lunes, 23 de septiembre de 2019

La Homosexualidad

    
 INQUIETUDES  ESPÍRITAS

1.-  El por qué del Espiritismo
2.-  ¿Somos espíritus inmortales?.La Inmortalidad a debate
3.- La Virtud
4.- ¿En qué consiste la adoración?
5.- La Homosexualidad





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            EL POR QUÉ DEL ESPIRITISMO

                                    
La palabra Espiritismo es relativamente moderna. Fue el gran estudioso Allan Kardec quien bautizó con este nombre sus inigualables trabajos.

   Espiritismo, no solo significa diálogo o intercambio de ideas e informaciones con los espíritus. Es mucho más.

   Necesario y esencial es estar completamente convencido de la existencia del espíritu o alma, como algunos también lo denominan.

   El Ser, como Hijo del Creador, es el espíritu; el cuerpo es la herramienta temporal que utiliza para progresar en su existencia universal. Definir algo cuyo plano y sutileza es diferente a nuestro mundo material y con el pobre idioma terrestre, significa tener que entrar en comparaciones que merman mucho la idea inicial que se intenta expresar.

   Espiritismo, como moral cristiana ante todo, porque parte de las enseñanzas de Jesús Cristo, que recomiendan un comportamiento digno. Ellas nos dicen “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, y de ahí es donde sus raíces toman su máxima fuerza.

  También se define como filosofía, que con su búsqueda de la lógica nos explica la supervivencia del Ser, con sus anteriores y futuras reencarnaciones, la pluralidad de mundos habitados, que demuestran la grandeza de la Creación Universal y nuestra descendencia de un Único Padre Creador.

   Esto tiene como respaldo la Ciencia, que aclara a través de constantes y minuciosos estudios, la razón de hechos que por su conformación se salen de las costumbres y hábitos materiales.

   No es la primera vez que se presenta al Espiritismo como Moral, Filosofía y Ciencia, por ser la forma más expresiva de hacerlo y quizás la única que lo haga con cierta claridad. También suele ser presentado con la forma imaginaria de un triángulo equilátero, tanto de Moral como de Filosofía y  Ciencia.

   También se podría presentar esa idea con la forma imaginaria de una gran palanca que mueve el mundo. En el punto de apoyo estará la Ciencia, la Filosofía ocupará el lugar de contacto y la Moral será el brazo de palanca, que cuanto más grande sea más fuerza hará..

  La Ciencia que por sí sola tiene avances maravillosos: Naves que surcan el espacio en dirección a otros planetas; el control de átomo; los rayos gama, laser, etc. Pero todo esto puede ser peligroso- y de hecho lo es-, si no van acompañados de la Moral, porque también la Ciencia ha preparado grandes máquinas de destrucción y de guerra.

  La Filosofía, si no es moralizadora, ¿para qué sirve?. Ella anima al estudio útil y para que este sea beneficioso tiene que estar dentro de la Moral.

   La Moral por sí sola es capaz de grandes creaciones y hermosos sacrificios en beneficio del mundo, que podrían incluso llegar a parecer milagros, todo ello sin necesidad de las otras compañeras ya mencionadas, ( aunque sea más completo el conjunto de las tres).

   Ahí podríamos mencionar muchos ejemplos de amor y abnegación, pero sirva solo el mayor de todos y el que está en todas las mentes: el amado Maestro Jesús con su vida dedicada a sembrar amor.

   Una vez explicado este planteamiento y haciendo uso de la imaginaria palanca, se presenta la forma principal de Espiritismo verdadero- forma de vida- porque ese es el concepto que se puede poner al comportamiento del  espíritu sincero, que trata por todos los medios de que su vida tome una forma más en consonancia con las leyes Divinas y Naturales, poniendo en práctica su transformación interna y externa, en un estado mental limpio de perturbaciones erróneas o egoístas, desechando ideas que pueden perjudicar a alguien y poniendo en práctica la Ley de Caridad, tanto espiritual como material-como ya fuera dicho: “Fuera de la Caridad no hay salvación”.

  Sabiendo el Espíritu la influencia y la energía que emana del pensamiento y de que del buen o mal empleo que haga de ella, será responsable, procurará acondicionarse para producir el mayor bien que pueda alrededor, incluso aprovechando la fuerza de esa energía mental, y poder ayudar a distancia con Fe y con Amor.

   La finalidad  del Espiritismo es llevar a las personas hacia un buen comportamiento y buen pensamiento.

   Los que ya llevamos mucho tiempo preocupados de este tema estamos convencidos de que el Espiritismo es el Consolador que prometió Jesús; por tanto, es la Tercera Revelación, y esta vez no solo está limitada a Galilea, sino que está por todo el mundo; hasta en los rincones más alejados se habla de Espiritismo, y así surge la Luz, una Luz de Amor que transformará el planeta y hará comprender el por qué de la vida y el por venir que nos aguarda como resultado de nuestros comportamientos.

   De la etapa difícil que atraviesa la Tierra no es necesario dar muchas explicaciones: guerras, violencia, drogas, crímenes, abortos a millares, hambre, crueldad. Todo esto es reflejo de un materialismo inseguro del futuro, queriendo controlar un insignificante presente que se le escapará de las manos sin darse apenas cuenta.

   Por eso, no faltará incrédulos que pregunten: Espiritismo, ¿por qué ?.

  Porque, si todas las personas del mundo practicaran el amor desinteresado a los demás, el planeta sería, lógicamente, un lugar perfecto para vivir, pues eso es lo que buscamos los espiritistas, la Unión Universal por el Amor, porque él nos enseña el camino del progreso, aunque nosotros, tendremos que recorrerlo.

-         Manuel de Paz Martinez-
Centro de Estudios y divulgación Espírita de Madrid.

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¿Somos espíritus inmortales? La inmortalidad a debate

