sábado, 26 de agosto de 2023

Clasificación de la Mediumnidad

   INQUIETUDES  ESPÍRITAS

1.- El Periespíritu

2.- Desencarnación y Más Allá

3.- El Orgullo

4.- Clasificación de la Mediumnidad


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                                    EL PERIESPÍRITU

                                    


El periespíritu no es el reflejo del cuerpo físico, sino que, al contrario este se construye sobre la base de aquél, como si se adaptara a un molde que conserva la forma humana y cuyos rasgos peculiares se identifican con la apariencia mostrada por cada persona, en su última encarnación.

En la dimensión espiritual, en la que ingresa todo ser humano después de su desencarnación, el espíritu  se descubre dotado de un cuerpo similar al que tuvo en su reciente experiencia terrena: es su cuerpo periespiritual que al guardar su misma apariencia, le identifica y lo hace un ser concreto, definido y reconocible

- Jon Aizpúrua-


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DESENCARNACIÓN Y MÁS ALLÁ


¿QUE OCURRE CUANDO DESENCARNAMOS? ¿ADONDE VA A PARAR NUESTRA ALMA O ESPÍRITU? *¿ AL CIELO? ¿AL INFIERNO CON SU DEMONIO Y SU FUEGO ETERNO?*
 Reflexión.

- UNA DE LAS INQUIETUDES DE LAS PERSONAS A LA HORA DE LA DESENCARNACIÓN, ES ADONDE IRÁ A PARAR SU ALMA O ESPÍRITU.

- ¿A DONDE VA EL ALMA DESPUES DE SU DESENCARNACIÓN?
. 

     Los espiritas sabemos que el cielo y el infierno no existen, las religiones nosdicen que si el hombre es bueno, su alma va a cielo, pero... todos los hombres buenos, no son igual de buenos, los hay unos que son más buenos que otros, entonces, el que es mucho más bueno que el otro que también es bueno pero no tanto, los dos están en el mismo sítio, entonces de que sirve ser más bueno?
     Los que son malos, las religiones dicen que Dios los condena eternamente al infierno para siempre ,(eternidad de las penas). 
     Según este planteamiento, Dios no sería todo bondad y amor, llevando a las personas ETERNAMENTE AL INFIERNO, sin darles ninguna oportunidad de arrepentirse, hacer el bien y MEJORAR.
     Los espiritas sabemos que todo este cuento del cielo y el infierno no es cierto, pero entonces, ¿ ADONDE VAN A PARAR LAS ALMAS DE LOS ESPÍRITUS QUE DESENCARNAN?

- Una errónea idea entre las personas que no conocen la doctrina Espírita, es la de creer que cuando una persona desencarna, se convierte en un buen espíritu y adquiere toda la perfección y sabiduría. 

NADA MÁS LEJOS DE LA REALIDAD.
      
     El espíritu que desencarna, continua conservando las mismas características, la misma evolución moral, baja o elevada, las mismas buenas cualidades o imperfecciones y la misma sabiduría o ignorancia que tenía cuando desencarno. 
    Luego, con el tiempo, el espíritu, puede ir progresando y evolucionando, según su trabajo interno y voluntad.
    El alma o espíritu, se encuentra en la dimensión que le corresponde, según el daño o el bien que haya hecho, según la pureza de su espíritu, en definitiva, SEGÚN SU EVOLUCIÓN MORAL.
    Allí se encontrará, con sus afines, si tiene malos sentimientos y en vida a hecho el mal, si a dañado a otros seres, estará junto a seres como él, seres con maldad, de baja elevación moral al igual que él. 
    Si por el contrario, si el ser que desencarnó, tiene buenos sentimientos y ha practicado el bién, estará junto a sus afines, al igual que él, seres evolucionados espiritualmente. 
   Allí encontrará a seres muy queridos, que estén en similar evolución que él, seres queridos, tanto de esta, como de otras encarnaciones.

Ángeles C.M

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                                                El orgullo

Disertación moral dictada por san Luis a la señorita Ermance Dufaux. (19 y 26 de enero de 1858)

Un soberbio poseía algunos acres de buena tierra; estaba envanecido con las pesadas espigas que cubrían su campo, y sólo tenía una mirada de desdén para con el campo estéril del humilde. Éste se levantaba con el canto del gallo y pasaba todo el día curvado sobre el suelo ingrato; recogía pacientemente las piedras y las arrojaba al borde del camino; removía profundamente la tierra y extirpaba penosamente las zarzas que la cubrían.

