencia de la actitud mística convencional, Kardec rechazó las comunicaciones aisladas como prueba y estableció criterios objetivos para la aceptación de cualquier enseñanza espiritual, basados ​​en la multiplicidad de médiums independientes, la comparación sistemática de relatos y un control crítico permanente.

El principio metodológico conocido como « control universal de la enseñanza de los Espíritus » constituye el núcleo de esta práctica científica. Kardec lo formuló explícitamente:

“Una sola opinión puede ser verdadera o falsa; el acuerdo obtenido al margen de cualquier influencia sospechosa es lo que constituye la garantía de la verdad.” (KARDEC, 2012, p. 212).

Este principio corresponde, con sorprendente precisión, a lo que ahora se denomina replicabilidad intersubjetiva , fundamento fundamental de cualquier investigación científica contemporánea. Kardec aceptaba un mensaje mediúmnico determinado solo cuando la misma idea aparecía en otros mensajes independientes, obtenidos por médiums desconocidos entre sí, en diferentes lugares, descartando hipótesis de sugestión colectiva, influencia personal o fabricación consciente del contenido.

Este procedimiento se asemeja mucho al modelo actual de verificación cruzada de datos, una práctica común en estudios multicéntricos en psicología y medicina. La lógica empleada por Kardec es la misma que se adopta actualmente en las investigaciones sobre experiencias cercanas a la muerte y la consciencia no local: recopilar informes independientes , someterlos a análisis comparativo y verificar la presencia de patrones recurrentes capaces de indicar un fenómeno objetivo más allá de la experiencia subjetiva individual (VAN LOMMEL, 2010, pp. 224-228; GREYSON, 2021, pp. 91-110).

Kardec fue igualmente riguroso al rechazar cualquier forma de dogmatización prematura de la doctrina. En La Génesis, defendió la naturaleza progresiva y auto-correctiva del Espiritismo , afirmando:

"Si la ciencia demuestra que el Espiritismo se equivoca en algún punto, se modificará en ese punto; si se revela una nueva verdad, la aceptará ". (KARDEC, 2018, p. 66)

   Esta afirmación expresa una concepción genuinamente científica del conocimiento: un conocimiento abierto a la revisión, en diálogo permanente con nuevos hechos observables, un modelo compatible con la definición contemporánea de la ciencia como un sistema teórico provisional, susceptible de ampliación o corrección (CHALMERS, 1996, pp. 34-37).

Diálogo entre el método kardeciano y la ciencia moderna de la conciencia.

La investigación moderna sobre espiritualidad y consciencia, especialmente la relacionada con las experiencias cercanas a la muerte (ECM) y la lucidez terminal , retoma precisamente el procedimiento metodológico desarrollado por Kardec. Los estudios realizados por Pim van Lommel, Bruce Greyson, Sam Parnia y Alexander Batthyány siguen el mismo patrón: recopilación de grandes muestras independientes, uso de instrumentos estandarizados y análisis transcultural de informes para identificar patrones consistentes (VAN LOMMEL, 2010; GREYSON, 2021; PARNIA, 2014; BATTHYÁNY, 2023).

En el ámbito brasileño, este esfuerzo encuentra expresión en el trabajo del psiquiatra Alexander Moreira-Almeida , cuya producción científica examina las experiencias mediúmnicas bajo rigurosos parámetros clínicos, distinguiendo la religiosidad sana de los estados disociativos patológicos (MOREIRA-ALMEIDA, 2008, pp. 21-26). En colaboración con Koenig y Lotufo Neto , Moreira-Almeida demostró, mediante análisis empíricos, que la experiencia religiosa, lejos de ser un indicio de trastorno mental, se asocia frecuentemente con una mayor estabilidad emocional y una menor incidencia de depresión (MOREIRA-ALMEIDA; LOTUFO NETO; KOENIG, 2006, pp. 246-248).

La institucionalización de este campo en Brasil se consolidó con la creación del NUPES – Centro de Investigación en Espiritualidad y Salud , con sede en la Universidad Federal de Juiz de Fora, que actualmente actúa como referencia nacional en la aplicación de protocolos clínicos y psicométricos al estudio de los fenómenos espirituales y sus relaciones con la salud mental (UFJF, 2014).

