martes, 5 de marzo de 2019

El Espiritismo y los fluidos espirituales

         ESPIRITISMO

- Durante la reunión mediúmnica (2ª parte)
- La vida espiritual
- Nuestras razones
- El más delicado periodo del ser humano
- El Espiritismo y los fluidos espirituales




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         DURANTE LA REUNIÓN MEDIÚMNICA (2ª Parte)

(Continuación del anterior)...//...

El Espíritu Manuel Philomeno de Miranda también se refiere a la presencia de ellos en los trabajos mediúmnicos, tal como  refiere en su obra En las fronteras de la Locura- cáp 18: "mediums pasistas auxiliaban a los de psicofonía, revitalizándolos con las energías que portaban".
En el libro Diálogo con las sombras, Herminio de Miranda recomienda la presencia de médiums pasistas en la reunión- cáp.2
    
   En relación a los esclarecedores, o adoctrinadores, debemos estar atentos a lo que nos recomienda la Espiritualidad, cuando nos instruye que el dirigente de la reunión,"designará 2 o 3 compañeros para ser médiums esclarecedores, bajo la orientación de él mismo, funcionando como asesores en servicio, que podrá sustituir ante impedimentos justificados ( Desobsesión cáp.13)

  Paralelamente enfatiza que el director del grupo organizará organizará una escala de sustitutos, estableciendo que "el dirigente será sustituido por uno de los esclarecedores y este por uno de los pasistas".
   
  André Luiz, tanto en la obra Conducta Espírita, cap.3 como en Desobsesión-cáp.28. recomienda que "los médiums esclarecedores.si fuese necesario, acumularán las funciones de los médiums pasistas, pero no las de los médiums psicofónicos, de modo que no se dejen influenciar por Espiritus necesitados".
   Otro punto que merece una observación preliminar es aquel que dice del respeto a la formación de los equipos mediúmnicos. Están aquellos que son fundamentalmente pasivos.(los médiums psicofónicos y los psicógrafos). y aquellos que quedan, por así decir, en estado de atención o supervisión, a los que algunos denominan "de sustentación ", que son precisamente los pasistas y esclarecedores. Por eso, en el cáp. 20 de la obra Desobsesión, tenemos el siguiente registro:
    " Los médiums esclarecedores y pasistas, además de los deberes específicos que les señalen, servirán aún, en la condición de elementos positivos de protección y seguridad para los médiums psicofónicos".

    Lo ideal es que haya una proporción equilibrada entre los citados médiums de "sustentación" y aquellos nombrados de ostensivos. En un equipo de 14 obreros,por ejemplo, actuarán 4 médiums esclarecedores, 4 pasistas y 6 psicofónicos. Si el grupo fuese de 8, la composición sería de 2 esclarecedores, 2 pasistas y 4 psicofónicos (ver la obra Desobsesión-cáp 20). Si el grupo lo compusieran otros números, obedecería al mismo criterio proporcional, de modo a tener:
- Cerca del 25% de esclarecedores
- Cerca del 25% de pasistas
- Cerca del 25% de psicofónicos, psicógrafos, etc ( que quedan en significativa pasividad).

De otra parte, consideremos la conveniencia de limitar el número de compañeros del equipo, evitando un número excesivo. El Libro de los Médiums ya nos advierte sobre el asunto, registrando en el item 332 lo siguiente:
" Siendo el recogimiento y la comunicación de pensamientos, las condiciones esenciales para toda reunión seria, es fácil comprender que el número excesivo de asistentes constituye una de las causas más contrarias para la homogeneidad."

André Luiz, en su periodo de aprendizaje, visita un grupo compuesto de 10 compañeros encarnados, cuando su instructor espiritual Aulus, en el libro "En los dominios de la Mediúmnidad"-cáp.4, hace la siguiente observación:
   "Admito que debamos centralizar nuestras observaciones en reducido núcleo, donde mejor disponemos del factor calidad".

Por otra parte, en el libro "Desobsesión" cáp.73, recomienda una composición de como máximo 14 personas.
 Al respecto, surge una cuestión: ¿cómo proceder para no aumentar la cantidad de componentes de una reunión, si el número de médiums en una casa espírita, acostumbra a aumentar?
  André Luiz nos da la orientación pertinente en el cáp.73 del libro  "Desobsesión", bajo el título "Formación de nuevos equipos".
  Basado en el Libro de los Médiums, item 332, ultrapasada la cuota de 14 participantes, el director de la Casa auxiliará a los compañeros excedentes, en la formación de un nuevo equipo, que temporalmente, pueda actuar y servir bajo la orientación del grupo en donde nació.

Nota: La orientación de André Luiz relativa al número de componentes de una reunión de desobsesión, puede ser aplicada por extensión (con las adaptaciones posibles), a otro género de reuniones, como las de desarrollo mediúmnico.

  F.E.B.

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                     LA VIDA ESPIRITUAL
    A lo largo de la historia, las más importantes religiones nos han presentado una visión de la vida espiritual muy poco definida, injusta y hasta despiadada, ofreciendo el cielo a cambio de bulas, oraciones pagadas y/o rituales, mientras se relegaba a los pobres ignorantes del mundo a un infierno más inmerecido aún. Pero en el mensaje inicial de casi todas, de origen profético y divino, ya fuera en oriente o en occidente, el amor y la renovación interior eran su esencia fundamental, que el toque humano pronto desvirtuó.
    La infantilidad del cielo y el infierno y la imagen de un Dios injusto han llevado a muchos al materialismo, hacia el frío destino de la nada en el que mañana todo se pierde y hoy todo vale. El conocimiento de la astronomía despeja dudas, ese “cielo” indefinido no está arriba, pues no hay arriba ni abajo en este Universo infinito. Tampoco es material o, si lo es, la investigación aeroespacial está por descubrirlo. La puerta de entrada es también inmaterial tras la muerte, o como nos gusta decir a los espíritas, tras la desencarnación.
    Hay sin embargo formas de vislumbrarlo, de entreverlo y comprenderlo gracias a la Ciencia y al Espiritismo. Las experiencias cercanas a la muerte traen para algunos la visión en primera persona. Pero son aquellos que ya se fueron los que pueden, a través de la mediumnidad, definirlo claramente y llevarnos a una visión más panorámica y amplia de la realidad espiritual: una visión racional, que vamos a encontrar en las obras espíritas de Allan Kardec. La concordancia de los testimonios a través de médiums desconocidos entre sí es fuente de reflexión para que nuestro raciocinio monte piezas y descubra si ese cuadro será o no será. Médiums de países y culturas diferentes, con grandes diferencias religiosas, con opiniones muy contrarias generalmente a los principios que se dicen por su intermedio, pero que transmiten, con una similitud extraordinaria, los grandes detalles de la vida futura, de la vida espiritual.
     En el pasado la ignorancia humanizó a Dios, en el futuro la Ciencia lo divinizará. La realidad espiritual que nos envuelve descorre sus velos progresivamente y esa comprensión nos traerá la calma y la libertad del pájaro que aún enjaulado puede observar entre las oquedades de su prisión la verdadera vida que su alma ansía.
     El cielo está en todas partes, es tan inconmensurable como el infinito, y el espíritu que se ha podido librar de los apegos de la materia y de la inferioridad moral recorre el espacio a la vertiginosa velocidad del pensamiento, teniendo como hogar y morada el Universo que ya puede observar en su esplendorosa esencia. «Sentís, pero no veis el cielo del espíritu, el Espiritismo os lo enseñará y lo veréis. Pero veréis, no como los ojos materiales ven lo que sólo pueden alcanzar, veréis como la inteligencia ve lo que sabe penetrar».

(Marietta)- Editorial de la Rev. nº 4 de la F.E.E.

