miércoles, 14 de enero de 2026

Enseñanzas preciosas

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Visitas a los Espíritus

2.- La desencarnación

3.- Espíritus felices. La Srta. Emma

4.- Enseñanzas preciosas

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       VISITAS A LOS ESPÍRITUS

416. ¿Puede el hombre provocar voluntariamente las visitas espíritas? ¿Le es posible, por ejemplo, decir, cuando está a punto de dormirse: “Esta noche quiero encontrarme, en Espíritu, con tal persona, hablarle y comunicarle tal otra cosa”?

- He aquí lo que sucede: el hombre se adormila, su Espíritu se aleja, y lo que el hombre había resuelto el Espíritu con frecuencia está muy lejos de hacerlo, porque la vida del hombre interesa poco al Espíritu cuando éste se halla desprendido de la materia.- Esto se refiere a los hombres suficientemente elevados, pues los otros pasan de un modo muy distinto su existencia espiritual: se dedican a sus pasiones o permanecen en la inactividad. Puede acontecer, pues, que según cuál sea el motivo que lo mueva, el Espíritu vaya a visitar a las personas que desea ver, pero aunque tenga voluntad de hacer algo cuando se encuentra despierto, no hay razón para que después lo haga.

417. Cierto número de Espíritus encarnados ¿pueden reunirse, pues, en asamblea? - A no dudarlo. Los lazos de amistad, antiguos o recientes, suelen congregar de esta manera a diversos Espíritus, dichosos de hallarse juntos..

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS- ALLAN KARDEC                           

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LA DESENCARNACIÓN



A la muerte, el alma, revestida de su cuerpo astral, abandona el cuerpo material. Y después de un período de dudas, de dolores, de intensidad y duración variables, acaba por tomar conocimiento de su nuevo estado.

¿Y en qué consiste este nuevo estado…?

Nosotros no podemos hacernos más que una ligera idea de ellos, y esto por dos razones.

1º Porque las condiciones de nuestra vida material difieren de tal manera de las de la vida espiritual, que nos es casi imposible comprender ésta última.

2º Porque las contradicciones de los desencarnados sobre este punto, son a menudo contradictorias y confusas. (Ya veremos después la razón de este fenómeno.) En efecto, es muy raro y difícil obtener información de los espíritus elevados que han abandonado definitivamente nuestra Humanidad inferior.

He aquí, no obstante, lo que creemos saber:

El estado de desencarnación constituye una especie de producto sintético de los elementos diversos de las personalidades anteriores.

La adversidad deja su sitio a la unidad. Ya no existen órganos diversos, múltiples, sino un organismo homogéneo, fluídico, el pro-espíritu. Ya no existen tampoco sentidos especiales, sino un sentido único, condenándolos a todos y generalizado por toda la superficie del pro-espíritu.

Ya no existen, en fin, diversas facultades, sino una sola facultad que las abraza a todas: es la conciencia, más o menos extendida más o menos libre.

Y por último, no existe más que un fenómeno para las emociones, que permite comprender y apreciar, más o menos, la verdad la belleza y el bien.

En resumen el espíritu desencarnado está provisto de un organismo homogéneo, con un sentido único. Disfruta de una extensión variable de conciencia, de libertad y de amor (el amor, bien entendido, estando bien empleado en un sentido amplísimo, o mejor aún que amor, capacidad efectiva y emotiva).

Por consecuencia, si comparamos las dos fases sucesivas de la existencia del Ser, diremos: La desencarnación es un proceso de síntesis, síntesis orgánica y síntesis psíquica.

La encarnación es un proceso de análisis. Es la subdivisión de la conciencia en facultades diversas, y del ejercicio y conducir a su desenvolvimiento.

Se comprende que la situación de los desencarnados sea muy diferente según su elevación.

En los seres inferiores el pro-espíritu es muy grosero, muy material. El estado psíquico es muy oscuro, porque la privación de los sentidos orgánicos equivale para el ser a una semi-inconsciencia.

La reencarnación es rápida: y es rápida porque el alma aspira a poder obrar de nuevo libremente.

En los animales superiores, en el hombre poco avanzado, el pro-espíritu no se encuentra purificado, la conciencia es vaga y poco extensa, los recuerdos confusos e indistintos. El desencarnado comprende mal o no comprende absolutamente nada de su nueva situación. Permanece en el medio en que vivía y se esfuerza a menudo en cumplir todos los actos y los menesteres que ejecuta al final de su existencia. Pero pronto aumenta el oscurecimiento de la conciencia: es que se opera la reencarnación.

En un grado más elevado, el espíritu después de la muerte tendrá ya una conciencia extensa, la memoria, el recuerdo más o menos exacto de sus últimas existencias, el conocimiento de los perfeccionamientos futuros. La reencarnación será una cosa hasta ciertos puntos libre y en todo caso consciente.

Los seres un poco avanzados se esforzarán, como es lógico, en reencarnar en las mejores condiciones para su futuro desenvolvimiento. Ayudados por los consejos de los espíritus superiores, tendrán en cuenta, en la mayor medida posible, todas las circunstancias, sabrán prever los trabajos y las pruebas que tendrán que sufrir en la nueva reencarnación, y tomarán firmes resoluciones.

En los desencarnados superiores, la conciencia y la libertad están muy desarrolladas. Conocen su pasado y su porvenir en una extensión infinita. No conociendo los obstáculos materiales, se transportan con la misma rapidez del pensamiento. En una palabra, su pro-espíritu quintaesenciado, les hace aparecer resplandecientes.

