miércoles, 26 de marzo de 2025

El orgullo ( 2ª mitad)

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.-Manifestaciones espíritas

2.-Un deber de conciencia

3.- El orgullo ( 1ª mitad)

4.- El orgullo ( 2ª mitad)

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       MANIFESTACIONES ESPÍRITAS

La idea que las personas se forman acerca de los espíritus vuelve a primera vista incomprensible el fenómeno de las manifestaciones. 

Como esas manifestaciones no pueden ocurrir sin la acción del espíritu sobre la materia, los que consideran que el espíritu es la ausencia absoluta de materia se preguntan, con cierta apariencia de razón, cómo puede obrar materialmente. Ahora bien, ahí está el error, pues el espíritu no es una abstracción, sino un ser definido, limitado y circunscripto. 

     El espíritu encarnado en el cuerpo constituye el alma. Cuando lo abandona, en ocasión de la muerte, no sale de él desprovisto de toda envoltura. Todos los espíritus nos dicen que conservan la forma humana y, en efecto, cuando se nos aparecen, los reconocemos con esa forma. Observémoslos con atención en el instante en que acaban de dejar la vida. Se encuentran en un estado de turbación: todo es confuso alrededor suyo. Ven su cuerpo, entero o mutilado, según el tipo de muerte que han sufrido. Por otra parte, se reconocen y se sienten vivos. Algo les dice que ese cuerpo les pertenece, y no comprenden cómo pueden estar separados de él. Continúan viéndose con la forma que tenían antes de morir, y esa visión produce en algunos de ellos, durante cierto lapso, una singular ilusión: la de creerse todavía vivos. Les falta la experiencia del nuevo estado en que se encuentran, para convencerse de la realidad. Cuando se ha superado ese primer momento de turbación, el cuerpo pasa a ser para ellos una vestimenta inútil, de la que se han desembarazado y que no echan de menos. Se sienten más livianos y como si se hubieran liberado de un fardo. No experimentan ya los dolores físicos, y se consideran dichosos de poder elevarse y surcar el espacio, como tantas veces lo hicieron en sus sueños, cuando estaban vivos. No obstante, a pesar de que les falta el cuerpo, constatan su personalidad; tienen una forma, pero que no les molesta ni les incomoda. Por último, conservan la conciencia de su yo y de su individualidad. ¿Qué conclusión extraeremos de ello? Que el alma no deja todo en la tumba, sino que algo se lleva consigo.

- El Libro de los Médiums -

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                Un Deber de Conciencia


  El hecho lo protagonizaron  médicos y hospitales de varios municipios de Río Grande do Sul (Brasil), cuando estos se negaron a practicar el aborto a una adolescente de 14 años, a pesar de la autorización judicial que traía consigo. Este caso fue noticia de los medios de comunicación en el año 2005. 

    Según las noticias, la joven dijo que su gravidez era fruto de un estupro y obtuvo del juez el permiso para realizar el aborto, pero eximiendo a médicos y hospitales de que se dispusiesen a eliminar la vida que latía en su vientre.

    Aunque el juez haya autorizado el aborto, no le cabría el derecho de obligar a nadie a realizar el asunto, pues no siempre la legalidad de un acto lo convierte en moral.

    Lo que es de resaltar en la actitud de esos médicos es la conciencia del deber. El deber de defender la vida, asumido ante sí mismos.

    El deber es la obligación moral de la criatura para consigo misma primeramente y después para con los demás.

    Al concluir la carrera, los médicos hacen un juramento, el mismo juramento hecho por Hipócrates, un sabio griego que vivió en el siglo V antes de Cristo, y es considerado como el Padre de la Medicina.

El juramento dice lo siguiente: 

Yo, solemnemente, juro consagrar mi vida al servicio de la Humanidad.

Daré, como reconocimiento a mis maestros, mi respeto y mi gratitud. Practicaré mi profesión con conciencia y dignidad.

La salud de mis pacientes será mi primera preocupación.

Respetaré los secretos a mí confiados. Mantendré, a toda costa, en lo máximo posible, la honra y la tradición de la profesión médica. Mis colegas serán mis hermanos.

No permitiré que concepciones religiosas, nacionales, raciales, partidarias o sociales, intervengan entre mi deber y mis pacientes.

Mantendré el más alto respeto por la vida humana, desde su concepción.

Incluso bajo amenaza no usaré mi conocimiento médico en principios contrarios a las leyes de la Naturaleza.

Hago estas promesas, solemne y libremente, por mi propia honra.

    Al hacer tal juramento, el médico pasa a tener un deber moral consigo mismo. Y si lo violase, estará hiriendo su propia conciencia.

    Al comprometerse con ese ideal, el médico también establece el deber para con los otros, que es el segundo paso del deber ético-moral.

    Es lamentable que muchos de esos hombres y mujeres que juraron, solemne y libremente, que mantendrían el más alto respeto por la vida humana, desde su concepción, usen sus conocimientos médicos para eliminar la vida que late en el santuario del vientre materno.

    Por otro lado, es admirable el coraje y la honra de esos hombres y mujeres que no se permiten ensuciar sus manos con sangre inocente, aun bajo cualquier presión.

    Eso es por que saben que si actúan en desacuerdo con el juramento hecho por libre voluntad, no tendrán como  mirarse en el espejo de la conciencia y sentirse como un ciudadano honrado.

     ¡El deber es la ley de la vida. Con él deparamos en las más ínfimas particularidades, como en los actos más elevados.

    En el orden de los sentimientos, el deber es muy difícil de cumplirse, cuando entra en antagonismo con las atracciones del interés y del corazón. No tienen testimonios de sus victorias y no están sujetas a represión sus derrotas. 

    El deber comienza, para cada uno de nosotros, exactamente en el punto en que amenazáis la felicidad o la tranquilidad de vuestro prójimo; termina en el límite que no deseamos que nadie trasponga con relación a nosotros.

    El deber es el más bello laurel de la razón; desciende de esta como un hijo de su madre.

    El hombre tiene el deber de amar, no porque preserve de males la vida, males de los que la humanidad no puede sustraerse, pero que confiere al alma el vigor necesario a su desenvolvimiento.

    El deber crece e irradia bajo la más elevada forma, en cada uno de los estadios superiores de la Humanidad.

    Jamás cesa la obligación moral de la criatura para con Dios. Tiene esta que reflejar las virtudes del Eterno, que no necesita esbozos imperfectos, porque quiere que la belleza de Su obra resplandezca a sus propios ojos.

 


Redacción de Momento Espírita, con base en el item 7 del cap. XVII de El Evangelio según el Espiritismo, de Allan Kardec,




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                                                   EL ORGULLO  (1ª Parte)
¿Qué es el orgullo?

Es el elevado concepto que alguien se hace de sí mismo; es una especie de amor propio que nos inspira una idea exagerada de nuestro merito que nos incita a inculcarlo a otros; es un defecto del alma humana, invadiendo lo más intimo de la persona; es el vicio de la inteligencia, así como la humildad es su virtud. Como la inteligencia es la parte más noble del ser humano, su virtud es la mayor de todas las virtudes y su vicio es el peor de todos sus vicios.

El orgullo no encuentra hospedaje en una persona de inteligencia equilibrada; esta se rinde a la constatación de la verdad, que acabó con cualquier presunción. La realidad de nuestras propias limitaciones es el más eficaz de los convites a la humildad.

