jueves, 26 de enero de 2017

EL VALOR DEL CUERPO



EL DOLOR


“Bienaventurados los que lloran,
Porque ellos recibirán consolación”
JESÚS

         Jorge Luis Borges, el notable escritor argentino, señalaba que “el ser humano sólo conoce chispazos de lo que verdaderamente es la felicidad”. Parecería que estamos destinados a sufrir. Sufrimos por culpa de otros, por culpa de nosotros mismos; sufrimos por lo que hacemos hoy o por lo que hemos hecho tiempo atrás; sufrimos, también, por razones que no corresponden a esta existencia, sino a otras, ya que somos viajeros siderales en la evolución de nuestras almas.
         Dolor y alegría, he aquí la gran dicotomía. La historia de la humanidad nos habla de que la existencia de uno de ellos anula al otro, lo cual no es así. El Espiritismo ha venido a contribuir al esclarecimiento del debatido tema del dolor.
La escuela existencialista ha sostenido que vivir para sufrir es una condena. Otros han argumentado que un Dios que pone el dolor en nuestras vidas es alguien cruel. Y las religiones, en su mayoría, han expresado que el dolor es el castigo para las almas culpables: sufre quien ha pecado o quien se ha alejado de Dios, en sus actos o en sus sentimientos.
         El dolor es una percepción sensitiva en lo físico y una manifestación emotiva vinculada al Espíritu y a las vivencias pasadas de quien sufre. Existen dolores sin base orgánica, que se manifiestan en un cuerpo sano luego de una situación emotiva. Otros, en cambio, tienen un aspecto psíquico, emocional como consecuencia de un accidente o problema corporal, y perduran aún después de haber encontrado la cura orgánica.
         No existe condición humana que esté exenta del dolor, y sólo quien está ausente completamente de la realidad de la vida, está inmune al dolor. El dolor, pues, puede ser considerado como una línea sensible que une al Espíritu con el cuerpo. Freud (1) ha señalado que la angustia “tiene una innegable conexión con la espera de un peligro que puede ser indeterminado”. Schopehauer ha expresado: “Nosotros experimentamos el dolor, pero no la ausencia del dolor” (2), y con sus dichos ha contribuido al desarrollo del psiquismo entre los hombres.
         Muchos sostienen que la eliminación total o definitiva del sufrimiento está relacionada con la pérdida del propio cuerpo, ignorando que el dolor no es sólo corporal. El doctor Leriche (3) con justa razón ha manifestado que “no existe una condición anatómica que permita aparecer el dolor” y que al interrogante sobre qué cosa es el dolor, sólo podemos responder: “no lo sabemos”. A pesar de la lucha emprendida por la medicina contra el dolor, éste sigue siendo en gran parte un desconocido.
         Uno de los grandes interrogantes de la humanidad fue siempre saber por qué sufrimos, cuál es la razón que nos lleva de una u otra forma a convivir con el dolor. El Espiritismo ha llegado para responder a este misterio, y para ello se ha valido, ni más ni menos, de los testimonios de quienes han sufrido no sólo en la vida física, sino luego de la muerte. A su vez, Las Voces de los Cielos han venido ha darnos múltiples enseñanzas al respecto. Enseñanzas que no han perdido vigencia, sino que más bien han sido admitidas y reconocidas desde distintos sectores de la ciencia, la filosofía, la religión y la cultura.

¿Por qué el dolor?
        
      Dice el doctor Felix D’Onofrio: “A pesar de formar parte del ciclo biológico de cada ser viviente, el dolor sigue siendo bastante desconocido (…) En el dolor, el hombre puede encontrarse consigo mismo y, en ese sentido, la experiencia dolorosa adquiere toda su potencialidad de la realidad humana. Al mismo tiempo, se transforma en pedagógico y reparador, ya que nos recuerda el sentido de finitud que llevamos en nosotros (4). El dolor no sólo es un llamado de atención para enseñarnos lo precaria que es nuestra vida. Como afirma el licenciado Daniel Gómez Montanelli (5): “El dolor es una oportunidad de aprendizaje y crecimiento espiritual”.  Todo padecimiento físico o moral tiene por finalidad hacer tomar conciencia al alma de sus deberes. Un dolor físico, producto de una enfermedad, sin duda nos hará replantear el grado de responsabilidad que tenemos en él. Nos llevará a repasar nuestros actos, nuestros pensamientos. Motivará que ahondemos en la razón de nuestro padecer. Y es para dejar de sufrir que buscaremos conocernos para perfeccionarnos, para salir de la angustia que nos asfixia, para construir un mañana más saludable. El dolor es el único estado que doblega nuestro orgullo, que pulveriza nuestra soberbia, que nos enfrenta con la posibilidad de morir y de nacer a la vez. De allí que es pedagógico, como lo indicara el doctor D’Onofrio. De allí que es una oportunidad para aprender, como bien lo afirma el licenciado Gómez Montanelli. El dolor, como dijera Emmanuel (6), “promueve el luminoso trabajo del perfeccionamiento y de la redención”.

¿Por qué las enfermedades?
        