No teniendo que sufrir penosas reencarnaciones, pueden continuar elevándose sucesivamente, indefinidamente de progreso en progreso, en las existencias superiores.

Gustavo Geley ( Interpretación sintética del Espiritismo)

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                                ESPÍRITUS FELICES

                      LA Srta. EMMA. 


Fue ésta una joven que murió a consecuencia de un accidente causado por el fuego, y  después de crueles sufrimientos. Alguien se propuso pedir su evocación a la Sociedad Espiritista de París, cuando se presentó espontáneamente el 31 de julio de 1863, poco tiempo después de su muerte. 

“Heme aquí, pues, todavía en el teatro del mundo, a mí, que me creía enterrada para siempre con mi velo de inocencia y de juventud. El fuego de la Tierra me salvaba del fuego del infierno. 
Así pensaba en mi fe católica. Y si no me atrevía a entrever los esplendores del paraíso, mi alma trémula se refugiaba en la expiación del purgatorio, y rogaba, sufría y lloraba. Pero, ¿quién dio a, mi debilidad la fuerza de soportar mis angustias? ¿Quién, en las largas noches de insomnio y de fiebre dolorosa, se inclinaba sobre mi cabecera de mártir? ¿Quién refrescaba mis labios ardientes? 
Erais vos, mi ángel guardián, cuya blanca aureola me rodeaba, erais vosotros también, queridos espíritus amigos, que veníais a decir a mi oído palabras de esperanza y de amor. 
“La llama que consumió mi débil cuerpo me despojó del afecto a lo que pasa, también  morí viviendo de la verdadera vida. No conocí la turbación, y entré serena y recogida en el día radiante que envuelve a los que, después de haber sufrido mucho, han esperado un poco. Mi madre, mi querida madre, fue la última vibración terrestre que resonó en mi alma. ¡Cómo me complacería que fuese espiritista! 
“Me he desprendido del árbol terrestre como un fruto maduro antes del tiempo. Tan sólo 
rozóme el demonio del orgullo, que punza a las almas de las desgraciadas arrastradas por brillantes triunfos y la embriaguez de la juventud. Yo bendigo la llama, que era una expiación. Semejante a esas ligeras nubecillas blancas del otoño, floto arrastrada en la corriente luminosa. No son estrellas de diamantes las que brillan en mi frente, sino las estrellas de oro del buen Dios.” 
Emma. 

En otro centro, en El Havre, el mismo espíritu dio también espontáneamente la comunicación siguiente, el 30 de julio de 1863. 

“Los que sufren en la Tierra son recompensados en la otra vida. Dios está lleno de justicia y  de misericordia para los que sufren aquí abajo. Concede dicha tan pura, felicidad tan perfecta, que no se debieran temer ni los sufrimientos, ni la muerte, si a las pobres criaturas humanas les fuera posible sondear los misteriosos designios de nuestro Creador. 
“Pero la Tierra es un lugar de pruebas, a menudo muy grandes, a veces sembradas de 
dolores muy punzantes. Resignaos a todo, si ellas os alcanzan, resignaos a todas ante la bondad suprema de Dios, que es Todopoderoso. Si os da una carga pesada para que la llevéis, si os llama a  Él después de grandes sufrimientos, veréis en la otra vida, en la vida feliz, de cuán poca importancia son estos dolores y estas penas de la Tierra, cuando juzguéis de la recompensa que Dios os reserva, si vuestro corazón no ha pronunciado ninguna queja, ningún murmullo. Muy joven he dejado la Tierra. Dios ha querido perdonarme y darme la vida de los que han respetado sus voluntades. 
     Adorad siempre a Dios, amadle con todo vuestro corazón. Rogadle sobre todo, rogadle firmemente: ese es vuestro sostén allá en la Tierra, vuestra esperanza, vuestra salvación.” 
Emma. 

EL CIELO Y EL INFIERNO SEGÚN EL ESPIRITISMO. ALLAN AKARDEC.
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  ENSEÑANZAS   PRECIOSAS


La sede terrestre para nuestro reposo, después de los trabajos en la Sociedad Espírita, se situaba en un barrio próximo de la Capital de X... Era el hogar de una dedicada trabajadora de la Doctrina Espírita, que cultivaba el Evangelio y lo vivía intensamente.
Manteniéndose soltera superó el clima de la soledad convirtiéndose en compañera de los que necesitaban apoyo y amistad. Portadora de una aguzada sensibilidad mediúmnica, percibía la presencia de los Espíritus, con los cuales dialogaba mentalmente. Dotada de un carácter diamantino, trabajaba en una empresa de gran porte, de dónde sacaba los recursos para su propia manutención, auxiliando, inclusive, a algunos familiares y a los hermanos del Calvario con generosidad y júbilo.
Contribuía en favor de la divulgación del Espiritismo mediante su enseñanza, en cursos suministrados en la Sociedad que frecuentaba. Discreta, era severa en el vestir y en el comportamiento, inspirando simpatía y afecto. Periódicamente, retiraba de su escaso tiempo horas valiosas para visitar y confortar enfermos, especialmente los internados en la Colonia de leprosos que había en una ciudad del interior del Estado, acompañada por dos abnegados amigos, José y Ángelo, también dedicados a la Causa del Bien.

