INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.-169 años de Espiritismo
2.- Visión espírita de la depresión
3.- Bautismo
4.- Valoración espírita sobre el matrimonio
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169 AÑOS DE ESPIRITISMO
Con el Libro de los Espíritus, el 18 de abril de 1857 se inició para el mundo la era espírita. En él se cumplía la promesa evangélica del Consolador, del Paracleto o Espíritu de Verdad. Decir esto equivale a afirmar que El Libro de los Espíritus es el código de una nueva fase de la evolución humana. Y es exactamente esa su posición en la historia del pensamiento. No se trata de un libro común, que se pueda leer de un día para el otro y después olvidarlo en el rincón de una biblioteca. Nuestro deber consiste en estudiarlo y meditarlo, leyéndolo y releyéndolo de continuo.
Sobre este libro se levanta todo un edificio: el de la Doctrina Espírita. Constituye la piedra fundamental del Espiritismo, su primer hito. El Espiritismo surgió con él y con él se propagó, imponiéndose y consolidándose en el mundo. Antes de este libro no había Espiritismo y ni siquiera existía esta palabra. Se hablaba de Espiritualismo y Neo-espiritualismo, de una manera general, vaya y nebulosa. Los hechos espíritas, que siempre existieron, eran interpretaciones de los más diversos modos. Pero, después que Kardec lo hubo lanzado a la publicidad, “conteniendo los principios de la Doctrina Espírita”, una nueva luz fulguró en los horizontes intelectuales del mundo.
Al tomar este libro en nuestras manos observamos una secuencia histórica que no podemos olvidar. Cuando el mundo se aprestaba a salir del caos de las civilizaciones primitivas apareció Moisés como conductor de un pueblo destinado a trazar los lineamientos de un mundo nuevo, y de sus manos surgió la Biblia. No había sido Moisés quien la escribiera, pero fue él el motivo central de esa primera codificación del nuevo ciclo de revelaciones: el ciclo cristiano. Más tarde, cuando la influencia bíblica ya había modelado a un pueblo y éste se había dispersado por todo el mundo gentil, esparciendo la nueva ley, se hizo presente Jesús, y de sus palabras, recogidas por los discípulos, surgió el Evangelio.
La Biblia es la primera codificación de la primera revelación cristiana, el código hebraico en el que se fundieron los principios sagrados y las grandes leyendas religiosas de los pueblos antiguos. La gran síntesis de los esfuerzos de la antigüedad en dirección al Espíritu. No hay que asombrarse de que se presente ella muchas veces contradictoria e inspirando temor al hombre moderno. El evangelio constituye la codificación de la segunda revelación cristiana, la que brilla en el centro de la tríada de esas revelaciones, teniendo en la imagen de Cristo el sol que ilumina a la otras dos y que arroja luz sobre el pasado y el futuro, estableciendo entre ambas la necesaria conexión. Pero, así como en la Biblia se anunciaba ya el Evangelio, también en éste aparecía la predicción de un nuevo código: el del Espíritu de Verdad, según puede comprobarse en el Capítulo 14 del Evangelio según San Juan. Y ese nuevo código nació de las manos de Allan Kardec, bajo la orientación del Espíritu de Verdad, en el momento exacto en que el mundo se preparaba para entrar en una fase superior de su desarrollo.
Hegel nos muestra en sus lecciones de estética las monstruosas creaciones del arte oriental –figuras gigantescas, con dos cabezas y muchos brazos y piernas, y otras formas diversas- como la primera tentativa de lo Bello para dominar la materia y lograr expresarse a través de ella. La materia grosera se resiste a la fuerza del ideal, desfigurándolo en sus representaciones. Pero termina siendo domeñada y entonces aparecen en el mundo las formas equilibradas y armoniosas del arte clásico. No obstante, una vez alcanzado el máximo equilibrio posible, lo Bello rompe por sí mismo dicho equilibrio en las formas románticas y modernas del arte, buscando superar su rudo instrumento material para expresarse mejor y más libremente. Pues bien, esa grandiosa teoría hegeliana nos parece perfectamente aplicable al proceso de las revelaciones cristianas: porque de las formas aterradoras e incongruentes de la Biblia pasamos al equilibrio clásico del Evangelio, y de éste a la liberación espiritual de El Libro de los Espíritus.
