sábado, 28 de noviembre de 2015

EL TRASTORNO BIPOLAR Y SU ABORDAJE MÉDICO-ESPÍRITA





   Mundos inferiores y mundos superiores 

La clasificación de mundos inferiores y mundos superiores es más bien relativa que absoluta, porque un mundo es inferior o superior con relación a los que están encima o debajo de él en la escala progresiva. 

Tomando la tierra como un punto de comparación, podemos formarnos una idea del estado de un mundo inferior, suponiendo al hombre en el grado de las razas salvajes o de las naciones bárbaras que aun se encuentran en su superficie, y que son restos de su estado primitivo. 

En los mundos más atrasados los seres que los habitan son de algún modo rudimentarios; tienen la forma humana, pero sin ninguna hermosura; los instintos no están templados por ningún sentimiento de delicadeza ni de benevolencia, ni por las nociones de lo justo y de lo injusto, la única ley es allí la fuerza brutal. Sin industria y sin invenciones, los habitantes emplean su vida en conquistar su alimentación. Sin embargo, Dios no abandona ninguna de sus criaturas: en el fondo de las tinieblas de la inteligencia yace 
latente la vaga intuición de un Ser supremo, más o menos desarrollada. 

Este instinto basta para hacer que unos sean superiores a otros, pre parando su aparición a una vida más completa, porque éstos no son seres degradados, sino niños que crecen. 

Entre estos grados inferiores y los más elevados, hay innumerables escalones, y entre los espíritus puros desmaterializados y resplandecientes de gloria con dificultad se reconocen aquellos que animaron esos seres primitivos, de la misma manera que en el hombre adulto es difícil reconocer el embrión. 

Extracto del libro: El Evangelio Según El Espiritismo, por Allan Kardec.

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EL TRASTORNO BIPOLAR Y SU ABORDAJE MÉDICO-ESPÍRITA



Dr. Roberto Lúcio Vieira de Souza *
Es habitual que los legos espíritas o espiritualistas miren hacia las enfermedades psiquiátricas e, inmediatamente, vean en ellas procesos provocados por obsesiones – acciones demoníacas o de espíritus inferiores – o sino como fruto de una mediúmnidad atormentada, creyendo, por eso, que la intervención espiritual o el desarrollo mediúmnico sean suficientes para lograr la cura de estas enfermedades. Y cuanto más severos son los síntomas presentados por el individuo, es más evidente ese convencimiento.

Pero la verdad es que el Trastorno Afectivo Bipolar o Trastorno del Humor Bipolar, antiguamente denominado Psicosis Maníaco-Depresiva, es una de las patologías más graves en el área de la Psiquiatría, alcanzando del 3 al 10% de la población mundial.

Los estudios más recientes diferencian los cuadros unipolares de depresión y manía, de los bipolares, cuya característica principal es la presencia de episodios cíclicos de depresión y manía, con intervalos de ausencia de los síntomas.

Para nosotros, los psiquiatras, hay algunas diferencias en los diversos subtipos que son importantes para la determinación de la terapia, los cuales son irrelevantes en estas líneas.

Hay mucha gente que piensa que el término “manía”, tiene relación con los caprichos y rituales que algunas personas tienen y que son característicos, según su intensidad, de uno u otro tipo de enfermedad – el “trastorno obsesivo-obsesivo”, muy diferente del Trastorno Bipolar pero que, sin embargo, se puede presentar simultáneamente en algunos pacientes. Pero en lenguaje técnico, la palabra “manía” significa euforia, esto es, alegría excesiva o patológica.

La verdad es que los trastornos del humor son un gran problema de salud pública.

Scott (1995), presentó un trabajo en el que, estimativamente, llegó a la conclusión de que un portador de este cuadro clínico en el cual la enfermedad se manifieste a los 20 años de edad, perderá 9 años efectivos de vida, 12 años de salud normal y 14 años de capacidad para el trabajo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en una investigación dirigida por Murray (1996), anunció que de las diez patologías que más incapacitaban a las personas, cinco pertenecían al fuero psiquiátrico, con la Depresión encabezando la lista y los Trastornos Bipolares en el sexto lugar.

Es de destacar que los estudios más importantes sobre la prevalencia de esta patología o la validación de los diagnósticos de “manía” y de “hipomanía” son bastante recientes, lo que significa que una gran parte de los conocimientos adquiridos están siendo revisados y ampliados, trayendo a la luz la realidad del diagnóstico hasta ahora indefinidos o mal caracterizados.

