domingo, 25 de junio de 2017

A los médiums




Para hoy tenemos:

- ¿ Qué habéis hecho del hijo que confié a vuestros cuidados ?
- Siempre en paz
- Gesto anónimo
- A los médiums


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¿QUÉ HABÉIS HECHO DEL HIJO QUE CONFIÉ A VUESTROS CUIDADOS?


“¿Qué habéis hecho del hijo que confié a vuestros cuidados?”
San Agustín, 
(El Evangelio según el Espiritismo, cap. XIV, ít. 9)

En una sociedad en la que se valora el tener en detrimento del ser, lo natural es que se dé más importancia a tener hijos que a ser padres y madres.

El tener hijos está relacionado con la posesión y el dominio. Según esa visión, el hijo debe satisfacer las expectativas de sus progenitores, quienes lo consideran como un prolongamiento de ellos, un proyecto para realizar sus intereses o superar sus frustraciones.

Con el fin de lograr afecto, el hijo intenta atender a la voluntad de sus progenitores y, en ese proceso, tiene dificultad en desarrollar su identidad y puede perder la capacidad de decir no, de poner límite a las demás personas así como la espontaneidad en ser coherente con lo que piensa y siente. 
Cuando no logra cumplir con las expectativas de sus progenitores o busca tomar decisiones según su propia voluntad, el hijo, aunque ya sea adulto, puede sentirse culpable, como si ello constituyera un fracaso, una falta de respeto o hasta una traición. Los progenitores, a su vez, pueden dejar de considerarlo como un buen hijo, pasar a tratarlo como un ingrato y cobrar por todo lo que le hicieron.
En esa relación de posesión y dominio, a la vez que el hijo pierde su individualidad, los progenitores no sólo conservan la suya, sino que no abren mano de su individualismo. Desean que los hijos estén a su disposición, pero ellos no están a disposición de los hijos. El tiempo de los progenitores es escaso para los hijos, pues ya está ocupado por otros compromisos y responsabilidades. De ese modo, los hijos se transforman en huérfanos de progenitores vivos.

Hay progenitores que se justifican diciendo que no tienen tiempo porque trabajan mucho para poder garantizar el bienestar de sus hijos. Aunque se trate de familias que pasan por necesidades, no de progenitores más interesados en sus carreras profesionales y en sus ambiciones personales, se debe tener en cuenta que el bienestar no se limita a lo material: los objetos no pueden sustituir el afecto. La mayor necesidad del ser humano es el amor. 

La propuesta de la Doctrina Espírita con relación a este tema no es simplemente tener hijos, sino ser madres y padres. Para ello, es necesario comprender que el ser confiado a nuestros cuidados es hijo de Dios, no nuestro, lo que, lejos de eximirnos de nuestra responsabilidad, la resalta. Como madres y padres, tenemos el deber de orientar a los hijos en el camino del bien, y responderemos ante Dios por el modo como hayamos cumplido ese deber, que es una verdadera misión.

La herramienta fundamental para conducir a los hijos al bien es el amor. Solamente amando verdaderamente a los hijos es que podremos educarlos para que aprendan a amar, lo que favorecerá su perfeccionamiento y, por lo tanto, su bienestar, no sólo en la existencia presente, sino también en la vida futura.

Cuando hay verdadero amor, no hay espacio para la posesión y el dominio. Los hijos no están sometidos al autoritarismo de los progenitores, sino que deben cumplir con la voluntad de Dios, que los creó para ser Espíritus puros y, por ende, para desarrollar todas sus potencialidades. Les corresponde a las madres y a los padres colaborar, en todo lo que esté a su alcance, para que los hijos puedan alcanzar el nivel de progreso espiritual planeado para la existencia física actual.

Libres de la posesión y del dominio, los hijos maduran psicológicamente, desarrollan la capacidad de tomar decisiones y de asumir responsabilidades y, al tener respetada su identidad, cuentan con mejores condiciones de profundizar su proceso de autoconocimiento, indispensable a la transformación moral.   

A pesar de que padres e hijos preservan su individualidad, en la educación para el amor no hay lugar para el individualismo, sino se demuestra, por el ejemplo, el bienestar que generan la abnegación, la renuncia, la paciencia, la ternura y especialmente la caridad en su triple aspecto de benevolencia, indulgencia y perdón.

La educación para el amor se dirige, pues, a la conquista de las realizaciones interiores, a diferencia de otros patrones educacionales que tienen como objetivo la adquisición de las realizaciones exteriores: una posición relevante en la sociedad, posesión de bienes materiales, triunfo político, artístico o cultural, entre otras. Las realizaciones exteriores pueden generar placer, que es siempre efímero, pero, sin la base de las realizaciones interiores, suelen desarmonizar al individuo, llevarlo al vacío existencial en la vida presente y comprometer desfavorablemente su futuro espiritual.   

A fin de educar para la conquista de las realizaciones interiores,  es necesario comprender que los hijos, como todos nosotros, son Espíritus inmortales, que tuvieron existencias corporales anteriores y que, por lo tanto, traen, al renacer, experiencias y tendencias propias. Desde pequeños, los niños manifiestan inclinaciones malas y buenas, provenientes de vidas pasadas. Debemos estar atentos y hacer todo lo posible para que los hijos superen las malas inclinaciones, sin esperar que ellas echen raíces profundas, a la vez que los ayudamos a fortalecer y a desarrollar las buenas tendencias.
Si, por nuestra responsabilidad, los hijos no progresan espiritualmente, los veremos entre los Espíritus que sufren, cuando podríamos haberlos ayudado a ser felices. En esa situación, torturados por remordimientos, solicitaremos reparar esa falta en una nueva existencia física, durante la cual envolveremos a esos hijos en mayores cuidados y sobre todo en amor. 