                                                                      
      Entre las diversas preguntas que el ser humano se realiza a lo largo de su vida cuando se tienen inquietudes espirituales destaca la cuestión de si existe vida después de la vida, y en el supuesto de que así sea, de qué forma y cómo se manifiesta.
En la historia de las religiones vemos coincidencias en el axioma de la transcendencia del hombre después de la muerte, pero existen profundas divergencias en cuanto a la forma de acceder a ese nuevo estado y cómo se vive en él. También la semántica en este tema, define de forma diferente conceptos que significan lo mismo pero a los que se denominan de distintas maneras.
Dando por supuesto que existe vida después de la muerte, lo que es exactamente cierto es que la misma no puede ser biológica de ninguna manera, pues la ciencia nos demuestra que cuando una persona fallece su cuerpo va desintegrándose hasta desaparecer por completo, disgregándose sus átomos hasta pasar a formar parte de la naturaleza, al igual que ocurre con cualquier ser vivo, planta, mineral u organismo que acaba un ciclo y se transforma.
De esta reflexión anterior se infiere que la parte del ser humano que sobrevive a la muerte no puede ser biológica, pero sí podría ser mental, psicológica, emocional o de otra índole. La complejidad del cerebro humano es tal que en pleno siglo XXI la neurología moderna sólo alcanza a comprender, y con un enorme esfuerzo; un 10% de su funcionamiento. Esto nos indica que si la mente humana tiene su lugar de “residencia” en el cerebro, cuando el cuerpo fallece la mente debería desaparecer igualmente.
Por ello, si alguna parte del ser humano sobrevive a la muerte ésta debería ser un compendio psíquico que no sólo abarque las facultades mentales, sino las emocionales, y psíquicas, ya que desde la aparición de la psicología moderna y el psicoanálisis posterior la ciencia acepta con rotundidad que la persona está formada por aspectos mentales, emocionales y psicológicos que nos diferencian de otros seres vivos. Y que todos estos aspectos no tienen un lugar de ubicación en ningún órgano biológico del ser humano sino que forman parte del ser integral, de la personalidad del individuo y lo diferencian por completo del resto de seres humanos. Desde antiguo se ha denominado de diversas formas (alma, espíritu, mente, etc.) a la parte no biológica que sobrevive a la muerte según las religiones. La preocupación del hombre por saber acerca del alma viene desde los albores de la historia. De hecho no podría comprenderse la misma sin los acontecimientos ligados o relacionados con las explicaciones de las religiones y la filosofía en todas las épocas de la humanidad, desde el antiguo Egipto, pasando por Grecia, Roma, el judaísmo, el cristianismo en occidente, el islam en medio oriente o el budismo e hinduísmo en Asia. En todas las grandes religiones monoteístas o politeístas existe definido el “daimon” de la antigua Grecia, que no es otra cosa que el alma humana o espíritu que sobrevive a la muerte. Las diferentes interpretaciones que dan las religiones a su forma de ingresar en la otra vida y cómo se desenvuelve en ella son cuestiones de debate pero en lo sustancial se coincide de forma sorprendente.
Dentro de la variedad de explicaciones existen unas más racionales, menos dogmáticas y que resisten el análisis de la razón y la lógica mejor que otras, sin que ello signifique que haya que creer en ellas al 100%. Una cuestión es creer y otra razonar y comprender la lógica de los planteamientos que nos llevan a deducir que el ser humano no aparece en la Tierra por generación espontánea sino que su desarrollo es fruto de su evolución no sólo física sino también mental, psicológica y espiritual.
Entre las múltiples teorías que podríamos destacar sobresalen fundamentalmente dos que explican como ninguna otras la lógica de la vida en el más allá, de dónde venimos y hacia dónde vamos, cual es el sentido de nuestro paso por la Tierra y qué nos encontraremos en ese “más allá” al que llegaremos.
La primera de ellas es la Reencarnación o “palingenesis “(nacimiento de nuevo) griega. Concepto que encontramos desde el antiguo Egipto, Grecia, India, China, etc.. El sentido de la reencarnación se enmarca en un concepto más amplio que permitiría al ser humano (en su parte transcendente, aquella que sobrevive la muerte) un proceso evolutivo de perfeccionamiento desde mundos primitivos a mundos evolucionados a través de las experiencias de muchas vidas en la tierra (siempre con forma humana) con el fin último de la perfección y por ende la felicidad.
La reencarnación también es aceptada no sólo por muchas religiones sino que está en la base de muchos movimientos espirituales y se acepta comúnmente como una ley que rige la evolución del espíritu humano. La ciencia ha estudiado igualmente la reencarnación demostrando fehacientemente su existencia en infinitos casos de reencarnación comprobada, terapias de vidas pasadas, casos de muerte clínica y vuelta a la vida, etc, y mediante el método científico más riguroso llevado a cabo por prestigiosos neurólogos, psiquiatras, médicos, entre otros: los doctores Raymond Moody, Elísabeth KlüberRoss, Helen Wambach, Hamendra Banarjee, Edith Fiore, Mª Julia de Moraes Prieto, Carol Bowman, etc.
Las manifestaciones psíquicas del siglo XIX en Estados Unidos y los fenómenos de médiums en toda Europa despertaron el interés de un gran científico y pedagogo francés llamado Hipólito Denizart Rivail, que adoptó el seudónimo de Allan Kardec. Y, después de una investigación de años con multitud de médiums en diferentes países, se propuso la tarea de dar a conocer al mundo el resultado de sus investigaciones a través de la Codificación Espírita, compendio de varias obras que tratan del origen y naturaleza de los espíritus, de su relación con el mundo físico y las consecuencias filosóficas y morales que este conocimiento comporta.
Esta doctrina conocida como Espiritismo, es junto a la Reencarnación, la explicación más lógica y coherente que podemos encontrar acerca de la vida después de la vida y de la forma en cómo nuestra personalidad abandona de forma integral la vida física cuando se fallece y se incorpora a un mundo no tan diferente como el que tenemos en la Tierra, para seguir evaluando nuestro progreso, recomponer aspectos desviados del mismo y prepararnos para nuevos retos de evolución y desarrollo personal.
El espiritismo no se limita únicamente a dar explicaciones sino que a través de las comunicaciones con aquellos que nos precedieron en el más allá nos ofrece la valiosa información de las leyes que rigen la evolución del espíritu humano, y una de las más importantes es precisamente la reencarnación que junto a la ley de causa y efecto (similar a la ley del karma de los orientales) regula no sólo el proceso evolutivo del espíritu sino las consecuencias de las actuaciones del mismo en la Tierra y su repercusión en el “más allá” y en las próximas existencias en la Tierra.
Así pues, cotejando lo que las religiones nos han venido diciendo acerca de la sobrevivencia del espíritu después de la muerte, analizando las conclusiones de materias como la metapsíquica de Charles Richet en el siglo XIX, o las investigaciones de Williams Crookes (ambos premios Nobel) la parapsicología de Rhine en el siglo XX y revisando las investigaciones y métodos científicos que desde hace más de un siglo se vienen realizando sobre vida después de la vida, llegamos a un punto en el que la observación y el análisis nos llevan a aceptar como mucho más lógica la transcendencia del ser después de la muerte que la inexistencia de la vida después de la vida.
Esto significa que muchos fenómenos ahora no explicados por la ciencia tendrían una explicación racional, lógica y coherente si se valorara el estudio de la personalidad humana bajo el prisma de su supervivencia como ser integral después de la muerte del cuerpo físico. Afrontando este ángulo de investigación, algunos neurólogos ya los han llevado a cabo en sus estudios sobre terapias de vidas pasadas y han obtenido excelentes resultados para solucionar problemas psicológicos cuyo origen se remonta a las vidas anteriores de los individuos.
Se nos ofrecen pues los razonamientos necesarios para afirmar con rotundidad y desde la lógica, no desde la creencia que el ser humano sobrevive a la muerte mediante un proceso natural. Podemos afirmar sin duda alguna que somos espíritus inmortales inmersos en un proceso evolutivo que contempla etapas de desarrollo con cuerpo físico y otras sin él.
Para profundizar en cómo son esas etapas, de qué manera nos vemos afectados por las leyes que rigen este proceso y cómo podemos dirigir y forjar un futuro mejor, les invitamos a conocer el contenido del espiritismo de Kardec; en la seguridad de que encontrarán las respuestas lógicas y coherentes a muchas de las dudas existenciales que se hayan planteado alguna vez, así como el consuelo y la esperanza de la inmortalidad del ser humano y la confianza en la justicia divina.
La aceptación de estas leyes espirituales y la incorporación de las mismas a sus propios principios es algo que solamente compete a ustedes en el ejercicio de su libre albedrío y que, como no podría ser de otra forma, respetamos profundamente.
- Grupo Villena-
“El espiritismo, marchando con el progreso nunca se desbordará, pues si la ciencia demostrara su equivocación sobre un punto, se modificará sobre ese punto, y si una nueva verdad se revelara, la aceptaría.”
Allan Kardec. El libro de los Espíritus
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                      LA VIRTUD