      Dice Diego de la Cruz, a través de la sublime mediumnidad de Chico Xavier: “Cada vez que nos dejamos llevar por la cólera o la crueldad, contrariando los dispositivos de la ley de Dios, que es Amor, exteriorizamos corrientes de enfermedad y de muerte, que alcanzando o no el blanco de nuestra liviandad, se vuelve fatalmente en contra nuestra, por el principio ineludible de atracción que podamos observar en un imán común”. El desequilíbrio de la vida interior genera enfermedades. Así lo han demostrado el Profesor Harol Sexton Burr de la Universidad de Yale, y el Profesor Ravitz Junior de la Universidad de Duke, Estados unidos. Casi todos los estados mórbidos surgen como fenómenos secundarios sobre las zonas de predisposición enfermiza que formamos en nuestro propio cuerpo. El desequilibrio de nuestras fuerzas mentales genera rupturas entre el cuerpo y el espíritu, y, debido a las predisposiciones naturales que tenemos, conformadas por el bagaje karmático, una invasión de microbios asalta nuestro organismo.  El abuso de nuestros estados emocionales produce perturbaciones en los intercambios vitales del organismo. Y esa invasión de microbios se hace presente en la zona periespiritual más comprometida. Así, por ejemplo, la tuberculosis, el cáncer, la lepra y la ulceración aparecen como fenómenos secundarios, estando la causa principal, la raíz de la enfermedad, en el desequilibrio de la vida interior. Hoy en día el estrés es una de las enfermedades del momento. Con una sintomatología heterogénea, esta enfermedad es generada por el desequilibrio emocional y nervioso, producto de la angustia, el trabajo excesivo, la tensión, la desesperación, etc. Como vemos, hay una inestabilidad de la vida interior que genera las distintas dolencias.
         Pero a diferencia del estrés, que responde a una situación presente, existen enfermedades que obedecen a razones provenientes de otras existencias espirituales. La Psicología Transpersonal busca la salud de las personas mediante la exploración de ese pasado espiritual. En estos casos, como afirma el ingeniero Ney Prieto Peres: “En cada enfermedad hay un proceso, una etiología, un origen en el psiquismo, es decir, la enfermedad señala una trasgresión; es un resultado, un efecto de una causa que tiene que ver con comportamientos nuestros, la manera de ser, de reaccionar, en esta vida o en otras pasadas”. Lo que nosotros llamamos enfermedad, no es otra cosa que la manifestación a nivel material y emocional de tendencias psicológicas preexistentes, de una historia y de un estilo de vida, que irrumpen tanto en el organismo como en la psiquis, provocando un desequilibrio. Dice el doctor norteamericano Carl Simonton, especializado en radioterapia oncológica y Director del Centro de Terapia y de Investigación sobre el Cáncer en Dallas, Texas:   “La enfermedad puede ser originada o agravada como resultado de los procesos psicológicos del individuo. Esto no significa que la enfermedad sea menos real por el hecho de que no sea simplemente física…” Como se ve, Simonton ratifica la tesis espírita de que las enfermedades siempre obedecen a una razón espiritual. Es el Espíritu quien, con su accionar, ha dejado las huellas de la trasgresión de la Ley de Dios en el periespíritu y es preciso, para lograr la salud espiritual, comenzar a transitar rutar de probaciones y dificultades orgânicas que logren el equilibrio vital. A este respecto, el Lic. Daniel Gómez Montanelli nos dice: “El periespíritu y el cuerpo físico no son otra cosa que niveles de energía en distinto grado de condensación. La actividad mental del espíritu se asemeja a un foco de luz, cuya irradiación atraviesa al periespíritu y al cuerpo físico. Cualquier alteración a nivel espiritual se reflejará primeramente en el plano periespiritual, y finalmente en el plano físico (7)”. De allí que el origen de las enfermedades está en el pensamiento.
         Las enfermedades, entonces, obedecen siempre a un desequilibrio del pensamiento y del sentimiento, que generan en el organismo fluidos tóxicos que, si continúan, invaden, como si fueran microbios, las células orgánicas, desatando una serie de variadas dolencias.
         Tomando como base la pluralidad de existencias, podemos afirmar que las enfermedades presentes pueden responder a desequilibrios mentales y emocionales del pasado espiritual, de otras existencias corporales, como del presente. Siempre, entonces, en toda enfermedad hay responsabilidad de nosotros.

Hacia la curación
        
      ¿Cómo escapar al dolor, esa experiencia común entre los hombres? ¿Existe realmente la felicidad? ¿Somos concebidos por Dios para sufrir? Según el preclaro espíritu de Emmanuel (8), si todo Espíritu lleva consigo la noción de la dicha, es porque ella existe y aguarda a todas las almas en algún lugar del tiempo. Ahora bien, si ella no reina en nuestro mundo no es porque sea un castigo de Dios, sino porque los seres humanos todavía nos encontramos lejos de disfrutar de las verdaderas alegrías del Espíritu y transitamos por el mundo embanderados en el odio, en el egoísmo, en la crueldad; preferimos disfrutar de los placeres fugaces antes que trabajar por la construcción de la verdadera felicidad. Felicidad que no es de otro mundo, que está aquí, en el deleite que nos proporciona observar lo maravilloso de la naturaleza en nuestro planeta; conmovernos con el bienestar de otros; esforzarnos por no pensar solamente en aquello que nos interesa o en quienes nos interesan, sino ver más allá y dar de nosotros una porción de amor a quien carezca de él.
         El dolor es parte de la esencia del hombre. Sin embargo, a nosotros nos cabe el esfuerzo y la capacidad para sobreponernos a él. La verdadera salud no nos llega solamente con el restablecimiento del equilibrio orgánico, sino por la lucha, el coraje y la constancia que tengamos a la hora de lograr la armonía del Espíritu. Somos responsables de tener mayores dolores, pues no somos entes pasivos que en nada influimos para el desarrollo de una enfermedad. Quizá, por las razones enumeradas en párrafos anteriores, no podremos erradicar la enfermedad, pero si sobrellevarla de la mejor forma posible. En una palabra, podemos atenuar, eliminar o incrementar nuestros dolores, tanto en el plano emocional como orgánico. Pero veamos que nos dice al respecto el Lic. Gómez Montanelli: “Se sabe que el cáncer empieza con una célula que contiene información incorrecta, por lo cual se vuelve incapaz de realizar su función. (…) Si esta célula origina otras con la misma información genética, empieza a formarse un tumor, que no es otra cosa que un conjunto de células enfermas. (…) El sistema inmunológico está compuesto por varios tipos de células, diseñadas para atacar y destruir a los organismos extraños, incluyendo a este tipo de células enfermas. Este proceso de autocuración tiene lugar constantemente en todos los niveles. (…) Ahora bien, para que (…) cualquier tipo de enfermedad pueda tener lugar, es necesario que el sistema inmunológico se encuentre inhibido. (…)” Recientes estudios demostraron “que el sistema inmunológico está estrechamente relacionado con la vida emocional. (…) Las diferentes posiciones hacia la vida pueden estar asociadas a enfermedades específicas.”
         “Vosotros sois dioses”, decía el  Dulce Pastor de Almas, y la ciencia hoy nos demuestra la verdad de esa afirmación. En nosotros existe todo un potencial de fuerzas renovadoras que nos pueden conducir, si nos atrevemos a valernos de ellas, a la salud, tanto del Espíritu como del cuerpo. No existen recetas mágicas ni curas milagrosas que nos alejen del dolor. Sólo acercándonos a Dios mediante la comprensión, la solidaridad, la sofocación del odio y del resentimiento, desarrollando una vida sana física y mentalmente, comenzaremos a transitar el verdadero camino hacia la curación. Una curación que no se la puede vincular sólo con lo orgánico o con las dolencias del presente, sino con una mejoría de nuestro Espíritu de cara a su futuro.

