miércoles, 27 de diciembre de 2023

Ni virtudes ni defectos ( 1 de 2)

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- La manifestación artística y el Espiritismo

2.- Niveles de complejidad de la obsesión

3.- Aforismos espíritas

4.- Ni virtudes ni defectos ( 1 de 2)

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La manifestación artística y el espiritismo


                                     




Desde niño y dada mi vocación antes de que aprendiese a leer o escribir, incluso andar, ya dibujaba pintaba y modelaba; algo que para mí era normal y lo hacía con los ojos cerrados; aquello me recogía en mi niñez y me hacía comprender que yo era distinto a los demás niños. Tenía diez años y siguiendo el impulso de mi vocación entré en el estudio de un escultor; me puso en una mesa en donde había barro, me trajo un modelo de yeso simple de esos que se ponen a los aprendices y me indicó que lo modelase. Aquello para mí era fácil; al poco rato vuelve a pasar el maestro, me miró con cierta extrañeza y me dice, –        ¿ dónde has aprendido a modelar...?

Comprendí su confusión y le indique que en ninguna parte, como era cierto; comprendía que no me creía. Me trajo una figura de yeso “la Venus del Milo” y me señaló que la modelara; los resultados para el maestro eran sorprendentes, para mí era algo normal. Así empezó mi inicio como profesional en las artes plásticas, el largo aprendizaje en los duros materiales como la piedra, madera o mármol y la efervescencia de la juventud y sus ideales de las glorias terrenas hicieron difuminarse una parte en mi estado consciente del contenido de la expresión mediúmnimica. Ello en buena medida me ayudo a retener aquella energía que me quemaba por dentro.  Por más que intentaba desembarazarme de ella a los 25 años me pegó el trallazo y me tuve que desarrollar como médium. Fue cuando pude comprender que nada se había iniciado con aquél puñado de barro que mi maestro en la escultura había puesto en mi mano de niño; tampoco que era la primera vez que recibía sus enseñanzas, que entre nosotros había una comunicación que había ido rodando por los siglos terrenos, que nuestro arte había quedado grabado en la dura piedra como enseñanza viva de la historia de nuestra humanidad.

En el siglo once como escultores habíamos trabajado en el impresionante Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela. Ciudad de mi última materialidad, donde tendré que tomar materia en el correr del tiempo. No solamente nuestra relación estuvo movida por el arte, resbaló por otros senderos del saber en distintos planos de existencia. En la actualidad él es el guía introductor en mis trances, Francisco. A él le dedico mi gratitud, mi cariño, mi mediúmnidad para que desde el Hogar nos siga fecundando en bien de la misión de nuestra alma en nuestra labor terrena; un abrazo y mi profundo amor, 

Manolo Carra


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NIVELES DE COMPLEJIDAD DE LA OBSESIÓN
Algunas señales o síntomas pueden indicarnos que estamos ante un caso de obsesión: 
Mal humos constante y sin motivo justificado. 
Aversión incomprensible a otras personas. 
Risas estridentes, inmotivadas y sin control. 
Agresiones físicas o verbales. 
Mentiras continuas aparentando riquezas, posiciones sociales o académicas, que no se poseen realmente.
Manías o fobias extrañas.
Temores infundados.
Gesticulaciones incontroladas.
Alucinaciones auditivas o visuales.
Descuido personal.
Abandono del trabajo o la familia.
Aislamiento social.

Estos síntomas, frecuentes y evidentes, comprueban el vínculo existente entre el desequilibrio mental y la obsesión espiritual, ya que la sintomatología presentada por las personas atacadas de obsesión, es la misma descrita por la Psiquiatría, y abarca toda la gama de entidades indicadas en la clasificación psiquiátrica.

Las principales variedades de la obsesión son tres:

Obsesión simple.- A la cual estamos expuestos todos los seres humanos a consecuencia de conductas desordenadas, malos pensamientos, acciones dañinas contra otros o estados emocionales negativos. El obsesor influencia los pensamientos de su víctima y se impone a su voluntad. Es recuperable si en la persona hay disposición efectiva para la reeducación de su vida y su moralidad.

Fascinación.- El Espíritu obsesor ilusiona los sentidos de la víctima y le engaña, busca su cooperación, va anulando su autocrítica con elogios desmedidos, busca apartarle de quienes quieren hacerle ver sus errores y le lleva a actuar del modo que aquel desea. La víctima se enreda en una situación de monoideismo, en la que una ideas fija infiltrada por el obsesor le domina, causándole estados alternos de sobreexcitación o de depresión.

