jueves, 27 de octubre de 2016

Agua de Paz


                                             


                        LA MISERIA HUMANA

El hombre es habitualmente nombrado como el rey de la Creación.

El sobrepuja el resto de los habitantes del planeta.


Animales muy fuertes y peligrosos son domados por el ingenio humano.


Inteligente y dotado de múltiples talentos, el hombre moderno constituye el ápice de una larga jornada evolutiva.


Una retrospectiva histórica revela  como la raza humana se  mejoró en el curso de los siglos.


Dolencias que en el pasado diezmaron poblaciones enteras, hoy  no nos asustan.


Medios relativamente modernos de comunicación, como la Radio, TV e Internet, revolucionan las costumbres.

Más los recursos de la modernidad son frecuentemente mal utilizados.


En la TV, preponderan programas con contenido vulgar y sensacionalista.


La violencia y la sexualidad desenfrenada son agasajadas en las películas y novelas.


Son frecuentes las noticias sobre la corrupción y crueldad.


De hecho, sigue siendo angustiante el estado moral de la Humanidad.


Las enfermedades y los dolores son inherentes a la vida material.

Todo cuerpo humano más tarde o más temprano se desgasta y se extingue.


La ciencia avanza y torna menos atroces los dolores, más no logrará convertir en inmortal ningún organismo material.


Es comprensible la tristeza que suscita la muerte de alguien querido.


Más eso está de acuerdo con las leyes de la naturaleza y en general no causa escándalo.


Lo que realmente genera tristeza son las crueldades y bajezas que los seres humanos frecuentemente se permiten.


Quien podrá aquilatar la desolación de un padre al saber que su hijo se tornó criminal?


Así, sin embargo la evolución intelectual y científica de los últimos tiempos, la Humanidad continua miserable en muchos aspectos.


La genuina nobleza es bastante rara.


Bondad, generosidad y pureza son características  bien poco usuales.


La amplia mayoría de los hombres merodea en vicios y pasiones.


Preocupados con sus gozos e intereses, poco se preocupan con los estragos que causan en la vida del prójimo.


No falta quien afirme que la raza humana desmiente la bondad de Dios.


¿Si Dios es infinitamente bondadoso, todo puede y sabe, porque hizo al hombre tan miserable, bajo el prisma moral?


Con todo, es preciso tener en mente que la Humanidad no se haya toda representada en la Tierra.


No es posible comparar el carácter de un pueblo a partir de la popularización de una penitenciaria.


El análisis de salud de una comunidad también tampoco puede ser aquilatado a partir de los internados en un hospital.


Quien hiciese tal análisis, concluirá que todos los habitantes del país son enfermos o criminales.


Lo mismo ocurre cuando se toma por padrón la conducta de los habitantes de la Tierra en relación a la totalidad de la creación.


Los Espíritus enseñaron que son infinitos los mundos habitados.


La Tierra es de los mundos menos evolucionados y por eso constituye morada de seres moralmente atrasados.


Ella funciona a semejanza de un hospital y de un presidio y abriga a Espíritus rebeldes y viciosos.


Los seres altamente moralizados  que, algunas veces, están aquí en misión, a semejanza de médicos en un hospital.


Quien consigue liberarse de vicios y pasiones y se ajusta con las Leyes Divinas sigue  para mundos de paz y regeneración.


Sepa que está en sus manos conquistar su libertad.


Dedíquese a domar su egoísmo y sus pasiones.


Experimente la aventura de actuar con honestidad, pureza y bondad e incorpore ese modo de vida en su carácter.


La Justicia Divina es infalible y lo conducirá luego a locales compatibles con su realidad intima.


Entonces, usted cambiará de idea a respecto de la miseria humana.


Comprenderá que ella es como una enfermedad.


Causa algunos dolores, más pasa, cuando es combatida con coraje.


     Redacción del Momento espirita.
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" Perdón y tolerancia son las palancas de sustentación de nuestra paz íntima "
               - Emmanuel -

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                  CARIDAD EN LA CARIDAD 

Hijos, vuestros impulsos negativos acostumbran a asaltaros, aun cuando os encontréis envueltos en las tareas de amor al prójimo. Y la susceptibilidad que os causa un compañero de ideal con el cual aún no os afináis completamente; es vuestra equivocada postura de superioridad que os es incentivada por vuestra transitoria condición de donadores; es la ilusión a que os inclinan los bienes amonedados que fuisteis llamados a administrar con parsimonia; es la justicia que os asoma a la personalidad, a través de las decisiones arbitrarias que tomáis en relación a lo que se debe dividir con los necesitados; es la palabra áspera con que os encontráis en el derecho de dirigiros a los que con vosotros cooperan en la escala menor; es la indiferencia ante la opinión de vuestro anónimo colaborador que insensatamente consideráis sin bastante lucidez para exteriorizar su punto de vista; es la censura sin caridad que efectuáis contra los que no están recortados por vuestra figura moral; es el movimiento inútil que emprendéis para apartar determinado integrante del grupo que no os corresponde a los anhelos… 
No es porque os encontráis haciendo el bien a los otros que el mal, aún subsiste en vosotros, deje de luchar por vuestra alma. 
Las tinieblas no desisten fácilmente. 
No hay quien pueda considerarse suficientemente fuerte para menoscabar la tentación. 
Hijos, cuidad para que vuestros impulsos negativos no os comprometan la alegría oriunda de la práctica del Bien. 
  Sed, pues, generosos y fraternos, principalmente con aquellos que están más próximos y que no hayan gastado tanto como vosotros. 
La caridad no atropella a nadie. 
Poned un poco más de caridad en la caridad que practicáis, no consentiréis que la luz que se os proyecte del alma lo haga con tantos trazos de sombra. 

