domingo, 28 de octubre de 2018

Entrevista a Divaldo


 Os invito a ver  los siguientes temas:

1.- Los Libros de la Codificación Espírita
2.- ¿ Qué es la Terapia de la Reencarnación?
3.- De la Reencarnación
4.-Crisis Mundial: La gran Catarsis
5.-Entrevista a Divaldo 




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  Los libros de la Codificación Espírita









      El Libro de los Espíritus no es tan sólo la piedra fundamental o el hito inicial de la nueva codificación, porque constituye su propio esbozo, su núcleo central y al mismo tiempo el andamiaje o estructura general de la Doctrina. Si se le examina en relación con las restantes obras de Kardec que completan la codificación, se comprueba que todos esos libros tienen su punto de partida en el contenido de aquél. Podemos definir las diversas zonas del texto que corresponden a cada una de aquellas obras.

     Así como en la Biblia existe el núcleo central del Pentateuco, y en el Evangelio el de la enseñanza moral de Cristo, en El Libro de los Espíritus podemos localizar una parte que se refiere a él mismo, a su propio contenido: es el conjunto de los Libros Primero y Segundo, hasta el Capítulo Cinco. Este núcleo representa, dentro del esquema general de la codificación que hallamos en la obra, la parte que le corresponde a él mismo. En cuanto a los demás, comprobamos lo siguiente:

PRIMERO: El Libro de los Médiums, secuencia natural de El Libro de los Espíritus, que trata con especialidad el aspecto experimental de la Doctrina, tiene su fuente en el Libro Segundo, a partir del Capítulo Seis y hasta el final. Toda la materia que esta parte contiene es reorganizada y ampliada en El Libro de los Médiums, en especial lo referente al Capítulo Nueve: “Intervención de los Espíritus en el mundo corpóreo”.

SEGUNDO: El Evangelio según el Espiritismo es una derivación natural del Libro Tercero, donde se estudian las leyes morales, tratando sobre todo la aplicación de los principios de la moral evangélica, así como los problemas religiosos de la adoración, la plegaria y la práctica de la caridad. Incluso encontrará el lector en esa parte las primeras formas de “Instrucciones de los Espíritus”, comunes en El Evangelio…, con la transcripción completa de comunicaciones firmadas que versan sobre asuntos evangélicos.

TERCERO: El Cielo y el Infierno deriva a su vez del Libro Cuarto, “Esperanzas y Consuelos”, en que se examinan los problemas relativos a las penas y goces terrenales y futuros, inclusive con la discusión del dogma de la eternidad de las penas y el análisis de otros dogmas, entre ellos el de la resurrección de la carne y los del Paraíso, Infierno y Purgatorio.

CUARTO: El Génesis, los Milagros y las Profecías se relacionan con los Capítulos Dos, Tres y Cuatro del Libro Primero, y Capítulos Nueve, Diez y Once del Libro Segundo, así como con ciertos fragmentos de capítulos del Libro Tercero, que tratan problemas genésicos y de la evolución física de la Tierra. Por su amplio sentido, que abarca al propio tiempo las cuestiones de la formación y desarrollo del globo terrestre, y las referidas a pasajes evangélicos y de la Sagrada Escritura, El Génesis…, se ramifica de una manera más difusa que los restantes libros de la codificación, dentro de la estructura de la obra Máter.

QUINTO: Los pequeños libros de introducción al estudio de la Doctrina, como El principiante espírita (2) y ¿Qué es el Espiritismo?, que no se incluyen propiamente en la codificación, están asimismo relacionados de una manera directa con El Libro de los Espíritus, derivando de su “Introducción” y “Prolegómenos”.

2.-  Título se da a una edición brasileña del Capítulo II del libro ¿Qué es el Espiritismo?, publicado separadamente. [Nota de la Editora.]

     Así pues, la codificación se nos presenta como un todo homogéneo y consecuente. A la luz de ese estudio se desmoronan las tentativas de separar uno u otro libro del bloque de la codificación, como posible expresión de una forma diferente de pensamiento. Y nótese que los vínculos señalados aquí de un modo tan sólo formal pueden y deben ser aclarados en profundidad por un estudio minucioso del contenido de las diversas partes de El Libro de los Espíritus, en confrontación con las restantes obras. Tal estudio exigiría también un análisis de los textos primitivos, como la primera edición de El Libro de los Espíritus y la primera del de los Médiums y del Evangelio…, pues, conforme se sabe, todos esos libros fueron ampliados por Kardec luego de publicada la primera edición de cada uno, siempre con la asistencia y orientación de los Espíritus.

     En un estudio más amplio y profundo sería posible mostrar el desarrollo de ciertos temas que, sólo planteados en El Libro de los Espíritus, encuentran solución en obras ulteriores. Es lo que se comprueba, por ejemplo, con los lazos entres Cristianismo y Espiritismo, que se definen por completo en El Evangelio…, o con el controvertido problema del origen del hombre, que tiene su explicación definitiva en El Génesis…, e incluso con las cuestiones de la mediumnidad, solucionadas en El Libro de los Médiums, y las teológicas y bíblicas, en El Cielo y el Infierno.

     Conviene aclarar, empero, que la ampliación de todos esos temas no significa, en ningún caso, que se modifiquen los principios asentados en el presente libro. A veces, ciertos asuntos que sólo afloran en El Libro de los Espíritus son desarrollados de tal manera en otras obras que, al leer éstas, tenemos la impresión de encontrar novedades. Pero lo cierto es que en aquél sólo han sido señalados en una forma sintética. Es lo que sucede, por ejemplo, con el problema de la evolución general, definida por León Denis en aquella frase célebre: “El alma duerme en el mineral, sueña en el vegetal, en el animal se agita y en el hombre despierta”. 

     Véase, al respecto, la definición del parágrafo 540 del presente libro, que expresa: “C´est ainsi que tout sert, tout s´enchaîne dans la nature, depuis l´atome primitif jusqu´á l´archange, qui lui même a comencé par l´atome. ¡Admirable loi d´harmonie dont votre esprit borné ne peut encore saisir l´ensemble!”   [“Así pues, todo sirve, todo se eslabona en la Naturaleza, desde el átomo primitivo hasta el arcángel, pues él mismo comenzó en un átomo. ¡Admirable ley de la armonía, cuyo conjunto no puede abarcar  aún vuestro Espíritu limitado!”]

( Trabajo aportado por Claribel Díaz)



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" Nunca quise cambiar la religión de nadie, porque positivamente, no creo que la religión "a" sea mejor que la religión "b".... En los orígenes de toda religión cristiana, está el pensamiento de nuestro Señor Jesucristo".
- Chico Xavier -

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 ¿ Qué es la terapia de la Reencarnación?

      Este método terapéutico fue  un gran descubrimiento científico debido al  investigador español Jose María

Fernández Colavida, ( 1819-1888) que demuestra la hipótesis de la Reencarnación, aunque no es este el  principal objetivo de esta terapia, sino que lo es el de la curación de traumas, complejos y fobias que no se han podido solucionar por otros métodos. Posteriormente, en  el  año   1.978 , esta técnica fue experimentada y confirmada   por   el    Dr.   Morris   Netherton.  
     Consiste en poner al sujeto bajo hipnosis y hacer retroceder los   recuerdos vividos de su mente yendo atrás en el tiempo hasta  llegar a alcanzar  etapas anteriores a su actual identidad personal.  A través del estado de trance hipnótico se hace regresar  la memoria del individuo  en el tiempo, a través de  un proceso libre y consciente de asociación de ideas y recuerdos, reviviendo experiencias lejanas en el tiempo de su actual existencia, hasta alcanzar el momento de su nacimiento; llegado a ese punto, se continúa retrocediendo en la memoria ahondando en tiempos anteriores hasta que el sujeto comienza a experimentar otras  vivencias deferentes,  con conocimientos y experiencias extraños  que desconocía en su vida actual, llegando finalmente de este modo, hasta el  origen y la causa del problema que le afectaba y que se encontraba en alguna situación ocurrida en algún episodio de una vida anterior.
   Cuando se hace una regresión a una vida pasada, no se está viajando al pasado, sino que este se hace presente debido al sufrimiento traumático que  se determina en el sujeto. Regresar a la infancia, a la vida fetal o a vidas humanas anteriores, supone conducir la consciencia ante unos recuerdos perdidos en lo mas profundo del Ser humano que en estado normal de  vigilia no tenemos acceso a ellos y que en esa circunstancia se hacen muy presentes.
      Mediante esta técnica  terapeútica se   relaja    profundamente    al   sujeto  hasta   hacerle   bajar   sus   ritmos  cerebrales a  seis  o  siete   ciclos  por     segundo,   que  corresponden al  nivel mental Theta, en el cual  no se  produce  una total pérdida de   conciencia.