Subyugación.- Es el caso más extremo de la obsesión. En ámbitos religiosos la llaman "posesión", pero este es un término completamente inadecuado. El obsesor controla por completo, mental y corporalmente a la víctima, hasta provocarle perturbaciones patológicas que le llevan a la locura. Bajo la subyugación, el enfermo adopta las más absurdas e incoherentes decisiones, realiza actos inoportunos, insólitos, ridículos. El monoideismo característico del nivel de fascinación, se torna monomanía, gravísima perturbación, caracterizada por un delirio centrado en una sola idea que hace que el enfermo pierda contacto con la realidad. No es que el obsesor "entre" en el cuerpo de la víctima y la posea, sino que controla su psiquismo y domina su voluntad, tal como ocurre en un proceso de hipnosis profunda. Aunque la obsesión no tiene inicialmente causas orgánicas, sus consecuencias pueden llegar a lesionar seriamente el cuerpo físico.

Además de las situaciones individuales que afectan particularmente a un ser, se presentan también obsesiones colectivas que afectan a familias enteras o a grupos étnicos o colectividades nacionales.

- Jon Aizpúrua- ( de su obra Tratado de Espiritismo)

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    AFORISMOS ESPÍRITAS

Con este título daremos de vez en cuando pensamientos destacados que han de resumir, en pocas palabras, ciertos principios esenciales del Espiritismo.

I.- Aquellos que creen  preservarse de la acción de Espíritus malos al abstenerse de las comunicaciones espíritas, son como esos niños que creen evitar un peligro tapándose los ojos. Es como decir que es preferible no saber leer ni escribir para no estar expuesto a malos libros o a escribir tonterías.

II.- Aquel que tiene malas comunicaciones espíritas, verbales o escritas, está bajo una mala influencia; esta influencia se ejerce sobre él, ya sea que escriba o no. La escritura le da un medio de asegurarse de la naturaleza de los Espíritus que actúan s0bre él. Si está bastante fascinado como  para no comprenderlos, otros pueden abrirle los ojos.

III.- ¿ Es necesario ser médium para escribir absurdos?. ¿ Quien dice que entre todas las cosas ridículas o malas que se imprimen, no existen aquellas en las que el escritor, impulsado por algún Espíritu burlón o malévolo, desempeñe el papel del médium obsesado, sin saberlo?.

IV.-Los Espíritus buenos, pero ignorantes, confiesan su insuficiencia acerca de las cosas que no saben; los malos, dicen saberlo todo.

V.- Los Espíritus elevados prueban su superioridad por sus palabras y por la constante sublimidad de sus pensamientos, pero no se jactan de esto. Desconfiad de aquellos que dicen estar en el más alt0 grado de perfección o entre los elegidos; la fanfarronería entre los Espíritus como entre los hombres, es siempre una señal de mediocridad.

- Allan Kardec- ( Revista Espírita 1859)

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NI VIRTUDES NI DEFECTOS

 ( 1 de 2 Partes )

 

    Hace pocos días me visitó una mujer de larga historia, que tiene un ingenio prodigioso para hacerse desgraciada, porque, si bien sobre su ser han caído grandes calamidades, ella aun las aumenta y las multiplica por su delicadeza extrema, por su exceso de dignidad, por no amoldarse a las circunstancias de su vida; y pensando en ella una tarde, en esa hora melancólica del crepúsculo vespertino, sostuve con un Espíritu el diálogo siguiente:

-Dime, mi buen amigo invisible, yo no acierto a comprender si María tiene más virtudes que defectos, o más defectos que virtudes. ¿Qué te parece a ti?

-Que ni tiene sobra de virtudes ni abundancia de defectos; es un Espíritu que no puede amoldarse al medio ambiente que le rodea, porque el progreso del alma no se improvisa; se improvisan, por regla general, malos versos, pero no el modo de ser de un espíritu; este cambio necesita de su tiempo, su preparación correspondiente, y estas preparaciones no se efectúan en el corto plazo de una existencia; a veces, se necesitan siglos y siglos para olvidar los hábitos y las costumbres que forman ley en la opulencia. Lo que sucede es que como os ocupáis mucho más en mirar los defectos de l o s otros. que en estudiar por que los tienen, de ese desconocimiento absoluto de las leyes de la vida, proviene vuestro vicio de la murmuración.

-Pues tú bien sabes, que lo que es yo, busco primero las virtudes que los defectos, en todos los seres con quienes me relaciono.