La preocupación con la mejoría de los pacientes, en la práctica, enfrenta dos obstáculos a saber: el error del diagnóstico y la insuficiencia o inadecuación de la terapia – lo que aumenta el prejuicio social, principalmente por mantener los síntomas psicóticos y por la frecuencia de los internamientos, acarreando una mayor estigmatización para los pacientes. Esto se da mucho, porque la mayor parte de los pacientes son atendidos por profesionales que no son psiquiatras y que no los envían a los especialistas.

En términos generales, podemos decir que el cuadro clínico se caracteriza por episodios de depresión y de “manía” que se intercalan, acompañados por períodos de ausencia de síntomas, en que los pacientes no aparentan sufrir de la enfermedad. Frecuentemente, estos períodos son responsables por la interrupción del uso de los medicamentos debido a la creencia de estar curado, facilitando la aparición de nuevos episodios. Es importante destacar que cada nueva crisis empeora el pronóstico de la patología, agravando los síntomas residuales en las fases de calma, volviendo más cortos los períodos entre las crisis.

Por lo tanto, la enfermedad tiene dos fases, pero los cuadros clínicos son bastante diferentes:

La depresión, que se caracteriza por una disminución de la energía, la motivación y la capacidad de sentir placer y alegría, por un humor depresivo (tristeza patológica), por una disminución del raciocinio, de la atención, de la concentración, de la memoria y de la capacidad de organización y planeamiento; por un aumento de la preocupación, así como con situaciones banales; por el aislamiento y retraimiento social; por la falta de iniciativa, de interés y de placer (anhedonia); por la pérdida o disminución del deseo sexual; por el insomnio o hipersomnias; por el aumento o pérdida del apetito; por el aumento de la sensación de cansancio; por el sentimiento de pereza; por la dificultad en realizar tareas que anteriormente hacían parte de su quehacer cotidiano, optando por quedarse la mayor parte del tiempo en la cama, con el cuarto a oscuras; por la pérdida de interés en tratar con los demás, evitando la higiene personal; por el sentimiento de pesimismo, de desánimo, de tristeza, de inseguridad, de miedo, de falta de esperanza, de baja auto-estima, de culpa exagerada, de sensación de vacío y aún por el deseo y la tentativa de suicidarse;

La manía, que se caracteriza por un aumento de la energía; por un humor irritable; por la euforia; por oscilaciones afectivas; por la disminución de la capacidad de sentir afectos negativos o de sentir empatía con el sufrimiento ajeno; por un razonamiento acelerado; por una atención focalizada, aunque el paciente no consiga mantenerla por mucho tiempo; por una disminución de la concentración; por alteraciones de la memoria, que puede abarcar el aumento de la capacidad de recordar o la disminución de esta; por súbitos cambios de pensamientos, de intereses y de conducta; por sentimientos positivos; por la verborrea (locuacidad exagerada); por una tendencia hacia el uso de malas palabras; por una irritabilidad exacerbada que genera conflictos; por la impaciencia; por la desinhibición social; por el aumento de la impulsividad; por el abuso del alcohol y de las drogas; por el aumento de los gastos, debido a la compulsión de comprar; por el aumento de la libido y por un discurso erotizado; por la disminución de la necesidad del sueño, con reducción del tiempo del mismo; por la disminución de la sensibilidad al dolor; por el aumento excesivo de la capacidad de realización; por la desorganización, confusión y actividad repetitiva. En esta fase, pueden ocurrir también la idealización y tentativa de suicidio.

En los dos cuadros pueden surgir síntomas psicóticos, siempre ligados al tipo de sentimiento dominante: en los casos de depresión, los contenidos del delirio y de las alucinaciones son de ruina; en los de manía, son de grandeza. Los delirios son más frecuentes que las alucinaciones.

El tratamiento envuelve un equipo multidisciplinar, compuesto por psiquiatras, terapeutas y trabajadores sociales. El uso de estabilizadores del humor especialmente del litio, mejora el control de los cuadros, reduciendo el número de recaídas. Aún no hay ningún tratamiento que consiga la cura, por lo que las medidas terapéuticas utilizadas son solo paliativas.

Bajo el punto de vista espiritual, el Trastorno Bipolar tiene origen en las malas acciones cometidas por el enfermo en vidas pasadas.