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     NUESTRAS RAZONES 

Los espíritas, por algún motivo extraño parece que estamos inclinados a “complicarnos la existencia”. Me refiero al hecho de que cuanto más nos metemos y profundizamos en el aprendizaje y las experiencias del Espiritismo y todo lo que le rodea, más y más queremos ahondar en sus profundidades, adquiriendo compromisos a veces más allá de nuestras posibilidades reales para poderlos afrontar con eficacia y constancia en toda su extensión. Los motivos que nos impulsan a querer ir siempre "más allá", suelen ser justificados ante nosotros mismos como “el deseo de aprender cada vez más”. Cuando eso ,es realmente cierto, nos cabría preguntar, ¿ saber más,para qué ?; ¿ tal vez, para ayudar más o mejor a alguien?; ¿ o porque así podemos contribuir mejor al desarrollo y expansión de una doctrina o de un conocimiento que cuando se popularice más, gracias a la divulgación que cada uno pueda hacer, pues este es el mejor aporte que podemos dar a esta gran doctrina de los Espíritus, puede ser este  un factor  definitivo para mejorar eficazmente a esta humanidad y que alcancemos niveles nunca antes vividos, de solidaridad, de paz y de amor entre todos los seres humanos, de modo que las sociedades del mundo se sientan más solidarias y fraternas entre sí de lo que lo fueron antes nunca? .
    Cuando realmente los motivos que nos impulsan a “complicarnos más la vida”, son los enumerados anteriormente, la justificación es noble y muy loable, pero,¿ realmente en todos los casos son estos los motivos que nos impulsan a todos?. Yo me planteo si no será también en algunos casos un afán de saber más y conocer más, para afianzar nuestra propia seguridad interior,alimentando de paso nuestro ego,  porque en el fondo, necesitamos a cada paso que nos convenzan de lo que queremos creer o mantener. También puede ser que , sencillamente, haya algunos casos de mera curiosidad, para ver si por fin, caminando por los misterios del intercambio mediúmnico, presenciamos algún fenómeno mediúmnico o paranormal, que nos dé mas seguridad y apoyo a nuestra fe y a los argumentos que empleamos de cara a los demás, en un afán de hacer proselitismo , buscando muchas veces la admiración, y la credulidad de esos que nos admiran por la imágen que se crean de nosotros, y así lograr un convencimiento y una seguridad en nuestros planteamientos y testimonios. Un modo de sentirnos superiores, dando satisfacción a nuestra vanidad, al lograr una admiración por nuestro saber o por nuestra experiencia y seguridad, que alimente nuestro ego, mirando de reojo, por encima del hombro a los demás, mientras que en nuestra vanidad nos sentimos realmente superiores , y lo peor de todo: dando una imagen de virtud o de madurez moral, de la que en el fondo en realidad carecemos. Hay quien ha leído muchos libros espíritas, y cree por ello saber mucho; otros tienen una larga experiencia de años por su permanencia en el seno de grupos o sociedades espíritas, y eso les hace sentir con cierta autoridad en el campo espírita, con respecto a los “advenedizos”  llegados hace menos tiempo; otros han acudido además a tantos y tantos congresos y han escuchado tantas y tantas conferencia brillantes o magistrales, e incluso, las han impartido...., pero, ¿ eso es suficiente?; ¿ con todas las cosas reseñadas, han colmado el tope de lo que se puede lograr, asegurándose un puesto de privilegio  en el mundo espiritual, cuando les llegue la hora de regresar a él?; ¿ es posible que piensen de verdad, que el cariño, la admiración  y las alabanzas de las personas, les van a situar igualmente después en el más allá?. 
     Los conocimientos espíritas, están muy bien y son necesarios como el criterio indispensable que todo espírita,  debe conocer para con ello iluminar su vida personal, dando luz a las vidas de los demás, pero lo que no se nos puede olvidar a nadie, es la necesidad  y responsabilidad individual de cada uno, que todos tenemos en cuanto a la práctica de lo sabido como una  hermosa teoría. Y no me refiero ya a la práctica mediúmnica o en la de aplicar pases magnéticos; me refiero a la práctica de la caridad con los demás; a la práctica del mejoramiento íntimo, luchando para vencer nuestros defectos morales y nuestras inclinaciones negativas en el día a día; reeducándonos como cristianos de verdad, con la base sólida, no ya del conocimiento teórico de la Codificación, del Evangelio o de otras elevadas obras espíritas, sino con la verdadera base del ejemplo a los demás con nuestra entrega y nuestra caridad en tantas facetas y oportunidades como nos ofrece la vida. No olvidemos nunca que al verdadero espírita se le conocerá por su transformación moral, y esta se produce no con la exposición hueca de una bella teoría doctrinal, sino con esa práctica diaria de la caridad y de la automejora  espiritual, que es el verdadero fruto de los espíritas, y que como imagen evidente, esto siempre habla más que mil palabras. 
     Pensemos que a los demás, les podremos engañar con una falsa imagen y bellas teorías doctrinales, pero a quien no engañaremos nunca es a Dios en nuestras propias conciencias.  Vamos a comenzar a aplicarnos la máxima de Kardec, cuando afirmó que “fuera de la Caridad no hay salvación”. 
     Por supuesto, es ineludible que debemos formarnos a fondo en la doctrina que amamos y sustentamos, la espírita, en todas sus facetas y aspectos basados a partir de las obras codificadas por Kardec: ciencia, filosofía y moral, así como de tantos buenos autores espíritas, que con sus obras han iluminado y allanado el camino del conocimiento espiritual, y más concretamente, del conocimiento espírita, pero sobre todo refrendemos estos conocimientos con la necesaria transformación moral, evidente para los demás que conociéndonos de un antes, nos puedan comparar indeleblemente con un después que es  el ahora de nuestro día a día actual, y que ese cambio moral, en una introspección íntima, también pueda ser sentido por nosotros mismos, como indicativo de que vamos por el buen camino. 
     Este propósito que actúa como motor que empuja y funciona en nuestras vidas, justificando el por qué y el para qué estamos aquí, y el por qué y el para qué hemos conocido y aceptado la doctrina espírita, será en efecto, el acicate que de sentido a nuestro paso por esta existencia en la que ya tanto tiempo hemos malgastado. Que cada cual, en conciencia, nos pongamos ya y seriamente manos a la obra, comenzando por mirar nuestras posibilidades reales de hacer algo por los demás, y por nosotros mismos, sin olvidar nunca que nuestro prójimo más inmediato es, por lógica, a quien primero debemos atender y ayudar, y este no es otro que nuestros familiares directos, y por supuesto nosotros mismos, porque si no depuramos antes nuestro interior, con nuestra voluntad y nuestro conocimiento avalado por la vivencia y la experiencia, no podremos ser esa herramienta valiosa , necesaria y precisa que deberá servir para ayuda en el caminar evolutivo de los demás. 

Jose Luis Martín


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  El más delicado periodo del ser humano 

     Las inquietudes primaverales de la adolescencia reflejan amarguras y alegrías de otras encarnaciones. Las amarguras corresponderían a fracasos dolorosos de una vida pasada, que tanto puede ser la última como también una encarnación anterior, incluso lejana. Las alegrías reflejan acontecimientos felices, que por esto cargan también las sombras de la nostalgia, generando en el adolescente extrañas y profundas nostalgias. No se trata propiamente de remembranzas o recuerdos. Son como un eco sobrecogedor que parece resonar en las profundidades de una gruta. El adolescente sufre estas repercusiones sin identificarlas, sin saber de donde llegan a su acústica interior estos ruidos semejantes a  los percibidos en una playa desierta. Ansias indefinidas brotan de su corazón, intentando arrastrarlo hacia distancias desconocidas, mundos perdidos en el tiempo, criaturas amadas pero desconocidas que lo llaman y ansían por encontrarlo. Los sueños lo embalan a veces, al dormir, en situaciones que lo confunden, pues las imágenes de otros tiempos y las del presente se barajan  y mezclan en el proceso onírico, sin permitirle identificar lugares, edificios, ciudades en que las que parece haber vivido. Los terrores nocturnos lo asaltan con visiones que muchas veces nada tienen de trágico o peligroso, pero que no obstante lo despiertan asustado y trémulo. Atrevido y audaz a la luz del día, dispuesto a enfrentar el mundo de los viejos y transformarlo heroicamente en un mundo mejor, se muestra infantil y frágil en estos momentos de resonancia imprecisa del pasado. 

