domingo, 18 de enero de 2026

La buena muerte

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Facultades intelectuales y morales

2.- Parábola del Festín de Bodas y otras reflexiones 

3.- Palingenesia

4.- La buena muerte

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 FACULTADES INTELECTUALES Y 

   MORALES

En el hombre sus cualidades morales, buenas o malas, son del Espíritu que está encarnado en él; cuanto más puro es ese Espíritu, más es propenso al bien el hombre. Resulta de ahí que el hombre de bien es la encarnación de un Espíritu que ya conquistó durante las otras encarnaciones, buenas cualidades y el hombre vicioso es la de un Espíritu aún imperfecto.

Los Espíritus burlones y livianos (algunos los llaman duendes) cuando están encarnados, normalmente son atolondrados, torpes y algunas veces maliciosos.

Los Espíritus no tienen pasiones extrañas a la humanidad; si así fuese, nosotros también las tendríamos.

El Espíritu que posee buenas cualidades morales y es inteligente, cuando encarnado, seguramente es lo mismo, en razón del grado a que haya llegado, pues el hombre no tiene en sí dos Espíritus.

Existen hombres inteligentes que parecen revelar que un Espíritu superior está encarnado en ellos, pero que al mismo tiempo son profundamente viciosos. Y que el Espíritu que encarna a cada uno de esos hombres, aun no es suficientemente puro, y el hombre cede a la influencia de otros Espíritus aún peores. El Espíritu progresa en una marcha ascendente insensible, pero el progreso no se realiza simultáneamente en todos los sentidos; en un periodo él puede avanzar en ciencia, y en otro en moralidad.

Como ya vimos, en un hombre está encarnado un único Epíritu, por tanto no se debe creer que existen dos o más Espíritus encarnados en un mismo hombre, eso es absurdo. El Espíritu debe tener todas las aptitudes. Para progresar necesita de una voluntad única. Si el hombre fuese un conjunto de Espíritus, esa voluntad no existiría y el no tendría individualidad, pues a su muerte, todos esos Espíritus serían como un bando de pájaros escapando de la jaula. El hombre se queja muchas veces por no comprender algunas cosas, pero es curioso ver como él multiplica las dificultades cuando tiene en la mano una explicación muy simple y natural. Eso es tomar el efecto por la causa: hacer con el hombre lo que los paganos hacían con Dios. Ellos creían en tantos dioses como fenómenos había en el universo. Pero igualmente entre ellos, personas sensatas no veían en esos fenómenos nada más que efectos, teniendo por causa a un Dios único.

NOTA DE ALLAN KARDEC:   El mundo físico y el mundo moral nos ofrecen, al respecto, numerosos puntos de comparación. Se creyó en la multiplicidad de la materia, en cuanto el examen se detenía en la apariencia de los fenómenos; hoy se comprende que esos fenómenos tan variados pueden no ser mas que modificaciones de una materia elemental y única. Las diversas facultades son manifestaciones de una misma causa que es el alma, como los diferentes sonidos del órgano son producto de una especie de aire y no de tantas clases de aire como de sonidos. De ese sistema resultaría que cuando un hombre pierde o adquiere ciertas aptitudes, ciertas tendencias, eso significaría que otros tantos Espíritus lo poseerían o dejarían, lo que lo volvería un ser múltiple, sin individualidad y consecuentemente sin responsabilidad. Esto, además, es contradicho por los tan numerosos ejemplos de manifestaciones en que los Espíritus prueban su personalidad y su identidad.
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RESUMEN (SÍNTESIS DE  EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, B. Godoy Paiva)

Las cualidades morales, buenas  malas, del hombre, son las del Espíritu en él encarnado. Cuanto más puro es ese Espíritu, tanto más propenso al bien es el hombre. El hombre vicioso es la encarnación de un Espíritu imperfecto; por eso el carácter de los individuos en que encarnan Espíritus desajustados y livianos, no es raro que sea el de criaturas malvadas. El Espíritu siempre progresa en insensible marcha ascendente, pero el progreso no se efectúa simultáneamente en todos los sentidos. Durante un periodo de su existencia adelanta en ciencia, y en otro en moralidad.

