miércoles, 17 de marzo de 2010

Pena de Muerte




En las leyes decretadas por Moisés, encontramos: “El que hiere a un hombre, queriendo matarlo, sea punido de muerte. (…) El que hiera a su padre o su madre, sea punido de muerte”. (1) El que hiera o mate a un hombre, sea punido de muerte. (…) El que hiera a cualquiera de sus compatriotas, así como lo hizo, así se le ara a el: quebradura por quebradura, ojo por ojo, diente por diente; cual fuera el mal que le hubiera hecho, tal será lo que ha de sufrir.” (2) Disposiciones punitivas en brillante contradicción con el mandato mayor de Decálogo – “No matarás”.



Registra la historia que, durante la edad Media, muchos pensadores fueron excomulgados por la iglesia y, con el aval o el silencio del monarca, condenados a muerte. Cualquier avance de la ciencia, que pusiese en jaque la enseñanza eclesiástica, era tenido como obra del demonio y clasificado de hereje. Tomás de Aquino, pos su vez, allá: “loable y saludable, para la conservación del bien común, la muerte de aquel que se torna peligroso para la comunidad y es causa de perdición para ella”.(3)



Pesquisas indican que la mayoría de la población es favorable a la implantación de la pena de muerte, sin embargo, creemos que el argumento de las pesquisas no es legítimo. No podemos olvidar el ejemplo de aquel gobernador romano, en ciudad extranjera (Pilatos), que realizó un plebiscito, supuestamente, democrático para sentenciar el destino de un Operario (Jesús), de, apenas, treinta y tres años de edad, y, con eso, Lo entregó a la pena de muerte… (4)





El respeto por los derechos humanos nunca debe depender de la opinión pública, sujeta a muchas inestabilidades. Variados estudios demuestran que la opinión de las personas cambia, completamente, cuando ellas tienen un conocimiento mejor de los hechos. Existen aquellos que insisten en la tesis de la Pena Capital, con el modelo de la “legitima defensa de la Sociedad”, contra los altos niveles de criminalidad, mirando establecer la mayor “seguridad” de los ciudadanos indefensos, ante la violencia. “Será ilusión infeliz y criminal de un Estado homicida y una justicia asesina, para viabilizar la paz social a través de la crueldad y del esfuerzo”. (5)



La experiencia a demostrado que la pena ha sido aplicada contra las minorías sociales y contra los pobres, a los cuales se asocia la imagen de la violencia. Según Chico Xavier,_ “la pena debería ser de educación”. La persona debería ser condenada, más, a leer libros, a educarse, a internarse en colegios aunque sea, vamos a decir, por orden de criminalidad.



Para Helio Bicudo, - “La policía y las organizaciones para policías – los escuadrones de la muerte y los justicieros matan, impunemente, en las ciudades y en los campos, si la pena de muerte tuviese algún contenido intimidativo, o sea, funcionase como elemento reprevención general, los delitos en Brasil presentarían índices de incidencia cada vez menores. Más, las evidencias niegan esa hipótesis”. (7)



La Pena de muerte no libra a la Sociedad de la acción maléfica del delincuente condenado. Matar criminales no resuelve: ellos no mueren. Eliminar el cuerpo físico no significa transformar las tendencias del hombre criminal. Sus cuerpos descenderán a la sepultura, más, ellos, Espíritus inmortales, surgirán vivos y activos, pesando, negativamente, en el aire que respiramos. Lo que equivale a afirmar que el criminal ejecutado gana el beneficio de la invisibilidad y pasa a asediar a las personas con tendencia a la criminalidad, animándola, a causar estragos en el psiquismo humano, en la medida de que las personas se muestran vulnerables, psíquicamente a su influencia. Por esa razón, enseña el Espíritu Humberto de Campos, en”Cartas y Crónicas”: - “un asesino cuando no posee energía suficiente para disculpar la ofensa y olvidarla, habitualmente pasa a gravitar alrededor de aquel que le arranco la vida, creando los fenómenos comunes de la obsesión; y las victimas de la orca o del fusilamiento, del machado o de la silla eléctrica, si no se constituyen padrones de heroísmo y renunciación, de inmediato, más allá del túmulo, vampirizan el organismo social que les impuso la separación del vehiculo físico, transformándose en quistes vivos de fermentación de la discordia y de la indisciplina”.(8)



Fuera de los argumentos doctrinarios, la pena de muerte tropieza con el error judicial, obstáculo que no ultrapasa, que torna la sanción irreparable. “El asesinato legal por el Estado es negación del Estado democrático, cuya primera función es garantizar la vida y la libertad”. (9) Solamente, invistiéndose a la distribución de randa y primoreándose el funcionamiento de la policía y de la justicia, podremos controlar mejor la delincuencia.