Ahora bien, su sudor fecundó el campo, que se convirtió en un puro trigal. Entretanto, la cizaña crecía en el campo del soberbio y sofocaba al trigo, mientras que el dueño se vanagloriaba de su fecundidad y miraba con ojos de piedad los esfuerzos silenciosos del humilde. En verdad os digo que el orgullo es semejante a la cizaña que sofoca al buen grano. Aquel de vosotros que se crea más que su hermano y que se vanaglorie de sí mismo es insensato; pero es sabio el que trabaja en sí mismo como el humilde en su campo, sin envanecerse de su obra.
II
Había un hombre rico y poderoso que tenía el favor del príncipe; vivía en el palacio, y numerosos sirvientes se apresuraban en sus pasos para satisfacer sus deseos.
Un día en que su jauría asechaba a un ciervo en las profundidades de un bosque, percibió a un pobre leñador que caminaba penosamente bajo el peso de un haz de leña; lo llamó y le dijo:

– ¡Vil esclavo! ¿Por qué caminas sin inclinarte ante mí? Soy igual a tu señor: mi voz decide en los consejos de paz o de guerra, y los grandes del reino se curvan ante mí. Debes saber que soy sabio entre los sabios, poderoso entre los poderosos, grande entre los grandes, y mi rango es obra de mis manos.

– ¡Señor! – respondió el pobre hombre –, tuve recelo que mi humilde saludo fuese una ofensa para vos. Soy pobre y el único bien que tengo son mis brazos, pero no deseo vuestras engañosas grandezas. Duermo mi propio sueño, y no temo como vos que el placer del señor me haga caer en mi oscuridad.

Ahora bien, el príncipe se cansó del orgullo del soberbio; los grandes humillados se irguieron sobre él, y fue precipitado de lo alto de su poder, como la hoja seca que el viento barre de la cima de una montaña; pero el humilde continuó pacíficamente su rudo trabajo, sin acongojarse por el día de mañana.
III
¡Soberbio, humíllate, porque la mano del Señor doblegará tu orgullo hasta el polvo! ¡Escucha! Has nacido donde el destino te ha colocado; has salido débil y desnudo del seno de tu madre, como el último de los hombres. Entonces, ¿por qué levantas tu frente más alto que la de tus semejantes, tú, que has nacido como ellos para el dolor y para la muerte?

¡Escucha! Tus riquezas y grandezas – vanidades de la nada – escaparán de tus manos cuando llegue el gran día, como las aguas impetuosas del torrente que el sol seca. No llevarás de tu riqueza sino las tablas del ataúd, y los títulos grabados en tu lápida sepulcral serán palabras sin sentido.

¡Escucha! El perro del sepulturero jugará con tus huesos, que serán mezclados con los del mendigo, y tu polvo se confundirá con el suyo, porque un día ambos seréis polvo. Entonces maldecirás los dones que has recibido, viendo al mendigo revestirse de su gloria, y llorarás tu orgullo. Humíllate, soberbio, porque la mano del Señor doblegará tu orgullo hasta el polvo.

– San Luis, ¿por qué nos hablas por parábolas?
– Resp. El Espíritu humano ama el misterio; la lección se graba mejor en el corazón cuando se la ha buscado.

– Parecería que hoy la instrucción nos debe ser dada de una manera más directa, y sin que haya necesidad de alegoría.
– Resp. La encontraréis en el desarrollo. Deseo ser leído, y la moral tiene necesidad de estar disfrazada bajo el atractivo del placer.

Allan Kardec
Revista Espirita 1858

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CLASIFICACIÓN DE LA MEDIUMNIDAD

   Aunque la mediumnidad es de esencia única, Posee un extraordinario polimorfismo y se presenta en muy variadas situaciones y categorías .

Desde el punto de vista de las reacciones del médium, las variaciones individuales de sus tonalidades perceptivas y la profundidad del trance, la facultad puede ser :

Consciente: Ocurre cuando el trance es superficial y no ha alcanzado mucha profundidad, el médium sabe lo que está ocurriendo y al terminar la manifestación recuerda todos sus detalles. Muchas veces sufre un drama íntimo, se siente confundido y duda sobre el origen de los mensajes, ya que no está seguro de si provienen de un espíritu o de su propio ser interior, y la duda también se apodera de quienes le acompañan.