 Estudio con base en El Libro de los Espíritus, Libro Segundo, qq. de 361 à 366.
Obra codificada por Allan Kardec
                                                    
Trabajo de : Elio Mollo


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    PARÁBOLA DEL FESTÍN DE BODAS Y

 OTRAS  REFLEXIONES


        
                     

Parábola del festín de las bodas :

Y respondiendo Jesús, les volvió a hablar otra vez en parábolas, diciendo: semejante es el reino de los cielos a cierto rey, que hizo bodas a su hijo. 
Y envió sus siervos a llamar a los convidados a las bodas, mas no quisieron ir. -
Envió de nuevo otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí preparado mi banquete; mis toros y los animales cebados están ya muertos, todo está pronto: venid a las bodas. - Mas ellos le despreciaron, y se fueron unos a su granja, y otros a su tráfíco. - Y los otros echaron mano de los siervos, y después de haberlos ultrajado, los mataron. - Y el rey cuando los oyó, se irritó; y enviando a sus ejércitos acabó con aquellos homicidas y puso fuego a su ciudad.
Entonces dijo a sus siervos: Las bodas ciertamente están aparejadas, mas los que habían sido convidados no fueron dignos. - Pues id a la salida de los caminos y a cuantos hallareis, llamadlos a las bodas; y habiendo salido sus siervos a los caminos, congregaron a cuantos hallaron, malos y buenos; y se llenaron las bodas de convidados.
Y entró el rey para ver a los que estaban a la mesa, y vio allí un hombre que no estaba vestido con vestidura de boda. - Y le dijo: Amigo, ¿ cómo has entrado aquí no teniendo vestidura de boda. Mas él enmudeció. - Entonces el rey dijo a sus ministros: Atadlo de pies y manos arrojarle en las tinieblas exteriores: allí será el llorar y el crugir de dientes. – Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos. ( Mateo, cap. XXII, v. de 1 a 14).

2. El incrédulo se burla de esta parábola que le parece de una sencillez pueril, porque no comprende que se pusiesen tantas dificultades para asistir a un festín, y aun menos que los convidados llevasen la resistencia hasta el extremo de matar atrozmente a los enviados del Señor de la casa. "Las parábolas, dice, son sin duda figuras, pero es preciso que no traspasen los límites de lo verosímil".

Lo mismo puede decirse de todas las alegorías y de las fábulas más ingeniosas, si no se las despoja de su envoltura para buscar en ellas el sentido oculto. Jesús sacaba las suyas de los usos y costumbres más vulgares de la vida, y las adaptaba a las costumbres y al carácter del pueblo al cual hablaba; la mayor parte tienen por objeto hacer penetrar en las masas la idea de la vida espiritual; muchas veces el sentido sólo parece ininteligible porque no se aparta de este punto de vista.

En esta parábola, Jesús compara el reino de los cielos en donde todo es alegría y felicidad, a un festín. Por los primeros convidados hace alusión a los Hebreos que Dios había llamado los primeros al conocimiento de su ley. Los enviados del maestro, son los profetas que venían a exhortarles para que siguieran el camino de una verdadera felicidad; pero sus palabras eran poco escuchadas, sus, advertencias eran despreciadas y aun muchos fueron muertos alevosamente como a los servidores de la parábola. Los convidados que se excusan diciendo que tienen que cuidar sus campos y sus negocios, son el emblema de las gentes de mundo, que absortos por las cosas terrestres, son indiferentes para las celestes.

Era una creencia entre los judíos de entonces, que su nación debía adquirir la supremacía sobre todas las naciones. En efecto, Dios, ¿no había prometido a Abraham que su posteridad cubriría toda la tierra? Pero siempre tomando la forma por el fondo, creían en una dominación efectiva y material. Antes de la venida de Cristo, a excepción de los hebreos, todos los pueblos eran idólatras y politeístas. si; algunos hombres superiores al vulgo concibieron la idea de la unidad divina, esta idea quedó en el estado de sistema personal pero en ninguna parte fue aceptada como verdad fundamental, sino por los pueblos iniciados que ocultaban sus conocimientos bajo un velo misterioso e impenetrable para las masas. Los hebreos fueron los primeros que practicaron públicamente el monoteísmo, y a ellos transmitió Dios su ley, primero por Moisés, y después por Jesús; de este pequeño foco salió la luz que debía esparcirse por todo el mundo, triunfar del paganismo y dar a Abraham una posterioridad  espiritual "tan numerosa como las estrellas del firmamento". Pero los judíos, rechazando la idolatría, habían rechazado la ley moral, para dedicarse a la práctica más fácil de las formas exteriores. El mal llegó a su colmo; la nación esclavizada estaba destrozada por las fracciones y dividida por las sectas; la misma incredulidad había penetrado hasta el santuario. Entonces apareció Jesús, enviado para llamarlos a la observancia de la ley y abrirles los nuevos horizontes de la vida futura; convidados los primeros al gran banquete de la fe universal, rechazaron la palabra del celeste Mesías, y le hicieron perecer; así perdieron el fruto que hubieran podido recoger de su primera iniciativa.