-Y la generalidad de las veces, revistes con ostentosas galas a los que, en realidad, van cubiertos de harapos; te dejas llevar de los relumbrones, de las exterioridades; te contentas con mirar la superficie de las casas, y para juzgar con justicia, hay que mirar el fondo en todas las acciones humanas, convéncete de lo que voy a decirte: Actualmente, . la humanidad que puebla la tierra no tiene ni virtudes ni defectos; obedecen todos sus actos .buenos y malos a leyes imperiosas de la historia. Los hombres que hoy día se disputan en ese mundo el poder y la riqueza, son medianías, si no. en t odas las naciones en que tenéis dividido el globo, en su mayoría. Por eso no hay mártires de sus ideales y de sus religiones, porque no hay excesos de amor y de fe en las almas que habitan en ese grano de arena del 'infinito; pero veo que me voy desviando del objeto principal de tu pregunta.

( Continúa en la siguiente publicación)

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martes, 26 de diciembre de 2023

División de la Ley Natural

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Recursos mediúmnicos

2.- El Arquetipo más perfecto

3.- Sobre el uso de prácticas exteriores de culto en la reuniones espíritas

4.- División de la Ley Natural

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              RECURSOS MEDIÚMNICOS

                                     

La mediumnidad es un recurso paranormal inherente a todos los hombres. Al ser una conquista del Espíritu a través del tiempo, se expresan mejor en aquellos que se liberan más fácilmente de los apocamientos del instinto, normalmente predominante en la naturaleza humana.
Como instrumento para el intercambio entre las mentes desencarnadas y los individuos aún retenidos en el cuerpo físico, varía en sensibilidad de captación y capacidad de filtro, tal como ocurre con las demás facultades del ser.
Más sutil en algunos individuos que en otros, surge espontáneamente y, requiere educación y estudio para alcanzar la finalidad a la que se destina, como el embrión que espera cuidados y atención para adquirir confianza, a fin de alcanzar la meta que le espera.
Las resistencias y valores morales del médium se constituyen en la garantía indispensable para el ministerio al cual se propone.
La caída de agua descontrolada produce desastres, mientras que la canalizada genera fuerza y energía.
La electricidad, para alcanzar el destino que le espera, necesita la presencia de cables conductores pertinentes a su potencia,
La seguridad del edificio depende de la estructura en la cual se apoya.
De la misma forma, la  mediumnidad necesita de varios e indispensables requisitos para producir de forma segura y con equilibrio.
Existen médiums y médiums,que abundan en todas partes. Conscientemente o no, sintonizan en forma automática o voluntaria, con las mentes que le son afines.
Porque la población del mundo espiritual es mucho mayor que la del plano físico, los hombres siemre se encuentran acompañados por Entidades desencarnadas.de acuerdo con los compromisos de otras reencarnaciones por las tareas a las que ahora se vinculan.
De acuerdo con la orientación mental, las tendencias, los hábitos y los intereses humanos, se establecen los vínculos de unión psíquica y dependencia física con los Espíritus.
Como resultado de eso, encontramos:
A los médiums de la insensatez y del crimen, así como, a los intermediarios de la esperanza y el orden.
A los médiums de la perversidad y de la alucinación, así como a los portadores de la bondad y del equilibrio.
A los médiums de los vicios, esclavizados a los tormentos que los enajenan ,así como a los portadores de la virtud y de la prudencia.
Se diferencian unos de los otros por el comportamiento al cual se entregan, por lo tanto,  convirtiéndose en vehiculos de aquellos con los cuales establecen lazos.
Identificando o no,la presencia de recursos mediúmnicos en ti mismo, recurre a la oración en los momentos de decisiones difíciles o de testimonio, de trabajo o de reposo.
Obsérvate, e intenta conocerte en profundidad.
Trata de fijar tus características personales superiores, y elimina aquellas que te invaden intempestivamente, como resultado de la propia impulsividad o de inspiración negativa.
Acuérdate de la falta de vigilancia mediúmnica de Pedro, que se dejó vencer por miedo al punto de negar al Amigo, y de la obsesión en Judas, que lo llevó a traicionar al Divino Bienhechor, manteniéndote atento y digno, a fin de que las “fuerzas del mal” no te empujen a situaciones lamentables de las cuales te arrepentirás.
MOMENTOS DE CORAJE
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          EL ARQUETIPO MÁS PERFECTO
                              

      En el Libro de los Espíritus podemos encontrar una de las preguntas más importantes que Kardec realizó a los Espíritus:
Pregunta 625.- ¿Cuál ha sido el arquetipo más perfecto que Dios haya otorgado al hombre para servirle de guía y modelo?
- Ved a Jesús.
Comentario de Allan Kardec: Es Jesús para el hombre el arquetipo de la perfección moral a que puede aspirar la humanidad en la Tierra. Dios nos lo ofrece como el modelo más perfecto, y la doctrina que ha enseñado es la más pura expresión de su ley, porque estaba animado del Espíritu divino y fue el Ser más puro que haya aparecido en la Tierra.
- El Libro de los Espíritus-
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SOBRE EL USO DE PRÁCTICAS EXTERIORES DE CULTO EN LAS REUNIONES ESPÍRITAS

Con suma frecuencia me ha sido preguntado si es conveniente comenzar las sesiones con oraciones y ceremonias de tipo religioso. La respuesta no es sólo mía, sino también de los Espíritus que trataron este tema.

