lunes, 10 de diciembre de 2018

El arte del amor

    Os invito a leer aquí:

1.- ¿Jesús de Nazaret o Cristo?
2.- Pluralidad de mundos habitados
3.-El arte del amor
4.-¿ Qué sucede cuando usted entra en un Centro Espírita?
5.- Intolerancia, religión y laicismo.




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                ¿ Jesús de Nazaret o Cristo ?

Estamos habituados a la palabra "Cristo" y algunos hasta pueden creer que este sea el sobrenombre de Jesús, pero no lo es, y tiene significados que entran en conflicto con el concepto espírita. Se trata de la versión griega de la palabra hebrea "mesías", que significa: el ungido (único generado o hijo único), en el caso de Jesús, llamado hijo unigénito para conciliar con el concepto de "santísima trinidad", en la que Jesús sería Dios en la tercera persona.

  Los antíguos hebreos llamaban "mesías" a sus altos sacerdotes y reyes, porque habían sido distinguidos por la unción especial con aceite sagrado, llamados "ungidos de Dios" (preferidos), aquellos que están en una posición especial con Dios. Después los profetas hablaron de un Salvador que libertaría a Israel y traería un periodo de paz y justicia.

El término pasó a referirse al Salvador y fue aplicado en el Nuevo Testamento como una forma de persuadir a los judíos de que Jesús sería ese Salvador. El Espiritismo no es una doctrina salvacionista, pues entiende que todos vamos a progresar.
Es comprensible que los primeros cristianos, la mayoría oriunda del judaísmo, se dejasen convencer los judíos de que Jesús era el mesías esperado. Después, por obra de Pablo de Tarso, fueron agregados cristianos de otros orígenes, permaneciendo el interés por mantener la venida de Jesús, como algo especial y único, para atraer a nuevos adeptos.
El cristianismo primitivo no es algo que deberíamos desear recibir. Él inauguró una era de gran intolerancia religiosa. Los nuevos cristianos no admitían que las personas tuviesen otros dioses, lo que hasta entonces era una costumbre común, cada familia romana escogía a su dios preferido y cuando visitaban a otras familias, también reverenciaban los dioses locales.
Se destaca la práctica de la caridad, que impresionó a los romanos y ayudó para su aceptación oficial como una nueva religión.
Creían firmemente que el Día del Juicio Final estaba próximo y que Jesús vendría para salvar a los elegidos.y que aquellos peridos irían a arder en el infierno eterno.
Enla lectura de los Hechos de los Apóstoles, Cartas y los Evangelios, hay innumerables pasajes mostrando que los apóstoles que no comprendían las enseñanzas de Jesús, recibían reprimendas y discutían entre sí. En En Lucas 9:45; Marcos 8:17-18 dice:
Los apóstoles se envuelven en una discusión sobre cual de ellos es el mayor. (Lucas 22:24)
Y se le aproximaron Tiago y Juan, hijos de Zebedeo (...) Y le dijeron: Concédenos que en tu gloria, nos sentemos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. (Marcos 10:35-37)
Pedro, no comprendiendo, objetó aun más vehementemente: "Nunca me lavarás los pies".
Y Jesús le respondió: "Si yo no te lavase, no tendrías parte conmigo" (Juan 13:8)
"¡Cómo os cuesta entender y cómo os retrasáis en creer en todo lo que los profetas hablaron!"(Lucas 24.25-26)
Aun combatida, la nueva religión crecía en adeptos por la idea de la salvación en el día del juicio final que estaría muy próximo. En el año 313, el Emperador Constantino liberó el culto cristiano que se convirtió en la principal religión romana.
La nueva creencia imperó mil años en el periodo llamado Edad Media, cercenando y limitando la expansión del conocimiento humano en todas las áreas. Su contribución para la comprensión de las enseñanzas morales de Jesús, produjo extremas manifestaciones de odio e intolerancia con las Cruzadas y la Santa Inquisición.
El cristianismo primitivo inauguró un periodo de mucha intolerancia religiosa.
A pesar de todo, para el Espiritismo, Jesús es un Espíritu Puro o Superior, genéricamente hablando. Digno de nuestro respeto y admiración, también sería sensato admitir que, felizmente, deben existir millones de otros Espíritus más elevados que Jesús en el Universo.
¿Será que nosotros, espíritas, aún necesitamos, como los cristianos primitivos, convencernos o persuadirnos de que Jesús era el mesías esperado?. Sus enseñanzas perderían valor si fuese solamente un Espíritu Superior?- Según la lógica, eso es un argumento falso que apela para la autoridad.
Kardec prefirió utilizar términos espíritas para no mezclar y confundir a los sentidos.Creo una palabra nueva para designar la doctrina, pero mantuvo palabras de la Iglesia Católica. ¡ Él y los espíritus consultados mezclaron a Jesús y a Cristo más de 300 veces!. Tal vez no hayan acertado para diferenciar los dos nombres.