Una dosis razonable de preocupación por el animismo contribuye a que esté vigilante, pero tal preocupación no debe convertirse en desconfianza, pues se creará en el médium un estado psicológico que bloquea la sintonía con los espíritus.

Los médiums se encuentran en diversos grados: unos más dúctiles, más desarrollados, filtran mejor la comunicación, mientras otros menos pulidos, la interfieren o contrarían. Solo la educación del médium, su moralización y la práctica irán corrigiendo las formas defectuosas.

En los casos ciertamente mediúmnicos, las ideas de fondo pertenecen al espíritu, pero las formas verbales son moldeadas por el médium, por su grado de cultura, lo cual es motivo de numerosas interferencias.

La intuición y la inspiración son las categorías típicas de la mediumnidad consciente.

Semiconsciente.- El médium se da cuenta parcialmente de la situación, ya que no pierde totalmente el conocimiento y al final tiene recuerdos fragmentados de lo sucedido. La mente del médium interfiere poco en las comunicaciones,  causando apenas leves distorsiones.

Inconsciente,. El trance es pleno y ha alcanzado su profundidad total. El espíritu que se manifiesta domina los centros nerviosos del médium, a quien ha adormecido casi por completo.

Corrientemente a la mediumnidad inconsciente se le llama mediumnidad de incorporación, lo cual es bastante impropio, porque sugiere la "salida" del espíritu del médium y una "ocupación" de su cuerpo por parte del ser espiritual comunicante, cuando en verdad de lo que se trata es del control magnético que este ejerce sobre el sistema nervioso del médium, aletargando temporalmente su consciencia y su raciocinio crítico, en una relación donde se produce también la influencia del periespíritu del espíritu, hacia el periespíritu del médium.

Como son mínimas las interferencias, la mediumnidad inconsciente es la de mayor fidelidad y preserva el sentido y la forma original de los mensajes, permitiendo las mejores identificaciones, como acontece en los fenómenos de transfiguración, en el que las facciones del rostro del médium se modifican y se asemejan a las del espíritu, y en las modalidades de xenoglosia y xenografía, en las que los mensajes son transmitidos en idiomas desconocidos del médium.

De acuerdo con las particularidades que adoptan los fenómenos, la mediumnidad se clasifica en dos categorías: la de efectos intelectuales y la de efectos físicos, aunque debe precisarse que no es del todo exacto marcar una frontera que las coloque como compartimentos estancos, porque casi siempre se encuentran entremezcladas. Como bien decía Gustavo Geley, la mediumnidad, a pesar de sus diversas manifestaciones, es de esencia única.

-Jon Aizpúrua-

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viernes, 25 de agosto de 2023

Desdoblamiento involuntario pero consciente

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Tramas del destino (2 de 2)

2.- Reflexiones sobre el reino animal

3.- Pruebas

4.- Desdoblamiento involuntario pero consciente

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Tramas del destino

 ( 2 de 2)

Mercedes Cruz Reyes

(Viene del anterior)


Cuando resolvemos cambiar interiormente y dejamos caer la venda de los ojos que nos ciega moralmente, damos inicio a la liberación. El Maestro, al socorrer a todos los que  lo buscaban, los incitaba al cambio en su comportamiento, a que se fijaran en el amor, evitando caer en peores acciones que aquellas de las cuales procuraban libertarse.

Le hombre se beneficia del Auxilio Divino, disminuyendo sus aflicciones en este o en aquel campo, pero solamente se liberara de los errores cuando rescate por la redención del dolor o por la ascensión en el amor, mediante el bien que haga en concordancia con la reparación que lo exija. Es indispensable, por tanto, crecer en la realización ennoblecida, con el fin de poder mantenerse en paz por la ruta evolutiva.

El Egoísmo, sin duda alguna, es la sórdida mazmorra de los orgullosos, que la prefieren hasta cuando la alucinación  los vence, y solamente en guiñapos se dejan retirar de los lugares en los que los aprisionan sus propios pensamientos.

El sufrimiento consigue unir a las criaturas que experimentan su impositivo, hermanándolas. Les da una visión de profundidad en torno de la vida, y la llena de resignación, de digna tranquilidad que se convierte en victoria personal sobre las vicisitudes. El pan que restaura las fuerzas del que sufre, debe ser preparado con el fermento del optimismo, con el fin de que pueda nutrir interiormente.

Los hermanos infelices del Mas Allá del túmulo envisten a sus victimas y a aquellos que les extienden manos amigas, provocando problemas en sus hogares, en el trabajo, en la calle, etc... Con esta actuación tratan de descorazonar el ánimo de esos abnegados agentes de la caridad y del amor.