     A veces un pequeño incidente del presente, un intercambio de palabras ásperas con alguien, una joven que lo encaró distraidamente en la calle y después le abofeteó abruptamente el rostro, será suficiente para llevarlo a huir para su cuarto, encerrándose con llave para llorar angustiado sin saber por qué motivo llora. 
     La crisis de la adolescencia no es fatal, obligatoria, por lo menos en esta intensidad. Varia enormemente en los grados de su manifestación y en algunos adolescentes parece nunca manifestarse. En verdad, se manifiesta atenuada, interpretándose en caprichos extraños, en una especie de esquizofrenia incipiente, que necesiten psicólogos y psiquiatras. Son las variaciones de temperamentos, de situaciones vividas, de sensibilidad más o menos aguzada, de mayor o menor integración del espíritu en la nueva encarnación, que determinan esta variedad. La resonancia existirá siempre, pero no siempre desencadena la crisis. Los temperamentos estéticos, soñadores, son los más afectados. Los espíritus prácticos se apegan más fácilmente a la nueva realidad y la resonancia se produce en ellos de manera desvanecida, sin afectar su comportamiento. 
     Habrá criaturas que desde la infancia comenzarán a sentir los síntomas de la crisis. Ciertos adolescentes pasan por el período de la crisis como abobados, en estado de permanente distracción. Rechazan el mundo y el medio en que viven y desean morir. Creen que jamás se integrarán a la realidad presente. Realidad que pronto se va imponiendo a estas criaturas que acaban por adaptarse a ella. 

     La vida tiene sus leyes y sabe domar la rebeldía humana. Algunas de estas almas rebeldes se acomodan al mundo, pero nunca lo aceptan de buen grado. Parecen exiladas en nuestro planeta. El período más difícil que atraviesan es el de la adolescencia, rechazando compañías, huyendo de las reuniones festivas, entregados a una especie de desánimo permanente. 
     En la pesquisa espírita se verifica, en la mayoría de estos casos, la presencia de entidades inconformes que aumentan la inquietud de estos espíritus nostálgicos. En las reuniones mediúmnicas y a través de pases encuentran generalmente la solución de esta nostalgia aparentemente sin motivo. El mundo actual presiona de manera arrasadora a estas almas sensibles, que muchas veces están pasando por los rescates de privilegios que usaran y abusaran aquí mismo, en la Tierra. Los cambios de posiciones sociales, el cambio de un medio refinado por las situaciones inferiores, en el proceso reencarnatorio, causa los desajustes naturales de todos los cambios. Pero cada alma viene preparada espiritualmente para superar estas dificultades de los períodos de adaptación. 
     En la Educación para la Muerte estos casos se previenen naturalmente a través de los esclarecimientos de la finalidad de la existencia. Enseñándose y probándose, con los datos científicos hoy ampliamente conseguidos, que la evolución es una ley general del Universo y que la evolución humana se desenvuelve en etapas sucesivas que nos llevarán siempre a situaciones mejores, las inquietudes de la adolescencia son compensadas por la esperanza y también por la certeza de un futuro mejor.

-Herculano Pires-

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           EL ESPIRITISMO Y LOS FLUIDOS
                        ESPIRITUALES

     El Espiritismo. ilustrándonos sobre las propiedades de los fluidos, que son los agentes y los medios de acción del mundo invisible y constituyen una de las fuerzas y una de las potencias de la Naturaleza, nos da la clave de una porción de hechos no explicados e inexplicables por cualquier otro medio, y que han podido en tiempos remotos pasar por prodigios. Revela, lo mismo que el magnetismo, una ley, si no desconocida, al menos mal comprendida. O mejor dicho, se conocían los efectos, porque se han producido en todos los tiempos, pero no se conocía la ley. Y la ignorancia en que, respecto de ella, se estaba, es la que ha engendrado la superstición. Conocida esta ley, desaparece lo maravilloso, y los fenómenos entran en el orden de los hechos naturales. He aquí por qué los espiritistas no hacen milagros haciendo girar una mesa o escribir a los difuntos, como no los hace el médico haciendo revivir a un moribundo, o el físico haciendo caer el rayo. El que   pretendiese con ayuda de esta ciencia, hacer milagros, sería, o un ignorante de los hechos o un charlatán .
(El Libro de los Médiums, cap. II).

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lunes, 4 de marzo de 2019

¿El infierno existe?

   ESPIRITISMO

- Educación Moral
-  Durante la reunión mediúmnica (1ªParte)
- Abortos e infanticidios
- Piedad asesina
- ¿El infierno existe?


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                               EDUCACIÓN MORAL
Moral es una palabra derivada del latín mor (singular) y mores (plural) que significa costumbres. Moral es, por consiguiente, la parte de la filosofía que se ocupa de las costumbres y los deberes del hombre para consigo mismo y para con sus semejantes. Ese vocablo ha sufrido una relativa flexibilización para designar a la llamada "moral de la época", en el sentido de interpretar la variación de las costumbres según el periodo de la historia o según las leyes de cada país.
   La concepción espírita de moral está plasmada en la respuesta a la pregunta 629 de El Libro de los Espíritus: "La moral es la regla del buen proceder, es decir, de distinguir el bien del mal y está fundamentada en la observancia de la ley de Dios". La primera parte de la respuesta podría llegar a ser interpretada según enfoques diferentes, a partir de qué se considera costumbres y que es el buen proceder. Pero la segunda parte sostiene que la moral "está fundamentada en la ley de Dios", cuando la ley de Dios es única e invariable. Por tanto,la moral desde el punto de vista espírita, no admite la flexibilidad ni tampoco interpretaciones contrarias a las leyes naturales de la vida.
    La educación moral da lugar al empleo de procedimientos educativos estimuladores del desarrollo de esas reglas del buen proceder, con lo que adiciona una savia nueva en las raíces de la sociedad contemporánea. Allan Kardec demostró tener una clara noción de la importancia de ese tipo de educación cuando afirmó: "Un día se llegará a comprender que esta rama de la educación (educación moral) tiene sus principios, sus reglas-así como también los tiene la educación intelectual- porque, en pocas palabras, es una verdadera ciencia".
     La Codificación de la Doctrina Espírita consideraba que la educación moral era el único recurso para conseguir una sociedad con mayor equilibrio,teniendo en cuenta que el proceso del aspecto moral no seguía el mismo ritmo que el del conocimiento intelectual. Solamente con la aplicación de los mismos mecanismos operativos de la educación racional alcanzaríamos una educación moral apta para espiritualizar a las masas. El Espiritismo-agregaba Kardec- llegó para prestar auxilio en el proceso de transformación moral de la humanidad. Invertir en la educación moral equivale, por lo tanto, a invertir en la felicidad futura de los pueblos, ¿Es sensato aspirar a una sociedad más perfecta si no se contempla la mejoría de los indivíduos?, ¿Cómo pretender un hombre mejor si no se tiene en cuenta la educación moral en la infancia?.