     Durante las regresiones, a veces los pacientes se ven afectados físicamente por el suceso o tragedia que reviven, tal como  experimentando dolores, punzadas, inflamaciones, molestias de cualquier zona del cuerpo, etc, relacionadas con alguna causa traumática anterior como origen de las mismas, o con la clase de muerte que tuvo.  Inclusive, a veces, estos síntomas físicos  comienzan a manifestarse aun antes de  revivir   los hechos del pasado, pero  sin embargo una vez alcanzados y vividos de nuevo  como causas conscientes, cesan los  efectos correspondientes.


Los resultados  de esta terapia y su rapidez suelen ser  muy superiores a los obtenidos con otros tratamientos psicológicos o farmacológicos.

- Jose Luis Martín-

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             DE LA REENCARNACIÓN

.. ¿Cómo puede acabar de depurarse el alma que no ha alcanzado la perfección durante la vida corporal? 
- Sufriendo la prueba de una nueva existencia.- 


¿De qué manera realiza el alma esta nueva existencia? ¿Por su transformación como Espíritu? 
- Al depurarse, el alma experimenta sin duda una transformación, pero para ello necesita la prueba de la vida corporal. 
.

 El alma ¿tiene, pues, muchas existencias corpóreas? 
- Sí, todos tenemos muchas existencias. Los que afirmen lo contrario quieren manteneros en la ignorancia en que ellos mismos están: ese es su deseo. 
.

 De este principio parece resultar que el alma, tras haber dejado un cuerpo, toma otro. Dicho de otra manera, reencarna en un nuevo cuerpo.
¿Así hay que entenderlo? 
- Evidentemente. 


El número de las existencias corporales ¿es limitado, o el Espíritu reencarna perpetuamente? 
- Con cada nueva existencia el Espíritu da un paso más por la senda del progreso. Cuando se ha despojado de todas sus impurezas ya no tiene necesidad de las pruebas de la vida corporal.. 


EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
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Comentario  de Marco Antuan.-:

. Tantas existencias y tantas formas diferentes de pensar y actuar, vivencias de un mismo espíritu hasta alcanzar la Angelitud, es la prueba mas grande de la Misericordia y de la Justicia Divina, lo que sembramos recogemos, y los defectos que vamos depurando son la conquista de nuestro Espíritu. Marco Antuan, 


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CRISIS MUNDIAL: LA GRAN CATÁRSIS


Vivimos en un mundo de enormes contrastes. Por un lado, el desarrollo vertiginoso de la ciencia y la tecnología, especialmente en las últimas décadas. Unos avances que facilitan la vida y la comunicación global. Jamás en la historia de la humanidad ha existido un progreso como el de hoy día. Por otro lado, el déficit moral, el individualismo egoísta, consecuencia de muchos factores, como pueden ser los de carácter educacional, religioso, social, etc. En los países más desarrollados han provocado incluso, una relajación de costumbres, focalizando el sentido vital de la existencia en aspectos puramente materiales, como son los de tipo profesional, económico y aquellos otros relacionados con el confort, ocio y el placer.
Muy lejos quedan ya, en esos mismos países desarrollados, los grandes esfuerzos realizados a lo largo de la historia para conseguir disminuir las desigualdades, las injusticias. Como ocurrió durante la Revolución Francesa a finales del siglo XVIII.  La abolición de la esclavitud en el mundo. La lucha por la igualdad de derechos entre los hombres y las mujeres. También los esfuerzos por superar las discriminaciones raciales en Estados Unidos, principalmente en la década de los 60. Son conquistas que han costado muchos sacrificios, y también la pérdida por el camino de muchas vidas humanas, con la esperanza y la ilusión de conseguir una sociedad más justa y equitativa. La Declaración Universal de los Derechos Humanos firmada por 48 países en el año 1948 supuso un avance significativo, al menos, una declaración de intenciones. No obstante, nos hemos estancado, el foco está puesto en otros puntos, como es la ambición egoísta y el materialismo del que hemos hecho mención.
Ahora mismo, el mundo se agita dentro de una gran crisis mundial, en todos los sentidos. La lucha de clases se mantiene, y se observa como el poder económico se va concentrando cada vez más en una pequeña minoría privilegiada, mientras otros se van empobreciendo y los jóvenes gozan de menos oportunidades. Al mismo tiempo, los intereses de las grandes multinacionales y el poder de la industria, ha soslayado el problema de la creciente contaminación que ahoga a muchas ciudades y es la causante de un calentamiento global de consecuencias imprevisibles.
Esto es como si en una gran vivienda llena de gente, se produjera un incendio y este se  fuera extendiendo por todos sus rincones, y en la que unos pocos privilegiados tuvieran a su alcance unas mascarillas de oxígeno que les resguardara temporalmente, mientras observan como el humo avanza y se densifica. Está claro que los más egoístas buscan su salvación, escaparse del problema, no obstante el fuerte olor y el ambiente denso no les permite escaparse del todo, más pronto o más tarde les afectará también. Sin duda, no es tan sencillo, no comprenden que forman parte de un mismo hogar aunque no quieran. Se creen triunfadores, privilegiados, se aferran a eso y no desean mezclarse con el resto.
Como nos demuestran los hechos históricos del pasado, las crisis son cíclicas porque el progreso no es uniforme y horizontal, tiene sus vaivenes, sus altibajos. Son procesos naturales, necesarios para el desarrollo y crecimiento de la humanidad. Empero, la actual crisis no tiene precedentes en la historia, porque nos aboca a un cambio fundamental, casi definitivo.
Es curioso observar la existencia de mensajes, comunicaciones procedentes del mundo espiritual, cuyo análisis que efectúan de la realidad mundial es bastante dura. Un ejemplo es el mensaje de Ana Fuentes de Cardona, psicografiado por Divaldo Pereira Franco durante la celebración del Congreso Espírita Mundial en Cartagena de Indias (Colombia) en el año 2007, donde dice, entre otras cosas lo siguiente: La  sociedad terrestre nunca tuvo tanta cultura, ciencia y tecnología como en la actualidad. Mientras tanto, jamás hubo tanto dolor y aflicción como en estos días… El sufrimiento alcanza niveles jamás experimentados anteriormente….
No estamos viviendo guerras mundiales como las dos vividas durante el siglo XX. Sin embargo, el mensaje de Ana Fuentes de Cardona es inapelable. Además, no es la única voz que habla en estos términos. Son mensajes para la reflexión y el estudio. No se trata de ver exclusivamente lo negativo, el vaso medio vacío. Claro que hay esperanza, claro que hay optimismo; hay una luz que asoma por el horizonte. Pero, la realidad ahora, con todo ese dolor, con todo ese sufrimiento, con todos los problemas políticos, sociales, económicos, humanitarios, climáticos, etc.; se está poniendo en jaque a todas las estructuras conocidas del ser humano. Ante este panorama el preclaro mentor Bezerra de Meneses, en otro mensaje es también muy contundente y afirma: (*) Se podría creer que el caos sería la conclusión final ineludible, sin embargo, la barca terrestre que navega los horizontes inmensos del cosmos no se encuentra sin rumbo.
Jesús está al timón y sus arquitectos divinos comandan los movimientos que le producen la alteración de la masa geológica, mientras se operan las transformaciones morales.
Iniciada la era nueva, surge, en este mismo siglo XXI, el periodo pre anunciador de la paz, de la fe religiosa, del arte y de la belleza, del bien y del deber.
Desde un punto de vista netamente espiritual podemos observar que este mundo, hoy día y más que nunca, hace honor a su categoría transitoria de expiación y prueba. Vivimos en un gran escenario de luchas que anteceden a la nueva aurora, al cambio definitivo que nos ha de llevar a un mundo de regeneración.
Una vida acomodada, sin luchas, sin objetivos, no nos permite desarrollar los recursos internos que poseemos, en estado latente, adormecidos, esperando su oportunidad, sea forzosa o voluntaria. La falta de estímulos, de ideales nos hace muy vulnerables, frágiles, nos crea inseguridad y el miedo hace acto de presencia. Sin embargo, nuestro destino es el progreso y la plenitud, pero con luchas, con trabajo, con esfuerzo; no puede ser de otra manera. Como indica un viejo adagio: “Personas fuertes raramente tuvieron un pasado fácil”. A lo que podríamos añadir: La fortaleza innata de ahora sin una causa aparente, procede de otras existencias. Nada se consigue sin trabajo, sin esfuerzo.
Ningún río crece en agua clara (Juan Damasceno Bisbal)
Hemos de mencionar al famoso neurólogo y psiquiatra austriaco Viktor Frankl, creador de la logoterapia, quien vivió una experiencia muy dura en los campos de concentración nazis. Fue allí, en el transcurso de su vivencia en unas condiciones miserables, donde pudo poner en práctica lo que posteriormente, en 1945, escribiría en su obra El hombre en busca de sentido.
En esa obra explica que el sentido de la vida no es una invención utópica sino que hay una razón muy poderosa que la justifica y que debemos de descubrir libremente. También asevera que las tensiones en la vida son necesarias, cumplen una función superior, para esforzarse y luchar por una meta o una misión que le merezca la pena.
Es por tanto, perentorio, ajustarnos a la realidad que nos ha tocado vivir, buscando el sentido espiritual de nuestras vidas. Hemos de cambiar primero nosotros, con las ideas claras y un rumbo cierto para vivir con cierta armonía dentro de los profundos procesos de transformación en los que estamos inmersos. Cuando las corrientes son muy intensas, hemos de ser flexibles como las ramas de los juncos que se mueven a merced de los fuertes vientos pero sin renunciar a sus raíces. El mismo Viktor Frankl afirmaba: Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos.
Hemos de desechar el miedo y la incertidumbre. Como afirma Bezerra: Jesús está al timón. No es una banalidad. Tenemos la capacidad y las herramientas para afrontar todos los desafíos que la vida nos proponga. Si trabajamos, si adquirimos la luz clara del conocimiento, podremos albergar la calma en la tempestad, el consuelo en los procesos amargos, y la esperanza en un futuro mejor aunque todavía no lo veamos. Esta es la más importante decisión que debemos de tomar para alcanzar el gran ideal, la gran propuesta a la que estamos invitados.
 José Manuel Meseguer.- Amor, Paz y Caridad
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      Entrevista a Divaldo 
por el periodico: El universal.com.. 