Cada fase de la evolución humana se cierra con una síntesis conceptual de todas sus realizaciones. La Biblia es la síntesis de la antigüedad, como el Evangelio constituye el compendio del mundo grecorromano-judaico, y El Libro de los Espíritus la síntesis del mundo moderno. Pero cada una de esas sumas no trae consigo sólo los resultados de la evolución operada, porque contiene además los gérmenes del porvenir. Y en la síntesis evangélica debemos considerar, sobre todo, la presencia del Mesías como una intervención directa de lo Alto para la reorientación del pensamiento terreno. Gracias a esa intervención los principios evangélicos pasan directamente, sin necesidad de readaptaciones o modificaciones, en su pureza primitiva, a las páginas del presente libro, como las vigas maestras de la edificación de la nueva Era.
- Herculano Pires -
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VISIÓN ESPÍRITA DE LA DEPRESIÓN
La
depresión es considerada la enfermedad del siglo. Según los estudios más
recientes, la depresión debería, dentro de los próximos 20 años, ocupar el
primer lugar entre las enfermedades que más afectan a la población
mundial. Pero, ¿cómo explica el espiritismo la depresión? ¿Cómo puede
ayudar a la doctrina espírita en la lucha contra esta silenciosa y grave
enfermedad?
Primero,
necesitamos entender qué es la depresión. La depresión es un trastorno
mental caracterizado por depresión persistente o pérdida de interés en las
actividades, que afecta significativamente la vida diaria. Se estima que
en Brasil hay más de 2 millones de casos nuevos por año. El problema con
la depresión es su dificultad en el tratamiento y la percepción. Mucha
gente confunde la depresión con una tristeza muy grande. Sin embargo,
según los expertos, la depresión tiene un carácter más profundo. Es
similar a una tristeza muy grande, pero esta tristeza tiende a no desaparecer,
a no encontrar solución y solo a permanecer escondida en la mente de la persona
en forma de angustia o dificultades para mantener el ánimo en las actividades
diarias.
Sabemos
que en el espiritismo toda enfermedad tiene su origen en los desórdenes del
alma. Cualquier enfermedad física tiene una enorme conexión con la
situación espiritual del individuo. La conexión fluida con el cerebro es
la responsable de las impresiones físicas que nuestro cuerpo recibirá sobre
nuestra espiritualidad. Entonces, si te instalas en algún tipo de
adicción, por ejemplo, podemos terminar teniendo situaciones en las que van a
surgir enfermedades, si a alguien le crece mucho el enojo durante su vida, por
ejemplo, pueden surgir algunos problemas cardíacos. Siguiendo este
entendimiento, la depresión también está vinculada a cuestiones espirituales
muy profundas que merecen atención.
Digo
esto, ahora entendemos que la depresión es una enfermedad del cuerpo y del
alma. sus efectos son definitivamente muy dañinos y silenciosos. Los
estudios revelan que más de la mitad de las personas con depresión no saben que
la padecen hasta que la enfermedad alcanza un estadio avanzado. Esto hace
que sea difícil lidiar tanto con lo espiritual como con lo material. Otro
factor importante a destacar es la importancia de los profesionales sanitarios
en la lucha contra esta enfermedad. Ningún centro espírita o espíritu
superior NUNCA indicará que se detenga el tratamiento médico ante una
enfermedad.
Sabemos
que el tratamiento material implica diferentes tipos de terapia y, en casos más
graves, incluso el uso de medicamentos. En el trato espiritual, se
acostumbra utilizar países de trato espiritual y conexiones superiores con
espíritus amigos. Es necesario comprender que cuando se trata de una
enfermedad con origen en el campo espiritual, la enfermedad se vuelve más
compleja de trabajar, y puede involucrar problemas de vidas pasadas,
transgresiones a la ley divina y hasta obsesiones agudas.