Espíritu: Bezerra de Menezes/Médium: Carlos A. Bacelli

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   EL PERIESPÍRITU Y SUS  PROPIEDADES

El término periespíritu es un nelogismo  creado por Allan Kardec para designar al envoltorio del espíritu. Etimológicamente está constituido por peri (griego)= alrededor, spiritus (latín)= espíritu. Muchos son los vocablos utilizados para denominar a este cuerpo sutíl del alma. Los más conocidos son:

-Psicosoma: creado por André Luiz (espíritu), mediante la mediumnidad de Chico Xavier, pasa a dar nombre a esa formación sutíl, extrafísica, cuando es considerada con respecto al soma (cuerpo).
- Cuerpo espiritual, según el apostol Páblo.
- Cuerpo astral: de origen esotérico.
- Modelo organizador biológico : por Hernani Guimaraes Andrade.
- Mediador plástico: para Cudworth.
- Kama-rupa: por el budismo
- Cuerpo fluídico: según Leibnitz

Veamos algunos puntos:

1. Naturaleza del periespíritu: es el resultado de la aglutinación del fluido cósmico universal alrededor de un foco de inteligencia (alma). En cuanto etéreo, lo es con mayor o menor intensidad según el planeta y el grado de evolución del espíritu.

2. Propiedades: son muy variadas. Responde a los comandos del alma o bien se modifica por efecto de vibraciones provenientes del exterior. Identificamos en el periespíritu plasticidad, densidad, sensibilidad magnética, tangibilidad, expansibilidad y penetrabilidad, además de ottras propiedades que hacen del él un importante medio para influir sobre la totalidad de las estructuras celulares del envoltorio físico.

3. Funciones: Al mismo tiempo que cumple la función de intermediario y vínculo entre el espíritu y el cuerpo, el periespíritu interviene en la formación del cuerpo físico durante el periodo de gestación, así como suministra elementos vitales durante la existencia del cuerpo físico.

4. Otras características: el periespíritu presenta una estructura semejante a la del cuerpo material. Tiene, por lo general, la misma forma que este, solo que en otra frecuencia vibratoria. Posee por lo tanto, piernas, brazos y los restantes atributos y órganos físicos. Podrá adoptar el aspecto que prefiera (alto, bajo, con tal  cual vestimenta, etc), o bien estará sometido a los automatismos mentales que lo determinen ( con o sin deformaciones). Su apariencia puede ser densa (sin brillo) o etérea (iluminado e irradiando luz), lo que dependerá de sus características espirituales. Según su peso específico, el espíritu podrá trasladarse en volitaciones,(una de las formas en que pueden trasladarse los espíritus cuando están liberados del envoltorio físico, condicionada por su estado evolutivo. Volitar significa revolotear. Consiste en el desplazamiento por encima del suelo sin necesidad de instrumentos o vehículos)
prodigiosas o simplemente caminará como en nuestro ámbito material. Dependerá del estado mental del espíritu, que su periespíritu sea portador de determinadas enfermedades en consonancia con la falta de equilibrio de la mente, y consecuentemente, durante la encarnación su influencia alimentará un proceso degenerativo de células orgánicas.

El periespíritu, como mediador plástico tiene los componentes del cuerpo físico en una faja vibratoria diferente. Él es el cuerpo por el cual se expresa el espíritu, es decir, que todo lo que fluye de la mente es asimilado por el periespíritu. Transita por una frecuencia mucho más sutil que la base orgánica, de modo que es capaz de asimilar la energía, además de dar lugar a modificaciones de mayor intensidad que las provocadas por el cuerpo físico. El periespíritu es para el espíritu lo mismo que el cuerpo somático es para el periespíritu: ambos reciben  la influencia de la energía espiritual, y producen modificaciones. Por ejemplo, las emociones proceden del cuerpo mental y se expresan en el periespíritu en forma  de energía de cierta densidad( l que depende de la clase de emoción); desde él se irradian en dirección al cerebro del cuerpo físico, que al ejecutar esas órdenes, genera las sustancias químicas correspondientes.
  El periespíritu está vinculado además a una serie de fenómenos que acompañan al indivíduo durante sus encarnaciones. Tiene un rol importante en el proceso reencarnatorio, muchas obsesiones están cimentadas en los campos periespirituales; la mediumnidad halla facilidades para su manifestación en la capacidad expansiva del periespíritu. El proceso reencarnatorio al cual nos referimos está subordinado simultáneamente a las leyes biológicas y a las morales. Veamos:

Reencanación:Subordinada a : - Leyes biológicas- genética
                                                      -Leyes morales- genotipo espiritual 
                                                                                  (estado de conciencia)

 Genotipo espiritual- La energía del espíritu con sus emisiones vibratorias, llega a los                                     génes portadora de SUGERENCIAS E INSTRUCCIONES.