Sería injusto, sin embargo, acusar al pueblo entero de este estado de cosas; la
responsabilidad incumbe principalmente a los fariseos y a los saduceos, que perdieron la nación por el orgullo y el fanatismo de unos y por la incredulidad de los otros. A éstos sobre todo, compara Jesús con los convidados que rehusaron la comida de las bodas.

Después añade: "El Señor, viendo esto, hizo convidar a todos aquellos que se encontraron en las encrucijadas de las calles, buenos y malos". Entendía decir con esto que la palabra iba a ser predicada a todos los otros pueblos, paganos e idólatras, y que aceptándola éstos, serían admitidos al festín en el puesto de los primeros convidados.

Pero no basta ser convidado; no basta llevar el nombre de cristiano ni sentarse a la mesa para tomar parte en el celeste banquete: es menester, ante todo y con expresa condición, estar revestido con la ropa nupcial, es decir, tener la pureza de corazón y practicar la ley según el espíritu; y esta ley está completa en estas palabras: "Sin caridad no hay salvación". Pero entre todos aquellos que oyen la palabra divina, ¡cuán pocos hay que la guarden y se aprovechen de ella! ¡Cuán pocos se hacen dignos de entrar en el reino de los cielos! Por esto dijo Jesús: "Serán muchos los llamados, y pocos los escogidos".
-          El Evangelio según el Espiritismo -

 COMENTARIO:  En esta parábola, Jesús se refería al estado espiritual que debemos conquistar como convidados por el Padre tras un camino de evolución espiritual.

  Este es un festín que está destinado para el disfrute de toda la Humanidad, aunque vemos como en la parábola se refiere en principio al pueblo hebreo que es quien recibió en primer lugar esta invitación del Señor y en medio del cual nació Jesús y en  él desarrolló este su doctrina.

   Ciertamente somos muchos los llamados, pero en función de nuestra disposición moral son muchos menos los escogidos.  Esta elección para llegar a participar en el banquete del Reino Celestial no la hace el Padre a capricho, sino que toda la Humanidad se autoerige en función del deseo y la disposición por transitar por la senda de progreso basado en el Amor y la Caridad, que son las vestiduras necesarias para alcanzar y gozar de este festín al que se refiere la parábola. No basta con llamarnos cristianos o espíritas; es necesario que el Amor y la Caridad sean nuestro estandarte en esta vida, nuestras vestiduras de invitados, formando parte de nuestro ser y personalidad habituales.

   En estos días de tránsito hacia una nueva forma de sociedad en el mundo, es de considerar que no nacimos por casualidad en esta época. No es casual que hayamos nacido en el seno de una sociedad cristiana pero espiritualmente atrasada, ni menos que hayamos conocido el Espiritismo y nos consideremos espíritas. No por esto nos podemos envanecer, pues tal vez estamos en el Espiritismo precisamente siendo los más endeudados y los que más cosas tenemos que rescatar.

    Los espíritas somos , precisamente,  esos invitados póstumos al festín de bodas, o en “obreros de la última hora” a quienes también se refirió Jesús en otra parábola. No podemos perdernos por los laberintos de la vida y dar la espalda a esa  invitación del Maestro Jesús, a la que hemos venido preparados para  aceptarla, celebrando con gozo las mieles del festín de bodas .  Pero sin embargo no podemos pretender acceder a ese festín sin las galas necesarias que son la práctica del Amor y de la Caridad, viviendo el día a día con los pies en la tierra ( las cosas del mundo), pero sin perder nunca de vista la unión y relación con la Mente Creadora.

    Sintamos cada día la responsabilidad como invitados al banquete celestial y luchemos por mantener las vestiduras apropiadas a este festín de bodas para ser siempre dignos de esa invitación. Tenemos la responsabilidad espiritual de ser siempre buenos espíritas, obrando como buenos cristianos  en todo momento de nuestras vidas y para ello debemos y podemos hacer mucho mas de lo que hasta ahora hicimos , pues tengamos presente que a quienes más se les ha dado más se les va a pedir, y a los espíritas se nos está dando un conocimiento espiritual y moral muy valioso, capaz de transmutar nuestras imperfecciones en valores éticos, dentro de un continuo proceso de auto-perfeccionamiento.

