jueves, 19 de marzo de 2026

La personalidad

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- El  fenómeno de la muerte en las diferentes culturas

2.- Libre albedrío

3.- Divergencias entre el Catolicismo y el Espiritismo

4.- La personalidad

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EL FENÓMENO DE LA MUERTE


 EN LAS DIFERENTES CULTURAS









El fenómeno biológico de la muerte, desde la aparición del hombre en la Tierra, ha sido observada en algunas culturas, como la continuidad de la vida, siendo estrechamente relacionadas con las creencias religiosas sobre la naturaleza de la muerte y la existencia de una vida después de ella, y en algunos otras, como la negación absoluta de la misma, especialmente en la cultura occidental, donde las religiones han influido notoriamente sobre sus adeptos creándoles un cielo o un infierno, donde estarán irremediablemente destinados hasta el fin de los tiempos.

Todo el ritual que acompaña a la desencarnación del ser, implican importantes funciones psicológicas, sociológicas y simbólicas para los miembros de una colectividad y tiene que ver, no sólo con la preparación y despedida del cadáver, sino también con la satisfacción de los familiares y la permanencia del espíritu del fallecido entre ellos.

En todos los pueblos primitivos se han encontrado vestigios de la creencia en la inmortalidad del alma, sin que esos grupos étnicos jamás mantuvieran cualquier contacto entre ellos.

Habitando distintos puntos del planeta, desarrollando su propia cultura, en ellos se presentan los mismos cultos no obstante las conquistas alcanzadas, todas basadas en la certeza de un principio creador, justo y sabio, que recibe, para juzgar, a aquellos que retornan de la Tierra después de la muerte física.

La mitología de cada país es un océano de hechos espirituales, en el cual desembocan los ríos del conocimiento que se confunden, por identidad de informes, con respecto a la continuación de la vida después del desgaste carnal.

Los primeros entierros de que se tienen evidencias son de grupos de Homo sapiens. Además, los restos arqueológicos indican que ya el hombre de Neandertal pintaba a sus muertos con ocre rojo. Las prácticas de lavar el cuerpo, vestirlo con ropas especiales y adornarlo con objetos religiosos o amuletos son muy comunes. A veces al fallecido se le atan los pies, tal vez con la intención de impedir que el espíritu salga del cuerpo. El tratamiento más meticuloso es el del embalsamamiento, que nació, casi con seguridad, en el antiguo Egipto. Los egipcios creían que el cuerpo tenía que estar intacto para que el alma pudiera pasar a la siguiente vida, y para conservarlo desarrollaron el proceso de la momificación. En la sociedad occidental moderna se realiza este proceso para evitar que los familiares tengan que enfrentarse con el proceso de putrefacción de los restos.

Para los Sumerios, el difunto entraba en el Kur, el “Gran Abajo”. Allí presentaba ofrendas a los dioses con los que se quería conciliar. Luego era acogido por otros muertos con los que viviría en el “País sin Retorno”.

Para los Egipcios, el alma del difunto accedía al reino de Am-Duat, donde se beneficiaba de los favores de Osiris, dios de la inmortalidad. Pero antes de vivir en paz para toda la eternidad, el alma tenía que sufrir varias pruebas reveladas en el Libro de los Muertos, llamado así por los arqueólogos que encontraron el manuscrito, pero que sería más correcto traducir como Libro de la Salida a la Luz del Día. En el antiguo Egipto, la muerte no era considerada como un final en sí mismo, sino como un nacimiento.

Los funerales de los gobernantes representaban un evento religioso para la población; además, las Pirámides eran un símbolo y prueba de la autoridad real, pues los faraones encarnaban la permanencia social, la autoridad espiritual y temporal y su muerte ponía en peligro todos estos elementos.

En la India , las creencias en la reencarnación se basan en un sistema complejo que permite saber si el alma del difunto volverá o no a la Tierra. Según el Hinduismo, existen 16 puertas divididas en tres grupos por las que el alma puede salir. Según el grupo de puertas por las que se escapa, podrá acceder el difunto a un reino superior, o tal vez renacerá, o bien, finalmente se transfigurará y entrará definitivamente en un ciclo de renacimientos.

En Grecia, Egipto y la China , los esclavos, a veces, eran enterrados con sus amos, ya que se creía que en la otra vida el muerto iba a seguir necesitando sus servicios.

En la India, llegado al lugar previsto para la ceremonia, el cortejo se paseaba alrededor del féretro y antiguamente, en algunos grupos, la viuda realizaba el suttee, es decir, se auto-incineraba en la pira funeraria del marido. Finalmente las cenizas se depositaban en un río considerado sagrado.

En Tailandia, después de la cremación del monarca, el nuevo rey y los miembros de la familia real tradicionalmente buscaban entre las cenizas fragmentos de huesos. Estas reliquias se convertirían en objetos de culto que, de forma indirecta, significaban la continuidad de la presencia y autoridad del monarca fallecido.

Pueblos griegos y latinos representaban a la muerte como una figura triste, con una antorcha apagada. En el cristianismo, se simboliza con un esqueleto armado de una guadaña.

Según el antropólogo B. Malinowski, los nativos de las islas Trobriand, cuando celebran su fiesta anual de la Milamala, tienen especial cuidado de no exponer al aire ningún tipo de punta, extremo de lanza u objetos punzantes, ya que estos podrían dañar a los espíritus de sus difuntos, que en tal fecha acuden en masa a sus poblados para celebrar con ellos tan importante efemérides.