Por otro lado, si hacemos todo lo posible por el adelanto moral de los hijos y no obtenemos el éxito deseado, nuestra conciencia puede estar tranquila. A pesar de la natural amargura que podamos experimentar por el fracaso de nuestros esfuerzos, Dios nos reserva el consuelo que proviene de la certeza de que ese fracaso es solamente una postergación, pues podremos concluir, en otra existencia, la obra que empezamos en esta, hasta que los hijos sigan por el camino del bien.

¿Qué he hecho del hijo que Dios confió a mis cuidados? Es una pregunta que siempre debemos hacernos, sin esperar el término de la existencia corporal, a fin de que podamos, desde ahora, cambiar, si es el caso, la educación que le estamos dando. Si es necesario cambiarla, debemos, ante todo, cambiarnos a nosotros mismos –educarnos a nosotros mismos para el amor–, pues, para educar a los otros, es fundamental nuestro propio ejemplo. En el proceso educacional de los hijos, por lo tanto, no sólo ellos pueden progresar espiritualmente, sino también nosotros, madres y padres.
Que, en lugar de tener hijos, seamos madres y padres a servicio de Dios, cocreadores de la obra divina, instrumentos de auxilio para que los hijos confiados a nuestros cuidados cumplan fielmente con el planeamiento establecido para su existencia física actual y sean hombres y mujeres de bien. Si así lo hacemos, también avanzaremos en el camino del bien y, juntos con los hijos, formaremos una familia unida por los lazos indestructibles del amor.

Simoni Privato Goidanich

Referencias bibliográficas:
- El libro de los Espíritus, Allan Kardec.
- El evangelio según el espiritismo, Allan Kardec. 
- Serie Psicológica de Joanna de Ângelis

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                Siempre en paz
Una conciencia tranquila, que no trae remordimientos de actos pasados, ni teme acciones futuras, genera armonía.
Nada externo perturba un corazón tranquilo, que pulsa al compás del deber correctamente cumplido.
La paz merece todo tu esfuerzo para conseguirla.

Juana de Ángelis
Médium : Divaldo P. Franco

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              GESTO ANÓNIMO

Casi siempre cuando realizamos algún acto de bondad esperamos las gracias. Deseamos que alguien reconozca nuestro acto, que al menos haya observado y percibido nuestro noble gesto.
O, entonces, en el ansia de ayudar a alguien, dejamos percibir  como nuestra dadiva puede ser embarazosa para una persona sensible. O, aun, como pudo haber pensado quien lo recibe, el deber de la gratitud.
Dar es un acto de sabiduría. Un escritor inglés habla de una familia más o menos prospera, que cierta vez conoció.
Una tía suya, ya anciana, vivía con pocos recursos y, por eso mismo con dificultades. Más ella alimentaba verdadero horror a cualquier cosa que pudiese parecer caridad.
Cuando supo, a través de un abogado, que la tía pobre y orgullosa había heredado una pequeña herencia de un primo lejano, en verdad solamente algunas libras que serian gastadas en poco tiempo, arreglo secretamente con el abogado para que fuese adicionada la herencia a un capital considerable que el mismo providenció.
Así se hizo y la tía vivió confortablemente, sin jamás sospechar de lo que hizo aquel bondadoso sobrino.
En realidad, dentro del círculo familiar encontramos, alguna veces, innumerables oportunidades de auxilio oculto.
Se cuenta el caso de un tal Sr. Hubert que encontró una excelente solución para un constreñido problema de familia
El padre, que moraba con el, había sido famoso por sus esculturas de madera. Con la edad, mucha de su habilidad se perdiera.
Así, el anciano iba frecuentemente a dormir con el corazón partido por constatar que no conseguía esculpir antes.
Pues el Sr. Hubert tuvo la idea de levantarse a la noche, en cuanto el padre dormía, para retocar el trabajo que aquel hacia durante el día.
Con hábiles golpes, corregía los defectos. Por la mañana, cuando el viejo padre se levantaba y miraba el trabajo, decía satisfecho:
¡Nada mal! ¡Nada mal! Aun voy a hacer alguna cosa muy  bonita de esto de aquí.
En determinado país europeo existe una maternidad con un ala especial para las madres solteras. Todas las veces que allí nace un bebe de una de esas mozas, llega un gran ramillete de flores.
Con él, viene solamente un mensaje: “de alguien que comprende.”
Durante años cientos de mozas, sintiéndose abandaonadas y desesperadamente solas, han encontrado esperanza,  aliento para una nueva vida, simplemente, por este acto de solicitud de una criatura anónima, jamás identificada.
La dádiva secreta no precisa ser muy cara o requerir mucho tiempo. Exige apenas percepción aguda y un corazón  que comprenda.
Cierto medico, sabiendo  que uno de sus pacientes precisaba mucho medicamento caro, por encima de sus posibilidades, dispuso para que una firma mayorista de productos farmacéuticos enviase el remedio necesario con una etiqueta de “muestra gratis” colocada en el rotulo, mientras el mismo, naturalmente, costeaba todo.
Tales criaturas que así proceden  entendieron muy bien lo que nuestro maestro y modelo, Jesús, nos enseño: “no sepa tu mano izquierda lo que de vuestra mano derecha…”