Kardec como precursor epistemológico

A la luz de este desarrollo, se hace imposible descartar la conclusión de que Allan Kardec debe ser entendido no sólo como el codificador de una doctrina espiritualista, sino también como un precursor epistemológico de la ciencia moderna de la conciencia .

Su metodología se basó en:

·         Validación mediante observaciones independientes;

·         Rechazo de argumentos de autoridad;

·         Crítica constante de los propios resultados;

·         Apertura a la revisión teórica.

Estos criterios coinciden con los principios defendidos por los epistemólogos contemporáneos, especialmente en el abordaje de fenómenos que escapan a la explicación estrictamente materialista de la mente humana (NAGEL, 2012, pp. 15-21).

En este sentido, la resistencia institucional observada en episodios históricos brasileños —como el rechazo de una tesis sobre mediumnidad por la Facultad de Medicina de la UFPR en la década de 1940— no revela una debilidad metodológica del Espiritismo, sino más bien la demora de la comunidad académica en reconocer objetos legítimos de investigación más allá del paradigma neurobiológico exclusivo.

La ciencia de la conciencia, en su forma más reciente, está empezando a alcanzar el punto epistemológico en el que Kardec ya se situaba en el siglo XIX: la comprensión de que la mente no se agota con la actividad cerebral , y que el estudio legítimo de la conciencia requiere no sólo mecanismos explicativos materiales, sino también análisis fenomenológicos, comparativos y experienciales (CHALMERS, 1996; NAGEL, 2012).

Conclusión

Al conectar la historia académica brasileña con el método de Kardec, surge una síntesis inevitable:

La ciencia contemporánea de la conciencia no avanza más allá del método kardeciano: finalmente está comenzando a redescubrirlo.

El Espiritismo, fiel a su finalidad original, no se opone a la ciencia, sino que sigue siendo una investigación abierta sobre la realidad espiritual, basada en la observación, en la comparación empírica y en la revisión constante de sus propias formulaciones, exactamente en línea con el mejor espíritu científico.

 - Wilson García -

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     EMOTIVIDAD INTELECTUAL Y MEDIOS AUDIOVISUALES                                   

   Las emociones constituyen  un estado vibratorio especial y espontáneo normalmente a partir de situaciones imprevistas del alma que se estremece a causa de sus  sentimientos .

Tener sentimientos o manifestarlos en forma de emociones, no son una señal de debilidad ni por eso son indignos de su manifestación entre el género masculino; más bien son un signo de que podemos ser muy duros y muy hombres, pero todavía somos seres humanos y por tanto capaces de ser portadores de una sensibilidad emocional y de unos sentimientos que ante los demás siempre nos ennoblecen.

 En definitiva, el hecho de que generemos emociones y no las reprimamos, ( no hay por qué), es un factor positivo para poder cultivar y acrecentar nuestros sentimientos positivos ( amor, compasión, ternura, etc), y depurarlos para  un camino de mejora y de evolución espiritual. 

...

En un principio se puede pensar que la emotividad es una reacción únicamente del sentimiento. Para las almas forjadas en el campo intelectual, la emotividad puede venir provocada también por este campo, Muchas veces, una lectura elevada provoca no solo un buen pensamiento, sino también una reacción emocional. De la misma forma, la lectura de las desgracias ajenas en los medios informativos, puede provocarnos reacciones de miedo, de ira o desánimo.

  Es pues un bien ejercicio para incentivar y acrecentar nuestra emotividad dedicar unos minutos diarios a cultivar la emoción superior, Para ello utilizaremos periódicos, revistas y libros, con una visión elevada del mundo material y espiritual, a poder ser de cariz espiritista. De este modo lograremos que la Doctrina se convierta en conocimiento, el cual nos despertará la emotividad que nos abrirá las puertas del sentimiento. Es importante vigilar nuestras emociones y pensamientos, alimentándolos del máximo de pensamientos y sentimientos superiores, tal como acabamos de describir.