El ritual funerario varia acorde con las costumbres de cada pueblo. En todas las sociedades se prepara el cadáver antes de colocarlo en el féretro, y su despedida está en función de las creencias religiosas, el clima, la geografía y el rango social. La cremación se práctica en algunas culturas con la intención de liberar el espíritu del muerto. La exposición al aire libre es común en las regiones árticas y entre los parsis (seguidores de una antigua religión persa, el zoroastrismo), donde también tiene un significado religioso. Practicas menos comunes son arrojar el cadáver al agua después de un traslado en barco y el canibalismo.

En las sociedades precolombinas de América, la muerte era un acontecimiento muy ritualizado, lo que obligaba a ceremonias de todo tipo, acompañadas de ofrendas, alimentos y objetos de acompañamiento y regalos de mucha utilidad durante el largo viaje que se iniciaba tras la muerte.

Entre los Mayas se diferenciaba el enterramiento según la clase y categoría del muerte. La gente ordinaria se enterraba bajo el piso de la casa, pero los nobles solían ser incinerados y sobre sus tumbas se erigían templos funerarios.

Los Aztecas, que creían en la existencia de paraísos e infiernos, preparaban a los difuntos para un largo camino lleno de obstáculos. Tenían que pelear para poder llegar al final y ofrecer obsequios y regalos al señor de los muertos, que decidía su destino final.

Entre los indígenas americanos se creía que el alma de los difuntos viajaba a otra parte del universo, donde disfrutaba de una vida placentera mientras que desarrollaba las actividades cotidianas. El alma de los desdichados o perversos, vagaba por los alrededores de sus antiguas viviendas, provocando desgracias.

La Iglesia Católica instituyó el 2 de noviembre como el Día de los Difuntos, cuyo objetivo es interceder ante Dios con oraciones, sacrificios y limosnas por las almas del purgatorio para que abandonen esta morada y vayan al cielo. Fue declarado por primera vez en los monasterios Cluniacenses en el año 998.

En culturas como la mejicana, se cree que las almas de los muertos vienen a visitar a sus amigos y familiares, por ello acuden a los cementerios para arreglar las tumbas y colocar flores, velas y alimentos. Para ellos, no es un día de duelo, sino de celebración, con desfiles mercadillos y conciertos.

A través de la antropología se ha logrado determinar que existen cuatro elementos simbólicos principales en las prácticas funerarias. El primer simbolismo es el color negro, el cual es asociado con la muerte en algunas culturas y en la actualidad esta ampliamente difundido. El segundo elemento es el pelo de los familiares, que puede estar rapado o, por el contrario, largo y desordenado en señal de tristeza. El tercer elemento son las actividades ruidosas con golpes de tambor o cualquier otro instrumento y el cuarto elemento, es la utilización de algunas prácticas mundanas en la procesión con el cadáver.

En las sociedades occidentales modernas, los rituales funerarios engloban velatorios, procesiones, tañido de campanas, celebración de un rito religioso y la lectura de un panegírico. El deseo de mantener viva la memoria del difunto ha dado lugar a muchos tipos de actos, como la conservación de una parte del cuerpo como reliquia, la construcción de mausoleos, la lectura de elegías y la inscripción de un epitafio en la tumba.

Uno de los más intrigantes problemas humanos, ha sido la interpretación del hombre sobre la vida, después del fenómeno de la muerte. Saber si la vida se acaba cuando sufre la transformación material, ha constituido un gran desafío para la inteligencia.

La documentación es preciosa y muy amplia, y es periódicamente reexaminada y aumentada con nuevos hechos y datos que la enriquecen más y la mejoran. Si la vida fuera destruida con la muerte, ella no tendría sentido en sí misma, ni finalidad, en razón de su fragilidad y brevedad.

Para los materialistas, la muerte es el fin de todo, pues la vida se reduce a nacer y morir: No creen que algo sobreviva después de la muerte, ni en el alma o espíritu, no creen en Dios, y por consecuencia creen que extinguida la vida material todo se acaba. Los materialistas son tan orgullosos que no admiten la posibilidad que exista alguien superior a ellos, e ahí la causa de no creer en Dios.

Pero, si sólo existe la materia, ¿cómo surgió el universo con leyes inmutables, perfectas y organizadas? Si el hombre no creó el cielo, las estrellas y las demás obras de la naturaleza, con gran perfección, todo nos lleva a creer en un ser superior llamado Dios. Se reconoce al creador por su obra.

Bien, si creemos en Dios, ¿porqué nos crearía para después aniquilarnos? ¿Usted que es padre o madre, le gustaría que sus hijos murieran para siempre? Si nosotros que somos seres imperfectos, y no queremos que nuestros hijos mueran, imagínese a Dios que es infinitamente perfecto, justo y bueno. Tenga la certeza que él no quiere eso para nosotros.

Los espiritualistas creen que existe un alma o espíritu que sobrevive después de la muerte física, pero su destino está definido por su conducta en una única existencia. Para ella sólo hay dos posibilidades: el cielo eterno para quienes hicieron el bien o el infierno eterno, para quienes hicieron el mal.

No creen que los muertos puedan comunicarse con los vivos, porque Moisés lo prohibió (Deuteronomio 18:10 - 12 y Levítico 19:31 y 20:27). Ahora, si Moisés lo prohibió es porque era posible comunicarse con ellos, pues nadie prohíbe algo imposible. Y, si los muertos van al cielo o al infierno de acuerdo a su comportamiento en la vida, ¿porqué entonces, vamos al cementerio a recordarlos y orar por ellos? Se supone que ellos no nos oyen más, o no podemos interceder por ellos, puesto que su suerte está irremediablemente definida. Jesús, nos mostró que podía ser posible el intercambio entre vivos y muertos, conversando con Elías y Moisés en el Monte Tabor.