- Jasón de Camargo- (Educación de los Sentimientos)

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           DURANTE LA REUNIÓN MEDIÚMNICA   (1ª Parte)      

Introducción.-
No deseamos aquí establecer un patrón rígido,por así decir, para las actividades mediúmnicas, pero sí una orientación básica que podrán ser adaptaciones conforme a las peculiaridades locales, siempre que esas adaptaciones sean legítimas, esto es, que no entren en conflicto con los principios doctrinarios. Además si se busca un modelo, este se encuentra en la fidelidad de la aplicación de lo que se contiene en las obras básicas y subsidiarias.

  Es realmente importante esta observación,una vez que es sobradamente conocido que en algunos grupos, la conducción de la reunión mediümnica viene ocurriendo según la tradición  o por opiniones y experiencias personales de los dirigentes, lo que de cierto modo contraría la característica científico-filosófica del triple aspecto de la Doctrina. El Codificador tuvo la cautela de evitar que los principios de la Doctrina Espïrita tuviesen por base su opinión personal o de la autoridad de una personalidad encarnada o incluso del concepto de un Espíritu, aisladamente, por más respetable que fuese su nombre. Su metodología se basó en la universalidad de las enseñanzas de los Espíritus, esto es, en la concordancia de las enseñanzas dadas a través de un gran número de médiums, extraños entre ellos, y en diversos lugares:
      Precisamente para evitar que su notoria autoridad cultural influenciase al público para la aceptación del Espiritismo, fue por lo que el Codificador se abstuvo en lo relativo a su autoría con su nombre (Hipólito León Denizard Rivail), utilizando en su lugar el de "Allán Kardec". Por idéntico objetivo, le dió el título de "El Libro de los Espíritus" para aclarar que los conceptos allí contenidos no eran fruto de su opinión personal, sino procedente de los Espíritus.
    Por eso, organizamos un trabajo con los datos de la Codificación y demás obras subsidiarias, dejando de lado las opiniones personales o condicionamientos de tradiciones (muchas veces hasta de origen desconocido).
    Consecuentemente, cada instrucción aquí contenida está fundamentada en las enseñanzas de los Espíritus. Es porque para cada orientación pertinente, colocamos las fuentes básicas en las que nos apoyamos.
    A fin de una mejor adaptación a la terminología aquí usada, hallamos oportuno hacer algunas aclaraciones.
    Pedimos, por ejemplo, que no haya extrañeza por la información de recurrir a médiums pasistas en las reuniones mediúmnicas, lo cual antiguamente no era común hasta que André Luiz y Manuel Philomeno de Miranda recomendaron la presencia de estos, con objetivos propios, que detallaremos más adelante.
    Otro punto digno de explicación es la referencia al término "esclarecedor" que, en verdad, se trata del tradicional "adoctrinador" y del término "mediumnizar" en vez de incorporar.
    En lo que dice respecto a los médiums pasistas, el Espíritu André Luiz resalta que ellos son "de particular valía, permaneciendo atentos al concurso eventual que se les pida en el transcurso de la reunión". Desobsesión, cap.26 y Grilletes Partidos cap. 19
    Y continúa: Este es un problema que irrumpe entre los propios colegas de actividades. En seguida, algúno que otro médium psicofónico posiblemente caído en agotamiento después el pedido de auxilio para ese o aquel asistente que solicitaron su concurso, y finalmente, la asistencia de rutina en la fase terminal de los trabajos (radiaciones y pases).

( Continúa en el siguiente publicado)
                  F.B.E.
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                           ABORTOS E INFANTICÍDIOS 

 

En el artículo "Aborto después del nacimiento: ¿Por qué la criatura debería vivir?, publicado el 23 de febrero de 2014, en el Diario Medical Ethics ( Ética Médica), los autores Alberto Guibilini y Francesca Minerva,  académicos en Melbourne. Australia,  argumentan que "lo que llamamos aborto después del nacimiento ( el asesinato de un recién nacido), debería ser permitido en  todos los casos en que el aborto también lo es, incluso en aquellos en que la criatura no es deficiente". En vez del término infanticidio, universalmente utilizado para describir el procedimiento, ellos adoptaron la expresión "aborto después del nacimiento".

Una tendencia observada por activistas pro-vida junto a los estudiantes universitarios en los EUA, "es la creciente aceptación del "aborto después del nacimiento", o sea, matar a la criatura después de su nacimiento, afirman líderes pro-vida al The Fix College". Los campus donde activistas locales y miembros del equipo de "Creados Iguales", se encontraron estudiantes con esta opinión, incluso Purdue, de la Universidad de Minnesota y la Universidad Central de Florida"

 Al comentar cualquier cosa sobre el hediondo crimen de infanticidio o aborto siempre encontraremos historias monstruosas, abominables y deshonrosas. Gerald Warter, en  Scotland on Sunday, asegura que "el lugar más peligroso del mundo para un niño en Escocia, es el útero de la madre. En 2010 la mortalidad infantil  llevó a 218 criaturas escocesas a la muerte. El aborto, 12.826".
Recientemente la gran media notició que las autoridades policiales desmontaron un gran esquema de clínicas clandestinas de aborto en Rio de Janeiro. Fueron presas decenas de personas que tuveiron mandatos de prisión expedidos por la justicia´, en la operacion bautizada de "Herodes". Las clínicas eran execrables recintos del aborto. Sus propietarios son millonarios. Como media, tales mataderos facturaban cerca de 300.000 RS por mes. No es para menos, pues se cobraba 1.000 RS por  un legrado; 2.000 RS por una succión, y 2.500 RS por destrozar al bebé por medio del vacío.
Se espera que con la operación "Herodes", sea definitivamente desmantelada la cuadrilla de malhechores y "médicos" crueles. Tal cuadrilla realizaba diariamente decenas de asesinatos de bebés en Rio de Janeiro. Entre los verdugos apresados, están algunos "médicos" sidosos, reincidentes en el crimen e inexplicablemente con el registro profesional  regularizado, como por ejemplo el Dr.A.G. de 88 años de edad; la médica A.M.G.B. de 65 años, que  ya había sido señalada en el año 2001 por 6352 abortos en San Juan de Meriti; el carnicero Dr. B.G.S. de 80 años, conocido como "Doctor Aborto"; Dr. C.E.S.P., conocido como "Paulista" de 43 años; Dr.G.L.S. de 72 años, etc, imaginando que al hacer el aborto una practica oficial se va a resolver la cuestión del asesinato de las criaturas en el útero; al contrario,¡  lo aumentará bastante !. Y lo peor, es que continuará siendo practicado en secreto y no controlado, pues la clandestinidad es cómplice del anonimato y no exige explicaciones de las mujeres que esconderán a la sociedad el monstruoso delito del aborto practicado.

Con excepción de la gestación que ponga en peligro la vida de la gestante, cualquer otra justificación
es inadmisible para una mujer decidir por el aborto. Si comprendiese las implicaciones siniestras que están reservadas para ella, ciertamente  reflexionaría millones de veces antes de extinguir a un ser indefenso del propio vientre. Analicems el inusitado y repugnante comportamiento de Rowena Shrimpton, una británica de 49 años que aseguraba ser una apasionada de su marido, Roger, con quien estácasada hace 28 años. Hasta ahí, todo normal; ella reveló al jornal Daily Mail, que engravidó a los 21 y a los 30 años y en los dos embarazos deliberó hacer el aborto para no compartir al marido con nadie, ni siquiera con un hijo.