   También forman parte de la emotividad intelectual las obras del Séptimo Arte, que en el siglo XX han venido a dar vida a muchas producciones literarias. Esto es así porque la mayoría de las veces, estas obras se dirigen a nuestra facultad intelectual, ya por sus imágenes, que van directas a impactar en nuestro cerebro, ya por sus diálogos, que sustituyen a la letra de los libros. Así pues, hoy en día el séptimo arte es una de las puertas abiertas a nuestra emotividad, cuando no la única. En una sociedad extremadamente encerrada en sí misma y en sus intereses materiales, los individuos suelen encontrar en este medio sus fuentes de emoción. Dichas emociones sustituyen, aunque defectuosamente, a las emociones producidas por el contacto de nuestros hermanos de la humanidad. Podríamos asimilar que la emotividad provocada por el séptimo arte, con la que nos provoca la que viene de la televisión y de los medios audiovisuales. No obstante, en estos medios las reacciones emotivas que se buscan son inmediatistas, pues estas van íntimamente ligadas a las audiencias y a los recursos económicos. De ese modo, aunque no se provoque una emotividad negativa, el abuso de esos medios provoca miles de casos de atrofia de nuestra emotividad superior.

   Aunque no nos guste la lectura, no debemos nunca desdeñar este modo para emocionarnos, pues es el que más íntimamente nos liga al alma de su autor. transmitiéndonos un mensaje más fiel. Si somos personas perezosas, intentemos al menos, usar películas y proyecciones sin cortes de publicidad y de vez en cuando procuremos que tengan un fondo pedagógico, cuando no instructivo o ennoblecedor. Abramos de este modo los brazos a los progresos de la humanidad, pero no los cerremos a las conquistas ya realizadas.

- David Estany Prim- dictado por espíritus Hermanos de la Caridad                            ( Con un pequeño prólogo de José Luis Martín)

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martes, 17 de febrero de 2026

¿Usted pensó ya en la diferencia entre vivir y existir ?

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Diferentes conceptos sobre el Infierno.

2.- Educación de las emociones

3.- La forja del pensamiento

4.- ¿Usted pensó ya en la diferencia entre vivir y existir ?

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 DIFERENTES CONCEPTOS SOBRE EL INFIERNO :                              

                                                            

      Como los paganos, los cristianos tienen su Rey de los infiernos, que es Satanás, con la diferencia de que Plutón, el equivalente para los paganos, se limitaba a gobernar el sombrío Imperio que le cupo en suerte, pero no era del todo malo: guardaba allí detenidos a los que habían obrado mal, porque era su misión, pero no se ocupaba en inducir a los hombres al mal para darse el placer de hacerles sufrir, mientras que Satanás busca en todas partes víctimas, que se complace en atormentar en el infierno, con sus legiones de demonios armados de garfios para removerlos en el fuego. Se ha llegado incluso a discutir seriamente sobre la naturaleza de este fuego que quema sin cesar a los condenados, sin consumirles jamás; se ha dicho si era o no un fuego de alquitrán, o sea, que la idea no era de que ardía en el infierno solamente el alma condenada, sino también su cuerpo material.  El infierno cristiano no lo idearon, pues, inferior en nada al infierno paganos.

Las mismas consideraciones que movieron a los antiguos a localizar la mansión de la felicidad, hicieron circunscribir también el lugar de los suplicios. Habiendo los hombres colocado la primera en las regiones superiores de la Tierra, o sea en la atmósfera, era natural colocar la segunda en las regiones inferiores, es decir, en el centro de la Tierra, cuya entrada creían que podrían ser algunas cuevas sombrías y de aspecto terrible. También allí los cristianos colocaron, durante largo tiempo, el lugar de los réprobos. Notemos todavía sobre este asunto otra analogía.. :

El infierno de los paganos contenía, en un lado, los Campos Elíseos, y en el otro, el Tártaro. El Olimpo, que era la mansión de los dioses y de los hombres divinizados, estaba en las regiones superiores. Según el Evangelio, Jesús "descendió" a los infiernos, es decir, a los lugares bajos, para sacar de allí a las almas justas que esperaban su venida. pero que si eran justas, ¿Por qué estarían allí ?....