Les lanzan dardos mentales con los cuales pretenden minar su fortaleza interior; les inspiran desanimo, y enturbian la psicoesfera en que se desenvuelven los lidiadores de la solidaridad; echan mano de personas frívolas que les sirven de instrumentos dóciles; despiertan sentimientos contradictorios; estimulan pasiones... hacen todo lo que les es posible para imponer las dudas, por crear áreas de luchas, imponiendo, cuando pueden, sucesión de hechos desagradables.

Programan conversaciones enfermizas y tele comandan comentarios deprimentes como por ejemplo:” todo aquel que se envuelve con la practica del bien, solamente recibirá la ingratitud” “mientras se trabaja practicando la caridad, las cosas van para tras” “aunque se trate de ayudar con dedicación, no se recibe ayuda” “los malos progresan y los buenos interesados en la mejoría y en el progreso de sus hermanos, sufren incomprensiblemente...

Algunos trabajadores poco adiestrados en el culto de los deberes de ennoblecimiento, acogen esas ideas perturbadoras, dejándose desanimar o intoxicándose con la rebeldía que de ellas se desprende. No les pasa por la mente, que todos mantenemos vínculos de sombra con la retaguardia, y que únicamente nos sucederá lo que debemos o lo que nuestra insensatez engendra.

Nadie marcha en la vida a merced del acaso, sujeto a sucesos de dolor y de sombra sin que las merezca, es fácil comprender que los acreedores por el esfuerzo personal al servicio edificante reciben mayor cuota de ayuda, en concordancia con la enseñanza evangélica de que “mas recibe aquel que más da”

 Abnegados Mensajeros alientan a los que con ellos sintonizan; los resguardan del mal, induciéndolos a la perseverancia en el trabajo de auto iluminación, le sustentan la fe; promueven encuentros circunstanciales edificantes; los conducen a las Esferas de Luz y a las Escuelas de Sabiduría, cuando tienen su desprendimiento parcial durante el sueño físico; les dan informaciones preciosas; irrigan la mente que se fertiliza con ideas elevadas, y proporciona euforia interior... No les apartan los problemas ni las luchas, porque saben que, a través de ellas, es como más se purifican y se elevan...

La tierra es una preciosa Escuela, todo se convierte en enseñanza, a cuya conquista deben dirigir todos los valores posibles.

El odio, los celos, la envidia, el despecho que intoxica la vida por largos años, no pueden, en forma lógica, desaparecer de los paneles mentales y de los sentimientos morales de quien les dio cabida insensatamente.

“El odio, en particular, azuza los instintos y hace de aquel que lo siente, un extraviado. Y termina siempre por calcinar a aquel que lo genera y que lo conserva, tal como el escorpión sucumbe victima del veneno que carga consigo y que un día cualquiera se aplica.

El Espiritista no esta exento de enemigos desencarnados y debe hacer esfuerzos espirituales, con el fin de dulcificarlos y aplacar su ira, mediante los ejemplos de renovación y de humildad, de elevación por el trabajo noble y el aprendizaje de las técnicas iluminativas y saludables. Participando de las conversaciones edificantes y de los estudios espiritistas cristianos, pueden inducir a los que odian y persiguen, a que participen de sus múltiples actividades; a que escuchando los conceptos liberadores, cambien su comportamiento, logrando su propia edificación espiritual.

A través de la oración y de la practica de la caridad, cada uno crea una psicoesfera favorable a si mismo, que actúa sobre sus perseguidores como un clima bienhechor de terapia eficaz.

No son pocos los envidiosos, los celosos, y los perversos que, en estado espiritual, se complacen en destilar su ponzoña enfermiza en los hombres honestos, a los que combaten por motivos obvios, deseando complacerse ante los sufrimientos que les imponen.

El amor es el único antídoto eficiente para cualquier mal. “De la misma forma que la muerte del desafecto no lava la honra del ofendido, aunque los duelistas supongan lo contrario, un enemigo desencarnado es muchas veces peor que cuando estaba encarnado. Lograr la paz con los enemigos mientras se esta en el camino con ellos, es una buena medida de urgencia.

“Es ideal, por tanto, no tener enemigos, no estar contra nadie, no revelarse... Si alguien no nos quiere bien, el problema es suyo, pero si damos un motivo para que eso ocurra, el problema es ya nuestro.