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Mucha gente lamenta no poder hacer todo el bien que quisieran por falta de recursos suficientes.
Más con Jesús aprendemos que, quien desea verdaderamente ser útil a sus hermanos, encontrará siempre el medio de realizar deseo.
¿Quien existe que no pueda donar de su trabajo, de su tiempo, de su reposo para el prójimo?
Esta es la dadiva mayor, la que podemos considerar preciosa como óbolo de la viuda de que nos habla el evangelio de Jesús

- Merchita-


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                                                        A los médiums 

      De un modo singular los médiums tienen sobre sus hombros la responsabilidad de la divulgación de la doctrina espírita, distribuyendo los consuelos y esperanzas de la que es portadora. Este trabajo presenta grandes escollos y peligros al tiempo que ofrece hermosos objetivos a conquistar. Para participar de forma activa y consciente en el Espiritismo es necesario un conocimiento profundo de los dos actores principales de las manifestaciones espíritas: el espíritu y el médium. Allan Kardec introdujo en El Libro de los Espíritus la escala espiritista, de la pregunta 100 a la 113, como clasificación orientativa para catalogar las diferentes clases de espíritus según su grado de progreso. Para complementar esta ordenación el Codificador también realizó una completa y exhaustiva clasificación de los médiums atendiendo a sus distintas características y capacidades, presentada en El Libro de los Médiums. En el papel que muchos de los espiritistas ahora acometemos como médiums, es frecuente caer en la frivolidad de desear aquellas capacidades que no tenemos. Centramos nuestra atención en los trabajos de los otros médiums. Estos trabajos han sido obtenidos tras largos años de preparación y disciplina, algo que no se suele tener en cuenta, mientras que las aptitudes que poseemos son descuidadas e infrautilizadas. Es un síntoma de inmadurez que tenemos la necesidad de superar. Para la conclusión de la obra son necesarios diferentes tipos de trabajadores, cada uno con sus conocimientos y características propias; en el movimiento espírita lo habitual es la especialización, así en los centros tenemos médiums intuitivos, psicógrafos, pasistas, videntes, de incorporación, etc. y cualquiera de estas actividades es de gran valor para el correcto funcionamiento de las reuniones. Sócrates nos dice en El Libro de los Médiums: “Cuando el principio, el germen de una facultad existe, se manifiesta siempre por señales nada equívocas. Encerrándose en su especialidad, puede el médium descollar y obtener cosas grandes y hermosas, ocupándose de todo no obtendrá nada bueno.” Siempre habrá dudas, siempre surgirán problemas, para solucionarlos debemos acudir a las voces sensatas de la experiencia. No escuchemos únicamente nuestra opinión, que puede estar enturbiada por nuestras debilidades, solicitemos la ayuda de otros amigos con significativa experiencia y reflexionemos si nuestra posición persigue los objetivos del Espiritismo antes que resaltar nuestra personalidad. Es importante la herramienta con la que trabajamos, pero más importante aún es aprender a utilizarla para extraer el máximo partido. Lo más sensato no es querer hacer más cosas, sino hacer mejor aquello que ya hacemos.

Editorial Revista Actualidad Espiritista nº 14

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sábado, 24 de junio de 2017

Gestación subrogada




Temas de hoy:

- Gestación Subrogada
- Ley de Sociedad
- Una falsa idea de las evocaciones
-La tentación posesiva