Los infiernos no eran, pues, únicamente un lugar de suplicios, y lo mismo que los de los paganos estaban en los lugares bajos. Así como el Olimpo, la mansión de los ángeles y de los santos, estaba en las regiones elevadas, lo habían colocado más allá del cielo de las estrellas,  se creía era un lugar limitado. Ante esa mezcla de ideas paganas y de ideas cristianas no debe extrañarse que Jesús no pudiese destruir inmediatamente tales creencias tan arraigadas. Los hombres carecían de los conocimientos necesarios para no concebir el infierno como un lugar en el espacio, como para concebir la existencia de un número infinito de mundos.

     La Tierra era para ellos el centro del Universo. No conocían ni su forma, ni su estructura interior. Todo para ellos estaba limitado a lo que su vista alcanzaba. Sus nociones sobre el porvenir no podían extenderse más allá de sus conocimientos. Jesús se encontraba, pues, en la imposibilidad de iniciarlos en el verdadero estado de las cosas. Pero, por otro lado, no queriendo con su autoridad sancionar conceptos admitidas, se abstuvo de ocuparse en ellos, dejando al tiempo el cuidado de rectificar las ideas. Se ciñó a hablar vagamente de la vida bienaventurada y de los castigos que sufrirán los culpables, pero en ninguna parte de sus enseñanzas se encuentra señalado el lugar de los mismos ni el cuadro de los suplicios corporales, hecho, más tarde, artículo de fe por los cristianos-

    He aquí como las ideas del infierno pagano se han perpetuado hasta nuestros días, ha sido y es necesaria la difusión de los conocimientos en los tiempos actuales y el desarrollo general de la inteligencia humana para condenar esos viejos conceptos infernales como falsos y absurdos. Pero entonces, como nada positivo se había suscitado de las ideas admitidas, al largo período de una creencia ciega sucedió, como transición, un período de incredulidad, al cual la nueva revelación espírita vino a poner término. Era preciso demoler antes de reconstruir, porque es más fácil que lleguen a admitir ideas justas  aquellos que en nada creen, porque ven que les falta algo, que no  los que tienen una fe robusta en lo que es absurdo.

     Por la localización del cielo y del infierno, las sectas cristianas han venido a admitir para las almas sólo dos situaciones extremas, ambas  con carácter  de eternidad: la perfecta dicha y el padecimiento absoluto. El purgatorio sólo es una posición intermedia y transitoria; al salir de la cual pasan sin transición a la mansión de los bienaventurados. No podría ser de otro modo, según la creencia en la suerte definitiva de las almas después de la muerte. Si sólo hay dos mansiones, la de los elegidos y la de los réprobos, no se pueden admitir varios grados en una sin admitir la posibilidad de alcanzarlos, y por consiguiente, admitir  el progreso, pues si hay progreso, no hay suerte definitiva y, si hay suerte definitiva, no puede haber progreso.

     Jesús resuelve el problema cuando dice: “En la mansión de mi Padre hay muchas moradas".

-Sandro  Collantes

( Adaptación de José Luis Martín)

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      EDUCACIÓN DE LAS EMOCIONES

                           


 
En un primer estado de su evolución, el ser humano posee solamente un cuerpo emocional ligado a las emociones. Con el tiempo, estas emociones despiertan en él aquello que llamamos sentimientos. Las emociones solamente son una respuesta a un estímulo, generalmente de naturaleza exterior. Los sentimientos son un cúmulo de emociones con forma propia. Unos sentimientos bien desarrollados se corresponden a una criatura que ya ha evolucionado por las sendas de la reencarnación.

  El sentimiento, al igual que el pensamiento, mueve las fuerzas más íntimas del ser humano. Cuando sentimos, nos transformamos en aquello que expresamos. Así, cuando amamos nos convertimos en fuente de amor. A mayor profundidad de sentimiento, mayor transformación interior. Cuando sólo nos emocionamos, somos únicamente un poco humanos. No obstante hay quien tan siquiera siente emociones, siendo entonces un ser frío y vacío. Así pues, podremos decir que emocionarnos es el primer paso hacia el amor, que constituye la sublimación de todo sentimiento.