El sufrimiento, la soledad, no son penas impuestas por la Divinidad, y si constituyen correctivos salvadores, en los cuales la criatura se arma para realizar, o actos elevados. Las espinas de la corona del martirio, al clavarse en los tejidos del alma, se convierten en resinas balsámicas que rehacen de dentro para fuera.

“El Espiritismo es la prueba cabal del amor de Nuestro Padre hacia los hombres en agonía, vencidos todavía por el egoísmo. Es la simbólica “Escalera de Jacob” para quien desea abandonar los pantanos de los errores elevándose a los cielos de la felicidad ni siquiera soñada.

El tiempo nos dirá más tarde lo que en el momento actual no puede, no debe aclarar.

La caridad ha de ser la gimnasia preferida del Espíritu, con el fin de mantener las formas del espíritu en ritmo de amor tanto en el pensamiento como en la voluntad.

La reencarnación en si misma, constituye una misericordia del Señor, que no desea la muerte del pecador, y si su redención. En consecuencia, todas las facultades de que el hombre se encuentra investido, son fortunas que le cabe multiplicar, valorándolas por el buen uso que les da. Exigen cuidados, educación y disciplina, mediante cuyo ejercicio mas se acrecientan. Relegadas al abandono, favorece la parasitosis síquica de imprevisibles resultados, que dan margen a procesos obsesivos de gran porte, generando perturbaciones y desdichas en torno del individuo.

“Pacificados en Cristo” y recordando sus palabras “ Amad a vuestros enemigos” procuremos apaciguar con nuestra actitud cariñosa, transformando el odio en amor, y tengamos esperanza y alegría para vivir.

El divino Maestro nos visitara y las sombras de la noche moral insistente, se diluye ante la claridad que nos visita.

En todos los trámites de dolor e inquietud, Jesús es nuestra seguridad y nuestro apoyo.

Siempre disfrutamos la dicha de disfrutar de Su presencia.

En el nuevo día, Jesús, sigue con nosotros, con el fin de que no lo nublemos con las tiniebla obstinadas que todavía perdura EN NOSOTROS, POR NUESTRA CULPA.

Si no podemos alcanzar por ahora las cimas doradas, seguiremos intentando alcanzar la ascensión que nos ha destinado. Pidamos fuerzas para que podamos embellecer las escarpas, con el fin de mejorar el paisaje para los que vienen, valerosos, después de nosotros...

Si no logramos el éxito, por nuestra improvisión, procuremos por lo menos, la sabiduría que nos impide la complicidad con el crimen.

Aprendamos a valorizar el tiempo, aplicándolo con elevación. No permitamos horas vacías, a fin de que la ociosidad no nos entorpezca el carácter.

Hemos vivido en fugas incesantes, tengamos ahora el coraje y la valentía para avanzar nuestro espíritu, robustecidos con la fe y dóciles por el amor.

 

PROCUREMOS OBRAR SIEMPRE SEGÚN LA VOLUNTAD DEL PADRE Y NO SEGÚN LA NUESTRA, PORQUE ES EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA QUE TODOS ANHELAMOS.

 

Trabajo realizado por Mercedes Cruz, extraído de “TRAMAS DEL  DESTINO” DE DIVALDO PEREIRA FRANCO


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REFLEXIONES SOBRE EL REINO ANIMAL

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Reflexiones sobre el reino animal

Fijémonos un momento en la foto anterior: un gato abrazando a un periquito. De primeras, puede parecer que el felino acaba de capturar al ave y se dispone a un rico festín. Pero no; una vez más, las apariencias engañan. Esta imagen es un fotograma de un video que circula por Internet en el que se ve al gato jugueteando con el pájaro; lo abraza, lo lame; y éste no solo no hace ademán de huir, antes al contrario, es el periquito el que se acerca al felino, lo picotea en la cabeza, y el gato lo coge y juguetea con aquel, el cual se deja querer.

¿Qué está pasando aquí? ¿Es esto una transgresión de las leyes naturales? Porque está claro que en la Naturaleza está escrito que el gato debe cazar para comer, y sus presas más habituales son los ratones y las pequeñas aves. Entonces, ¿qué? Puede suceder que, simplemente, ambos animales son domésticos y han convivido juntos desde cachorros. Están acostumbrados a la cohabitación y nunca habrá ningún problema. ¿O sí podría haberlo? ¿Qué sucedería si los dueños de las mascotas se olvidasen de alimentar al gato? ¿Estamos completamente seguros de que el mamífero no dejará de ver al pájaro como compañero de juegos y su percepción cambie a la de alimento? Porque esto es lo natural: el gato caza para vivir y el pájaro huye para evitar que se lo coman. Es su instinto, de los dos. Es lo que anima al Mundo Animal a seguir adelante. Y el instinto es la forma de conducta que Dios ha puesto en los animales para su tránsito por este mundo que compartimos con ellos.