 Es de científicos y filósofos, esto es, de  personas realmente sabias que se recogen las más sorprendentes manifestaciones en contra de cualquier tipo de orgullo. Una cultura que despertase el orgullo no sería una cultura con (mayúscula) – que se coloca ante la realidad con la intención de comprenderla – pues sería una cultura que presta culto a su propio ego. 

El orgulloso no se preocupa de conocer la verdad, sino solamente trata de ocupar una posición en la que pueda ser el centro la norma; libre de cualquier subordinado, pretende que todo este sujeto a sí mismo.

La afirmación de que el orgullo es el padre de todos los vicios no es un simple axioma, repetido por el uso, sino una realidad que justifica esa afirmación.

El orgulloso posee todos los vicios.

Es egoísta. Coloca su persona en el centro de todo, sirviéndose de una inteligencia incensada por el orgullo para justificar este egoísmo suyo.

Es injusto  De hecho, justicia significa respetar los derechos de los demás, mientras que el orgulloso solo reconoce un derecho; el suyo, que no le impone ninguna clase de obligación, pues él ignora la correlatividad de los términos y la dialéctica de las relaciones en la vida en sociedad.

Es ingrato. Solo el recuerdo de cualquier dependencia, próxima o remota, ya lo hace sufrir y se libera de ella rechazándola; mientras que la gratitud envuelve el reconocimiento de que una mano extraña nos ayudó a ser lo que somos. Él es fruto solo de sí mismo, pues el orgullo no le permite compartir con otros sus merecimientos.

El no tiene religión. Quien no admite ninguna dependencia de Dios. ¿Cómo podría tolerar que su alma se vuelva agradecida al Creador? El sentimiento religioso se basa en el reconocimiento de que fuimos creados y de que existe un Dios que cuida de todo; sin embargo, el orgulloso, no precisó que lo ayudasen a nacer y tampoco necesita que lo ayuden a vivir: ¡Su orgullo cuidará de todo!

Es inmoral. Es incapaz de admitir vínculos morales para su comportamiento quien se juzga superior a las leyes. Sus actos no precisan respetar moral alguna, pero imponen a otros normas morales. 

Es fanfarrón. Está siempre hablando de si, atribuyéndose elogios por hazañas jamás realizadas; expone como proezas actos que solamente su exagerada jactancia considera como tales. Es prepotente, arrogante, insolente y violento. Y se podría señalar, no para demostrar que el orgullo es de hecho el padre de todos los vicios, sino porque  el orgulloso realmente los posee todos, incluso el de presentarse con actitudes humildes y modestas.

Cuando el orgulloso habla de los otros, lo hace con desprecio y con sentimientos de compasión. Está claro que conversar contigo sobre ti y sobre los otros ya sería un acto excepcional; habitualmente evita la compañía de los demás, incapaces de comprenderlo, recogiéndose a meditar sobre su incomprendida grandeza.

Solamente el orgulloso es capaz de entender su ego y de dialogar con su orgullo, los otros son míseros mortales que merecen el desprecio, o si él quisiera ser benévolo, su compasión. Ya que lo quiere así, déjenlo solo; no lo perturben en la meditación sobre sus merecimientos. De eso se encargará la amarga soledad, que será un castigo a su orgullo. Cuando tuviere necesidad de los demás, no los encontrará. Es el castigo que se merece. Solo que, entonces acusará a todos de ser orgullosos. Es muy cierto que los defectos de los demás en realidad son los nuestros vistos en los otros.

Pero, ¿será que esta meticulosa excavación hecha en el alma vivida del orgulloso estará realmente exenta de un secreto deseo de  descubrir en él algo que existe dentro de nosotros mismos?

Está claro que el orgulloso hace mal en acusar a los otros de orgullo; pero, ¿Quién de nosotros estará totalmente inmune de un vicio que nació junto con el ser humano y que tal vez lo verá morir? Que no seamos totalmente víctimas de un vicio no significa que estemos totalmente exentos de él.  Hay dos cosas que no existen: un ser humano que sólo tenga vicios y por otro lado, un ser humano que solo tenga virtudes. 

Por detrás de la cortina del Yo” conservamos lamentable ceguera frente a la vida.…)

En todo y en todas partes, nos apasionamos por nuestra propia imagen.

En los seres queridos, habitualmente nos amamos a nosotros mismos, porque, si demuestran puntos de vista diferentes de los nuestros, aunque sean superiores a los nuestros, instintivamente disminuimos el cariño que les consagrábamos.

En las obras que hacemos del bien a que nos dedicamos, estimamos, por encima de todo, los métodos y procesos que se exteriorizan de nuestro modo de ser y entender, porque si el trabajo evoluciona o se perfecciona, reflejando el pensamiento de otras personalidades por encima de la nuestra, operamos casi sin percibirlo, con una disminución de nuestro interés  en los trabajos iniciados.

Aceptamos la colaboración ajena, pero sentimos dificultades para ofrecer el concurso que nos compete. Si  nos hallamos en una posición superior, donamos con alegría una fortuna al hermano necesitado que consideramos en una posición inferior, a fin de contemplar con voluptuosidad nuestras cualidades nobles en el reconocimiento de largo curso al que se siente constreñido, pero rara vez concedemos una sonrisa de buena voluntad al compañero más rico o más fuerte, puesto por los designios divinos delante de nosotros.

En todos los pasos de la lucha humana, encontramos la virtud rodeada de vicios y el conocimiento dignificante casi sofocado por los espinos de la ignorancia, porque, infelizmente, cada uno de nosotros de modo general, vive buscando su propio “Yo”

Entre tanto, gracias a la bondad de Dios, el sufrimiento y la muerte nos sorprenden en la experiencia del cuerpo y más allá de esta, llevándonos a los vastos continentes de  la meditación y de la humildad, en donde aprenderemos, poco a poco, a buscar lo que pertenece a Dios, en favor de nuestra verdadera felicidad en la vida.

( Continúa a continuación)

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                   EL ORGULLO  (2ª Parte)

( continúa de la anterior)

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Que el Divino Maestro siga bendiciéndonos y podamos, esforzarnos en reconocer nuestro propio orgullo, para que poco a poco, ingresemos en la senda de la Humildad. Pues Jesús decía: 

“Que el reino de los Cielos es para los humildes y no para los orgullosos”.

Los hombres cultos y talentosos, según el mundo, tienen por lo general una opinión muy alta de sí mismos y de su superioridad, consideran  las cosas divinas como indignas de su atención. Su mirada solo se concentra hacia su persona y  no pueden elevarse hasta Dios.           ( Personalmente en mi vida, yo he conocido muchos ejemplares así)...

A causa de su orgullo se rebelan en admitir el mundo Invisible, colocados en un pedestal, no desean descender. Jesús  nos quiso decir, que allí será admitido el que tenga simplicidad en el corazón y la humildad en el espíritu; que el ignorante que posea esas cualidades será preferido al sabio que cree en si antes que en Dios. Cristo coloca la humildad como la virtud que acerca a Dios y al orgullo entre los vicios que de Él alejan.

“En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús diciendo. ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: cualquiera que se humille, como este niño, ese será el mayor en el reino de los Cielos.