Divaldo Pereira Franco es el máximo representante de la doctrina del Espiritismo. 
Asegura que después de la muerte hay vida. 

¿Qué niño de cuatro años no sale huyendo si ve a una anciana que dice ser su abuela y está muerta? 
Divaldo, no. 
El reconocido médium y espiritista asegura que era un niño cuando se le apareció el primer espíritu. Era el de María Catalina, su abuela, a quien no conocía. 
Ana, la madre de Divaldo, se aterrorizó, porque el pequeño insistía en que la anciana quería hablar con ella. Entonces, la mujer, quien nunca conoció a su madre (porque murió cuando ella era pequeña), lo llevó donde una hermana de ella, quien sí  llegó  a conocerla. 
El espíritu seguía dejándose ver de Divaldo, aún en la casa de su tía. La hermana de su madre le preguntó qué ropa usaba el supuesto espíritu. 
“Me acuerdo que le dije que era muy bajita, llevaba una falda muy larga, tenía algo en la cintura y además algo que brillaba aquí (señala el pecho). Mi tía dijo: 'Ana, esa es mamá. Y eso que brilla es un camafeo que yo le puse a su cadáver'”, cuenta el brasilero. 
Divaldo tiene 86 años, pero luce como de 50; y, cuando habla, parece que tuviera más bien 300 años de existencia. Siempre menciona fechas exactas (era como hacer un viaje en el tiempo) y tiene un aura muy agradable. A decir verdad, esperaba un personaje un poco oscuro. Ya sabes: los espíritus, las almas de los muertos, el más allá. 
La entrevista se realizó en la Dirección de este medio y fue más bien como un diálogo en el que todos participamos e intentamos disipar nuestras dudas. No todos los días se está frente a la máxima autoridad en el mundo de la doctrina del Espiritismo. 

¿Cuál es el caso más curioso que ha atendido como espiritista? 
-Son centenares, pero una de las más importantes de mi vida sucedió conmigo mismo. En 1954 tuve un problema de garganta que terminó en un cáncer. El médico que me atendía era muy amigo y me invitó a una reunión íntima donde se materializó un espíritu. De repente, escuché una voz femenina que me dijo: 'Divaldo, abre la boca'. También me pidió que abriera los ojos. Cuando lo hice, vi a una señorita de 1,66 metros de estatura más o menos, que intuí era judía, sonriendo, vestida de enfermera de la Primera Guerra Mundial. Llevaba un lapicero que tenía una bombilla verde en el final. Me dijo: 'Voy a cauterizar el problema y va a doler'. Ese bombillo era confortable, porque se apoyaba en la lengua. Cuando el lapicero estaba adentro, disparó algo, sentí un dolor intenso y pegué un grito. Eso mismo hizo dos veces. Recuperé la voz desde aquel mes de mayo de 1954 hasta el día de hoy. Ese era el espíritu de una enfermera llamada Sheyla. Me quedé tan sorprendido que pensé que era un delirio, porque soy espiritista. 

¿Para qué sirve el Espiritismo? 
-Para iluminar la conciencia. Las religiones dicen que la vida continúa y que después de la muerte se será feliz para siempre o desgraciado para siempre. El espiritista quiere demostrar que la vida tiene un sentido psicológico, que la muerte es un cambio de vibración. Porque hoy todo es energía. Nosotros creemos que después de la muerte hay vida. Mejor dicho, hay una vida de donde venimos y para donde retornamos. Pero lo más importante del Espiritismo es que propicia una armonía interior, porque vivimos en una lucha tremenda. 
Nosotros creemos que hay una fuerza en el universo que se llama Dios, naturaleza, energía y esta fuerza creó la vida, pero una vida con una finalidad que era la plenitud física. El materialismo nos plantea que seremos felices cuando lo tengamos todo; y aun cuando conseguimos todo, tememos perderlo. De modo que nunca somos felices. Yo tengo 86 años y puedo decirlo, porque pasé por todos esos periodos. Hoy miro hacia atrás y siento una armonía extraordinaria, porque conseguí llegar hasta aquí sin métodos lucrativos. 

¿Cómo hizo para escribir 254 libros? 
-Gracias a los espíritus. Yo transcribo lo que me dictan todos los días  durante 4 horas, y ahí vamos publicando poco a poco. Ya tenemos 121 ejemplares traducidos en 16 idiomas, pero lo más fantástico es que no disfruto de una moneda en derechos de autor. Todos los derechos de autor los donamos a instituciones de caridad. 