Hechas estas consideraciones, ¿cabría pensar que Nuestro Señor altera las propias leyes que Él mismo ha instaurado? Esto no cabe en cualquier inteligencia medianamente desarrollada. Luego, debe haber algo que va más allá de nuestro precario entendimiento. Aun así, voy a reflexionar sobre el asunto y atreverme a emitir un juicio de valor, a sabiendas de que muy probablemente me equivoque. Allá va mi opinión:

Creo que Dios permite a veces estos comportamientos «anómalos», «antinaturales», como una enseñanza para nosotros, los beligerantes humanos; si dos especies de animales, naturalmente antagónicos, son capaces de convivir en armonía, los pueblos de la Tierra también podrían hacerlo, a pesar de sus distintas razas, distintos credos y diferentes formas de entender la vida.

 Amor, Paz y Caridad

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                          PRUEBAS

Dios no ha hecho las pruebas superiores a las fuerzas del que las pide; no permite sino las que se puedan cumplir; si no se llena el objeto, no es la posibilidad la que le falta, sino la voluntad, porque ¿cuántos hay que en lugar de resistir a las malas tentaciones, se entregan y complacen en ellas? Para estos están reservados los llantos y el crujir de dientes en sus existencias posteriores; pero admirad la bondad de Dios, que nunca cierra la puerta al arrepentimiento. Llega un día en que el culpable se cansa de sufrir o en que su orgullo al fin se ha dominado, y entonces es cuando Dios abre sus brazos paternales al hijo pródigo que se echa a sus pies. "Las grandes pruebas, escuchadme bien, son casi siempre indicio de un fin de sufrimientos y de un perfeccionamiento del espíritu, cuando son aceptadas por amor a Dios".
    Este es un momento supremo, y entonces es cuando sobre todo conviene no desfallecer murmurando, si no se quiere perder el fruto y tener que empezar otra vez. En lugar de quejaros, dad gracias a Dios, que os ofrece la ocasión de vencer para daros el premio de la victoria. Entonces, cuando al salir del torbellino del mundo terrestre entréis en el de los espíritus, seréis allí aclamado como el soldado que sale victorioso de la pelea.
     De todas las pruebas, las más poderosas son las que afectan al corazón; hay quien soporta con valor la miseria y las privaciones materiales y sucumbe bajo el peso de la tristeza doméstica, mortificado por la ingratitud de los suyos. ¡Oh! esto es una aguda agonía! Pero,    ¿ quién puede mejor, en estas circunstancias, reanimar el valor moral, sino el conocimiento de las causas del mal y la certeza de que, si hay grandes trastornos, no hay desesperaciones eternas, porque Dios no puede querer que su criatura sufra siempre? ¿Qué cosa hay más consoladora y que dé más valor, que el pensamiento de que depende de sí mismo y de sus propios esfuerzos abreviar el sufrimiento, destruyendo en sí las causas del mal? Pero, para esto, es preciso no concretar las miradas a la Tierra y no ver sólo una existencia; es preciso elevarse, dominar el infinito del pasado y del porvenir; entonces la gran justicia de Dios se revela a vuestras miradas y esperáis con paciencia, porque os explicáis lo que os parecen monstruosidades en la Tierra; las heridas que recibís en ella sólo os parecen rasguños. Con este golpe de vista echado al conjunto, los lazos de familia aparecen bajo su verdadera luz; éstos no son ya los lazos frágiles de la materia que reúnen sus miembros, sino lazos duraderos del espíritu que se perpetúan y consolidan purificándose, en lugar de romperse con la encarnación.
     Los espíritus a quienes la semejanza de gustos, la identidad del progreso moral y el afecto conducen a reunirse, forman familias; estos mismos espíritus en sus emigraciones terrestres, se buscan para agruparse como lo hacen en el espacio; de aquí nacen las familias unidas y homogéneas, y si en sus peregrinaciones se separan momentáneamente, se encuentran después felices por su nuevo progreso. Pero como no deben trabajar sólo para sí, Dios permite que los espíritus menos adelantados vengan a encarnarse entre ellos, para tomar consejos y buenos ejemplos en provecho de su adelantamiento; algunas veces ponen la disensión entre ellos; pero esta es la prueba, esta es la tarea. Acogedles, pues, como a hermanos, ayudadles, y más tarde, en el mundo de los espíritus, la familia se felicitará por haber salvado del naufragio a los que a su vez podrán salvar a otros. (San Agustín. París, 1862).