Por
ser una enfermedad donde el pensamiento se alimenta de manchas de aceite de
pesimismo y graves conflictos internos, los espíritus se dedican a tratarla
como una enfermedad espiritual, donde el espíritu por diversas razones -desde
la rebeldía y hasta la conexión fluida con el mal- puede volver atrás rehén de
sus propios pensamientos. Los pensamientos pueden ser propios o sugeridos
por espíritus infelices que se complacen en esta situación de deshonra
moral. Es importante señalar que, independientemente del motivo, la
enfermedad es muy grave y tiene tantas complicaciones que en muchos casos se
suicidan mientras la padecen.
El
espiritismo tiene un papel fundamental, pero no exclusivo, en la
curación. A través del espiritismo y la reforma íntima, el paciente podía
ver mejor el camino de la curación. El tratamiento médico terrenal es
indispensable, sin embargo, el tratamiento espiritual puede ayudar. Al
tratarse de una enfermedad ligada a los fluidos mentales, existen tipos de
países que pueden ayudar a paliar los síntomas psicosomáticos y hacer menos
doloroso el camino hacia la liberación espiritual de esta enfermedad.
A
través de la doctrina espírita, usted puede repensar su situación, recuperar
recuerdos pasados indirectamente y con la fuente de aprendizaje para poder
levantarse frente a todas las dificultades. El Centro Espírita cuenta con
los medios de comunicación para ayudar a través de la atención fraterna, la
consulta con el plano espiritual y los estudios doctrinales. Según
Emmanuel “no hay mejor medicina que el evangelio” Por lo tanto, la doctrina puede ser una
herramienta importante para ayudar a quienes se encuentran perdidos en medio de
los tormentos de la depresión.
La
enorme cantidad de información que se puede encontrar sobre este tema trae
consigo también un mayor compromiso con el estudio. Ante todo, el
depresivo necesita ser tratado como una persona que necesita de todo nuestro
apoyo y apoyo para deshacerse de los pensamientos que vibran y resucitan en su
alma como fuente de agotamiento psíquico. El evangelio es para nosotros,
espiritistas, la medicina moral que necesitamos para superar nuestras otras
desgracias y todas nuestras dificultades. Una enfermedad se puede superar
con menos dolor si eres consciente de ello.
Necesitamos
entender que el estudio doctrinal es el escudo más eficaz que tenemos sobre los
problemas que nos afectan en un grado más profundo y para ello se necesita
mucha dedicación. Las conexiones fluídicas espirituales sólo serán
atacadas o formadas con temas depresivos cuando nos encontremos con la guardia
baja (arrendamiento: moralmente desprevenidos o con conexiones más pobres a
través de nuestra vibración mental).
El camino hacia la curación es doloroso y realmente
complicado. Sólo con mucha oración, tratamiento médico y espiritual y
sobre todo: desde el autoconocimiento, seremos libres para convertirnos frente
a nuestros males. Damos la bienvenida a los que buscan ayuda con la
depresión en el espiritismo, aunque el camino no es fácil, pero la conquista es
sublime.
Estudia, ejercita tu
voluntariado, capacítate para conocerte a ti mismo y juntos ganaremos todas las
batallas para ser mejores espíritus. ¡Con la Gracia de Dios, mucha
paz mis amigos, mucha paz!
- Felipe Gama -
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BAUTISMO
"Y los que oyeron fueron bautizados en nombre del Señor Jesús." - (Hechos, 19:5.)
En los distintos departamentos de la actividad cristiana, en todos los tiempos, surgen controversias relativas a los problemas del bautismo en la fe.
El sacerdocio creó para eso, ceremonial y sacramentos. Hay bautismos de recién nacidos, en la Iglesia Romana; en otros centros evangélicos hay bautismo de personas adultas. No obstante, el creyente podría analizar debidamente el asunto, extrayendo mejores hilaciones con la ascendencia de la lógica. La renovación espiritual no se verificara tan solo con el hecho de aplicarse más agua o menos agua o con la circunstancia de procesarse la solemnidad exterior en esa o en aquella edad física del candidato.