 Para Cicerón, virtud es la fuerza viril o valor moral que se sobrepone al sufrimiento y a la muerte..
Y afirmaba Aristóteles que el "el hombre virtuoso es aquel que encuentra placer en hacer actos de virtud".
Con eso, la virtud se transforma en el hábito del bien, pues se incorpora al modus operandi del individuo, tornándose parte integrante de su naturaleza.
La virtud siempre trabaja fiel a las manifestaciones psicológicas y delante de las leyes, creando necesidad de actuar y produciendo placer al realizarlo´
El hombre la adquiere con el esfuerzo dirigido al bien que lo inspira, e, insistiendo en practicarla, conforma su vida a sus dictámenes.
Para conseguir esa disposición es imprescindible adquirir el conocimiento del bien: es decir, que el hombre sepa del valor moral de sus actos, de acuerdo con las leyes morales.
Así, la tendencia al bien es el primer paso para la virtud: su realización se transforma en experiencia estimuladora; pero, sólo es virtud cuando se constituye en un hábito natural, consciente y placentero.
El motivador de la virtud y su alimento es el amor al bien, como afirmaba Aristóteles, que el "hombre virtuoso es aquel que hace del bien, una necesidad imprescindible, que pone su felicidad en el bien"
Solamente los hombres libres interiormente poseen la virtud, porque sus actos son resultado de su libre determinación, por orden intima de su voluntad personal.
San Agustin, que la adquirió con gran esfuerzo y perseverancia, repasando mentalmente, antes de acostarse, todos sus actos para verificar en cuales no fuera correcto y poder corregirlos al día siguiente, enseñaba: "Virtud es la buena cualidad del ánimo, por la cual se vive bien y la cual nadie usa mal" de acuerdo con su razonamiento moral.-
Así el hombre se inclina moralmente a una constante acción del bien que le hace bien a través de los actos buenos .
Extraído del libro Hacia las Estrellas.
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                  ¿En qué consiste la adoración?

  Es la elevación del pensamiento hacia Dios. Mediante la adoración acercamos nuestra alma a Él.
650. La adoración ¿es resultado de un sentimiento innato, o producto de una enseñanza?

- Sentimiento innato, como el de la Divinidad. La conciencia de su debilidad lleva al hombre a prosternarse ante Aquel que puede protegerlo.

651. ¿Han habido pueblos carentes de todo sentimiento de adoración?

- No, porque jamás hubo pueblos de ateos. Todos comprenden que hay por encima de ellos un Ser Supremo...

652. ¿Se puede pensar que la adoración tenga su origen en la ley natural?

- Está en la ley natural, puesto que es el resultado de un sentimiento innato en el hombre. De ahí que la encontremos en todos los pueblos, si bien con formas diferentes..

EL LIBRO DE LOS ESPIRITUS.
ALLAN KARDEC.


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                                 La homosexualidad 



     La homosexualidad, tanto en hombres como en mujeres, siempre ha sido despreciada por una  sociedad llena de prejuicios, tal vez  influida por las religiones que han señalado la homosexualidad como algo  pecaminoso  o vicioso  y siempre anormal.  
Es muy mal vista y condenada por las religiones en general, que siempre la han despreciado y perseguido.  Para  el cristianismo católico y evangélico, estas personas están  en  pecado  mortal   porque consideran   imperdonable su actitud  sexual, que  consideran  como anormal,   porque afirman que se  profana el cuerpo, que es templo de Dios (1 Cor. 3:9). Algunos clérigos destacados desde su posición jerárquica, más recientemente, también han afirmado con bastante ligereza que es una enfermedad curable por la psiquiatría.
 Particularmente creo que  la homosexualidad no convierte a la persona en ningún ser abominable, ni es ninguna enfermedad,  pues demostrado está  que, independientemente de su inclinación o actitud sexual, hay personas  de estas características,  llenas de grandes valores humanos y  viceversa, como  también  existen muchos  heterosexuales perversos y de muy baja condición moral.      
        El  homosexual  solo  se  siente  culpable de su condición,  si  tiene  este sentimiento  debido a una  nefasta educación recibida  que le ha hecho sentirse como un ser anormal y culpable, llegando a sentirse rechazado y señalado por la mayoría social. Hay  homosexuales que  viven en  medio de una  lucha  interior  porque  la religión  y   la  misma   sociedad  les  ha infundido la  idea de la anormalidad  y del pecado.   Desde un punto de vista  religioso, así es el caso,  pues  por definición, pecado  es  la  transgresión  mas  o  menos  grave  de  un precepto o dogma  religioso,  que   si    está   clasificado  como   leve   o   venial,   se   soluciona  con   una   pequeña   penitencia   que   puede  consistir   simplemente  en   hacer   alguna  oración o  rezo,   pero  si   es  considerado como muy grave o  “mortal”,  como  es en el caso  del  tema que  nos ocupa,  la  única  perspectiva que les queda es la condenación eterna y un  ardiente  infierno para toda la eternidad, si es que no se arrepienten de ello, pasan por un confesionario y hacen próposito de cambiar, lo cual es tan imposible en la realidad como lo sería a una gallina volverse gallo. El organismo de los animales hembras fisiológicamente es diferente a de los animales macho y la parte psicológica va íntimamente unida e influenciada por el organismo físico, por tanto, por mucho que quisieran, cada uno es como es, y ellos no son ningún error de la Naturaleza.

                     Hace tiempo , tras mucho meditar este delicado tema, llegué a comprender  que no es ningún pecado el ser naturalmente homosexual.  No perdamos de vista que  Dios es infinitamente misericordioso,  y  que  somos  Seres  perfectibles dotados  de  inteligencia  y    libre albedrío, por  lo que en conciencia solo  somos responsables  de  la  limpieza  o  maldad  de  nuestros  actos  e inclinaciones  buenas o malas que sean aceptadas íntimamente  y en principio hay que pensar que quien  nace con esa naturaleza o tendencia psicológica, será  por algo  que trasciende a las apariencias de la vida  y no porque Dios lo haya hecho así caprichosamente o se haya equivocado.

