domingo, 25 de agosto de 2019

La Ira

        INQUIETUDES  ESPÍRITAS
1.-  Emigraciones e inmigraciones de los espíritus
2.-  A los educadores
3.-  La Ira
4.-  Helen Duncan
5.-  La Caridad: Principio Universal
        Frase de interés





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Emigraciones e inmigraciones  de los Espíritus 

35. En el intervalo entre sus existencias corporales, los Espíritus se encuentran en estado de erraticidad y forman la población espiritual del ambiente del globo. A través de las muertes y de los nacimientos, ambas poblaciones, la corporal y la espiritual, se mezclan 
incesantemente la una con la otra. Hay, pues, a diario, emigraciones del mundo corporal hacia el mundo espiritual e inmigraciones del  mundo espiritual hacia el mundo corporal: ese es el estado normal. 

36. En ciertas épocas, reguladas por la sabiduría divina, esas emigraciones e inmigraciones se producen en masas más o menos considerables, a consecuencia de las grandes revoluciones que les acarrean la partida simultánea en cantidades enormes, que de 
inmediato son sustituidas por cantidades equivalentes de encarnaciones. 

Por consiguiente, es preciso considerar los flagelos destructores y los cataclismos como ocasiones de llegadas y partidas colectivas, recursos providenciales para la renovación de la población corporal del globo, que se robustece mediante la introducción de nuevos elementos espirituales más purificados. Por cierto, si bien en esas catástrofes se produce la destrucción de un gran número de cuerpos, sólo se trata de vestimentas desgarradas, ya que ningún Espíritu perece: apenas cambia de ambiente. En vez de partir aisladamente, 
lo hacen en multitud; esa es la única diferencia, ya que por una causa o por otra, tarde o temprano, fatalmente deberán partir. 

Las renovaciones rápidas, casi instantáneas, que se producen en el elemento espiritual de la población a consecuencia de los flagelos destructores, aceleran el progreso social; si no fuera por las emigraciones e inmigraciones que de tiempo en tiempo vienen a darle un impulso violento, ese progreso sólo se realizaría con extrema lentitud. 

Es de notar que las grandes calamidades que diezman a las poblaciones están seguidas invariablemente por una era de progreso en el orden físico, intelectual o moral y, por consiguiente, en el estado social de las naciones en las que estas tienen lugar. 

Eso se debe a que tienen por finalidad producir una transformación en la población espiritual, que es la población normal y activa del globo. 

37. Esa transfusión que ocurre entre la población encarnada y la desencarnada de un mismo planeta, se efectúa también entre los mundos, ya sea individualmente en las condiciones normales, o de forma masiva en circunstancias especiales. Hay, pues, emigraciones e inmigraciones colectivas de un mundo hacia otro, de donde resulta la introducción, en la población de uno de ellos, de elementos absolutamente nuevos. Nuevas razas de Espíritus, que vienen a mezclarse con las existentes, constituyen nuevas razas de hombres. Ahora bien, como los Espíritus no pierden nunca lo que han conquistado, llevan consigo la inteligencia y la intuición de los conocimientos que poseen y, por consiguiente, imprimen su carácter peculiar a la raza corporal que van a animar. Para eso no necesitan que se creen nuevos cuerpos exclusivamente para su uso. 

La especie corporal existe, de modo que siempre encuentran cuerpos listos para recibirlos. Por lo tanto, sólo son nuevos habitantes. 

A su llegada a la Tierra integran primero la población espiritual, para después encarnar como los demás. 

La Génesis - Capítulo XI * 238 
ALLAN KARDEC 


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A LOS EDUCADORES




     El ilustre escritor brasileño Augusto Cury enumera en su libro intitulado "Padres brillantes, profesores fascinantes", lo que considera los siete pecados capitales de los educadores:

    El primer de ellos es corregir el educando públicamente.
   Un educador jamás debería exponer una debilidad de una persona, por peor que  sea, delante de los demás.
   Un educador debe valorar más a la persona que se equivoca que su equívoco.

     El segundo es expresar autoridad con agresividad.
     Los educadores que imponen su autoridad son aquellos que le tienen miedo  a sus propias fragilidades.
     Para que se tenga éxito en la educación, es necesario considerar que el diálogo es una herramienta educacional insustituible.

      El tercero es ser excesivamente crítico: obstruir a la infancia del niño.  Los débiles condenan, los fuertes comprenden, los débiles juzgan, los fuertes perdonan. Los débiles imponen sus ideas a fuerza, los fuertes las exponen con afecto y seguridad.
    
      El cuarto es punir cuando se esté con rabia y poner límites sin dar explicaciones.
      La madurez de una persona se revela por la manera inteligente con que  corrige a alguien. Jamás ponga límites sin dar explicaciones.
     Para educar, use primero el silencio y después las ideas. Elogie el educando antes de corregirlo o criticarlo.
    Diga cuanto él es importante, antes de apuntarle el defecto. Él recibirá mejor sus observaciones y le amará para siempre.
    
       Quinto: ser impaciente es desistir de educar.
     Es necesario comprender que por detrás de cada educando esquivo, de cada joven agresivo, está un niño que necesita de afecto.
    Todos queremos educar a jóvenes amables, pero son los que nos frustran que testan nuestra calidad de educadores. Son los hijos complicados que testan la grandeza de nuestro amor.

      El sexto, es no cumplir con la palabra.
    Las relaciones sociales son un contrato firmado en el palco de la vida.  No lo rompa. No disimule sus reacciones. Sea honesto con los educandos. Cumpla lo que promete.
La confianza es un edificio difícil de ser construido, fácil de ser demolido y muy difícil de ser reconstruido.

      Séptimo: destruir la esperanza y los sueños.
    El mayor fallo que los educadores pueden cometer es destruir la esperanza y los sueños de los jóvenes.
Sin esperanza no hay estradas, sin sueños no hay motivación para caminar.
    El mundo puede caer sobre una persona, ella puede haber perdido todo en la vida, pero, si tiene esperanza y sueños, ella tiene brillo en los ojos y alegría en el alma.