EL EVANGÉLIO SEGÚN EL ESPIRITISMO. ALLAN KARDEC.

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DESDOBLAMIENTO INVOLUNTARIO

PERO CONSCIENTE

Gabriel Delanne

 

El sujeto es un joven de unos treinta años,      artista grabador de gran talento.(1)

1 Dr. Gibier, Analyse des Choses.

“Hace pocos días —me dijo— regresaba a mi casa, por la noche, hacia las diez, cuando me sobrecogió un sentimiento de laxitud extraño que no me expliqué. Decidido, sin embargo, a no acostarme en seguida, encendí la luz y la dejé sobre la mesa de noche, cerca de mi cama. Tomé un cigarro y lo encendí, di algunas chupadas y me tendí en una butaca.

“En el momento en que me tendí, recostándome para apoyar la cabeza sobre el cojín, sentí que los objetos que me rodeaban daban vueltas; experimenté como un aturdimiento, una sensación de vacío; luego, bruscamente, me encontré transportado en mitad del cuarto. Sorprendido de aquel desplazamiento del que no había tenido conciencia, miré en derredor mío y mi asombro creció considerablemente al verme separado de mi cuerpo.

“Ante todo, me hallé tendido apaciblemente, sin rigidez; sólo mi mano izquierda se encontraba elevada sobre mí, con el codo apoyado y sujetando en la mano el cigarro encendido, cuyo resplandor se veía en la penumbra producida por la pantalla de mi lámpara. La primera idea que se me ocurrió fue la de que, sin duda, me había dormido y que lo que experimentaba era el resultado de un sueño. No obstante, me confesé que jamás había tenido uno semejante, ni que tanto se asemejase a la realidad como aquel. Diré más.

Tuve la impresión de que nunca había estado tanto en la realidad. Así, dándome cuenta de que no podía tratarse de un sueño, el segundo pensamiento que se presentó de súbito a mi mente fue que yo estaba muerto. Y, al mismo tiempo, recordé haber oído decir que hay espíritus y me imaginé que me había convertido en uno de ellos.

Todo lo que sabía sobre este asunto se desarrolló extensamente, en menos tiempo que es preciso para pensarlo, delante de mi vista interior. Recuerdo muy bien que me sobrecogía una especie de angustia y de pesar por las cosas inacabadas; la vida se me representó como una fórmula... “Me aproximé a mí, o más bien a mi cuerpo, o a lo que yo creía era mi cadáver.

Un espectáculo, que de momento no comprendí, llamó mi atención; me vi respirando; pero, además, vi el interior de mi pecho; mi corazón latía débilmente, pero con regularidad.

En aquel momento comprendí que debía tener un síncope, como los que no recuerdan lo que les ha sobrevenido durante su desvanecimiento. Y entonces temí no acordarme de lo que me estaba ocurriendo, al recobrar los sentidos. “Sintiéndome un poco tranquilizado, dirigí la mirada a mi alrededor, preguntándome cuánto tiempo iba a durar aquello; luego no me ocupé más de mi cuerpo, del otro yo, que descansaba en la butaca.

Miré mi lámpara, que continuaba ardiendo silenciosamente, y me hice la siguiente reflexión: que estaba muy cerca  de mi cama y podía comunicar el fuego a las cortinas; cogí la llave de la mecha para apagarla, pero, nueva sorpresa para mí; sentía perfectamente la llave con su muelle; percibía, por decirlo así, todas sus moléculas, pero en vano la hacía girar mis dedos; éstos sólo ejecutaban el movimiento, era inútil ejercer presión sobre la llave.

“Me examiné entonces a mí mismo, y vi que aunque mi mano pudiese pasar a través de mí, sentía bien el cuerpo, que me pareció, si mi memoria sobre este punto no me es infiel, como revestido de blanco.

Después me coloqué delante del espejo, frente a la chimenea. En lugar de ver mi imagen reflejada en el cristal, me di cuenta de que mi vista parecía extenderse a voluntad, y la pared, después la parte posterior de los cuadros y de los muebles de casa de mi vecino, y seguidamente el interior de su aposento, aparecieron a mi vista.