Conclusión
        
      Si todo lo que vive en la Tierra - la naturaleza, el animal, el hombre – sufre, ¿cómo es posible que el amor sea la Ley del Universo y que por amor Dios haya dado forma a los seres? Job, el profeta de Israel, ha dicho: “¿Por qué Dios se enfurece en contra del hombre? (Jb. 14, 1-2) ¿Por qué asustar a una hoja que arrastra el viento o perseguir a una paja seca? (Jb. 13,25).”  En primer lugar, como ya hemos dicho, Dios no es el culpable de nuestros males. Nos dice al respecto Allan Kardec: “Todas nuestras acciones se hallan sometidas a las lees de Dios. (…) Si sufrimos las secuelas de dicha violación, sólo a notros mismos debemos atribuirlo, siendo así que nos convertimos en artesanos de nuestra dicha o de nuestra desgracia venideras (9).Las palabras de Job siguen siendo un gran interrogante sin respuestas posibles. El Espiritismo, mediante el aporte de las informaciones transmitidas por los Espíritus y de la revelación acerca de la pluralidad de existencias (10), ha brindado una nueva visión acerca del dolor. El sufrimiento, moral o físico, no es un castigo sino una consecuencia. No es un mal, sino un elemento educativo para el Espíritu, a quien perfecciona, haciéndolo reflexionar sobre distintas cuestiones de la vida interior. Nos dice León Denis (11) “Detrás del dolor hay algo invisible que conduce su acción, según las necesidades de cada uno, con un arte, una sabiduría infinita, trabajando así para aumentar nuestra belleza interior, jamás concluida, siempre proseguida de luz en luz, de virtud en virtud, hasta que nos hayamos transformados en espíritus celestiales.” El dolor siempre actuará en provecho nuestro, sea avisándonos los malestares propios de una futura enfermedad o indicándonos que algo no está bien en nosotros, y que debemos esforzarnos para superar ese mal trance. Por supuesto que existirán quienes se dejarán abatir, quienes renegarán de Dios y del mundo. Para ellos el dolor sólo ha servido como espejo que refleja la ausencia de la paz, de la fe, de la alegría. Es que por medio del dolor, inclusive, uno intenta vincularse a Dios. Hasta en ello es bueno. ¿Cuántos se acercan a una religión en las horas de angustia, para entender qué les sucede y apaciguar tanto dolor? De allí las más que nunca actuales palabras del Maestro Jesús: “Bienaventurados los que sufren, porque ellos recibirán consolación”. Dios es Amor y nunca dejará de velar por el bienestar de sus hijos. En las horas de infortunio no pensemos solamente en nosotros, sino también en tantos otros que sufren igual o mucho más. Elevemos una plegaria también por ellos y, si está a nuestro alcance, brindémosle también una caricia, una sonrisa, afecto, solidaridad. De esta manera mitigaremos también nuestros pesares y caminaremos confiados a nuestra próxima recuperación.

FABIAN LAZZARO

(Grupo Espírita “Buena Nueva”, Buenos Aires, Argentina)

(1) FREUD, S; “Inhibición, síntoma y angustia”, Obras Completas, Altaza, Madrid, 1998.
(2) A.A.V.V; La Filosofía ayer, hoy y mañana”; Losada S. A, Buenos Aires, 1951.
(3) ANTONELLI, F; “Para morir viviendo, psicología de la muerte”, Citta Nuova, Roma, 1981.
(4) D’ONOFRIO, Félix; “El dolor: un compañero incómodo”, Ediciones San Pablo, Buenos Aires, 1993.
(5) GÓMEZ MONTANELLI, Daniel; en revista de Espiritismo La Idea, Año LXX, Nº 596, Buenos Aires, 1993.
(6) EMMANUEL / F. C. XAVIER; “El Consolador que prometió Jesús”, 18 de Abril, Buenos Aires, 1973.
(7) GÓMEZ MONTANELLI, Daniel; obra citada.
(8) EMMANUEL / F. C. XAVIER; Obra citada.
(9) KARDEC, Allan; “El Libro de los Espíritus”, 18 de Abril, Buenos Aires, 1983.
(10) No es que solamente el Espiritismo dio a conocer la existencia de la Reencarnación, pues casi todas las religiones nos hablan de ella. Lo que sucede es que la mayoría de ellas nos dan ideas muy vagas y simbólicas al respecto. Sólo con Allan Kardec hemos tenido acceso a informaciones lógicas, precisas, aceptadas cada vez más por la practica de la medicina y la psicología.
(11) DENIS, León, “El problema del ser y del destino” ,  Editorial Maucci, Barcelona, 1923.