                                                                  ************************

      GESTACIÓN SUBROGADA

“Tú eres un alma. Todos somos almas. Somos almas incluso antes de nacer.”
J.M. Coetzee – Nobel de Literatura 2003
Uno de los temas que más polémica social está presentando últimamente es la cuestión de la Gestación Subrogada o vientres de alquiler. Es la posibilidad de tener un hijo propio en cuanto a su carga hereditaria y genética por parte de aquellas madres que no pueden tenerlo, pero que se desarrolla en el vientre de otra mujer. Por norma general el óvulo es fecundado por los futuros padres, implantándolo en la madre de alquiler mediante la técnica de fecundación in vitro.
Sin duda es un tema de permanente actualidad que genera una enorme controversia en diferentes aspectos; económicos, legales, morales, éticos, personales, etc.. Como siempre, estas cuestiones están siendo objeto de estudio por parte de los poderes públicos, a fin de implementar las consecuencias que tienen para los derechos de los padres, la gestante y el futuro niño. Sin embargo, desde nuestro punto de vista consideramos que la mayor de las divergencias de opinión se establece en el orden moral y ético.
Los conceptos religiosos o no religiosos, las creencias, y los principios que cada cual posee respecto a la vida influyen poderosamente en la opinión que tenemos al respecto. No obstante, desde aquí partimos del respeto absoluto a todas las posiciones, pero nos vemos en la responsabilidad de explicar nuestra opinión al respecto al amparo de la ciencia del espíritu, que nos otorga una visión trascendente y precisa sobre lo que es la vida y acerca de las cuestiones más importantes que la rodean.
En el caso concreto de esta técnica o método de reproducción, es en principio, una posibilidad viable que permite la concepción a los padres que han probado otros métodos y su incapacidad para conseguirla ha sido manifiesta. Ahora bien, antes de emitir una opinión definitiva hemos de considerar las causas y las consecuencias espirituales que intervienen en los tres actores de la cuestión: padres, gestante y niño futuro.
En primer lugar, el hecho de que los padres no puedan tener hijos, salvo accidentes y cuestiones puntuales, no es casualidad. Normalmente, el conocimiento espiritual nos indica que las dificultades para engendrar hijos se deben a reajustes morales y a los débitos del pasado contraídos por los padres respecto a esta circunstancia.
Pongamos un ejemplo –que no debe ser generalizado– pues hay muchos otros: unos padres que en vidas anteriores despreciaron la vida o practicaron el aborto voluntario, hoy en esta vida tienen dificultades para engendrar, pues entonces negaron la posibilidad de encarnar a un espíritu y hoy reciben la cosecha de la siembra realizada.
La práctica abortiva voluntaria y consciente, deformó el Centro Genésico de la madre en el periespíritu, y al volver a reencarnar, los problemas de ese deterioro se manifiestan en diversos problemas ginecológicos que le impiden concebir. Esto no quiere decir que deban renunciar a tener hijos; antes al contrario, esta dificultad estimula todavía más su deseo de tener hijos, por lo que -interiormente- buscan desesperadamente cumplir con la reparación de la falta que realizaron en el pasado, aunque no sean conscientes de ello, recurriendo a los métodos que sean necesarios, como en el caso que nos ocupa.
En segundo lugar, en esta circunstancia de gestación subrogada hemos de tener en cuenta siempre que se trata de “dos madres las que intervienen en el proceso”: la que aporta el huevo fecundado con su hereditariedad y su genética y la que cede su vientre en alquiler para posibilitar el desarrollo del embrión y del niño que llevará en su interior durante nueve meses.
Es preciso establecer que desde nuestro punto de vista la definición de “vientre de alquiler” no es del todo precisa; pues puede darse el caso de algún familiar, amigo o mujer de buena voluntad conocida de los padres que, en un acto de caridad y de altruismo sea capaz de ceder su vientre y amparar al nuevo niño por amor, sin interés alguno; simplemente por el hecho de ver felices a los futuros padres y procurar de esta forma una nueva vida. En esta circunstancia, y conociendo las intenciones nobles y generosas de la gestante, la gestación subrogada podría ser una solución al problema; quizás la única plausible o menos problemática en cuanto a las repercusiones ético-morales.
Sin embargo, esto no es lo común; por los casos conocidos, y alrededor de esta necesidad o desesperación por ser padres, se ha articulado todo un negocio con pingües beneficios, en los que agencias y empresas de fertilidad, venden al mejor postor y en condiciones de “explotación de la miseria” los vientres de alquiler de muchas mujeres que, por necesidades económicas se prestan a este tipo de prácticas por norma general.
Es preciso tener en cuenta que, como hemos explicado anteriormente, son dos madres las que intervienen en el proceso, y ofrecer un óvulo fecundado en vías de desarrollo a alguien desconocido, entraña un riesgo importante, no sólo el económico -que es el que menos importa aquí- sino el moral y personal. Pues según nos ilustra la psicología prenatal, el vínculo de la madre gestante con el nuevo bebé, se implementa desde el momento en que lo alberga en su vientre en fase embrionaria. A partir de ese momento, todos los pensamientos, emociones, sentimientos y actuaciones de la madre gestante repercutirán de forma directa en el niño que está formándose, condicionando su carácter, su psicología y su forma de ser después del nacimiento.
También sabemos que los deseos y pensamientos de los padres que ceden el óvulo fecundado pueden llegar al bebé y condicionar su desarrollo; aunque en menor medida que los de aquella que lo lleva en su vientre. No podemos obviar que, en una gestante que ofrece su cuerpo por interés meramente material, es más difícil que el amor y el deseo de tener ese hijo sea la emoción que dirija su voluntad y sus anhelos. Lo más normal será pensar, que las incomodidades que la gestación le irá produciendo serán para ella un inconveniente que, aunque no tenga más remedio que soportar, intentará que acaben cuanto antes.
Esta será lógicamente la posición mental de la gestante. Y con ello, El Niño verá condicionado su propio desarrollo emocional y psicológico desde el mismo vientre de su madre; pues según la psicología prenatal, el feto capta perfectamente las emociones de incomodidad que produce en la gestante y su animadversión al respecto; algo tan diferente al sentimiento amoroso de una madre que soporta toda la incomodidad de la gestación, arropando a su hijito querido con emociones positivas y sentimientos de protección, alegría y seguridad.
Así pues, y bajo el aspecto moral que nos compete desarrollar aquí, nunca presentaríamos una postura beligerante respecto a este método de reproducción, siempre y cuando nos podamos asegurar de quién es la gestante de nuestro hijo; sabiendo como piensa, cómo actúa, los motivos que la inducen a prestar su vientre y las condiciones de salud mental y emocional, psicológicas, sociales y económicas en las que se desenvuelve, decidiendo en consecuencia. Si embargo consideramos que actualmente, y mientras la ciencia no avance sustancialmente, en este método reproductivo todavía no se dan las circunstancias y garantías adecuadas para una correcta evolución del desarrollo completo del niño (psicológico, emocional y biológico) salvo en casos excepcionales, y por ello el proceso presenta más inconvenientes que ventajas.
Si únicamente son intereses materiales o económicos los que motivan a la gestante a traer nuestro hijo al mundo, es preciso pensarlo con detenimiento; pues corremos el riesgo de que la formación y desarrollo de nuestro hijo durante esos nueve meses, condicione de forma drástica su posterior crecimiento afectivo, biológico, psicológico y espiritual, apareciendo en su crecimiento como niño las perturbaciones y deficiencias emocionales, o las disfunciones o deformaciones biológicas como consecuencia del escaso cuidado de la gestante o de la perniciosa influencia de una desordenada conducta mental o emocional.
En esto, como en muchos aspectos de la vida, la intención y la disposición es lo que cuenta; ante un acto de caridad y altruismo realizado por una persona -mental y emocionalmente equilibrada- que nos ofrece por afecto esta posibilidad de gestar a nuestro hijo, podríamos aceptar el riesgo; asegurándonos primero, de lo contrario hemos de explorar otras vías. Hemos de convenir en el hecho de que existen otros métodos reproductivos para tener un hijo. Y si todos ellos se agotan, siempre queda el recurso de adoptar un niño, o de criar el hijo de otros que no pueden hacerlo y son condenados a la pobreza, la exclusión y el sufrimiento de por vida.
Si optamos por estas otras formas de ser padres, podemos confirmar que, el compromiso espiritual de reparación aceptado por nuestras faltas y errores del pasado queda saldado; solucionando así la deuda con las leyes de causa y efecto que rigen el proceso evolutivo del espíritu humano. Siendo así que en una próxima reencarnación, ningún obstáculo impedirá nuestra maternidad; gozando de las condiciones adecuadas para engendrar hijos, y ofreciendo las oportunidades de progreso necesarias a aquellos que son queridos y amados por nosotros en el transcurso de nuestra jornada evolutiva a través de las vidas sucesivas.
“Es difícil creer que el destino de un hombre sea tan bajo que le lleve a nacer sólo para morir”
Mary Shelley – Escritora
Gestación Subrogada por Redacción  Amor, paz y caridad