         Sabemos que  el  Ser  espiritual  en  si mismo es asexuado,  y  este  posee los órganos genitales solamente en  su  cuerpo espiritual, que es el molde biológico del cuerpo físico, en donde durante su formación los desarrolla, porque  en  cada  existencia humanas lo necesita para adquirir las necesarias experiencias para evolucionar, unas veces como hombre  y otras  como mujer.
                      La tendencia o inclinación homosexual o bisexual, llamada también transexualidad, puede  tratarse simplemente de una sexualidad viciada,  que saturada de experiencias y de placeres  sexuales repetitivos, busca la novedad de los mismos por otros derroteros. Esto  suele ser mas frecuente en los casos de bisexualidad, que son también casos de mediana adaptación o de transición entre las dos polaridades sexuales. Normalmente  se trata de inclinaciones naturales con las que nace la persona  y lo son, o  bien  por   reminiscencias  e inclinaciones que  conserva  del  sexo  contrario  que  tuvo  en  una  vida  anterior, o  por  causas  kármicas  para  su  correcto  y  equilibrado  aprendizaje espiritual,  como por ejemplo,  cuando  estando en   el mundo   espiritual  después de haber pasado por esta vida, el  espíritu  que  ha sido hombre o  mujer, comprende que  ha  abusado de su  rol  sexual,  perjudicando y dañando por medio del mismo a otra u otras persona del sexo opuesto, por lo cual, en una nueva existencia  renace con  ese sexo al que perjudicó, para comprender y asimilar íntimamente en su alma el error de la actitud que sostuvo en aquella existencia ;  el que fue hombre, tal vez nace mujer para que como tal, comprenda que hay que respetar a la mujer y a no abusar de ella  y el que fue  mujer, comprenda lo que es ser hombre  para que  asimile el  respeto  y  fidelidad  que  se  debe  al  hombre sobre el que  tanta influencia ejerce normalmente la mujer .   Y estas causas kármicas  motivan que el espíritu que  apoyándose en  su sexualidad se portó mal con el sexo contrario, nazca en la siguiente existencia con sus anteriores tendencias intactas, pero con el sexo  contrario al que psicológicamente  aún conserva,  no son nunca un castigo, sino un proceso necesario de aprendizaje para  la evolución y mejora de esos espíritus.
              El homosexual, así como cualquier otra persona que se deja arrastrar por cualquier otro vicio, por muy atávico que sea, con la fuerza de su  voluntad,   y  aun  después de conocer  estos  matices   que  enseñan   las  Leyes Naturales, a pesar de todo no podría dejar de serlo ni de sentir de otro modo  el rol sexual que le toca vivir en la vida,  comprendiendo al fin que  su personalidad particular nunca es un error de la Naturaleza ni de Dios   y que la genética no le dio esa inclinación con la que nació, aunque sí que existe un factor genético que la determina y le permite manifestarse cuando por causas espirituales debe aparecer precisamente en determinado ser reencarnante.
         Según sea el grado de inclinación o de influencia de su sexualidad anterior, el hombre a veces se podrá sentir mujer y femenino, mientras otros se sienten como hombres aunque les atraiga el mismo sexo, como hay mujeres lesbianas que se sienten hombres en un cuerpo femenino, mientras otras se sienten mujeres, pero con una atracción y gusto por otras mujeres como ellas. 
      La persona homosexual  podrá simplemente  considerar  su condición como una prueba difícil de superar en esta vida, pues en medio de una sociedad de mayoría heterosexual es a veces muy complicado desenvolverse sin discriminaciones o rechazos de algúon tipo,  pero  si  lo puede conseguir, viviendo de modo digno y honrado, poniendo sus esfuerzos y afanes en hacer todo el bien posible a los demás,  de modo que cuando lo haya conseguido,  su Ser espiritual no  volverá a encontrarse más  con esta prueba en el camino de su  evolución  a través de  las personalidades que deba de encarnar en cualquiera de los sexos.
              La homosexualidad no es algo de esta época, sino que se ha manifestado siempre desde la antigüedad en todos los pueblos.  En cada pueblo y en cada época ha sido aceptada  o rechazada según el grado de tolerancia social o de represión que ha habido  ante estas personas consideradas diferentes.
         Hay países que consideran  la  homosexualidad como un atentado al pudor y hasta como un crimen contra la sexualidad, y en  países socialmente más avanzados, en los que comprende que las uniones de hecho entre personas del mismo sexo vienen siendo un hecho desde siempre, se ha visto la necesidad de regular estas uniones y hacerlas lícitas, normalizándolas, con el fin de que no las exiban  causando escándalo en sitios públicos. Por ese motivo existen familias formadas por parejas homosexuales que viven en una normal cooperación familiar y hasta criando hijos, unas veces de adopción (cuando se los permiten), y otras veces hijos naturales aportados por alguno de los miembros de la pareja a su   hogar , en el que ambos ejercen, y a veces muy bien, los papeles de padre y de madre a la vez.
           La  unión  civil o  matrimonial  entre  homosexuales,   es  un  asunto  que  tiene unos  aspectos    políticos   y   sociales,   particulares  en  cada  país,   así  como  unas  delimitaciones   éticas   y   jurídicas,     que    desde    un    punto   de   vista   de  este  conocimiento   espiritual,    afectan  esencialmente  a    la   libertad   de  expresión  y  de  desenvolvimiento  humano,  en  cuanto  a   sus relaciones  afectivas   y  sexuales   se   refiere,    por   lo   que   parece  necesario   que   esa   unión    sea    jurídicamente   lícita, con independencia de que se le llame matrimonio o de otra forma para diferenciarlas del matrimonio convencional  formado por una pareja heterosexual,  facilitando  la  convivencia  en   la  intimidad  de  un   hogar   estable  y  evitando  así   espectáculos  callejeros de cualquier manifestación sexual desordenada, sea del orden que sea, pues esta clase de actos antisociales  pueden   resultar  escandalosos o  faltos de   respeto   para  otras  personas  y  para  ellos  mismos,  por  lo que    es   razonable  y lícito   que   estas  parejas  o familias  tengan  los  mismos derechos  y consideraciones sociales que cualquier otra.                       .                     
      Tengamos presente que la homosexualidad, como la heterosexualidad, son tendencias naturales que las lleva el ser humano en el alma procedentes de vidas anteriores  y no son apetencias o tendencias  meramentes sexuales o psicológicas. El   homosexual   como  el   heterosexual en cuanto a sus apetencias de este tipo,   si   quisieran, podrían   controlar al menos en parte,  sus    impulsos    libidinosos,    transfiriendo   sus   energías   sexuales   en   un   trabajo   de   reeducación    de   su  espíritu, mediante la ayuda desinteresada a los demás,   y  controlando los   instintos   animales en el campo de la sexualidad,   lo  cual   eleva  y engrandece espiritualmente a la persona, siempre que  esa actividad no le suponga  un  extremado  sufrimiento   psicológico ,   lo cual sería  “contra natura”,  y  no   serviría  de   mucho.
            No es que tengamos que ser partidarios, defensores, o simpatizantes de estas uniones, parejas o matrimonios entre homosexuales, (hombres y mujeres- gais y lesbianas), pero en  nuestro enfoque espírita y reencarnacionista, debemos considerar a los homosexuales como hermanos  dignos de todo nuestro respeto y cariño, así como de respeto a sus vidas y  a sus uniones en parejas y núcleos familiares, sin caer en juicios infundados ni desprecios basados en su diferente inclinación hacia lo que muchos consideran como antinatural o vicioso.
         Debemos estar dispuestos a ayudarles y a comprenderles siempre, poniéndonos en su lugar, muchas veces de gran sufrimiento por la incomprensión y el desprecio de sus propias familias,  pues no sabemos lo que a nosotros nos puede aguardar en la próxima curva del camino de las vidas múltiples y sobre todo no juzgar ni condenar nunca a nadie por este motivo, pues también nosotros mismos alguna vez en nuestra historia evolutiva hemos podido sufrir  mas de una vez  este trastorno psíquico al cambiar de sexo sin cambiar de sexualidad entre una vida y otra. Además es saludable que recordemos que  “ con la vara que midamos seremos medidos”.

