INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- Fuera de la Caridad no hay salvación2- Dios y el Universo
3.- Relatado por Divaldo P. Franco
4.- Apariciones o alucinaciones en pacientes terminales
**********************************
FUERA DE LA CARIDAD NO HAY SALVACIÓN
| |||
Divulgación de la filosofía y conocimiento espírita
INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- Fuera de la Caridad no hay salvación2- Dios y el Universo
3.- Relatado por Divaldo P. Franco
4.- Apariciones o alucinaciones en pacientes terminales
**********************************
FUERA DE LA CARIDAD NO HAY SALVACIÓN
| |||
INQUIETUDES ESPÍRITAS
1.- Visitas a los Espíritus
2.- La desencarnación
3.- Espíritus felices. La Srta. Emma
4.- Enseñanzas preciosas
*********************************
416. ¿Puede el hombre provocar voluntariamente las visitas espíritas?
¿Le es posible, por ejemplo, decir, cuando está a punto de dormirse: “Esta
noche quiero encontrarme, en Espíritu, con tal persona, hablarle y comunicarle
tal otra cosa”?
- He aquí lo que sucede: el hombre se adormila, su Espíritu se aleja, y lo que el hombre había resuelto el Espíritu con frecuencia está muy lejos de hacerlo, porque la vida del hombre interesa poco al Espíritu cuando éste se halla desprendido de la materia.- Esto se refiere a los hombres suficientemente elevados, pues los otros pasan de un modo muy distinto su existencia espiritual: se dedican a sus pasiones o permanecen en la inactividad. Puede acontecer, pues, que según cuál sea el motivo que lo mueva, el Espíritu vaya a visitar a las personas que desea ver, pero aunque tenga voluntad de hacer algo cuando se encuentra despierto, no hay razón para que después lo haga.
417. Cierto número de Espíritus encarnados ¿pueden reunirse, pues, en asamblea? - A no dudarlo. Los lazos de amistad, antiguos o recientes, suelen congregar de esta manera a diversos Espíritus, dichosos de hallarse juntos..
EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS- ALLAN KARDEC
*****************
LA DESENCARNACIÓN
A la muerte, el alma, revestida de su cuerpo astral, abandona el cuerpo material. Y después de un período de dudas, de dolores, de intensidad y duración variables, acaba por tomar conocimiento de su nuevo estado.
¿Y en qué consiste este nuevo estado…?
Nosotros no podemos hacernos más que una ligera idea de ellos, y esto por dos razones.
1º Porque las condiciones de nuestra vida material difieren de tal manera de las de la vida espiritual, que nos es casi imposible comprender ésta última.
2º Porque las contradicciones de los desencarnados sobre este punto, son a menudo contradictorias y confusas. (Ya veremos después la razón de este fenómeno.) En efecto, es muy raro y difícil obtener información de los espíritus elevados que han abandonado definitivamente nuestra Humanidad inferior.
He aquí, no obstante, lo que creemos saber:
El estado de desencarnación constituye una especie de producto sintético de los elementos diversos de las personalidades anteriores.
La adversidad deja su sitio a la unidad. Ya no existen órganos diversos, múltiples, sino un organismo homogéneo, fluídico, el pro-espíritu. Ya no existen tampoco sentidos especiales, sino un sentido único, condenándolos a todos y generalizado por toda la superficie del pro-espíritu.
Ya no existen, en fin, diversas facultades, sino una sola facultad que las abraza a todas: es la conciencia, más o menos extendida más o menos libre.
Y por último, no existe más que un fenómeno para las emociones, que permite comprender y apreciar, más o menos, la verdad la belleza y el bien.
En resumen el espíritu desencarnado está provisto de un organismo homogéneo, con un sentido único. Disfruta de una extensión variable de conciencia, de libertad y de amor (el amor, bien entendido, estando bien empleado en un sentido amplísimo, o mejor aún que amor, capacidad efectiva y emotiva).
Por consecuencia, si comparamos las dos fases sucesivas de la existencia del Ser, diremos: La desencarnación es un proceso de síntesis, síntesis orgánica y síntesis psíquica.
La encarnación es un proceso de análisis. Es la subdivisión de la conciencia en facultades diversas, y del ejercicio y conducir a su desenvolvimiento.
Se comprende que la situación de los desencarnados sea muy diferente según su elevación.
En los seres inferiores el pro-espíritu es muy grosero, muy material. El estado psíquico es muy oscuro, porque la privación de los sentidos orgánicos equivale para el ser a una semi-inconsciencia.
La reencarnación es rápida: y es rápida porque el alma aspira a poder obrar de nuevo libremente.
En los animales superiores, en el hombre poco avanzado, el pro-espíritu no se encuentra purificado, la conciencia es vaga y poco extensa, los recuerdos confusos e indistintos. El desencarnado comprende mal o no comprende absolutamente nada de su nueva situación. Permanece en el medio en que vivía y se esfuerza a menudo en cumplir todos los actos y los menesteres que ejecuta al final de su existencia. Pero pronto aumenta el oscurecimiento de la conciencia: es que se opera la reencarnación.
En un grado más elevado, el espíritu después de la muerte tendrá ya una conciencia extensa, la memoria, el recuerdo más o menos exacto de sus últimas existencias, el conocimiento de los perfeccionamientos futuros. La reencarnación será una cosa hasta ciertos puntos libre y en todo caso consciente.
Los seres un poco avanzados se esforzarán, como es lógico, en reencarnar en las mejores condiciones para su futuro desenvolvimiento. Ayudados por los consejos de los espíritus superiores, tendrán en cuenta, en la mayor medida posible, todas las circunstancias, sabrán prever los trabajos y las pruebas que tendrán que sufrir en la nueva reencarnación, y tomarán firmes resoluciones.
En los desencarnados superiores, la conciencia y la libertad están muy desarrolladas. Conocen su pasado y su porvenir en una extensión infinita. No conociendo los obstáculos materiales, se transportan con la misma rapidez del pensamiento. En una palabra, su pro-espíritu quintaesenciado, les hace aparecer resplandecientes.
No teniendo que sufrir penosas reencarnaciones, pueden continuar elevándose sucesivamente, indefinidamente de progreso en progreso, en las existencias superiores.
Gustavo Geley ( Interpretación sintética del Espiritismo)