Sin ninguna duda, no es sólo conveniente, sino, además, necesario rogar por medio de una invocación especial, una especie de oración o plegaria, el concurso de los buenos Espíritus. Esa práctica predispone al recogimiento, lo cual es una condición especial de toda reunión seria. Lo mismo no sucede en cuanto a las prácticas exteriores de culto, por medio de las que ciertos grupos  consideran un deber abrir sus sesiones, pero que tienen más de un inconveniente, a pesar de la buena intención con que son realizadas.

Todo en las reuniones espíritas debe suceder religiosamente, esto es, con gravedad, respeto y recogimiento. Pero es preciso no olvidar que el Espiritismo se dirige a todos los cultos. Por consiguiente, él no debe adoptar las formalidades de ninguno en particular. Sus enemigos ya fueron muy lejos en su intención de presentarlo como una secta nueva, buscando con ello un pretexto para combatirlo. Es preciso, pues, no fortalecer esa opinión con el empleo de rituales, de los que aquéllos no dejarían de sacar partido diciendo que las asambleas espíritas son reuniones de protestantes, cismáticos, etcétera. Por lo demás, sería una liviandad suponer que esas fórmulas tiendan a reconciliar a ciertos antagonistas. El Espiritismo, formulando un llamado a los hombres de todas las creencias para unirlos bajo la égida de la caridad y de la fraternidad, así como acostumbrándolos a mirarse como hermanos, cualquiera sea su manera de adorar a Dios, no debe herir la convicción de nadie con el empleo de prácticas o ceremonias rituales de ningún culto.

Son pocas las reuniones espíritas, por reducidos que sean los grupos, que no cuenten, sobre todo en Francia, con miembros o asistentes pertenecientes a distintas religiones. Si el Espiritismo se colocara abiertamente del lado de una de ellas, alejaría a las demás. Ahora bien, como hay espíritas en todas, asistiríamos a la formación de grupos católicos, judíos o protestantes que perpetuarían el antagonismo religioso, que es misión del Espiritismo abolir.

Esta es, además, una de las razones por la cual es conveniente  abstenerse de discutir en las reuniones sobre dogmas particulares, pues ello, sin ninguna duda, afectaría a ciertas conciencias. En cambio, las cuestiones morales competen a todas las religiones y a todos los países. El Espiritismo es un terreno neutro en el cual todas las opiniones religiosas se pueden encontrar y estrechar las manos. En cambio, la controversia podría originar la desunión. No olvidéis que la desunión es uno de los medios a través del cual los enemigos del Espiritismo intentan atacarlo. Y es con ese fin que ellos inducen a ciertos grupos a ocuparse de cuestiones irritantes o comprometedoras con el pretexto astuto de que no se debe ocultar la luz. ¡No os dejéis atrapar por esa trampa!

Los dirigentes de grupos deben ser firmes en rechazar todas las sugerencias de este género, si es que no quieren ser cómplices de esas turbias maquinaciones.

El empleo del aparato exterior del culto tendría idéntico resultado: el cisma entre los adeptos. Unos opinarían que no son lo suficientemente empleados, al paso que otros dirían que lo son con exceso. Para evitar ese inconveniente tan grave, aconsejamos la abstención de cualquier plegaria litúrgica, sin excepción, incluso la de la Oración Dominical, por más bella que sea. Como para formar parte de un grupo espírita no se exige a nadie abjurar de su religión, permítase que cada uno haga mentalmente la oración que más le plazca y juzgue acertada. Lo importante es que no haya nada de ostensivo y, en especial, nada de oficial. Lo mismo se puede decir con relación a la señal de la cruz, al hábito de ponerse de rodillas, etcétera...

Sin esta línea de conducta neutra no se podría impedir, por ejemplo, que un musulmán, integrante de un grupo espírita, se prosternara y colocara el rostro contra la tierra, recitando en voz alta la fórmula sacramental: "¡Sólo hay un Dios y Mahona es su profeta!"