Nada impide identificar equívocos de ese tipo, sin ningún demérito de Allan Kardec, como por ejemplo, el hecho de haber empleado en la Codificación más de 200 veces las palabras: castigo, castigar, punir, punición, como acciones de Dios para con los espíritus, lo cual sabemos que no está de acuerdo con el propio conocimiento espírita.
La discusión sobre si el Espiritismo es o no es cristiano, colisiona frontalmente con el pensamiento de la Iglesia Católica, que sostiene que solo pueden ser considerados cristianos aquellos que creen en las verdades de la fe cristiana, entre ellas que Jesús es Dios (Santísima Trinidad); que Dios se hizo hombre y no es un espíritu que encarnó; que Jesús resucito de entre los muertos y no fue su espíritu quien apareció después de su muerte; que la Bíblia contiene la palabra de Dios y no solamente valores morales y otros muchos puntos conflictivos.
En el Nuevo Testamento el término "cristiano" aparece tres veces. La primera mención se encuentra en Hechos de los Apóstoles 11,26: " Y fue en Antioquía en donde los discípulos por vez primera recibieron el nombre de cristianos".

Del lado del Espiritismo, nosotros nos atribuimos el derecho de que tenemos el verdadero entendimiento de las enseñanzas de Jesús y, por eso, nos declaramos cristianos- ¡ los verdaderos cristianos !. Podríamos simplemente afirmar que seguimos las enseñanzas morales de Jesús. Veamos:
      " La bandera que desplegamos bien alta es la del ESPIRITISMO CRISTIANO y humanitario..." Libro de los Médiums.
      " El Espiritismo, partiendo de las propias palabras de Cristo, como este partió de las de Moisés, es consecuencia directa de su dosctrina." La Génesis.
       Así como Cristo dice: " No vine a destruir la ley, sino a cumplirla", también el Espiritismo dice: "No vengo a destruir la ley cristiana, sino a darle ejecución". Nada enseña contrario a lo que enseñó el Cristo; pero desarrolla, completa y explica, en términos claros y para toda la gente, lo que fue dicho solo bajo forma alegórica. Viene a cumplir, en los tiempos predichos, lo que Cristo anunció y preparó para la realización de las cosas futuras. Él es, pues, obra de Cristo, que preside, conforme lo anunció igualmente, la regeneración que se opera y prepara el reino de Dios en la Tierra. El Evangelio según el Espiritismo. item 7.
Puntos para reflexionar: Y ahora, ¿ Tiene más sentido seguir llamando a Jesús
el Cristo, o será preferible llamarlo solamente Jesús, o Jesús de Nazaret?
  ¿ Es razonable que nos demos el título de cristianos verdaderos detentores del
mejor entendimiento de las palabras de Jesús?
¿ Es sensato decir que procuramos revivir el tiempo del cristianismo primitivo?

- Ivan Franzolim- ( Boletín Opinión de CEPA )


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    PLURALIDAD DE MUNDOS                    HABITADOS

No existe filosofía de vida más completa que la que nos proporciona el ESPIRITISMO. La doctrina codificada por Allan Kardec nos traza con una claridad meridiana el rumbo seguro, la certeza indudable que nos guía hacia la consecución de los objetivos superiores de la misma VIDA.
Ante todo, nos sitúa en el mapa de la Creación. Preguntas fundamentales, como son ¿de dónde vengo?, ¿quién soy?, ¿hacia dónde camino?, son respondidas por la doctrina espírita desde tres ángulos que se coordinan y complementan: En primer lugar desde un punto de vista filosófico, analizando todas las cuestiones vitales desde el raciocinio, la lógica. En segundo lugar, desde un punto de vista científico, ante los constantes avances de la misma, corroborando por las múltiples comprobaciones y experiencias de todo tipo de que la vida continúa después del túmulo. Y por último, desde un punto de vista espiritual, de consecuencias ético morales.
La mediumnidad, seria y responsable, continúa ofreciendo generosa, en distintos puntos del mundo, abundante caudal de consuelos, esperanzas, conocimientos y reflexiones que animan al cambio y nos aseguran la certeza de un Más Allá, no tan abstracto o ambiguo como nos lo habían presentado los movimientos religiosos convencionales. De todo ello, se desprende un compromiso impostergable de reforma íntima, abriéndose un campo maravilloso de posibilidades, de nuevas metas personales y colectivas ante el vasto horizonte que se asoma.
Fundamentalmente son seis los pilares básicos que sostienen al Espiritismo:
  • La existencia de un Dios Todopoderoso.
  • La inmortalidad del alma.
  • Reencarnación y vidas sucesivas.
  • Comunicabilidad de los espíritus y su relación con los encarnados.
  • La moral de Jesús.
  • Pluralidad de Mundos Habitados (1).
Es precisamente en el último punto, “PLURALIDAD DE MUNDOS HABITADOS”, donde nos vamos a detener para analizarlo con mayor profundidad.
En la pregunta nº 55 del LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, Kardec interroga a los espíritus: ¿Todos los globos que giran en el espacio están habitados?
Y los espíritus responden: “Sí, y el hombre de la Tierra se halla lejos de ser (como cree) el primero en inteligencia, bondad y perfección. Sin embargo, hay seres humanos que se consideran muy grandes e imaginan que este pequeño globo es el único que posee el privilegio de tener seres racionales. ¡Orgullo y vanidad! Piensan que Dios creó el Universo para ellos solos…”
A continuación, el maestro Kardec amplía la respuesta de los espíritus, argumentando como  absurdo y de bastante ceguera mental el considerar nuestro planeta como el único reducto del Universo capaz de albergar vida inteligente. Como si Dios se hubiera limitado en el vasto campo de la Creación a una inmensidad inútil, a un conglomerado de galaxias, soles y estrellas con la única finalidad de servir de “adorno” para disfrute de los habitantes de un pequeño planeta, una minúscula mota de polvo llamada Tierra.
Sin ninguna duda, Allan Kardec fue, desde el punto de vista filosófico y científico, un pionero bastante osado, ya que anticipó realidades referentes al cosmos, incidiendo en puntos que en aquella época eran impensables. La cosmovisión en el siglo XIX era muy limitada, el instrumental de observación se encontraba en desarrollo. Cabe reseñar que, durante la segunda mitad de ese mismo siglo, se incorpora la fotografía al campo de trabajo astronómico y se funda la astrofísica.
En esa misma época existía una posición al respecto, bastante rígida por parte de la religión católica, asumida por una mayoría, en donde se nos hablaba de un Dios antropomórfico que en seis días creó la Tierra, tal y como explica el primer libro del Antiguo Testamento. También se sirvieron del mismo libro “El Génesis” para explicar el origen del hombre, concretándose en Adán y Eva  y su consiguiente pecado original; así como el  paraíso perdido.
Posiciones completamente antagónicas, irreconciliables, que provocaron un distanciamiento aún mayor entre ciencia y religión, así durante muchos años hasta bien entrado el siglo XX. Incluso, todavía hoy persiste en determinadas iglesias la creencia en la Biblia, como la palabra indiscutible de Dios.
Sin embargo, a lo largo de la historia nos podemos encontrar con alguna obra fuera de la ortodoxia establecida, como ocurrió en el año 1440. El Cardenal Nicolás de Cusa, en su obra “Docta ignorantia”,argumentaba que: “en cada región celestial podemos encontrar habitantes que, aun siendo distintos de nosotros en su naturaleza, deben su origen al poder creador de la divinidad”. En pleno siglo XV, donde predominaba la persecución permanente de la herejía y el fanatismo religioso campaba a sus anchas, este ilustre clérigo desafió los convencionalismos, defendiendo la teoría de la rotación de la Tierra, la pluralidad de los mundos y la existencia de seres en todos los astros del Universo.