- Jason de Camargo- Educación de los Sentimientos

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Todo lo que nace proviene necesariamente de una causa, pues sin causa nada puede tener origen. 
  - Platón-

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                                 FIDELIDAD


Fidelidad tiene que ver con todo lo que signifique lealtad, confianza, fe, estamos hablando al mismo tiempo de compromiso, de obligación, de someternos al cumplimiento de aquello que por propia voluntad hemos aceptado.
La fidelidad es propia de las personas nobles, de aquellos que tienen un control sobre su voluntad y saben cumplir con los compromisos adquiridos, sin importarles el esfuerzo que deben realizar para tal fin, o los sacrificios que tengan que hacer. Una promesa hecha a un amigo, una palabra dada en un negocio, un ofrecimiento de ayuda a quien quiera que sea es lo suficientemente transcendente para no olvidarlo y mantenerse fiel, aun pese a las dificultades para no errar o fallar ante dicho compromiso y cumplirlo.
No nos comprometemos por aquello que carece de valor, sino que damos nuestra palabra o hacemos algún tipo de voto por algo que consideramos importante. Si tenemos un amigo al que nos une una gran amistad somos capaces de adquirir compromisos serios con él porque tenemos confianza en su persona, conocemos su valía, estamos seguros de lo que él haría por nosotros y en esa misma medida también hacemos lo mismo por él, es por ello que cuando se contrae un compromiso, una responsabilidad hemos de saber cumplirla. De esa forma, entre amigos por ejemplo se va ampliando y robusteciendo la confianza mutua y creando vínculos cada vez de mayor rango.
El grado de lealtad que sepamos demostrar marcará sin duda el concepto que se formen de nosotros todos aquellos con quienes nos relacionemos. Depende de nosotros el que nuestros amigos, familiares o conocidos nos tengan una mayor o menor confianza, respeto o estima y el que cuenten con nosotros para llevar algo a cabo.
Mantenerse fiel a una idea o principios supone un gran esfuerzo, hemos mantenernos sólidos y razonables y dejar de obrar por impulsos o por lo primero que nos venga a la cabeza, nos debemos a una causa y puesto que formamos parte de algo hemos de ser consecuentes con ello y luchar por responder al compromiso que supone la aceptación de una idea.
No valen las excusas o justificaciones en este terreno, no vale el “donde dije digo, digo Diego”, no, precisamente fidelidad implica superar las barreras u obstáculos que puedan surgir para cumplir los compromisos asumidos. Es preciso tener autoestima, respetarse, voluntad y honestidad para mantenerse firme ante la palabra dada. Si todo nos da igual, si no tenemos una meta trazada, algo por lo que luchar, cualquier impedimento que nos asalte bastará para dar marcha atrás y no cumplir el compromiso. Esto sólo va en detrimento de nosotros mismos.
Sin embargo si nos importa no el quedar bien únicamente, sino nuestra valía personal, si nos importan nuestros propios valores, haremos lo imposible para alcanzar el logro de nuestros objetivos. La fidelidad es algo que arranca de lo más profundo de nuestro ser espiritual, es en muchas ocasiones algo que no se puede explicar exactamente con palabras pero que tiene que ver con la fe en Dios y con la capacidad de renuncia y sacrifico en aras de una causa justa y noble.
Lealtad, fidelidad, confianza y todos sus derivados son un sentimiento espiritual que moviliza todas nuestras energías y que difícilmente pueden entender todos aquellos que sólo persiguen en sus vidas proyectos materiales, que no confían más que en sí mismos y que sólo ven a su alrededor adversarios o enemigos. Los egoístas, los ambiciosos, los envidiosos, los que no creen en nada, no pueden ser leales. Si hacen algo es por su bien, porque persiguen su propia satisfacción. En estos no se puede confiar plenamente. Para ser fiel o leal hace falta creer en algo, sentirse comprometido con un ideal, o estar imbuido de un sentimiento de que estamos aquí por y para algo y de que nos debemos hacia nosotros mismos y hacia nuestros semejantes el mayor respeto y consideración, para que no seamos capaces de faltar a nuestra esencia espiritual que es lo que nos da la fuerza y la vida.
Por medio de la fidelidad se forjan los vínculos más fuertes y solidarios entre todos aquellos que participan de un mismo proyecto, pues llega un momento en que se ponen a prueba nuestras cualidades o verdaderas intenciones a través de situaciones inesperadas, es entonces cuando demostramos si nuestra fe es fuerte y estamos dispuestos a seguir adelante, aun a pesar de renunciar a algo o tener que hacer un nuevo esfuerzo. La fidelidad une por medio del amor y de la entrega que se ofrece de uno mismo a los demás. Sin embargo cuando las personas se unen por intereses particulares se crean cadenas con las cuales los más fuertes dominan a los más débiles. Es la diferencia entre la unión espiritual por medio de la lealtad y el estar dispuesto a cumplir con los compromisos y obligaciones que a cada cual le toca, y la unión material que permanecerá mientras exista la posibilidad del beneficio particular y egoísta.
Para poder ser fieles o leales a algo, como estamos viendo, es necesario sentirse parte de un todo, una pieza dentro de una gran maquinaria, y como tal aceptar que es más importante ese todo que el “yo” de cada individuo. Es entonces cuando de forma natural y espontánea comprendemos y aceptamos que nos debemos a ese todo con todas nuestras fuerzas. Expresándolo como lo hizo un gran maestro espiritual, con toda nuestra mente, con toda nuestra alma y con todo el corazón.
Si estamos inmersos en una actividad en la que participamos junto a otras personas y además ésta es de naturaleza espiritual, tenemos que aprender a dejar a un lado nuestro yo humano, y comenzar a poner en práctica la virtud de saber confiar en los demás, poniendo como premisa que en nosotros es en quien primero se puede confiar por la lealtad que demostramos.
Fermín Hernández Hernández
© 1998 Amor, paz y caridad
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               Palabras, palabras, palabras... 
                       'Agua de Paz'