Ese inconveniente no existe cuando las oraciones son realizadas por cualquier persona, en forma independiente a todo culto particular. Después de lo manifestado, creo innecesario  destacar lo ridículo que quedaría hacer repetir a coro a toda  una asamblea una plegaria o fórmula cualquiera, como ya alguien me informó haber visto. Por otra parte, debe quedar bien entendido que lo expresado no se aplica sino a los grupos y sociedades integrados por personas extrañas unas a las otras, y no a las reuniones íntimas de las familias, en las cuales, naturalmente, cada persona es libre de   actuar como lo entiende más acertado, dado que en esos ambientes no se corre el riesgo de ofender las ideas de nadie.

Allan Kardec- Extraído de Viaje espirita de 1862

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                    División de la ley natural 

647. Toda la ley de Dios ¿está contenida en la máxima del amor al prójimo que Jesús enseñó? 

- Por cierto que sí: esa máxima incluye todos los deberes recíprocos de los hombres. Pero es necesario mostrarles su aplicación, de lo contrario la descuidarán, como hoy en día lo hacen. Por lo demás, la ley natural comprende todas las circunstancias de la vida, y esa máxima es sólo una parte de ella. Los hombres requieren normas precisas. Los preceptos generales y excesivamente vagos dejan demasiadas puertas abiertas a la interpretación.. 
648. ¿Qué pensáis de la división de la ley natural en diez partes, que comprenden las leyes de adoración, trabajo, reproducción, conservación, destrucción, sociedad, progreso, igualdad, libertad, y por último, la ley de justicia, amor y caridad? 

- Esa división de la ley de Dios en diez partes es la de Moisés y puede abarcar todas las circunstancias de la vida, lo que es esencial. Por tanto, puedes seguirla, sin que por esto tenga nada de absoluto, como tampoco lo tienen los demás sistemas de clasificación, que dependen del punto de vista desde el cual se considere una cosa. La más importante es la última de esas leyes: por medio de ella puede el hombre adelantas más en la vida espiritual, pues las resume todas. 

EL LIBRO DE LOS ESPIRITUS 
ALLAN KARDEC 

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lunes, 25 de diciembre de 2023

Los milagros

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- La obsesión

2.- Los Ángeles Guardianes

3.- Nuestra realidad

4.- Los milagros

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                                                      LA OBSESIÓN

                                      


   A todas las causas de trastornos mentales, que están oficialmente reconocidas, la Doctrina Espírita incorpora otra causa, cuya comprensión y aceptación resulta indispensable para poder atender con absoluta eficacia las enfermedades mentales, y esta no es otra que la obsesión espiritual.

   El término obsesión se emplea habitualmente en los documentos de la psicopatología para indicar una alteración mental caracterizada por pensamientos insistentes que dominan y atormentan a una persona, que no puede desechar o liberarse de ellos, aun cuando sabe que no tienen fundamento. En el léxico espírita, el término adquiere mayor profundidad, puesto que abarca toda la sintomatología y extiende la etiología, hasta los agentes espirituales que la provocan.

  Si bien es cierto que no se puede desconocer todo el elenco de causas no propiamente espirituales, so pena de analizar el trastorno espiritual de modo unilateral, también lo es que la psiquiatría oficial incurre en un grave error al no tomar en cuenta la posible intervención espiritual en determinados casos de trastorno de las facultades mentales y donde no se evidencian causas orgánicas. Por ello, la mejor actitud científica es analizar estas enfermedades como resultado de una combinación de factores materiales y espirituales que se enlazan profundamente. La ciencia espírita no se opone a la ciencia médica en ningún campo, siendo su propósito complementarla con sus descubrimientos y comprobaciones.

   La obsesión es la influencia perniciosa que un espíritu ejerce sobre otro, por diversos motivos y empleando variados recursos, provocando efectos psicológicos y morales, alterando la conducta y los efectos orgánicos, afectando su salud física. Además del contexto social del hombre encarnado y de sus deficiencias corporales, se debe considerar como factores causales de enfermedades mentales, a las entidades espirituales, mayormente desencarnadas, que pululan a su alrededor en un clima de vibraciones negativas.

  Vivimos sumergidos en un océano de vibraciones, aunque solo tenemos conciencia de una fracción casi infinitesimal de las realidades a que corresponden. Por encima y por debajo de las gamas sensoriales humanas, quedan fuera de nuestra apreciación innumerables dimensiones, a las cuales acceden los médiums y los sensitivos paranormales gracias a sus facultades. Los espíritus, o sea, las almas desencarnadas nos rodean por doquier, influenciándonos de múltiples maneras. Todos somos más o menos sensitivos, y en consecuencia susceptibles en cierta medida de ser influenciados para bien o para mal, por los seres invisibles que nos cercan. Así lo registró Kardec  en sus enseñanzas: " ¿Influyen los espíritus en nuestros pensamientos y acciones ?".- En este aspecto su influencia es mayor de lo que creéis, porque a menudo son ellos quienes os dirigen"

  Cuando estas influencias adquieren carácter pernicioso en vez de provechoso, hablamos de obsesión.