La demostración mediúmnica de la inmortalidad del alma, proporciona valor al hombre, cuyos horizontes se hacen más amplios y lejanos, asignándole posibilidades infinitas y realizaciones sin término.

Desde entonces, los valores éticos se agigantan y el amor adquiere una dimensión ilimitada, uniendo a todos los seres bajo el árbol de la fraternidad que impulsa a la búsqueda de la felicidad por medio del trabajo y de la lucha que subliman.

Vemos a madres de criminales que lloran por sus hijos que están presos, pidiendo a Dios su regeneración. Jesús, el amigo excelso, nos enseñó que debemos perdonar siempre, ¿porqué Dios, que es más perfecto y bueno que nosotros no nos perdonaría nuestros errores? Dios nos perdona siempre. Si caminamos en el error, con certeza iremos a zonas de sufrimiento, pero saldremos de allí, arrepintiéndonos y reparando el mal que realizamos. Si nos vamos para el “infierno” o los “umbrales de la vida”, no es porque Dios nos castigó, sino porque transgredimos las Leyes de Dios, y esta ley, como todas las otras, da una reacción a cada acción que practicamos.

La iglesia decidió arreglar en parte el equívoco de las penas eternas, en el año 593, creando el llamado purgatorio, sitio donde las personas que tenían pecados leves podían ser salvados con oraciones pagadas. En la época de la Inquisición , existían las llamadas indulgencias, donde cada pecado tenía un precio. De acuerdo a esto, sólo los ricos que estaban en el purgatorio podían ser “salvados”, pues los pobres no tenían el dinero para comprar sus pecados.

Sin embargo, el dinero fue utilizado para construir el imperio de la Iglesia Católica , donde se encuentra hoy el Vaticano. Lutero que era católico, percibió tales disparates y desencadenó, en el siglo XVI, el movimiento llamado Reforma Protestante, creando una nueva religión que abolió las imágenes, las indulgencias y buscó seguir la Biblia al pié de la letra. A raíz de ello, Lutero fue excomulgado de la Iglesia Católica.

Para la cultura Espírita, la muerte no existe, pues somos espíritus inmortales y solo cambiamos de plano cuando dejamos la vida física, ya que retornamos a nuestra patria espiritual. Para nosotros no existe ni el cielo, ni el infierno, solo estados de conciencia. Es decir, quienes son buenos, tienen la conciencia tranquila y viven en paz; pero para aquellos que persisten en el camino del error y del mal, sufrirán penas morales por los actos practicados y solo saldrán de ese estado, cuando se arrepientan y reparen el mal que hicieron.

La Tierra ya no es el punto final, la estancia única para el ser, sino que es una escuela para el aprendizaje y para la adquisición de la experiencia, lo cual, junto trabaja a favor del perfeccionamiento del espíritu.

El dolor deja de ser un castigo de la vida para transformarse en inevitable efecto de la opción personal de cada cual, que escoge tal o cual camino, de paz o de violencia, de esfuerzo o pereza para crecer y progresar.

Por eso, el día de los muertos, recordémonos siempre de nuestros familiares y amigos desencarnados, con alegría. Y no nos olvidemos de prepararnos para nuestra partida de este mundo, mejorando nuestra conducta moral ante nuestro prójimo y procurando no apegarnos mucho a los bienes terrenales, para que cuando regresemos al mundo espiritual podamos llegar con nuestra conciencia tranquila.

La mentora espiritual Juana de Angelis, en su libro “Autodescubrimiento”, nos enseña que “el dolor ante la muerte de un ser querido, es consecuencia entre otros factores, de atavismos psicológicos, filosóficos y religiosos, que no educaron al individuo a considerar natural, como lo es, al acontecimiento que forma parte del proceso orgánico para el cual la vida se expresa”.

“La propia conceptuación de la muerte como fin, es frágil e insostenible, porque nada se extermina y los muertos no han interrumpido el flujo existencial. Se transfieren de onda vibratoria, se dislocan temporariamente, pero no se aniquilan. Continúan viviendo, se comunican con aquellos que quedaron en la Tierra , establecen nuevos lazos de intercambio, aguardan a los afectos y los reciben, a su vez, cuando desencarnan”.

“Es justo que se sufra el dolor de la separación, que se llore la ausencia, que se interrogue en silencio cómo se encontrará en la nueva situación el ser amado. No obstante, la desesperación no se justifica, por no ecuacionar ni llenar el vacío que queda”.

“Manifestar el dolor mediante los recuerdos felices, señalados por el rocío de las lágrimas, revivir episodios marcantes con ternura, repartir los haberes con los necesitados en su memoria, envolverlos en oraciones y crecer íntimamente, son recursos valiosos para la liberación de las amarguras consecuentes de la muerte”.

Con la Doctrina Espírita existe “la esperanza del reencuentro, de la comunicación y gracias al afecto preservado, se ilumina, se suaviza y mantiene sólo las señales de la gratitud por haber disfrutado de esa presencia querida”.

- Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís-
                                                                               
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                          LIBRE ALBEDRIO
 

. ¿Tiene el hombre el libre albedrío de sus actos?
- Puesto que posee libertad de pensar, dispone asimismo de la libertad de actuar.. A no ser por el libre arbitrio, el hombre sería una máquina.