José M. Meseguer -© Amor, Paz y Caridad, 2018 

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                         El arte del amor
Leo Buscaglia



Comunicación, es el arte de hablar uno con el otro, decir lo que sentimos y pretendemos, hablando con claridad, oír lo que el otro habla, decir lo cierto que estamos oyendo es, sin sombra de duda, la habilidad más esencial para la creación y la manutención de una relación amorosa.
La afirmativa es de Leo Buscaglia, profesor de una universidad de California.
El dice que el más alto nivel de la comunicaciones el no verbal. Lo que quiere decir: si usted ama, muestre esto en actitudes. Haga cosas amorosas para el otro. Sea atento. Coloque sus sentimientos en práctica.
Haga  aquella comida favorita. Mande flores. Acuérdese de felicitar en los aniversarios. Cree sus propios regalos de amor. No espere por el día de los enamorados.
Y relacione algunos puntos importantes para que una relación de dos se profundice y crezca, venciendo los días, los meses y los años.
Diga siempre al otro que lo ama, a través de sus palabras, sus actitudes y sus gestos. No piense que su pareja sabe esto. El precisa esta afirmación.
Complemente siempre su amor por trabajos bien hechos. No lo desprecie. Dele su apoyo cuando el habla. Piense que todo lo que él hace por usted, no lo hace por obligación. El estimulo y el elogio aseguran que el va a repetir la dosis.
Cuando usted se sienta solitario, incomprendido, hágaselo saber. El se sentirá más fuerte al reconocer que tiene fuerzas para confortarlo a usted.
Al final, los sentimientos, cuando no son exteriorizados, pueden ser destructivos. Recuerde que, a pesar de amarlo, el otro aun no puede leer su mente. No se cierre en si mismo.
Exprese sentimientos y pensamientos de alegría. Ellos dan vida a su relaciones. Es maravilloso celebrar días comunes, fechas personales, como el primer encuentro, el primer hogar, el día de la reconciliación después de un breve desentendimiento.
De regalos de amor sin motivo. Oiga su propia voz hablar  de su felicidad.
Diga a su amor que él es una persona especial. No desprecie los sentimientos de el. Lo que el siente o ve es su experiencia personal por tanto, importante y real.
Abrace siempre. La comunicación de amor no verbal revitaliza la relación.
Respete el silencio de su compañero. Momentos de quietud también forman parte de las necesidades espirituales de cada uno.
Finalmente, deje que los otros lo sepan que usted valoriza a quien ama, pues es bueno participar de las alegrías de una saludable relación con los otros.
Es posible que usted esté pensando que todas esas ideas no son realmente necesarias entre personas que se aman, que acontecen de forma espontanea.
Pero sin embargo no siempre. Son esos varios aspectos de  la comunicación lo que constituyen el aliciente de una relación amorosa saludable. Ellos también producen los sonidos más maravillosos del mundo. Los sonidos del amor. ¡Experiméntelo!
Equipo de redacción de Momento Espirita a partir del cap. 2 de la obra Amando uno a los otros, de Leo Buscaglia.
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     ¿Qué sucede cuando usted entra en                         un Centro Espírita?
Por: Sabrina

Cuando usted entra en un Centro Espírita, usted no se vuelve un medium, a no ser que usted ya haya nacidoi con el cuerpo físico preparado para eso, usted no comienza a ver o a oír a los Espíritus.
Cuando usted entra en un Centro Espírita, no existe ninguna especie de recado de los Espíritus Superiores, dedicado exclusivamente para usted. Tampoco sus familiares desencarnados te enviarán cartas diciendo lo que usted debe o no, hacer en la vida.