Cuando reencarnó, el enfermo trajo consigo la predisposición hacia la enfermedad, que generalmente aparece después de los 25 años. La carga genética es una marca que él decidió tener y que se debe a las acciones del pasado, donde recurrió al abuso de la inteligencia y a la falta de respeto por la vida.

Y es que la gran mayoría de los casos de Trastorno Bipolar están relacionados con abortos criminales, aunque también haya muchos pacientes que fueron suicidas y asesinos, en repetidas ocasiones.

Sólo por si, esta trayectoria anterior de los actuales enfermos, da pié para que puedan instalarse procesos obsesivos que envolverán sentimientos de venganza y donde aparecerán espíritus que fueron perjudicados por ellos y que aún no les han perdonado.

Como los enfermos son como “antenas averiadas” (pues por su propia dinámica psíquica, irradian sentimientos y vibraciones complicadas) y no habiendo cualquier proceso obsesivo relacionado con sus vidas anteriores (lo que no es muy habitual) pueden proporcionar una abertura para la acción de espíritus que se encuentren en su misma faja vibratoria, o si no, para los llamados espíritus oportunistas – unos y otros agravando las situaciones de esos pacientes.

S concluimos que la causa real de estos Trastornos se debe al comportamiento moral de sus portadores, se hace claro que la terapia más importante, es la de fondo moral. En realidad, la Evangelio-terapia, o sea, la utilización de la moral cristiana como instrumento para la renovación interior, es la única terapia eficaz, pues va a alcanzar el núcleo central de la enfermedad.

Muchos pacientes también presentan, concomitantemente, sensibilidad mediúmnica. Pero como no están psíquicamente equilibrados, es contraproducente llevarlos hacia las reuniones de desarrollo de la mediúmnidad, ya que muchas veces estas pueden agravar el proceso de desequilibrio, debido a las condiciones psíquicas de los enfermos.

Lo mejor y más eficaz es invitarlos a las actividades de asistencia social y aconsejarles el uso de la oración, de la lectura edificante y de la fluidoterapia (pases y agua fluidificada).

* Psiquiatra, director clínico del Hospital Espírita André Luiz, en Belo Horizonte (MG), vice-presidente de la Asociación Médico-Espírita del Brasil (AME) y autor de varios libros.

Bibliografía:
- “Da Psicose Maníaco-Depressiva ao Espectro Bipolar”. Moreno, Ricardo A. e Moreno, Doris H (coordenadores).São Paulo, 2005.
- “Transtorno Bipolar na infância e na adolescência”. Lee Fu-I (coordenador). Segmento Farma Editores.São Paulo, 2007.
- “Depressão – Abordagem Médico-Espírita”. Associação Médico-Espírita do Brasil. São Paulo, 2005.
 Traducción al Español: Oscar Cervantes Velásquez
Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís- Santa Marta – Colombia

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                   Los tuyos

Confiesas que no será difícil la relación con los demás, aquellos que forman la gran comunidad humana. Pero con los tuyos… Con aquellos que constituyen el equipo doméstico, afirmas encontrar obstáculos que se te figuran casi imbatibles para la convivencia en paz y seguridad.

Entre tanto, considera: aquellos que nos erigen como familiares son las criaturas con las cuales nos interligamos, a veces, en los más intricados compromisos.

Los tuyos son tus afectos, antagonismos, encargos y deudas del camino. Casi siempre, restos de existencias anteriores, solicitándote amor y ejemplo, apoyo y cooperación.

Cuando se te revelen como desafíos y obstáculos, ámalos y auxílialos cual se te presentan. Para eso, sin embargo, es necesario que abras el espíritu a la gran comprensión.

El padre que recibiste estimaría vivir en las más altas demostraciones de superioridad; la mujer que te acogió en los brazos desearía catalogarse en la condición de los ángeles; los hermanos que te cargan el nombre querrían ser modelos de perfección a tus ojos y los parientes en general quedarían felices desempeñando la función de tus benefactores, no obstante, son todos ellos seres humanos, falibles como nosotros mismos.

Sin duda, en algunas circunstancias surgirán errados y tal vez te decepcionen, tanto como nosotros somos pasibles de fallas, desilusionando a muchos. Ama a los que te comparten la experiencia en lo cotidiano, aprendiendo entendimiento y tolerancia.

Si problemas de convivencia aparecieren en tus áreas de acción más íntima, conserva paciencia y bondad para con los que te rodean. En cualquier dificultad, compadécete de los tuyos para que los tuyos igualmente se compadezcan de ti.