¿De qué manera ha sentido a Jesús en su vida? 
-Nací en una familia católica y, cuando me hice espiritista, entendí a Jesús, porque yo lo comprendía de acuerdo con el dogma de la Iglesia. Cuando identifiqué que Jesús no era Dios, sino el hijo de Dios y que nos amaba, que no permitía que nadie se perdiera y fuera al infierno para toda la eternidad, nació un sentimiento de ternura, de dulzura por este hombre que había tenido tanta  paciencia para aquellos que fueron sus enemigos. 
Lo que más me fascinó de la figura de Jesús fue su capacidad de amar, porque fue golpeado por un soldado en la cara y no reaccionó. Esa es una actitud extraordinaria. De modo que cuando leí el Sermón de la montaña, mi vida cambió completamente, porque yo era parte del grupo de personas que creía que fuerte era quien vencía a los otros; poderoso, quien dominaba. Con ese texto comprendí que fuerte es quien se domina. Una ética totalmente opuesta a la que vivimos hoy.    La propuesta de Jesús es vencerse a sí mismo, a las malas inclinaciones; y eso es fascinante. 

¿Qué asimila el Espiritismo del Cristianismo? 
-Todo. El espiritismo es una lectura del cristianismo. La diferencia es interpretativa. Para nosotros, Dios es amor. La vida es única, pero las existencias corporales son múltiples a través de las encarnaciones, y los espíritus vuelven comunicándose con nosotros. Existe una pluralidad en los mundos y creemos totalmente en todo lo que Jesús dijo, porque somos cristianos. 

¿Usted cree que Jesús resucitó físicamente o espiritualmente? 
-Espiritualmente. 

¿Quién es su familia? 
-Soy el último ejemplar, porque soy el último de una familia de 13 hermanos y ya se desencarnaron. Entonces, estoy solo, pero tengo una familia universal fantástica. Tengo mis hijos espirituales. He adoptado 84, quienes a su vez me han dado más de 300 nietos y ya 20 bisnietos. Pero tataranietos no quiero (risas). 

¿Qué riesgos tiene trabajar con espíritus?¿Cómo saber si los medios son auténticos? 
-Muchos riesgos, porque los espíritus tienen tareas importantes. Como las criaturas humanas, hay espíritus buenos y malos. Y ¿cómo saber que los medios son auténticos? Si hay interés económico o de otra naturaleza, hay una posibilidad de que no lo sean. Nunca paguen por actividades mediúmnicas, porque están cobrando por los espíritus y ellos no ganan nada. Para yo poder dedicarme de lleno a esto, antes tuve que trabajar muchos años para el Gobierno. El trabajo del espiritista es buscar el bien para construir una sociedad nueva. 

¿A qué vienen los espíritus a este mundo? 
-Vienen a demostrar que continúan viviendo, para aconsejarnos, advertirnos de algunas situaciones. Pero para que ellos se manifiesten, es necesario el merecimiento, que tengamos una vida saludable. No es necesario que seamos santos, pero sí ciudadanos. Por poner un ejemplo: es absurdo que en Brasil, en los últimos 10 años, fueran asesinadas en las calles 500 mil personas, 50 mil por año. Es una guerra no declarada. Los espíritus nos protegen. Yo viajo más de 250 veces al año y nunca he perdido un vuelo o tenido un atraco o algún problema. 

¿Cómo saber que estamos frente al espíritu que evocamos? 
-Yo puedo evocar a María Antonieta, pero viene María Fernanda y me miente. De modo que para no equivocarnos, los sometemos a un test. Si llamo a mi madre, le tengo que preguntar cómo era el nombre de ella, cómo era la casa donde vivíamos. Los espíritus no soportan ser investigados, porque nuestra lucha es la búsqueda de la verdad. Y en términos generales no evocamos espíritus, oramos y los que quieren o tienen algo que decir aparecen en el sitio. 

¿Ha sido víctima de alguno? 
-Cuando murió un hermano por un choque en 1944, yo tenía 17 años. Después de ese accidente quedé con dificultades para caminar y quedé paralítico desde el 24 de junio hasta el 5 de diciembre de ese año. Entonces, un día una prima llevó a una señora que yo no conocía. La señora era médium, me miró y me dijo que yo no estaba enfermo, que era víctima de un espíritu que estaba atravesado en el centro de mis movimientos. El nombre de ese espíritu era José, así se llamaba mi hermano. Se aproximó a mí y, después de unos minutos, me dijo que me pusiera de pie. Tenía miedo de caerme, pero mi madre me mandó callar y me pidió que obedeciera. Lo hice y comencé a caminar hasta hoy. 
Esa señora nos invitó a una reunión en la que se leyó el Evangelio del Espiritismo, y sentí una sensación maravillosa. Me desmayé y, cuando retorné, mi madre lloraba, porque mi hermano José se comunicaba. Desde entonces, esos fenómenos se repitieron, pero sólo hasta 1947 que fue cuando tomé conocimiento del Espiritismo, y fui estudiándolo. A partir de ahí, me transformé en espiritista, sin abandonar el respeto por la religión. 

¿Qué no le pregunté que desee compartir con nuestros lectores? 
-Lo que es más importante en la vida: amar. Cuando se ama, se es feliz. El verdadero sentido de la vida es vivir amando. No es importante que nos amen, porque si amamos para que nos amen, es un arreglo. Pero cuando amamos por el interés de ver al otro feliz, esto es la plenitud. En la vida todos tenemos enemigos. ¡Todos! Lo más importante es no ser. enemigo de nadie. Tener paz en el corazón. Por eso, solamente por el amor, la paz es posible en la criatura humana
Extraido del periodico: El universal.com..
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jueves, 25 de octubre de 2018

¡ Ayúdate y el Cielo te ayudará !

    
 Lecturas de hoy:

1.- Evocaciones (2ª)
2.-Terapia del perdón
3.-Manipulación y degeneración de la enseñanza evangélica
4- Familias de Espíritus
5.- ¡ Conózcase a sí mismo !
6.- ¡ Ayúdate y el Cielo te ayudará !
 



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                    LAS EVOCACIONES (2ª)                                    
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               (Viene de la publicación anterior)