Cuando usted entra en un Centro Espírita, las personas no le van a contar quien fue o lo que hizo en sus vidas pasadas. Si esas informaciones fuesen necesarias, usted se acordaría por cuenta propia. Le basta saber que usted recoge hoy aquello que sembró en otras existencias, para que usted pase a sembrar con más sabiduría y amor en su día de hoy.
Cuando usted entra en un Centro Espírita, usted no recibe la solución mágica para resolver sus problemas. Sus dolores ccontinuarán existiendo. Sus pérdidas, sus angustias, sus dificultades de relacionamiento o lo que quiera que usted enfrente en la vida.

Cuando usted entra en un Centro Espírita, usted no está a salvo definitivamente. Su lugar en el cielo jamás podrá ser comprado, `porque la idea de Cielo del Espiritismo nada tiene que ver con ángeles tocando el harpa en las nubes, y sí con la conciencia tranquila del deber cumplido.

La verdad que pocos comprenden o quieren comprender, es que cuando usted comienza a frecuentar un Centro Espírita, absolutamente nada cambia en su vida.
Créalo. Nada más.

A no ser que usted tome la decisión de cambiar; que usted comprenda que precisa realizar mejoras en sí mismo, que acepte o convide a la reforma íntima moral, todo continuará de la misma forma que ya estaba.
Nadie puede vivir nuestra vida o dar por nosotros los pasos que nos corresponden. Compete a cada uno de nosotros la construcción de nuestra propia felicidad. Esa noción de responsabilidad individual, tan poco considerada en los días actuales, y con certeza, que una de las primeras lecciones entre tantas otras que usted aprenderá cuando de hecho entre en un Centro Espírita.


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   Intolerancia, Religión  y Laicismo

    La intolerancia religiosa es un fenómeno presente en la historia de todas las religiones monoteístas y salvacionistas.  Cuando se cree y se pregona que un dios y una religión, solamente ellos, son detentores de toda la verdad y de la misión exclusiva de salvar al ser y a la humanidad, todo pasa a ser válido en un presumible combate al error y en busca de la salvación de las almas.

  El pluralismo religioso, adoptado por el Estado y por las sociedades democráticas, alimenta los riesgos de la intolerancia,pero no siempre consigue acabar con ella. Incluso en el escenario de las democracias, segmentos más o menos numerosos, y a veces, con un fuerte respaldo político, alimentan aquellos dogmas exclusivistas y los quieren imponer a todos los demás. La religión se reviste, entonces, de un carácter opresor, inhumano e irracional.

La Historia tiene demostrado que el laicismo es el gran antídoto contra la intolerancia religiosa. Laicismo no es sinónimo de materialismo. Para nosotros, los espíritas laicos y libre-pensadores, el laicismo admite la espiritualidad y con ella se armoniza.

Ya, la espiritualidad no es sinónimo de religión. Diferente de esta, abre campo a una visión plural de la vida, en donde espíritu y materia se interligan, aquel como conciencia conductora del progreso del ser y esta como instrumento indispensable a la consecución de tal objetivo.

 La espiritualidad no tiene verdades prontas y acabadas, pero permite a cada ser y a cada grupo humano, aproximaciones con la verdad,compatibles con su historia, su cultura, su estadio evolutivo y sus necesidades en cada etapa.

 El día en que cultivemos más espiritualidad y nos liberemos de los dogmatismos religiosos, estaremos, concomitantemente, liberándonos de esa práctica tan contraria al humanismo: la intolerancia religiosa.
( La Redacción de O-CIMA )

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sábado, 8 de diciembre de 2018

La Vida y la Muerte


      Sumario de artículos:

1.-El Nacionalismo
2.-Origen espiritual de las enfermedades
3.-Psicografía de María a su madre Marta
4.- Pluralidad de Mundos
5.- La vida y la muerte