  El Espiritismo no admite la existencia del demonio o de los demonios, a los cuales algunas religiones les atribuyen la responsabilidad de estas perturbaciones. Lo que existen son espíritus de escasa evolución moral, que actúan perversamente o como burlones, engañando o manipulando a sus víctimas. La obsesión es un hecho natural y no sobrenatural, relacionado con la patología física y espiritual, cuyas raíces y mecanismos, se hallan en la inferioridad moral de la mayoría de los seres que pueblan nuestra humanidad. Bien lo estableció Kardec con tanta simplicidad como verdad: "Si no existiesen hombres malos en la Tierra, no habría espíritus malos alrededor de la Tierra".

- Jon Aizpúrua- ( de su obra "Tratado de Espiritismo")


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             LOS ÁNGELES GUARDIANES

Comunicación espontánea obtenida por el Sr. L..., uno de los miembros de la Sociedad Espiritista de París

  Existe una doctrina que por su encanto y su dulzura , debería convertir a los más incrédulos: la de los Ángeles Guardianes. Pensar que siempre tenéis junto a vosotros a Seres que os son superiores y siempre están ahí para aconsejaros, ampararos y ayudaros a escalar la áspera montaña del bien; que son amigos más seguros y más apegados que los vínculos más íntimos que se puedan contraer en la Tierra. ¿ No es una idea consoladora?. Esos Seres están allá por orden de Dios, ha sido Él quien los ha puesto cerca vuestro; ahí están por amor a Él y cumplen a vuestro lado una bella pero penosa misión. Sí, donde quiera que estéis estarán con vosotros: en las cárceles, en los lugares de vida disoluta, en la soledad; nada os separa de este amigo que no podéis ver, pero que vuestra alma siente en los más suaves impulsos y escucha sus más sabios consejos.

  ¡ Ah, si conocierais mejor esta verdad , ¡ Cuántas veces os ayudaría en los momentos de crisis y cuantas veces os libraría de manos de los espíritus malos !. Pero con toda claridad, ese Ángel del Bien os dirá con frecuencia:  "¿ No te lo he dicho?, y tu no lo has hecho, ¿No te he mostrado el abismo?, Y tu te has despeñado en él. ¿ No te hice escuchar en tu conciencia la voz de la verdad?, Y has seguido los consejos de la mentira". ¡ Ah, interrogad a vuestros  Ángeles Guardianes!. Estableced entre ellos y vosotros esa tierna intimidad que reina entre los mejores amigos. No penséis en esconderles nada, porque ellos tienen la mirada de Dios y no podéis engañarlos. Pensad en el porvenir, tratad de adelantaros en esta vida y vuestras pruebas serán más cortas, vuestras existencias más felices. ¡ Vamos hombres de coraje!, de una vez por todas, desechad los prejuicios y las segundas intenciones; entrad en la nueva senda que se abre ante vosotros; ¡ marchad, marchad !. Tenéis Guías, seguidlos: el objetivo no os puede faltar, porque ese objetivo es el propio Dios.

  A aquellos que piensan que es imposible que Espíritus verdaderamente elevados se consagren a una tarea tan laboriosa y de todos los instantes, les diré que nosotros intuimos en vuestras almas, aun estando a millones de leguas de vosotros: para nosotros el espacio no es nada y aunque vivamos en otro mundo, nuestros Espíritus conservan sus vínculos con el vuestro. Poseemos cualidades que no podéis comprender, pero tened la certeza de qie Dios no nos ha impuesto una tarea por encima de nuestras fuerzas, y que no os ha abandonado solos en la Tierra sin amigos y sin apoyo. Cada Ángel Guardián tiene su protegido por el que vela, como un padre vela por su hijo: es feliz cuando lo ve seguir el buen camino y se compadece cuando sus consejos son ignorados.

  No temáis cansarnos con vuestras preguntas; por el contrario, permaneced siempre en relación  con nosotros, seréis más fuertes y más felices. Son esas comunicaciones de cada hombre con su Espíritu familiar que hacen a todos los hombres médiums, hoy médiums ignorados, pero que se han de manifestar más tarde y se han de derramar como un océano sin límites para hacer retroceder la incredulidad y la ignorancia. ¡Hombres instruidos, instruid !; ¡ Hombres de talento, elevad a vuestros hermanos !. ¿No sabéis que obra cumplís así?, la del Cristo, la que Dios os impone. ¿ Por qué Dios os ha dado la inteligencia y la ciencia, si no es para compartirlas con vuestros hermanos, para hacerles avanzar en la senda de la dicha y la felicidad eterna?