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    Usted que es padre, profesor o responsable por la educación de alguien, considere que hay un mundo a ser descubierto dentro de cada niño y de cada joven.
      Solamente no consigue descubrirlo quien está encarcelado dentro de su propio mundo.
    Recuérdese que la educación es la única herramienta capaz de transformar el mundo para mejor, y que esa herramienta está en sus manos.
     De su uso adecuado depende el presente y dependerá el futuro. El joven es el presente y el niño es la esperanza del porvenir.
    Piense en eso y haga valer la pena  su título de educador. Eduque. Construya un mundo mejor. Plante en el suelo de los corazones de niños y jóvenes las flores de la esperanza.

Equipo de Redacción del Momento Espírita, con base en el libro "Padres brillantes, profesores fascinantes", de Augusto Cury, ed. Sextante.


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                                                                  LA IRA

Nuestra vida tiene algunos ingredientes indeseables que atentan contra nuestro equilibrio interno. En muchas ocasiones somos portadores de problemas en nuestro campo mental y las tribulaciones diarias nos apartan a menudo de la seriedad para arrastrarnos al camino de los desbordes del comportamiento.

Sumado a eso tenemos un orgullo tenaz que nos abruma con órdenes para reaccionar de tal o cual manera, o bien afloran los deseos insatisfechos que se expresan con la apariencia de la rabia. En otras ocasiones surge el miedo en la mente, proveniente del pasado, con muy diferentes camuflajes (es el jefe con miedo a sus subordinados, es el marido con miedo a perder el contro de su hogar, etc), e impulsa al individuo a estar permanente en guardia contra los otros y a expresarse con ira la mayor parte de las veces.

El psiquiatra Mira y López calificó la ira como el gigante rojo del alma. Tal es el color en la cara de quien siente rabia, una de las emociones que más perjudican al ser humano. Los perjuicios mentales y físicos causados por la ira son enormes. Es sabido que el exceso de adrenalina en el cuerpo desbarata los sistemas de defensa del organismo, y la ira es una orden mental para que esta hormona sea fabricada por encima de los límites naturales. Se trata por cierto, de un gigante negativo del alma, fruto de los remanentes de nuestra animalidad ancestral, de los restos emocionales inferiores de nuestra psiquis, que demandan adecuada corrección.

Enumeramos a continuación algunos puntos básicos en relación con la ira:

a) Interiorización de la ira: se produce cuando el individuo almacena un contenido energético deletéreo. Siempre está rumiando su disgusto. Eso lo lleva a transformarse en un enfermo crónico al que posiblemente le aparecerá una úlcera, malestares, desesperación, infecciones diversas. Es lo que se llama "morirse de la rabia", con sus manifestaciones de ira bajo la forma de cólera interior (rencor), odio, etc.

b) Niveles de ira: la ira puede manifestarse en diferentes grados: forma leve (contrariedades, resentimiento leve), protesta interna (cuando permanecemos ofendidos),rebelión personal (cuando trasladamos la protesta al ofensor), rabia o furia (cuando se perdió el sentido común y el control sobre los actos).

c) Camuflajes de la ira: nos referimos a sus disfraces. Por ejemplo el impulso reivindicativo ( sed de justicia), la crítica (susceptibilidades, censuras, etc), la ironía (por miedo a manifestar su des contento usa la ironía), etc. Para el Dr. MIra y López el odio no es más que una cólera en conserva, es decir, una cólera crónica por temor a una reacción del otro o del sistema, temor a una sanción moral y social, o temor a la imposibilidad de llegar al objeto de nuestro odio. Es muy común que aflore el odio entre religiosos, entre razas, entre políticos o entre familias.

d) Ira y miedo: no se puede sentir ira si antes no se ha sentido miedo. El miedo al fracaso, por ejemplo, enciende la chispa de la cólera. Un simple mosquito en la habitación podrá provocar la cólera cuando no hemos conseguido resolver una situación previa.

El estallido de ira no es más que un desborde tumultuoso de energías dañinas. Por lo común se dice que conviene que la persona libere ese exceso energético con gritos, gestos e imprecaciones diversas. Sin embargo, cuando educamos la mente para el cultivo de actitudes de bondad, de plegaria o de meditación, para la buena música y la respiración profunda, ya estamos moderando las energías del alma en busca de paz interna.

Cada uno canaliza y libera sus energías psíquicas por medio de los conductos que le son más afines. Un individuo inclinado a la sensualidad, verterá sus energías por los canales de su organización genésica, mientras que el intelectual o el escritor abrirá las compuertas cerebrales para exteriorizar su contenido energético. De la misma forma haráel ser que alcanzó un elevado nivel de evangelización y bondad. Derramará su potencial psíquico por la vía del corazón y esparcirá aromas de paz por donde quiera que vaya.

- Jason de Camargo- (Educación de los sentimientos)

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                      HELEN DUNCAN


                                
  El rico fenomenismo espírita ha contado con médiums extraordinarios, los cuales merced a sus facultades paranormales, posibilitaron la verificación de hechos de elocuencia tal, que únicamente, personas prejuiciadas, religiosa o culturalmente, pueden negar autenticidad a la realidad espiritual que los provoca.

  Hoy recordamos a Helen Duncan, escocesa, una de las más notables médiums de materialización, que durante veintisiete años de su vida, demostró que la muerte no existe para el Espíritu que anima la materia, sino únicamente en el orden físico para la materia carnal.

  Las sesiones de Helen Duncan eran realizadas con luz roja para no dificultar la objetivación de los espíritus comunicantes. El Guía Espiritual bajo cuya dirección se realizaban las sesiones, respondía al nombre de Alberto Stewart. Uno de los destacados asistentes a esos trabajos fue el poeta y escritor William Butler Yeate, que presenció durante varias semanas la concreción ectoplásmica de entidades espirituales.