                                                             *****************************


             EL NACIONALISMO

Este es el significado de nacionalismo según la R.A.E.:
1.- Doctrina y movimiento políticos que reivindican el derecho de una nacionalidad a la reafirmación de su propia personalidad mediante la autodeterminación política.
2.- Apego especial a la propia nación y a cuanto le pertenece.
Trataremos de aplicar el conocimiento espiritual para analizar los pros y los contras que puede conllevar el nacionalismo y las ideas que del mismo se pueden desprender, teniendo en cuenta especialmente el significado y repercusión de la Ley de la Reencarnación, por la cual es necesario comprender y asimilar en profundidad que el espíritu no tiene patria y, como tal, encarna en cada vida allá donde nuestro Padre se lo permite, obedeciendo a diversos factores, principalmente a sus méritos, y a todo aquello que le conviene para su ascenso espiritual en cada nueva vida que se disponga a tomar.
Somos, por tanto, ciudadanos del Universo.
Recordemos estas bellas palabras con las que Jesús ilustró a Nicodemo, miembro del sanedrín de los judíos, uno de los pocos que comprendió la naturaleza y la elevación de Jesús:
En verdad, te digo, que no puede entrar en el reino de Dios, sino aquel que fuere renacido de agua y de Espíritu. Lo que es nacido de carne, carne es; y lo que es nacido de espíritu, espíritu es.  No te maravilles, porque te dije: os es necesario nacer otra vez.- El espíritu donde quiere, sopla; y oyes su voz: mas no sabes de donde viene, ni adónde va; así es todo aquel que es nacido de espíritu.
Los conocimientos espirituales tienen como objeto iluminar nuestra vida para encaminarnos lo mejor posible y sepamos tomar las decisiones más adecuadas en cada situación. La vida ya de por sí es difícil, más en la actualidad, donde son muchísimos los factores que nos pueden condicionar, sugestionar, confundir y, dicho con otras palabras, desorientar, influenciarnos de modo no apropiado para lo que son los objetivos y metas que desde el espacio nos propusimos alcanzar.
Estamos continuamente salpicados de informaciones y conocimientos, muchos de los cuales carecen de la ética y la moral; en esencia, les falta el principio de verdad y de realidad, el principio espiritual que debe ser la base que sostenga nuestros actuar en el día a día.
“Nuestra verdadera nacionalidad es la del género humano”.
Herbert G. Wells narrador, filósofo y político inglés.
En principio, el nacionalismo no tiene por qué ser negativo o perjudicial; en absoluto, todos amamos nuestra tierra, nuestras raíces, la cultura y todos los elementos que con el paso del tiempo se han arraigado en un punto concreto de la geografía. Esto es así en todos los sitios, todos los pueblos tienen su historia, su cultura, sus hitos y su personalidad, su idiosincrasia, etc. Pero esto no hace a un pueblo mejor que otro. Tan sólo nos hace diferentes.
Creer y mantener que un pueblo pueda tener privilegios sobre otro, concesiones o gozar de mayores ventajas y beneficios, es una injusticia, es un argumento de otros tiempos felizmente ya superado que carece de validez.
No es necesario, pues, ser nacionalista para identificarse, amar y defender nuestra nación y cultura. Es algo natural y procedente, siempre y cuando no se exceda y se generen gérmenes de fanatismo o separatismo contra cualquier otra nacionalidad. Es aquí donde radica el riesgo de convertir el amor hacia nuestra tierra en un fanatismo cerrado y exacerbado, y como consecuencia, en una fuente de conflictos.
No olvidemos las grandes lecciones que nos da continuamente la historia: donde antaño creció y se desarrolló una gran cultura, una gran civilización, con el paso de los siglos ha desaparecido prácticamente. Véanse Egipto, Grecia, Roma, las grandes culturas precolombinas, las grandes culturas del Medio Oriente, cunas de la civilización, y otras muchas que han quedado diseminadas por toda la corteza terrestre. ¿Qué ha quedado de ellas?
España, sin ir más lejos, fue un gran imperio en el que no se ponía el sol. ¿Qué queda ahora del mismo? Quizás la arrogancia, el orgullo mal entendido, la prepotencia, la codicia, el excesivo afán de grandeza, el menosprecio hacia los otros pueblos y naciones, entre otras muchas causas, fueron la causa de que, al mismo tiempo que dicho imperio se levantó, en pocos siglos se desvaneció.
Por lo tanto, debemos ser humildes para seguir haciendo a nuestros pueblos y naciones más grandes, más prósperos, más libres, más solidarios y fraternos, más respetuosos y tolerantes con todos aquellos que, por no haber nacido allí, no significa que sean menos que nosotros, ni que sobren o estén de más en nuestra tierra. Al contrario, les debemos el amor y el respeto que todo ser humano se merece, y cómo no, la gratitud por todo aquello que nos puedan aportar.
Paradójicamente, las naciones más ricas de la tierra son aquellas que han acogido a multitud de inmigrantes, que tuvieron que dejar sus países por la falta de condiciones para sobrevivir dignamente. Todos estos inmigrantes contribuyeron con su trabajo y esfuerzo, en grandísima medida, al avance y enriquecimiento de dichas naciones receptoras. ¿Por qué ahora la tendencia es todo lo contrario? ¿Por qué ahora esta incipiente lucha y rechazo a la inmigración?
Sin duda, tenemos poca memoria.
Amor, Paz y Caridad, 2018
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Tipos de enfermedades
    Podemos clasificar las enfermedades en 3 tipos: físicas, espirituales y atraídas o simbióticas. Las enfermedades físicas son disturbios provocados por algún accidente, exceso de esfuerzo o alimentación exagerada, entre otros, que provocan que uno o más órganos no trabajaren como deberían, creando una indisposición orgánica.
     Las enfermedades espirituales son aquellas procedentes de nuestras vibraciones. La acumulación de energía nociva en nuestro periespíritu genera una auto-intoxicación fluídica. Cuando estas energías bajan para el organismo físico, crean un campo energético propicio para la instalación de enfermedades que afectan todos los órganos vitales, como corazón, hígado, pulmones, estómago, etc.,  atrayendo un camino de sufrimiento.
     Las energías nocivas que provocan las enfermedades espirituales pueden tener su origen de reencarnaciones anteriores, que se mantuvieron en el periespíritu enfermo y mientras no son drenadas. En cada reencarnación, ya al nacer o hasta en la vida intrauterina misma, podemos traer los efectos de las energías nocivas presentes en nuestro periespíritu, que se agravan en la medida que acumulamos más energía negativa en la reencarnación actual. Mientras persistan las energías nocivas en el periespíritu la curación no se completará.
     Las enfermedades atraídas o simbióticas son aquellas que llegan por medio de una sintonía con fluidos negativos. Lo que una criatura colérica, vibrando siempre maldades y pestilencia, puede atraer es justamente cosas malas.
     Esa atracción genera una simbiosis energética en las personas que, por las vías fluídicas, causan en ellas la percepción de que la enfermedad está en su  organismo, pero en realidad lo está en el espíritu imantado energéticamente a ellas, provocándoles la sensación de que la enfermedad está en ellas. Pasan a sentir todos los síntomas que el espíritu siente. La persona va al medico y él nada encuentra.
     André Luiz afirma que “si la mente encarnada no consigue aún disciplinar y dominar sus emociones y alimenta pasiones (odio, envidia, ideas de venganza), ella entrará en sintonía con los hermanos del plano espiritual que emitirán fluidos maléficos para impregnar el periespíritu del encarnado, intoxicándolo con esas emisiones mentales y pudiendo llevarlo a la enfermedad.
     Vivimos hoy en una sociedad de profunda inversión de valores. El valor del ser humano reside en tener, hacer y parecer, en detrimento del Ser. Esa inversión de valores está generando una crisis existencial jamás vista en otros tiempos. Debido a esa fragmentación del ser humano, éste se ha vuelto un “Tener Humano”.
     Para la sociedad atormentada en la cual vivimos, los valores materiales vienen en primer lugar. Esa búsqueda por una vida puramente materialista ha producido lo que la medicina y la psicología moderna denominan las enfermedades del sentido: depresión, suicidio, alcoholismo, abuso de las drogas, enfermedades degenerativas, etc. Son pedidos de  auxilio de una sociedad atormentada, carente de valores espirituales propios de la criatura humana.
Artículo tomado de la Revista Electrónica Cristiana Espiritual