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 EL ESPIRITISMO EN SU MÁS SIMPLE                              EXPRESIÓN

“Creed que aquellos a quienes llamáis muertos, están más vivos que vosotros, porque ellos ven lo que no veis, oyen lo que no oís, reconoced en aquellos que os vienen a hablar, a vuestros padres, a vuestros amigos y a todos aquellos que amasteis en la Tierra y que creíais perdidos sin retorno; infelices aquellos que creen que todo acaba con el cuerpo, porque serán cruelmente desengañados; infelices
aquellos que tuvieren falta de caridad, porque sufrirán lo que hubieren hecho sufrir a
los otros! Escuchad la voz de aquellos que sufren y que vienen a deciros: “Nosotros sufrimos por haber desconocido el poder de Dios y dudado de su misericordia infinita; sufrimos por nuestro orgullo, egoísmo, avaricia y de todas las malas pasiones que no reprimimos; sufrimos por todo el mal que hicimos a nuestros semejantes por el olvido de la caridad.”
¡Decid si una doctrina que enseña semejantes cosas es risible, si es buena o mala! No encarándola sino desde el punto de vista del orden social, ¡decid si los hombres que la practicasen serían felices o infelices, mejores o peores!

 ALLAN KARDEC.


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                  NIÑOS DEL SIGLO 21 

Las niños de la actualidad sorprenden por la increíble capacidad de lidiar con artefactos tecnológicos. Asustan a los adultos de más de treinta años que sienten algún tipo de incomodidad delante de la computadora, de botones y m áquinas electrónicas sofisticadas. 
Los muchachos de hoy ven en tiempo real lo que ocurre en locales distantes de donde se encuentran y están acostumbrados a conquistas científicas. 
Todo eso lleva a que los padres se consideren superados, endiosando a los hijos o considerándolos verdaderos genios. 
Por más que actúen con alguna autonomía, las niños de hoy, como los de ayer, sienten necesidad de los adultos para decirles qué hacer y qué no hacer. 
Los pequeños genios se encaprichan, patalean e incluso hacen “huelga” para conseguir lo que desean. 
Precisan oír un "basta" que interrumpa su diversión con el game cuando llega la hora de las comidas, de bañarse o de ir a la escuela. Necesitan recibir un "no" para regular su rutina y su salud. 
Precisa de disciplina. Y disciplina se hace con límites. Es un error tratar a los niños sencillamente como cerebros ansiosos por más y más conocimientos. 
Ellos necesitan experiencias afectivas, por lo que no pueden despreciar los juegos con otros niños. 
Así como ellos precisan de límites, necesitan de los conflictos con sus amiguitos para aprender a relacionarse con personas y cosas. 
Algunos estudios más recientes sobre el aprendizaje señalan que se debe pensar en contenidos intelectuales solamente después de los siete años, cuando los niños consolidan su 
estructura neurológica, que los capacita a operar ciertas informaciones. 
El desarrollo emocional debe venir antes que el intelectual. Proceder de forma contraria, puede causar problemas como el desinter és por los estudios, con el pasar de los años. 
El mundo necesita de hombres capaces de amar, de respetar al semejante, de reconocer las diferencias, de pensar, mucho más que de genios sin moral, fríos y calculistas. 
La ciencia, sin sentimiento, ha causado males y tragedias. 
Preocupémonos, pues, en atender la búsqueda afectiva de nuestros hijos. Permitamos que ellos convivan con otros niños, que creen juegos, usando su creatividad. 
Tratemos de enseñarles, a través de la experiencia diaria, las ventajas del afecto verdadero, abrazándolos, besándolos, valorando sus pequeños gestos, escuchándolos con atención. 
El niño aprende lo que vivencia. El hogar es la escuela primera y fundamental. Es allí que se forma al hombre de bien que ampliará los horizontes del amor, en los días futuros, o al tirano de mal genio que piensa que el mundo debe girar alrededor suyo y solamente por su causa. 
¿ Usted sabía? 
¿Que incluso el niño considerado un genio precisa de cuidados elementales para crecer emocionalmente? 
¿Que para convertirse, de hecho, en una persona con la capacidad de crear, producir y disfrutar junto con los otros, el niño necesita de afecto? 
Los niños de la actualidad maduran emocionalmente más rápido que los de antaño. 
Pero a pesar de ello, siguen teniendo miedo de lo desconocido, alegr ándose con pequeñas cosas, sintiéndose infinitamente tristes por la pérdida de un animal de estimación. 
Son todas experiencias importantes para la formación y el aprendizaje emocional del ser humano, y se debe valorarlas en todos sus detalles. 


Juan Carlos Mariani-

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                  PARA REFLEXIONAR

DIOS está en todas partes, por lo que también está dentro de nosotros y de todas las personas que nos rodean, buenas o malas.
  Todo proviene de Dios.
  Todo es manifestación divina.
  Aun aquello que nos parece un mal o un error, puede ser causa de un beneficio futuro.
  Nuestro sufrimiento resulta del desconocimiento de la verdad básica: Dios dirige todos los acontecimientos, porque está en todo.

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                   El valor del cuerpo 

El desconocimiento del tema lleva a muchas personas a pensar que en el Espiritismo el cuerpo material es menospreciado. Al contrario de eso, el cuerpo es valorado como instrumento de trabajo indispensable a la evolución del espíritu. 