Determinadas ceremonias materiales, en ese sentido, eran comprensibles en las épocas remotas en que fueron empleadas.
Sabemos que el curso primario, en la instrucción infantil, necesita de colaboración de figuras para que la memoria del niño atraviese los umbrales del conocimiento.
El Evangelio, entretanto, en sus luces ocultas, hace inmensa claridad sobre la cuestión del bautismo.
"Y los que oyeron fueron bautizados en hombre de Jesús. "
Ahí reside la sublime verdad. La bendita renovación del alma pertenece a aquellos que oyeron las enseñanzas del Maestro Divino, ejercitándoles la práctica. Muchos reciben noticias del Evangelio, todos los días, mas solamente los que oven estarán transformados.
El bautismo es un ceremonial que se inició en el seno de algunas religiones y viene a significar simbólicamente un inicio, una renovación, un peldaño más que se asciende en la infinita escalera evolutiva espiritual. En la actualidad la idea del bautismo como iniciación, se ha extendido a otros ámbitos sociales. Así se habla de bautismo en el deporte, en los acontecimientos de inauguración empresarial, en las experiencias bélicas cuando se habla de “ bautismo de fuego”, etc.
Al mismo tiempo, la idea supone muchas veces la significación de una entrada en algo más grande, mejor o más perfecto. Significa también estreno, prueba de algo por primera vez. En definitiva, lo que se supone la palabra bautismo, referido en su aspecto religioso, es que es un cambio de etapa en la vida de una persona.
El bautismo en si mismo, no está libre de fuertes connotaciones religiosas, pues las religiones lo crearon y lo adoptaron como ceremonia de iniciación, aportando cada una sus particulares rituales diferenciadores, que indicaban que el neófito entraba a formar parte de la iglesia o comunidad religiosa en cuestión, o que sus pecados le eran perdonados. Si a quien se bautizaba era a un niño recién nacido, ¿ qué pecados se le estaban perdonando, cuando no podía haber cometido aún ninguno?, a no ser que hubiese existido anteriormente y haberlos cometido entonces, pero..... las iglesias cristianas no reconocen todavía la reencarnación....
Puesto que en el caso de las religiones el bautismo supone la admisión de un nuevo ser que aumenta el número de los fieles de tal confesión, esta ceremonia que le acompaña supone una celebración festiva de bienvenida, porque para todas las sociedades humanas y para todas las iglesias, el tener más miembros, les hace sentirse más fuertes y más seguros en medio de sus convicciones y de la sociedad en donde existen.
Se dirá: “ Pero si el propio Jesús quiso ser bautizado, por qué no lo íbamos a ser nosotros también?”.
Las iglesias cristianas a esta ceremonia le han dado el significado de que no solo se pasa formar parte de ellas por este modo, al que han dado el título de “Sacramento”, sino de que el llamado pecado “original” que a todos se nos achaca por el solo hecho de haber nacido, como herencia maldita de un pecado cometido por nuestros primeros padres, desaparece con la ceremonia, o que es “lavado” en ella por el agua, y por el Espíritu Santo, por lo tanto perdonado.( Es de hacerse notar que este agua, normalmente no es un agua cualquiera, sino un agua “bendecida”, esto es, que contiene unas propiedades sobrenaturales o místicas especiales. Y supuestamente el Espíritu Santo, según lo que propone este Sacramento, no ampara ni perdona a la persona ( ni aún recién nacida), si no es por el ceremonial del bautismo.... ( Si realmente esto fuese así, me parecería que tendríamos un Dios de lo más injusto y absurdo.)