  En el año 1939, en el seno de la Iglesia Espiritualista Nacional, de Causeway Lane, se llevaron a cabo dos memorables sesiones; transcribimos parte de la publicación en "La Revue Spirita Belge" :

  "La Sra. Duncan ha sido desvestida, registrada y vuelta a vestir con un traje negro ya revisado por tres damas presentes a la reunión y luego constatado por todos. Se comprobó que el vestido no tenía nada blanco. El gabinete se componía de dos cortinas. Detrás de las cortinas dos sillas; la Sra. Duncan se introdujo en el gabinete y después de unos momentos, diecisiete formas materializadas y vestidas de blanco salieron del gabinete. Entre ellas, haciendo contraste con el físico de la médium de contextura robusta, aparecieron espíritus delgados y frágiles. Un niño de 13 años, pareciendo muy feliz, salió del gabinete y conversando con su tío le dijo: "Por nada del mundo desearía volver a vivir aquí abajo; soy muy feliz".

  Otra entidad, hermana de un señor presente, salió del gabinete por un costado, en lugar de hacerlo por el medio de las dos cortinas; como alguien le hizo la observación, ella respondió: "Ocupaos de vuestras cosas, no me señaléis mi conducta; me ha sido necesario todo el día para llegar hasta aquí y se hallar mi propio camino".

  Otra forma materializada vino con una criatura en brazos. Fue reconocida por una persona presente, como una compañera de taller, que murió por alumbramiento...

   El relato de cada una de las formas materializadas, identificadas por alguno de los presentes, dio a la sesión un carácter probativo incuestionable, a la vez que puso de manifiesto la potencialidad mediúmnica de Helen Duncan.

    El cuerpo de Helen Duncan fue cremado por pedido de ella, y el servicio de incineración fue dirigido por el Reverendo Thomas Jeffrey, ministro de la Iglesia Escocesa, que se hizo  Espirita, dado que asistió durante quince años a las sesiones de Helen Duncan. Fue tal la entrega y capacidad de esta notable médium, que el Reverendo Jeffrey, en el servicio de cremación, la describió como la Juana de Arco Escocesa.

(Tomado del Órgano de la Federación Argentina de Mujeres Espíritas  "La Colmena", nº81 ) 

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LA CARIDAD: 
PRINCIPIO UNIVERSAL


La caridad es, sin duda alguna, la asignatura pendiente de nuestra humanidad. Sin caridad no podríamos entender el amor; la caridad es la hermana mayor de ese valor tan grande e incomprendido, “el amor”; la mayor potencia del espíritu, la virtud por excelencia, la energía que irradia nuestro Creador y que impregna y envuelve el universo infinito.
Es bueno y conveniente que cada cierto tiempo repasemos y estudiemos esta virtud sin otro propósito, que ver hasta qué punto forma parte de nuestra personalidad y  de nuestras vivencias cotidianas. Esto significará que estamos en el camino; si no es así, algo no acabamos de entender o bien no estamos aún maduros para recibir los dones del amor, y nos resistimos a dejar el materialismo y el egoísmo a un lado. Lo que sí es cierto es que para avanzar en el largo y difícil camino del progreso, sin esfuerzos, sin sacrificios y sin renuncias, poco es lo que podemos avanzar, por muy elevados que podamos vernos; pues en tal caso, nos estaremos engañando a nosotros mismos.
Así como el Amor envuelve todo el universo, siendo su fuerza motriz, generadora de toda la energía y fuente de luz y vitalidad, también nos hermana, armoniza y une en una especie de simbiosis colectiva a todos los seres entre sí, a todos aquellos que ya vibran en ese estado de conciencia superior. Nuestro mundo será mucho mejor a medida que cada vez sean mas los que practican la caridad y el perdón, entendiéndose sin necesidad de otro lenguaje.
La caridad, que es llevar nuestro amor a los otros, tiene múltiples beneficios. Por ejemplo, tiene el poder de transformar a quien lo recibe, porque algo le dejamos en su interior, parte de nuestra alma se queda en él; puede tener un reconocimiento de ese poder de elevación que también él lleva dentro. Si se practicaran la caridad, la comprensión, la dulzura con mayor profusión y por parte de todos aquellos que poseen condiciones para ejercerla, otro ambiente se respiraría en nuestra sociedad. Al propio tiempo, al que las pone en práctica lo purifica, lo ennoblece, lo eleva por encima de las limitaciones e impurezas que todavía arrastra.
Tiene tantas versiones la caridad bien entendida que todos podemos practicarla, si no de un modo, de otro. Unos podrán ejercerla mediante la limosna, que cuando se hace con amor y con respeto es una bella forma de caridad, ya que muchos necesitan para poder llevar el alimento a su boca; otros, mediante la buena actitud, el respeto, la tolerancia y el afecto; otros divulgando el conocimiento espiritual, algo muy importante y necesario; otros mediante una sonrisa, un gesto, un apoyo, un aliento; mediante la oración; cuidando sus hogares y su familia con el mayor cariño y dedicación; cuidando de sus mayores… todo aquello que salga de nuestra alma con el dulce objeto de servir de ayuda y de guía hacia los demás es un gesto de amor y caridad.
Si se nos educara durante la más tierna infancia en los valores del dar, y hubiéramos recibido más amor y entrega por parte de quienes nos deben servir de ejemplo y modelo, la sociedad estaría mucho más humanizada, dando paso a la solidaridad y a todos aquellos valores que sostienen la paz y la fraternidad entre los pueblos.
La mayor urgencia del amor: dar lo que se es y también lo que se posee.   (A.C. Comín)
La caridad, la tolerancia, el respeto -el amor, en suma- son valores esenciales que nos ayudan a crecer, a dar de nosotros mismos; son la base de la existencia, una necesidad de expresión de nuestro ser espiritual; sin ellos, carecería de sentido haber llegado hasta aquí.
Dar un poco de lo que nos sobra no cuesta nada. Es el precio que tenemos que pagar para acercarnos a Dios, esa fuente de amor que todo lo llena. El amor y la caridad son la conexión que necesitamos para acercarnos a nuestro Creador, dando un salto cualitativo en busca de nuestra identidad espiritual. La felicidad no la podemos conseguir en este mundo, no es el objeto de esta vida, sino adquirir el carácter y la fortaleza para desprendernos de nuestro yo inferior que nos impide elevarnos. Para ese culmen la vida nos brinda infinidad de experiencias, probándonos a fin de que superemos cuantas lecciones se nos presenten para adquirir el grado de perfección que debemos lograr en cada existencia, y expiando los viejos errores: “aquello que se siembra se ha de recoger”.
La caridad no es una acción solamente, es una intención, un sentimiento, una llama que arde dentro de nuestro interior y que siente la necesidad de trasmitir su luz y su calor al exterior. La acción es el fruto, la consecuencia de la explosión de amor y de respeto por la vida que va emanando de esa chispa divina que llamamos espíritu, y que llega un momento en nuestra evolución que va creciendo conscientemente.
Una vez que el hombre ha llegado a un grado de elevación no puede dejar de ponerse en acción y emprender actividades que le acerquen a sus hermanos; tiene que ayudarles, serles útil, tiene que sentirse unido a ellos, porque la obra de Dios consiste en la unión por medio del amor de todos sus seres. Todos llegaremos a ese nivel, a ese grado; mientras tanto, entre los seres humanos tenemos que forjar una especie de cadena en la que todos, como eslabones, debemos estar unidos, ayudando los que están más adelantados a los que están en el otro extremo. Esa cadena, si está unida, va trasmitiendo la ayuda desde un extremo al otro. Por amor nunca se rompe, esa es la ley. Los de arriba la cumplen; nunca hemos estado solos, siempre han descendido de los planos mas elevados multitud de hermanos mayores para trasmitirnos sus enseñanzas a través también de su ejemplo. Somos los de abajo los que cortamos la cadena, ya que el egoísmo es un aislante que nos separa de nuestros hermanos.
Ejercer la caridad es una responsabilidad y un deber moral.
 Fermín Hernández-Amor, Paz y Caridad
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La prueba del éxito en la educación no es lo que un muchacho sabe, según los exámenes, al salir del colegio, sino lo que está haciendo diez años más tarde. (Robert Baden-Powel)
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viernes, 23 de agosto de 2019

