INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- Divaldo Franco y el Sacerdote
2.- ¿ El Espíritu duerme, cuando lo hace la persona?
3.- Frente a la enfermedad
4.- El hombre en el mundo
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Divaldo Franco
¿EL ESPÍRITU DUERME CUANDO LO HACE LA PERSONA?
Como bien sabemos, el cuerpo físico está sujeto a unas necesidades diferentes a las del Espíritu, tal como el alimento y el reposo. El Espíritu, sin embargo, tiene un ímpetu de actividad constante. Cuando dormimos podemos afirmar que nos desprendemos parcialmente del cuerpo, que queda descansando, pero nuestro Espíritu transita momentáneamente en la dimensión espiritual..
Normalmente el Espíritu con su Periespíritu, se separa y se libera parcialmente del cuerpo físico. al que permanece unido por un lazo flúidico de energía periespiritual, mientras que este permanece en un estado de sueño profundo, y entonces el Alma queda libre para visitar mientras tanto el mundo espiritual. De modo semejante, durante el estado de coma, hay una separación parcial, no total, entre el cuerpo y el espíritu.
Durante su “visita” por el mundo espiritual, a menudo transmite las impresiones de sus vivencias astrales al cerebro, mientras que este reordena y clasifica las informaciones almacenadas durante la vigilia; de este modo experimentamos esas ensoñaciones a veces tan abstractas o absurdas que apenas solemos recordar en el momento de despertar, y que después inmediatamente olvidamos.
Hay que señalar que los sueños, o mejor dicho, las ensoñaciones, no son siempre recuerdos de nuestras actividades en el plano espiritual al que accede el Espíritu. Así, se pueden diferenciar tres clases de sueños: el Fisiológico, el Psicológico y el Espiritual. En el sueño fisiológico el cuerpo transmite sensaciones al cerebro y es vivido a veces de modo dramático: por ejemplo, quien tiene frío mientras duerme y aún encima se destapa, posiblemente sueña, viviéndolo, como en un frio ambiente de hielo o nieve, mientras el cuerpo tiritar de frío; o el caso de personas con incontinencia urinaria, que se enteran de que su sueño no solo era un sueño, cuando despiertan con la cama mojada.
El sueño psicológico expresa nuestros estados más íntimos. Así por ejemplo, algo que alguna vez nos preocupó, y después se repite dramáticamente durante el sueño.
Ambos tipos de sueños suelen ser fugaces y mal esbozados, por eso resultan a veces tan absurdos.
Los sueños repetitivos o recurrentes, son los que se viven y reviven repetidamente tras atravesar la persona por situaciones dramáticas o traumatizantes que quedan grabadas y escondidas en el subconsciente, y durante el estado onírico afloran una y otra vez a la mente, no teniendo ninguna significación mágica o especial de ninguna clase. Esta clase de sueños suelen aparecer como un recuerdo de lo vivido o impresionado mas o menos abstracto en una existencia anterior, por algún motivo importante para su situación espiritual presente. También pueden repetirse como una insistente transmisión de algún Ser que desde el plano espiritual desea o necesita comunicarnos algo, aprovechando esos momentos de la emancipación del alma que sucede durante el sueño.
El sueño espiritual se traduce en vagos recuerdos de las actividades en otro plano de existencia en que junto a otros Seres desencarnados, se involucran durante el sueño fisiológico los Espíritus encarnados.
A estas actividades del alma durante el sueño del cuerpo, Allan Kardec las llamó “emancipación del alma”. Los sueños espirituales son los más nítidos y claros, aunque a veces muy extraños, y curiosamente se recuerdan en imágenes y escenas con colorido, sin embargo los otros sueños se viven y recuerdan como en una película en blanco y negro.
La transmisión desde el Plano Espiritual que realiza el Espíritu hacia su cerebro físico, se efectúa a través del lazo de energía anteriormente señalado, de aspecto luminoso plateado, llamado por eso “Cordón de Plata”. Este lazo energético une al Ser espiritual con su Cuerpo físico mediante el campo de energía vital del mismo y le permite emanciparse durante el sueño profundo o durante los estados de coma, transmitiéndole vivencias a través de dicho lazo. Este cordón o lazo de energía periespiritua, le capacita también para poder reincorporarse y regresar inmediatamente a su cuerpo físico al despertar del sueño
Cuando este lazo de energía, el “Cordón de Plata” se rompe o se corta definitivamente, sobreviene la muerte irreversible y definitiva del cuerpo físico, con la liberación del Ser, porque ese lazo energético, una vez cortado o interrumpido, ya no se puede recomponer.
El
aspecto de este cordón luminoso plateado
ha sido así descrito por algunos mediums y videntes psíquicos; además, curiosamente, en el libro del Eclesiastés de la Biblia, aparece este
concepto que también es descrito precisamente con este nombre, lo cual nos
lleva a considerar que la videncia
psíquica o espiritual ya se conocía en la antigüedad.
- José Luis Martín-
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FRENTE A LA ENFERMEDAD
Sustentar inalterables la fe y la confianza, sin ningún temor,
queja o revelación, cuando enfermedades inesperadas le afecten el organismo o
asedien su hogar.
Cada prueba tiene su razón de ser.
Con el necesario discernimiento, abstenerse del uso exagerado de
medicamentos capaces de intoxicar la vida orgánica.
Para el cumplimiento de la cura, todo medicamento exige
dosificación.
Destruir ideas de temor ante las enfermedades contagiosas y
desequilibrios psíquicos, usando la disciplina mental y los recursos de la
oración.
La fuerza poderosa del pensamiento, tanto genera como extingue
muchos disturbios orgánicos y psíquicos.
Sabiendo que todo sufrimiento orgánico es una prueba espiritual
que se cumple por justicia, en obediencia a las leyes kármicas, jamás rebelarse
ante el dolor, y sí aceptarlo y comprenderlo con serenidad y resignación.
La intensidad del sufrimiento varía según la confianza en la Ley
Divina.
Aceptar el auxilio de los misioneros y obreros de la medicina
terrena, no solicitando protección y ayuda exclusivamente de los médicos
desencarnados.
La Eterna Sabiduría dispone todo en nuestro provecho.
Afirmarse mentalmente, con seguridad, por encima de las
enfermedades destructoras que puedan asaltar el organismo, rechazando los
pensamientos y las palabras de desesperanza o cansancio que minan la fortaleza
de la fe.
La dolencia pertinaz lleva a la purificación más profunda.
Aprovechar toda molestia como período de lecciones, sobre todo
como tiempo de aplicación de los valores relacionados a nuestra convicción
religiosa.
La enfermedad puede ser considerada como termómetro de la fe.
"Venid a mí todos los que estaís cansados y oprimidos, que yo os aliviaré." Jesús.
LIBRO:CONDUCTA ESPIRITA.
ESPIRITU ANDRÉ LUIZ.
MÉDIUM WALDO VIEIRA.
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