Jesús vino a enseñar y ejemplificar la verdadera ley de Dios. Predico el amor, el perdón y la tolerancia. Todavía, a pesar de los excelsos y serenos enseñanzas del Maestro, los legisladores y los jueces continuaran mandando matar. Richard Simonetti, en su libro “La Voz del Monte”, recuerda que – “Si abrimos un huevo de choco, sentiremos nauseas, ante el mal olor exhalado de aquella parte viscosa. Sin embargo, lo que nos parece descomposición es, apenas, transformación, o antes, lo que nos parece repugnante es, apenas el comienzo de una nueva vida, que se desarrollará en breve, repitiendo la belleza y poesía, siempre sublimes, del piquillo que rompe la cáscara del huevo.” El hombre también es así: si analizado en sus tendencias, aparece poco atrayente y, hasta, repulsivo, cuando está comprometido con el mal. Es que, de cierta forma, también estamos en proceso de gestación en el vientre de la naturaleza. Más, potencialmente, somos buenos, fuimos creados para el bien, tanto que somos, realmente, felices apenas cuando lo practicamos”. (10)



El progreso social – observa Kardec – aun, deja mucho que desear. “Mas, seria injusto para con la sociedad moderna que no viese un progreso en las restricciones dispuestas a la pena de muerte, en el seno de los pueblos más adelantados, y de la naturaleza de los crímenes a que su aplicación se allá limitada”.(119 “La Asociación Médica Británica se opone a la pena de muerte en todo el mundo”. (12)



En Brasil, esta pena fue abolida para los crímenes comunes en 1979. más, “Pena de muerte fue, largamente utilizada y aplicada en el País hasta la segunda mitad del siglo XIX, cuando, por un error judicial, ocurrió la muerte de Mota Coqueiro, en 1855, en Macae; que hablo a la población e impresionó al Emperador que paso a partir de hay, a conmutar la pena de muerte, sistemáticamente, no autorizando la ejecución de nadie más, transformando en penas de Gales perpetuas, debiendo ser removidas las galeras para remar hasta el último de sus días.” (13) Este triste episodio fue un marco en la historia de la pena de muerte en Brasil.



El mundo está madurando sobre ese tema, sino, veámoslo: “El Estado de Nova Yérsey – EUA se torno el primer Estado americano a abolir la pena de muerte posdecisión legislativa, desde que la Corte Suprema del país restituyo la practica en 1976. Hubo 53 ejecuciones en 2006 en los EUA, un menor numero en diez años – y que debe bajar, aun más, en 2007. el Centro de Informaciones sobre la Pena de Muerte estima que las condenaciones a la pena capital cayeron un 60% desde 1999.”(14)





La Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptados por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Diciembre de i948, en respuesta al terror y brutalidad de algunos gobiernos, reconoce el derecho de cada persona a la vida, afirmando, aun, que nadie deberá ser sujeto a la tortura, al tratamiento, o castigo cruel, deshumano y degradante. Este año, una Resolución sobre una moratoria a la practica de la pena de muerte fue adoptado por la Asamblea _ general de las Naciones Unidas. Más de la mitad de los países del mundo ya abolió la pena de muerte de la ley o, por lo menos, en la práctica. La tendencia es la de que más países opten por la abolición. “La aprobación definitiva, por la Asamblea Genera, (formada por 192 estados miembros) tuvo 99 botos a favor, 52 2n contra, 33 abstenciones y 8 ausencias. La resolución abre camino para la abolición de la pena de muerte y a la protección de los Derechos Humanos en el mundo”. (15)



La inyección letal, que se pensaba poder matar sin dolor, fue extraída en 1998, en Guatemala, con una ejecución, en que el condenado se demoró 18 minutos para morir, y esa barbaridad fue asistida por transmisión directa, por televisión. La decapitación provoca inmensa pérdida de sangre, la electrocución provoca un fétido hedor a carne quemada, el estrangulamiento provoca movimientos de desesperación y sonidos angustiantes. Todas las formas de ejecución son crueles e inhumanas.



Advierte Emmanuel – “Desterrar, en definitiva, la espada y el cuchillo, el garrote y la orca, la guillotina y el fusil, la silla eléctrica y la cámara de gas de los cuadros de vuestra penología, y oremos, todos juntos, suplicando a Dios nos inspire paciencia y misericordia, unos para con los otros, porque, aun hay, en todos nuestros juzgamientos, será posible oír, en el interior de la conciencia, el aviso celestial de Nuestro Divino Maestro, condenado a la muerte sin culpa: “Quien este sin pecado, tire la primera piedra!”(16) (Subrayamos)”.



“Hay otros medios de preservarse del peligro, sin matar, y es necesario, más allá, abrir y no cerrar al criminal la puerta para el arrepentimiento”. (17)



Creemos que el asunto pena de muerte es fastidioso e interminable. Defender tal practica tiene el don de oscurecer todos los datos del problema. La democracia exige que pensemos e implantemos, inmediatamente, políticas alternativas. Caso contrario cámara de gas, sillas eléctricas, orcas, inyecciones de veneno, en esa situación de degeneración social y de irrespeto a la ley, no serán de ninguna valía. “La pena de muerte desaparecerá, incontestablemente, y su supresión señalará un progreso para la humanidad. Cuando los hombres estén más esclarecidos, la pena de muerte será completamente abolida de la Tierra”. (18)


-Jorge Hessen-

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