Los domingos, a la noche, algunos amigos y pocos invitados, se reunían en su hogar para el estudio del Evangelio a la Luz del Espiritismo y efectuar vibraciones intercesoras por los sufrientes.
En esas oportunidades, abnegados Instructores Desencarnados, que se habían aficionados a ella, concurrían al clima doméstico para auxiliar y conducir, por inspiración, los temas puestos en debate.

Su madrecita, en Espíritu, recibía las Entidades, desde el caer de la tarde, cuando venían a participar del ágape espiritual. De ese modo, allí se respiraba una psicosfera saturada de amor y de espiritualidad, rica en beneficios generales.

Por eso, el Dr. Carneiro de Campos había elegido el nido doméstico de Ernestina, para nuestro reposo durante las actividades programadas.

Cuando allí llegamos, luego de la labor mediúmnica, fuimos recibidos por la venerable señora Apolonia, la abnegada genitora de nuestra anfitriona, que nos explicó que aquella era la fecha de aniversario de la hija querida. Se iba a conmemorar el quincuagésimo año de vida física y le había sido preparado un homenaje especial, en razón de su conducta moral y por los relevantes servicios de amor practicados en la Tierra.

Muy jubilosos, aguardábamos los acontecimientos, que se desarrollarían en la sala-comedor, donde se realizaban las labores dominicales dedicadas al Evangelio.

Invitados de ambos planos permanecíamos tranquilos, cuando dieron entrada, Ernestina, parcialmente desligada del cuerpo y su madre feliz.

La homenajeada no ocultaba su satisfacción, especialmente por tener en cuenta el alto significado de aquel evento.

Había flores en varios lugares de la sala y guirnaldas de mirtos, con rosas intercaladas, adornaban las paredes que soportaban el techo. La jovialidad sin ostentación era la característica general.

Todos envolvían a la joven mujer en vibraciones de ternura, augurándole felicidades durante las bienaventuradas pruebas en el cuerpo físico.

La reencarnación es un test severo para el aprendizaje superior, señalada por incontables riesgos y constantes desafíos, que la pueden echar a perder de un instante para otro. El velo carnal, que oscurece el discernimiento de la realidad mayor, impide muchas veces, si la persona no es habituada a la reflexión, que se adopte el comportamiento correcto delante de las innumerables presiones que confunden la razón y el sentimiento, generando muchas dificultades. Es por eso que la costumbre de la meditación, del análisis cuidadoso antes de determinadas decisiones, sino en casi todas, se torna indispensable. Pensar dos veces antes de actuar, como asevera el refrán popular es una actitud de equilibrio.

Estábamos dialogando, cuando dio entrada en el recinto el venerable Dr. Bezerra de Menezes, que venía atendiendo a una especial invitación que le había hecho la señora Apolonia.
Saludándonos con cariño y nobleza, igualmente recibido con la alegría general, más aún por la homenajeada que le besó las manos acostumbradas a la acción del Bien, se convirtió en el centro de todas las atenciones.

Transcurridos algunos minutos, le fue solicitado que hiciera una oración gratulatoria.
Sin dilación, ante el silencio y la unción general, el Benefactor suplicó al Divino Maestro: “Señor, Tú que homenajeaste a los novios felices durante sus bodas en Cana, participa de nuestra fiesta de acción de gracias y enriquécenos de paz.

Te agradecemos los años que pasaron, prósperos, para nuestra querida Ernestina, brindándole crecimiento espiritual, abnegación e iluminación de la conciencia.

Sabemos cómo es áspera y difícil la ascensión y cuánto es erizado de escollos el derrotero carnal. A cada momento, un nuevo encuentro o un reencuentro de consecuencias imprevisibles, puede transformarse en tormentoso desencuentro.

Son propuestas celadas por adversarios inescrupulosos y la sordidez de las pasiones, que aún predominan en la naturaleza humana, genera dificultades de difícil superación, intentando inmovilizar a aquellos que se dedican al buen combate. Remanentes de vicios en el comportamiento, destilan, arbitrariamente y provocan desasosiego, constituyéndose en enemigos severos del progreso. Interferencias psíquicas negativas, que proceden de la erraticidad inferior, alteran la visión de los acontecimientos, impulsando hacia desventuras e insatisfacciones. Mientras tanto no faltan la inspiración continua de los Mensajeros del Bien, las invitaciones de la Naturaleza a la armonía, la dádiva de los amigos afectuosos, Tu ayuda serena!

Gracias a esa cooperación, Tu servidora alcanza la mitad de un siglo, en el cuerpo físico, avanzando sin ruido ni perturbación por la senda que recorriste.

Ampárala en los futuros emprendimientos y defiéndela del mal, como y donde quiera que se encuentre.

Te agradecemos el júbilo de esta hora y alabándote nos entregamos a Tus manos para la ejecución del programa de la evolución a la que nos convocaste.”

Cuando guardó silencio, oímos una suave melodía que dominó el ambiente, en cuanto pétalos de coloridas rosas perfumadas caían sobre nosotros, deshaciéndose a nuestro contacto aromatizándonos.