Es de señalar que en los tiempos de Jesús esa ceremonia ya existía entre los judíos junto a la de la circuncisión ( a la que Jesús también fue sometido, con arreglo a sus leyes vigentes, como lo fueron todos los niños varones de su comunidad judía), y con ella iniciaban o admitían a los “conversos”. Jesús siempre fue del criterio diferenciador de dar a Cesar lo que es de Cesar y a Dios lo que es de Dios, por tanto dando ejemplo de sumisión a las leyes y normas religiosas establecidas por la sociedad de su época, se sometió de buen grado al bautismo en el río Jordán de manos de su primo Juan, acreditando así que Él era un judío más en aquella sociedad tan primaria; sin embargo Jesús no tenía por si mismo necesidad alguna de someterse a esa ceremonia, porque El ya estaba desde el nacimiento formando parte de su pueblo y de su religión y costumbres judaicas, en donde estaba censado, y había sido sometido a la circuncisión . Por lo demás, si el bautismo lavaba el pecado original, Jesús estaba libre de él por ser un Ser Superior en misión entre los humanos, pero pasó por esa circunstancia dando buen ejemplo de aceptación de lo establecido.
Por otra parte ese pecado original que se pretende que borre el bautismo, o mejor dicho, su ceremonia, nunca ha existido, a no ser que se esté admitiendo la reencarnación, porque si tal pecado con sus ceremonias exculpatorias, pudiese ser admitido, ello contradeciría la infinita perfección del Creador.
El auténtico pecado original que portamos al nacer, es el de nuestro propio pasado deudor en existencias anteriores, como espíritus inmortales que somos, con arreglo una Justicia Divina perfecta, que se cumple con la ley de Causa y Efecto, y los errores del pasado o karma, no se quitan lavándolos con agua bendita ni con ceremonias religiosas, sino rectificando conductas y comportamientos y haciendo el bien en donde antes hicimos el mal.
El verdadero bautismo bien entendido, debe ser el de la persona que no solo conoce el Evangelio de Jesús, sino que responde a su llamada, haciendo y hace de sus principios morales su norma de vida, asumiendo siempre la Voluntad del Padre, lo que indefectiblemente conlleva un proceso de cambio y perfeccionamiento del espíritu, pues esa es la meta de todos y el sentido final de esta vida. Y siendo este bautismo algo íntimo en el espíritu encarnado, cada vez que la persona se humilla ante Dios a quien pide perdón por sus faltas y debilidades, y ante el que desea rescatar su falta, cada vez que tropezamos en el camino de la evolución, que suponen las pruebas en las vidas terrenales, y nos queremos levantar de nuevo poniendo los ojos y la fe en la misericordia del Padre, estamos renovando ese bautismo auténtico del espíritu que no necesita de ceremonias ni de rituales para ser lo que en realidad es: Una nueva oportunidad que el Creador siempre nos otorga para rectificar los errores del alma con su ayuda, que es la que nos brinda el mundo espiritual y el Evangelio de Jesús.
- José Luis Martín -.
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VALORACIÓN ESPIRITA SOBRE EL MATRIMONIO
Jorge Hessen
Un reciente estudio publicado en el Jornal Research in Personality afirma que la vida de casado puede no ser muy buena, permanecer soltero tiende a ser peor. Stevie Yap, de la Universidad Estadual de Michigan, coordinador de la pesquisa, expone que las personas que se casan se acercan a la “felicidad” en los primero años de la experiencia matrimonial, sin embargo, con el pasar de los años, esa “felicidad” se enfría un poco. El estudio señaliza que el casamiento no torna necesariamente a la persona más feliz, comparando a la vida de soltero, sin embargo resguarda la “felicidad” conquistada en la vida de pareja.El casamiento, “de acuerdo con las leyes naturales, proporciona el avance social”. (1) Hay, según Stevie, “un vinculo de largo plazo entre el casamiento y la felicidad, eso equivale afirmar que el casamiento es bueno y hace mucho bien”. (2) Por otro lado, comprendemos que, si hay casamientos edificados por los lazos espirituales, existen consorcios sedimentados solamente en los bienes materiales. Obviamente, “las familias vinculadas espiritualmente son más felices se fortalecen por el mejoramiento y se perpetuán en el más allá del túmulo; más, las familias tejidas apenas por las uniones físicas son frágiles y se extinguen con el tiempo y muchas veces se disipan moralmente, ya en la existencia actual”.(3)
Hoy en día vivimos la era de la alineación, del estar solitario y de las uniones descartables, y eso ha provocado la desestructura familiar. Estamos bajo el yugo de la alineación en masa. En esa coyuntura las personas permanecen ausentes a los hechos modernos que las rodean; son constreñidas emocionalmente de mayor concentración o sensibilidad social; creen ser innecesario cualquier tipo de ejercicio mental o espiritual; se regocijan en direccionar todos los esfuerzos de sus vidas la ocio, al placer y entretenimiento.