Desde su nacimiento ¿goza de libre arbitrio el hombre?
- Goza de la libertad de obrar tan pronto como tiene la voluntad de hacer. En los primeros períodos de la vida su libertad es casi nula. Se desarrolla más tarde, y cambia de objeto, junto con las facultades. Puesto que el niño tiene pensamientos acordes con las necesidades propias de su edad, aplica su libre albedrío a las cosas que necesita.

. Las predisposiciones instintivas que el hombre trae al nacer ¿no son un obstáculo para el ejercicio del libre albedrío?
- Esas predisposiciones instintivas son las del Espíritu antes de su encarnación. Según sea él más o menos evolucionado, pueden inducirlo a cometer actos reprensibles, y en esto será secundado por los Espíritus que simpatizan con tales predisposiciones; pero no hay fuerza que sea irresistible cuando se tiene voluntad de resistir.
    Recordad que querer es poder.

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
ALLAN KARDEC
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DIVERGENCIAS ENTRE EL CATOLICISMO Y EL ESPIRITISMO

EXPLICACION DE ALLAN KARDEC EN CUANTO A LOS PUNTOS DIVERGENTES ENTRE LA IGLESIA CATOLICA Y EL ESPIRITISMO.

Kardec,. Pero note usted, caballero, que el Espiritismo no niega, en principio, algunos de los puntos divergentes de que usted acaba de hablar. Si hubiese usted leído todo lo que yo he escrito sobre este particular, hubiera visto que se limita a darles una interpretación más lógica y más racional que la vulgarmente admitida, así es que no niega el purgatorio, por ejemplo; demuestra por el contrario su necesidad y su justicia; pero hace más aún, lo define, el infierno ha sido descrito como una hoguera inmensa; ¿pero es así como lo entiende la alta teología? No, evidentemente: dice que es una figura, que el fuego en que se abrasan los condenados es un fuego moral, símbolo de los más grandes dolores.

   En cuanto a la eternidad de las penas, si fuese posible pedirles su parecer para conocerles su opinión íntima, a todos los hombres en disposición de razonar y comprender, aun los más religiosos, se vería de qué parte está la mayoría, porque la idea de la eternidad, de los suplicios, es la negación de la infinita misericordia de Dios.
Por lo demás, he aquí lo que dice la doctrina espiritista sobre este particular: La duración del castigo está subordinada al mejoramiento del espíritu culpable. Ninguna condena se ha pronunciado contra él por un tiempo determinado. Lo que Dios le exige para poner un término a sus sufrimientos es el arrepentimiento, la expiación y la reparación; en una palabra, un mejoramiento serio, efectivo, y una vuelta sincera al bien. El espíritu es así el árbitro de su propia suerte; puede prolongar sus sufrimientos por su persistencia en el mal, y aplacarlos o abreviarlos con sus esfuerzos para hacer el bien. Estando la duración del castigo subordinada al arrepentimiento, resulta que el espíritu culpable que no se arrepintiese ni mejorase nunca, sufriría siempre, siendo para él eterna la pena. La eternidad de las penas, pues, debe entenderse en sentido relativo, y no en sentido absoluto.

   Una condición inherente a la inferioridad de los espíritus es la de no ver el término de su situación y creer que sufrirán siempre; esto es para ellos un castigo. Pero en cuanto se abre en su alma el arrepentimiento. Dios le hace entrever un rayo de esperanza.

   Esta doctrina está evidentemente más conforme con la justicia de Dios, quien castiga mientras persistimos en el mal, y que perdona cuando entramos en el buen camino. ¿Quién la ha imaginado? ¿Nosotros? No; son los espíritus que la enseñan y prueban, por los ejemplos que diariamente nos ofrecen.

   Los espíritus no niegan, pues, las penas futuras, puesto que describen sus propios
sufrimientos, y este cuadro nos conmueve más que el de las llamas eternas, porque es perfectamente lógico. Se comprende que esto es posible, que debe ser así, que esa situación es consecuencia natural de las cosas. Puede ser aceptada por el pensamiento del filósofo, porque nada de ello repugna a la razón. He aquí por qué las creencias espiritistas han conducido al bien a una multitud de personas, materialistas algunas, a quienes no había detenido el temor del infierno tal como se nos describe.

QUE ES EL ESPIRITISMO. ALLAN KARDEC.

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                    LA PERSONALIDAD

211.- ¿Cómo comprender la noción de personalidad?

En el mundo, la comprensión de la personalidad ha venido siendo muy desviada de sus verdaderos valores por los individuos excéntricos, altamente preocupados por destacarse en el vasto ámbito de las letras. Muchos entienden que “tener personalidad” equivale a poseer espíritu de rebeldía y don de réplica en la palabra, siempre dispuesta a criticar al prójimo, con olvido de la propia situación. Otros piensan que el “hombre de personalidad” debe marchar en busca de situaciones de notoriedad que le proporcionen triunfos, los cuales son falsos, puesto que exigen el olvido total de los más sagrados deberes del corazón Pocos se han acordado de los bienes de la humildad del hombre, porque para la esfera de la espiritualidad pura la conquista de la iluminación íntima es lo más valioso, si se toma en cuenta que andando el tiempo todas las expresiones de la personalidad perjudicial e inquieta del hombre terrestre pasarán, cuando la implacable muerte le haya mostrado la visión

212.- El hombre sin grandes posibilidades intelectuales ¿Es siempre un individuo mediocre?

–El concepto de mediocridad se modifica en el plano de nuestras conquistas universalistas, después de las transiciones de la muerte.