Recordé que también nosotros, en la Tierra, superamos los cincuenta años de edad corporal en plena actividad espírita y cuan valiosos nos habían sido los años que se sucedieron, enseñándonos a entender la vida, valiéndonos de cada etapa con más discernimiento.
Interrogándome con respecto a las nuevas actividades en marcha, le expliqué al Dr. Bezerra sobre el nuevo proyecto de aquellos que cooperan con el Soberano Genio de la Tinieblas.
Gentilmente, él nos estimuló a proseguir en la empresa y porque deberes inmediatos lo aguardaban, se despidió de todos nosotros, marchando al cumplimiento de sus nobles tareas.
El Dr. Carneiro se acercó y nos convidó, a Fernando y a nosotros, para que retornásemos a la Casa Espírita, donde las realizaciones mediúmnicas de socorro, serían llevadas a cabo, estando programadas para las dos horas de la madrugada, por tanto, en breves minutos.
Nos encaminamos alegres para el nuevo compromiso y vencimos la distancia fácilmente.
Cuando llegamos allá el hermano Vicente encausaba los servicios con presteza y orden.
Además de algunos Espíritus amigos, que diligenciaban las tareas, algunos de los médiums encarnados y asistentes, así como el adversario espiritual de Raulinda, aguardaban en silencio.

La joven, también parcialmente desdoblada, se mantenía tensa, en expectativa, algo lucida.
En el semblante alterado se notaban las marcas de los conflictos que la aturdían.

Cuando terminó la reunión y retornó al hogar, en vez de mantener el clima de optimismo del trabajo, volvió a los pensamientos pesimistas, derrotistas.

Anteriormente fue diagnosticada con una sicótica maníaco depresiva por un psiquiatra y por otra identificada como histérica, habiendo aceptado las dos hipótesis, sin esforzarse para dar un nuevo rumbo a la propia existencia.

Reconocía que la asistencia a las labores espíritas le hacía un gran bien, empero no conseguía la armonía íntima que ambicionaba. A pesar de creer en las manifestaciones espirituales, suponía que el fenómeno, que se producía por su intermedio, era anímico, lo que la llevaba a dudas atroces.

Lamentablemente, todavía permanece entre las personas que aceptan la reencarnación, conociendo por tanto, la causalidad de los sufrimientos humanos, una idea equivocada cuanto a las propias problemáticas. Parecen anhelar por las soluciones que vengan de afuera y como no llegan conforme desearían, se entregan al desánimo o a las dudas.
Nuestra Raulinda no era la excepción. Esperaba que el Espiritismo le resolviese el problema de la salud emocional y le brindase un compañero fiel, amoroso, para siempre... Sueño ese, además, ambicionado por muchas personas del sexo femenino como del masculino, en el sentido inverso, resolviéndoles la cuestión básica de la afectividad.
Acercándonos a la joven el Dr. Carneiro de Campos, comentó:

-“Sin duda, como consecuencia de actitudes livianas del pasado, nuestra paciente presenta algunos síndromes del fenómeno histérico, asociado al trastorno sicótico maníaco-depresivo. “Su perseguidor fue víctima de su insensatez moral, que se imprimió en las tesituras sutiles del periespiritu y que ahora se manifiesta como insatisfacción, crisis periódicas de contracciones, parálisis y neuralgia uterina... El fenómeno fisiológico está íntimamente ligado al disturbio psicológico, derivado de la conciencia de culpa. Ella impone la auto-flagelación y perturba las actividades nerviosas normales, dando lugar a los estados de desequilibrio.

Del punto de vista médico, la opinión más antigua que hay respecto a la histeria pertenece a Freud, como recordamos, que la consideraba como de referencia a las emociones sexuales que están reprimidas en el subconsciente desde la infancia, tratando de resurgir dando lugar así a satisfacciones sustitutas de las anormales impulsadas por el yo. Charcot, a su vez la estudió, llegando a conclusiones que hoy no son aceptadas por algunas escuelas, tras las observaciones de Babinski y otros, que demostraron que la histeria es el resultado de sugestiones provocadas o autosugestiones, denominando a tales fenómenos como pitiatismo. Otros estudiosos aún, como Dupré, afirman que la histeria está vinculada a la mitomanía, en cuanto los profesores Janet y Claude afirman que la misma no pasa de ser una crisis de nervios banal. Otros más, como el Dr. Dezwarte, le confieren una base fisiológica... (* )

Lo importante es que verifiquemos que todas las teorías abren espacio para los conflictos que se remontan a la reencarnación, que los nobles científicos no estudiaron. Si el conflicto histérico duerme en el subconsciente desde la infancia, en el concepto de Freud, habría que pensar en la posibilidad de su preexistencia a la cuna, como herencia del Espíritu a sí mismo. En la hipótesis de que sea una sugestión transmitida o autosugestión, en el concepto de Babinski, verificamos que esa sugestión procede del mundo espiritual, de la víctima del vejamen sufrido... En la visión de Dupré, siendo la consecuencia de una organización mitómana, encontramos las reminiscencias morales deficientes del carácter del enfermo, que se originan en las experiencias pasadas.

Finalmente ante los conceptos de Janet y Claude, tales crisis nerviosas son el resultado de los conflictos de la conciencia culpable y aun en los casos de Dezwarte y otros que le confieren génesis fisiológica, el psiquismo es el factor preponderante para su manifestación.”