Laboratorio del mundo invisible

   INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Desencarnación, proceso de transición
2.-A la hora de la muerte
3.- En el Tanatorio
4..- Ley de Justicia-Breve historia del Derecho.
5.- Laboratorio del mundo invisible




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DESENCARNACIÓN PROCESO DE TRANSICIÓN

Fernando A. Moreira

                                              
 La muerte es la cesación de la vida orgánica. La desencarnación es la liberación del Espíritu inmortal.
Periodo de transición, en su cambio de plano.
"La muerte es hereditaria"  y cuando el cuerpo muere, el Espíritu está listo para liberarse, porque "no es la partida del Espíritu que causa la muerte del cuerpo; ésta es la que determina la partida del Espíritu"
Pero éste, no siempre está en condiciones de hacerlo. En algunos casos, la muerte biológica sucede, pero el Espíritu no se desprende, no se libera, queda preso al cuerpo físico, este continúa encarnado, porque "no todos los que mueren desencarnan".
Nos dijo, cierta vez, un suicida: “No estoy muerto”. 
Y agregaba: “Sin embargo, siento los gusanos que me roen”.’
Indudablemente, los gusanos no le roían el periespíritu, ni menos el Espíritu; le roían solamente el cuerpo. Era solo la visión de lo que le pasaba al cuerpo, el cual todavía se conservaba conectado al periespíritu, lo que le causaba la ilusión, que él tomaba por realidad".
La reencarnación no es un proceso punitivo, pero si educativo, pues es escuela, es prisión, es hospital.
Para alcanzar la perfección, la felicidad y la plenitud, es necesario renovarse, en la experiencia de la materia densa.
Habiendo escogido el camino del progreso, evolucionando, y realizando su reforma íntima, o por el contrario, estancado, con la garantía de que, por mínimo que sea, siempre se evoluciona en alguna cosa, inexorablemente sobrevienen a la muerte, que es el final del cuerpo físico, así como "la evolución es la finalidad del Espíritu” y uno de los objetivos de la reencarnación.
El otro es  trabajar para el Universo, como el Universo trabaja para nosotros, tal es el secreto del destino", " el Espíritu debe de soportar la parte que le corresponde, en la obra de la creación,  concurriendo a la obra general, que él mismo  adelanta"; esto último es alcanzado consciente o inconscientemente por el Espíritu.
La reestructuración o no de su periespíritu, va a depender de haber alcanzado ambos objetivos, lo que trae influencias importantes en el proceso desencarnatório.
Cuanto más depurado esté, más fácil se vuelve su desconexión gradual, porque "los lazos se desatan, no se quiebran."
Dos factores son secuencias a la muerte, ocurriendo paralelamente y vinculados a sus circunstancias y al grado evolutivo del Espíritu desencarnante: el desprendimiento del cuerpo físico y la perturbación del Espíritu.
Léon Denis, señala que deberíamos llorar a la hora de la reencarnación, que es un momento de intenso sufrimiento para el Espíritu, y reírnos a la hora de la muerte, cuando el Espíritu se libera, ya que encarnación es su encarcelamiento fluídico y la desencarnación su liberación.
Esto, es importante citar, si el Espíritu cumplió los objetivos de la encarnación, porque si no lo hizo, serán dos lamentos, uno al encarnar y el otro al desencarnar, por la influencia que su conducta, proyectará en la desencarnación.