Espíritu Meimei
Médium Francisco Cândido Xavier
Extraído del libro “Palabras del corazón”

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       UNIFICACIÓN DE LAS RELIGIONES


 
      Queridos amigos, hola buenos días, son muchos  los hermanos  que no aceptan nuestra doctrina, entre ellos, muchos son amigos de toda la vida, y aunque cada uno tiene ideas sobre Dios distintas, no por eso nuestra amistad deja de ser sincera, porque hemos progresado y sabemos que el libre albedrío nos permite optar a cada uno lo que creemos más conveniente, según sobre la concepción de la vida, que hemos sentido inclinarse nuestro corazón.

     Lo que mantiene vivo el antagonismo entre las religiones es la idea de que cada una posee un dios particular y su pretensión de contar cada cual con el único verdadero y el más poderoso, que se encuentra en constante hostilidad con los dioses de los demás cultos y ocupados en combatir sus influencias.
Todo va en función de nuestro grado de adelanto, y de la edad de nuestro espíritu, un niño que está en el primer curso del colegio, no puede tener los mismos conocimientos  que uno que ya ha llegado a un grado superior, hemos de dar tiempo al tiempo, porque el discutir con personas de temas que aun no han tratado es una pérdida de tiempo. Hay que tener psicología para tratar de temas que no son conocidos por aquellos que conviven a nuestro alrededor.  De hecho la Doctrina Espirita cuenta con la simpatía de muchas personas ilustradas, que solo la exponen con aquellos que tienen conocimientos para poder tratar del tema en cuestión.

     La divulgación espirita  cuenta hoy en día, con muchos medios para esparcirse por todas partes, es una señal de que el progreso se está realizando, somos muchos los hermanos que  desde distintos puntos de la tierra sentimos en nuestro interior que ella va adentrándose en nosotros como una filosofía de vida que marca  muchas diferencias en la forma de vivir y en la relación con las personas.

     El hombre debe cooperar al progreso general y ciertos acontecimientos deben resultar de su colaboración, puede ser de utilidad,  pero no hemos de olvidar que la finalidad debe ser siempre útil, nunca para satisfacer una mera curiosidad. No todos los espíritus están encargados de divulgar la doctrina, pero sí de aplicarla en su vida, para  sentir sus efectos, y tocar los corazones de aquellos que aun no despertaron y a través de su comportamiento  sean atraídos a ella, sin forzar nunca voluntades.

     Para comprender las cosas espirituales, es decir, para tener una idea clara de las mismas como la que podemos tener de un paisaje que estamos observando, nos falta un sentido, así como al ciego le falta el sentido necesario para comprender los efectos de la luz, de los colores y de la visión. Sólo por un esfuerzo de la imaginación podemos llegar a comprenderlas, ayudados por ciertas comparaciones con cosas que nos son familiares.

     El espíritu que se encuentra sobre la Tierra, a nuestro lado, puede poseerla facultad de entender la filosofía espirita, pero puede diferir de  nosotros en comprensión, es como el que está en la cima de una montaña y contempla toda la ciudad y el que está en medio de la montaña que solo percibe una parte, todo va en función de  los conocimientos y de el grado de elevación. La visión de los espíritus no se puede comparar con la del hombre, pues su horizonte visual es otro. Precisamente ése es el sentido que nos falta para poder concebirlo: el espíritu, comparado con el encarnado, es igual al vidente en relación con el ciego. Esta percepción no se limita a la extensión, sino que comprende la penetración de todas las cosas.

     De acuerdo con la magnitud de las facultades del espíritu, el encarnado poseerá una aptitud mayor o menor para comprender las cosas espirituales. No obstante, esta aptitud no depende del desarrollo de la inteligencia, razón por la cual vemos hombres de gran saber tan ciegos para las cosas espirituales como otros lo son para las materiales.

     Los acontecimientos comunes de la vida privada son, generalmente, consecuencia de la manera de actuar de cada cual; éste triunfará con su capacidad, su prudencia, su perseverancia y su energía. Aquél, en el mismo caso, fallará en razón de su ineptitud. De manera que se puede decir que cada uno es artífice de su propio destino, el cual no está sujeto a ninguna regla ciega y fatal independiente de la persona. Conociendo el carácter de un individuo, se puede intuir con facilidad la suerte que le espera en el camino tomado.