El bondadoso amigo se mantuvo en silencio por algunos segundos, en cuanto miraba a la paciente, con una mezcla de ternura y piedad, concluyendo luego:

-“Sea cual fuere la causa detectada por los científicos de la Medicina, no podemos desasociar al paciente de su enfermedad. Llegamos a la conclusión que los fenómenos perturbadores de nuestra hermana tienen sus matrices en el periespiritu, consecuentes de la conducta irregular del ayer y de la severa obsesión actual, conforme estudiaremos.
Solo una visión holística en el área médica, examinando al enfermo como un ser global - Espíritu, periespiritu y materia-, podrá brindarle una terapia profunda, erradicando las causas preponderantes de las enfermedades y de los trastornos de comportamiento. El ser humano tendrá que ser estudiado como un conjunto de vibraciones que se presentan sutiles, semimaterial y físicas. El análisis de una parte de su constitución, como materia y como Espíritu apenas, será siempre incompleto.
Gracias a la Física Cuántica, a la Biología Molecular, a la Psicobiofisicas y otras modernas ciencias que estudian al ser integral, van cayendo las murallas del materialismo, que ceden lugar al espiritualismo. Frente al universo desaparecen el observador y el observado, conforme a la equivoca visión de la Física newtoniana, ya que aquel que observa es observado a su vez. Uno no está allá y otro acá. Todos forman parte del mismo conjunto, por cuanto uno solamente pasa a existir para el otro cuando es percibido, percibiendo, también a su vez.

Poco a poco, la luz del entendimiento nuevo de la realidad y las concepciones antiguas de venerables doctrinas espiritualistas de épocas remotas son traídas a la realidad, siendo aceptadas bajos modernas denominaciones.”

Como había llegado el momento de la asistencia espiritual programada, no pude presentar ningún interrogante al sabio Instructor, silenciándolas hasta la oportunidad apropiada.

Del libro: Senderos de Liberación, por el espíritu MANUEL P. DE MIRANDA a través del médium  Divaldo P. Franco


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martes, 13 de enero de 2026

La crisis de la muerte

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Suicidio

2.- ¿  Tenemos fecha de caducidad?

3.- La terapia de la oración

4.- La crisis de la muerte

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SUICIDIO

 


La patología más presente en el acto suicida es la depresión.

La Psicología Moderna apunta a la “biografía del sujeto” como la causa, es decir, la culminación de una serie de factores de carácter ambiental, cultural, biológico, psicológico y político del individuo.

El intento o la consumación del suicidio es en realidad un indicador, es decir, un síntoma de un proceso de sufrimiento mucho mayor, como un último grito de auxilio.

Es consecuencia de una historia de vida con eventos adversos, vulnerabilidades y dificultades, con un desenlace trágico.

OBSESIÓN ESPIRITUAL

Y no podemos olvidarnos de las causas espirituales, como las obsesiones, según los ejemplos narrados en el libro Dramas da Obsessão (Yvone A. Pereira / dictado por el Espíritu: Adolfo Bezerra de Menezes).

VISIÓN ESPIRITA DEL SUICIDIO

En la Revista Espírita (1861), Allan Kardec publicó el testimonio de un Espíritu que se suicidó: “El suicidio de un ateo” , y analizando el caso, afirma que lo que lleva a una persona a suicidarse está relacionado con la pérdida de sentido y de placer por la vida, evidenciando una percepción desadaptativa sobre sus angustias, posibilitando que el sujeto busque una pronta solución a su dolor.

Según la Federación Espírita Brasileña (Folleto: En defensa de la vida: No al suicidio - FEB, 2017) ,el suicidio es considerado como una fragilidad humana, un estado de desequilibrio, en el que el sujeto no puede reconocer que, con el tiempo, todo se resuelve y que ningún problema tiende a ser eterno.

LA VIDA CONTINÚA (más allá)

La perspectiva de la Doctrina Espírita, se diferencia de otras propuestas de carácter religioso, científico y filosófico cuando presenta la evidencia incuestionable de la existencia y supervivencia del alma a través de la mediumnidad o también llamada comunicabilidad de los espíritus que, al manifestarse, prestan un valioso servicio a favor de nosotros ( los encarnados), cuando nos alertan de las aflicciones y desagrados de los espíritus de los suicidas que, al llegar al mundo espiritual, se encuentran vivos y con el cuerpo espiritual (periespíritu) energéticamente deformado por el acto equivocada de quitarse la vida.

Siendo la vida del Espíritu dada por Dios, no puede ser destruida.

El cuerpo se desintegra, pero el espíritu suicida acompaña su descomposición, perturbado y arrepentido y frustrado por la realidad espiritual temporalmente desconocida, pero ya vivida antes.

CONSECUENCIAS DE LOS SUICIDIOS

El suicidio puede ser considerado una tragedia personal y familiar y, en consecuencia, un problema de salud pública.

Desde el punto de vista de los que quedan en la Tierra, los familiares y amigos del que se suicidó sentirán: disminución, verguenza, culpa, tristeza, rabia, arrepentimiento o desesperanza. Según tus creencias.

Y siempre habrá dudas sobre las verdaderas razones que llevaron a esa persona a tomar una actitud tan extrema.

Este impacto es temporal, pero no menos doloroso.

DESEQUILIBRIO PSICOLÓGICO DE LOS "SOBREVIVIENTES"

Por lo general, quienes tienen una relación cercana con el suicida tienen un alto factor de riesgo de desequilibrio psíquico y recurriendo a la misma medida por no poder soportar el hecho ocurrido, son los denominados “sobrevivientes ” que requieren cuidados continuados de atención.