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PSICOGRAFÍA DE MARÍA A SU MADRE                                               MARTA
El  Espíritu Guía : 
                            Mucha paz: Antes de entrar la hermana  María quiero darte unos consejos: hermana. no te preocupes tanto, aunque  un poco SI, por los demás, porque todo ser humano  ha venido a la tierra por un fin y tu tienes que dejarlos que ellos progresen y si hace falta, que se estrellen, así aprenden; porque todos habéis venido a progresar; se puede ayudar pero cada uno tiene su progreso.

Otra cosa es lo que haces y está muy bien, curar a distancia, mandar energías al que lo necesite; eso esta más que bien.  Pero que hagas lo demás no lo veo conveniente; ya se que son las personas a las que quieres mucho, pero se tienen que espabilar ellas, como tu lo haces.
 Mucha paz hermana.

Marta.-  -Gracias guía
Te paso a la hermana, Maria:  Paz y amor hermana.

Espíritu María.- Hola hermana Marta y madre de la tierra: 
Marta.- ¡Que tal Maria !;  
María.- Tiene razón el hermano Espiritual ( el Guía): no te preocupes tanto por los demás que ya son mayorcitos;  mira, claro , verás que Cárlos, esta curado; no tienes que pensar ya en lo que tuvo. Tus hijos de ahora tienen que progresar por ellos mismos;  déjalos que se espabilen; madre eres un ángel con preocuparte y orando , y mirando todo; no mires tanto y mírate a ti misma, no te dejes tan abandonada a tus dolores, que tienes poder para curártelos, tan solo pon tus manos en el sitio en donde  tengas el dolor y ya está,  tu no necesitas REIKI pero si te hace ilusión hazlo,  porque tus Energías madre son buenas,  tan buenas, como tú;
Marta.- ¡Hija es así como me ves tú, cariño!
María.- ¡ Si madre!; te veo , te quiero,  te adoro así porque tu nos entiendes a nosotros los Espíritus y a las personas de la tierra , pero sufres porque no te entienden ni te dan el aliento que tu das y que a veces necesitas,  madre mía, yo te lo doy a todas horas: porque somos muy felices aquí en el universo viviendo y viendo tu progreso adelantado: que felices nos sentimos por ti.
     Madre hay muchos que te quieren, y otros que te odian pero ganamos los que te queremos; ¡gracias!,  hay muchos de los que han venido y están aquí , que  te están ayudando, están contigo.
Marta.- ¿ necesitas alguna cosa hija? - 
María.- No madre no necesito nada;  solo con que nos recordemos de vez en cuando ya somos las dos felices,
Marta.- ¡ gracias mi amor!
      ¿Cuanto tiempo llevas en el universo o en la esfera que te corresponda estar?
María -  Mucho tiempo madre:
Marta.- ¿Tienes que bajar a la tierra?
María.-Por ahora no.
Marta.- ¿no te gusta que  hablemos.?
María.-Mira madre, en la vida, en la Tierra hay muchas cosas que son para cada uno, y otro no  puede, aunque quiera,  cogerlas.  Para ayudar, aunque solo sea para ayudar, cada uno tiene que elevarse por si mismo;  tu has aprendido y los demás tienen que encontrarse ellos mismos, y aunque creas que les haces un bien, ¿NO?,  los estas sacando del progreso que a ellos corresponde, pues todos, madre,  todos, tenemos libre albedrío,  no lo olvides; dirás que te estoy hablando como una madre a su hija, pero no, lo hago  como una amiga a otra amiga, como un hermano a otro hermano;  mira aquí, y allí en la Tierra,  hay envidias, odios, celos, rabias, eso se convierte en muy malas energías;  tu las tienes buenas ;pero aunque vayas tratando a tus hijos y  a todos los que tu quieres, con amor, y luego se convierte en energías malas,y  ahí está a veces tu lucha por querer hacer el bien que tu crees, pero estás retrasando el progreso del  espíritu a otro hermano,  por eso  siempre tienes alguna duda, ¿ me entiendes?; ahora si que me despido.
 Paz y mucho amor;  madre mía te quiero mucho,  hazme caso:
Mucho amor,
Marta.- Adiós María,  hasta otro día que hablemos:  te quiero
   María.- Adiós amor.