- Jose Luis Martín -


 Prohibir y condenar, es siempre una forma contraproducente de examinar una cuestión existente que merece orientación, educación y esclarecimiento”

Divaldo Pereira Franco -

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sábado, 21 de septiembre de 2019

La clonación humana

    INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Principales investigaciones científicas sobre la existencia de los Espíritus.
2.- En busca de la perfección espiritual
3.- La clonación humana
4.- El último día
5.- El verdadero infierno de los malos




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La idea de que el ser humano está formado solamente del cuerpo físico y que la vida se termina después de la muerte, esta idea no es aceptada hoy por muchos en el mundo científico. ¿Por qué no todos los científicos aceptan esta visión materialista de los seres humanos? Porque la ciencia nunca pudo demostrarlo. Sin embargo, la visión holística del ser humano (somos espíritu y cuerpo físico) siempre ha existido en el mundo de los intelectuales, filósofos y científicos. Descartes dijo que el alma residía en la glándula pineal, situada en el cerebro y Platón afirmaba que el hombre está formado de alma (espíritu) y cuerpo físico.
Una pregunta que siempre ha dejado perplejos a filósofos y a científicos es; ¿Qué ocurre con el alma o espíritu después de la muerte? ¿Seguimos viviendo? Estas preguntas han sido estudiadas de forma científica por varios investigadores en el mundo, culminando en 1857 con la publicación del Libro de los Espíritus por Allan Kardec. En esta época, los científicos como el profesor y fundador del espiritismo Allan Kardec, utiliza diferentes médiums en su investigación para demostrar que sus comunicaciones eran en realidad comunicaciones de personas ya fallecidas. Algunos años más tarde, Sir William Crookes, el químico y físico inglés, decidió que la ciencia debería estudiar los fenómenos asociados con el espiritismo. Entre los médiums que estudió están: Kate Fox, Florence Cook y Daniel Dunglas Home. Los fenómenos mediúmnicos de los que fue testigo incluyen: movimientos de objetos, levitación, aparición de figuras espirituales, etc. El informe de Crookes sobre su investigación en 1874 concluyó que los fenómenos observados sugieren la acción de una inteligencia externa. Otros científicos como Alfred Russel Wallace, Sir Oliver Joseph Lodge, Lord Rayleigh y William James, confirmaron la veracidad de la existencia de los espíritus y que estos son capaces de comunicarse. El Dr. Gustave Geley, médico e investigador se destacó en sus investigaciones sobre la médium Eva Carrière, en 1916. Poco después, en 1919 abandonó la práctica de la medicina y se dedicó por completo a la investigación metapsíquicas, convirtiéndose en el primer presidente del Instituto de Metapsíquico Internacional, donde realizó nuevas investigaciones con el médium polaco Franek Kluski. En 1913, el premio Nobel de medicina, Charles Richet, participó de investigación mediúmnica y fue testigo de una materialización de espíritus, mientras el médium tenía las manos atadas en una silla. Richet dijo que era imposible imaginar que se tratara de un fraude o ilusiones. Podría citar muchos otros investigadores que confirmaron la existencia de espíritus en esta época, como Friedrich Jürgenson, Konstantin Raudive, el cura François Brune, etc., pero el objetivo principal de mi artículo es presentar las investigaciones actuales sobre la existencia espiritual.
Investigaciones actuales que prueban la realidad espiritual.
En los Estados Unidos, la doctora Julie Beischel, del Instituto Windbridge lleva a cabo la investigación con médiums para demostrar que hay vida después de la muerte. Básicamente, ella utiliza tres métodos en la investigación científica mediúmnica: proof-focused research (investigación de prueba) que son pruebas para verificar si los médiums están dando la información veraz; process-focused research (investigación del proceso) que estudia las experiencias de los médiums durante las comunicaciones con los espíritus y applied research (investigación aplicada) que estudia cómo la información puede beneficiar a la sociedad en general. Los médiums estudiados por Dra. Julie dieron información concreta de personas que ya habían muerto y la información fue confirmada más tarde como correcta. Por lo tanto, los resultados de su investigación confirman la hipótesis de que la conciencia (el espíritu) sobrevive a la muerte. El médico psiquiatra americano Brian Weiss graduado en la Universidad de Columbia y Yale en su libro “Muchas Vidas Muchos Maestros” nos muestra, desde una perspectiva un tanto profesional (Psiquiatría), la existencia de la reencarnación y de los espíritus. A través de regresiones hipnóticas realizadas para buscar y corregir traumas de la infancia, el autor descubre que antes de la vida actual de la paciente, existieron otras vidas. Posteriormente recibió por medio de la paciente importantes mensajes provenientes de espíritus superiores, llamados “Maestros” durante las sesiones hipnóticas.
Además de utilizar los médiums como herramienta científica, los investigadores también están utilizando otros métodos científicos para probar la existencia de los espíritus. El doctor Jeffrey Long, utilizando el método científico, ha recogido más de 1.600 casos de personas en todo el mundo que habían pasado por la experiencia llamada Near Death Experience (experiencia de casi-Muerte o ECM). Estas experiencias son sentidas por personas consideradas por los médicos como clínicamente muertas (muerte cerebral) que después vuelven a la vida y relatan sus ECM. En los testimonios hay una gran coherencia en los elementos descritos por la mayoría de las personas que han tenido las ECM. La mayoría de las personas describieron: 1) la visión de su espíritu fuera del cuerpo 2) la existencia de una luz 3) el poder de ver y hablar con espíritus desconocidos 4) el poder de ver y hablar con familiares ya fallecidos. Una de las pruebas más convincentes de que realmente somos espíritus inmortales, proviene de la investigación con personas ciegas desde el nacimiento. Los doctores Kenneth Ring y Sharon Cooper completaron un estudio de dos años sobre el ECM en ciegos. Ellos publicaron los datos de su investigación en el Libro titulado “Mindsight” con pruebas sólidas de 31 casos en que los ciegos describen la experiencia de ver por la primera vez en su vida, dando detalles de los procedimientos médicos en la mesa de operaciones.
El 23 de octubre del 2000, la BBC emite un reportaje llamado “La evidencia de la vida después de la muerte”, basado en un estudio que llevó a cabo el Dr. Sam Parnia y otros científicos en la Universidad de Southampton (Reino Unido), en el que se proporcionan evidencias científicas que sugieren la supervivencia de la conciencia después de la muerte a través de la ECM.
En Brasil, el psiquiatra Dr. Sergio Felipe de Oliveira de la Universidad de Sao Paulo, está investigando la conexión entre la glándula pineal y la mediumnidad. En su investigación usa técnicas de difracción de los rayos X, tomografía computarizada y la resonancia magnética nuclear. El Dr. Oliveira hizo la comparación entre los cristales de apatita presentes en la glándula pineal de los médiums y los cristales presentes en personas que no habían desarrollado la mediumnidad, llegando a la conclusión de que los médiums de psicofonía, clarividencia y psicografía tienen más cristales de apatita en la glándula pineal. Además, ha comprobado que, durante la comunicación espiritual, los médiums tienen más actividad cerebral y que su flujo sanguíneo está aumentado en la región de la glándula pineal. Por lo tanto, su tesis es que la glándula pineal es el órgano sensorial de la mediumnidad, como un teléfono móvil, que capta las ondas del espectro magnético que vienen de la dimensión espiritual y que rebotan en los cristales de apatita de la glándula haciendo el secuestro del campo magnético y transmitiendo la información a la corteza cerebral para la interpretación del mensaje.
Por lo tanto, si hacemos una revisión de todos los descubrimientos científicos a partir del siglo XIX hasta nuestros días, ya tenemos la respuesta para la grande pregunta: ¿Hay vida después de la muerte? La respuesta es, sin duda, que SÍ.
Para ampliar la información sobre la ECM pueden consultar los estudios de los científicos que cito a continuación. Dr. Bruce Greyson, el Dr. Melvin Morse, el Dr. Raymond Moody, el Dr. Carl Becker, el Dr. Peter Fenwick, el Dr. Pim van Lommel y Dr. Ken Ring.
- Elaine Vieira-
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       EN  BUSCA  DE LA  PERFECCIÓN                                ESPIRITUAL
    Podríamos proponer algunas pautas importantes para seguir transitando por ese difícil camino que es el de la evolución y progreso espiritual. Veamos algunas de ellas:

   Cuando estemos solos, debemos cuidar nuestros pensamientos pues estos muchas veces tienden a vagar por donde quieren, según sus preocupaciones, sus gustos o sus querencias, no siempre positivos  y como ya sabemos, la mente puesta en acción es el motor generador de nuestras ideas y de nuestros actos  e impulsos, buenos o malos,  de los cuales somos responsables ante nuestra conciencia y ante el Universo entero (Dios).

   Asimismo, cuando estamos con amigos, tendemos muchas veces a acoplar nuestra personalidad, nuestro carácter y hasta nuestros conocimientos a los de ellos, aunque veamos y comprendamos un nivel más pobre  de educación, de formas de comportamiento, o de conceptos, todo con el fin de seguir granjeándonos su amistad y confianza, o  su admiración, dejando tantas veces de obrar como nosotros mismos. Cuando actuamos así  nos colocamos una máscara en la personalidad, que da una imagen distorsionada de nuestra realidad humana y espiritual. Por ello, debiéramos comenzar por cuidar nuestro lenguaje, de modo que este sea siempre  correcto y educado;  un lenguaje que inspire confianza, paz, armonía y seguridad, pues de ese modo, el afecto y el grado de amistad al que aspiramos, llega por sí mismo, sin dejar de mostrarnos tal como somos, dando un ejemplo constante de moderación, de nobleza y de lealtad, que suele ser motivo de admiración y atracción por parte de los amigos y ante cualquier circunstancia.

   Los espíritas, en el fondo,  quisiéramos  ser modelo de perfección sin ser perfectos y aun sin pretenderlo, ni mucho menos, entonces por ello, quien conoce   nuestra “etiqueta espírita” o  nuestras afirmaciones y creencias, nos examina permanentemente y hasta con severidad, decepcionándose o alegrándose- según la clase de amigos (o enemigos) que sean-,  cuando encuentran “un fallo”, eso echa por tierra nuestra imagen y la imagen que tienen del Espiritismo que nosotros representamos permanentemente, y ello  muchas veces justifica el que muchas veces no quieran compartir o ni tan siquiera respetar, nuestros conocimientos e ideas.

   Por las mismas razones expuestas, cuando por alguna causa estemos enojados, cuidemos y controlemos  particularmente nuestro  temperamento, pues en esas situaciones humanas, este tiende a desbocarse y a dejar de nosotros una imagen penosa, difícil de recomponer ante los demás y ante nosotros mismos después de un episodio de esa clase. No permitamos que el dichoso temperamento, fuerte, o el mal humor  nos desborde y aunque sea por momentos, y  haga de nosotros lo que no queremos ser.

   Como vemos, el comportamiento en grupo, es muy importante, pues es la piedra de toque en donde demostramos  a los demás y a nosotros mismos, lo que de verdad somos o lo que de verdad queremos llegar a ser.

   Otra pauta a señalar, sería la de  esforzarnos por cuidar de controlar las emociones negativas ante los demás, cuando estemos con problemas.  El tener problemas , es muy normal y muy humano; ¿Quién no los tiene o los ha tenido?; pero no debemos perder de vista su razón de ser y su utilidad espiritual, pues en primer lugar, sabemos que cada cual ha generado y genera los suyos, a los cuales se tiene que enfrentar después para superarlos, rectificar  y crecer con ellos. Por tanto, cuidemos junto al temperamento esas emociones que a veces nos pueden traicionar.

   Encima de todo esto, a veces descargamos el mal humor con alguna crítica negativa o ácida sobre alguien que no suele estar presente para defenderse.  De este modo empeoramos  con  ella una situación, queriendo justificar lo que moralmente es injustificable y presentándonos como  llenos de razón en nuestros juicios y críticas. ¡ Cuidado con las críticas!; ¡Suelen reflejar aquellos defectos que portamos nosotros mismos, aun cuando nos puedan pasar desapercibidos !.

   Tengamos siempre valor para superar los  problemas y resignación para sufrirlos, sabiendo que nada acontece por casualidad.

   ¡ Seamos justos y comedidos con los demás, del mismo modo que quisiéramos que los demás lo sean con nosotros !
¡ Y lo más importante !: Cuando nuestra conciencia nos acuse o atormente por algún error cometido o un fracaso en nuestro modo de hacer o de comportarnos,  ¡ No nos desanimemos!; ¡ levantémonos de inmediato, pidamos perdón y ayuda al Padre y también pidamos perdón a quien hayamos podido dañar o  perjudicar de algún modo, y sigamos nuestro camino con el más sincero propósito de enmienda!
    Por último, cuando  nos vayan bien las cosas; cuando por cualquier motivo sintamos la bendición de Dios, no nos enorgullezcamos  por ello  demasiado; no lo atribuyamos a nuestros méritos por las  mejoras logradas.  Nos podemos decepcionar, porque estamos aún muy lejos de ser modelos de nada.  Más bien, agradezcamos a la Misericordia Divina todo lo bueno que nos llegue, pues en medio de tantos errores espirituales y de tantas deficiencias morales que llevamos en el alma, aún estamos muy lejos de merecer  bendiciones ni favores  de lo Alto. Pensemos que Dios muchas veces nos hace estos regalos sin merecerlos, como una demostración de SU bondad  y de Su Amor,  y se podría decir que como “pago adelantado” y acicate, para que sigamos esforzándonos en avanzar por el arduo camino de la perfección espiritual en medio de este mundo de expiaciones y de pruebas. Tengamos siempre la humildad de reconocerlo y aceptarlo así, mostrando nuestro íntimo agradecimiento por ello.
 -Jose Luis Martín -