Allí en el mundo soléis entronizar al escritor que engañó a su público, al político que ha ultrajado el Derecho, al capitalista que se enriqueció sin escrúpulos de conciencia. A ésos los colocáis en la galería de los hombres superiores. Al exaltar sus méritos individuales con extravagancia aduladores, habláis mucho de “mediocridad rebaño, rutina, personalidad superior”.

Para nosotros, la virtud de la resignación de los padres de familia, sensatos y abnegados, que forman parte del extenso rebaño dedicado a las actividades rutinarias de la existencia terrestre, tiene mucha más grandeza que los dones de espíritu del intelectual que gesticula desesperado desde una tribuna, sin proporcionar ninguna enseñanza seria o se enreda de la preocupación sincera de aprender con los ejemplos que la vida ofrece.

El agricultor que se pasa la vida entera trabajando a pleno sol en la labranza de la Tierra, para que con el fruto de su tarea sea posible elaborar después el pan sabroso de la vida, tiene para Dios más valor que los artistas de inteligencia viciada, que no hacen sino perturbar la marcha divina de sus leyes.

Ved, pues que la expresión de la intelectualidad vale mucho, pero no puede prescindir de los valores del sentimiento en su sublime esencia, y al fin de cuentas se comprende que el “hombre mediocre” no es el trabajador de las lides terrestres, que ama sus realizaciones en el seno del hogar y el sagrado cumplimiento de sus deberes, y sobre cuya abnegación se ha erigido la organización maravillosa del patrimonio del mundo.

213.- ¿Debemos preocuparnos por adquirir los elementos del denominado Magnetismo personal?

–muy noble es esa preocupación, pero no suponga nadie que podrán obtener Magnetismo personal sólo con la experiencia que le proporcione la lectura de libros donde se trate el tema.

Y no son pocos los que acuden a esa literatura, deseosos de lograr fórmulas mágicas por el camino del menor esfuerzo.

No obstante, es indispensable destacar que ningún estudioso puede conquistar la simpatía sin que haya transformado antes su corazón en un venero de bondad espontánea y sincera. En la vida no es suficiente saber: resulta imprescindible comprender. Los libros enseñan más, sólo el propio esfuerzo perfecciona el alma para la grande y bendita comprensión. Olvida la conquista fácil, la operación mecánica, que no pueden justificarse en materia de edificaciones espirituales, y volved la atención y el pensamiento a vuestro mundo interior. Queda mucho ahí por hacer, y con ese buen trabajo el alma se ilumina en forma natural, aclarando el rumbo a sus hermanos.

214.-¿Cómo interpretan los impulsos de aquellos que creen en la influencia de los llamados talismanes de la felicidad personal?

Seres hay que, para mantener siempre activa su energía espiritual, necesitan concentrar la atención en algún objeto tangible, teniendo en vista obtener los estados sugestivos que son indispensables para sus realizaciones, como esos creyentes que no se desembarazan de las imágenes y los símbolos materiales para admitir la eficacia de sus oraciones.

En el mecanismo de la vida, la “suerte” es también una prueba de responsabilidad, que exige mucha comprensión por parte del Ser que la recibe, en lo que toca a la misericordia divina, a fin de que no desbarate el patrimonio de posibilidades sagradas que le ha sido conferido.

216.- El “amor propio”, el “coraje”, el “carácter” la “honra”, son actitudes que la sociedad humana reclama de la personalidad, ¿Cómo proceder en tales cosas, cuando los hechos entran en colisión con nuestros conocimientos evangélicos?

–El ámbito social exige esas actitudes de la personalidad, a despecho de lo cual la misma sociedad humana todavía no ha sabido entenderlas de otro modo que basándose en la pauta de sus convencionalismos, cuando el amor propio, el coraje, el carácter y la honra deberían ser rasgos del perfeccionamiento espiritual y nunca demostraciones de egoísmo, vanidad y orgullo, tal como se manifiestan comúnmente en la Tierra.

Cuando el hombre se haya cristianizador y vea esas actitudes morales a través de su verdadero prisma, ya no habrá ningún enfrentamiento entre los sucesos de la existencia común y sus nociones del Evangelio, por cuanto su esfuerzo será siempre el de cooperar con sinceridad en favor de la rehabilitación y elevación espiritual de sus semejantes.

217.- ¿Cuál es el modo más fácil de auto-vigilarnos para evitar caer en tentaciones?

–La manera más simple consiste en que cada uno establezca un tribunal de autocrítica en su propia conciencia, y observe para con los demás la misma recta conducta que desea tengan ellos con él.

-         EL CONSOLADOR QUE PROMETIÓ JESÚS- Por el Espíritu Emmanuel- ( Grupo Espírita La Luz del Porvenir, de Crevillente)

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martes, 17 de marzo de 2026

Reencarnación, clave de la Justicia Divina

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- La vida en las Colonias espirituales (1ª Parte)

2.- La vida en las Colonias espirituales (2ª Parte)

3.- Jesús vino con una gran misión-

4.- Reencarnación: Clave de la Justicia Divina

                                *********************************


LA VIDA EN LAS COLONIAS ESPIRITUALES 

                                                        ( 1ª Parte )