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               VI. Ley de sociedad

798. El espiritismo, ¿llegará a ser una creencia común, o permanecerá
como patrimonio de algunas personas?

“Sin duda llegará a ser una creencia común, y señalará una nueva era
en la historia de la humanidad, porque está en la naturaleza y porque
ha llegado el tiempo en que debe ocupar su lugar entre los
conocimientos humanos. No obstante, habrá que sostener grandes
luchas, más aún contra los intereses que contra la convicción, pues
no se puede ocultar que existen personas interesadas en combatirlo,
algunas por amor propio y otras por causas absolutamente materiales.
Con todo, dado que sus contradictores van quedando cada vez más
aislados, se verán en la obligación de pensar como todo el mundo, so
pena de ponerse en ridículo.”
Las ideas sólo se transforman con el tiempo, y nunca de manera
súbita. Se debilitan generación tras generación y concluyen por
desaparecer poco a poco junto con quienes las profesan, que
serán reemplazados por otros individuos imbuidos de nuevos
principios, tal como sucede con las ideas políticas. Reparad en
el paganismo: no cabe duda de que en la actualidadnadie profesa
las ideas religiosas de aquellos tiempos. No obstante,muchos
siglos después del advenimiento del cristianismo, esas ideas han
dejado huellas que sólo la renovación total de los pueblos pudo
borrar. Lo mismo ocurrirá con el espiritismo. Realiza
considerables progresos, pero todavía habrá, durante dos o tres
generaciones, un fermento de incredulidad que sólo el tiempo
habrá de disipar. Con todo, su marcha será más rápida que la del
cristianismo, porque el propio cristianismo le abre camino y le
sirve de apoyo. El cristianismo debía destruir. El espiritismo
sólo tiene que edificar.
799. ¿De qué modo el espiritismo puede contribuir al progreso?
“Al destruir al materialismo, que es una de las plagas de la sociedad, el espiritismo hace que los hombres comprendan dónde reside su verdadero interés. Dado que la vida futura ya no está velada por la duda, el hombre comprenderá mejor que puede garantizar su porvenir mediante el presente. Al destruir los prejuicios sectarios, de castas y de colores, el espiritismo enseña a los hombres la gran solidaridad que debe unirlos como hermanos.”
800. ¿No es de temer que el espiritismo no pueda triunfar sobre la indiferencia de los hombres y su apego a las cosas materiales?
“Sería conocer muy poco a los hombres si se pensara que una causa, sea cual fuere, podría transformarlos como por encanto. Las ideas se modifican poco a poco según los individuos, y se necesitan generaciones para borrar por completo las huellas de los antiguos hábitos. Así pues, la transformación sólo puede operarse con el tiempo, gradualmente, poco a poco. En cada generación, una parte del velo se disipa. El espiritismo viene a rasgarlo por completo. Con todo, aunque no produjese otro resultado más que corregir un solo defecto en un hombre, le habrá hecho dar un paso adelante, y por eso mismo le habrá hecho un gran bien, pues ese primer paso hará que los siguientes le resulten más fáciles.”
801. ¿Por qué los Espíritus no han enseñado en todos los tiempos lo que enseñan hoy? “Vosotros no enseñáis a los niños lo mismo que a los adultos, como tampoco le dais al recién nacido un alimento que no podría digerir. Cada cosa a su tiempo. Los Espíritus han enseñado muchas cosas que los hombres no comprendieron o que desvirtuaron, pero que ahora pueden comprender. Mediante su enseñanza, aunque incompleta, prepararon el terreno para recibir la simiente que ahora va a dar fruto.”
802. Dado que el espiritismo debe señalar un progreso en la humanidad, ¿por qué los Espíritus no apresuran ese progreso por medio de manifestaciones de tal modo generalizadas y patentes, que la convicción alcance incluso a los más incrédulos?
“Querríais milagros. Dios los siembra a manos llenas a vuestro paso, pero todavía tenéis hombres que reniegan de Él. El propio Cristo, ¿convenció acaso a sus contemporáneos con los prodigios que realizaba? ¿No veis hoy a hombres que niegan los hechos más patentes que ocurren ante sus propios ojos? ¿No hay entre vosotros quienes afirman que no creerían aunque viesen? No, Dios no quiere conducir a los hombres mediante prodigios. En su bondad, quiere dejarles el mérito de que se convenzan por medio de su propia razón.
LIBRO DE LOS ESPÍRITUS. - Allan kardec
El progreso de la Humanidad, sin duda, es lento, incluso muy lento, pero constaste e incesante.
El Espiritismo es uno de esos movimientos y se destina no sólo a abrir un campo diferente de investigaciones a la Ciencia, sino principalmente a marcar una nueva era en la Historia de la Humanidad
El Espiritismo se sostiene en las enseñanzas de Jesús
- Susana Gómez-
El espiritismo se basa en la libertad de pensamientos y expresiones , de voluntades personales
y de conformar el comportamiento de bien común, de una actitud, de responsabilidad, de
respeto y de buena disposición.
El espiritismo se va aprendiendo de manera pausada, que se entiendan los puntos de
que se trata y de las ideas que Dios quiere darnos a entender. Es una herramienta que debemos saber utilizar para nuestro adelantamiento.
EL ESPIRITISMO NO ES UNA RELIGIÓN ES UNA DOCTRINA.
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               UNA FALSA IDEA SOBRE LAS   
                       EVOCACIONES