     El hombre es libre de cumplir o no lo que le ha sido confiado y por él mismo aceptado. Si no lo hace, pierde los beneficios que hubiera podido obtener y asume la responsabilidad del retraso que resulta de su propia negligencia o mala voluntad.

     La unidad se logrará en religión como tiende a realizarse en los órdenes social, político y comercial mediante la caída de las barreras que separan a los pueblos y por la asimilación de los hábitos, las costumbres y el uso de la lengua. Los pueblos del mundo entero fraternizan ya, como las gentes de las provincias de un mismo país. Se intuye esta unidad, se la desea, y ella será lograda por la fuerza de las cosas, porque devendrá una necesidad para solidificar los lazos fraternales entre las naciones.

     Para alcanzar la unidad, las religiones deberán reencontrarse en un terreno neutral, aunque común a todas. Para ello, todas deberán realizar concesiones y sacrificios más o menos importantes, de acuerdo con la multiplicidad de sus dogmas particulares. Desde hace algún tiempo se opera un movimiento de descentralización que va adquiriendo una fuerza arrolladora.

     En el estado actual de la opinión y los conocimientos, la religión que deberá unir un día a todos los hombres, bajo una misma bandera, será la que satisfaga mejor a la razón y a las legítimas aspiraciones del corazón y del espíritu. La que no pueda ser desmentida en ningún aspecto por la ciencia positiva; la cual, en vez de inmovilizarse, siga a la Humanidad en su marcha progresiva sin dejarse aventajar; la que no sea exclusiva ni intolerante; la que emancipe a la inteligencia aceptando sólo la fe razonada; aquella cuyo código de moral sea el más puro, el más racional, el más armonioso con las necesidades sociales, el más adecuado para establecer sobre la Tierra el reino del bien, por la práctica de la caridad y de la fraternidad universales.
Cuando se convenzan que sólo hay un Dios en el Universo y que se le adore como Jehová, Alá o Dios es, en definitiva, el mismo; cuando lleguen a un acuerdo sobre sus atributos esenciales comprenderán que un ser único sólo puede tener una voluntad única, y entonces habrá llegado el momento de darse la mano como los servidores de un mismo Amo y los hijos de un mismo Padre, siendo ése el primer gran paso que ha de llevar a la unidad.
-Merchita- (EXTRAÍDO DE LA  GÉNESIS Y DE SU SENTIR.)
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“Nacer, morir, renacer, aun, y progresar siempre,  tal es la ley.”
- Allan Kardec -

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jueves, 26 de noviembre de 2015