Bajo esa insana inquitud, Shrimpton presuponía que la gestación podría deformar su cuerpo y dañar su apariencia, lo que pdría disminuir el "amor" (deseo) de Roger. En el presente, con 49 años, Rowena revela que nunca piensa en los bebés eliminados en el propio vientre o cómo serían ellos actualmente si no hubiese abortado. Su único recelo hoy, ¡ pasmensé !, es que Roger, su idolatrado esposo, desencarne antes que ella, pues cree que no conseguirá vivir sin su "media naranja". Solo podemos concluir que Rowena Shrimpton es una psicópata y carece de tratamiento psiquiátrico.
Un aborto practicado bajo las justificaciones de Rowena, aun ante los reglamentos humanos, (el aborto está permitido en Inglaterra), es un crimen ante los estatutos de Dios. El gran maestro Chico Xavier resalta: " los padres que cooperan en los delitos de aborto, como los ginecólogos que lo favorecen, vienen a sufrir los resultados de la crueldad que practican". Si los tribunales del mundo condenan en su mayoria, la práctica del aborto, "las Leyes Divinas, pr su parte, actuan
inflexiblemente sobre los que alucinadamente lo provocan. Se guardan  esas leyes en el tribunal de las propias conciencias culpables, tenebrosos procesos de rescate que pueden conducir al cancer o a la locura, ahora o más tarde.....
 Los inveterados defensores de esa práctica defienden el derecho de la mujer sobre su propio cuerpo, comoo argumento para la descriminalización del aborto.

Con todo, para los conceptos espíritas, el cuerpo del embrión no es el de la mujer, visto que ella abriga durante el embarazo, otro cuerpo que en forma alguna no es la extensión del suyo. El nascituro no es un objeto cualquiera, semejante a una máquina de carne, que puede ser desligada de acuerdo con intereses circunstanciales, sino que es un ser humano con derecho a protección, en el lugar más fantástico y sublime que Dios creó: el templo de la vida, o sea, el útero materno.

No nos engañemos, la medicina que ejecuta el aborto en los paises que ya es legal. ¿ cómo argumentarán que el asesinato del bebé en el vientre materno no es una medicina criminosa?. No hay ley humana que atenue esa situación ante la Ley de Dios. Parece que en Brasil la tasa de interrupción de la gravidez supera la tasa de nacimientos. Esa situación ha estimulado a grupos dispuestos a legalizar el aborto en Brasil, hacerl fácil, accesible, higiénico, juridicamente "correcto". Con todo
, aunque eso pueda ocurrir, JAMÁS olvidemos que el aborto ilegal o legalizado,  ¡ SIEMPRE será un CRIMEN ante las Leyes Divinas!

Es obvio que no lanzamos los anatemas de la condenación despiadada a aquellas que están sumergidas en el corredor oscuro del aborto ya perpetrado, para que no caigan en la zanja profunda de la desesperanza. 

Expresamos ideas cuyo propósoto es el de iluminarlos como el faro de luz del esclarecimiento para que elijan más adelante la opción del Trabajo y del Amor, sobre todo en las adopciones de hijos abandonados que actualmente se amontonan en los orfanatos. "Es preciso también saber que la ley de causa y efecto no es un camino de una sola vía. ¡ Es una ley que admite reparaciones, que ofrece oportunidades ilimitadas  para que todos puedan expiar sus engaños!. Errar, aprender, así o al revés, en vez de que se fijen en un remordimiento inícuo, precisan aprovechar la experiencia como una buena oportunidad para el discernimiento futuro.

Jorge Hessen-

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Piedad asesina

La eutanasia es una cuestión de lógica. Si partimos de la premisa de que la muerte es el final, llegaremos naturalmente a la conclusión de que matar un enfermo incurable o una criatura es un acto de piedad. Pero si partimos de la premisa de que la muerte es solamente el final de una existencia, nuestra piedad será asesina. Una premisa falsa nos lleva a un razonamiento criminal, para razonar de manera acertada precisamos disponer de datos ciertos sobre los problemas que enfrentamos. El materialismo solo conoce el cuerpo y no lleva en cuenta la existencia del alma. Ignora por completo el sentido de la vida. Su razonamiento sobre la eutanasia se funda en la ignorancia.
El espiritualista sabe que el alma sobrevive al cuerpo, pero no todo espiritualista conoce el proceso de la vida. Su razonamiento sobre la eutanasia puede llevarlo a un sofisma. Pero el espírita sabe que la vida es un proceso de evolución y que cada existencia corpórea es el resultado de las fases anteriores de ese proceso. El espírita dispone de datos seguros y precisos sobre el fenómeno biológico de la muerte. Esos datos, obtenidos en las experiencias científicas del Espiritismo, están hoy siendo confirmados por las investigaciones parapsicológicas y físicas sobre el trance de la muerte. Basta el descubrimiento del cuerpo bioplamático por los físicos y biólogos, para advertir a los espíritus sistemáticos que pueden estar engañados.
Los inquisidores medievales quemaban a los supuestos herejes en nombre de la caridad, para librarlos del fuego eterno del infierno. Los materialistas actuales pretenden abreviar la muerte en nombre de la piedad racional. Ellos por ellos, tenemos el dogmatismo de la ignorancia regodeándose sobre los derechos de la vida. El mensaje de Emmanuel es una advertencia de la razón esclarecida y debe ser meditada en todos los términos. No basta leerla, es preciso estudiarla.

(Hermano Saulo)

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        ¿EL INFIERNO EXISTE?