Aconteció un día de reposo, que habiendo entrado para comer en casa de un gobernante que era fariseo, estos le acechaban. (…) Observando cómo escogían los primeros asientos a la mesa refirió a los convidados una parábola diciéndoles:

Cuando fuerais convidados por alguien a alguna boda, no os sentéis en los primeros lugares, no sea que otro más distinguido este convidado y viniendo el que te convido, te diga: Da este lugar a este; y entonces te brinde el último lugar y lo ocupes con vergüenza. Ve siempre al último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba; entonces tendrás gloria delante de  los que se sientan contigo a la mesa. Porque el que se humilla será enaltecido y el que se enaltece será humillado."

Es el orgullo el que cierra los ojos al hombre, envanecido por su ciencia mundana. En la hora actual con las verdades reveladas por el Espiritismo, algunos incrédulos se asombran de que los espíritus realicen tan pocos esfuerzos para convencerlos de su autenticidad. Dios no quiere abrirles los ojos por la fuerza, puesto que se complacen en tenerlos cerrados. Les llegará su vez, pero es menester antes que sientan las angustias de las tinieblas y reconozcan a Dios, y no al azar, en la mano que hiere su orgullo. Dios escucha con bondad a quienes se dirigen a Él humildemente y no a aquellos otros que se consideran más que nadie.

Si rehúsan admitir la verdad, es porque su Espíritu no se haya todavía maduro para comprenderla, ni su corazón para sentirla. El orgullo es la catarata que empaña su vista. ¿De qué le sirve mostrar la luz a un ciego?

El terrible adversario de la humildad es el orgullo. Si Cristo prometía el reino de los Cielos a los más pobres es porque los grandes de la tierra se figuran que títulos y riquezas son recompensas que les han  concedido a su mérito, y que su esencia es más pura que la del pobre: creen que todo eso se les debe, de ahí que cuando Dios se los quita le acusen de injusto.

Ciegos los orgullosos, que no se dan cuenta de que Dios no hace distinción en el cuerpo del rico y del pobre, ambos desnudos son iguales. El Creador no ha hecho dos especies de hombres. El rico es igual al pobre, esto al orgulloso le hace sublevarse diciéndose:  yo, nacido de noble casta, uno de los grandes de la Tierra ¡Puedo ser igual a ese miserable andrajoso?  ¿Por qué lo puso Dios tan bajo y a mí, en cambio, tan alto? y no son capaces de preguntarse ¿Qué eran antes de ser nobles y poderosos? ¿ Quien no les dice que eran antes más pobres que los últimos de su servidumbre? Dios puede bajar, nuestra altiva frente, en el momento que más alta la ponemos. En la divina balanza todos los hombres pesan igual. Únicamente las virtudes los distinguen  a los ojos de Dios. Todos los espíritus son de una misma esencia y todos los cuerpos han sido modelados con idéntica arcilla. Vuestros títulos y nombres no cambian en nada las cosas, quedan en el sepulcro.

El obrar bien con humildad, hará que vayamos poco a poco demoliendo los altares erigidos al orgullo.

No debemos lamentar, las calamidades que nosotros mismos hemos acumulado sobre nuestras cabezas. Desconocíamos la santa y Divina moral de Cristo; no nos asombremos, de que la copa de la iniquidad se haya desbordado en todas partes.

El malestar se ha generalizado. ¿A que atribuirlo si no es a nosotros mismos? ¿Buscamos aplastarnos los unos a los otros? No podemos ser felices sin la mutua benevolencia, y ¿Cómo podría existir esta junto con el orgullo? El orgullo, he aquí la fuente de todos nuestros males.

Hemos de destruirlo, si no queremos ver en la humanidad perpetuarse sus funestas consecuencias. Para esto, un solo medio se nos ofrece, pero ese medio es infalible, y consiste en tomar por regla invariable de conducta la ley de Cristo, ley que hemos rechazado, o falseado en su integración. Tenemos más estima a lo que brilla y halaga la vista, que a aquello otro que toca el corazón. El vicio que se desarrolla en la opulencia constituye el objeto de nuestras adulaciones, en tanto solo dedicamos una mirada desdeñosa al verdadero merito que está en la oscuridad.

Un rico libertino se presenta en cualquier parte, perdido de cuerpo y alma, y todas las puertas se le abren, todas las atenciones son para él, y al hombre de bien que vive de su trabajo solo nos dignamos a concederle apenas un saludo.

Cuando consideramos las personas según el peso del oro que poseen, o de acuerdo al apellido que llevan ¿ Qué interés tendrán ellas en enmendar sus faltas? Muy distinto seria si el vicio dorado fuese castigado por la opinión pública como lo es el vicio harapiento. Pero el orgullo se muestra indulgente con todo lo que halaga.

“Siglo este de concupiscencia y de dinero” hemos permitido que las necesidades materiales prevalezcan sobre el buen sentido y la razón. Todos queremos elevarnos por encima de nuestros hermanos y la sociedad está sufriendo las consecuencias.

Cuando el orgulloso alcanza limites elevados, es indicio cierto de una caída próxima, porque Dios hiere siempre a los soberbios. Si en ocasiones les deja ascender, lo hace para darles tiempo a reflexionar y enmendarse bajo la acción de los golpes, que de vez en cuando, asesta su orgullo para que les sirvan de advertencia. Pero, en vez de humillarse, el orgulloso se subleva. Entonces, es cuando han colmado la medida, i Dios los  derriba por completo, y su caída es tanto más terrible cuanto más alto habían subido.

Pobre raza humana, cuyo egoísmo ha corrompido todos los caminos, recobra, empero, tu valor: en su infinita Misericordia, Dios te envía un remedio poderoso para tus males, un socorro inesperado en tu extrema miseria. Abre los ojos a la luz. Ve aquí en estas palabras las almas que vuelven para reconducirte a tus verdaderos deberes. Con la autoridad que nos otorga la experiencia, te decimos, que son muy poca cosa las vanidades y grandezas de la pasajera existencia, si se las compara con la eternidad. Allá es el mayor quien ha sido el más humilde entre los pequeños de la Tierra. Que el que más amó a sus hermanos es quien será más amado en el Cielo. Que los poderosos de este mundo, si abusaron de su autoridad, se verán reducidos a obedecer a sus servidores. Que la Caridad y la Humildad, en suma, esas dos hermanas que marchan de la mano, son los títulos más valiosos para obtener gracia ante Dios.

Nunca nos entreguemos a la desesperanza, ni al abandono. No somos una piedra suelta en el lecho del río del destino, condenada a rodar incesantemente. Tenemos una meta, que nos aguarda y que alcanzaremos.

Analicemos nuestros actos mediante la reflexión, y descubramos las incalculables posibilidades de realización.

Es necesario que prestemos atención y cuidemos la conducta del vehículo carnal.

( Final del artículo)

 - Mercedes Cruz Reyes-

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martes, 25 de marzo de 2025

Conversación entre un hijo y el Espíritu de su padre.

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.-  Personajes de ciencia que acreditaron la Reencarnación (7)

2.-  ¿ Qué es ser espírita ?

3.- Personajes de ciencia que acreditaron la Reencarnación (8)

4.- Conversación entre un hijo y el Espíritu de su padre.