         En cuanto a los Espíritus inferiores su carácter nos traza el lenguaje que conviene  tener con ellos. Muchos aunque, inofensivos e incluso benévolos, son ligeros y atolondrados; tratarles de la misma forma que a los Espíritus formales; seria igual que si nos inclinásemos delante de un aprendiz o un asno con el collar de doctor. Un tono familiar es el más adecuado para ellos.
 Entre los Espíritus inferiores los hay que son infelices. Cualquiera que sean las pruebas que expían, sus sufrimientos son títulos tanto más grandes para nuestra conmiseración, pues ninguna persona puede olvidarse de las palabras de Jesús: “Qué el que esté sin pecados tire la primera piedra”. La benevolencia que se tiene para con ellos es un consuelo; a falta de simpatía, deben encontrar la indulgencia que se quiere para si mismo.
 Los Espíritus que demuestran en su lenguaje, cinismo, mentiras, bajeza de sentimientos, sus consejos suelen interesar menos que su arrepentimiento; al menos la piedad que se concede a los criminales es la que hay que mostrarles y es el medio de reducirles al silencio y el manifestarse superior a ellos. Ellos se dedican sobre todo a las personas que ellos creen que nada tienen que temer; porque los Espíritus perversos reconocen a sus señores en los hombres de bien como en los Espíritus Superiores.
 En resumen,  es irreverente  tratar de igual a igual a los Espíritus Superiores; como ridículo el tener una misma deferencia para todos sin excepción. Hay que tener veneración para quienes la merecen, reconocimiento para los que nos protegen y asisten; para los demás, benevolencia pues más tarde puede ser que la necesitemos nosotros.
 Penetrando en el mundo incorpóreo, aprendemos el modo de conocerlo y este conocimiento debe arreglar las relaciones con aquellos que lo habitan. Los antiguos, en su ignorancia; les levantaron altares; hoy en día el hombre sabe que solo son criaturas más o menos perfectas y no levantan altares sino a Dios.
 Los Espíritus superiores cuando son evocados al igual que los grandes personajes de la antigüedad, dan comunicaciones preciosas llenas de enseñanza. Estos Espíritus por su perfección abrazan una esfera de ideas más extensa, penetran los misterios que están fuera del alcance vulgar de la humanidad y por lo tanto inician mejor al hombre que los otros en ciertas cosas.
 Esto no quiere decir que de los espíritus menos elevados sus comunicaciones sean inútiles; el observador saca de ellas más de una instrucción. Para conocer las costumbres de un pueblo es necesario estudiar todos los grados de la escala. El que solo lo ve bajo una faz, lo conoce mal. La historia de un pueblo no es la de los reyes y personajes sociales; para conocerle es preciso verle en la vida intima, en sus costumbres privadas.
 Los Espíritus superiores son los personajes del mundo de los Espíritus; su elevación los coloca por encima del hombre, hasta el punto de estar tan separados de nosotros que la distancia nos asustaría.
 Los Espíritus más burgueses hacen más palpable las circunstancias de su nueva existencia. Entre ellos el lazo de la vida corporal con la vida del espíritu es más íntimo, la comprendemos mejor porque nos toca más de cerca. Sabiendo por ellos mismos lo que son, lo que piensan lo que experimentan los hombres de todas las condiciones y de todos los caracteres, los hombres de bien como los viciosos, los grandes como los pequeños, los felices y los infelices y los infieles del siglo, en una palabra, los hombres que han vivido entre nosotros, que vimos y conocimos, cuya vida real sabemos, sus extravagancias y virtudes, comprendemos sus goces y sus sufrimientos, nos asociamos a ellos y sacamos una enseñanza moral tanto más provechosa cuanto más intimas son las relaciones entre ellos y nosotros. Es más fácil ponerse en el lugar de aquel que a sido igual que nosotros, que no en el de aquel que solo vemos a través de la ilusión de una gloria celeste. Los Espíritus vulgares enseñan la aplicación práctica de las grandes y sublimes verdades cuya teoría nos enseñan los Espíritus superiores.
 La evocación de los Espíritus vulgares, tiene además, la ventaja de ponernos en relación con los Espíritus que sufren, a los cuales podemos aliviar y facilitar su adelantamiento por medio de consejos útiles. Instruyéndose el hombre se hace útil, pues si solo busca su satisfacción hay egoísmo en la conversación con los Espíritus, desdeñando tenderles una mano demuestra el hombre su orgullo. De nada sirve tener buenas recomendaciones de los Espíritus de importancia, si no nos hacemos mejores, más caritativos y más benévolos para nuestros hermanos del mundo espiritual y corporal. ¿Pues que seria de los enfermos  si los médicos rehusasen tocar sus heridas?
 El Espíritu, en el espacio, es como un viajero en medio de un vasto campo, que oyendo de repente pronunciar su nombre, se vuelve del lado que lo llaman.
 El Espíritu evocado puede rehusar acudir  a la llamada, pues si no fuera así ¿Dónde estaría su libre albedrío? Esto referente a la llamada del evocador, porque un Espíritu inferior puede ser obligado a acudir por un Espíritu superior.
 Cuando son evocados muchos Espíritus en una reunión donde solo hay un médium, uno de ellos contesta por todos y manifiesta el pensamiento colectivo.
 Al igual que el mismo Espíritu podría comunicarse a la vez por dos Mediums diferentes, estando en la sesión, incluso en idiomas diferentes, con respuestas idénticas en el sentido, algunas pueden ser la traducción literal de la otra.
 Dos Espíritus evocados simultáneamente por dos Mediums pueden establecer entre ellos una conversación; ellos no necesitan esta especie de comunicación pues se leen el pensamiento recíprocamente, ellos se prestan para la instrucción del hombre. En el caso de Espíritus inferiores, como están imbuidos de pasiones terrestres y de ideas corporales, pueden llegar a discutir y lanzarse palabras groseras, incluso se echan en cara sus faltas, y si es a través de la escritura a veces se tiran los lápices. Si el Espíritu es elevado, cuando es evocado en sitios diferentes, puede contestar simultáneamente a varias preguntas, pues el pensamiento del Espíritu es como una chispa que proyecta a lo lejos su claridad y puede ser percibida en todos los puntos del horizonte. Cuanto más puro es el Espíritu, más irradia su pensamiento y se hace más extensivo como la luz. Los Espíritus inferiores son demasiado materiales; no pueden contestar sino a una sola persona y si se les llama en otra parte tampoco pueden ir.
El Espíritu  Superior, llamado a un mismo tiempo en dos puntos diferentes, responderá las dos evocaciones si son tan formales y fervientes tanto la una como la otra; en el caso contrario, dará preferencia a la más formal.
 Se puede evocar a los Espíritus puros, pero, rara vez se comunican, sólo lo hacen a los corazones puros y sinceros, y no a los orgullosos y egoístas; es menester desconfiar de los Espíritus inferiores que toman esta cualidad para darse más importancia a los ojos de los hombres.
 Los hombres juzgan a los Espíritus como ellos, y es un error; después de la muerte del cuerpo, las categorías terrestres no existen; no hay más distinción entre ellos que la bondad, y los que son buenos son por todas partes donde se puede hacer el bien. En el mismo momento de la muerte, puede evocarse al Espíritu pero como está aun en turbación, responde imperfectamente.
 Siendo muy variable la duración de la turbación, no puede haber plazo para hacer la evocación a un Espíritu en el instante de su muerte, sin embargo es muy raro, que al cabo de ocho días el Espíritu no se reconozca bastante para poder responder, algunas veces a los dos días o tres, después de la muerte suelen responder; en todos los casos se puede ensayar al respecto. La evocación en el instante de la muerte es más penosa para el Espíritu, es algunas veces como salir del sueño antes de despertar completamente. Sin embargo hay algunos que no son contrariados y aun les ayuda incluso a salir de la turbación.
 En el caso de la muerte de un niño, se suele pensar que por su corta edad y no tener conciencia de sí mismo, su Espíritu no puede responder con conocimiento de causa, y esto no es así. El alma de un niño es un Espíritu envuelto en los lazos de la materia; pero separado de ella, goza de las facultades del Espíritu, porque los Espíritus no tienen edad, lo que prueba que el Espíritu del niño ha vivido ya. Sin embargo, hasta que esté completamente desprendido, puede conservar en su lenguaje algunos trazos del carácter de la infancia.
 En el caso de los locos, la influencia corporal que se hace sentir en el Espíritu que muere en estado de locura es muy es muy semejante a la del niño. El Espíritu del loco, por sí mismo no es loco, pero sabemos que ciertos Espíritus creen durante largo tiempo estar aun en el mundo; no es extraño, que en el caso del loco el Espíritu se resienta aun de las trabas que durante la vida se oponían a su libre manifestación, hasta que esté completamente desprendido. Este efecto sería según las causas de la locura, porque hay locos que recobran toda la lucidez de sus ideas inmediatamente después de su muerte. La evocación a los animales no es posible, después de la muerte del animal, el principio inteligente que estaba en él, está en un estado latente; al momento es utilizado por ciertos Espíritus encargados de este cuidado para animar nuevos seres, en los cuales continua la obra de elaboración. De este modo el mundo de los Espíritus no hay Espíritus de animales errantes, sino únicamente Espíritus humanos.