 
Cuentan que era muy común, antes de iniciar las sesiones en el Centro Espirita Luiz Gonzaga, que ocurriesen algunas discusiones a respecto de la mediumnidad, especialmente provocadas por personas poco esclarecidas sobre el asunto. 
Esa situación empezaba a provocar cierta irritación en Chico Xavier, que intentaba explicar los acontecimientos, sin que fuera comprendido por los presentes. 
En uno de los momentos de irritación, su madre se le apareció y le aconsejó acerca de una forma muy sencilla, para acabar con esas perturbaciones: 
"Para acabar con esas perturbaciones" prosigue "usa el Agua de Paz". 
Chico se alegró, pues finalmente tenía una solución para el problema . 
Comenzó a buscar la "medicina" en las farmacias de Pedro Leopoldo, un pequeño pueblo de la provincia de Minas Gerais – sin éxito. Igualmente lo buscó en la capital, Belo Horizonte, y nada. 
Dos semanas después, contó a su madre que no había podido encontrar el 'Agua de Paz', a lo que ella le contestó: 

"No es necesario viajar para buscarla. 
Este remedio lo puedes conseguir en cualquier lugar, aquí mismo. 
Cuando alguien te provoque irritación, coge un vaso con agua, bebe un poco y mantén el resto en la boca. 
No la tires, ni tampoco la tragues. 
Durante el tiempo en que persista la tentación de responder, déjala en la boca, bañando la lengua. 
Este es el agua de paz". 

Chico Xavier entendió el consejo, percibiendo que había recibido una lección de humildad: el silencio.


- Aportado por Juan Carlos Mariani-

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miércoles, 26 de octubre de 2016

EXPLICACIÓN DEL OLVIDO DEL PASADO




                 LOS ESPÍRITAS NO TEMEMOS  LOS AVANCES CIENTÍFICOS

Hay cosas a cuyo sacrificio debemos resignarnos, lo queramos o no, cuando no es posible evitarlo. Cuando el mundo avanza,sin que la voluntad de unos pocos pueda detenerlo, lo más sensato es que lo acompañemos y nos adaptemos al nuevo estado de cosas, en vez de aferrarnos al pasado y correr el riesgo de que
nos arrastre en su caída.

9. Por respeto a los textos que se consideran sagrados, ¿se debería obligar a la ciencia a que guarde silencio? Sería algo tan imposible como pretender que la Tierra deje de girar. Las religiones, sean cuales fueren, nunca ganaron nada defendiendo errores evidentes. La ciencia tiene por misión descubrir las leyes de la naturaleza.
Ahora bien, como esas leyes son obra de Dios, no pueden ser contrarias a las religiones que se basan en la verdad. Lanzar un anatema al progreso, porque atenta contra la religión, es lanzarlo contra la obra misma de Dios. Más aún, sería un trabajo inútil, porque ni siquiera todos los anatemas del mundo podrían impedir que la ciencia avance y que la verdad se abra camino. Si la religión se niega a avanzar junto con la ciencia, esta avanzará a solas.

10. Solamente las religiones estancadas pueden temer a los descubrimientos de la ciencia. Esos descubrimientos sólo son funestos para aquellas que consienten en distanciarse de las ideas progresivas y se inmovilizan en el absolutismo de sus creencias. Por lo general, se forman de la Divinidad una idea tan mezquina, que
no comprenden que asimilar las leyes de la naturaleza reveladas por la ciencia es glorificar a Dios en sus obras.

EL GÉNESIS 
ALLAN KARDEC

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"Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán” 

*. “Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi espíritu, y profetizarán” (Hechos de los Apóstoles, 2:17 y 18; y Joel, 2:28 y 29). 

. Si se considera el estado actual del mundo físico y del mundo moral, las tendencias, las 
aspiraciones, los presentimientos de las masas, la decadencia de las viejas ideas que se debaten en vano desde hace un siglo contra las ideas nuevas, no podremos dudar de que un nuevo orden de cosas se prepara y que el viejo mundo toca a su fin. 
Si hoy, suprimiendo la parte alegórica de ciertos cuadros y escrutando el sentido íntimo de 
las palabras de Jesús, comparamos la situación actual con los tiempos descritos por él, deduciendo que éstos deben indicar la era de la renovación, no se puede negar que muchas de sus profecías se están cumpliendo, por lo que podemos inferir que nos aproximamos a los tiempos anunciados, suposición confirmada en todos los puntos del planeta por los espíritus que se manifiestan. 