Condena, sí, el envilecimiento del cuerpo, el apego a él para fines puramente hedonistas. Los que hacen del cuerpo un simple instrumento de placer desvirtúan su finalidad. Por otro lado, los que lo desprecian o lo someten a torturas inútiles, asfixiando sus impulsos vitales en la búsqueda de una superioridad espiritual ilusoria y egoísta, se tornan mezquinos y atentan contra las leyes de Dios. 

Los trastornos de la afectividad, los desvíos sexuales, las frustraciones y los impedimentos en el campo genético, en la vida presente, son consecuencias de abusos y comportamientos perversos del pasado, en el plano de la reencarnación. 

Quien hoy los soporta está sometido a procesos correctivos indispensables al reequilibrio en las futuras encarnaciones. Dios no castiga. Dios corrige a través de la ley de acción y reacción. 

La sexualidad, de la que el sexo es sólo una expresión, es un complejo de potencialidad a disposición del espíritu. 

El propio Freud,acusado de pansexualismo en su interpretación del hombre, reconoció la posibilidad de sublimación de las potencialidades sexuales. 

El hombre que se esclaviza al sexo lo envilece. El que lo domina, puede sublimar sus poderes criadores, emplearlos en las más firmes realizaciones de la existencia. 

Si alguien está impedido de tener hijos, no lo estará de criarlos en los diversos sectores de la actividad humana. Kardec y Amélie Boudet no tuvieron hijos, pero legaron al mundo la doctrina de renovación y recriación de los valores humanos. 

El Espiritismo nos hace comprender la razón de las inhibiciones terrenas y la conveniencia de superarlas, en beneficio de nuestro propio equilibrio futuro. 

No es el cuerpo el responsable de los trastornos, sino el espíritu, o lo que es lo mismo decir, nosotros mismos, pues no somos cuerpo y sí espíritu. 

JOSÉ HERCULANO PIRES 

Traducción: Pura Argelich 
Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta
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martes, 24 de enero de 2017

¿CONQUISTAREMOS OTROS PLANETAS?


                                

PREGUNTAS SOBRE EL PORVENIR. 

7. ¿Pueden los Espíritus hacernos conocer el porvenir? 
Si el hombre conociera el porvenir descuidaría el presente. Este es un asunto sobre el cual insistís siempre para obtener una respuesta precisa; es un gran mal, porque la manifestación de los Espíritus no es un medio de adivinación. Si os empeñáis en querer una respuesta se os dará por un Espíritu duende; os lo decimos a cada momento. 
8. ¿No hay, sin embargo, algunos acontecimientos futuros que se han anunciado espontáneamente y con verdad por los Espíritus? 
Puede suceder que el Espíritu prevea cosas que juzga útil hacer conocer, o que tenga misión de hacéroslo saber; pero hay mucho que desconfiar de los Espíritu mentirosos que se divierten en hacer predicciones. Sólo el conjunto de circunstancias puede hacer apreciar el grado de confianza que merecen. 
9. ¿De qué clase de predicciones se debe desconfiar más? 
De todas aquellas que no tienen un objeto de utilidad general. Las predicciones personales casi siempre pueden ser consideradas como apócrifas. 
10. ¿Cuál es el objeto de los Espíritus que anuncian espontáneamente acontecimientos que no tienen lugar? 
Lo más a menudo es para divertirse de la credulidad, del miedo o de la alegría que causan; después se ríen de la contrariedad. Estas predicciones engañosas tienen, algunas veces, 
un objeto más formal y es el de poner a prueba a aquel a quien se hacen, a fin de ver el modo como toma la cosa y la naturaleza de sentimientos buenos o malos que hace nacer en él. 

Observación. — Tal podría ser, por ejemplo, el anuncio de lo que 
pueda lisonjear la concupiscencia o la ambición, como la muerte de una 
persona, la perspectiva de una herencia, etc. 

11. ¿Por qué los Espíritus formales, cuando hacen presentir un acontecimiento, ordinariamente no fijan la fecha, esto es, impotencia o voluntad por su parte? 
Lo uno y lo otro; pueden en ciertos casos hacer presentir un acontecimiento; entonces es una advertencia que os hacen. 
En cuanto a precisar la época, a menudo no lo deben, y muchas veces no lo pueden, porque ellos mismos no lo saben. El Espíritu puede prever que una cosa tendrá lugar, pero el momento preciso puede depender de los acontecimientos, que aún no se han cumplido y que sólo Dios sabe. Los Espíritus ligeros que no tienen escrúpulo en engañaros os indican los días y las horas sin que les inquiete el resultado. Por esto toda predicción circunstanciada debe seros sospechosa. 
Repito, nuestra misión es la de haceros progresar ayudándoos tanto como podemos. El que pida a los Espíritus superiores la prudencia, nunca será engañado; pero no creáis 
que perdamos nuestro tiempo en escuchar todas vuestras necesidades y en decirlos la buena ventura; dejamos esto para los Espíritus ligeros que se divierten como los niños traviesos. 
La Providencia ha puesto límites a las revelaciones que pueden hacerse al hombre. Los Espíritus graves guardan silencio sobre todo lo que está prohibido hacer conocer. Insistiendo para obtener una respuesta os exponéis a las bellaquerías de los Espíritus inferiores, siempre dispuestos para aprovechar las ocasiones de tender la red a vuestra credulidad. 

Observación. — Los Espíritus ven, o presienten por inducción los 
acontecimientos futuros; ven que se cumplirán en un tiempo que no cuentan 
como nosotros; para precisar la época, les sería necesario que se identificaran con nuestro modo de calcular la duración, lo que no siempre juzgan 
necesario; he ahí, con frecuencia una causa de errores aparentes. 