Me di cuenta de la falta de luz en aquellas piezas en las que, sin embargo, veía, y distinguí muy claramente como un rayo de claridad que, partiendo de mi epigastrio, iluminaba los objetos. “Me vino la idea de penetrar en casa de mi vecino, a quien, por otra parte, no conocía, y que estaba ausente de París en aquel momento. Apenas tuve deseos de visitar la primera pieza, cuando me encontré transportado, ¿cómo? No lo sé, pero me parece que debí atravesar la pared con la misma facilidad que mi vista la penetraba.

En una palabra; estaba en casa de mi vecino por primera vez en mi vida. Inspeccioné los cuadros, me grabé su aspecto en la memoria, y me dirigí hacia la biblioteca, en la cual observé, muy particularmente, varios títulos de obras colocadas en la misma hilera a la altura de mis ojos.

“Para cambiar de lugar, no tenía más que quererlo, y sin esfuerzo, me encontraba en el sitio adonde quería ir. “A partir de aquel momento, mis recuerdos son muy confusos;

 “Lo que puedo añadir, para terminar, es que me desperté a las cinco de la mañana, rígido, frío, sobre el sofá y teniendo aún el cigarro sin terminar entre los dedos. La lámpara estaba apagada; se había hacinado el tubo.

 Me metí en la cama, sin poder dormir, y me sentí agitado por un escalofrío. Por fin me vino el sueño; cuando me desperté era pleno día: “Mediante una inocente estratagema, induje a mi portero a ver la habitación de mi vecino, y subiendo con él pude ver los cuadros en su sitio, lo mismo que los muebles, así como los libros que había observado atentamente; todo lo que yo había visto la noche precedente. “Me guardé bien de hablar de esto a nadie, por el temor de pasar por loco o alucinado.”

Este relato es eminentemente instructivo. Primero prueba que esta exteriorización del alma no es resultado de una alucinación o recuerdo de un sueño, porque la visión de la habitación vecina, que el grabador no conocía, y en la cual ha penetrado por primera vez durante este estado particular es perfectamente real. En segundo lugar, comprobamos que el alma, cuando está desprendida del cuerpo, posee una forma definida y el poder de pasar a través de los obstáculos materiales, sin experimentar resistencia, bastando su voluntad para transportarla al lugar en que desea encontrarse. En tercer lugar, tiene una vista más penetrante que en el estado normal, puesto que el joven veía latir su razón a través de su pecho.(1)

(1) ¿No es comparable esta visión a la de los sonámbulos? ¿Y no tenemos razón al atribuirla al alma?

La conservación del recuerdo de los acontecimientos sobrevenidos durante el desdoblamiento es en este caso muy clara; pero puede ser mucho menos viva, y entonces el agente, al despertarse, no sabrá si ha soñado, o si su alma ha abandonado su envoltura física; en fin, lo más frecuente es que el espíritu olvide, al entrar de nuevo en su cuerpo, lo que ha pasado durante el desprendimiento.

Hay que guardarse bien de deducir —como se hace demasiado frecuentemente— que esta salida es una manifestación inconsciente del alma; la verdad es que es sencillamente la memoria de este fenómeno la que ha desaparecido; pero mientras se ejecutaba, el alma tenía perfecto conocimiento de él.

Hagamos una última observación a propósito de la imposibilidad para el joven grabador de dar vueltas a la llave de su lámpara, por más que percibía, por decirlo así, su textura íntima. Esta impotencia, que es común a todos los espíritus, depende de la rarefacción del periespíritu; pero puede suceder también que, gracias a un influjo de energía tomado del cuerpo material, la envoltura fluídica adquiera un grado suficiente de sustancialidad para obrar sobre objetos materiales.

La aparición de la madre de Elena tenía esta sustancialidad. Parangonando este relato con el de Cromwell Varley, se comprueba claramente que el alma desprendida del cuerpo goza de las ventajas de la vida espiritual. No son teorías; es la comprobación pura y simple de los hechos. Hasta ahora las apariciones, llamadas telepáticas, de que acabamos de hablar, no han revelado nada acerca de su naturaleza íntima; salvo los movimientos que ejecutan y las puertas que parecen abrir y cerrar a voluntad, se las tomaría por seres verdaderamente inmateriales. 

Gabriel Delanne
Extraído del libro "Alma inmortal"
 

Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta


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