LLEGADA AL PLANO ESPIRITUAL

Desde el punto de vista de la Doctrina Espírita, los relatos presentes en su vasta bibliografía sobre el tema, señalan que la llegada del suicida, de manera temprana al mundo espiritual, le produce sensaciones muy dolorosas, frente a la situación de sorpresa ante lo supremo e irremediable, como cita el autor espiritual Emmanuel, en el libro: El Consolador (por la mediumnidad de Francisco Cândido Xavier) en las preguntas 152 y 154.

Como, en tales circunstancias, la criatura no está debidamente preparada, la situación imprevista le trae emociones amargas y terribles.

Emmanuel continúa diciendo que la primera desilusión que le espera al suicida es la realidad de la vida que no se extingue tras la fugacidad de la vida física, y luego sigue una serie de tormentos por su decisión tocada por suprema rebeldía.

DOLENCIAS FISICAS

Y como dice Emmanuel: hay suicidas que siguen sintiendo las dolencias físicas del último momento en la Tierra.

Otros sienten las huellas, años y años, del tóxico que se lo llevó, o la perforación del cerebro por el cuerpo extraño, el peso de las ruedas del vehículo sobre el que se arrojó, el paisaje triste y silencioso de las aguas sobre sus restos o acompañando la descomposición cadavérica del cuerpo en el seno de la tierra.

En el afán de desertar de la vida o en el intento de olvidar o posponer sus tareas en el mundo, el suicidio, de todas las desviaciones de la vida humana, es la mayor, porque se disfraza de falso heroísmo, negación de la ley del amor y rebeldía contra la voluntad de Dios, cuya justicia va siempre acompañada de misericordia.

REENCARNACIÓN

La reencarnación del suicida, por el atentado contra sí mismo, trae consigo los signos y reflejos en el nuevo cuerpo físico.

En sus actos de emoción desequilibrada, imprimen en el vehículo somático deformidades, carencias o psicopatías que serán un desafío que requerirá de un gran esfuerzo para lograr el reequilibrio.

A quienes lo reciben como hijos de su amor, probablemente tuvieron con él algún vínculo espiritual que ahora vuelve como lección y aprendizaje.

-Contenido Espirita.


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¿TENEMOS FECHA DE CADUCIDAD?

VISIÓN ESPÍRITA

Cuando encarnamos recibimos una carga de fluído vital (fluido o energía de vida).
Cuando este fluido acaba, morimos. Somos como una pila que con el tiempo se va descargando.
Llegamos al punto en que los remedios ya no hacen más efecto. De ahí no queda otra alternativa sino que cambiar de "ropa" y volver a la escuela planetaria.
Pero la cantidad de fluido vital no es igual en todos los seres orgánicos. Eso dependerá de la necesidad reencarnatoria de cada uno de nosotros.
Cuando llegamos a la Tierra cada uno tiene un tiempo estimado de vida. Eso va a depender de lo que vinimos a hacer aquí. La persona que está designada para vivir alrededor de 60 años, recibirá más fluído vital que la persona que solo tiene estimado vivir 20 años.   ( esto hablando de muerte o fallecimiento por causas naturales).
André Luiz a través de la psicografía de Chico Xavier, explica que pocos  completan su tiempo previsto de existencia, o sea, que nacemos con una estimativa de vida pero frecuentemente por  los abusos desencarnamos antes de lo previsto, no completamos el tiempo estimado, eso se considera suicidio indirecto.
 Si vinimos a cubrir las deudas biológicas por mal uso del cuerpo, nos vamos a quedar aquí poco tiempo. Es solo para cubrir aquel agujero que nos dejamos pendiente en nuestra vida anterior. Ejemplo: Si nuestro tiempo estimado de vida es de 60 años y nosotros, por abusos en aquella existencia, desencarnamos a los 40 años, quedamos debiendo 20 años. Entonces, en la próxima encarnación viviremos solamente 20 años.
 Pero hay otros individuos que vienen para una tarea profesional. Y van a quedarse 70,80, 90, 100 años. Imaginemos que alguien que vuelve y vive hasta los 100 años, está rescatando deudas. porque ve las diversas generaciones posteriores que ya no son las suyas. Y así, el individuo se va sintiendo cada vez más como un pájaro en  nido extraño. Los jóvenes lo miran como si él fuese un dinosaurio. Los de su edad ya no se entienden más porque ya les faltan ciertos estímulos naturales, (visuales, auditivos, etc). Ya no se pueden visitar recíprocamente, salvo raras excepciones.
Se tornan personas dependientes de los parientes, de los descendientes, para ir aquí o allá. Hasta para cuidarse y tratarse. Entonces, la situación en que se encuentran  solo puede ser rescate para doblegar el orgullo, para quedar en las manos de personas que no siempre gustan de esto. 
Algunos viejos quedan bien, otros son dejados en sus aposentos, otros son colocados en asilos en donde nunca reciben visitas.
En compensación, otros vienen, cuidan de la familia, educan a los hijos y nietos en condición de caminar, cierran los ojos y regresan a casa con la misión cumplida con los que se comprometieron a orientar,  impulsar y ayudar.
Por eso, precisamos conversar con los jóvenes. Decirles que en la juventud es cuando la gente establece lo que quiere en la vejez, si es que se llega a ella. Y que en la vejez vamos a tener el cuerpo preparado en la juventud. Si se quiere tener un ídolo, que se escoja a alguien que esté envuelto por la paz, con la salud o la ética, en vez de hacer ídolos de la droga, del crimen, o de las sombras.
 Y aquellos que no tienen jóvenes para orientar y que están disfrutando de su propia madurez, evaluando lo que hicieron de la vida hasta ahora. Si la muerte llegase hoy, ¿ qué tendrían para llevar? Si llegasen a la conclusión de que no tienen nada para llevar, recuerden que : SIEMPRE HAY TIEMPO.
En cuanto Dios nos permite estar en la Tierra, HAY TIEMPO, para hacer algún servicio en el Bien, sea al prójimo o a nosotros mismos: estudiar, aprender una lengua, un arte, practicar un deporte. En cuanto respiremos en el cuerpo, preguntémonos: ¿QUE QUIERE DIOS QUE YO HAGA?. Utilicemos bien el fluido que nos fue dado. 
ATENCIÓN : la vida bien vivida por la causa del Bien, nos puede dar "MORATORIA", o sea, una sobre vida, una dilatación del tiempo de permanencia del Espíritu en el cuerpo de carne. Por eso vemos muchos trabajadores del BIEN desencarnando con edad bien avanzada. Estos recibirán una carga extra de fluido vital para extender su tiempo en el cuerpo físico. 
Entonces, se deduce que hay ancianos en carácter expiatorio y otros en carácter moratorio. 
-Rudymara-
 (Texto compilado de una  palestra de José Raúl Teixeira y de Richard Simonetti )
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LA TERAPIA DE LA ORACIÓN