En esta ocasión vamos a abordar un tema que tiene una relación muy directa con el mal, el sentimiento de culpa y las responsabilidades que se derivan de nuestros actos.
“En todas las épocas el hombre ha creído, en forma intuitiva, que su vida futura sería feliz o desdichada según el bien o el mal que haya hecho en la Tierra”. (El Infierno; Capítulo IV, 1; El Cielo y el Infierno, Allan Kardec).
Dios nos ha dotado de una conciencia para distinguir entre el bien y el mal. Una especie de brújula interior que marca un norte relacionado siempre con el bien y todas las acciones que se derivan de él. De tal forma que, cuando la desoímos y hacemos el mal, o hasta incluso dejamos de hacer el bien desaprovechando la ocasión, esa misma brújula se agita y nos indica que algo va mal, que no hemos obrado correctamente o no hemos hecho lo suficiente.
El verdadero sentido de la vida consiste en crecer a través del bien, desarrollar las potencialidades del ser humano, como es la inteligencia, fortalecer la voluntad, y aquellas cualidades que en estado latente todo espíritu, desde el momento que es creado, trae para su desarrollo y crecimiento sin fin. Existe un Plan Divino, un programa que, debido a nuestra inferioridad espiritual, apenas somos capaces de entrever. Es por ello que las actuaciones consecuencia del libre albedrío tienen su peso y sus consecuencias inevitables.
Si se hace el bien no es necesario que nadie explique lo que se siente, una satisfacción, una alegría interior, una plenitud. Sin embargo, cuando se obra mal, el desasosiego, el vacío interior, el sentimiento de culpa, la tristeza, el remordimiento se instalan en el ser. Se trata de una situación muy incómoda y desagradable que conmina a la rectificación, a corregir y reparar los errores, las malas acciones. Pero ¿qué ocurre cuando, debido a esa misma inferioridad moral, el mal es mantenido, desarrollado y perfeccionado (si se puede decir así) con el paso del tiempo? ¿Qué pasa cuando no se hace caso de las advertencias de la conciencia e incluso de los espíritus guías que tratan de inspirar siempre en el bien, perdiendo el rumbo trazado, olvidando que todos formamos parte de un engranaje regido por unas mismas leyes espirituales, cuya base, su máxima expresión, se cimenta en el precepto: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo?
Cuando se arrastran varias existencias físicas haciendo el mal, ignorando los avisos sobre las malas praxis, olvidando los compromisos y tareas que cada ser trae a la vida para con sus semejantes, vienen las consecuencias inevitables. Las leyes espirituales actúan, especialmente la ley de afinidad, por medio de la cual el semejante atrae a sus semejantes, a aquellos que se encuentran en la misma faja vibratoria y con unos mismos intereses comunes. También la ley de causa y efecto, es decir, aquella  que regula las acciones, actúa a su debido tiempo y su función es la de equilibrar y reajustar. La sabiduría popular la recoge con este antiguo axioma: “La siembra es voluntaria y la cosecha obligatoria”.
Por tanto, los espíritus endurecidos, insensibles al dolor ajeno, que se ha instalado voluntariamente en el mal, más pronto o más tarde pasan a sufrir las consecuencias de sus actos reprobables. Se trata de un largo proceso de caída y de acumulación de errores no justificados en base a un libre albedrío mal empleado; de pruebas no superadas; de acomodar y situar la vida en un proceso de actuación contraria al amor, a la misericordia y la bondad Divina.
Dichas consecuencias nefastas el espíritu las empieza a sufrir muchas veces en la propia existencia física, para posteriormente continuar en los planos espirituales inferiores, una vez ha desencarnado. Apuntar que el sufrimiento es siempre proporcional a las faltas. Dependiendo de la gravedad de sus actos, puede llegar a vivir situaciones muy desagradables en ambientes deplorables, casi indescriptibles para la imaginación humana.
Hablamos del infierno que ciertos místicos y santos del pasado visitaron y describieron, como le ocurrió a Santa Catalina de Siena (siglo XIV), o a Santa Teresa de Ávila (siglo XVI), a San Juan Bosco (siglo XIX), entre otros. Es también la experiencia de algunos que han estado al borde de la muerte y se han visto transportados a lugares sombríos, decadentes, llenos de obscuridad y con escenas lamentables. Hay que recordar que estamos hablando de verdadera maldad, de espíritus rebeldes, muy desviados del camino recto, cuyas mentes se encuentran instaladas en las pasiones más bajas y en constante desequilibrio moral.
En la obra “Evolución en dos mundos” (*)  del espíritu André Luiz, psicografiado por Francisco Cándido Xavier; cap19; Después de la muerte), encontramos alguna explicación muy interesante al respecto:
(*) “El infierno de las distintas religiones, existe perfectamente como órgano controlador del equilibrio moral en los reinos del Espíritu, así como la cárcel y el hospital se erigen en la Tierra como instrumentos correctivos y de recuperación”.
El espíritu, en el devenir de sus existencias y en el uso de su libre albedrío, se prepara el escenario espiritual exterior que ya empieza a vivir en su interior. Dicho de otro modo, no es equivocada la idea que sostienen algunos espiritualistas y religiosos cuando dicen que, tanto el cielo como el infierno, son estados de conciencia, que pueden ser tormentosos o agradables, según los casos.
El peor suplicio es la sensación de eternidad de las penas, algo que no se corresponde con la realidad. Dios no puede ser tan perverso como para regocijarse contemplando escenas donde sus hijos pudieran estar eternamente sufriendo, esto es algo contrario a su bondad y misericordia, e incluso, al sentido común. Esta circunstancia solo se podría justificar si realmente se estuviera durante toda una eternidad haciendo el mal, entonces sí que sería lógico que sufriera eternamente, pero eso es algo que la ley de evolución no permite. Nada permanece estancado eternamente, eso es una falacia mayúscula.
(*) “Después de la muerte física, el alma culpable sufre un estricto proceso de purgación, tanto más fructífero cuanto más se manifieste su dolor y su arrepentimiento, pues luego de eso podrá́ elevarse a esferas reconfortantes para su reeducación”.
El dolor y el arrepentimiento actúan como palancas poderosas que impulsan al espíritu hacia su regeneración. Insensible hasta ese momento, cambia de actitud, y es a partir de ahí cuando comienza su fase de recuperación, de trabajo reeducativo, de revisión de sus actuaciones pasadas, analizando las causas que le llevaron a cometer esas faltas hediondas, fortaleciendo su espíritu con buenas resoluciones y actitudes renovadas. Es el comienzo de una nueva etapa de rescate preparada por los espíritus benefactores que están con él en todo momento. Nuevas existencias, nuevas oportunidades donde pueda trabajar el control de sus defectos y pasiones, purgar sus errores con vidas de sacrificios y sufrimientos, soltando parte del lastre psíquico acumulado.
Por tanto, esos lugares que se pueden denominar también como bajo astral, planos inferiores o groseros, actúan como una especie de cárceles u hospitales, lugares donde el espíritu está confinado temporalmente, sometido a un proceso de purga. Esos espíritus permanecen mentalmente atrapados por sus culpas, visionando sus errores o a sus víctimas una y otra vez, como si de una película repetitiva se tratara. Algunos pasando a ser víctimas de otros espíritus vengativos que no son capaces de perdonar el daño recibido.
No se trata en este artículo de describir ese tipo de escenarios, como sí ocurrió en otras épocas por las autoridades religiosas, para infundir miedo, sentimiento de culpa, y de ese modo lograr amedrentar y dominar al pueblo sencillo e ignorante. No debemos de caer en la exageración pero tampoco podemos ignorar la realidad. Existen distintos grados de paz y felicidad, pero también de sufrimiento y dolor, como podemos comprobar también en nuestro propio mundo físico, lugares y entornos llenos de desgracia, horror, miseria y dolores constantes.
Dios es amor y misericordia, pero en base al libre albedrio, como hemos comentado al principio, se pueden tomar caminos equivocados, muy desviados del objetivo principal. Sin duda, la meta es la plenitud y la felicidad, de eso no nos puede caber la menor duda. Sin embargo, las resoluciones que se adopten, así como las actuaciones derivadas de ello, pueden retrasar y hasta estancar temporalmente el destino final.
Concluiremos con una idea: nuestra percepción de la realidad se ve cercenada por nuestra forma de percibir la vida; estamos muy limitados por los sentidos de la materia física, de tal forma que valoramos y medimos en función de lo que vemos y pensamos. A medida que el espíritu se eleva, las circunstancias y vicisitudes que ahora le pueden llegar a atormentar temporalmente son contempladas desde los planos superiores como “pequeños accidentes”, si se comparan con la verdadera inmensidad, con todo aquello tan bello y grandioso que se le tiene reservado una vez se haya desembarazado de las cadenas que le atan a su inferioridad moral.
“En tanto en el hombre predomine más la materia que el espíritu, difícilmente comprenderá los deleites de la espiritualidad”. (El Infierno; Capítulo IV, 1; El Cielo y el Infierno, Allan Kardec).
 Amor, Paz y Caridad,
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sábado, 2 de marzo de 2019

Conocer a los Espíritus

ESPIRITISMO

-Reuniones Mediúmnicas: Antes de la reunión
-Dirigido a un ateo
- La crisis de la Adolescencia
- ¡ Eutanasia no !
- Conocer a los espíritus

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                         REUNIONES MEDIÚMNICAS

 ACTIVIDADES DE LOS BENEFACTORES ANTES DE LA                                              REUNIÓN
(Viene del anterior//...)



                                                                         

No debemos olvidar que el equipo de desencarnados participante en la reunión, procede igualmente a muchos preparativos antes de la reunión propiamente dicha. El Espíritu Manuel Philomeno de Miranda, registra en su libro En las Fronteras de la Locura, cap 17, que el equipo espiritual de la reunión mediúmnica "tiene una preparación anticipada de hasta 40 horas, cuando son traídos a participar a desencarnados con los que se sincroniza psíquicamente entre ellos y los médiums que los irán a recibir". Horas antes de los trabajos, la actividad del equipo es muy intensa. André Luiz, en "Los Mensajeros", explica que " para diseminar las luces evangélicas a los desencarnados, son precisas providencias variadas y complejas, sin las que todo redundaría en un aumento de perturbaciones".