Ciertas personas se forman una idea muy falsa de las evocaciones. Las hay que creen que 
consisten en hacer venir a los muertos, con el aparato lúgubre de la tumba. Sólo en los romances, en los cuentos fantásticos de aparecidos y en el teatro, se ve a los muertos desencarnados salir de sus sepulcros, tapujados con sábanas, y haciendo crujir los huesos. El Espiritismo no ha hecho nunca milagros de ninguna clase, y menos el de resucitar un cuerpo muerto. Cuando el cuerpo está en la fosa, está en ella definitivamente. Pero el ser espiritual, fluídico, inteligente, no ha quedado allí con su envoltura grosera, sino que se ha separado de ésta en el momento de la muerte, y una vez verificada la operación, no tiene nada en común con ella
 (¿Qué es el Espiritismo?, cap. II, n.º 48).
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                LA TENTACIÓN POSESIVA

En cuanto a la tentación posesiva, que es cuando el espiritu radica su influencia más bien en la conciencia que en el entendimiento, hay una manera de conocerla, y combatirla, y es oponer en estado de conciencia un deseo de justicia muy recta; por ejemplo; ¿es una repugnancia a una persona o personas determinadas? Aquí debe oponerse un espíritu de caridad a toda prueba; si es un amor desmedido debe combatirse con un espíritu recto de justicia; por ejemplo: ¿ es justo que por esta persona sientas lo que te pasa? Si no es justo, se puede estar seguro que aquella impresión es sostenida por algún enemigo del espacio, mayormente si aquel deseo o amor desmedido puede dar lugar a hacer sentir los deseos de alguna pasión, o si bien las atenciones que se sienten por aquella persona pueden dar lugar a alterar la armonia, ya dentro de la familia, o dentro de nuestras relaciones íntimas. 
Ya he dicho que la tentación tiene muchas maneras de emplearse entre los encarnados; pero si el espíritu se escuda con verdadero espíritu de justicia, descubrirá en seguida la causa y podrá combatirla; y si con el querer solo no se logra separar influencias que perjudiquen a la moral y al cumplimiento del deber, entonces debe acudirse a la oración, evocar con estusiasmo y fe a nuestro guia espiritual y a influencias de espiritus elevados, que ellos acudirán con gusto a nuestro llamamiento y se verán satisfechos en sus deseos, que siempre son de que sus hermanos de la tierra progresen y se eleven; así pues, por afligida que sea nuestra situación, nunca debemos desconfiar de los socorros de arriba, y mucho más si éstos se piden. En estos casos es cuando están mejor aplicadas las palabras del Señor: <Pedid y se os dará; llamad y se os abrirá; velad y orad>; y al mismo tiempo, mientras se sufre, se debe poner una resignación a toda prueba y una paciencia inalterable, que es lo que más cansa al espíritu tentador; de manera que si en los estados de nuestro ánimo y en las tentaciones de nuestra mente oponemos siempre un espíritu de recta justicia y una resignación y paciencia a toda prueba opondremos una valla al espiritu de tinieblas que nunca podrá inducirnos al error y no nos podrá causar un trastorno ni retroceso ninguno; al contrario, obrando de esta manera, toda las molestias que el espíritu de tinieblas nos podrá causar tendrán un resultado contraproducente a lo que el tal espíritu se proponga, y es que con los sufrimientos de la tentación, sufridos y combatidos con espíritu de recta justicia, con paciencia y resignación, el ser encarnado progresa y da pruebas al Padre que por amor al cumplimiento de la ley sufre, se resigna y espera, suprema manera de obrar de los espíritus que han vivido, viven y vivirán en la tierra. 
Con esta manera de obrar, el espíritu encarnado en la tierra no se evitará todas las molestias y sufrimientos que nos pueden causar los espíritus atrasados que populan a nuestro alrededor, pero triunfará de todas sus acometidas, y los sufrimientos que le causen le servirán para progresar mucho. 
Si obramos de la manera que dejo dicha, podremos repetir las palabras de un gran escritor antiguo; Cuando se resiste la tentación, es la Hormiga del León; más cuando el ser se entrega a ella, es el León de la Hormiga, pues sigamos siendo siempre el León y la tentación la Hormiga, y así no tendremos que temerla, sino al contrario, seremos dueños de nosotros mismos, pensando, sintiendo y queriendo o deseando únicamente lo que el deber nos imponga; así nos evitaremos muchas angustias en la vida y nos prepararemos para morar más tarde en el reino de Dios. 
Miguel Vives. 