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 PERSONAJES DE CIENCIA QUE ACREDITARON LA REENCARNACIÓN

                                                   ( 7 )

-( Continuación)

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       Siguiendo en la línea de los grandes investigadores en el terreno de la Reencarnación, tenemos al doctor Brian Weiss, jefe de Psiquiatría del hospital Mount Sinai de Miami; autor de obras tan importantes como son: Muchas Vidas Muchos Maestros, A través del Tiempo, Lazos de Amor Etc... El doctor Weiss ha desarrollado técnicas especificas de regresión de memoria a través de hipnosis, con más de mil casos comprobados de Reencarnación. Como ejemplo valga el caso de Jack ( piloto con varias sintomatologías y fobias)
   Jack era un piloto de aviones de carga, de cuarenta años, que padecía una serie de síntomas físicos y psicológicos. Físicamente sufría migrañas, artritis gotosa y alta presión sanguínea. Picológicamente, Jack se iba encolerizando durante semanas enteras y de repente descargaba su furia con una intensidad próxima a la ira. También sufría de una fobia mono sintomática muy particular. Todas las mañanas, cuando se ajustaba el cinturón de seguridad y se preparaba para el despegue, miraba varias veces por la ventanilla, nervioso, para asegurarse de que su avión conservaba aún el ala derecha.

  Como había sido piloto de las fuerzas aéreas durante varios años antes de convertirse en aviador comercial, tenía mucha experiencia y era muy responsable. Nunca se había encontrado con una situación de emergencia que hubiera podido provocar su nerviosismo actual. Sin embargo, al despertar cada mañana, se preguntaba si ese era el día en que a su avión se le desprendería el ala.

   Durante la terapia. Jack volvió a varias vidas pasadas, en una combinación de regresión clásica y flujo de momentos claves. En la primera sesión recordó haber sido vaquero en el Viejo Oeste. En esa vida murió aplastado por una roca que cayó sobre él mientras cruzaba a caballo un paso de montaña. Al revivir la experiencia de muerte recordó la sensación sofocante. Prosiguiendo con la regresión, pasó a una vida diferente y a un segundo momento clave.

   Descubrió que había sido piloto de la fuerza aérea alemana, y que le habían derribado en Alemania el fuego de su propio bando, durante la Segunda Guerra Mundial. Los disparos de los suyos habían desprendido el ala derecha de su avión. Jack murió al caer a tierra el destrozado aparato. Al experimentar de nuevo la muerte y la etapa entre dos vidas que le siguió, revivió también el terrible enfado y la frustración que había sentido por el error que le costó prematuramente la vida, obligándolo a abandonar a su joven familia.

   

Edgar Cayce; fue un extraordinario sensitivo americano que dejó una gran documentación sobre las vidas sucesivas. Un total de 2.500 archivos de casos tratados por él, nos da la dimensión del extraordinario trabajo que realizó este importante sensitivo. Él no era médico.


Para él no fue fácil, ya que sus conceptos religiosos y sus estudios exhaustivo de las Escrituras, no le daban la clave y las respuestas que él necesitaba: en ella no encontraba alusiones a las vidas sucesivas a pesar de que estaban allí. Edgar Cayce terminó por rendirse a la evidencia.

       También hizo alusiones a los tratamientos médicos del antiguo Egipto, él fue uno de los pioneros de las terapias regresivas a pesar de su resistencia a aceptarlas. Cayce era un hombre simple, religioso, ingenuo, de instrucción media, sin embargo con un vastísimo conocimiento conquistado en el pasado. En resumen, un hombre “normal”.            Desencarnó en 1.945 a los 77 años de edad.  La doctora Gina Cerminara realizó numerosos estudios con base en las experiencias de Cayce. 

 

La Doctora Gina Cerminara  fue
 licenciada y doctora en Psicología por la universidad de Wisconsin. Esta 
 doctora nos dice “el Karma es una ley psicológica que actúa principalmente en el campo psicológico, ya que las circunstancias físicas son apenas el medio por el cual la finalidad psicológica es alcanzada.




( Continuará )

 
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¿QUE ES SER ESPÍRITA ?

  

     En la obra "Iniciación al Espiritismo", pregunta G.Mélusson; - ¿"Qué es un espírita?". Y responde: "Ser espírita es, ante todo, practicar el bien y la moral que la Doctrina Espírita enseña, y esto se puede dar, tanto con alguien que nunca asistió a ninguna experiencia, o que en absoluto se interesa por las experiencias, como otros que tienen pasión por los fenómenos, desde el más vulgar, el de mesa, hasta el más interesante, el de la escritura mecánica; desde el más maravilloso, el de la incorporación mediúmnica, hasta el más increíble, el de la reconstitución temporal del cuerpo físico del Espíritu desencarnado. Y prosigue: "Otros hay finalmente, que por el estudio del verdadero Espiritismo, llegaron a la comprensión del deber, a la concepción de la fraternidad universal y que con o sin fenómenos, se hallan conscientes del destino humano, del por qué de la vida, del objetivo final, y actúan de acuerdo con las ideas que de todo eso adquirieron". Y acentúa más adelante- " Es importante decir que el buen espírita posee el espíritu de más amplia tolerancia e indulgencia para con todos, menos para consigo mismo". Y continúa: " El espírita ponderado da siempre muestras de buen humor, nunca se encoleriza y se esfuerza por combatir en sí mismo la impaciencia, la vivacidad y la acritud. De ningún modo se encoleriza y siempre perdona a los demás; huye de las querellas, del arrebatamiento y la exasperación; jamás se rebela, aunque si lo hace contra la más flagrante injusticia, que solo le inspira piedad, sacrificio y reparación, nunca furor, violencia o desorden. Es por eso que el espírita reflejado es evolucionista y no revolucionario, al buscar la realización del ideal de justicia, de fraternidad y de igualdad a la que aspira".
Por lo transcrito se ve como es el arduo trabajo de reforma íntima a que se debe someter quien quiera ser espírita. Tales obligaciones son todavía reclamadas más rigurosamente a aquellos que aceptan la responsabilidad de la dirección y orientación en el Espiritismo. La disciplina no puede estar lejos en el comportamiento de los disciplinadores. Siendo como es, el Cristianismo primitivo en nueva fase, el Espiritismo cristiano está adscrito a las normas indicadas en las obras de la Codificación kardeciana, bajo la luz del Evangelio.
(Anuário Espírita 1968). 

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PERSONAJES DE CIENCIA QUE ACREDITARON LA REENCARNACIÓN

                                                   ( 8 )

-( Continuación)

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Finalmente no podríamos dejar de mencionar también al Doctor Hamendra Banarjee; catedrático en Psicología, con más de 1.000 casos comprobados de Reencarnación. A destacar uno de sus casos;  el de la niña Romy:


Romy y sus padres vivían en la ciudad de Desmoines, estado de Iowa E.E.U.U. cierto día mientras volvían de Chicago su padre lee un letrero anunciador y le cometa a su esposa, " por aquí se va para Charles City".  La pequeña Romy al escuchar eso, sorprendentemente  dice,  "yo viví en Charles City".  A partir de ahí empezó a aportar otros  datos, dijo llamarse Joe Wike ,que su esposa se llamaba Sheila; que el nombre de sus padres era Louise y Larry, recuerdó que su madre tiene una cicatriz en la pierna izquierda como consecuencia de una quemadura y contó que había fallecido 
con su esposa en un accidente de moto. Describió la casa donde vivía. Banarjee habló con la niña y propuso a los padres viajar a Charles City, ya de camino ella dio muestras de una gran alegría y pidió parar en una floristería para comprar flores azules porque gustaban a la que había sido su madre.