 El primer paso en la educación emocional consiste en detectar y aflorar nuestras emociones. No creamos a aquellos que nos digan que las ahoguemos, pues nos ahogaremos a nosotros mismos. Tampoco debemos dejar que las emociones nos dominen y nos arrastren, el equilibrio está siempre en el punto medio.
  
  Debéis saber retener las emociones negativas para que no provoquen daño a los demás. En caso de enfado o de tristeza, es muy apropiado retirarnos unos instantes a un lugar apartado. Allí nos reencontraremos con nosotros mismos a través del llanto o del grito, que deberemos sustituir gradualmente por la reflexión y el autocontrol. Al igual que ocurre con el pensamiento, no es bueno dejarse dominar por las emociones o sentimientos negativos, siendo nuestra obligación detectarlos y transformarlos lo antes posible. Tampoco debemos cortarlos pues esos sentimientos deben encontrar su puerta de salida. Lo primordial es que nuestras emociones negativas no negativicen a los demás.

  Por el contrario, cuando sintamos emociones de alegría o bienestar, intentemos hacer partícipes de ellas al mayor número posible de personas. De este modo, cuando otros se sientan imbuidos por tales emociones también nos las transmitirán. No debemos por ello "explotar" ni dejarnos llevar por gestos exagerados, pues sino perturbaríamos en exceso la armonía del conjunto- Un exceso de alegría, arrojado a otros seres, podría provocar en ellos un choque, por no hallarse en ,sintonía con los mismos, Sin embargo, esta misma alegría dirigida poco a poco a los demás, les causará una transformación paulatina y les despertará en ellos el mismo sentimiento.

   Para provocar la emoción en los demás solo es necesario estimularles. Para ello suelen bastar unas pocas palabras que salgan de nuestro corazón. Las emociones también se transmiten pues son una fuerza parecida al pensamiento. Por lo .tanto debemos de aplicarnos las mismas reglas de higiene y autoconocimiento que con él. Cuando queramos emocionarnos, dejémonos llevar por las circunstancia que estemos viviendo y apliquémonos a ver la parte positiva de las cosas, a fin de conmovernos con lo bueno, y a transformar lo malo en algo mejor. Si aprendemos a emocionarnos estaremos listos para sentir, primero en una medida pequeña, para pasar luego a una mayor.

  Al igual que con los pensamientos, debemos tener en cuenta que todo el mundo a nuestro alrededor también siente y se emociona. Estas emociones se expanden y buscan un huésped donde alojarse. Por lo tanto debemos cuidarnos de no alojar a los que nos pueden perjudicar. Aunque a nuestro alrededor solo hubiese odio, debemos aprender a sentir amor, para que este amor vaya al encuentro de aquellos que necesiten de él. Nunca dejéis que una mala mirada o unas palabras groseras perturben vuestra armonía. Si no queréis que entren, elevad vuestra alma al Creador, para que os dé una parte de Su emotividad. Con ella " moveréis las montañas" del orgullo y del egoísmo.

  Ser siempre uno mismo es fundamental para no dejarse llevar por la corriente externa. Mantened vuestro criterio y sacrificad vuestros intereses materiales, que son efímeros, frente a los espirituales, que son eternos.

-David Estany Prim- (dictado por Espíritus Hermanos de la Caridad)

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   LA FORJA DEL

 PENSAMIENTO

Queridos amigos, hola buenos días,  el pensamiento es la esencia misma de la vida espiritual, es una fuerza que vibra con una intensidad creciente, a medida que el alma se eleva del ser inferior al espíritu puro  y del espíritu puro hacia Dios.

Las vibraciones del pensamiento se propagan  a través del espacio y nos traen pensamientos y vibraciones similares. Cuando comprendamos y sepamos valorar la naturaleza  y la extensión del poder de esta fuerza, no tendremos  nada más  que muy elevados y nobles pensamientos.