La palabra oración viene del latín precari y significa: rogar, pedir con seriedad, suplicar, implorar. Por definición, la oración implica un ruego de cuño elevado. No podemos utilizarla buscando el maleficio de alguien, ya que eso, ya dejaría de ser una oración. Los Espíritus elevados realizan la oración con mucha eficiencia. Jesús era visto, orando, seguidamente, momento en que él se nimbaba de luces fulgurantes. Por esta razón los estudiosos de los efectos de la oración aseveran que ella aun no fue valorada suficientemente por el hombre por la posibilidad de canalizar energías superiores a nuestro favor.

El Dr. Larry Dossey, jefe del equipo médico del “Human medical City Dallas (USA)”, y autor de los libros “Las palabras Curan y se reencuentran con el alma”, presentó un estudio sobre la oración y llegó a interesantes observaciones al respecto del tema:

1. La oración no es un lugar – lo que significa es que ella no está confinada en las iglesias y no es propiedad de líderes religiosos – una vez que muchos la utilizan como mercaderes de la fe. Cuando es utilizada con el sentimiento de amor al prójimo produce efectos significativos en los diversos planos de la realidad humana, o sea, en lo físico y en lo espiritual y dependiendo de la frecuencia del emisor producirá efectos en la salud orgánica y espiritual del individuo.

2. La oración – tiene raíces en el inconsciente espiritual del hombre – las energías del inconsciente son poderosas y cuando son hechas en nuestro beneficio producirán efectos extraordinarios. Un Espíritu educado irá a producir un inconsciente equilibrado y este produce el equilibrio emocional y mental en el hombre.

3. La dolencia y la salud – es el medio por el cual el organismo se libera de la materia extraña y es un llamado para decirnos en qué punto nosotros erramos. Pero, en la salud, se curan los que no exigen la cura, porque ellos oran con confianza y serenidad. Últimamente, algunas iglesias vienen utilizando las curas espirituales como medio de explotación financiera prometiendo quitar a las personas las aflicciones. En ellas la oración no cura. La oración sólo cura con el amor.

4. Actitudes – En el acto de la oración deberemos estar en estado de aceptación espiritual, gratitud, postura abierta delante de la vida, sentimiento de amor, perdón, confianza. Se debe evitar hacer una oración agresiva de vigorosa suplica (aquella considerada para el alejamiento de espíritus, llamada por algunas denominaciones como demonios) El demonio no existe.

5. En los Centros Espíritas conforme la Doctrina, somos orientados para hacer las oraciones con la intuición espiritual de elevación y buscando ayudar al semejante. Todas las oraciones tienen objetivos elevados para la Caridad y la Salud Espiritual, siendo, así, las oraciones gratuitas. Continuaremos más adelante…