TERRORISMO




                      Sufrimientos y Adversidades
                   


Queridos amigos, hola buenos días, el sufrimiento forma parte de nuestras vidas, el nos visita y casi siempre lo hace sin pedirnos permiso, porque si lo hiciera nunca nos parecería bien para recibirle.
Siempre el hombre camina en busca de la felicidad que se le escapa, porque la felicidad real en la Tierra no existe. Sin embargo en las vicisitudes que forman el cortejo  inevitable en nuestras vidas, es donde podríamos encontrar una felicidad relativa; porque muchas veces lo que nos parece un sufrimiento, una contrariedad, es a veces una llamada de atención, para cambiar ciertas cosas, y una de ellas la mayoría de las veces es el rumbo de nuestras vidas.
Todos hablamos de nuestras desgracias, todos la hemos experimentado y creemos conocer su carácter múltiple. Sin embargo lo que nos parece una desgracia la mayoría de las veces no lo es. Nosotros vemos la desgracia, en la miseria,  en el hogar sin fuego, en la enfermedad, en el acreedor que llama a nuestra puerta, en la cuna del niño que falleció, en la traición del amigo, en el orgullo  resentido, sobre todo del menesteroso que quisiera ser más de lo que es y solo consigue ser un pobre desvalido sin oficio ni beneficio, todo esto, y por aun muchas otras cosas, nos sentimos desgraciados  los humanos. Pero según el Evangelio esto es una desgracia para aquellos que solo ven el presente; pero la verdadera desgracia consiste antes en las consecuencias de una cosa, que en la cosa misma.
Es decir si alguna contrariedad viene a visitarnos y esta nos produce tristeza, si viéramos sus consecuencias, quizás no opinaríamos igual. Es una desgracia muy grande el perder a un hijo recién nacido, pero a cuantas madres les hemos oído decir, más valdría que no hubiera nacido, porque ese hijo, siempre está enfermo, es un maleante, un asesino, un delincuente, que les parte el corazón a todas horas. El hijo que al poco de nacer parte para la otra vida, vive los minutos que debía vivir, Dios sabe qué hacer con sus criaturas, pues sabemos que nada sucede porque si.
Muchas de nuestras alegrías, derivan en tristezas. Para juzgar una cosa, es menester ver sus consecuencias. De esto deducimos que para saber lo que es realmente feliz o desgraciado para nosotros los hombres, es preciso   transportarnos más allá de esta vida; pues todo lo que nos parece una desgracia, cesa con la vida, y encontramos su compensación en vidas futuras.
La desgracia, es el placer, la alegría, el ruido, la vana agitación, la loca satisfacción de la vanidad, que acallan nuestra conciencia, que comprimen la acción del pensamiento y que nos aturde sobre el porvenir; la desgracia es el opio del olvido al cual el hombre llamamos con todos nuestros deseos.
Las almas que son indiferentes y están dominadas por el egoísmo son las verdaderamente desgraciadas, Porque a Dios no se le engaña, no se esquiva su destino; y las pruebas más temibles que la jauría  del hombre desencadena , acechan su reposo y lo sumerge de repente en la agonía que es la verdadera desgracia.
Entonces el Espiritismo nos esclarece, y nos muestra la realidad de las cosas, nos enseña la verdad y nos marca el error que muchas veces está desfigurado por nuestra ceguera. Entonces ante la adversidad, debemos actuar como el bravo soldado que lejos de huir de la lucha, la enfrenta con valentía, agradece los improperios y los contratiempos que lo pueden ayudar a crecer, que la paz  que no puede darnos glorias ni ascensos.
¿Qué nos importa ser perdedores en la vida, si ganamos el cielo, que le importa al soldado perder sus armas en la lucha, quedarse desnudo en la adversidad si sale de ello glorioso y vencedor? ¿Qué nos importa perder los bienes materiales que son perecederos, si conseguimos entrar triunfantes por haber tenido fe y conseguimos entrar triunfantes en el reino de Dios?
Sepamos ser buenos luchadores en la adversidad, recordemos siempre, que Dios escribe derecho en renglones torcidos, cuantos ingratos mantenemos una actitud indiferente hacia hermanos que nos aman, y llegado el momento en que otro ocupa nuestro lugar y estamos a punto de perderlos, vemos su valor, y cambiamos de reacción, volcándonos en amor lo que antes era petulancia y desdén. Ese dolor, esa contrariedad, nos duele, pero es gracias a ella, que nos damos cuenta de cuánto los amamos, de lo mucho que significan en nuestras vidas, y si podemos recobrar su amor y cariño, al paso del tiempo, cuando la nube paso, agradecemos el que esa persona que intentaba ocupar nuestro lugar, nos hizo valorar a la persona que desdeñábamos y a la que no tomábamos en consideración. Dejamos de odiarla, por lo que intentaba robarnos, y la bendecimos porque es gracias a ella que nosotros despertamos. Así sucede en un montón de cosas, en el viaje frustrado, al cual no pudimos acudir por la visita inoportuna, y en el cual perecen  sus ocupantes, por un accidente siniestro.  Infinidad de cosas que nos contrarían en el momento que suceden y nos hacen sufrir, después al paso del tiempo las bendecimos, porque vemos en que derivaron. Por eso ante todas las situaciones de la vida, debemos actuar debidamente, hacer nuestra parte, de una forma civilizada, para que nunca tengamos que arrepentirnos y sentirnos desgraciados de verdad, por no haber sabido responder como un buen cristiano, que sabe resignarse y luchar ante la adversidad.
Amigos os deseo un lindo viernes, que Dios nos ilumine a todos. Un abrazo fraternal de Merchita
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Tenemos que ser lo suficientemente humildes para escuchar las opiniones ajenas, pero sobre todas las cosas debemos de tener integridad para mantenernos firmes en lo que creemos que es nuestra Mission de vida. 
Nunca debemos tener miedo de expresar nuestro criterio, aunque no todos estén de acuerdo. Caminemos nuestro propio camino aunque tengamos que hacerlo a solas de vez en cuando.
- Mercy Ingaro -
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CONCEPTO DE SALUD Y ENFERMEDAD