La cosa mas importante que debemos saber es que la muerte no existe, tan solo               perdemos el cuerpo físico que es tan solo un traje, que cuando ya no nos sirve lo             abandonamos, y pasamos a otros planos de existencia con otro cuerpo mas sutil,                   más fluidico, no tan material como el que teníamos. Somos inmortales y eso es  un                 hecho, nuestros familiares siguen viviendo, en otro plano parecido a la tierra, en el                 que se nos narra  que existen ciudades, jardines, edificios, todo igual que aquí, y              que nuestros seres amados  nos visitan a cada momento aunque nosotros no           podamos verlos a ellos, pero ellos si nos ven a nosotros y están con nosotros,           durante el sueño, el alma se desprende de nuestro cuerpo físico, y entonces          quedamos en el mismo estado que están ellos, en espíritu fluidico o cuerpo astral,               es en ese estado donde los espíritus también nos visitan y nos hablan, es un gran  consuelo saber que la muerte no existe, la vida en la tierra es temporal  y es una  insignificancia, comparada con la vida en el plano espiritual. Nuestra verdadera      existencia es en el plano espiritual de ahí es de donde venimos, ahí es donde            pasamos más tiempo, es nuestra verdadera casa, la tierra solo es temporal, esto es    semejante como la persona que tiene su casa y vive en ella durante todo el año y un          día va a la casita  de la playa, y pasa un día allí, así es la estancia en la tierra, un día,   nuestro verdadero mundo es allí, aquí solamente venimos a aprender y pagar lo que    debemos de otras existencias, os preguntareis como es posible que yo no recuerde       nada, pues por una  sencilla razón,  Dios que es totalmente misericordioso, no           permite por nuestro bien, que recordemos a nuestros familiares de vidas anteriores,   porque sufriríamos muchísimo y no podríamos soportarlo, pero cuando una persona   desencarna, esa memoria es liberada y la persona lo recuerda todo, de esta manera         una vida no interferirá en la otra. Hay persona que están preparadas y pueden           recordar perfectamente de forma natural toda su existencia anterior, sin sufrir              ningún daño psíquico por esos recuerdos. Debemos de aprender las leyes de este    universo para poder comprender todas estas cosas. Existen personas que por la           noche viajan a muchos lugares, donde aprenden muchas cosas, y se les concede el              poder recordar todo lo que vivió durante la noche, inclusive el poder recordar una              existencia anterior, cuando eso sucede es porque el espíritu esta preparado.
¿Qué pasa cuando uno muere? ¿Cómo será su existencia en el más allá? ¿Irá a             un cielo o a un infierno? Las respuestas a esas, y a otras preguntas semejantes,            están sujetas a las convicciones de las personas. Un materialista dirá que, cuando            uno muere, no va a sitio  alguno, pues todo se acaba en la tumba. Un espiritualista            dirá que los buenos van al cielo y los malos al infierno. Otros aún afirmarán que el      destino final del ser, que actualizó todas sus potencialidades, es el Nirvana. Y así  sucesivamente. ¿Cómo saber quienes tienen la razón?
Antes de seguir en el análisis del asunto, vale destacar que no tenemos la            intención de convencer a nadie. No nos dirigimos a quien esté convencido de sus    opiniones sobre el tema. Nos dirigimos a aquellos que, al admitir la existencia y  supervivencia del alma  después de la muerte del cuerpo físico, están interesados               en investigar sobre su destino  Para esos, está la convicción de que el Espíritu irá a       algún sitio aunque no tengan  la convicción de hacia dónde ni cómo es ese lugar.
Vamos a utilizar un ejemplo simple: cuando queremos saber cómo es un país, lo        más  razonable ¿no sería preguntar a algunos de sus habitantes que describiesen el        sitio en  donde viven? ¿El mismo razonamiento no podría ser aplicado en relación a   aquellos que ya ultrapasaron las fronteras de la muerte? El hecho es que ya se hizo         esa pregunta a muchos de los que han pasado al otro lado de la vida. Pero las       respuestas no son siempre  iguales, pues los Espíritus responden conforme a sus    experiencias, y ya se ha identificado que hay Espíritus burlones, a quienes les gusta   engañar a los que creen ciegamente en sus  “revelaciones”. Además, los médiums  videntes o de desdoblamiento (que entran en éxtasis en ciertas circunstancias y           visitan el plano espiritual) están sujetos a influencias de sus propias convicciones y   pueden intervenir en la información que reciben del más allá. Pero, aunque sea      importante reconocer esas dificultades –superables con el apoyo de mucho estudio,   perseverancia y disciplina, a lo largo del tiempo fue posible seleccionar información           es que guardan coherencia y permiten formarnos una idea aproximada ,objetiva. sobre          como es la vida de los llamados muertos, que, de hecho, nada tienen de muertos, pues siguen viviendo de forma muy semejante a la que tuvieron mientras estaban “vivos”        entre nosotros.
    Allan Kardec, en diversas obras como El libro de los espíritus, El cielo y el infierno               La revista espírita, entre otras, evidenció, con mucha maestría, que el asunto es             muy antiguo y se puede ubicar referencias a él en las enseñanzas de los más antiguos        sabios. Pero en los tiempos modernos, uno de los primeros reveladores de la           condición de los Espíritus en el mundo espiritual, haciendo referencia incluso a las   colonias espirituales, fue  Emmanuel Swedenborg, un sueco de conocimientos muy   amplios en diversas ramas y  muy considerado en la sociedad de su época. 
    Después de él, otros diversos médiums recibieron informaciones referentes al         asunto. Entre ellos Edgar Cayce y Andrew Jackson Davis en Estados Unidos de             Norte América. Este último  afirmaba que Swedemborg, ya en la condición de             Espíritu, era uno de sus guías   espirituales.