En nuestra inconsciencia y en nuestra debilidad, atraemos hacia nosotros seres malos, cuyas sugestiones nos perturban, alteran  la comunión espiritual y se oscurece por culpa de nuestra inferioridad… . Fluidos envenenados  se extienden por toda la tierra, y la lucha entre el bien y el mal se desarrolla en el mundo invisible lo mismo que en el mundo material.

Todo es afinidad y analogía en el mundo invisible. Los que buscan el secreto de las tinieblas, eleven sus pensamientos con el fin de atraer a los genios inspiradores,  a las fuerzas de lo bueno y de lo bello, elevándolo  no solo en los momentos de estudio y de experiencia, sino siempre, a todas horas, como un ejercicio saludable y regenerador.  Los pensamientos buenos, son los que lentamente, afinan y depuran nuestro ser, engrandecen nuestras facultades, nos hacen aptos para sentir las más delicadas sensaciones, fuente de nuestra felicidad en el porvenir.

 En el hombre, la inteligencia y el desarrollo del cerebro están en correlación intima. La inteligencia no puede manifestarse sin el desarrollo del cerebro. A medida que el ser asciende en la escala humana, desde  el más salvaje al más civilizado, la frente crece, el cráneo se ensancha, al mismo tiempo que la inteligencia se desenvuelve. Cuando el desarrollo exterior  ha alcanzado su apogeo, el pensamiento aumenta el poder intenso del cerebro multiplicando sus líneas y trazando surcos. Dibuja estrías, circunvalaciones innumerables, eleva cimas. Hace del cerebro un mundo maravilloso y complicado, hasta el punto  de que el examen de este órgano, en el cual vibran  aun las impresiones de la vida que acaba de huir, es uno de los espectáculos  más cautivadores para el fisiólogo.

En esto tenemos una prueba de que el pensamiento trabaja y moldea el cerebro y de que hay entre ellos una intima relación. El cerebro es el instrumento admirable,  la clave de donde el pensamiento hace brotar todas las armonías de la inteligencia y del sentimiento. El pensamiento imprime  a las moléculas  del cerebro movimientos vibratorios de variada intensidad, es de esta forma como ejerce su acción.

Lo mismo que los sonidos y la luz, los sentimientos y las ideas se expresan en vibraciones que se propagan, por la extensión, con diversa intensidades. Los pensamientos  de odio y de ira, los tiernos llamamientos de amor , el lamento del desgraciado, los gritos de pasión, los arranques de entusiasmo, van a través del espacio diciendo a todos  la historia de cada uno y la historia de la humanidad. Las vibraciones  de los cerebros pensantes , de hombres o de espíritu, se cruzan o entrecruzan hasta lo infinito sin confundirse jamás. En torno nuestro, en todas partes, en la atmosfera, giran y pasan como ríos sin fin, corrientes de ideas, oleadas de pensamientos que impresionan a los sensitivos y son a menudo causa de perturbación y de error  en las manifestaciones.

Por la orientación y la persistencia de nuestros pensamientos, podemos modificar  las influencias que nos rodean  y ponernos en relación con fuerzas e inteligencias similares.

Nuestro estado mental es como una brecha por la cual pueden penetrar  en nosotros amigos y enemigos.  Del hombre depende recibir las inspiraciones más diversas, las más sublimes hasta las más groseras.  Los sensuales atraen en si  espíritus sensuales que se asocian a sus deseos, a sus actos,  acrecentando su intensidad; los criminales  llaman a espíritus  asesinos que les impulsan  a continuar en la senda del mal. El inventor es ayudado por los buscadores del más allá. El orador percibe imágenes  que fijará  en formas de lenguaje propias para conmover a las multitudes. El pensador, el músico, el poeta, recibirán vibraciones  de las esferas donde se rinde culto a lo bello ay a lo verdadero; almas poderosas les traerán los tesoros de la inspiración, el soplo que pasa por la frentes soñadoras y comunica el talento al genio.

Así, de un plano a otro, el espíritu responde a los llamamientos  del espíritu. Todos los planos espirituales están ligados entre sí. Los instintos de odio, de crueldad, de libertinaje, atraen a los espíritus del abismo.  La frivolidad atrae a los espíritus ligeros, pero la acción del hombre de bien, su llamamiento a los espíritus celestes, se eleva y repercute de nota en nota, en ascendente escala, hasta las más altas esferas, al mismo tiempo que, de las regiones profundas  del infinito, descienden sobre el las ondas vibratorias, los efluvios del pensamiento eterno que le penetran de una corriente de fuerza y de vida. El universo entero vibra bajo el pensamiento de Dios.