61. Tal como ha sido tratado (cap. I, n.º 32) el advenimiento del Espiritismo, coincidiendo 
con otras circunstancias, lleva adelante una de las más importantes profecías de Jesús, por la influencia que debe forzosamente ejercer sobre las ideas. Por otra parte, él es anunciado claramente en los Hechos de los Apóstoles: “Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán.” 
Es el anuncio inequívoco de la vulgarización de la mediumnidad, que se revela en nuestros 
días en individuos de toda edad, sexo y condición y, en consecuencia, de la manifestación universal de los espíritus, ya que sin espíritus no habría médiums. Tal cosa, se dice: llegará en los postreros días. Ahora bien, ya que no llegamos al fin del mundo, sino, por el contrario, a su regeneración, debemos entender tales palabras como: los postreros días del mundo moral que termina

(El Evangelio según el Espiritismo, cap. XXI).
ALLAN KARDEC

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PIENSO Y HABLO CONMIGO MISMO

Llevo mucho tiempo hablando solo, yo oigo una voz, y otra que no es la mía me contesta; siempre está a mi lado un personaje que interpreta mis pensamientos y da respuesta a los mismos; la verdad que es incomodo oírse sin ser oído.
Hay muchas personas que hablan solas; en la calle, en la plaza, quietas ante una farola o caminando sin parar, casi siempre en voz alta, unas veces con voz sosegada y otras con bastante énfasis, y yo me pregunto ¿qué hay en sus mentes para que sean a la vez, mármol y estatua, trigo y harina o barro y figura? A veces las conversaciones son larguísimas, parece que no tienen final. Un amigo fiel es un alma en dos cuerpos, dijo Aristóteles. O quien habla solo espera hablar con Dios, según Machado. ¿Estarán hablando con Dios, o su alma en dos cuerpos, les permite ser arte y parte de su íntimo soliloquio?
En mi caso, creo que solo me oigo yo, que como dijo Aristóteles tengo un alma y dos cuerpos, uno físico, que veo y toco y otro invisible que me acompaña a todas partes y a todas horas como si fuera mi propia sombra durante el día; mi doble, invisible no dirá nada; y de noche, como dijo un anónimo, “la noche es la sombra de Dios” si Él me oye no comentará nada tampoco. Entonces creo que mi soliloquio solo es una guerra entre dos partes de mi cerebro, el sí y el no, lo creíble y lo inverosímil.

Como dijo Antonio Machado, el hombre de cabeza mediana, enviste contra todo lo que no le cabe en la cabeza; y este puede ser mi problema, que lo que mis ojos han visto y mi inteligencia ha traducido, no está de acuerdo con la idea que tengo de la razón, que provoca el desdoblamiento de mi cerebro.

Hay personas que creen que el amor y la felicidad están fuera de sí mismas y salen a buscarlos fuera; piensan que la cosecha del amigo es mejor que la propia, o que la vaca del vecino da más y mejor leche que la nuestra; error garrafal, “nada del vecino es mejor que lo tuyo” solo ocurre que no miras con el mismo cariño lo que te pertenece que lo ajeno, y eso será tu ruina, cuando has usado los dones ajenos, los no propios, una vez, te has manchado, te has convertido en un esclavo para siempre, porque la memoria, es el enemigo mortal del descanso. Y el vecino se beneficia moralmente, porque se cree envidiado y te ofrecen sus dones y sus dotes para convertirte en su esclavo.

Dicen, que el camino se hace al andar: ¿sabes cuánto camino has recorrido para recoger parte de la cosecha del vecino, para satisfacer a tu mente equivocada y a tu cuerpo enfermo por la envidia, arruinando tu alma?, nunca lo sabrás porque tu mente estaba fuera, separada de ti, solo tu cuerpo se percató de disfrutar de esa cosecha ajena, ignorando la propia, cuando deberías saber “que el amor y la luna, cuando no crece disminuye” y que cuidando con amor tu huerto, y poniendo en él, la misma pasión que pusiste en el del vecino, tu cosecha habría mejorado, y eliminado el deseo de robar. Ahora ya es tarde, tendrás que hablar en silencio, sin esperar respuesta, porque el vecino es un advenedizo, que cultiva en huerto ajeno, mientras que tú tienes tu propio huerto, y las cosechas solo duran una temporada; cuida con cariño a tu jardinero, él recogerá las mejores flores para dártelas con amor y quizás puedas olvidar el error cometido.
Todo lo bueno y lo malo de la vida está dentro de ti, no busque nada fuera, no ayudará a tu conciencia. Haz que tus dos cerebros actúen al unísono, pensando primero y actuando después No dejes que uno de tus cuerpos actúe sin la complicidad de tus dos cerebros.
Al final todos hablamos solos, aunque tal vez nos salve el hecho de que lo hacemos en voz tan baja que no nos oye nadie, o nos resignamos a nuestros pensamientos, que tienen la desventaja de que duran poco y son incoherentes e incompletos o duran demasiado y ensimisman.
Igual ocurrió cuando tomaste parte de la cosecha del vecino, tú creías que nadie te vería, tamaño error, estabas ciega ante tan grave acto, el vecino estaba conforme con el robo, y se dejaba robar, a él no le interesa su verdura y se sentía gratificado viendo que tú te beneficiabas con sus dotes, y como lo hacías con tanta frecuencia, te consideraba una enferma a la que había de ayudar de alguna forma, a él no le importaba como, solo tú eras la manchada, además admiraba tu astucia escurridiza tratando de ocultar lo que tantos ojos estaban viendo. Solo algunos descerebrados creen que lo que ellos no quieren ver, no lo verán los demás y lo que yo no quiero oír no lo oirán otros, y que lo ajeno es propio solo con desearlo; todavía hay personas que buscan en lo ajeno lo que tienen en su casa.
Los pensamientos se pueden ocultar porque no se ven.
Los actos buenos poco se aprecian, y menos se comentan.
Pero los actos malos se ven se multiplican y se comentan.
Tú lo tienes todo, solo tienes que buscarlo dentro de ti, cultivarlo y tratarlo con cariño, la felicidad viene sola, pero hay que ir a su encuentro.
Y repito, la luna y el amor, cuando no crecen, merman.
La felicidad no viene de fuera, está dentro de ti, solo tienes que buscarla y tratarla con cariño, la sonrisa brotará fácilmente en tus labios.