           Pluralidad de mundos







¿Quién no se preguntó, considerando la Luna y otros astros, si estos globos estaban habitados? Antes de que la ciencia nos hubiera iniciado en la naturaleza de estos astros, no podíamos fiarnos de ello; hoy, en el estado actual de nuestros conocimientos, existe por lo menos la probabilidad; pero hacemos a esta idea, verdaderamente seductora, objeciones efectuadas por misma ciencia.
La Luna, decimos, parece no tener atmósfera, y posiblemente nada de agua. En Mercurio, vista su proximidad al sol, la temperatura media debe ser la del plomo derretido, de modo que, si hay plomo, debe fluir como el agua de nuestros ríos. En Saturno, es todo lo contrario; no tenemos punto de comparación con el frío que debe reinar allí; la luz del Sol debe ser muy débil, a pesar de la reflexión de sus siete lunas y de su anillo, porque a esta distancia el Sol debe aparecer sólo como una estrella de primer tamaño. En tales condiciones, nos preguntamos si sería posible vivir.
No concebimos que tal objeción pueda ser hecha por hombres serios. ¿Si la atmósfera de la luna no pudo ser percibida, es racional deducir de ello que no existe? ¿No puede estar formada por elementos desconocidos o suficientemente rarificados para no producir refracción sensible? Diremos lo mismo sobre el agua o los líquidos que se comportan de modo similar. Con respecto a los seres vivos, sería negar la fuerza divina considerar imposible una organización diferente de la que conocemos, mientras que bajo nuestros ojos la previsión de la naturaleza se extiende con una solicitud tan admirable hasta el insecto más pequeño y dé a todos los seres los órganos apropiados para el medio en que deben habitar, sea el agua, el aire o la tierra, sean dejados a oscuras o expuestos al brillo del sol.
Si jamás hubiéramos visto peces, no podríamos concebir seres que vivieran en el agua; no nos daríamos cuenta de su estructura. ¡Quién hubiera creído, hace poco tiempo todavía, que un animal pudiera vivir por tiempo indefinido en el seno de una piedra! Pero sin hablar de estos extremos, los seres que viven bajo los fuegos de la zona tórrida, ¿podrían existir en los hielos polares? Y sin embargo en estos hielos hay unos seres organizados para ese clima riguroso, y que no podrían soportar el ardor de un sol vertical. ¿Por qué, pues, no admitimos que puedan existir seres constituidos para vivir sobre otros globos y en un medio con todo diferente del nuestro? Ciertamente, sin conocer muy bien la constitución física de la Luna, sabemos bastante sobre ella para estar seguros que, tales como somos, no podríamos vivir allí como no podemos hacerlo en el seno del océano, en compañía de los peces. Por la misma razón, los habitantes de la luna, si nunca pudieran venir sobre la tierra, constituidos para vivir sin aire o en un aire muy rarificado, posiblemente con todo diferente del nuestro, se asfixiarían en nuestra atmósfera espesa, como nos sucede cuando caemos al agua.
Una vez más, si no tenemos la prueba material y no vemos la presencia de seres vivos en otro mundo, nada prueba que no puedan existir allí seres cuyo organismo esté adaptado a un medio o a un clima cualquiera. El sentido común simple nos dice al contrario que debe ser así, porque repugna creer que estos globos innumerables que circulan por el espacio sean sólo masas inertes e improductivas. La observación nos muestra allí superficies accidentadas, como aquí, por montañas, valles, barrancos, volcanes apagados o en actividad; ¿por qué pues no habría seres orgánicos? O, como se dice; qué hubiera plantas y hasta animales, podría ser; pero seres humanos, hombres civilizados como nosotros, conociendo a Dios, cultivando las artes, las ciencias, ¿es eso posible?
Ciertamente nada prueba matemáticamente que los seres que habitan otros mundos sean hombres como nosotros, ni que sean más o menos avanzados que nosotros, moralmente hablando; pero cuando los salvajes de América vieron desembarcar a los Españoles, no sospechaban tampoco que más allá de los mares existiera otro mundo que cultivaba artes que les eran desconocidas. La Tierra está salpicada por una cantidad innumerable de islas, pequeñas o grandes, y todo lo que es habitable está habitado; no surge un peñasco del mar dónde el hombre no plante al momento su bandera. ¿Qué diríamos si los habitantes de las más pequeñas de estas islas, conociendo perfectamente la existencia de otras islas y continentes, pero no habiendo jamás tenido relaciones con aquellos que los habitan, se considerasen los únicos seres vivos del globo? Les diríamos: ¿cómo pueden creer que Dios hubiera hecho el mundo solo para ustedes? ¿Por qué extraña rareza su pequeña isla, perdida en un rincón del océano, debería tener el privilegio de ser la única habitada? Podemos decir otro tanto sobre nosotros con respecto a otras esferas. ¿Por qué la Tierra, el pequeño globo imperceptible en la inmensidad del universo, que no se distingue de otros planetas por su posición, ni por su volumen, ni por su estructura, porque no es la más pequeña ni la más gruesa, ni el centro ni la extremidad, por qué, digo, sería entre tantos otros la residencia única de seres razonables y pensantes? ¿Qué hombre sensato podría creer que estos millones de astros que brillan sobre nuestras cabezas han sido hechos sólo para recrear nuestra vista? ¿Cuál sería entonces la utilidad de estos otros millones de globos imperceptibles a simple vista y que no sirven ni para alumbrarnos? ¿No habría a la vez orgullo e impiedad en pensar que debe ser así? A aquellos a los que la impiedad importa poco, diremos que es ilógico.
Llegamos pues, por un raciocinio simple que muchos otros hicieron antes que nosotros, a concluir la pluralidad de mundos, y este raciocinio se encuentra confirmado por las revelaciones de los Espíritus. Nos enseñan, en efecto, que todos esos mundos están habitados por seres corporales adaptados a la constitución física de cada globo; que entre los habitantes de estos mundos unos están más y otros menos avanzados que nosotros desde el punto de vista intelectual, moral y hasta físico. Hay más: sabemos hoy que podemos entrar en relación con ellos y conseguir información sobre su estado; sabemos también que no sólo todos los globos están habitados por seres corporales, sino que el espacio está poblado de seres inteligentes, invisibles para nosotros a causa del velo material echado sobre nuestra alma, y que revelan su existencia por medios ocultos o patentes. Así todo está poblado en el universo, la vida y la inteligencia se encuentran por todas partes: sobre los globos sólidos, en el aire, en las entrañas de la tierra, y hasta en las profundidades etéreas. ¿Hay en esta doctrina algo que repugne a la razón? ¿No es a la vez grandiosa y sublime? Nos eleva por nuestra misma pequeñez, muy de otro modo que aquel pensamiento egoísta y mezquino que nos coloca como los únicos seres dignos de ocupar el pensamiento de Dios.
Revue spirite; Marzo 1858..- Allan Kardec