     Llegado a este punto, nos podemos preguntar: ¿ Qué medios tenemos para nuestra transformación moral?.
   Son varios, valiosos y necesarios: autoanálisis sincero; programación de nuestros actos; fortalecimiento de la voluntad mediante la autodisciplina; realización de un trabajo íntimo continuo para nuestra transformación moral; sirviendo al prójimo con Amor, y finalmente evaluándonos cada día.

   Pero, ¿ Cómo se ama al prójimo?. Comprendiéndolo, ayudándole,  sirviendo sin condiciones y  perdonando siempre.

   Precisamente , aquí nace otra pregunta: ¿ Qué es el perdón?. No solamente el dado con la boca o con el Alma.  Supone también dar la oportunidad de rescatar la falta mediante una acción de bien, rompiendo la cadena que nos amarra a quien nos ofende, mientras no perdonamos. Perdonando, no una vez, sino setenta veces siete, ( siempre); Como nos perdona siempre el Padre, que es Amor, para que podamos rescatar  siempre las deudas pendientes y volver a comenzar.

-          Jose Luis Martín-

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           PALINGENESIA

El egoísmo y las pasiones humanas, son precisamente los factores que más retrasan o retardan el proceso evolutivo del Espíritu. Son las que nos obligan a venir muchas y muchas veces para restablecer el equilibrio violado en una o más vidas de error. De aquí, la necesidad, la imperiosa necesidad de superar esos aspectos negativos que nos mantienen atados a la rueda de las reencarnaciones penosas; de actuar siempre dentro de la ley del Amor y los dictados de la Conciencia. 

Como conocemos ya, la vida humana, cada una de las vidas humanas tiene un objeto, un programa a realizar. Y esto, necesario es tenerlo bien presente, para que, en los momentos difíciles, nos sobrepongamos a esas dificultades o vicisitudes, a fin de avanzar un paso más en el camino del progreso hacia la perfección, que es la meta libertadora de las encarnaciones en los mundos de vidas dolorosas. Cada una de las vidas humanas o encarnaciones, es una oportunidad que la Ley del Amor proporciona al Espíritu para su progreso. Desperdiciar esa oportunidad, como hacen algunas personas, es el mayor error en que suele incurrir el ser humano. Si bien es verdad que todo progreso requiere esfuerzo; pero, sólo por el propio esfuerzo podremos progresar. Y aquí, volvemos a hacer hincapié en: ¡¡¡ No nos engañemos con espejismos!!! 

Aquellas personas destacadas en nuestro mundo por su inteligencia, sabiduría y bondad, son la personificación de espíritus que han llegado o están llegando a la fase de la madurez espiritual que hicimos referencia. Son espíritus más viejos que los que animan la personalidad del hombre vulgar y corriente; y han vivido y aprendido más, se han desarrollado más en las múltiples vidas desde remotas edades. Las experiencias que el Ego adquiere, que el Espíritu realiza como encarnado, en la superación de las tentaciones, pasiones e imperfecciones humanas, le proporcionan sabiduría y poder, que le permiten avanzar en el empinado camino de la evolución y liberarse de las encarnaciones penosas. 

Aquellos de nosotros que no hemos alcanzado todavía ese progreso, determinemos  aprovechar la oportunidad que la Divina Providencia nos ha ofrecido, para realizar en la vida presente, el máximo de progreso que las circunstancias nos permitan. Como conocemos ya, por el estudio de la lección anterior, todos venimos a la vida física a cumplir un destino. Todos encarnamos con un propósito, con un objeto definido, con un programa a realizar, que rara vez el individuo identifica, por falta de atención al llamado de la Conciencia superior, a los clamores de su realidad espiritual. Y esto acontece en los individuos poco evolucionados aún que, ante la presión del mundo en que se desenvuelven, de su medio ambiente circundante, se dejan arrastrar por las pasiones en sus diversos aspectos. 

Todo destino es el resultado de un programa trazado en el plano extra-físico antes de encarnar. Y ese programa o destino, será siempre en relación al pasado y a la necesidad de progreso y evolución del ser reencarnante y su capacidad para desarrollarlo. Esto es como norma general. En los seres más evolucionados, ellos mismos programan y confeccionan su destino antes de encarnar, de acuerdo con su propósito y su ansia de progreso; no así los menos evolucionados, cuyo programa es confeccionado por los maestros kármicos, de acuerdo con la Ley y a los méritos y deméritos de sus vidas anteriores; pero, aceptado y a veces solicitado, por el reencarnante. Esos maestros kármicos son seres espirituales superiores, de sabiduría y amor, dedicados a la tarea de los renacimientos. 