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             La clonación humana



  Sabemos que un ser humano no es simplemente  un cuerpo material constituido por   tejidos,   huesos,  órganos,   etc;   sino  que   para    que   sea    un   ser   humano  completo y normal,  es  imprescindible  el  concurso de  un    Ser   espiritual que que se encuentre encarnado en él,  y  para  eso  es  precisa   la  participación   de  su  Periespíritu  como campo de energía moldeadora del cuerpo físico, que  actúa  dentro del  vaso uterino  como    moldeador  del  cuerpecito físico del niño en su  desarrollo normal, conforme a la herencia genética  aportada   por los padres.
                      En el caso de la clonación, nada varía en lo esencial, si acaso solo en las formas, pues en este caso el ser humano no es concebido  por la unión de las células sexuales o gametos masculino y femenino; solamente se manipula genéticamente una de ellas, y el proceso de desarrollo comienza. Pero como hemos dicho este desarrollo solo será posible si, unido a ese germen o embrión que forman las primeras células en sus primeras particiones, existe un Periespíritu acoplado en el útero, que le vaya dando forma y vida al  cuerpo del  nuevo Ser humano. Entonces, si se trata de facilitar una vida humana a uno o varios Espíritus que necesitan de ella, ¿qué de terrible tendría esto?; ¿quien nos asegura a nosotros que en alguna otra civilización planetaria con un adelanto sobre la nuestra de quizás miles de años, este procedimiento no es lo normal y habitual?.
            Si sabemos que el meollo de la cuestión  es la de que  ligados a este mundo existen muchos espíritus que necesitan de la reencarnación, lo importante es el hecho de que lo hagan en un medio humano adecuado; lo de menos es la forma de llevarse a cabo este proceso reencarnatorio.
          Nuestro    mundo   evoluciona,   y    no    nos   deberíamos   asombrar   de   sus  adelantos,   pues  como   dijo   Kardec,    el    Espiritismo, como Ciencia que es, además de Filosofía y Moral, caminará    siempre    al    lado   de   la    Ciencia,   aceptando y adaptándose   a    lo   que   ella  compruebe y  confirme.   
       La   Ciencia   se   puede   temer    cuando   el  hombre   la  enfoca   para   la   destrucción,   pero  cuando    como   en  este    caso,     está    enfocada    para    crear    vida,    buscando   nuevos    caminos   a    la   manipulación  genética  con  fines   positivos,   no   hay  por  qué  temer  nada,  sino  por el contrario, poner   nuestra  esperanza   en  sus  descubrimientos   cuando estos    están   llamados  a   se r  válidos   y   positivos   para  la  evolución  del  Ser   humano.
          Otra      cosa    sería     el    pretender     “fabricar”    estos     cuerpos en serie como si de muñecos de plástico se tratase,  con  la    intención    de    utilizarlos    como    piezas    de    recambio   en    los    trasplantes    de   órganos,   sin     opción     a    desarrollarse      como    seres    humanos     completos     y   adultos, simplemente por no ser considerados como tales.     Si   tal cosa  se  pudiese  conseguir,  sí  que sería   inmoral y monstruoso,   porque  se estaría destruyendo un  cuerpo  humano  para la   utilización      y  el aprovechamiento  de  unos   pocos   que   lo  pudiesen   pagar,    en  serio  perjuicio del  Ser  que   lo   ocupaba  y  al que  legítimamente pertenecía.
           Un Ser humano clonado no será nunca exactamente igual a los otros "clones", porque el Espíritu que lo anima es diferente al de los demás “hermanos de clonación”, así como sus particularidades kármicas propias, que le definen el carácter, el grado de inteligencia,etc. Y es evidente que para que haya cuerpo, primero tiene que haber espíritu que lo conforme y lo aliente, por tanto, nunca puede haber un ser humano clonado, vivo, que solamente sea un cuerpo sin alma; si no la ha tenido nunca no podrá existir, y si la tuvo y ya no la tiene, estamos ante la presencia de un cadáver.
       Recordemos que no es la materia la que hace al Espíritu,sino al revés: Es el Espíritu quien moldea y utiliza con más o menos provecho los órganos físicos de su cuerpo.
      Si con la clonación se pretende la inmortalidad y permanencia indefinida de un mismo ser humano, esto en teoría sería posible, pero en la práctica se encuentra la dificultad de que el espíritu quisiera o tuviera que reencarnar en un cuerpo exactamente igual al que tuvo en su anterior existencia, así como volver con la misma madre y el mismo ambiente; además se tendría que tener en cuenta que no lo podría hacer en la misma época y por tanto en iguales circunstancias.
        Como    la    Ciencia    pretenda    solamente   hacer   una    maqueta    humana,   sin alma,  podrá  tal vez  conseguir  un  muñeco  de  carne   y  hueso  que  imita  mas  o   menos   bien  al   cuerpo del Ser  humano, pero eso  NO  sería  nunca un Ser  humano.  No obstante tengamos presente que la Ciencia seguirá evolucionando y avanzando hacia una perfección en pos del mas completo bienestar del Ser humano, aunque a veces parezca que quiere suplantar a Dios. Ella será capaz de crear cuerpos, pero nunca creará  las almas que lo animan y lo convierten en un Ser humano.

- Jose Luis Martín-
           
El Espiritismo, marchando con el progreso, nunca quedará rezagado, porque si nuevos  descubrimientos le demostrasen que está en el  error en un punto, se modificará en este  punto,  y si una nueva verdad se revelara, la aceptaría”
                                                      -Allan Kardec-

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                 EL ÚLTIMO D Í A