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       LA VIDA Y LA MUERTE 

Se fue. Una vez más la vida nos sorprende y nos arrebata aquello que parecía imperecedero; unas veces sin avisar, por sorpresa o en muy poco tiempo; otras veces consecuencia de la edad o de enfermedades prolongadas. 
Esta vez nos ha tocado a nosotros. No nos debería de sorprender pues le ocurre constantemente a miles de personas todos los días. Sin embargo, la vida transcurre normalmente y vivimos ajenos a esta circunstancia hasta que nos llega, a través de las personas más queridas. 
Sentimientos profundos afloran; nos pesa la ausencia; los recuerdos de los momentos vividos adquieren una fuerza y un vigor del que no éramos conscientes hasta ese momento fatídico. Parece que producto de una injusticia se nos arrebata algo de una forma que nunca debería de ocurrir, no obstante, ocurre. 

¿Qué es la vida? ¿Qué es la muerte? Hay un pensamiento del Dalai Lama muy interesante: “Los hombres viven como si nunca fueran a morir, y mueren como si nunca hubiesen vivido.” 
Los preconceptos sociales, las costumbres ancestrales, y sobre todo la educación religiosa nos empujan a una concepción de la muerte muy vaga, subjetiva, que alimenta el dolor, el vacío y la convierte en algo desconectado de la realidad que vivimos. 
¿Qué hay después de esta vida? La razón repudia, aunque sea de una manera subconsciente, un cielo o un infierno, algo que ya cuestiona y relativiza la propia religión, sin embargo, no nos aporta respuestas convincentes; más bien al contrario, fomenta una fe dogmática, conformista, sin ningún afán aclaratorio, pero negando otras posibilidades que puedan abrir otros caminos. Según esta forma de pensar, Dios está en un cielo con ángeles; también con los que han sido buenos pero perdonando a los malos; viviendo todos juntos, disfrutando… no se sabe muy bien de qué. Seguramente en un estado de ociosidad, pues la misión de ayudar a los vivos sólo lo pueden hacer los santos y los ángeles; los demás… no se sabe donde están y que hacen; según dicen, “disfrutando de su presencia eternamente”. Obviamente estas ideas allanan el camino a los materialistas e incrédulos. 
Seguramente en el pasado estas creencias podían ser suficientes para un pueblo acotado en su libertad de pensar; la mayoría confiado, conformista, ignorante; sin fácil acceso a la información y a otras ideas diferentes a las establecidas. No obstante, hoy día no tenemos excusa. Los límites nos los auto-imponemos nosotros, somos libres para razonar. No podemos negar por negar, ni rechazar, a priori, lo que no está aceptado por las mayorías. 

José M. Meseguer 

© 2014 Amor, paz y caridad. Grupo Villena.

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