( Sigue....)
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LA VIDA EN LAS COLONIAS ESPIRITUALES 

                                                        ( 2ª Parte )
       

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Otro americano que trató del tema fue el Reverendo G. Vale Owen, que describe, en el libro The life beyond the veil (La vida más allá del velo), una colonia espiritual muy interesante en donde los colores son cambiantes, incluso los de las aves, de conformidad con las vibraciones que emiten los habitantes de ese sitio. Todo es muy bello y brillante, con mucha luminosidad y los Espíritus, allí, son muy felices.

En España, entre otros, una gran estudiosa de las relaciones del mundo espiritual con los encarnados fue Amalia Domingo Soler, con la publicación de considerable cantidad de obras muy esclarecedoras y consoladoras para aquellos que han perdido seres queridos en diversos momentos de la vida.
Por intermedio de diversos médiums que apoyaron la labor de Allan Kardec, en la codificación espiritista, y, más tarde, por otros, como Yvonne Pereira, Francisco Cándido Xavier, Raúl Teixeira, citando tan solamente algunos, los Espíritus cuestionados acerca de dónde viven, afirman que pueden estar por ahí sin lugar ni destino ciertos. Otros están en sitios de dolor y sufrimiento, de conformidad con su conciencia llena de culpabilidad por los males que hicieron contra otros. Pero hay aquellos que afirman vivir en colonias espirituales, algunas semejantes a nuestras ciudades.
André Luiz, por ejemplo, por la psicografía de Chico Xavier, describe varias colonias espirituales y puestos de  socorro en donde los Espíritus viven y trabajan. Ese es el caso de Nuestro Hogar, una ciudad espiritual con más de un millón de habitantes y una organización administrativa que podría ser modelo para nosotros. Pero el mismo André Luiz nos presenta una descripción detallada de regiones de mucho dolor y sufrimiento. En el libro Liberación, por ejemplo, él hace referencia a una ciudad, en las tinieblas, gobernada por Espíritus perversos que maltratan a otros que se sienten culpables después de la muerte del cuerpo. En Obreros de la Vida Eterna, ese mismo Espíritu registra la existencia de una colonia transitoria que se destina a auxiliar a Espíritus que se arrepienten de sus errores en las regiones de sufrimiento.
Cairbar Schutel, ya Espíritu, por psicografía de Abel Glaser, habla de la colonia Alborada Nueva que estaría situada en una región más elevada que Nuestro Hogar. Ella también es mencionada por André Luiz.

El Hermano Jacobo, en "Volví", describe parcialmente el sitio adónde le llevan después de su muerte. Es una colonia muy bien organizada con actividades y hogares para todos los habitantes.

También Manoel Philomeno de Miranda, por la psicografia de Divaldo Franco, en la obra Sexo y obsesión, describe una Ciudad Perversa, donde el culto al sexo es utilizado de manera enfermiza y desequilibrada.

Hay quienes nos preguntan si los Espíritus no han hecho jamás referencias a colonias situadas en regiones espirituales de Europa. André Luiz menciona, en Nuestro Hogar, el intercambio que existe entre los Espíritus de los diversos continentes y cómo las colonias de América han auxiliado a los Espíritus de Europa en el período de la Segunda Guerra Mundial. Él habla del clima espiritual muy denso que envolvía a Europa en aquel entonces y que las colonias espirituales de la región no tenían condiciones de realizar todo el auxilio que era necesario ante la gran cantidad de Espíritus que llegaban allí por la desencarnación provocada por la Guerra.

   Visitando diversos países de Europa, hemos tenido más de una experiencia mediúmnica que nos fortalece en la convicción de que hay muchas colonias espirituales en ese continente. Una vez, visitando Galicia, subimos por un camino para llegar hasta una iglesia que allí existe desde hace mucho tiempo. En cierto momento del camino, percibimos una vibración del ambiente diferente y muy elevada. Cuando llegamos allá arriba, no hemos percibido ninguna energía especial en la iglesia. Al volver por el mismo camino, al llegar al mismo sitio de antes, percibimos la misma energía positiva. Decidimos salir del camino y seguir entre matorrales en la dirección hacia donde percibíamos que venía la vibración positiva. Un poco más adelante, encontramos un resto de monumento druida con algunos círculos de piedra, como si fuera un templo preparado en la naturaleza. Allí percibimos el movimiento de ir y venir de muchos Espíritus, como si aquello fuera una especie de portal para entrar y salir por un camino que conduce a regiones superiores del plano espiritual, probablemente alguna colonia espiritual en donde ellos habitan.
Es interesante que, visitando la Catedral de Toledo, en el coro, sentimos ese mismo tipo de energía y hemos podido presenciar la llegada y salida de Espíritus, posiblemente también provenientes de alguna colonia espiritual.
Para el que tenga paciencia en buscar referencias sobre las colonias espirituales en los libros psicografiados, podrá encontrar tanto lugares buenos donde viven Espíritus interesados en el bien de la colectividad, como lugares horribles, donde viven Espíritus perturbados y desequilibrados.
Hacia dónde va cada uno de nosotros, depende siempre de cómo estamos viviendo la vida hoy. El sitio de nuestro destino después de la muerte del cuerpo es definido en base a las afinidades espirituales que cultivamos. Si mantenemos sintonía con el bien, seguro que nos esperarán Espíritus buenos y agradecidos que nos conducirán a lugares agradables en donde tendremos mucha satisfacción en vivir. Por eso es muy importante no desaprovechar la oportunidad de adquirir conocimiento, si ya hemos abiertos los ojos a esta nueva realidad, no debemos de cerrarlos, debemos de ser fuertes y seguir adelante en la búsqueda del conocimiento, la espiritualidad siempre pondrá a nuestro alrededor a seres más evolucionados que nos ayudarán en el proceso del despertar
.Asociación  de estudios espíritas "Amanecer espírita"

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JESÚS VINO CON UNA GRAN MISIÓN: 


     Jesús ESPIRITU…más allá de lo físico, de los sufrimientos terrenales, de las angustias, de los miedos, de la sangre. Jesús, espíritu más allá de la sombra y limitacion de la materia. 