   Al llegar a la casa, la niña los condujo a la puerta de entrada que utilizaba la familia habitualmente, que no era la puerta principal. Tocan en la puerta y sale una anciana, pero al empezar a explicarle, la anciana les cierra la puerta. Cuando Romy y sus padres la visitan nuevamente, la anciana que había recibido las flores les pregunta emocionada   ¿ cómo sabían que me gustan las flores azules? Al confrontar los datos de Romy con la anciana comprueban que eran correctos, observan la cicatriz de la ancisna en la pierna izquierda. La anciana les muestró una foto de la familia y la niña los identificó a todos, uno por uno.

 Por último, no podríamos dejar de mencionar aquí al Dr.Denis Kelsey. En 1.938 el joven Doctor Kelsey servía en un hospital militar cuando tuvo que sustituir a un compañero enfermo. En el pabellón de Psiquiatría por la noche tuvo que atender a una paciente muy agitada, a la que consiguió tranquilizar con una técnica hipnótica intuitiva. Ese fue el principio de todo un trabajo pionero. Gradualmente fue aceptando las distintas etapas de comprobación que el futuro le depararía. De nuevo la evidencia de los hechos transmitida por los pacientes, hace que cualquier científico abdique de sus postulados materialistas.

  El doctor Kelsey se casó con la señora Grant, una viuda inteligente y dotada de interesantes facultades psíquicas. El doctor Kelsey no dudó más de los recursos terapéuticos de la reencarnación, dado los estímulos recibidos por las facultades de su esposa. Ellos escribieron el libro "Many Lifetime". En el segundo capítulo del libro este afirma: “me gustaría que todos participaran de mi creencia en la reencarnación, pienso que eso los volvería muy felices, mucho menos asustados y mucho más sanos. Es aún bastante desusado para un psiquiatra adoptar esta creencia y tomarla como base de su terapia.”


  Aún podríamos citar aquí muchos más personajes de la Ciencia, más o menos ilustres, que han reafirmado la Reencarnación del Espíritu, como un hecho probado y comprobado por todos ellos, pero esta  serie de pequeños artículos sobre este tema, se haría interminable. Como bien dice el refrán popular: " Para muestra, un botón ".

( Final )

- José Luis Martín-

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CONVERSACIÓN ENTRE UN HIJO Y EL

 ESPÍRITU DE SU PADRE

 Un señor, al que designaremos con el nombre de Georges, farmacéutico en una ciudad del Sur, hacía poco había visto desencarnar a su padre, objeto de toda su ternura y de una profunda veneración. 

El Sr. Georges padre unía a una sólida instrucción todas las cualidades que hacen al hombre de bien, aunque profesaba opiniones muy materialistas. Al respecto, su hijo compartía e incluso sobrepasaba las ideas de su padre; dudaba de todo: de Dios, del alma, de la vida futura. El Espiritismo no podía concordar con tales pensamientos. Sin embargo, la lectura de El Libro de los Espíritus le produjo una cierta reacción, corroborada por una conversación directa que hemos tenido con él. «Si mi padre pudiese responderme –decía–, yo no dudaría más.» Fue entonces cuando tuvo lugar la evocación que vamos a narrar, y en la cual encontraremos más de una enseñanza. 

–En el nombre del Todopoderoso ruego a mi padre, en Espíritu, que se manifieste. ¿Estáis cerca de mí? «Sí.» 

–¿Por qué no os manifestáis a mí directamente, ya que nos hemos amado tanto? «Más adelante.» 

–¿Podremos reencontrarnos un día? «Sí, pronto.» 

– ¿Nos amaremos como en esta vida? «Más.» 

–¿En qué estado os halláis? «Soy feliz.» 

–¿Estáis reencarnado o errante? «Errante por poco tiempo.» 

–¿Qué sensación habéis tenido cuando dejasteis vuestra envoltura corporal? «Turbación.»

–¿Cuánto tiempo ha durado esa turbación? «Poco para mí, mucho para ti.» 

–¿Podéis apreciar la duración de esa turbación, según nuestra manera de contar? «Diez años para ti, diez minutos para mí.» 

–Pero no ha transcurrido todo ese tiempo desde que os he perdido, puesto que no han pasado más que cuatro meses. «Si tú, que estás encarnado, estuvieses en mi lugar, hubieras sentido ese tiempo.» 

–¿Creéis ahora en un Dios justo y bueno? «Sí.» 

–¿Y creíais en Él en vuestra vida en la Tierra? «Lo presentía, pero no creía en Él.» 

– ¿Dios es Todopoderoso? «No me he elevado hasta Él para medir su poder; sólo Él conoce los límites de su poder, porque sólo Él es su igual.» 

–¿Se ocupa Él con los hombres? «Sí.» 

– ¿Seremos punidos o recompensados según nuestros actos? «Si haces el mal, sufrirás por ello.» 

–¿Seré recompensado si hago el bien? «Avanzarás en tu senda.» 

–¿Estoy en la buena senda? «Haz el bien y lo estarás.» 

–Creo ser bueno, pero yo sería mejor si como recompensa pudiese un día encontraros. «¡Que este pensamiento te sostenga y te dé coraje!» 

–¿Mi hijo será tan bueno como su abuelo? «Desarrolla sus virtudes, sofoca sus vicios.» –Esto me parece tan maravilloso que no puedo creer que nos comuniquemos así en este momento. «¿De dónde viene tu duda?» – De que por compartir vuestras opiniones filosóficas, me incliné a atribuir todo a la materia. «¿Ves a la noche lo que ves de día?» – ¡Oh, padre mío! ¿Estoy, entonces, en la noche? «Sí.» 

–¿Qué veis de más maravilloso? «Explícate mejor.» –¿Habéis encontrado a mi madre, a mi hermana, y a Ana, la querida Ana? «Las he vuelto a ver.» –¿Las veis cuando queréis? «Sí.» 

–¿Os es penoso o agradable que me comunique con vos? «Es una felicidad para mí si puedo llevarte hacia el bien.» 

–Al regresar a casa, ¿cómo podría hacer para comunicarme con vos, lo que me vuelve tan feliz? Eso serviría para conducirme y ayudarme mejor a educar a mis hijos. «Cada vez que un movimiento te lleve hacia el bien, síguelo; seré yo quien te ha de inspirar.» –Me callo por temor a importunaros. «Habla más, si quieres.» 

–Ya que me lo permitís, os haré todavía algunas preguntas. ¿De qué afección habéis muerto? «Mi prueba había llegado a su término.» – ¿Dónde habíais contraído el absceso pulmonar que se hubo producido? «Poco importa; el cuerpo no es nada, el Espíritu lo es todo.» –¿De qué naturaleza es la enfermedad que me despierta tan a menudo de noche? «Lo sabrás más adelante.» –Creo que mi afección es grave y quisiera vivir aún para mis hijos. «No es nada; el corazón del hombre es una máquina de vida; deja actuar a la Naturaleza.» 

–Ya que estáis aquí presente, ¿con qué forma lo estáis? «Con la apariencia de mi forma corporal.» 

–¿Estáis en un lugar determinado? «Sí, detrás de Ermance» (la médium). 

 –¿Podríais aparecernos visiblemente? «¿Para qué? Tendríais miedo.» 

–¿Nos veis a todos aquí reunidos? «Sí.» –¿Tenéis una opinión sobre cada uno de los aquí presentes? «Sí.» 

–¿Quisierais decir algo a cada uno de nosotros? «¿En qué sentido me haces esta pregunta?» – Desde el punto de vista moral. «En otra ocasión; por hoy ha sido suficiente.» 