Isidro Jesús

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ASIMILAR EL PRINCIPIO DE LA REENCARNACIÓN

Asimilar la ley del karma1 es bastante difícil pero todavía lo es más el percibir la ley elemental de la encarnación. Las escrituras de las épocas más antiguas se referían con frecuencia a dicho cambio de vida. Los moradores del Mundo Sutil con frecuencia han pasado información a la gente de la Tierra. La gente recuerda con frecuencia sus vidas anteriores. La reencarnación ha sido reconocida por edades enteras, pero luego esta ha sido olvidada nuevamente e incluso el sólo pensar en la ella fue prohibido. Es difícil comprender la razón de semejante lucha en contra de algo tan evidente. Algunas veces parecería que los sabios deseaban volver la atención sólo al futuro, pero dicha sabiduría sería unilateral.

La gente debería aspirar al conocimiento ilimitado. Uno no debería exigirle al ser humano que no aprenda. El ser humano no debería ser privado de su derecho al auto-perfeccionamiento. Que se sepa y se recuerde que el Maestro de la vida traza una línea entre el pasado y el futuro.

En consecuencia, no cerremos los ojos ante la realidad. La ley de la encarnación es justa. El núcleo del espíritu es inviolable y eterno. El Infinito afirma la Eternidad, y todos podemos visualizar el Infinito, lo que significa que todos podemos comprender la Eternidad.

Uno no debería negar o pasar por alto las declaraciones de los niños y niñas sobre sus vidas pasadas. Esencialmente ellos saben lo que ha ocurrido a su alrededor. Especialmente hoy en día que con frecuencia existen reencarnaciones rápidas. Muchos moradores del Mundo Sutil se apresuran en regresar y en esto está expresado el crecimiento y la aceleración de la evolución. Y en ese proceso acelerado podría ser visto el acercamiento entre los Mundos.

Existen algunos que suponen que los seres humanos están muriendo continuamente; otros saben que el ser humano está renaciendo incesantemente. Los primeros están motivados por el miedo, los últimos por la alegría. Los primeros se condenan ellos mismos a morir, los últimos reconocen la vida. Así, en gran medida el hombre predetermina su propio futuro. Uno puede estar seguro que aquel que piensa que su destino es la muerte no sabe nada acerca del Mundo Superior. Él podrá exhibir rituales externos, pero su corazón estará muy lejos de la verdad.

La afirmación de la vida es la afirmación de la Luz. El espíritu del ser humano es inmortal, pero esta simple verdad no le es cercana a la gente; ya que a ellos les importa más el cuerpo que el espíritu.

La vida obliga al ser humano a ascender, mientras que la muerte lo empuja a descender. La gente, en principio, prefiere entender a la muerte como destrucción. La existencia misma afirma una continua renovación. Todo ser humano muere para el ayer y se regenera para el mañana. Cada día ocurre una renovación de los tres principios. Cada día y cada hora el ser humano se acerca o se aleja del Mundo Superior.

Que cada uno, por la cualidad de su pensamiento, adelante su propio ascenso y su percepción del Mundo Superior.

FUENTE.: Fragmentos extraídos del libro “Aum”, por Helena Roerich
NOTA: 1) En terminología espiritista, Ley de Causa-Efecto.

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 EXPLICACIÓN DEL OLVIDO DEL PASADO 

Antes de analizar el por qué olvidamos las vidas pasadas al reencarnar, comenzaremos analizando cómo funciona la memoria. Primeramente la dividiremos en dos apartados: “La memoria ordinaria o cerebral” y “La memoria profunda o subconsciente” 

La primera son los recuerdos de cuando estamos encarnados o en estado de vigilia (despiertos), los cuales desarrollamos en el día a día y en los que prácticamente la totalidad de la población, exceptuando algún caso extraordinario, no recuerda sus vidas anteriores. Esto no nos tendría que resultar tan extraño, ya que ni siquiera recordamos cuando estábamos en el vientre de nuestra madre, ni los primeros años de nuestra infancia. Esta memoria está adaptada a las necesidades de nuestra encarnación, la podemos cultivar con nuestro esfuerzo y voluntad diaria, pero, mucho más importante que esta resulta la segunda división “La memoria profunda” el YO profundo o subconsciente en el que están gravadas todas las existencias anteriores y todas las facultades que hemos desarrollado y aprendido anteriormente. Todo queda registrado en el libro del alma, más concretamente en el periespíritu (envoltorio del espíritu), en los pliegues más profundos del ser. 