- San Luis, San Agustín -

Nota.- La doctrina de los Ángeles Guardianes que velan por sus protegidos a pesar de las distancias que separan a los mundos, nada tiene que pueda sorprender: por el contrario, es grande y sublime. ¿ No vemos en la Tierra un padre velar por su hijo, aunque esté lejos de él, ayudándole con sus consejos mediante la correspondencia?. Por tanto, ¿ qué habría de sorprendente en que los Espíritus puedan guiar a los que toman bajo su protección, de un mundo a otro, puesto que para ellos la distancia que separa los mundos es menor de la que en la Tierra separa los continentes?

- Allan Kardec- Revista Espírita 1859-


                                                                  *******************************



                                NUESTRA REALIDAD

Hernani Guimaraes Andrade



    Para evaluar correctamente nuestro destino final, sería indispensable conocer nuestra verdadera realidad. Nos hallamos en la misma situación que los pasajeros de un inmenso navío, que hubiesen nacido, crecido y adquirido ciertas experiencias, durante un largo viaje.

    Supondríamos que varias generaciones de pasajeros, se sucediesen dentro del gran navío, transmitiendo a sus descendientes las experiencias conquistadas, a lo largo de la jornada, mientras la embarcación no llegase a su  destino.

    Los viajeros del navío, conseguirían con el tiempo, aprender  mucho acerca de él y acerca del inmenso océano, sobre el cual flota.

 Pero los pasajeros ignorarían todo el itinerario, e incluso la  geografía del mundo, en que se encuentra el mar.

Ellos podrían llegar a conocer minuciosamente su realidad relativa; el navío. Se conocerían también, hasta cierto punto.

Podrían formular hipótesis adecuadas a su situación particular, incluso aquella concerniente a su destino, pero difícilmente tendrán   certeza absoluta, acerca de la realidad mayor, o sea del Universo en que viven, ni del exacto destino que buscan.

Supongamos que algunos de esos pasajeros, consiguiesen  comunicarse, gracias a cualquier medio desarrollado por ellos, con  personas que habiten en las tierras firmes, de los continentes, que  hablen su lengua y conozcan su condición 
de viajeros.

Digamos además que los comunicadores continentales, ya hubiesen pasado por condiciones semejante a las de los pasajeros.

Está claro que los habitantes del navío podrían entenderse con los de afuera, en todo aquello que se relacionase con su limitada realidad; la de la embarcación.

Para ellos las ideas referentes a los árboles, casas, planicies,  automóviles, etc., sonarían como cosas sin sentido.

Más sin sentido aún, sería la perspectiva de llegar, en el porvenir, a habitar ciudades o países, con sus problemas típicos, tales como embotellamientos de tránsito, cuestiones sociales, inflación, guerras y otros acontecimientos típicos de las sociedades humanas.

Dentro del navío, surgirían los incrédulos que pondrían en duda, las informaciones obtenidas por los compañeros, que consiguiesen las comunicaciones. Los propios comunicadores  del navío, tendrían las mayores dificultades en convencer a sus compañeros de viaje, de la existencia de los continentales.

Peor aún sería la situación de unos pocos pasajeros, que por suerte pudiesen abandonar temporalmente la nave, visitar una región continental y volver a la embarcación.

 Ellos no sólo se sentirían imposibilitados, de dar una información correcta, a sus colegas de viaje, sino que correrían el riesgo  de ser malentendidos y hasta segregados.

Nuestra situación se asemeja a la de los ocupantes del navío.

Aquí nacemos, aquí vivimos, morimos, volvemos a nacer y vamos aprendiendo cada vez más, acumulando conocimientos y  trasmitiéndolos a las generaciones que nos suceden. Sin embargo, nuestro conocimiento estará siempre limitado, por las circunstancias en que nos  encontramos. Será el conocimiento de una realidad particular.

Volviendo al ejemplo de los navegantes confinados al gran navío, supongamos que cuando se aproximasen al puerto de destino, comiencen a observar los primeros signos de tierra firme. Algunos de los tripulantes podrán levantar el nivel del puesto de vigía, aumentando  su radio de visión.

Avistaran colinas, planicies, matas, etc. y algunos pocos  viajeros se irán  convenciendo de que la realidad-navío, es apenas una parte, de la realidad mayor que los circunda.

Sus hipótesis acerca del mundo, serán en consecuencia más amplias y se aproximaran a la verdad. Sin embargo, aún así, estarán lejos del modelo ideal, de la imagen correcta a su alrededor.

Actualmente los fenómenos paranormales, equivalen para nosotros a las primeras señales de tierra firme. Vamos a tener que reajustar  muchos conceptos de nuestra realidad.