El efecto que esta comunicación produjo en el Sr. Georges fue inmenso, y una luz totalmente nueva parecía ya aclarar sus ideas; en una sesión que tuvo lugar al día siguiente en la casa de la señora Roger, sonámbula, acabó de disipar las pocas dudas que pudieron haber quedado. He aquí un extracto de la carta que nos ha  escrito al respecto. «Esta dama ha entrado espontáneamente conmigo en detalles muy precisos en lo que atañe a mi padre, a mi madre, a mis hijos y a mi salud; ha descrito con tal exactitud todas las circunstancias de mi vida, incluso recordando hechos que habían escapado hacía mucho tiempo de mi memoria; en una palabra, ella me ha dado pruebas tan patentes de esta maravillosa facultad de la que están dotados los sonámbulos lúcidos, que la reacción de las ideas en mí ha sido completa desde ese momento. En la evocación, mi padre me había revelado su presencia; en la sesión sonambúlica, yo era –por así decirlo– el testigo ocular de la vida extracorpórea, de la vida del alma. Para describir con tanta minuciosidad y exactitud, y a doscientas leguas de distancia, lo que sólo era conocido por mí, era algo digno de ser visto; ahora bien, ya que no podía hacerlo con los ojos del cuerpo, había por lo tanto un lazo misterioso e invisible que unía a la sonámbula con las personas y las cosas ausentes, a las que nunca había visto; por consecuencia, había algo fuera de la materia. ¿Qué podía ser ese algo, si no es lo que se llama alma, el ser inteligente del cual el cuerpo es sólo la envoltura, pero cuya acción se extiende mucho más allá de nuestra esfera de actividad?» 

Hoy el Sr. Georges no sólo ha dejado de ser materialista, sino que es uno de los adeptos más fervientes y activos del Espiritismo, por lo que es doblemente feliz, por la confianza que ahora le inspira el porvenir y por el placer motivado que encuentra en hacer el bien. Esta evocación, muy simple al principio, no es menos notable en más de un aspecto. El carácter del Sr. Georges padre se refleja en sus respuestas breves y sentenciosas que le eran habituales; hablaba poco y jamás decía una palabra inútil; pero el que habla, ya no es más el escéptico: reconoce su error; su Espíritu es más libre, más clarividente, y describe la unidad y el poder de Dios con estas admirables palabras: Sólo Él es su igual; antes, cuando estaba encarnado, él atribuía todo a la materia; ahora dice: El cuerpo no es nada, el Espíritu lo es todo; y esta otra frase sublime: ¿Ves a la noche lo que ves de día? Para el observador atento, todo tiene un alcance, y es así que encuentra a cada paso la confirmación de las grandes verdades enseñadas por los Espíritus.

 ( De la Revista Espírita 1858 de Allan Kardec)

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lunes, 24 de marzo de 2025

El Más Allá del suicida

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Personajes de ciencia que acreditaron la Reencarnación (5)

2.- El sublime perdón de Jesús.

3.-Personajes de ciencia que acreditaron la Reencarnación (6)

4.- El  Más Allá del suicida

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     PERSONAJES DE CIENCIA QUE ACREDITARON LA REENCARNACIÓN

                                                   ( 5 )

( Continuación del anterior )

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Los nuevos terapeutas repiten lo que ya a finales del siglo pasado y principio de este se ha investigado y experimentado por esta falange de personajes ilustres que acabamos de nombrar, además de tantos otros que no hemos nombrado en este insignificante trabajo, no obstante, esto no desmerece en nada sus resultados, prueba de ello son las investigaciones que se están realizando en las ultimas décadas con respecto a la Reencarnación, valgan como ejemplo los siguientes:

 

El Profesor Ian Stenvenson; catedrático y director del departamento de neurología y psiquiatría de la facultad de medicina de la universidad de Virgínia (EE.UU.); viajó por primera vez a la India en 1.961, en busca de casos que sugieren la Reencarnación. Después de 22 años, él consiguió reunir cerca de 2.000 casos. El método empleado consiste en reunir niños que espontáneamente manifiestan recuerdos de vidas pasadas o haber vivido en otros lugares, ofreciendo información suficientemente detallada e identificando a personas que tuvieron alguna relación con él en otras existencias. Entre sus obras más importantes figura el libro “20 Casos que Sugieren la Reencarnación”, en esta maravillosa obra resaltamos la extraordinaria documentación que nos ofrece, el estudio detallado y minucioso que este admirable profesor realizó en distintos países con diferentes personas de diferentes edades, inteligencias y creencias. A partir de la manifestación espontanea particularmente de niños de corta edad, Ian Stevenson inicia una investigación exhaustiva en el lugar donde ocurren los hechos, comprobando de forma totalmente imparcial todas las informaciones recibidas a través de los recuerdos espontáneos de estos niños. Según tabla estadística creada por el profesor Stevenson, la edad media en la que aparecen los recuerdos de vidas pasadas en la conciencia es de 2,3 años; la edad media de duración de dichos recuerdos es de 7 años, a partir de ese momento los recuerdos se van perdiendo poco a poco, en algunos casos quedan difusos y en otros quedan totalmente olvidados. Hay que tener en cuenta la espontaneidad de los niños a la hora de emitir las afirmaciones que después son comprobadas e investigadas a conciencia, el profesor no utiliza la hipnosis ni ningún otro medio de provocar dichos recuerdos. Un caso a citar dentro de la gran diversidad de casos estudiados es el de Ravi Shankar, el cual nos muestra la gran importancia de la investigación sobre los recuerdos de vidas pasadas:


El 19 de Enero de 1.951, un barbero y un lavandero engañaron y asesinaron con un cuchillo a Ashol Kkumar, conocido familiarmente como Mmunna. Era el único hijo de seis años de Prasad. Al parecer el motivo del asesinato era eliminar al heredero legal de su padre, una vez eliminado sería heredero legal uno de los dos que lo mataron, al ser familia directa. La cabeza del niño mutilada y separada de su cuerpo fue reconocida por su padre, para la identificación del cadáver. Los asesinos fueron detenidos en un principio y puestos en libertad posteriormente por falta de pruebas. Algunos años después llegó a oídos del padre el Sr. Prasad ,que había un niño que decía que era hijo de él, y que había muerto cuando dos personas, un barbero y un lavandero lo asesinaron, dando detalles significativos de lo acontecido. El niño que se llamaba Ravi Shankar pedía a sus padres juguetes que había dejado en su anterior casa, dando igualmente detalles de los mismos. El padre de la vida anterior, fue a ver que había de cierto en lo que se decía de ese niño de una aldea cercana. Una vez llagado a la vivienda del padre de la actual existencia, se opuso en un primer encuentro hasta que debido a la insistencia del mismo, por fin, se dio el encuentro, reconociendo instantáneamente el niño a su padre de la anterior vida, hablándole de detalles de su asesinato, lugar etc... siendo imposible que el niño diera esos detalles, algunos de ellos completaban la investigación, hasta tal punto que se intento volver a procesar con las nuevas pruebas aportadas a sus asesinos.

El niño, que cierta vez se cruzó con los que habían sido sus asesinos, sintió miedo y empezó a temblar, reconociéndolos de inmediato. La madre confesó que el niño desde el nacimiento tenía una marca en el cuello a todo lo largo, como si fuese hecha con un cuchillo, ella dijo que era congénita, que se había dado cuenta cuando el niño tenía tres o cuatro meses.