   El autor espiritual se remite a varias providencias anticipadas operadas por los Benefactores espirituales, como la división del local en largas fajas fluídicas (verdaderas divisiones magnéticas), la impregnación de la atmósfera de elementos espirituales (saturados de valores positivos), selección de los Espíritus que serán admitidos en los trabajos mediúmnicos, etc.

    Esa labor que ocurre antes del inicio de la reunión propiamente dicha, es también referido por el Espíritu Otilia Goncalves, en la obra Mas Allá de la Muerte, cap. 26, inclusive, la ejecución de la asepsia mental en el recinto, describiendo  hasta la colocación de aparatos fluídicos en varias posiciones. Todavía explica nuestra querida Otilia que, aunque la reunión comenzase a las 20 horas, "el bullicio era grande" en relación a las providencias  anticipadas de preparación.

   A las 19 horas se encaminaban al recinto a las Entidades sufridoras y atribuladas, "que se juntaban con las que ya estaban allí desde la víspera".
   Como se ve, hay mucha actividad en el plano espiritual antes de la reunión propiamente dicha.

Nota.- De ahí la necesidad del equipo encarnado de tener cuidado de no perjudicar esa asepsia mental del ambiente, a través de actitudes y conversaciones negativas.

   Se observa que en el plano espiritual, las actividades de preparación acontecen desde la víspera, ocasión en que para allí se encamina la 1ª tanda de Espíritus necesitados.

( Continuará en el siguiente)
             F.E.B.

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                                                Dirigido a un ATEO…


Explícame de donde surgió todo; explícame cómo explicar la armonía del Universo; explícame las comunicaciones con el mundo invisible y con los Espíritus ; explícame de donde surgió todo; explícame lo inexplicable que puedas mencionar, y al final retornarás a que solo una Inteligencia Suprema e Infinita como DIOS, es la responsable de esa creación. El pensamiento ateísta, lo critica todo, pero no explica nada. Prefiero creer en Dios.


El Libro  La Génesis de Allan Kardec, cuando nos habla de :


 La naturaleza divina  nos indica lo siguiente:


18. Resumiendo: Dios, para ser tal, no puede ser superado en nada por otro ser, ya que si existiera alguien más perfecto que Él, aunque en pequeñísima medida, ese otro sería Dios. Por tanto, es necesario que sea infinito en todo. Es así que la existencia de Dios se constata por sus obras, y es mediante una simple deducción lógica que se llega a determinar los atributos que lo caracterizan. 

19. Dios es, por tanto: la suprema y soberana inteligencia. Es único, eterno, inmutable, inmaterial, todopoderoso, soberanamente justo y bueno e infinito en todas sus perfecciones, y no puede ser de otra manera. Esa base sobre la cual reposa el edificio universal es el faro que ilumina al Universo entero, y su luz es la única que puede guiar al hombre en la búsqueda de la verdad. Siguiéndola, no se perderá nunca, y si a menudo se ha extraviado, es porque se desvió de la ruta que le estaba indicada. Ese es también el criterio infalible de todas las doctrinas religiosas y filosóficas. El hombre posee para juzgarlas una medida rigurosamente exacta en los atributos de Dios, ya que puede proclamar con entera seguridad que toda teoría, todo principio, todo dogma, toda creencia, toda práctica que esté en contradicción con uno solo de esos atributos o que intente anularlos o simplemente debilitarlos, no puede estar en la verdad. En filosofía, en psicología, en moral, en religión, sólo es verdad lo que no se aparta en nada de las cualidades esenciales de Dios. La religión perfecta sería aquella en la que ningún artículo de fe contradijese esas cualidades y en la que todos sus dogmas pudiesen ser sometidos a la prueba de ese control sin sufrir menoscabo alguno.

Libro de Génesis Acerca de la naturaleza divina
• 8. No nos está permitido adentrarnos en la naturaleza íntima de Dios. Para comprender a Dios nos falta el sentido que sólo se adquiere con la completa depuración del espíritu. Mas si al hombre no le es permitido penetrar su esencia, puede, mediante el razonamiento, conocer sus atributos, es decir, las cualidades que Dios debe tener para ser Dios Supremo. Sin el conocimiento de los atributos de Dios sería imposible comprender la obra de la Creación, punto de partida de todos los credos religiosos. 


Aquellas religiones que no entendieron la Creación, verdadero faro conductor, han equivocado sus dogmas: las que no creyeron en un Dios todopoderoso, imaginaron muchos dioses. Esas otras que no atribuyeron a Dios la bondad suprema crearon un dios celoso, colérico, parcial y vengativo.
 9. Dios es la inteligencia suprema y soberana. La inteligencia del hombre es limitada, ya que no puede crear ni comprender todo lo que existe. La de Dios, que abraza el infinito, debe ser infinita. Si fuese limitada en algún aspecto, podríamos concebir la existencia de un ser aún más inteligente, capaz de comprender y hacer lo que el otro no pudo, y así sucesivamente hasta el infinito.
Dios es real, y lo ves en todo lo que  el hombre no ha creado y que solo lo Explica DIOS.


- Frank Montañez- 


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        LA CRISIS DE LA ADOLESCENCIA                   
   Las inquietudes primaverales de la adolescencia reflejan las amarguras y alegrías de otras encarnaciones. Las amarguras corresponderían a fracasos dolorosos de una vida pasada, que tanto puede ser la última como también una encarnación anterior, hasta incluso lejana.

 Las alegrías reflejan acontecimientos felices, que por esto cargan también las sombras de la nostalgia, generando en el adolescente extrañas y profundas nostalgias. No se trata propiamente de remembranzas o recuerdos, si acaso un eco sobrecogedor que parece resonar en las profundidades de una gruta. El adolescente sufre estas repercusiones sin identificarlas, sin saber de donde le llegan a su acústica interior estos ruidos semejantes al de los de una playa desierta. Ansias indefinidas brotan de su corazón, tratando de arrastrarlo hacia distancias desconocidas, mundos perdidos en el tiempo, criaturas amadas pero desconocidas que lo llaman y ansían por encontrarlo. Los sueños lo conducen a veces, al dormir, a situaciones que lo confunden, pues las imágenes de otros tiempos y las del presente se barajan durante  el proceso onírico, sin permitirle identificar lugares, edificios, ciudades en que las que parece haber vivido. Los terrores nocturnos lo asaltan con visiones que muchas veces nada tienen de trágico o peligroso, pero que no obstante lo despiertan asustado y trémulo. Atrevido y audaz a la luz del día, dispuesto a enfrentar al mundo de los viejos y transformarlo heroicamente en un mundo mejor, se muestra infantil y frágil en estos momentos de resonancia imprecisa del pasado. A veces un pequeño incidente del presente, un intercambio de palabras ásperas con alguien, una joven que lo encaró distraídamente en la calle y después le volvió bruscamente el rostro, será suficiente para llevarlo a huir para su cuarto, encerrándose con llave para llorar angustiado sin saber en realidad por qué motivo llora. La crisis de la adolescencia no es fatal ni obligatoria, por lo menos en esta intensidad. Varía enormemente en los grados de su manifestación y en algunos adolescentes parece no manifestarse nunca. En verdad, se manifiesta atenuada, interpretándose en caprichos extraños, en una especie de esquizofrenia incipiente, que necesiten psicólogos y psiquiatras. Son las variaciones de temperamentos, de situaciones vividas, de sensibilidad más o menos aguzada, de mayor o menor integración del espíritu en la nueva encarnación, que determinan esta variedad. La resonancia existirá siempre, mas no siempre desencadena la crisis. Los temperamentos estéticos, soñadores, son los más afectados. Los espíritus prácticos se apegan más fácilmente a la nueva realidad y la resonancia se produce en ellos de manera desvanecida, sin afectar su comportamiento. 