12. ¿ Hay hombres dotados de una facultad especial que les hace entrever el porvenir? 
Sí, aquellos cuyas almas se desprenden de la materia; entonces el Espíritu ve; cuando es útil, Dios les permite revelar ciertas cosas para el bien; pero entre ellos hay muchos impostores y charlatanes. Esta facultad será más común en el porvenir. 
13. ¿Qué hemos de pensar de los Espíritus que se complacen en pronosticar la muerte de alguno en día y hora fija? 
Estos Espíritus son bromistas de mal género que no tienen otro objeto que divertirse por el miedo que hacen. Nunca debe hacerse caso de lo que digan. 
14. ¿En qué consiste que ciertas personas sean advertidas por presentimiento de la época de su muerte? 
Muchas veces su propio Espíritu lo sabe en sus momentos de libertad, y al despertar conserva la intuición. Estas personas, estando preparadas, no se asustan ni se conmueven. No ven en esta separación del cuerpo y del alma sino un cambio de situación 
o, si queréis, para ser más vulgar, el abandono de un vestido grosero a cambio de otro de seda. El miedo de la muerte disminuirá a medida que se arraiguen las creencias espiritistas. 

EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS. ALLAN KARDEC

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¿CONQUISTAREMOS OTROS PLANETAS? 


La conquista del espacio cósmico por el hombre de la tierra es sólo una picadura de alfiler en la piel del Universo. Se asemeja a las picaduras que dimos hasta hoy en la piel de la propia Tierra, sin conseguir penetrarle las entrañas. Es natural que el hombre se enorgullezca de su hecho, pero conviene no embriagarse en exceso. Para comenzar, debemos recordar que nuestros combustibles son aún demasiado pesados: estamos lanzándonos a la Luna por medio de cohetes, sin disponer de los recursos energéticos apropiados que la Ciencia aún busca. 
El “Libro de los Espíritus” enseña, hace más de cien años, que los mundos habitados se dividen en categorías, como todo en la Naturaleza. Hay mundos primitivos, habitados por humanidades salvajes como fue la Tierra en el pasado. Hay mundos de civilizaciones rudimentarias, como la fase de las civilizaciones agrarias en nuestro planeta. Hay mundos de civilizaciones en grado semejante a la nuestra y mundos de civilizaciones superiores. Todo eso en el plano de materia densa en que vivimos. Pero además de ese plano (las investigaciones modernas admiten la existencia en el cosmos de por lo menos siete estados de la materia ya conocidos) hay otros de estados menos densos en los que se desarrollan formas de vida y de civilizaciones altamente evolucionadas. 
Es claro que sólo está a nuestro alcance, de momento, el plano de materia densa, el cosmos tridimensional en que vivimos. En nuestro propio sistema solar hay planetas conocidos, como Júpiter, cuya densidad material los coloca fuera de nuestro alcance. En la “Revista Espirita” Kardec publicó curiosas comunicaciones de Espíritus sobre la vida en ese planeta y un dibujo mediúmnico recibido por el dramaturgo Victorien Sardou, que era médium. Esas informaciones mediúmnicas, como Kardec advertía, deben ser recibidas con reserva, pues están condicionadas a la capacidad del espíritu comunicante y del médium receptor, además de otras limitaciones. Sirven, sin embargo, para darnos una idea aproximada de la vida en otros mundos.
No hay duda que podremos conquistar la Luna, nuestro satélite natural que parece pertenecer a la clase de los “mundos transitorios” de la escala cósmica de “El Libro de los Espíritus”, o sea, un mundo que sirve sólo de sitio pasajero a hombres espíritus en la exploración del espacio. Pero, en lo que se refiere a planetas como Venus y Marte, debemos recrear la imaginación. Todo depende de las condiciones reales de esos mundos. Informaciones mediúmnicas recibidas con reserva por Kardec adelantaron que Marte sería inferior a la Tierra en evolución y Venus sería superior. La distancia en que los planetas se encuentran del Sol no parece influir en su grado de evolución. Pero todo eso, como hizo Kardec, debe ser puesto en el condicional: “es” o no “es”. Además, porque la finalidad del Espiritismo, como explicó Kardec, no es ofrecernos “ya hecho” aquello que tenemos que conquistar por nuestro esfuerzo en el estudio y la investigación. 
El principio espirita de la pluralidad de mundos habitados incluye la posibilidad de comunicaciones entre ellos. Pero esa posibilidad depende de la evolución de los mundos. Se da en el espacio así como evolucionaron suficientemente. Es por eso que no debemos temer la “invasión de la Tierra por conquistadores del espacio”, pues esos, en verdad, serán criaturas más adelantadas que nosotros. Y no es lógico establezcamos comparaciones entre esos navegantes del espacio y los violentos conquistadores de América en el mundo atrasado del siglo XVI. La “conquista” de otros mundos, actualmente, no es una toma de posesión, sino sólo un establecimiento de comunicación. Estamos en la era de las comunicaciones y no del colonialismo, que llega fatalmente a su fin. 