A los 11 años, cuando le recordaron al niño los hechos acontecidos y narrados por él con 3 años aproximadamente, dijo no acordarse de nada, ni siquiera de haber hablado alguna vez sobre estas cosas.

Este caso fue analizado por diversos doctores y científicos, comprobándose todo detalle, marca de nacimiento, personas entrevistadas, testigos, así como el comportamiento de los mismos, la posibilidad de que el niño tuviera conocimientos paranormales, datos geográficos de la aldea y posibilidad de contactos entre las dos familias con anterioridad etc...

Igualmente el doctor Stevenson realizó un minucioso estudio sobre los “Birthmarks” o marcas, heridas o deformidades que tienen su origen en el pasado. Como ejemplo podemos citar el caso de Patricia que el doctor Hernani Guimarae Andrade cuenta en el libro "Reencarnación en el Brasil":

( Continúa ----)

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                EL SUBLIME PERDÓN DE JESÚS



   Tras la Pasión y muerte de Jesús, según relata el texto evangélico, Jesús apareció materializado a María Madalena, después del tercer día de su muerte. 

  El diálogo establecido entre Él y Madalena en esa ocasión, está narrado en forma de poema por el Espíritu María Dolores. a través de la psicografía de Francisco Cándido Xavier, bajo el título "AMOR Y PERDÓN", en el libro "Corazón y Vida". Al final de ese diálogo, seguidamente, revela el inmenso amor de Jesús, que después de su muerte, va al encuentro de Judas, que se ahorcó, al darse cuenta de que el Maestro había sido crucificado por  culpa de su insensata ambición política.

María Madalena le preguntó: "Señor, dónde estuviste?"- Y Jesús le respondió:

" No María, aún no subí a lo Alto, ni me elevé tan siquiera un palmo hacia la luz del firmamento. Quien ama no consigue hallar el cielo de un salto. En vez de elevarme a los altos esplendores, descendí a los reinos inferiores. Despertando en el túmulo escuché los gritos de aflicción de alguien que mucho amé y que mucho amo todavía. Aunque más allá ví la luz siempre más hermosa. sentía que ese alguien era un amado compañero, en crisis de tristeza y de locura.

Me fuí a las sombras abismales para su gran búsqueda, Y lo reencontré, amargado y loco, al punto de no conocerme. Esperé a que se calmara, y poco a poco, conseguí que al fin se pudiese adormecer-"

 ¿Señor ?- interrogó Madalena.- ¿ Quien es el amigo que le hizo descender a esos abismos inferiores antes de procurar la Luz del Padre?

Mas Jesús replicó con voz clara y serena:

María, un amigo no se olvida del dolor de otro amigo que cae. Antes de elevarme a la celeste alegría, al sol del mismo amor a Dios en el que te elevas.

 ¡ Ay de mi tras la cruz, de las largas horas vacías !, y descendí a las sombras con el fin de aliviar el inmenso dolor de Judas".

  Esta revelación via mediúmnica, aclarando en donde estuvo el Cristo en los tres días después de su muerte, hecho no registrado en el Nuevo Testamento, demuestra sobre todo, la extensión y la infinita misericordia de Jesús, para todos los sufridores.

" Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen "

Autor María Dolores ( Espíritu)
Médium Chico Xavier.
 

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        PERSONAJES DE CIENCIA QUE ACREDITARON LA REENCARNACIÓN

                                                   ( 6 )

( Continuación)

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El Ingeniro Hernani Guimarae Andrade, fue director del Instituto Brasileño de Investigaciones Psicobiofísicas, y autor de un respetable número de obras como son: "La Teoría Corpuscular del Espíritu", "Nuevos Rumbos en la Experimentación Espírita", "Parapsicología Experimental", "La Materia PSI", "Reencarnación en Brasil",  "Espíritu Periespíritu y Alma", "PSI Cuántico" etc...


Patricia, contaba con dos años y medio de edad, ella relató que había sido en existencia precedente Alex Amadado, hija de Jean Paris y Angela; había vivido en Havre (Francia) y habiendo sido asesinada de un tiro en el tórax por un soldado en la puerta de su casa; en ese instante sintió mucha sed y pidió agua, muriendo poco después. Relató que se acordaba de haber viajado después de la muerte sobre el océano en un vehículo blanco y traída posteriormente al hogar donde nació en su actual existencia.

Los investigadores demostraron en Patricia las marcas reencarnatorias: debido a dos cicatrices una a cada lado del tórax, correspondientes en sus características a los orificios de entrada y salida del proyectil correspondiente al arma de fuego.

La reencarnación explica la genética, los hechos descritos por el honorable investigador Andrade Guimaraes son considerados científicamente validos por el profesor  Ian Stevenson.

El Periespíritu transmitió a su cuerpo físico esas marcas a través de interferencia en su carga genética. El Periespíritu es el organizador biológico de todos los seres de la creación, él coordina todo el proceso de estructuración del embrión humano, rigiendo los cambios de la división celular y más aún, ordenando los genes, alineando los pares moleculares que los constituyen y conforme las informaciones traídas por el espíritu reencarnante determina la salud o dolencia, el tiempo estimado de vida y otras innumerables informaciones.

( Continúa... )

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            EL MÁS ALLÁ DEL SUICIDA


                                      
   El suicidio es, por sus características y efectos tan particulares, tal y como nos dice la mentora espiritual Joanna de Angelis «La más compleja e infeliz de todas las cosas que le pueden suceder al ser humano». Efectivamente, el suicidio es una acción muy infeliz, que depara unas inevitables y desgraciadas consecuencias para aquella persona que caiga en él, tanto en el plano espiritual como, luego, en futuras reencarnaciones. 

Los motivos que llevan a un ser humano a tomar la trágica decisión de matarse a sí mismo pueden ser numerosos, variados y complejos, teniendo que ser muy prudentes a la hora de tratarlos y de valorarlos. Sólo uno mismo sabe cómo se siente, sólo uno mismo sabe las fuerzas que tiene o no tiene y lo que espera o no espera de la vida… y lo que espera o no espera de la muerte. 

En líneas generales, aquella persona que se suicida vive inmersa en un mundo mental cerrado en el que lo único que cuenta para ella es dejar de sufrir, escapar de una situación y una realidad, la que sea, que le está angustiando y que para ella es ¡ insoportable! Esa es su única prioridad y el suicidio, por desgracia, la única válvula de escape que sabe encontrar… lo demás, en esos momentos, no importa, aunque luego ya sea demasiado tarde… 

Con mucha probabilidad, si la persona conociera las consecuencias que aguardan a aquellos que caen en el suicidio y supiera sobre los compromisos espirituales que se contraen con ello, su decisión pudiera ser otra pero, lamentablemente, dominado por la angustia y la desesperación, pasa a acariciar y a dejarse seducir por la idea de la muerte como único remedio para su situación, convencido o, al menos, esperanzado, de que con ello va a poner término a sus padecimientos.

 Sin embargo ¡supremo engaño! ¡Porque la muerte no existe, somos Espíritus inmortales! y este hecho esencial debería condicionarnos en todos los aspectos y momentos de nuestra vida. Y en el primer y más importante punto en el cual debe reflejarse esta realidad que forma parte intrínseca de nosotros es en el hecho, simple y obvio en sí mismo, de que no podemos nunca dejar de existir siendo, por tanto, completamente inútil cualquier acción que, de una u otra manera, hagamos para destruir nuestra existencia. ¡No es posible nadar contra una corriente que nos arrastra, inevitablemente, siempre hacia la Vida! 