      Su nacimiento no fue casual, sino causal, con un determinado propósito. Su venir a la Tierra tenia y tiene una gran razón de ser. Las casualidades no existen en esos planos de existencia. 
     Su nacimiento fue preparado muchos años antes de su venida, por GRANDES ALMAS que "miran" el desenvolvimiento, progreso y evolución de las humanidades. 
     Para aquellos que creen en su nacimiento, vida, martirio: en sus mentes están grabadas varias imágenes mas o menos religiosas, que tienen que ver con momentos de gran importancia (según su visión) de la vida de Jesús: 
Primero: Su nacimiento, de José (que no era su padre verdadero, según esta versión) y María, una virgen judía. En un establo o pesebre, rodeado de pastores, ovejas y otros animales, y algunos ángeles alabando su nacimiento. 
     Segunda imagen en la mente de muchos creyentes seria: Los tres reyes magos que viajaron guiados por una estrella que se movía, y quienes le ofrecieron al niño, dones, regalos y reconocimiento. 
     Tercera imagen, ya no tan popular en la mente de los creyentes es: José, María y el niño, huyendo a Egipto, para escapar de la ira de Herodes (el gobernador romano). 
     Cuarta imagen, posiblemente en la mente de los creyentes de la religión cristiana: 
     Regreso de Jesús con sus padres a Judea. Y, el niño Jesús dialogando en el Templo de Jerusalén con los doctores de la Ley Judaica. 
     Otras imágenes en las mentes de los creyentes: a) Bautizo de Jesús en el rio Jordán, en donde fue bautizado por Juan el Bautista. b) Jesús en su ministerio, ensenando, curando, echando fuera demonios, Jesús bautizando. c) Jesús acusado, Maltratado. Y, crucificado. d) Jesús resucitado. 
     La gran mayoría de las imágenes grabadas en las mentes de los buenos creyentes a través del tiempo, tienen que ver con la manifestación FISICA de Jesús, con el mundo material, con hechos ocurridos en este mundo físico. 
Pero, se han preguntado Uds, ¿ qué ocurría en los planos espirituales mientras todos estos hechos ocurrían en la Tierra? ¿ Quien era Jesús como espíritu, como alma?. De donde vino?.¿ A que grupo de entidades espirituales pertenecía?. ¿Cuál era la principal misión de ellos? 
      Jesús ESPIRITU…más allá de lo físico, de los sufrimientos terrenales, de las angustias, de los miedos, de la sangre. Jesús, espíritu más allá de la sombra de la materia. 
¡A ese Jesús venero, a ese Jesús sigo, a ese Jesús trato de imitar, en Él pienso…a Él oro y al Padre Eterno!
Por. Rey Formoso.

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   REENCARNACIÓN,  CLAVE DE LA JUSTICIA DIVINA   
                   

171 – ¿Sobre qué está basado el dogma de la reencarnación? 
– En la justicia de Dios y en la revelación; porque como lo repetimos siempre: Un buen padre deja siempre a sus hijos una puerta abierta al arrepentimiento. ¿No te dice la razón que sería injusto privar para siempre de la dicha eterna, a todos aquellos cuyo progreso 
no dependió de ellos mismos? ¿No son todos los hombres hijos de Dios? Solo entre los egoístas impera la iniquidad, el odio implacable y los castigos sin perdón. 

Todos los Espíritus tienden a la perfección y Dios les proporciona los medios por las pruebas de la vida corporal; pero, en su justicia, les permite realizar, en nuevas existencias, lo que no pudieron hacer o terminar en la prueba anterior. 

No estaría conforme ni con la equidad ni con la bondad de Dios el castigar para siempre a los que han podido encontrar obstáculos al progreso ajenos a su voluntad, en el mismo medio donde fueron colocados. Si el destino del hombre quedase irrevocablemente decidido después de su muerte, Dios no habría pesado las acciones de todos los hombres con la misma balanza, ni los habría tratado con imparcialidad. 

La doctrina de la reencarnación, que admite muchas existencias sucesivas para el hombre, es la única que responde a la idea que nos formamos de la justicia de Dios con relación a los hombres, colocados en una condición moral inferior, la única que nos explica el futuro y sustenta nuestras esperanzas, pues nos ofrece medios de rescatar nuestros errores por nuevas pruebas. La razón indica esta doctrina y así nos lo enseñan los Espíritus. 

El hombre que tiene conciencia de su inferioridad halla en la doctrina de la reencarnación una consoladora esperanza. Si cree en la justicia de Dios, no puede esperar que será eternamente igual a los que actuaron mejor que él. El pensamiento de que esa inferioridad no lo desheredará para siempre del bien supremo y que podrá lograrlo con nuevos esfuerzos, le sostiene y le reanima el valor. ¿Quién es el que al final de su camino, no lamenta haber adquirido muy tarde una experiencia que no puede aprovechar? Pues, esa experiencia tardía no se pierde; será aprovechada en una nueva existencia. 

Allan Kardec


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