El desprendimiento
 Al reencarnar, el Espíritu se conecta al cuerpo, a través de su periespíritu, el cual se une, molécula a molécula, átomo a átomo y al desencarnar, inversamente se desprende, también, átomo a átomo, molécula a molécula.
El principio vital es "el interruptor de la vida",   mientras que el fluido vital, es la electricidad que carga nuestras baterías.
El fluido cósmico animalizado; al ser desconectado de aquél, disipa la vida, cesa y sobreviene la muerte. La cual se da por agotamiento del fluido vital, por la quiebra orgánica súbita (muerte violenta), quedando impotente para transmitir el movimiento de la vida.
Esta fuga energética del cuerpo físico y del periespíritu, que se encontraban de ella impregnados, desde el primer instante de la concepción, se realiza de forma suave o abrupta, de acuerdo con su distribución, que es peculiar a cada ser, a cada órgano, a cada célula; hay en los centros vitales o de fuerza, mayor actividad vital y puntos de conexión con mayor densidad entre el Espíritu-periespíritu y el cuerpo físico; de estos lo que tiene más fuerte esta unión con el Espíritu, vía periespíritu, es el centro coronario o regente que, por el mismo hecho, es el último que se desconecta, deshaciéndose las conexiones Espíritu-periespíritu-glándula pineal, la "glándula de la vida espiritual".
El rompimiento de estos lazos fluídico-magnéticos que componen el cordón fluídico o de plata, representa el sello de la desencarnación, iniciándose por las extremidades y terminando, como dijimos, en el cerebro.
La naturaleza de las demás conexiones de los centros vitales, varían de acuerdo con cada ser, dependiendo de la evolución del Espíritu, modelador y estructurador del periespíritu y por lo tanto de sus conexiones con la materia densa, a través de los centros vitales controladores y sus órganos súbditos y qué servicio prestó al comandante de sus acciones;  el Espíritu.
Así el desprendimiento sucede de forma lenta (envejecimiento natural, enfermedades crónicas, etc.) por agotamiento del fluido vital, o de forma abrupta (muerte violenta: accidentes, desastres, asesinatos, suicidios) por injuria grave, determinando la incapacidad funcional orgánica definitiva.
En los primeros, la desconexión ya se venía haciendo cuando ocurrió la muerte y en los últimos, la muerte corresponde al inicio del proceso desencarnatório; equivale a decir que el período muerte-liberación, genéricamente, es mayor en estos.
En los Espíritus evolucionados, ocurre que el momento de la muerte, corresponde al de la liberación, pero, al contrario, ciertos Espíritus que tienen su periespíritu todavía muy densificado, quedan presos todavía al cuerpo, después de la muerte.
"El Espiritismo, por los hechos cuya observación él faculta, da a conocer los fenómenos que acompañan esta separación, que, a veces, es rápida, fácil, suave e insensible, en otros es lenta, laboriosa, horriblemente penosa, conforme el estado moral del Espíritu, y puede durar meses enteros”,   y hasta años.
 La perturbación.
 La conciencia es del Espíritu y después de la muerte corporal, él pasa por un período variable de perturbación, de acuerdo con el estado moral del alma, "fruto de sus construcciones mentales, emocionales y volitivas" y el género o circunstancias de la muerte, para volver a readquirirla.
El Espíritu purificado se desprende de los tenues lazos que lo prendían al cuerpo físico, tomando entonces conciencia de si mismo, de su vuelta al mundo espiritual y de la memoria del pasado, que es también del Espíritu y a los pocos va retornando del inconsciente, situado en el periespíritu; este "libro misterioso, cerrado a nuestra vista, durante la vida terrena, se abre en el espacio”.
El espíritu adelantado, recorre a la voluntad sus páginas. En estos casos la sensación es de alivio, como quien despertó de una intervención quirúrgica y obtuvo el alta, curado; no es pues, ni penoso, ni duradero; es un despertar, pues a la "vida en la carne es el sueño del alma; es el sueño triste o alegre."
En aquellos Espíritus que no aprovecharon el retorno a la vida corporal, para su evolución, estancados en la escala del progreso, el desencarne será un proceso extremamente doloroso, "tétrico, aterrador, ansioso (...) como una horrenda pesadilla", demorada. y la perturbación espiritual que le seguirá, será muy intensa y prolongada,
Muchas veces, se recuerdan hasta de la última encarnación y algo  de las otras.
En la muerte violenta, situación no esperada en la mayoría de las veces por el Espíritu, su concientización de la muerte y consecuente pasaje a la vida espiritual, es difícil y demorada, tanto más prolongada cuanto menor la evolución espiritual.
 En la Espiritualidad.
 La espiritualidad no está parada, ni contemplativa, al contrario, trabaja incesantemente y "Espíritus evolucionados, con fuertes vínculos con la caridad",   se incumben de la tarea de la desencarnación, ayudando en las desconexiones de los lazos que unen el Espíritu al cuerpo físico, bajo influjo del pensamiento divino.
Espíritus amigos y familiares, ya desencarnados, colaboran en esta tarea.
Esta misma actuación, puede ser perjudicada por Espíritus enemigos, obsesores hasta, que tienen la finalidad de volver la desconexión más penosa, contribuyendo también para mayor perturbación del Espíritu desencarnante, su desafecto.
 Destino de los componentes del hombre.
 Después de la muerte, el cuerpo físico se desintegra, siguiendo las leyes físico-químicas, que también son divinas, nunca más volviendo a recomponerse, o destinarse a la resurrección, que carecería de finalidad.
El fluido vital vuelve a su lugar de origen;  el fluido cósmico o universal.
El periespíritu podrá presentar modificaciones en relación a su densidad; no se segmenta y no se sedimenta; se depura, volviéndose tanto más sutil cuanto mayor sea el progreso espiritual.
El Espíritu puede presentar modificaciones en relación a su estado moral reencarnatorio, porque el "Espíritu evolucionó, todo lo demás se transforma", por menor que sea esta evolución,  lo que no puede nunca suceder, es retroceder.
 Conclusión
 Un día, después de la muerte corporal, nosotros tendremos un decisivo encuentro marcado con nosotros mismos, en los recónditos de nuestra conciencia; atributo del Espíritu, donde fueron impresos por Dios sus leyes morales; ahí serán juzgados por ella, todos nuestros actos de la senda reencarnatoria, en el uso de nuestro libre albedrío y comparados con nuestros propósitos al reencarnar, escogidos o impuestos por la justicia divina, siempre de acuerdo con las aptitudes de cada uno; depende de nosotros, y sólo de nosotros, si este será el "día más feliz de nuestra existencia", momento de puro éxtasis o, "al contrario, el peor de ellos", o su momento más fatídico.
"Creemos que la educación para el desencarne implica, la educación para la vida". para que consigamos la muerte de que nos habla Hernani Santanna
 Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta



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           A LA HORA DE LA MUERTE


El conocimiento del Espiritismo- ¿ejerce influencia sobre la duración más o menos prolongada de la turbación? 