Amigos os deseo un lindo día, vigilemos nuestros pensamientos, ellos al igual que nuestra conducta deben mejorarse, para mejorar nuestras sintonías.

 Merchita .......Extraído del libro de León Denis “En lo Invisible”


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             VIVIR CONSCIENTEMENTE
                                                                          

¿Usted pensó ya en la diferencia entre vivir y existir?
Aunque un análisis superficial de los diccionarios nos de la impresión de que los dos términos tienen significados iguales, una observación atenta puede sugerir algunas diferencias.
Para vivir, basta tener vida. Todos los seres orgánicos viven.
Para existir es preciso un cierto grado de conciencia. Es saber retirar de la vida lo que ella tiene de mejor para la evolución del ser.
Un sabio de la antigüedad expresó bien esa idea sintetizándola en una frase célebre: “pienso, luego, existo.”
Existir presupone una acción consciente, exige la acción de pensamiento.
Existir es ser, estar, permanecer.
Bajo ese punto de vista, podemos cuestionar si existimos  de hecho  o simplemente vivimos, pasando por la vida de forma casi inconsciente.
Gran parte de los seres humanos vive sin dar la debida atención a las circunstancias a su regreso.
Permitimos que nuestra existencia se transforme en un automatismo pernicioso y paralizante.
Es como si, al recordar por la mañana, ligásemos al “piloto automáticos” y nos dejásemos conducir por él, sin estar efectivamente despierto.
A tal punto eso es real que, al anochecer, pocos se acuerdan de los hechos ocurridos en el transcurso del día.
Y ese tipo de comportamiento es extremamente perjudicial porque nos conduce al final de la vida física sin que hayamos retirado de ella las enseñanzas necesarios.
No es otro el motivo por el cual las masas  son fácilmente conducidas, alentadas por las ideas de los que piensan  y gustan de manipular a seres distraídos.
Es de esa forma que somos seducidos por los modismos, vicios, y otros intereses mezquinos que surgen apuntando soluciones fáciles, más ilusorias.
Vale la pena que demos otro sabor a nuestra vida y pasemos a existir conscientemente.
Reflexionando sobre lo que es mejor  para nosotros mismos  y para nuestros familiares, amigos y vecinos.
No dejándonos llevar por propuestas infelices que solo nos harán sufrir más tarde.
Procurando conjugar el verbo ser, al revés de atenernos solamente al tener.
Analizar los mensajes vinculados  por la prensa, a fin de que podamos retirar  las buenas ideas y descartar las que complicaran nuestras vidas.
Así, la opción será siempre nuestra: pasar por la vida como autómatas o existir con conciencia despierta.
 Aquel que opta por vivir como otro ser orgánico cualquiera, teme a la muerte física. Más aquel que existe de forma consciente, pasa la aduana del túmulo con lucidez y sigue existiendo.
¡Piense en eso!
Hay  personas que viven prácticamente del estomago para abajo. Comen, beben, hacen relaciones sexuales, retuercen su equipo favorito, luchan a favor de él, duermen y, definitivamente, se mueren.
Esos son los llamados “hombres fisiológicos”
Solo piensan en si mismos. Encaran el trabajo  como una obligación y no enseñan a nadie lo poco que saben.
Y hay los hombres psicológicos. Son aquellos que, sin dejar de atender las funciones fisiológicas, tienen mucha hambre intelectual.
 Leen bastante, meditan, razonan, iluminan  la mente con ideas saludables y contribuyen positivamente para un mundo mejor.
Su trabajo es eficiente generalmente hacen lo que pueden para enseñar a los colegas todo lo que saben.
Son personas que existen de forma consciente. Tienen, en el decir de Jesús, ojos de ver y oídos para oír.
¡Piense en eso!
 Redacción de Momento Espírita
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