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viernes, 23 de junio de 2017

La suerte del suicida



Sumario de este día :

- Un  comunicado de Teresa de Ávila
- Sembremos buenos frutos
- La suerte del suicida
- Aprender a morir


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   UN COMUNICADO DE TERESA DE AVILA

Estando la mediúm en oración, vio a Teresa de Ávila muy hermosa, la cual le dijo:
Según las virtudes que practicáis en vuestra vida terrestre, ocupáis un estado más feliz o más desgraciado en el espacio. El ser que en la tierra ha sido virtuoso, caritativo, sufrido, resignado y amoroso, cuando desaparece de la tierra es semejante al viajero que emprende un viaje en un día de primavera, que a medida que avanza en su camino, el sol sube majestuoso en el espacio y su viaje está lleno de luz y de hermosura; pues el espíritu que obra bien al desaparecer de la tierra, va abriendo sus facultades a la luz, y cuando despierta lo encuentra todo alumbrado, comprende en donde se halla y sabe que es feliz.
Pero el espíritu que en la tierra ha sido egoísta y avaro, que todo lo ha esperado de vuestro mundo, que no ha sido ni misericordioso, ni caritativo, ni virtuoso, este espíritu entra en el mundo espiritual cuando el Sol está en su ocaso; a medida que va despertando, las tinieblas van aumentando y cuando está completamente despierto todo lo ve tenebroso y terrible; quiere saber donde está, pero no le es posible averiguarlo; va de una parte a otra y no encuentra más que tinieblas, desierto y espanto; en el espacio todo es lúgubre y entonces empieza la desesperación.
Habitantes de la tierra: apresuraos a traer la luz sobre vosotros con buenas obras, cambiad de vida los que practicáis el mal, o sino vuestra última hora será terrible y vuestro despertad horroroso.

Extraído Guía práctica del Espiritista.


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                    SEMBREMOS BUENOS FRUTOS

En la vida, todos somos sembradores… 
Unos siembran flores y descubren bellezas, perfumes y frutos. 
Otros siembran espinos y se hieren en sus puntas agudas. 
Nadie vive sin sembrar, sea el bien, sea el mal… 
Felices son aquellos que, por donde pasan, dejan simientes de amor, de bondad, de afecto… 

.Divaldo Pereira Franco-

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La suerte del suicida

Queridos amigos, hola buenos días, nada más levantarnos el buen cristiano agradece a Dios la vida, el que sus ojos se abran y contemple de nuevo la luz del día. La vida a veces es muy dura, y la desesperación se adueña de muchos corazones, eso a veces nos hace enloquecer, perder el juicio, y muchos son los que acuden al suicidio para liberarse.
El suicidio trae siempre consecuencias funestas para el espíritu que lo practica, porque la vida es una fatalidad y nadie consigue morir.
La idea del suicidio nace del falso razonamiento de que la muerte es la mejor o única solución para los problemas sin solución. Los suicidas suponen que la muerte traerá paz y con ella el final de toda situación desesperante, sumergiendo al suicida en el no sentir.
El Más Allá de la tumba está lejos de ser la abstracción que en la Tierra se supone, o las regiones paradisíacas fáciles de conquistar con algunas pocas fórmulas inexpresivas. Los grandes personajes del crimen, la escoria del mundo espiritual – falanges de suicidas que fluyen periódicamente en sus canales son llevados por el torbellino de las desgracias en que se enredaran, al despojarse de las fuerzas vitales que se encuentran, generalmente intactas, revistiendo sus envoltorios físico-espirituales, por las secuencias sacrílegas del suicidio, quedan allí temporalmente imprudentes e inconsecuentes, que, hartos de la vida que no quisieron comprender, se aventuraron a lo Desconocido, en busca del Olvido, en los despeñaderos de la Muerte!
El más allá es, antes que nada, simplemente la Vida Real, y lo que encontramos al entrar en sus regiones ¡es Vida!. Vida intensa desarrollándose en modalidades infinitas de expresión, sabiamente dividida en continentes y falanges como la Tierra lo está en naciones y razas; teniendo organizaciones sociales y educativas modelo, que servirán de padrón para el progreso de la Humanidad. Es en lo Invisible, más que en los mundos planetarios, en donde las criaturas humanas cogen inspiraciones para los progresos que lentamente aplican en el orbe.
El tiempo, para aquellos que se sumergieron en el abismo del suicido, se estacionó en el momento exacto en que hicieron caer para siempre su propia armadura de carne!. ¡Desde ahí solo existe – terror, confusión, engañosas inducciones, suposiciones insidiosas! Igualmente existe la ignorancia de donde se encuentran, que significado tendrá su espantosa situación. Intentando, afligidos, huir de ella, sin percibir que es patrimonio de su propia mente conflagrada, de las vibraciones maléficas indescriptibles.
La muerte no ofrece ninguna de las soluciones deseadas, no alcanzando ninguno de los objetivos pretendidos. El suicida, una vez asestado el golpe contra sí mismo se encuentra ante una nueva y más terrible realidad, que sigue viviendo, que sigue sintiendo. No encuentra la tan anhelada paz, tampoco tiene fin la situación desesperante que lo envolvía, y el no sentir no tiene lugar en ningún momento. Él es consciente de cada instante y de todos los acontecimientos que le envuelven, ve el dolor de sus familiares, percibe el dolor infringido contra su cuerpo físico y permanece mucho tiempo vinculado a estas emociones y sentimientos desgarradores.
Debido a que somos espíritus inmortales, el suicidio no consigue el fin pretendido. El suicida no encuentra el descanso esperado, enfrentándose ahora con una nueva dificultad añadida, con el recuerdo imborrable del acto de violencia perpetrado contra sí mismo.
El Espiritismo es la gran piedra de toque en el combate al suicidio, al esclarecer el potencial suicida en cuanto a las desastrosas consecuencias de sus actos.
Pero igualmente el Espiritismo viene realizando una importante labor, al esclarecer y consolar los espíritus, que han culminado sus propósitos suicidas.
Las vidas que se apagan, arrastran consigo una cantidad ingente de victimas, maridos, mujeres, madres, padres, hijos, hijas, hermanas, hermanos, amigos, compañeros de trabajo. Ligado al drama de los suicidas, están los supervivientes, personas rotas, traumatizadas, que se sienten culpables por volver a sonreír, tomar el sol, volver a vivir.
Los supervivientes sobrellevan un gran dolor, durante un gran período de tiempo. Algunos ya no vuelven a recuperarse otros siguen el mismo camino de aquel que se suicidó.
Por eso debemos siempre que se presente oportunidad, tocar el tema de suicidio, para que les quede bien clara la idea de que les sucederá si acuden al suicidio para liberarse de la situación que los acongoja y les lleva a la desesperación.
Amigos os deseo un feliz día con mucho amor y cariño.
Merchita