- Una influencia muy grande, por cuanto el Espíritu comprende de antemano su situación.. Pero, lo que más influye es la práctica del bien y la conciencia pura. 

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS. 
ALLAN KARDEC. 


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            EN EL TANATORIO 

 Narración de este momento bajo la óptica de un médium espírita

                                 

Sucesos del fallecido tras la tumba y las colonias espirituales

Llegada la hora de la tarde, se acercaban al lugar de encuentro los familiares y conocidos, algunos con verdaderos afectos de dolor, la mayoría por compromiso. La puerta del edificio nos recibe con su majestuoso TANATORIO, tan gélido para el ánimo y duro para el sentimiento. Nada más entrar las primeras caras conocidas: “le acompaño en el sentimiento”, “le doy el pésame”. Cuando en realidad lo triste de la situación desconcierta al visitante.
Al llegar a la sala mortuoria, el dolor se acrecienta, y la solemnidad del momento se refleja en las caras desencajadas de los que verdaderamente amaron al fallecido.
Delante del cristal que muestra el féretro se divisa al difunto en su caja, que más parece una crisálida que vaya a volar. En derredor, se comentan las últimas horas de la agonía, en los círculos más próximos, y se ve a lo lejos al difunto en espíritu vagando de un lado para otro de la sala sin terminar de comprender qué hace ahí. Se siente feliz en los grupillos donde hablan bien de él, y se indigna de las afrentas que le dedican las personas que no le fueron tan afines.
El médium vidente, si es espírita, sabe lo que está ocurriendo, mas como el espiritismo es una doctrina de estudio, y la mediumnidad una facultad natural, los hay que ven el suceso y creen estar soñando, ya que su desconocimiento del tema les causa sorpresa. ¿Cómo es que está ahí el difunto? ¿No está difunto pues?
La mirada se posa en el espectro, y éste de súbito sintiendo nuestra mirada, nos ve. Temblor en quien desconoce el espiritismo, horror y superchería en su imaginación que huye de ese encuentro, en el espiritista instruido, amor y compasión hacia el que acaba de abandonar nuestro plano, y una oración desde lo hondo del corazón es dirigida hacia su persona, porque el impulso mental que de la oración emana es como onda energética que balsamiza y reconforta al confundido difunto, que ignora qué le sucede.
Varios espíritus amigos, familiares, protectores que velaban por él desde el plano espiritual mientras estaba en su cuerpo orgánico, se le pueden hacer visibles en ese momento de oración sincera, y es este el trabajo fundamental que realizamos en los centros espiritistas, la orientación y esclarecimiento a las personas que dejaron este plano inconscientes y perturbados ante la grandeza que la vida inmortal nos ofrece. Un estremecimiento se apodera entonces de su ser, y en un arrobamiento en su conciencia, se les muestra patente la magnitud del asunto, en la cara, en el gesto, de ese espíritu familiar y amigo, que le conduce hacia la morada espiritual, donde habitan el resto de amigos y familiares que dejaron la Tierra antes que él. Ahí el estudio, ahí el verdadero examen de los aciertos y desaciertos, ahí la recapitulación de lo aprendido, el amor y la nueva oportunidad para el devenir infinito. La vida no acaba ahí, ¡la vida continúa tras el sepulcro!
Jesús Gutiérrez Lucas
( De la Revista Espírita nº 15 de la F.E.E.)

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                                           LEY DE JUSTICIA

                                     

   A los seres humanos nos cabe plantearnos alguna vez si existe la justicia verdadera, y la respuesta que obtenemos siempre es que no la hay en este mundo. Sin embargo todos tenemos sentido de lo justo y de lo injusto y sentimos que por encima de tantas injusticias humanas que vemos por doquier, tiene que haber una justicia grande y perfecta, que al final compense la deficiente justicia que abunda en la convivencia del Ser humano.     
    El sentimiento de lo justo  y de lo injusto todos lo tenemos de forma  natural e instintiva, con independencia de la educación que  cada uno hayamos  recibido. Solamente los defectos morales que aún llevamos en nuestra alma, desde un pasado remoto, tal como el egoísmo, la envidia o la avaricia, nos estorban  a veces la aparición del sentido de la justicia y que las personas deberíamos dejar paso a lo que les señala su  conciencia.
    El progreso moral  desarrolla este sentimiento, pero no lo ocasiona, porque este ya lo lleva el Ser en Si mismo como un germen moral que a lo largo de su evolución irá desarrollando poco a poco.
   Este sentido de lo justo o injusto, viene configurado por una ley moral que se pone de manifiesto cuando comprendemos la injusticia y tendemos a rebelarnos ante ella, por lo tanto  si sentimos la injusticia como algo real, como factor negativo, también cabe pensar que su contrapunto que es la Justicia, también tiene que  existir realmente como un factor positivo.
    La ley de Justicia supone el perfecto funcionamiento de la ley moral en el Universo, y  en nuestro mundo está íntimamente relacionada con la Ley de  Causa y Efecto.  Mediante nuestras acciones, cada uno de nosotros somos  artífices de nuestro propio destino, por lo que los males y problemas de la vida nos acometen a cada uno con arreglo a esta ley equilibradora de las causas y sus efectos, y que es una Ley  realizadora de la  Ley de Justicia.
        Cuando  se  respetan  los  derechos  de  los  demás,  estamos  cumpliendo  con   la  ley de  Justicia ,  que así se implica en la Evolución general de la Humanidad.
   Hay que tener en cuenta que lo que a veces parece injusto puede ser solo una apariencia, y  tal vez  sea hasta necesario para impulsar el proceso evolutivo de los Seres que lo necesitan.
  En  los Seres  humanos, el sentido de la Justicia difiere de unos a otros, dependiendo de la formación educativa de cada uno, de la conciencia de cada cual, de las deficiencias morales de cada uno y de las leyes humanas establecidas en cada época y lugar, que no siempre coinciden con el sentimiento  íntimo de justicia natural en  cada persona..
El Ser humano siempre quiso hacer prevalecer su derecho personal, pero cuando experimentó el auténtico sentido moral de la Justicia, es cuando comprendió que su derecho personal debía tener como base y límite, el derecho del prójimo.
Para no equivocarnos a la hora de querer ser justos, la clave está en saber respetar los derechos de los demás en la misma medida que deseamos que sean respetados los nuestros, por eso, sin la práctica de una Caridad bien entendida , no puede existir la justicia humana. Por eso el mayor exponente de justicia en nuestro mundo, lo reprenda la máxima evangélica de “Hacer con los demás como quisiéramos que los demás hiciesen con nosotros”. ¿Habrá mayor justicia?