Conviven o sobreviven de la substitución del Ser por el Tener. La necesidad de espiritualización es sobrepujada por el vicio en diversión. Los entretenimientos giran casi siempre en torno al erotismo, a la violencia y banalidades.
En razón de ese escenario, paira gran amenaza sobre la estabilidad familiar, y cuando la familia es amenazada, por cualquier razón, la sociedad pierde la dirección de la paz. La dialéctica materialista, los hodiernos conceptos y promociones sensualistas, han investido contra la organización familiar, dilacerando el matrimonio (monogamia) y sugiriendo el amor libre (poligamia promiscua).
Hay los que ven en el cónyuge una verdadera prueba de paciencia, pues sus santos no se cruzan. Bajo el cometimiento de las apariencias algunos pareja que acreditaban amarse locamente, cuando son obligados a vivir con las personas “amadas”, no tardan en reconocer que eso no era sino un “amor” físico y fugaz.
Cuando los valores cristianos pierden significado, aguzamos el egoísmo y desmoronamos la felicidad. Muchos casamientos pueden ser clasificados de “accidentales” – por efecto de atracción momentánea, precipitada y sin cualquier ascendente espiritual; o casamientos “de prueba”, esto es, reencuentro de las almas para reajustes; matrimonios “sacrificiales”, cuando hay unión de espíritus iluminados con seres moralmente primitivos, con el objetivo de redimirlas; Existen los casados “afines”, donde hay encuentros de almas que se buscan para las realizaciones eternas.
Pero la inmensa mayoría de las parejas en la Tierra se compone de forzados bajo las esposas. En el casamiento, cuando uno de los consortes rumbo para la relación extraconyugal, la tarea es de batalla y llanto intensos; entretanto, aun así, en el sacrificio sentimental, la persona traicionada crece y se ilumina.
Obviamente, los infieles no escapan a las situaciones infelices del endeudamiento sentimentales rebajados de manera injusta, que invariablemente rescataran en momento inevitable, parcela a parcela, por el dispositivo de los principios de causa y efecto.
El proceso de educación del Ser para la Divinidad tiene su base en la Ley de la Reencarnación y en el trabajo incesante”. (4) Hay uniones que, en el inicio, parece que jamás ser simpáticas, y cuando uno y otro se conocen bien y se estudian bien, acaban por amarse con un amor tierno y duradero, porque reposa sobre la afinidad moral! En verdad, es el Espíritu que ama y no el cuerpo, y, cuando la ilusión material se disipa, el espíritu ve la realidad. ¿Sería admisible a las parejas que se conocieran y se amaran en el pasado (re) se reencontrarán en otra existencia corporal y reconocerse?
¡Aseguran los Benefactores que no! Más si pueden sentirse atraídas. Y, “frecuentemente, diversa no es la causa de intimas ligaciones fundadas en sincera afección. Dos seres se aproximan debido a circunstancias aparentemente fortuitas, más que en realidad resultan de la atracción de dos Espíritus, que se buscan recíprocamente por entre la multitud.
En fin, en el casamiento tenemos la base de los reflejos apreciables o aborrecibles que el pasado nos restituye. Y no está de más recordar que el matrimonio no existe para exaltación egoísta de la parentela humana, más si para ser una institución bendecida donde, casi siempre, se demanda la renuncia y el sacrificio de una existencia entera.
TRADUCIDO POR: M. C. R.
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