Muchos son los testimonios de Espíritus que, cuando encarnados, se dejaron atrapar en los brazos seductores, falsos y traicioneros del suicidio, expresando con sus palabras, de un modo claro y contundente, la desesperación y la infelicidad con la que se encontraron tras su infeliz acción. Como ejemplo, valgan las sentidas palabras de Mousinho d’Albuquerque, que se suicidó con un disparo en la sien: 

«Cuando suponía que iba a llegar para mí el descanso, la muerte me trajo el martirio indecible de la prolongación de la vida, en su manifestación más tormentosa» (Espíritu Mousinho d’Albuquerque, en El Martirio de los suicidas, Almerindo Martins de Castro) 

Sería complejo detallar y profundizar en las consecuencias y responsabilidades por las que puede atravesar aquél que se ha suicidado, pudiendo éstas variar, dependiendo de diversos factores. Es decir, no todos han de pasar exactamente por las mismas situaciones, ni vivirlas de la misma manera, ni con la misma intensidad y duración. No existiendo una regla absoluta y uniforme, sin embargo, en todos los casos las consecuencias corresponderán siempre a las causas que lo produjeron, con sus atenuantes o agravantes, según las condiciones individuales y particulares de cada uno. 

Podríamos generalizar diciendo que a la persona que se suicida le aguarda una gran sorpresa, en la que, en lugar de encontrar el reposo, la nada o el olvido que tanto anhelaba, se dará cuenta de que la vida no ha finalizado con la destrucción del cuerpo físico; que el intento Cada persona que abandona la vida a través de la puerta falsa del suicidio es un Espíritu que se complica enormemente su futuro por querer escapar de su presente. ¡Evitemos nosotros la ceguera del alma! de auto-aniquilarse, a pesar de haberse arrojado a los brazos de la muerte, ha sido en vano y que en su mente le continúan atormentando los mismos problemas o motivos que le llevaron a tomar su infeliz decisión. Y que sus amarguras, lejos de extinguirse, se recrudecen y se vuelven más íntimas y profundas, teniéndose que enfrentar al desengaño y a una serie de situaciones y de estados que le pueden marcar la existencia durante muchísimo tiempo. 

Las consecuencias negativas para el Espíritu comenzarán ya en el mismo proceso de la separación de su cuerpo físico, que se complicará enormemente, haciendo que el ser se sienta como una especie de “muerto-vivo”, totalmente desequilibrado y fuera de sí. Seguirán variadas situaciones, muchas veces esperpénticas y dantescas, angustiosas y duras, con las que se ha de enfrentar en el plano espiritual, hasta los inevitables efectos producto de todo el desorden vibratorio y mental ocasionado por el acto suicida. Las gravísimas secuelas y lesiones producidas en su cuerpo espiritual, que se pueden mantener, incluso, durante años consecutivos, bajo la acción mental cristalizada del instante agónico de la auto-aniquilación, se reflejarán en las próximas reencarnaciones. 

Anticipar la muerte a través del suicidio nunca es una solución, y sí es siempre un acto mal entendido y, sobretodo, inútil, porque queriéndose liberar el ser humano de unas situaciones o problemas que cree insalvables o insoportables, sin embargo, no se va a poder liberar nunca de sus compromisos como alma inmortal, pues forman parte de su aprendizaje y de sus pruebas. Y que, por ser ineludibles, como un estudiante que repite curso, deberá afrontarlos nuevamente en próximas reencarnaciones hasta vencerlos y superarlos definitivamente.

 Se puede afirmar, sin duda alguna, que cada persona que abandona la vida a través de la puerta falsa del suicidio es un Espíritu que se complica enormemente su futuro por querer escapar de su presente. Los propios espíritus que han traspasado dicha puerta nos animan ¡nos piden encarecidamente! para que resistamos todos los males que se nos pongan por delante, que soportemos desilusiones, deshonra, amarguras, enfermedades y desgracias bajo cualquier aspecto, porque todo eso, nos advierten, será siempre preferible a las angustias que nos esperan si caemos en el gran espejismo y el gran error del suicidio. 

Sin embargo, por difíciles y desesperadas que sean las circunstancias del Espíritu, Dios, Padre Creador, “no quiere” la perdición de ninguna de sus criaturas, sino que aprendan, en este caso, de ese error que es el suicidio y se levanten, con la cabeza bien alta, para seguir adelante, progresando en dirección al Amor y al Conocimiento que les aguarda. Por ello, independientemente de las situaciones con las que se tengan que enfrentar los que se han suicidado, se van a encontrar todos ellos, sin excepción, con el Amor y con la Misericordia de Dios, que les va a brindar, a manos abiertas, nuevas y valiosísimas oportunidades para rectificar el error cometido y armonizarse con las perfectas Leyes Divinas. 

El Espiritismo nos enseña, de una manera clara y rotunda que, además del hecho esencial de que la muerte no existe, y que, por tanto, ese ser querido que “se ha marchado” no ha dejado de vivir, el hecho no menos importante y maravilloso de que con los pensamientos de amor y de cariño hacia ellos se les puede ayudar mucho ¡muchísimo! La persona que se ha suicidado necesita, más que nadie, de amor y de comprensión. Ellos mismos, en sus comunicaciones, coinciden en que la mejor y más grande ayuda que pueden recibir de los seres queridos que dejaron en el plano físico son esos pensamientos de amor y de cariño, junto con la oración sincera que, como nos explican, es un auténtico bálsamo que les ofrece paz, consuelo, renovación de fuerzas y de ánimos. 

Camilo Castelo Branco, el principal protagonista de la extraordinaria obra de Memorias de un suicida, que abandonó la vida física por no saber enfrentarse a su ceguera, nos deja un testimonio que debe conducirnos a reflexiones muy profundas:

 «Yo fui suicida. Queriendo huir de la ceguera de los ojos, me sumergí en la ceguera del alma». (Palabras del Espíritu Camilo Castelo Branco, en "El martirio de los suicidas", de Almerindo Martins de Castro)

¡ Evitemos nosotros la ceguera del alma !


 Para ello es del todo imprescindible que conozcamos y asumamos nuestro origen espiritual y reflexionemos sobre todo lo que se desprende de ese conocimiento y de esa extraordinaria realidad de la que, por mucho que lo intentemos, nunca vamos a poder huir: ¡Somos Espíritus inmortales! 

No permitamos, entonces, por favor, que nuestra transitoria condición de seres humanos vaya en contra de nuestra condición de Espíritus inmortales que es, realmente, lo que somos cada uno de nosotros. ¡Amemos y respetemos la vida¡ 

¡Amemos y respetemos nuestra vida¡

 No quiero finalizar sin dejar unas sinceras y muy sentidas palabras para todos aquellos que han dejado la vida física escogiendo el camino complicado, duro y triste del suicidio. Para todos ellos vayan nuestros mejores votos de paz, de armonía y de recuperación, con el deseo más sincero de que nazca en su interior la esperanza de un porvenir mejor, con la total certeza de que estarán amparados por Jesús, nuestro Amigo y Maestro, el Divino Médico de las almas.

- Alfredo Tabueña-

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