   Habrá criaturas que desde la infancia comenzarán a sentir los síntomas de la crisis. Ciertos adolescentes pasan por el período de la crisis como abobados, en un estado de permanente distracción. Rechazan el mundo y al medio en que viven y desean morir. Creen que jamás se integrarán en la realidad presente. Realidad que pronto se va imponiendo a estas criaturas que acaban por adaptarse a ella. La vida tiene sus leyes y sabe domar la rebeldía humana. Algunas de estas almas rebeldes se acomodan al mundo, pero nunca lo aceptan de buen grado. Parecen exiladas en nuestro planeta. El período más difícil que atraviesan es el de la adolescencia, rechazando compañías, huyendo de las reuniones festivas, entregados a una especie de desánimo permanente. 

     En la indagación espírita se verifica, en la mayoría de estos casos, la presencia de entidades inconformes que aumentan la inquietud de estos espíritus nostálgicos. En las reuniones mediúmnicas y a través de pases, encuentran generalmente la solución de esta nostalgia aparentemente sin motivo. El mundo actual presiona de manera arrasadora a estas almas sensibles, que muchas veces están pasando por los rescates de privilegios que usaran y abusaran aquí mismo, en la Tierra. Los cambios de posiciones sociales, el cambio de un medio refinado por las situaciones inferiores, en el proceso reencarnatorio, causa los desajustes naturales de todos los cambios. Pero cada alma viene preparada espiritualmente para superar estas dificultades de los períodos de adaptación. 

     En la Educación para la Muerte estos casos se previenen naturalmente a través de las aclaraciones sobre la finalidad de la existencia. Enseñándose y probándose, con los datos científicos hoy ampliamente conseguidos, que la evolución es una ley general del Universo y que la evolución humana se desenvuelve en etapas sucesivas que nos llevarán siempre a situaciones mejores, las inquietudes de la adolescencia son compensadas por la esperanza y también por la certeza de un futuro mejor.
 Herculano Pires. 

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¡ Eutanasia No !

¿ Es lícito abreviar la vida de un moribundo que sufra sin esperanza de cura?

28. Un hombre está agonizante, presa de crueles sufrimientos. Se sabe que su estado es desesperado. ¿ Será lícito evitarle algunos instantes de angustias, acelerándole el final? 

¿ Quien de vosotros tendría el derecho de prejuzgar los designios de Dios?. ¿ No puede Él conducir al hombre hasta el borde del foso para después retirarlo de allí, haciéndole regresar, y así alimentar las diversas ideas que tenía?. Aunque haya llegado al último extremo un moribundo, nadie puede afirmar con seguridad que le haya sonado la última hora. ¿ La Ciencia no se ha engañado nunca en sus previsiones?. Sin embargo hay casos, que con razón, se pueden considerar como desesperados: pero si no hay ninguna esperanza fundamentada de un regreso definitivo a la vida y a la salud, existe la posibilidad, testimoniada por numerosos ejemplos, de que el doliente, en el momento mismo de exhalar su último suspiro, se reanima y recobra por algunos instantes las facultades. ¡Pues bien!, esa hora de gracia que le es concedida, puede serle de gran importancia. Desconocéis las reflexiones que su Espíritu podrá hacer en las convulsiones de la agonía y cuantos tormentos le puede ahorrar un relámpago de arrepentimiento. El materialista, que solamente ve el cuerpo y ninguna cuenta tiene el alma, es inepto para comprender esas cosas; el espírita, sin embargo, conoce lo que sucede más allá del túmulo; conoce el valor de un último pensamiento. Aminorad los últimos sufrimientos cuanto pudiéreis, pero guardaros de abreviar la vida, ni de un minuto, porque ese minuto puede evitar muchas lágrimas en el futuro. 
San Luis(París 1860)-El Evangelio según el Espiritismo Cáp.V
                                                            

106 – ¿La eutanasia es un bien, en los casos de molestia incurable?

El hombre no tiene el derecho de practicar la eutanasia,en caso alguno, aunque la misma sea la demostración aparente de una medida benéfica. La agonía prolongada puede tener la finalidad preciosa para el alma y la molestia incurable puede ser un bien, como la única válvula de escape de las imperfecciones del Espíritu  en marcha para la sublime adquisición de sus patrimonios de vida inmortal. Además los designios divinos son insondables y la ciencia precaria de los hombres no puede decidir en los problemas transcendentes de las necesidades del Espíritu.

(EMMANUEL – El Consolador)


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                         CONOCER A LOS ESPÍRITUS

  Hubo un tiempo en el cual mi conducta se fundamentaba en el hecho de ser espiritista: era muy jovencita y cualquier acto se me antojaba no acorde con ese principio; todos los días, cuando me acostaba, me preguntaba si habría hecho, dicho o pensado algo que desagradara a los espíritus; pensaba que ellos me estaban mirando, sobre todo mi guía, que es como me enseñaron a denominar al conocido como “ángel de la guarda”, y me lo imaginaba muy triste por mi culpa. A los doce o trece años eran muy comunes esos pensamientos; era el concepto de ser “buena o mala”.
Nacida de unos padres espiritistas, durante los primeros años (hasta los seis) oír hablar de los espíritus, o mundo espiritual, era algo normal para mí; en casa, papá y mamá comentaban lo acaecido en las reuniones a las que asistían con toda naturalidad, y un día pregunté: ¿qué es un espíritu? Papá me lo explicó de una forma que yo pudiera entender:
-Si tú tienes una amiguita y se pone enferma y no puede curarse, tú sabes que se puede morir, ¿no es verdad?
-Sí –le contesté-, es que Dios se la lleva.
-Así es, pero solo se lleva su alma, y el alma de tu amiguita es un espíritu. Todos somos espíritus…
Pasados unos años, mi madre me contó que hice una reflexión sin saber que lo era; y dada mi edad, fue sorprendente:
-Entonces, cuando yo me muera, seré un espíritu…
Los acontecimientos que se desarrollaron en nuestro país, años 36 – 39, guerra civil, acabaron con aquel estado normal y natural en el que vivíamos en cuanto a la práctica y estudio del Espiritismo (me refiero a que ya no podían reunirse con regularidad; sin embargo, aún había libertad.
Así, nunca se dejó de hablar del mundo espiritual en casa; si bien sin la presencia de papá, que se encontraba en el frente…
En el año 1939 se cortó de raíz toda posibilidad de retomar la normalidad. Perdimos a papá, y el espiritismo fue proscrito y perseguido; no obstante, y con una buena dosis de valentía, seguimos reuniéndonos siempre que podíamos; y en aquellas reuniones pude empezar a tener consciencia de lo que eran los espíritus y de su relación con nosotros:
Qué eran y cómo eran la bondad y la maldad, el libre albedrío y la fuerza de voluntad; aprendí que todo depende de nosotros, pero que podemos contar con ellos, con sus consejos; su ayuda, en cuanto a los esfuerzos que hagamos por poner en orden nuestra alma.
A partir de los catorce años pude compartir las experiencias que, generosamente, nos hicieron vivir desde el otro lado de la existencia, y que fueron un río de enseñanzas. Dejé de considerar que los espíritus se pueden enfadar y llorar por nuestra culpa, para entender que son hermanos nuestros cuyo interés por nosotros es ayudarnos a mejorar nuestros comportamientos; ayudarnos a evolucionar y a acortar, en lo posible, nuestra preparación para el momento en que seamos llamados a ser espíritus; un nuevo concepto que aprendí: hacer distinción, para entendernos, entre alma, cuando estamos encarnados, y espíritu, al desencarnar, aun siendo lo mismo.
Así fui creciendo y, poco a poco, aprendiendo.
He sido afortunada, me enseñaron qué y cómo son los espíritus, y la “convivencia” con ellos.

¡Gracias!
-Maria Luisa Escrich- ( Amor,Paz y Caridad-Grupo Villena)
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