João Cabral – Presidente da ADE-SERGIPE – Periodista y Terapeuta Transpersonal


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“Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros mismos”
 Albert Einstein
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             LA CRISIS DE LA MUERTE
RELATO DE UN DESENCARNADO
Extraigo este caso de una obra titulada. “Letters and Tracts on Espiritualism”, que contiene los artículos y las monografías publicadas por el judío Edmonds, de 1854 a 1874. Se sabe que Edmonds era un notable medium psicógrafo, parlante y vidente. Algunos meses después de la muerte accidental de su compadre, el judío Peckam, a quien él estimaba mucho, se dio el caso de que Edmonds escribiera un largo mensaje, en el cual su amigo muerto refería las circunstancias de su muerte. Los pasajes siguientes están sacados de dicho mensaje:
Si hubiese podido escoger la forma de desencarnar, ciertamente no hubiese escogido la que el destino me impuso. Aunque ahora en el presente no me quejo de lo que aconteció, dada la naturaleza maravillosa de la nueva existencia que se abrió súbitamente delante de mí.
En el momento de la muerte, reviví como en un panorama, los acontecimientos de toda mi existencia. Todas las escenas, todas las acciones que yo hice pasaron delante de mi vista, como si se hubiesen grabado en mi mente, en fórmulas luminosas. Ni uno solo de mis amigos, desde la infancia hasta la muerte, faltó a la llamada. Cuando me hundí en el mar, llevando en los brazos a mi mujer, se me aparecieron mi padre y mi madre, y fue esta última la que me sacó del agua, haciendo muestra de una energía cuya naturaleza solo ahora comprendo. No recuerdo haber sufrido. Cuando me sumergí en las aguas, no experimenté sensación alguna de miedo, ni siquiera de frío o de asfixia. No me acuerdo de oír el estruendo de las olas quebrando sobre nuestras cabezas.
Me desprendí del cuerpo casi sin darme cuenta y, siempre abrazado a mi mujer, seguí a mi madre que había venido para acogernos y guiarnos. El primer sentimiento triste no me asaltó hasta que no dirigí el pensamiento hacia mi querido hermano, por ello mi madre, sintiendo mi inquietud, me anunció “Tu hermano tampoco tardará mucho en estar con nosotros.” A partir de ese instante toda sensación de tristeza desapareció de mi espíritu. Pensaba en la escena dramática, que acababa de vivir, únicamente con el propósito de socorrer a mis compañeros de desgracia. De inmediato vi que estaban saliendo de las aguas del mismo modo que yo lo estaba. Todos los objetos me parecían tan reales a mí alrededor que, sino hubiese sido por la presencia de tantas personas que sabía muertas, habría corrido al lado de los náufragos. Quise informarte de todo esto a fin de que puedas transmitir una palabra de consuelo a los que imaginan que sus seres amados y que desaparecieron conmigo sufrieron agonías terribles, al verse presas de la muerte. No tengo palabras para describirte la felicidad que sentí cuando vi llegar a mi encuentro, una a una, las personas que más amé en la Tierra acudiendo a darme la bienvenida a las esferas inmortales. No habiendo estado enfermo y no habiendo sufrido, fácil me fue adaptarme inmediatamente a las nuevas condiciones de existencia…
Con esta última observación el Espíritu alude a una circunstancia que concuerda con las informaciones acumuladas, obtenidas sobre el mismo asunto, por gran número de otras entidades mediúmnicas, esto es, que solo en los casos excepcionales de muertes imprevistas, sin sufrimientos y combinadas con estados serenos del alma, es posible que el Espíritu atraviese la crisis de la desencarnación sin tener necesidad de quedar sometido a un período más o menos largo de sueño reparador. Al contrario, en los casos de muerte consecutiva a larga enfermedad, en edad avanzada, o con la inteligencia absorta en preocupaciones mundanas, u oprimida por el terror a la muerte, o, incluso firmemente convencido de su aniquilación, los Espíritus estarían sujetos a un período más o menos largo de inconsciencia. Señalaré que estas observaciones ya se refieren a uno de esos “detalles secundarios” aludidos al principio y en los cuales apreciamos desacuerdos aparentes que, en realidad, se resumen en concordancias reguladas por una ley general, necesariamente manifestada de forma diferente, según la personalidad de los difuntos y las diversas condiciones espirituales al desencarnar.
Es necesario reparar además en el detalle interesante donde el muerto dice haber experimentado la visión panorámica de todos los acontecimientos de su existencia en el momento de morir. Se sabe que este fenómeno es familiar a los psicólogos; por haber sido referido muchas veces por supervivientes de naufragios. Ahora en el caso relatado por el judío Edmond, como en muchos otros casos del mismo género, asistimos al hecho importante de que un muerto afirme haber pasado, a su vez, por la experiencia de visión panorámica, del que tanto hablan los náufragos salvados de la muerte, esto se vuelve teóricamente importante, teniendo en cuenta que el judío Edmond no conocía la existencia de los fenómenos de esta especie, ignorados por los psicólogos de su época. Él, pues, no podría haberse sugestionado en ese sentido, lo que constituye una buena prueba a favor del origen, extraño al médium, del mensaje que se trata. Indicaré finalmente que, en este episodio ocurrido en los primeros tiempos de las manifestaciones mediúmnicas, ya se observan muchos detalles fundamentales, concernientes a los procesos de desencarnación del Espíritu, los cuales serán después constantemente confirmados, en todas las revelaciones del mismo género. Así por ejemplo, el detalle de que el espíritu no percibe, o casi no percibe, que se separase del cuerpo y, todavía menos, que se encontrase en un medio espiritual.
También el otro detalle de que el Espíritu se encuentra con forma humana y está rodeado de un medio terrestre, de pensar que se expresa de viva voz como antes, y percibir, como antes, las palabras de los demás. Señalemos todavía otro detalle: el de encontrar, el Espíritu desencarnado, al llegar al umbral de su nueva existencia, para acogerlo y guiarlo, a otros Espíritus de muertos, que son generalmente sus parientes más próximos, pero que también pueden ser sus más queridos amigos, o los “Espíritus-guías”. Detalle fundamental también este que, como los otros, será confirmado por todas las revelaciones trascendentales sucesivas hasta nuestros días, salvo siempre circunstancias más o menos especiales de muertos moralmente inferiores o degradados, a los cuales la inexorable “ley de afinidad” (ley físico-química irresistible en su poder fatal de atracción entre semejantes) prepararía condiciones de acogida muy diferentes de las que se deparan a los Espíritus evolucionados.
Ernesto Bozzano- "La crisis de la muerte"

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