Lo que ya conquistamos como conocimientos, es válido, sin duda, pero no definitivo, aunque nos sirva mucho para atender las  necesidades, en la vida dentro del <navío>

Por esta razón, es muy posible que tengamos una respuesta  aproximada para la pregunta: ¿para qué vivimos?

 Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

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                                                         LOS MILAGROS   

Cualquier espírita de mediana formación, conoce perfectamente y tiene asumido, que “los milagros” tal como se entienden, sencillamente no existen.

Por milagro se entiende aquello que rompe con las normas de lo que es “natural”, o sea que a lo que no se le encuentra explicación es tenido como “sobrenatural”, o  “fuera de lo natural”. Así los milagros entrarían en el campo de lo sobrenatural y serían un acontecimiento que por sí mismo derogarían el orden natural establecido, o sea, las leyes naturales.

Si realmente existiese lo “sobrenatural”, o sea, “Sobre la naturaleza”, ello significaría que Dios habría hecho dos creaciones paralelas: Una fija e inmutable en su funcionamiento, que conocemos como Naturaleza o natural, y otra creación variable e inestable que podría actuar caprichosamente sobre la creación estable o natural.

Vamos a recordar algunos de los atributos que se reconocen en ese Principio Supremo de todo cuanto existe, que llamamos Dios: Dios es Inmutable y Eterno, lo cual contradice que haya creado esas dos formas de creación, fenómenos o normas para todo cuanto existe: lo natural y lo sobrenatural.

   Lo natural es lo fijo y estable, como fijo, estable e inmutable es su Creador, mientras que lo sobrenatural, sería lo inestable, lo caótico, algo que no reflejaría sino el capricho de un Creador inestable que jugaría frecuentemente con esa parte de creación estable que llamamos Naturaleza.

Sin embargo, ha sucedido frecuentemente, como así ha quedado constancia en la historia humana, que hemos presenciado hechos sorprendentes y extraordinarios, que realmente parecían “sobrehumanos” o “sobrenaturales”, por la sencilla razón de que , en apariencia, rompen con las normas habituales y corrientes que vemos comúnmente en la Naturaleza. No es por otro motivo que el que el ser humano, debido a su prepotencia y orgullo, hace tiempo que cree saberlo todo, y por eso, cuando algo se desarrolla a la evidencia de su vista o comprobación, que se sale de las normas naturales conocidas o establecidas, ha creído que se trataba de manifestaciones extrañas e inexplicables, a las que ha calificado como “paranormales”, esto es, más allá de lo que es normal.

Y llegados a este punto, me pregunto: ¿En base a qué podemos creer que conocemos todo lo que existe en la Naturaleza?. ¿ Realmente creemos que el conocimiento del ser humano en todos los campos de la Ciencia y en todos los rincones del Cosmos, está tan avanzado como para afirmar esto sin ruborizarnos al asumirlo?.

Seamos consecuentes con lo que la propia razón y conciencia nos indican, y si somos sinceros amantes de la Verdad, llegaremos a la indudable conclusión de que el tema de los milagros y de lo sobrenatural, no es sino una falacia para cubrir o justificar la ignorancia humana.

La Naturaleza y todos los fenómenos de cualquier orden que se producen en su seno, existen dentro de un orden establecido, que es permanente, fijo e inmutable como la Fuente de Origen de donde emanan. Entonces, ante lo extraordinario que podamos encontrar, no asumamos ni la actitud anticientífica e ilógica de negar lo evidente, ni de crear “paranormalidades”, ”Milagros”, ni “demonios” inexistentes en la realidad.

Sin embargo, busquemos el auténtico milagro, en la fe en ese mundo espiritual que sabemos que nos rodea, nos ayuda, nos inspira y nos protege. Cuando sintamos esta presencia y estas ayudas en torno a nosotros mismos, estaremos descubriendo el verdadero milagro del Amor que existe entre los seres de ambos lados de la Vida.

Busquemos también los milagros en los resultados de nuestro trabajo, nuestro tesón y nuestro esfuerzo, pues sin duda, antes o después nos dejarán sus frutos como algo absolutamente normal y natural.

Recordemos que la Ley de ¨Consecuencias , p de Causa y Efecto  más popularmente conocida también como Ley del Karma, no deja de funcionar permanentemente como reconductora del alma durante nuestra existencia, tanto para reajustar y corregir por la vía del dolor los equívocos de los actos negativos de nuestras existencias, como también para premiar el esfuerzo, la fe y el tesón en nuestros actos guiados y dirigidos desde el Amor, que es la Esencia misma de Dios.

- José Luis Martín-

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