 Breve Historia.- :
    Desde que el Ser humano amaneció en este planeta y como consecuencia de la circunstancia natural  de la vida y del desarrollo que le impuso la ley de sociedad, tuvo que aprender a convivir como necesidad ineludible de supervivencia, pues dada la fragilidad humana, el hombre sin la colaboración y el apoyo de otros hombres, no hubiese sobrevivido a los elementos hostiles de la Naturaleza. Esta necesaria colaboración y ayuda en equipo, le marcó unas normas elementales para la convivencia mútua, en consonancia con el sentido de la justicia que así comenzó a desarrollarse en su alma.
         Pensadores de la antigua Grecia, tales  como Platón, Sócrates y Aristóteles, llevados por un íntimo deseo de expresar su sentido  de la justicia, concibieron el aspecto de la igualdad entre dos partes para determinados asuntos sociales,  así como el derecho a la posesión proporcional que corresponde a cada parte. Esto cuando se reflejó en las leyes humanas supuso un gran paso social por la armonía que trajo a la sociedad.
         En las concepciones de las religiones tan antíguas como el Budismo, el Cristianismo, etc, el concepto de la Justicia se vio superado por el de la Caridad y el de la Misericordia, porque la justicia humana suele ser ciega y solamente otorga lo que se debe o se merece, intentando un equilibrio de la balanza en el sentido humano de lo que es la justicia, pero sin embargo la Caridad y la Misericordia, por el concepto de la Compasión, otorgan más de lo que se debe o de lo que se merece , dando paso al concepto de la Generosidad.
- Jose Luis Martín-

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“La Misericordia es la justicia que ama, en cuanto que la Justicia es el deber que  cobra”


                             - Divaldo Pereira Franco –



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            Laboratorio del mundo invisible

127.   La escritura directa o pneumatografía es aquella que se produce  espontáneamente sin auxilio de la mano del médium ni del lápiz. Basta tomar una hoja de papel blanco, lo que se puede hacer con todas las precauciones
necesarias para no ser chasqueado por ninguna superchería, doblarla y colocarla en alguna parte, en un cajón o simplemente sobre un mueble, y si se tienen las condiciones que se requieren, al cabo de cierto tiempo más o menos largo se encuentran en el papel caracteres trazados, diversos signos,palabras, frases y aun discursos, las más de las veces con una sustancia pardusca parecida al plomo; otras veces con lápiz encarnado, tinta ordinaria y aun tinta de imprenta. He aquí el hecho en toda su sencillez, y cuya reproducción, aunque poco común, no es, sin embargo, muy rara, porque hay personas que lo obtienen con mucha facilidad. Si se ponía el lápiz con el papel se podría creer que el Espíritu se ha servido de él para escribir; pero desde el momento que el papel está enteramente solo, es evidente que la escritura está formada por una materia depositada. ¿De dónde ha tomado el Espíritu esta materia? Tal es la pregunta que hemos dicho, a cuya solución nos ha inducido la caja de tabaco de que más arriba hemos hablado. 


128. El Espíritu de San Luis nos ha dado esta solución con las respuestas siguientes : 
1. Hemos citado un caso de aparición del Espíritu de una persona viva. Este Espíritu tenía una caja de tabaco y tomaba polvo. ¿Sentía, efectivamente, la impresión del que toma polvo en realidad?
No.

2. Esta caja de tabaco tenía la misma forma que la que él usaba ordinariamente y que estaba en su casa. ¿Qué era, pues, la caja de tabaco que tenía este hombre en sus manos?
Una apariencia; sucedió de este modo para que notase la circunstancia, como lo ha sido, y que la aparición no se tomase por una alucinación producida por el estado de salud del vidente. El Espíritu quería que esta señora creyese en la verdad de su presencia, y tomó todas las apariencias de la realidad. 

3. Decís que fue una apariencia; pero una apariencia nada tiene de real, es como una ilusión de óptica; nosotros quisiéramos saber: ¿esta caja de tabaco sólo era una imagen sin realidad, o tenía alguna cosa de material?
Ciertamente: con ayuda de este principio material es como periespíritu toma la apariencia de vestidos semejantes a los que llevaba el Espíritu cuando vivía.



Observación. - Es evidente que en este caso la palabra apariencia debe tomarse en el sentido de aspecto, imitación. La casa de tabaco real no estaba allí; la que tenía el Espíritu sólo fue la representación: era, pues,una apariencia comparada con el original, aunque formada de un principio material. La experiencia nos enseña que no es necesario tomar siempre a la letra ciertas expresiones empleadas por los Espíritus; interpretándolas según nuestras ideas, nos exponemos a grandes equivocaciones por esto es menester profundizar el sentido de la palabra siempre que presenta la menor  ambigüedad; esta recomendación nos la hacen constantemente loS mismos Espíritus. Sin la explicación que hemos provocado, la palabra apariencia constantemente reproducida en casos análogos, podía dar lugar a una falsa interpretación. 