J. HERCULANO PIRES


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20 años ciego


Hace mucho tiempo atrás,
Una jóven pareja que  que no tenían hijos, vivían en una  casita humilde de madera; una casa vecinos  en donde llevaban  una vida muy tranquila y alegre, y ambos se amaban mucho. Eran felices hasta que un dia...
Aconteció  un accidente con la señora.
Ella estaba trabajando en su casa, cuando se comenzó a pegar fuego en la cocina y las llamas le alcanzaron en todo su cuerpo.
El esposo acudió rápidamente,  asustado con los gritos  y cuando la vio cubierta por las llamas  de inmediato intentó ayudarla.
El fuego también alcanzó sus brazos y aun entre llamas, consigue apagar el fuego.
Cuando llegaron los bomberos, ya no quedaba mucho ded la casa, tan solo una parte, toda destruida.
Llevaron rápidamente al  matrimonio al hospital más próximo, en donde fueron internados en estado grave
Después de algún tiempo , aquel señor, menos alcanzado por el fuego, salió de la UTI y fue al enciuentro de su amada. Todavía en el lecho, la señora estaba toda quemada.
pensaba en no vivir ya más, pues estaba toda deformada,quemada en  todo su rostro.
Llegado al cuarto de su señora, ella le preguntaba:
-Te encuentras bien, mi amor?
-Si, respondió el,
la pena es que el fuego alcanzó  mis ojos y ya no podré ver más, pero queda tranquila, amor mío, que tu belleza está grabada en mi corazón para siempre.
Entonces, triste por el esposo, la señora pensó consigo misma:
"Como Dios es bueno,
viendo todo lo que aconteció a mi marido, le ha quitado la visión para que no presencie esta deformación en mí.
Las llamas quemaron todo mi rostro y estoy que parezco un mostruo.
Y Dios es tan maravilloso que no dejó que él me viese así, como un monstruo.
¡ Muchas gracias Señor !"

Pasado algún tiempo y recuperados milagrosamente, regresaron a una nueva casa, en donde ella lo hacía todo para su querido y amado esposo, y el esposo, agradecido por tanto amor, afecto y cariño, le decía todos los días:
- ¡ COMO TE AMO !.
Tu eres demasiado hermosa.
Quiero  que  tu sepas eres y serás   siempre,
la mujer de mi vida!
Y  asi vivieron  mas  de 20 años  hasta que la señora vino a fallecer. 
En el día de su entierro, cuando todos se despedían de la bondadosa señora, vino aquel marido con los ojos llenos de lágrimas, sin sus gafas oscuras y con su   caña entre las manos.
Llegó al lado del féretro, le besó el rostro acariciando a su amada y le dijo en tono emocionado:
-"Como  estás de linda mi  amor, yo te amo mucho".
Oyendo y viendo aquella escena
un amigo que estaba a su lado
se preguntó si lo que había acontecido era un milagro. 
Pues parecía que el viejecito parecía ver a su amada.
El viejecito  mirando a los ojos del amigo,
apenas habló con las lágrimas rodando por su rostro:
-Nunca estuve ciego,
solamente  fingía,
pues cuando vi a mi  amada esposa toda quemada y deformada,
sabia que seria duro para ella continuar viviendo de aquella manera.
Fueron veinte años viviendo muy felices y apasionados!
Fueron los 20 años mas felices de mi vida.
Se emocionaron todos los que allí estaban presentes. 
CONCLUSIÓN
En la vida tenemos que probar que amamos!
Muchas veces de una forma difícil
Y, para ser  felices,
tenemos que cerrar los ojos para muchas cosas,
 pero lo  importante es que se haga única e intensamente con AMOR!

                                     
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    ¿COMO ES LA DOCTRINA ESPÍRITA?                                  
“Creed que aquellos a quienes llamáis  muertos, están más vivos que vosotros, porque 
ellos ven lo que no veis, oyen lo que no oís, reconoced en aquellos que os v...ienen a hablar, a vuestros padres, a vuestros amigos y a todos aquellos que amasteis en la Tierra y que creíais perdidos sin retorno; infelices aquellos que creen que todo acaba con el cuerpo, porque serán cruelmente desengañados; infelices aquellos que tuvieren falta de caridad, 
porque sufrirán lo que hubieren hecho sufrir a los otros! Escuchad la voz de aquellos que 
sufren y que vienen a deciros: “Nosotros sufrimos por haber desconocido el poder de Dios 
y dudado de su misericordia infinita; sufrimos por nuestro orgullo, egoísmo, avaricia y de 
todas las malas pasiones que no reprimimos; sufrimos por todo el mal que hicimos a nuestros semejantes por el olvido de la caridad.” 
¡Decid si una doctrina que enseña semejantes cosas es risible, si es buena o mala! No encarándola sino desde el punto de vista del orden social, ¡decid si los hombres que la practicasen serían felices o infelices, mejores o peores! 


EL ESPIRITISMO EN SU MÁS SIMPLE EXPRESIÓN. ALLAN KARDEC.


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 ¿LA MEDIUMNIDAD SERÁ UN ENGAÑO?