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 APRENDER A MORIR
La muerte es una realidad que debemos conocer, ya que es el paso a un nuevo estado de conciencia en el que se continúa experimentando, viendo, oyendo, comprendiendo, y en el que se tiene la posibilidad de seguir progresando espiritualmente, por lo que nuestra tarea es transmitir a los hombres que la muerte no existe, que la muerte no es el término de la existencia, sino una puerta que se abre en dirección a una realidad en el más allá.

El hombre de hoy, tecnológico y cibernético, delante de la muerte siente que es el fin de la vida y que después no hay nada…Cada cual es libre de aceptar o rechazar aquello que su uso de razón o sentido común le aconseje. Sin embargo, pensamos que está demás meditar sobre un hecho tan cierto como es el de la muerte. Sin en realidad no hay nada después, nada pasará, ni para bien o para mal.
Ahora bien, si es verdad que la vida continúa después de abandonar el cuerpo físico, el haber meditado al respecto, el habernos informado sobre el particular, nos ayudará sin ninguna duda a resituarnos en esta nueva ubicación…

Decía Sócrates “…es pues un hecho, que los verdaderos filósofos se preparan para morir y que ellos son, entre todos los hombres, aquellos que menos miedo le tienen a la muerte”.

Las aportaciones a esta realidad son muy variadas, desde los casos observados por pacientes en estado pre-agónico, los cuales eventualmente declaraban estar presenciando visiones de parientes ya fallecidos que venían a buscarles para conducirlos a un plano de existencia diferente, así como la  de  paisajes y seres desconocidos. Nos referimos, por lo tanto, a la transición de la vida para la muerte.
Decía la Dra. Elizabeth Kublrer Ross, que “la muerte puede der dolorosa; morir, propiamente, no lo es.
Es común escuchar que los que se van no vuelven para contar como es el otro lado de la vida. Esto no es tan cierto, pues hay numerosos registros de casos de personas que sufrieron muerte clínica o fueron dadas por muertas y retornaron a la vida nuevamente, trayendo en la memoria el recuerdo de ese momento último. Sin contar, naturalmente, con la manifestación de aquellos espíritus que a través de una mediumnidad seria, aportaron sus datos personales,  verificados posteriormente tras las comprobaciones oportunas.

Por eso es tan importante aprender a morir. Nos preparan ansiosamente para las demás situaciones de la vida y sin embargo, nos descuidamos tanto en las cosas de la muerte y del morir.
¿Acaso no sería mucho más importante para el hombre una adecuada preparación para la muerte?
Ha habido un creciente número de personas que han venido poniendo un especial cuidado al problema de la muerte y del morir. Los dos más destacados han sido la Dra. Elizabeth Kubler-Ros, ya fallecida,y el Dr. Raimundo Moody Jr. En sus trabajos ellos relatan varios casos de experiencias reales de personas declaradas clínicamente muertas o de otras que, después de un violento trauma, quedaron en un profundo estado de choque y fueron dadas por muertas. Estos pacientes fueron reanimados y pudieron describir lo que vieron o sintieron durante el periodo en que estuvieron inanimados.

Aprendemos que extinguido el cuerpo, por el fenómeno de la muerte, el alma sobrevive. Y nos preguntamos ¿Cómo será esa vida y para dónde irá el alma? Esto constituye un punto de interrogación para la mayoría. Arraigados como estamos a los problemas de cada día, no encontramos tiempo suficiente ni disposición para estudiar y pensar sobre el asunto, como si se tratase de algo de menor importancia. Encontramos más cómodo apoyarnos en las lecciones aprendidas en la infancia o en los credos que heredamos de nuestros antepasados.
Usamos la inteligencia que tenemos para discernir y esclarecer todo lo que se relaciona con la vida material, y no nos interesamos por el mayor de los problemas del ser humano: “la muerte”, la única cosa que tenemos la seguridad de que nos acontecerá, por  más que tratemos de impedirlo, puesto que desde que nacemos estamos empezando a morir.

Juan Miguel Fernández Muñoz

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