Así pues, esos destinos dolorosos que a veces apreciamos, son determinados por la Ley de Consecuencias, en concordancia con hechos delictivos realizados por los mismos afectados; destinos que ellos mismos aceptaron para liberarse del suplicio en que se hallaban en el bajo astral, en el que habían caído después de la muerte física. Porque, necesario es conocer que hay un gran número de almas que por sus hechos delictivos, sus acciones de maldad, sufren horrendamente en el ambiente en que se hallan, y están dispuestos a encarnar en cualquier cuerpo por tarado que sea, con tal de salir del tormento, de huir de los sufrimientos que corroen su alma. Por ejemplo, los torturados por fuertes remordimientos sólo pueden huir de sus pesadillas, reencarnando para rehabilitarse. Y lo hacen con ese propósito, aceptando el destino que la Ley les impone. Mas, esta imposición no es despiadada ni como castigo, sino como rehabilitación amorosa. Y a este respecto, hemos de aclarar que, el dolor es un factor evolutivo, concepto este incomprendido por falta de conocimiento verdadero. 

Sebastián de Arauco 
Revista "Amor paz y caridad" 
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                                LA BUENA MUERTE


                               

             
La Eutanasia, palabra de origen griego, significa "muerte serena "; es,  al entender de muchos, el abreviar los días terrenales con el propósito de huir de infortunios y amarguras.

Pero, ¿ con esa práctica conseguirá el hombre librarse de la cruz de su sufrimiento ?

El Espíritu San Luis, en " El Evangelio según el Espiritismo", " afirmamos categóricamente, que esos últimos momentos de vida orgánica son de gran importancia para el desencarnante, por cuanto que en esa ocasión podrá el Espíritu recuperar la conciencia, cambiando su sintonía mental para mejor, no meditar sobre la agonía o sobre el futuro que se le avecina, evitando de esa forma,  mucho tiempo  para penar después en estancias espirituales sombrías. Asimismo, el fluido vital, mantenedor de la vida orgánica- principio vital- precisa agotarse para hacer más fácil el desenlace de los vínculos sujetadores del Espíritu ( Periespíritu ), al cuerpo somático.

La eutanasia, bajo un punto de vista espiritual, no es nada más que una forma de suicidio    ( y de homicidio); es la sublevación contra las inmutables leyes del Universo, resultando invariablemente, en momentos de gran aflicción en el mundo espiritual ( así como en futuras reencarnaciones), obviamente variables conforme a la mayor o menor intención y responsabilidad, por parte de aquel que efectúa la travesía interdimensional.

( Extraído de "Bioética-Una contribución Espírita" del Dr. Francisco Cajazeiras)

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viernes, 16 de enero de 2026

Apariciones o alucinaciones en pacientes terminales

 INQUIETUDES ESPÍRITAS 

1.- Fuera de la Caridad no hay salvación

2- Dios y el Universo

3.- Relatado por Divaldo P. Franco

4.- Apariciones o alucinaciones en pacientes terminales

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FUERA DE LA CARIDAD NO HAY SALVACIÓN

                                                       

En lo que a mí respecta, estos principios no existen solamente en teoría, puesto que los llevo a la práctica: hago el bien tanto como me lo permite mi posición; presto servicios cuando puedo; los pobres nunca fueron expulsados de mi casa ni tratados con dureza; por el contrario, siempre fueron recibidos con la misma benevolencia, a cualquier hora; jamás me quejé de los pasos que he dado para realizar algún beneficio; padres de familia han salido de prisión gracias a mis esfuerzos. Por cierto, no me corresponde hacer el inventario del bien que he podido realizar; sin embargo, cuando pareciera que todo se olvida, considero que me es lícito traer a la memoria que mi conciencia me dice que nunca he hecho mal a nadie, que he practicado todo el bien que estuvo a mi alcance, y esto, lo repito, sin preocuparme de la opinión de nadie. En ese sentido, tengo tranquila mi conciencia, y la ingratitud con que me han pagado en más de una ocasión no será motivo para que yo deje de practicarlo. La ingratitud es una de las imperfecciones de la humanidad y, como ninguno de nosotros está exento de críticas, es preciso disculpar a los otros para que ellos también nos disculpen, a fin de que podamos decir como Jesucristo: Aquel que esté sin pecado, arroje la primera piedra. Continuaré, pues, haciendo todo el bien que me sea posible, incluso a mis enemigos, porque el odio no me ciega; siempre les tenderé las manos para sacarlos de un precipicio, en caso de que se me ofrezca la ocasión. Así entiendo la caridad cristiana, como una religión que nos prescribe retribuir el mal con el bien, y con mayor razón aún, que retribuyamos el bien con el bien. Pero nunca entendería que nos prescribiese retribuir el mal con el mal.