Cada espíritu tiene una vibración particular y aquellos que lo hacen al unísono se atraen. En la encarnación, esta vibración se reduce, porque la carne mucho más densa y pesada que el alma, comprime las funciones y capacidades de esta. Una vez el Espíritu haya penetrado en el cuerpecito de la naciente criatura, su capacidad vibratoria queda de inmediato reducida a la de la materia, más lenta. Tal estado se acentúa más, a medida que el Ser se ve precisado a usar del nuevo cerebro físico que le aísla, durante su existencia humana, del fondo subconsciente donde están grabados sus recuerdos. En el momento en el que el espíritu se reencarna, es decir cuando vuelve a un cuerpo, a medida que penetra en él, sus facultades se velan una tras otra; la memoria se borra y la conciencia se duerme. 

Durante el sueño dicha vibración aumenta al aflojarse los lazos que unen el espíritu al cuerpo y llega a su esplendor tras la muerte quedando libre el alma. Aquí encontramos la clave de la imposibilidad de adquirir información y recuerdos de la memoria profunda y pasarla a la memoria cerebral. En conclusión, cuando encarnamos quedan sepultados nuestros recuerdos eclipsados por la carne. Es de saber que el olvido no es una eliminación ni el borrar el casette , solo es un bloqueo nada mas . Por el contrario en el momento de la muerte, se produce el fenómeno contrario. A medida que el espíritu se desencarna, las facultades se sueltan una tras otra, la memoria se recupera, la conciencia se despierta. Todas las vidas anteriores regresan poco a poco a la conciencia del espíritu que acaba de desencarnar. 

Si tenemos en cuenta que todo evoluciona a mejor y que nos mejoramos moralmente en cada encarnación, llegamos a la conclusión de que en las vidas anteriores fuimos peores de lo que somos en la actual. La historia nos lo demuestra, ya que salimos recientemente de la barbarie. Si de por sí la vida es dura, con el recuerdo de los sufrimientos y venganzas pasadas sería insoportable. Hay que comprender que estamos en un mundo de expiación y pruebas donde venimos a corregir antiguos errores del pasado; de no ser por el olvido del pretérito, los enemigos de otras vidas se perpetuarían por los siglos, las rivalidades, el odio y la discordia se avivarían de vida en vida. Con ese recuerdo de otras encarnaciones nuestros enemigos y víctimas nos reconocerían y nos perseguirían. Vemos a nuestra misma sociedad, que no admite ni perdona a los culpables, pese haber pagado sus deudas con la justicia humana, siguen siendo rechazados. Sin ese olvido los grandes criminales estarían marcados para toda la eternidad y no tendrían la oportunidad de rectificar sus crímenes. 

Si analizamos la cuestión y somos sinceros con nosotros mismos: ¿Cuántas cosas quisiéramos todos borrar de nuestra vida actual que son otros tantos obstáculos para nuestra paz interior? Por un momento imaginemos que se multiplican todos esos tormentos. Pues eso sería el recuerdo del pasado. Demos gracias por poder empezar de cero en esta vida, de no ser así sería un suplicio para la gran mayoría de la población. Aunque esto no será eternamente así, pues a medida que el ser humano progrese moralmente, su campo psíquico se dilatará y las facultades del espíritu irán ganando terreno en la Tierra. 
Día llegará en que el recuerdo del pasado sea normal, claro que para llegar a esto tendremos que haber depurado la conciencia y no puede albergar el alma ningún resentimiento hacia ninguna persona, ya seamos agresores o víctimas. 
Realmente dicho olvido del pasado no se produce totalmente, ya que tenemos un faro que nos guía llamado intuición en el fondo de nuestra conciencia, para rescatar conocimientos profundos y llevarlos a la conciencia cerebral. Esto es lo que nos interesa recordar del pasado, las adquisiciones, logros y capacidades adquiridas, de aquí vienen nuestras habilidades, vocaciones y predisposiciones. Ahora citaremos un ejemplo: Dos personas en igualdad de inteligencia, estudian un mismo asunto, uno lo asimila muy rápido mientras que al otro le cuesta mucho trabajo comprenderlo. Esto es porque uno sólo tiene que recordarlo, entrando en acción la intuición y el otro es la primera vez que se enfrenta ante esa materia. 