 Cuando se afirma que en la evocación de un animal se ha obtenido respuesta; es un error creer que ha sido el animal, siempre son Espíritus que se prestan a tomar la palabra para todo. Los Espíritus ligeros se aprovechan siempre de la inexperiencia de los que preguntan; pero se guardan de dirigirse a aquellos que saben que son ilustrados y descubren sus imposturas y que no creen en sus cuentos. Lo mismo sucede entre los hombres.
 Los Espíritus encarnados también pueden ser evocados, en sus momentos de libertad se pueden presentar, sin ser evocados; esto depende de su simpatía por las personas por las cuales se comunica.
 La libertad del Espíritu de un ser vivo es cuando está dormido, es cuando el Espíritu es libre.
 El cuerpo de un Espíritu nunca puede despertarse mientras el Espíritu esté ausente. El Espíritu de un cuerpo vivo nunca está completamente separado; a cualquier distancia que se transporte, está unido a él por un lazo fluídico que sirve para llamarle cuando es necesario; este lazo no se rompe sino con la muerte.
 Médiums videntes han percibido muy a menudo este lazo fluídico. Es una especie de rastro fosforescente que se prende en el espacio y en la dirección del cuerpo. Ciertos Espíritus han dicho que en esto se reconocen aquellos que pertenecen al mundo corporal.
 Si durante el sueño y en ausencia del Espíritu, el cuerpo fuese herido mortalmente, el Espíritu sería advertido y volvería a entrar antes que la muerte se consumase. Nunca el cuerpo podría morir en la ausencia del Espíritu; esto sería contrario a la ley que rige la unión del alma y del cuerpo. Aunque fuera golpeado súbitamente y de improviso, el Espíritu sería avisado antes que se diera el golpe mortal.
 El Espíritu evocado de una persona dormida, no es tan libre de comunicarse como el de una persona muerta, su materia influye siempre poco o mucho. Incluso el Espíritu puede hallarse en otro lugar, y no acude a la evocación, sobre todo, si es hecha por alguien que no le interesa.
 Es muy difícil el evocar el Espíritu de una persona despierta, no es absolutamente imposible, porque si la evocación llega, puede suceder que la persona se duerma; pero el Espíritu no puede comunicarse, como Espíritu, sino en los momentos en que su presencia no es necesaria para la actividad inteligente del cuerpo.
 La experiencia nos prueba que la evocación hecha durante el estado de vela puede provocar el sueño, o al menos una observación vecina del sueño, pero este efecto no puede tener lugar sino por una voluntad muy enérgica y si existen lazos de simpatía entre las dos personas; de otra manera la evocación no tiene resultado. Al igual que la evocación puede provocar el sueño, si el momento es inoportuno, y no queriendo dormir, la persona opondrá resistencia, y si sucumbe su Espíritu estará turbado y difícilmente responderá. Resulta de esto que el momento más favorable para evocar a una persona viva es en su sueño natural, porque siendo esta libre, su Espíritu puede venir al que le llama de la misma manera que podría ir a otra parte.
Cuando la evocación se hace con el consentimiento de la persona y ésta se esfuerza en dormirse para ese objetivo, puede suceder que esta preocupación retarde el sueño y turbe su Espíritu; por esto el sueño no forzado es el preferido.
 La persona evocada la mayoría de las veces no tiene conciencia  de ello y al despertar muchas veces hemos sido evocadas sin saberlo. Solo el Espíritu lo sabe y puede algunas veces conservar una vaga impresión como de un sueño.
 Cuando se es un Espíritu inferior se nos puede evocar, en otras existencias hemos podido ser una persona conocida en este mundo y en otros, igualmente nuestros parientes y amigos. Supongamos que un Espíritu aya sido en otra existencia padre de otra persona; pues bien; cuando esta persona evoque a su padre, será el espíritu de este ser el que será evocado y responderá. Lo que quiere decir que al igual que nos pueden evocar seres de esta existencia actual, podemos ser evocados por seres de otras existencias pero que responderá al mismo Espíritu.
 Las ideas de una persona se pueden modificar algunas veces en estado de vela, obrando sobre su Espíritu durante el sueño; el Espíritu no está ya unido a la materia por los lazos íntimos; por esto es más accesible a las impresiones morales, y estas impresiones pueden influir sobre su manera de ver en el estado ordinario. Desgraciadamente sucede muy a menudo que al despertarse, la naturaleza corporal le conduce a hacerle olvidar las buenas resoluciones que haya podido tomar.
 Las personas vivas al ser evocadas tienen sus facultades de Espíritu y por consiguiente su libre albedrío, y como tiene más perspicacia, es también más circunspecto que citando está despierto.
 Una persona viva, cuando es evocada, nunca puede ser obligada a decir lo que quiere callar, pero puede ser que como Espíritu de menos importancia a ciertas cosas que en el estado ordinario; su conciencia puede hablar con más libertad. Si no quiere hablar, podrá siempre evadirse de las impertinencias marchándose, porque no puede detenerse a su Espíritu como se retiene a su cuerpo.
 Es fácil que cuando se evoca a una persona viva, sobre todo cuando la intención del evocador no sea pura, que un Espíritu mentiroso tome su lugar.
 Se debe evocar a las personas vivas solo para obtener un estudio psicológico; debiendo abstenerse siempre que no podamos tener de ello un resultado instructivo.
 Pues siempre pueden tener inconvenientes, y tener peligro, todo depende de la posición de la persona evocada, pues si está enferma puede aumentar sus sufrimientos.
 Las personas vivas que pueden tener más inconvenientes al ser evocadas suelen ser: los niños de corta edad, las personas gravemente enfermas, los ancianos achacosos, en una palabra, todos los que tienen el cuerpo debilitado.
El cuerpo de la persona evocada sufre las consecuencias de lo que pasa en su Espíritu pues para hacernos una idea, supongamos que nuestro espíritu es como un globo atado a un poste que es nuestro cuerpo, nuestro cuerpo sufre las sacudidas del globo.
 Dos personas evocándose recíprocamente pueden transmitir sus pensamientos y establecer una correspondencia, esta telegrafía humana un día será el medio universal de correspondencia.
 Ya sucede hoy en día, pero no por todo el mundo; es menester que los hombres se depuren para que su Espíritu se desprenda de la materia, y esta es también una razón para hacer la evocación en nombre de Dios. Hasta entonces está circunscrito a las almas elegidas y desmaterializadas, que se encuentran raramente en el estado actual de los habitantes de la Tierra.
Considerando la propia situación frente a las enseñanzas del Espiritismo cristiano, examinar como se actúa, como se vive y que se pretende, es medida reflexiva que no debe faltar en ningún seguidor.
 Si en verdad eres del grupo que vive caminando para la Vida, no te detenga en el charco de las lamentaciones ni te pares en el pozo oscuro de la rebeldía; quiebra  las cadenas que te unen al error, aprovecha la preciosa gema de la oportunidad y tórnate actuante instrumento de esos muertos diligentes en quienes crees y quien amas, de quienes te habla el mensaje ESPIRITA, ofreciendo la contribución valiosa de tu esfuerzo para que, también tú, después de la muerte, seas uno de esos incansables muertos.
 Todas las civilizaciones de la Antigüedad oriental expresaban culto de respeto  y de cariño a los antepasados y a los muertos. Las pirámides de Egipto nos presentan el significado de lo que rodeaba a las exequias fúnebres, inscritos en las piedras o registrados en las paginas del “Libro de los Muertos”
 Con Jesús, las consideraciones  a los desencarnados perdieron cualquier significación, ocupando estos el lugar que les es propio, en la condición de espíritus inmortales. Y atestiguando la configuración inmortalista de ellos, varias veces el Rabí los atendió, manteniendo expresivo intercambio fraterno de esclarecimiento y socorro,
El Espiritismo, a su vez, vino a ofrecer el testimonio elocuente de la inmortalidad, brindando experiencias valiosas para la dignificación del hombre a la luz de las enseñanzas sorbidas en la boca de los inmortales.
 …Y la muerte no significa más que vehículo para los horizontes sin fin de la verdadera vida.
 Entre tanto, es necesario considerar a muertos y a muertos.
 No todos los que viven en la carne son vivos, ni tampoco los considerados muertos son muertos.
 Algunos viven, es cierto, pero pocos están vivos para la vida…
 “La instrucción espiritista no comprende solo la enseñanza moral dada por los Espíritus, sino también el estudio de los Hechos; a ella incumbe la teoría de todos los fenómenos, la investigación de las causas y, como consecuencia, la confirmación de lo que es posible y de lo que no lo es; en una palabra, la observación de todo aquello que puede hacer avanzar la ciencia.”
 En cualquier circunstancia se torna necesario e inevitable buscar en Jesucristo la Fuente de Equilibrio en la cual se saciará el alma sedienta de estabilidad y de paz.
 TRABAJO REALIZADO POR Mercedes Cruz Reyes