(Pensamientos íntimos de Allan Kardec, registrados en un documento hallado entre sus papeles.)

- Aportado por Amilcar Pertuz Reyes-

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“Las personas olvidarán lo que usted dijo, las personas olvidarán lo que usted hizo… Pero ellas nunca olvidarán… Como usted las hizo sentir.”/

 Chico Xavier






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                  DIOS Y EL UNIVERSO

Enfoque breve de la realidad divina. 
Aspecto físico y aspecto espiritual del Universo.
 

Necesario es aclarar que no vamos a hacer una definición de DIOS, de esa Grandiosidad Cósmica, indefinible e incomprendida todavía por nuestra limitada inteligencia humana, pues, lo limitado no puede definir lo ilimitado. No obstante, para aquellos de vosotros que vuestra religión de herencia familiar os haya inculcado ideas de una Divinidad a semejanza del hombre de nuestro mundo, necesario es hacer algunas consideraciones que os ayuden a adquirir una idea más amplia de la Realidad Divina. 

Comencemos por analizar ese concepto de ese Dios que nos enseñaron desde la infancia, de ese “Dios” del Antiguo Testamento, implacable en su ira, celoso, vengativo y cruel; concepto admisible para humanidades de la edad de piedra formada entre la furia de los elementos, y sostenido también por los guías de las humanidades de las siguientes edades de barbarie, pero inadmisible en esta era de luces. El primer mandamiento dice: “Ama a Dios sobre todas las cosas”, y por otro lado presenta a un Dios celoso, iracundo y vengativo. Esto es un contrasentido porque nadie puede amar aquello que teme. 

Pero si consideramos a Dios como Amor permanente, origen de todo bien, que se da a quien quiere recibirlo, podremos llegar a comprenderlo mejor y amarlo; pero difícil resulta amar lo que no se conoce. Amemos a Dios, sí, pero amémosle en aquello que vemos y comprendemos, amémosle en sus criaturas, en su creación. Porque ese Dios que nos presentan con las imperfecciones de una humanidad atrasada como la nuestra es completamente inadmisible. 

Ese “Dios” vengativo y cruel, hermanos míos, no existe, nunca ha existido; es creación mental de conciencias todavía poco evolucionadas. Ese Dios que exige adoración, que condena eternamente al hombre por el hecho de un momento de debilidad o pasión, o por no cumplir ciertos requisitos establecidos, ese Dios no existe, nunca ha existido. 

La Realidad Divina es para nosotros los humanos algo imposible de concebir en su plenitud, y cualquier especulación filosófica y teológica que lo defina, no puede dar de Ella más que una idea vaga y una remota aproximación. 


Pero si bien como humanos no podemos someter a concepto esa Grandiosidad Divina, ya que ello sería limitarla, necesitamos, no obstante, tener una idea aun cuando nuestra limitada capacidad humana nos impida comprender su magnificencia. 

Tenemos que admitir que existe una Sabiduría Cósmica, que existe un Poder Cósmico transcendente, del cual tan sólo percibimos algunos de sus efectos. Negarlo sería negarnos a nosotros mismos. Necesario es comprender y admitir que existe una FUERZA CREADORA UNIVERSAL, una Fuerza poderosísima que transciende al Cosmos infinito, a toda su manifestación física visible e invisible; así como espiritual en otras dimensiones desconocidas de los humanos, y que está inmanente en ellas, que vibra en ellas, lo cual podremos apreciar fácilmente en las múltiples manifestaciones de vida en constante transformismo y evolución. 

Sebastián de Arauco.


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 RELATADO POR DIVALDO P. FRANCO

    Lo que voy a contarles ocurrió hace años.

Cuando tenía más tiempo cuidaba a personas moribundas.

Hoy Mansão do Caminho es una miniciudad, atendemos a más de 5 mil personas todos los días. Solamente niños hay 3.500mil, desde la maternidad hasta la secundaria, y dentro de unos años tendremos una universidad.