Llegados a este punto analizaremos en qué circunstancias se puede dar el recuerdo de las vidas pasadas, cómo bajo una modificación de la vibración es posible llegar a esa memoria profunda. 
En primer lugar examinaremos los individuos que se acuerdan de otras vidas de una manera natural: de ciertos lugares, objetos, personas, etc. Esto se suele dar en países donde el conocimiento de la ley de la reencarnación está extendido y hay menos barreras psíquicas para que se de esta circunstancia, aunque es poco usual, ya que esto suele ocurrir si ese recuerdo es útil para su actual encarnación. En Oriente se han podido comprobar y certificar algunos casos de este tipo. 
Continuamos estudiando algunos sueños de vidas pasadas. Al dormir tenemos un desprendimiento del alma, esta más libre, puede acceder al archivo del pasado aunque se encuentra con el bloqueo vibratorio de hacer llegar esa visión del alma al cerebro del cuerpo físico . 
A continuación citaremos algunos casos de niños pequeños que dicen acordarse de cosas ya vividas. Esto tiene una explicación y es porque hasta los siete años aproximadamente el alma no se encuentra totalmente imbuida por la materia y ese pequeño desprendimiento los hace más partícipes del plano espiritual, más perceptibles y más accesibles a recuerdos de otras vidas. Los hay que narran con exactitud vidas anteriores, siendo comprobadas algunas (existen varios ejemplos en el libro El problema del Ser y del Destino de León Denis pág. 212 a 214 de ed. Kier). Según va creciendo el niño el engranaje espiritual se completa con el cuerpo, quedando el espíritu totalmente absorbido por la materia, siendo ya el recuerdo de las vidas anteriores imposible. 
A los niños no se les debe forzar la percepción espiritual, si la tuvieran hay que tratarlo como algo natural, sin darle importancia, lo habitual es que esto cese con la edad. 
Seguidamente nos centraremos en la sugestión. Con esta puede llegar a producirse un desprendimiento parcial del alma con la consiguiente modificación vibratoria que restablece la relación cerebral y la conciencia profunda; hay distintas fases, a más amplio desprendimiento, más profundo y amplio es el recuerdo. Con el regreso a la carne quedan eclipsados los recuerdos, esto es lo que comúnmente conocemos como “Regresiones”. Desde mi punto de vista sólo lo recomendaría para poder acceder al foco de alguna patología, nunca como medio de curiosidad, ya que tiene sus riesgos. La ciencia psíquica no es como las matemáticas donde dos más dos son cuatro, cada persona es diferente y si por ley natural no se produce este recuerdo, forzándolo sólo obtendremos resultados positivos si buscamos algún fin noble. 

Finalmente llegamos al desprendimiento total con la muerte del cuerpo físico, esto es la libertad para el espíritu. Aquí se producirá el recuerdo completo de todas las vidas, pero recuerde, querido lector, que la primera condición para recordar es querer recordar. Por eso nos encontramos con comunicaciones de espíritus que continúan, como en la Tierra, sin el recuerdo del pasado; ciertos dogmas religiosos son un gran impedimento a la hora de producirse este recuerdo gradual del pásado. Al comprimir nuestra mente bajo ciertas teorías que resultan ser una venda oscura para nuestras percepciones espirituales, una vez que pasamos el sepulcro. Para las personas que creen en la reencarnación y los que han alimentado el espíritu con conocimientos del más allá, les cuesta menos trabajo adaptarse y despertar las facultades espirituales después de la muerte. Vista, oído, tacto, etc., se unen y se multiplican, lo bello es mil veces más bello y lo penoso es mil veces más penoso. 
Aquí llegamos a un punto culminante del ser, ya que con la memoria acariciando las existencias anteriores encuentra el sentido de esta última encarnación que acaba de completar al encontrar en los crímenes y dolores del pasado la causa de los logros y expiaciones sufridas junto con la razón de su situación actual. Ve la correlación de sus vidas pasar, el pasado explica lo presente y deja prever el porvenir, por desgarrador que sea este examen es justo y necesario, pues puede ser el punto de partida de las resoluciones saludables y de la redención. Acaba de conocer sus aciertos y sus errores y se convierte en su propio juez. Has leído bien, no hay ningún verdugo de la inquisición, sino que para el espíritu que ya se le ha despertado su conciencia será el mismo el que tenga que enfrentar su balance. Comienza un periodo de examen y recogimiento, será dichoso por los logros obtenidos y sufrirá por los errores y las oportunidades perdidas. La conciencia del hombre recto y honesto goza de un equilibrio y una unión con las leyes de Dios, la del criminal no deja minuto de reposo. Constantemente reproduce los males causados creando una situación continua de amargura, dolor y vergüenza, siendo dominado y absorbido por esa vibración, por ese sentimiento que es peor que cualquier mal físico al no encontrarle fin. 
Tras esto llegará una nueva encarnación y así hasta que nos hayamos depurado bastante para ascender a planos mejores. El principio de afinidad lo rige todo en el plano espiritual y asigna a cada uno su lugar. 
Cuando nos centramos en una sola existencia, marcando un principio y un final, todo carece de sentido, caminamos en un laberinto con los ojos cubiertos dejándonos llevar por la fuerza de las pasiones, perdiendo oportunidades maravillosas de crecimiento espiritual. Así tan sólo tenemos una visión parcial de nuestra existencia, pero cuando subimos la montaña de la conciencia y observamos desde la cumbre la inmensidad de las existencias, la justicia divina resplandece; vemos lo que fuimos e imaginamos lo que seremos y desde esta perspectiva es desde donde tenemos que enfrentar con fuerza y valor las pruebas de esta encarnación que nos ayudarán a conocernos y a dominar nuestras pasiones. 
¿Quién puede saber más de la muerte, sino los propios muertos? Pues bien, la voz de ellos es la que nos desvela todos estos misterios de la vida diciéndonos que no tengamos miedo a la muerte, ella nos reunirá a todos un día: “Aprovechad vuestra encarnación, trabajar y amaos, dedicad cada minuto en el bien, en sed mejores cada día ya que nada se pierde. Cada nuevo amigo sincero, cada lazo de amistad que afianzáis en la Tierra perdura en la eternidad e incrementa vuestra familia espiritual. Abrid el corazón a todos vuestro hermanos”. 

Articulo extraído por Nidia Fabal de la pág. del Centro Espírita “Entre el Cielo y la Tierra.


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