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          TERAPIA DEL PERDÓN

El perdón conlleva aceptar que toda persona está sujeta a equivocarse. Requiere tolerar el error ajeno, aceptar las ofensas, al entender que todos  estamos sujetos a un aprendizaje que compartimos con nuestros semejantes. Eliminar el egoísmo es primordial. Para muchas personas es su forma natural de comportamiento, de donde arrancan la mayoría de las desavenencias, malquerencias, rencores, odio y otros sentimientos de carácter ruin que quiebran las relaciones entre las personas. Perdonar es elevarse sobre todas estas actitudes de naturaleza mezquina e inferior que perjudican al espíritu. Es elevarse sobre el odio, los resentimientos y los deseos de venganza. Perdonar es desear el bien para todos, inclusive hacia los propios enemigos. Se trata de una de las pruebas más difíciles para el individuo, una prueba que muchas personas no consiguen superar por su escaso nivel evolutivo y por verse incapaces de poner en práctica las enseñanzas del Rabí de Galilea:
“Perdona a tus enemigos”.  “Haz a los demás lo que quisieras que hicieren contigo”.
A veces, pedir perdón es un hecho que resulta muy difícil a todos aquellos individuos  que suelen ser propensos a los sentimientos de rencor o de venganza. Yo me pregunto: ¿Quién no querría ser perdonado por haber causado daño a otras personas? ¿Quién no se equivoca, aún sin quererlo? ¿Quién está libre de pecado? Sería injusto omitir el perdón si el daño fue involuntario, pero si el daño fue premeditado y voluntario, también sería necesario perdonar, ofrecer una muestra de amor y comprensión, de respeto y tolerancia, una muestra de superación y de autocontrol sobre sí mismo.
Se debe perdonar siempre, y esto no es un tópico, es un deber personal y social, porque perdonar despoja el alma de todo resquicio de  rencor y odio. Es deber de toda persona con deseos de luz y progreso mantener el alma limpia de maldad, de toda impureza. Recordemos ese dicho popular que dice: “no tiene perdón de Dios”. Este texto es una sinrazón, porque Dios lo perdona todo. Y el hombre, hecho por Él a su imagen y semejanza espiritual, debería seguir esta enseñanza, intentando perdonar con sinceridad y de corazón. ¡Qué lamentable ejemplo el del perdón a medias, del perdón con reservas, sin deseos de reconciliación y despreciando al contrario! Perdonar implica ayudar al antagonista a salir de su propia condición.
El perdón no es un acto ocasional, es una actitud constante. (Martin Luther King)
Si fallan las fuerzas por el orgullo herido, por la mente turbada y empecinada en su altivez, es en ese momento cuando debe aflorar el conocimiento espiritual, cuando debe surgir la comprensión, el buen hacer y el dominio sobre los sentimientos ruines; solo entonces quedarán atrás los resentimientos. Solo mediante el perdón puede el hombre despojarse de sus defectos y alcanzar su meta, que es el progreso. Y es que la incapacidad de perdonar no viene de la medida de la propia ofensa, del mayor o menor daño recibido, sino del orgullo herido. A mayor orgullo, mayor dolor percibido; cuanta mayor vanidad, mayor ofensa recibida.
Esto viene a demostrar que el freno al perdón viene de la medida de los propios defectos morales. Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”, tales fueron las palabras del rabí de Galilea, tal fue su caudal de perdón cuando, abandonado por todos, su cuerpo se estremecía bajo la tortura y los flagelos, cuando en el paroxismo de su dolor clamaba piedad al cielo, al Padre. Su dolor moral superaba al dolor físico, cuando los hombres, aquellos por los que había abandonado su morada, allá en planos elevadisimos de amor y de conciencia, que ni siquiera podemos imaginar; aquellos a los que había venido a enseñar e instruir mediante su amor, su palabra y su ejemplo, se cebaban en Él.
Aquel pueblo desconocía la magnitud del dolor causado, porque desconocía al Ser insigne que tenían delante y su auto-sacrificio, tratando de enseñar al hombre el camino del amor espiritual. Es por ignorancia, por el corto nivel evolutivo que atesoramos, que el hombre causa dolor a sus semejantes, pues de ser consciente, ciertamente lo evitaría.
El odio y el rencor son virus mortales; si penetran en nuestro interior son muy difíciles de erradicar, a menos que hagamos un esfuerzo y comprendamos con claridad el porqué estamos aquí, en este planeta Tierra, que nos somete a tantas y tantas pruebas y experiencias a fin de mejorar nuestra conducta y sacar a La Luz los valores que poseemos todos, sin excepción. Las experiencias que la vida nos presenta, sobre todo las más difíciles, están ahí por nuestro bien. Son el yunque y el martillo con el que domamos nuestros pensamientos, sentimientos y emociones, sin los cuales es muy difícil avanzar.
Si poseemos amor y humildad, si estamos ya en el camino del “conócete a ti mismo” y “ama a tu prójimo”, las heridas que nos puedan infligir se cerrarán enseguida, porque el amor y el perdón son un bálsamo que todo lo cura; pero si reaccionamos con odio y rencor, las heridas difícilmente se cierran, antes al contrario, se infectan y penetran en nuestro ser. El odio, los resentimientos, la venganza son ese veneno que nos va matando por dentro, destruye nuestro sistema nervioso, atrae negatividad e impide la felicidad. ¿Qué ganamos actuando así?
  Fermín Hernández Hernández-  Amor, Paz y Caridad, 2018
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MANIPULACIÓN Y DEGENERACIÓN DE LA
            
           ENSEÑANZA EVANGÉLICA                                    
                                     
La manipulación de los Evangelios realizada en los primeros siglos, tiene sus consecuencias, y es responsable de la fe ciega que la sociedad cristiana está obligada a vivir hoy, con un ideal atrasado, y una concesión del Universo y de la vida inconciliable en muchos puntos con los descubrimientos de la ciencia y las aspiraciones de la humanidad. Esto produce una perturbación en las inteligencias y en las conciencias. 

La Iglesia es consciente de esta peligrosa situación, porque esta poderosa institución no ha sabido aún sustituir con nada al viejo dogmatismo compuesto de ideas erróneas y envejecidas, de antiguas religiones ya desaparecidas. 

Los obispos, vacilantes e impotentes para dar al hombre una síntesis, una idea exacta de sus relaciones con el Universo, consigo mismo y con Dios, abandonan la dirección moral del pueblo cristiano a una institución que ya no representa más que un ideal agonizante e incapaz de regenerar, educar, elevar y esclarecer la mente de sus fanatizados seguidores. 

Desde hace ciento cincuenta años, el Espiritismo se extiende por el mundo como un soplo de libertad, como una luz que desvanece las sombras de todo fanatismo religioso, el 
Espiritismo esclarece las mentes para que puedan ver, comprender, y practicar el Cristianismo en su pureza inicial, sin manipulaciones ni alteraciones; tal y como lo vivió y lo enseñó su fundador; nuestro querido Maestro Jesús. Pero los pueblos latinos conservan la profunda huella de la enseñanza católica, que durante doce siglos los ha modelado a su gusto, manteniendo en ellos las virtudes y los defectos que los caracterizan. 

La Religión Católica le ha dado al hombre una idea errónea de sus deberes, ha contribuido a oscurecer su razón y falsear su entendimiento; aún así el Mundo Superior no ha permitido que el nombre de Jesús, ¡el Mensajero de Dios! Fuese ensombrecido y para ello, en todos los tiempos han reencarnado en esta misma Iglesia, espíritus de Luz, verdaderos misioneros que han practicado el Cristianismo con amor, sacrificando su vida y dando un ejemplo a seguir. 