 “Aquel era su último día de su vida, pero ella no lo sabía.
    En aquella mañana, sintió ganas de dormir un poco más.                 
Estaba cansada, se había acostado muy tarde y no había dormido bien.
    Pero luego abandonó la idea de quedarse un poco más en la cama, y se levantó, pensando en las muchas cosas que necesitaba hacer en la empresa.
     Se lavó la cara y se arregló corriendo, automáticamente. No prestó atención a la cara cansada y ni en las ojeras oscuras, resultado de noches mal dormidas.
     Engulló el café y salió murmurando bajito “buenos días”, sin mucha convicción. Despreció los labios del esposo, que se ofrecían para un beso de despedida. No entendía por qué él se quejaba tanto de la ausencia de ella y vivía pidiendo más tiempo para estar juntos.
     Ella estaba consiguiendo mantener el elevado patrón de vida de la familia, ¿no era así? ¿Eso no bastaba?
     Entró en el coche y salió. Cogió el teléfono móvil y llamó a su hija. Sonrió cuando supo que su nieto había dado sus primeros pasos. Se quedó feliz cuando la hija le recordó que hacía tiempo que ella no aparecía para ver al nieto y la invitó a almorzar.
     Ella se resistió bastante: sabía que le gustaría mucho estar con el nieto. Pero no podía, en aquel día, salir de la empresa. ¿Quién sabe si el próximo fin de semana?
      Llegó a la empresa y mal saludó a las personas. La agenda estaba llena, y era muy importante comenzar a atender sus compromisos, pues tenía plena convicción de que las personas de valor no desperdician su tiempo con conversaciones superficiales.
     A la hora del almuerzo, pidió a la secretaria que trajera un sándwich y un refresco light. El colesterol estaba alto, necesitaba hacerse un chequeo, pero eso quedaría para el mes siguiente.
     Comenzó a comer mientras leía algunos papeles que usaría en la reunión de la tarde. Ni observó que tipo de comida estaba masticando.
     Mientras relacionaba las llamadas que debía hacer, sintió un poco de mareo, la vista se nubló. Se acordó del médico advirtiéndole, algunos días antes, que cuando estuviera con los mismos síntomas, sería la hora de hacerle un chequeo.
     Pero ella después concluyó que era un malestar pasajero, que sería resuelto con un café fuerte, sin azúcar.
     Terminado el “almuerzo”, se limpió los dientes y volvió al trabajo. “La vida continúa”, pensó. Más papeles para leer, más decisiones que tomar, más compromisos que cumplir.
     Salió para una reunión ya medio retrasado. No esperó al ascensor. Descendió las escaleras saltando los escalones de dos en dos. Entró en el coche, lo puso en marcha y, cuando iba a meter la marcha, sintió de nuevo el malestar y ahora con un dolor fuerte en el pecho.
     El aire comenzó a faltarle... El dolor fue aumentando… El coche desapareció… Los otros coches también… Los pilares, las paredes, la puerta, la claridad de la calle, las luces del techo, todo fue desapareciendo delante de sus ojos, al mismo tiempo que surgían escenas de una película que ella conocía bien.
     El esposo, el nietecito, la hija y, una después de otra, todas las personas que más amaba....
     ¿Por qué no había ido a almorzar con la hija y el nieto? ¿Qué le estaba diciendo el esposo en la puerta de la casa cuando ella estaba saliendo, hoy por la mañana?
     El dolor en el pecho persistía, pero ahora otro dolor comenzaba a perturbarla: el del arrepentimiento.
     Ella no conseguía distinguir cuál era el más fuerte: el de la coronaria obstruida o el de su alma rompiéndose.
     Escuchó el barullo de alguna cosa rompiéndose dentro de su corazón, y de sus ojos escurrían lágrimas silenciosas…
     Quería vivir, quería tener una oportunidad más, quería volver a la casa y besar al esposo, abrazar a la hija, jugar y besar al nieto…Quería... Quería... Pero no había más tiempo.

                                ¡Piense en esto!

    ¡Cuántas personas están viviendo hoy su último día de existencia en la Tierra y no lo saben!

     ¡Cuántas salen del cuerpo físico diariamente y dejan muchas cosas por hacer!

     Ciertamente los compromisos profesionales, la limpieza de la casa, las compras, los pagos, otras personas lo harán.

     Pero las cuestiones afectivas, las cosas del corazón, solamente cada uno puede hacerlo en el día. Aquella visita a un amigo, el abrazo de ternura a un familiar querido, un beso cariñoso a la esposa o esposo, una palabra atenta a alguien que lo necesita, un tiempo más para dedicar a los amores…


(Texto recogido de Internet, sin mencionar al autor)



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EL VERDADERO INFIERNO DE LOS MALOS

"Los espíritus malos,egoístas y endurecidos, están, después de la muerte, entregados a una duda cruel sobre su destino presente y futuro. Miran a su alrededor, no ven al principio ningún objeto sobre el que puedan ejercerse sus fechorías, y la desesperación se apodera de ellos, porque el aislamiento y la inacción son intolerables para los malos espíritus: no se elevan hacia los lugares habitados por los espíritus puros. Consideran lo que les rodea, e impresionados al instante por el abatimiento de los espíritus débiles y castigados, se adhieren a ellos como a una presa, y les recuerdan sus pasadas faltas, que ponen sin cesar en acción por sus gestos irrisorios. No bastándoles esta burla, se sumergen en la Tierra como buitres hambrientos, buscan entre los hombres el alma más accesible a sus tentaciones, se apoderan de ella, exaltan su concupiscencia, procuran apagar su fe en Dios, y cuando, en fin, dueños de su conciencia, consideran su presa asegurada, extiende sobre todo lo que rodea a su víctima el fatal contagio.

   El espíritu malo, cuando puede ejercer su ira, es casi feliz. No sufre sino en los momentos en que no puede obrar y en los que el bien triunfa sobre el mal.

Sin embargo, los siglos corren. El espíritu malo siente de repente que las tinieblas le invaden, su círculo de acción se estrecha, su conciencia, sorda hasta entonces, le hace sentir las puntas aceradas del arrepentimiento. Inactivo, llevado por el torbellino, corre al azar sintiendo, como dice la escritura, erizársele de espanto los cabellos. Pronto se hace un gran vacío a su alrededor. El momento de su expiación ha llegado, la encarnación se le presenta amenazadora. Ve como en espejismo las pruebas terribles que le aguardan.

Quisiera retroceder, adelanta, y precipitado en el ancho abismo de la vida, divaga espantado hasta que el velo de la ignorancia cae sobre sus ojos. Vive, obra, aún es culpable. Siente en él no sé que recuerdos que le inquietan, presentimientos que le hacen temblar, pero no retrocede en la vía del mal. Cargado de violencias y de crímenes, va a morir. Extendido en el suelo o sobre su cama, ¡qué importa! El hombre culpable siente, bajo su aparente inmovilidad, removerse y vivir un mundo de sensaciones olvidadas. Bajo sus párpados cerrados ve apuntar una luz, oye sonidos extraños. Su alma, que va a dejar su cuerpo, se agita impaciente, mientras que sus manos crispadas tratan de agarrarse a la sabanas. Quisiera hablar, quisiera gritar a los que le rodean: Retenedme, veo el castigo. No lo consigue: la muerte se fija sobre sus labios descoloridos, y los asistentes Exclaman: ¡descansa en paz

No obstante, lo oye todo. Gira alrededor de su cuerpo, que no quiere abandonar. Una fuerza secreta le atrae. Lo ve y reconoce todo. Desatinado, se lanza en el espacio, donde quiere ocultarse. ¡No tiene reposo! Otros espíritus le vuelven el mal que ha hecho, y castigado, burlado, confuso a su vez, camina y caminará al azar hasta que la divina luz se deslice en su endurecimiento y le ilumine para mostrarle el Dios de justicia, el Dios triunfante del mal, que no podrá aplacar sino a fuerza de gemidos y de expiaciones.
***
Jamás se ha trazado un cuadro más elocuente, más terrible y más verdadero de la suerte del malo.
¿Qué necesidad hay, pues, de recurrir a la fantasmagoría de las llamas y de los tormentos físicos.?

El cielo y el infierno. Allan kardec

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No creemos ya en un Dios de cóleras y de venganzas, sino en un Dios de Justicia y de Misericordia infinitas. El Jehová sangriento y terrible ya ha pasado. El infierno ha sido cerrado para siempre. Del cielo desciende sobre la tierra, con la revelación nueva, el consuelo de todos los dolores, el perdón de todas las debilidades, el rescate de todos los crímenes,`por medio de la expiación y el remordimiento.
León Denis.


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