Un día alguien llamó a la puerta de nuestra casa en Mansão do Caminho. Era una señora mayor que se estaba muriendo y vivía allí en mi barrio. Esta señora administraba pases de sanación espiritual. Estaba muriendo de tuberculosis.

Ella me dijo: - Me estoy muriendo Divaldo, pero antes necesito contarte mis secretos.

Nunca le pregunto nada a nadie, soy muy cuidadoso porque no sé por lo que está pasando la persona.

- Tengo un hijo y hoy es médico.

Mi hijo vendrá aquí para saber lo que te dije antes de morir. Pero te voy a pedir que no le cuentes nada.

Estaba pasando por muchas dificultades y me vendí a alguien por un plato de comida. Quedé embarazada en ese único encuentro.

Cuando le dije al hombre que estaba embarazada, él me dijo que no era suyo y me dejó.

Elegí criar a mi hijo sola; trabajé lavando ropa para familias.

Mi hijo quería estudiar medicina, y para ayudarlo vendí comida en la calle. Un día, su profesor universitario compró la comida que yo vendía. Se hizo cliente, un amigo, así que le pedí que diera una oportunidad laboral en la clínica para mi hijo, y él dio.

Ahorré dinero para comprarme un vestido rojo porque soñaba con usarlo en la graduación de mi hijo, compré también el anillo de graduación para él.

Un día antes de la graduación Él vino y me dijo que tenía dos cosas que decirme.

- Quiero pedirte que no vayas en mi graduación.

- ¿Pero por qué?

- Debido a las condiciones sociales y raciales, alguien podría decir algo que podría lastimarte. ¿Te importaría si te pido que no vayas?

- No me molesta ,está todo bien. Estoy aquí para ayudarte.

- Voy con mi nueva novia y ella entrará conmigo.

Vi que mi hijo se avergonzaba de mí, sentí un dolor en el pecho, parecía un ataque al corazón.

- Te voy a pedir otra cosa, si te enfermas no vengas a mi consultorio. El padre de mi futura esposa es dueño de la propiedad y yo seré quien la herede; me casaré con su hija, no quiero que vayas al consultorio porque la gente allí es diferente. Si necesitas algo llama a la clínica.

Él me dio el número de la clínica; estaba en una tarjeta, pero soy analfabeta y no sé leer y él lo sabe.

Antes de irse me dijo:

- Ya conseguí lo que necesitaba; las cosas que sobraron dáselo a estos pobres. No vuelvo más a este barrio.

Y nunca más regresó. Me entero de él por amigos; me traen periódicos con su foto y los conservo. No sé leer, pero los conservo porque tienen sus fotos.

Él vendrá aquí, Divaldo. Dile que lo amo más allá de la muerte.

La mujer sufrió una hemoptisis y murió frente a mí, en mis brazos.

Pasó una semana y estaba recibiendo la gente en Mansão do Caminho, miré la fila y allí estaba él.

Él se acercó a mí y me dijo:

- Divaldo, me enteré de que una señora vino a verte; falleció hace unos días. Es una conocida de mi familia. Quería saber qué te dijo.

- ¿Cuál es tu relación con ella?

- Ninguna.

- Entonces no voy a decir. Recuerdo que me dije a mí mismo: ¡éste sí que pagará!

Al día siguiente regresó y me hizo la misma pregunta.

Y le dije: "¡Tu eres el hijo de esa mujer! Tengo una vida pública y conozco a mucha gente. Tu madre es una de esas almas nobles, una de las damas más honorables que he conocido.

Mientras estoy hablando veo el espíritu de su madre entrar por la puerta llorando mucho y lo abrazó. Ella estaba desesperada y me dijo:

- ¡Divaldo, dile que lo quiero mucho, lo amo mucho! ¡Por favor!

Tu madre me dijo que tu cambiaste mucho después de casarte y que su suegro tuvo algunos problemas de salud.

Se quedó en silencio un rato y me preguntó:

- En la Doctrina Espírita que usted predica, ¿hay perdón?

- Respondí que nuestra vida es un acto eterno de perdón.

- Yo era un hijo terrible, me avergonzaba de mi madre. Siempre sentí un tremendo resentimiento hacia ella, una amargura por haber sido su hijo.

- Son ilusiones, amigo mío. Hoy ella está en el Reino de los Cielos, y hoy tu estás aquí en una situación difícil.

- ¿Hay algo que pueda hacer para redimirme?