La mediumnidad, como tantas otras cosas, está sujeta a posibles fraudes y engaños, tal como ha sido notorio en la historia de la Parapsicología y del Espiritismo. No obstante en los fenómenos que la Parapsicología define como Paranormales, y que están causados por Seres inteligentes fuera del psiquismo del médium o de cualquier persona de las presentes en el ambiente donde la mediumnidad se manifiesta, tras su observación y estudio se puede garantizar la autenticidad, en principio solamente por el hecho de que suelen ser protagonizada por personas sencillas, sin ningún interés por la notoriedad o el lucro. Más bien por el contrario, a la persona protagonista de este fenómeno, su facultad no les resulta siempre muy deseable, y a veces suele serles un problema y una carga en sus vidas. El desinterés en todo sentido, ya es por si solo una garantía de autenticidad.
Como al comienzo señalaba, han habido y hay a veces fraudes tal como señaló el propio Allan Kardec, Codificador de la filosofía Espírita, y estos falsos médiums, no solamente lo son a veces por dinero, sino que también a veces fingen el trance y la comunicación mediúmnica por motivos de notoriedad, vanidad, etc. Esta actitud deplorable e irresponsable, antes o después les pasará factura y tendrán que comprender su error, cosa que normalmente les acontece cuando ya están ellos a su vez desencarnados.
La misión de la mediumnidad es la de iluminar a la Humanidad, desmitificando los llamados fenómenos sobrenaturales o milagrosos, y trayendo informaciones preciosas, que han llevado a los hombres a promover el progreso de los pueblos.
Como al comienzo señalaba, han habido y hay a veces fraudes tal como señaló el propio Allan Kardec, Codificador de la filosofía Espírita, y estos falsos médiums, no solamente lo son a veces por dinero, sino que también a veces fingen el trance y la comunicación mediúmnica por motivos de notoriedad, vanidad, etc. Esta actitud deplorable e irresponsable, antes o después les pasará factura y tendrán que comprender su error, cosa que normalmente les acontece cuando ya están ellos a su vez desencarnados.
La misión trascendente de la mediumnidad es la de iluminar a la Humanidad, desmitificando los llamados fenómenos sobrenaturales o milagrosos, y trayendo informaciones preciosas, que han llevado a los hombres a promover el progreso de los pueblos.
Los médiums que se dedican al trabajo de intermediarios fieles de los Espíritus nobles, hacen de la mediumnidad algo sublime, dándole un carácter de seriedad credibilidad y aceptación, mientras que los que por ignorancia son animados por intereses mezquinos, antes o después transforman la tarifa mediúmnica en motivo de incredulidad, mofa y fraude.
El que alguna vez hayan habido fraudes en este tema, no significa en absoluto que se pueda generalizar como la única explicación para todos los casos del hecho mediúmnico. Los casos de fraudes que han habido y aun los hay en ocasiones, no invalidan en ningún modo los numerosos casos reales de manifestación mediúmnica que han pasado a la historia porque, o bien el investigador de los mismos, o el médium que los protagonizó, adquirieron celebridad por la calidad y seriedad de sus actuaciones y trabajos.
Por citar un ejemplo, entre los muchos investigadores serios de las manifestaciones mediúmnicas que han pasado a la historia podríamos mencionar a Sir Williams CrookesAllan Kardec etc, como investigadores y estudiosos del tema, totalmente fiables, y a Eusapia Palladino, Leonore Pipper, Chico Xavier, etc, entre los muchos casos de mediumnidades célebres con manifestaciones abundantes, investigadas, comprobadas y legítimas.
Cuando se ha sido alguna vez testigo de estas manifestaciones soprendentes de algún fenómenos mediúmnicos, particularmente cuando se trata de una mediumnidad incipiente o en desarrollo, lo que más impresiona es el tremendo esfuerzo psíquico y hasta físico del médium que suele terminar con sus fuerzas físicas agotadas, el color de la cara demudado y la frente sudorosa; o cuando alguna vez se ha presenciado el angustioso drama del Ser comunicante que se está manifestando ; esta experiencia, cuando se presencia por vez primera resulta tremenda e impresionante, y normalmente al observador presente le disipa cualquier duda de posible fingimiento y no solo por la falta de interés personal del médium por protagonizarlo, sino porque además hubiesen acreditado al actuar de esa manera , que son unos excelentes actores merecedores de ganar un gran premio de interpretación, actuando con un impresionante guión improvisado por ellos mismos en un espectacular alarde de imaginación. Quien ha presenciado este siempre fascinante fenómeno del trance mediúmnico, al analizar lo visto y oído, no puede por menos sino descartar el fraude como la única explicación posible, teniendo que aceptar la posibilidad de la intervención real de una fuerza inteligente y sensible que de algún modo actúa independientemente de las personas presentes en el lugar de los hechos.
Otro indicio que aleja la posibilidad del fraude, es cuando se observa que el médium tiene el temor de que lo que protagoniza deje de ser un fenómeno íntimo y que no pase desapercibido popularmente, no pudiendo vivir tranquilamente en el anonimato como cualquier otra persona.
Es también de resaltar que la personalidad de la Entidad que se manifiesta, a menudo nada tiene que ver con la del médium ni con nadie de los presentes en el escenario de la manifestación, por eso el uso de la razón y el estudio y análisis constantes, son la forma segura de conducirse ante las informaciones recibidas o los fenómenos presenciados.
Una forma de manifestación mediúmnica impresionante que acredita la total autenticidad del fenómeno, es cuando durante la práctica de una variante llamada Psicografía o comunicación mediante la escritura, esta se produce en una “correspondencia cruzada”; esto es mediante una combinación fragmentada de un comunicado mediúmnico escrito, por dos o más médiums o sujetos, inconexos entre ellos, en lugares distintos y de forma simultánea ; o cuando en este tipo de facultad,el médium que se encuentra comunicando mediante escritura automática, lo hace con ambas manos simultáneamente, escribiendo con cada una mensajes diferentes.
Y para finalizar, ¿que decir cuando lo que se manifiesta es la personalidad de un Ser conocido e identificado por alguno de los asistentes y desconocido por el médium, y que además esa persona que lo conocía, ignoraba hasta ese momento, que este hubiese fallecido y que además concuerda la descripción hecha por algún médium vidente presente, sobre su aspecto “físico”?;...... ¿Y si aún encima, el comunicado del “más allá” aporta datos íntimos de algún detalle desconocido para los presentes y que después se puede confirmar?...
Alguna vez el prestigio y seriedad de la mediumnidad ha quedado dañado cuando esta ha sido un simulacro, una falsa pantomima fraudulenta, pero como ya se ha dicho, esto siempre tiene alguna motivación humana: dinero ,notoriedad , fama, etc; sin embargo cuando es auténtica supone muchas veces una carga pesada o una prueba dura o desagradable para el médium y su familia; en todo caso cuando se afronta rectamente, siempre constituye la prueba evidente e irrefutable de la realidad existencial después de la muerte.


Porque surgirán falsos cristos y falsos profetas y harán tan grandes milagros y prodigios que, si fuera posible, engañarían hasta a los elegidos”
- Evangelio de Mateo cap. 24 ,vers. 24 –


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