4. ¿Acaso sería doble la materia inerte? ¿Y habría en el mundo de los Espíritus una materia esencial que revistiera la forma de los objetos que vemos? En una palabra, ¿estos objetos tendrían su doble etéreo en el mundo  invisible, así como los hombres están representados en él por los Espíritus?
Esto no se opera de este modo; el Espíritu tiene sobre los elementos materiales esparcidos por todas partes en el espacio y en vuestra atmósfera,una potencia que estáis lejos de adivinar. Puede a su gusto concentrar estos elementos y darles la forma aparente acomodada a sus proyectos. 



Observación. - Esta cuestión como hemos visto, era la traducción de nuestro pensamiento, esto es, de la idea que nos habíamos formado sobre la naturaleza de estos objetos. Si las respuestas fuesen como algunos lo pretenden, el reflejo del pensamiento, hubiéramos obtenido la confirmación de nuestra teoría, en lugar de una teoría contraria. 

5. Os haré la pregunta de nuevo de una manera categórica, a fin de evitar todo equívoco. ¿Los vestidos con que se cubren los Espíritus son alguna cosa? 

Me parece que mi respuesta precedente resuelve la cuestión. ¿No sabéis que el mismo periespíritu es también algo?

6. Resulta de esta explicación que los Espíritus hacen sufrir a la materia etérea transformaciones a su gusto y que de este modo, por ejemplo, se hizo la caja de tabaco; el Espíritu no la encontró hecha, sino que la hizo él mismo en el momento que la necesitaba, por un acto de su voluntad, y que pudo deshacerla; lo mismo debe ser en cuanto a los otros objetos, tales como vestido, joyas, etc. 
Esto es evidente.


7. Esta caja de tabaco fue visible para esta señora, al punto de hacerla ilusión. ¿Hubiera podido el Espíritu hacerla también tangible para ella?
Lo hubiera podido. 

8. ¿Si hubiese llegado el caso, hubiera podido tomarla en sus manos, creyendo tener una verdadera caja de tabaco? 
Sí. 


9. ¿Si la hubiera abierto, probablemente habría encontrando tabaco; si lo hubiese tomado le hubiera hecho estornudar? 
Sí. 

10. ¿El Espíritu puede, pues, dar no sólo la forma, sino las propiedades especiales?
Si él lo quiere; y en virtud de este principio he respondido afirmativamente a las preguntas precedentes. Tendréis pruebas de la poderosa acción que ejerce el Espíritu sobre la materia, lo que estáis lejos de comprender, como os he dicho ya. 


11. Supongamos, pues, que hubiera querido hacer una sustancia venenosa, y si una persona la hubiese tomado, ¿se hubiera envenenado? 
Lo hubiera podido, pero no lo hubiera hecho; no se le hubiese permitido. 

12. ¿Podría haber hecho una sustancia saludable y propia para curar una enfermedad, y se ha presentado este caso? 
Sí, muy a menudo.

13. Entonces podría hacer una sustancia alimenticia; supongamos que hubiese hecho un fruto, un manjar cualquiera, ¿se hubiera podido comer y quedar saciado?
Sí, sí; pero no investiguéis tanto para encontrar lo que es tan fácil de comprender. Basta un rayo de sol para hacer perceptibles a vuestros órganos groseros estas partículas materiales que llena el espacio en medio del cual  vivís; ¿no sabéis que el aire contiene vapores de agua? condensadlos, los pondréis en el estado normal; privadles del calor y he aquí que esas moléculas impalpables e invisibles vienen a ser un cuerpo sólido y muy sólido, y muchas otras sustancias de las cuales los químicos os sacarán maravillas más admirables aún; sólo el Espíritu posee instrumentos más perfectos que los vuestros: la voluntad y el permiso de Dios.



Observación. - La cuestión de saciedad es aquí muy importante. ¿Cómo una sustancia que no tiene sino una existencia y propiedades temporales y en algún modo de convención puede producir la saciedad? Esta sustancia por su contacto con el estómago, produce la sensación de saciedad, pero no la saciedad resultante de la plenitud. Si tal sustancia puede obrar sobre la economía y modificar un estado mórbido, puede del mismo modo obrar también sobre el estómago y en ello producir el sentimiento de la saciedad. Rogamos, sin embargo, a los señores farmacéuticos y fondistas que no conciban celos,ni crean que los Espíritus vengan a hacerles la competencia;estos casos son raros, excepcionales, y no dependen jamás de la voluntad; de otro modo se alimentaría y curaría a muy poco precio. 

14. ¿Los objetos hechos tangibles por la voluntad del Espíritu, podrían tener un carácter de permanencia y de estabilidad, y venir a ser usuales?
Esto se podría, pero no se hace; está fuera de las leyes. 

15. ¿Todos los Espíritus tienen en el mismo grado el poder de producir objetos tangibles?
Es cierto que cuanto más elevado está el Espíritu, más fácilmente lo obtiene; pero aun esto depende de las circunstancias; los Espíritus inferiores pueden obtener este poder. 


16. ¿El Espíritu sabe siempre cómo produce ya sean sus vestidos, y sean los objetos de los cuales ofrece la apariencia? 
No; muchas veces concurre a su formación por un acto instintivo que él mismo no comprende, si no es bastante ilustrado para esto.


17. ¿Si el Espíritu puede tomar en el elemento universal los materiales para hacer todas estas cosas, darles una realidad temporal con sus propiedades,puede también sacar del él lo que necesite para escribir, y por consecuencia esto nos parece que da la llave del fenómeno de la escritura directa?
¡Por fin hemos llegado a donde queríais! 

Observación. - Aquí era en efecto adonde queríamos venir a parar con todas nuestras preguntas preliminares; la respuesta prueba que el Espíritu había leído nuestro pensamiento.

18. ¿Si la materia de que se sirve el Espíritu no tiene persistencia, cómo  es que las señales de la escritura directa no desaparecen? 
No censuréis las palabras; en primer lugar que yo no he dicho: jamás; se trataba entonces de un objeto material voluminoso; ahora se trata de caracteres trazados que siendo útil conservarles se les conserva. He querido decir que los objetos compuestos de este modo por el Espíritu no podrían llegar a ser objetos usuales porque en realidad no hay agregación de materia como en vuestros cuerpos sólidos.

Allan Kardec
Extraído del libro "El libro de los médiums"



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