- El terreno está allí; tu podrías construir una clínica y honrarla bautizándola con su nombre. Y una vez a la semana va a ayudar a los pobres, pero dijiste que no volverías más allí porque tus clientes eran de un nivel diferente.

-¿Pero eso me redime?

- Sí.

Fuimos al terreno donde estaba la casa. Nilson también fue, Nilson era arquitecto. Ella me había pedido que quemara la casa para que no se propagaran las enfermedades; era una casa hecha de bambú y barro.

Él construyó la clínica y con el tiempo se hizo conocido como el médico de los miserables. Cerró su clínica particular y se dedicó exclusivamente a ese lugar, el lugar donde dijo que nunca más volvería, precisamente en el mismo lugar de su antigua casa.

Él era mayor que yo y continuó atendiendo los pobres que no tenían nada hasta el último día de su desencarnación.

Así que, queridos amigos, esta es la luz en la oscuridad, la luz del amor en la oscuridad...

Ésta es la caridad enseñada por Jesús."

Divaldo Franco, resumen de su Conferencia de Octubre de 2021.


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APARICIONES O ALUCINACIONES DE PACIENTES TERMINALES 

La variable encontrada más frecuentemente en mis estudios fue la de pacientes moribundos que veían personas que no podían ver quienes le rodeaban. En el estudio piloto Osis descubrió que esas alucinaciones podían ser de tres tipos:

1.- Enmarañadas, confusas, no relacionadas con el aquí y el ahora.

2.- Coherentes y preocupadas con los temas de esta vida.

3,. Coherentes y preocupadas por la situación del moribundo, como una transferencia a una existencia post-mortem.

Las alucinaciones confusas no tuvieron más valor para nuestro estudio. Las alucinaciones coherentes de personas, cuyo contenido no tenía que ver con la situación del moribundo fueron importantes para la comparación con el tipo de experiencia orientado hacia la otra vida. Tales alucinaciones pueden subdividirse en dos categorías:

1.- Una especie de sueño despierto, como cuando un aldeano de la India pensó que estaba siendo perseguido y atacado por su acreedor, el señor de la tierra.

2,. Recuerdos vividos del pasado, como cuando un antiguo oficial de la marina recordaba que pilotaba un acorazado por el río Hudson.

La recreación de recuerdos, por el contrario que las otras experiencias alucinatorias, no constituye una nueva creación de imágenes, no suelen se comparables, por tanto, con las otras alucinaciones, por ejemplo, no hay propósito expresado en años, que no se relaciones con el aquí y el ahora del paciente. La mayor parte de nuestras comparaciones, dejando aparte los recuerdos vividos, estarán realizadas entre las experiencias de apariciones orientadas hacia este mundo y las orientadas hacia el otro.

 En muchos ejemplos que nos fueron dados por los encuestados, las alucinaciones no solo eran consistentes y apropiadas a la situación del moribundo, sino que también mostraban características que parecían cuadrar con la estructura de la hipótesis de la supervivencia post mortem. He aquí un caso típico:

" No dijo una palabra, pero la vi sonreír y mirar a algo o alguien que no estaba allí. Antes de eso se había encontrado muy mal. Después me dijo que había visto a su hermana (muerta) que venía a buscarla. Comprendía que iba a morir, pero no le preocupaba. Aquello ( el ver a su hermana muerta), la alivió. Había sido una experiencia agradable".

 Hablamos de experiencias cuando el paciente "ve" en una "alucinación" relacionada con la vida en el "más allá", una especie de mensajero del otro mundo. Quizás alucinación no sea la palabra correcta, porque existe la posibilidad de que se tratara de la percepción real de una persona muerta, que en un sentido o en otro, estaba presente. Por ejemplo, un encuestado estaba convencido de que la siguiente visión de un niño de dos años y medio era algo más que una alucinación, pues este era demasiado joven para tener una percepción de la muerte.

 "Estaba tendido, muy tranquilo. Se sentó, extendió sus brazos diciendo "Mamá", y cayó hacia atrás, muerto."

  La madre de aquel niño había muerto cuando él tenía dos años y no mostró ningún comportamiento similar antes del incidente citado, es decir, antes del momento previo a su muerte. No es necesario decir que un solo caso no es una evidencia definitiva a favor de una hipótesis de la otra vida. Sin embargo tales casos nos suministran un material valioso, del que tras un minucioso análisis, puede resultar una evidencia mayor, a favor o en contra de la supervivencia.

- Estudio realizado por el Dr. Karlis Osis-                                                                      ( Tomado de "Lo que vieron a la hora de la muerte)

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