Los pueblos en que la Iglesia Católica ha ejercido su influencia son los más atrasados; la educación católica que han recibido durante los últimos siglos, le ha negado el derecho de pensar para que ciegamente confiaran en ellos, desarrollando un sentimiento y una imaginación infantil crédula, fanatizada y sin razón. Es triste y lamentable que en pleno siglo XXI aún existan pueblos que crean que su vida y su futuro dependen de sus vírgenes y sus santos. 

La Iglesia Romana aún continúa con sus enseñanzas para distraer al Espíritu, confundirlo con estas para hacerle olvidar el objeto real del estudio, que es la conquista y el  conocimiento de la verdad. En cambio ella les ofrece una doctrina ilusoria, sin ninguna base real, pero perfectamente adaptable a sus intereses materiales. 

Las pompas del culto, las numerosas fiestas y las largas 
ceremonias, alejan a los fieles del estudio y la investigación aniquilando con su doctrina el uso del entendimiento y el derecho a la observación, exigiendo de sus fieles una credulidad ciega con respecto a las afirmaciones dogmáticas, y por supuesto, completamente carente de pruebas. 

El Catolicismo no es tan sólo una doctrina religiosa, también es un poder temporal que de alguna manera interviene en todas las contiendas del mundo, impulsado por el deseo de adquirir una autoridad absoluta fundada sobre un supuesto derecho divino. Esta posición mundana ha contribuido poderosamente a despojar al Catolicismo de su dignidad serena y cristiana, que consiste esencialmente en el desprendimiento de los bienes materiales, a favor de los espirituales, que debe ser el principal objetivo de todas las religiones. 

José Aniorte Alcaraz.

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   FAMILIAS DE ESPÍRITUS

El lazo simpático que une a los espíritus de un mismo orden, ¿es para ellos origen  de felicidad? 
«La unión de los espíritus que simpatizan para el bien es para ellos uno de los mayores 
goces; porque no temen ver perturbada esa unión por el egoísmo. Forman, en el mundo 
completamente espiritual, familias de un mismo sentimiento, y en esto es en lo que consiste la dicha espiritual, como en vuestro mundo os agrupáis por categorías, y disfrutáis de cierto placer cuando os veis reunidos. El afecto puro y sincero que experimentan y de que son objeto es origen de felicidad, porque no hay en ella amigos falsos e hipócritas»
.. 
El LIBRO DE LOS ESPÍRITUS 
ALLAN KARDEC 


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¡CONÓZCASE A SÍ MISMO!
       
        El hombre para transformarse, necesariamente, pasará antes por el estadio del autoconocimiento, estableciendo para eso, como punto de partida un programa triple para que brille su luz que ocurre en el estadio de la actualidad, mediante la meditación, el estudio y el trabajo.
        Los estudiosos nos dicen que con la meditación el estudio y el trabajo esos son los caminos que nos llevarán al autoconocimiento elevándose, de esta forma, al primero escalón en el sentido de su transformació n. En el quinto siglo antes de Cristo, Sócrates el extraordinario filósofo griego ya enseñaba esta virtud y decía: "antes de cualquier cosa, el hombre necesita conocerse a sí mismo."         
       Allan Kardec, también, procuró entender el autoconocimiento y consta en el Libro de los Espíritus en la pregunta 919 lo siguiente: "Y como hará el hombre para conocerse a sí mismo, alzar vuelo en su derredor" Respuesta de S. Agustín, otro sabio del pasado: "Cuando estuve en la Tierra, al final de cada día, interrogaba mí conciencia, pasaba revista a lo que había hecho y me preguntaba si no había faltado al cumplimiento de algún deber, si nadie tendría motivo para quejarse de mí; si hice a los otros lo que nos gustaría que hiciesen a mí.
    Y, así, iba separando el trigo de la cizaña, en mí cosecha moral. Fue con este procedimiento que llegué a conocerme y ver aquello que en mí necesitaba de reforma." Agustín, meditó, estudió y trabajó conociéndose primero a sí mismo y, después, transformándose.
        Por medio de la meditación, el hombre se vuelve para dentro de sí mismo, donde va a encontrar a su Cristo interno, conforme nos aseguró Jesús, el Maestro del Amor que dijo: "El reino de Dios está dentro de vosotros", y hoy, las ciencias de la mente humana confirma esta enseñanza de profundo significado espiritual.
       Por el estudio serio y continuado de la Doctrina Espírita el hombre bebe en la fuente de la liberación de las preocupaciones vulgares y olvida las tribulaciones de la vida, pues es el estudio - en la siembra del aprendizaje - semejante a la plantación en que en los surcos sembrado desenvuelve las simientes multiplicadas centenas de veces. 
        Con el trabajo, se retiene el ministerio divino de la iluminación íntima, que funciona como un instructor de nuevas posibilidades en la escala de la evolución, consonante a la Ley del Progreso, que a todo impulsa para adelante.
        En verdad en la mayoría de las veces buscamos a Dios donde sabemos que no podremos encontrarlo, sin embargo, si descubriésemos a Dios en nosotros encontraríamos este tesoro de luz y de amor.
       Finalmente que podamos ejercitar los valores morales y espirituales poniéndolos en práctica en este momento grave de la civilización para formar el reinado de Jesús en la Tierra. ¡Piense en eso!

João Cabral 


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¡ AYUDATE QUE EL CIELO TE 

AYUDARÁ !



Resultado de imagen de vehículo atascado en el barro

Se cuenta que un sabio caminaba con los discípulos por un camino tortuoso, cuando encontraron a un hombre piadoso que, arrodillado, rogaba a Dios que lo ayudase a sacar su coche del barro.

Todos miraron al devoto, se sensibilizaron pero  prosiguieron.
Algunos kilómetros más adelante, había otro hombre, que tenía igualmente, el coche atascado en un lodazal. Este, aunque se  deshacía clamando contra el Cielo, intentaba con todo empeño liberar el vehículo. 

Conmovido, el sabio pidió a los discípulos que lo ayudasen.
Reunieron todas las fuerzas y consiguieron retirar el vehículo del atolladero. Después de agradecerles, el viajante se fue feliz.

Los aprendices, sorprendidos, indagaron del maestro: "Señor, el primer hombre oraba, era piadoso y no lo ayudamos. Este, que era rebelde y hasta maldecía, recibió nuestro apoyo. ¿ Por qué ?.

Sin perturbarse, el noble profesor respondió: aquel que oraba, esperaba que Dios viniese a hacer la tarea que a él competía hacer. El otro, aunque desesperado por ignorancia, se empeñaba en sacarlo, mereciendo la ayuda.
* * *
Muchos de nosotros acostumbramos a actuar como el primer viajante. Ante las dificultades que nos parecen insolubles, nos acomodamos, esperando que Dios haga la parte que nos corresponde a nosotros para solucionar el problema.

Nosotros podemos y debemos emplear esfuerzos para mejorar la situación en que nos encontramos.
Hay personas que desean ver los obstáculos retirados del camino por manos invisibles, olvidados de que esos obstáculos, en su mayoría, fueron allí colocados por nosotros mismos, correspondiéndonos ahora la responsabilidad de retirarlos.
Algunos se dejan caer en el abatimiento, alegando que la situación está difícil y que no sirve de nada luchar.
Otros no disponen de perseverancia, abandonando la lucha después de ligeros esfuerzos.
Con propiedad, afirma la sabiduría popular, que "piedra que rueda, no cría limo", sugiriendo cambio de actitud, movimiento, dinamismo, realización.
No basta con pedir ayuda a Dios, es preciso buscar, conforme la enseñanza de Jesús: "buscad y allareis", "llamad y se os abrirá"
Debemos, por tanto, hacer nuestra parte, que Dios nos ayudará en lo que no estuviere a nuestro alcance resolver.
  ¡ Piense en eso!
Seria ideal que, sin reclamar y pensando correctamente, hiciésemos esfuerzos para retirar do atolladero el coche de nuestra existencia, a fin de que sigamos adelante felices, con coraje y disposición. confiantes en que Dios sustentará  nuestras fuerzas para que podamos triunfar.
Equipo de Redacción de Momento Espírita.

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