Siguiendo la corriente de pensamiento que determina que lo que ocurre en el cuerpo de un ser viviente es la expresión de una información de la imagen correspondiente, cuyo punto de partida es la conciencia, tenemos que salud es el resultado de la armonía entre un conjunto de funciones comandadas por el alma o inconciente, que permanecen en armonía entre sí. Así pues enfermedad es la pérdida o trastorno de esa armonía que se origina en el alma o espíritu y se manifiesta en el cuerpo físico como síntoma.
El antiguo concepto de “enfermedades del espíritu” es erróneo ya que el espíritu nunca enferma; se trata exclusivamente de síntomas que se manifiestan en el plano psíquico o conciencia individual. La medicina académica ha tratado de convencer a los enfermos de que un síntoma es un hecho fortuito y que por sí sólo no tiene significado por lo que no hay que interpretarlo sino eliminarlo. Se destinan muchos recursos para tratar órganos y partes del cuerpo dañadas, descuidando al individuo enfermo que requiere atención.14
En el libro “En el mundo mayor”, de André Luiz y psicografiado por Fco. Candido Xavier, encontramos una explicación del Instructor Calderero al respecto de una persona diagnosticada de esquizofrenia: “El sistema nervioso, que se une a la cámara encefálica a través de procesos indescriptibles en la técnica de la ciencia humana, no es más que la representación de importante sector del organismo periespiritual. La mente fallida de Fabricio, experimentando insistentes remordimientos y aflictivas preocupaciones, intoxicó esos centros vitales con la incesante emisión de energías corruptoras. Consecuentemente, se verificó lo que en buena psiquiatría podríamos designar como “lesión generalizada del sistema nervioso”. Tal desastre alcanzó, en primer lugar, las sedes de las conquistas más recientes de la personalidad, esto es, las células y los estímulos más jóvenes, que se localizan en los lóbulos frontales en la corteza motora, inutilizando temporalmente a nuestro amigo, para la meditación elevada y para el trabajo saludable, y obligándolo a retroceder en el terreno espiritual, hacia dentro de sí mismo.” La Dra. Marlene Nobre, en El Alma de la Materia, nos dice al respecto de la enfermedad llamada cáncer: “Las producciones mentales negativas generan irradiaciones impropias, semejantes a las proyecciones de rayos X o de rayos ultravioleta, que son lesivas a las células, perjudicando el trabajo sinérgico de ellas, y provocando consecuentemente, su desarticulación.”
Sólo una visión del hombre integral puede darnos la respuesta a las dolencias que afectan al hombre. Nuestro cuerpo, mente y espíritu están interconectados entre sí formando una sola unidad y un síntoma es una señal o aviso de que algo “invisible” “no palpable” reclama nuestra atención. Necesitamos ampliar nuestra visión parcial para comprender la dimensión de las cosas que nos ocurren.
Amalia Domingo Soler dice en un artículo de La Luz del Porvenir: “[…] todo tiene su razón de ser, todo tiene su historia, entonces la vida tiene un interés palpitante, entonces se estudia y se aprende en todos los hechos que se realizan en torno nuestro, se ensancha el horizonte que contemplamos y apreciamos la vida en su inmenso valor”.
Cuando un individuo comprende la diferencia entre enfermedad y síntoma, su actitud en relación a la enfermedad o la incapacidad que nos provoca, se modifica hasta el punto de participar activamente en su proceso de recuperación, dejando de luchar en contra de ella. La enfermedad se convierte en una oportunidad para aprender más de nosotros mismos y de nuestros propios procesos de transformación y evolución. “La curación- dice Carolina Myss, Intuitiva Médica15- no siempre significa que el cuerpo físico se recupera de una enfermedad. Curación puede significar también que el espíritu de la persona se libera de miedos y pensamientos negativos, hacia sí misma u otras personas, que ha tenido durante mucho tiempo. Este tipo de liberación y curación espiritual puede producirse aunque el cuerpo físico muera”.
Recordemos que nacer, crecer, morir y renacer es la base de la evolución y el aprendizaje. El objetivo de cuanto nos ocurre en la vida, es la expansión de la conciencia hacia un concepto cada vez más unitario, libertador y emancipador.
Sólo la adquisición paulatina de una conciencia responsable puede lograr cambios integrales que modifiquen de manera importante los hábitos de vida, único camino para lograr la salud”-

Elsa Lucía Arango. Médica Bioenergética.

Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

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                 TERRORISMO 

Hidra de Lerna, de la mitología griega, en su insaciable sed de sangre, resurge, en la actualidad, multiplicándose en forma de hediondo terrorismo. 

Los fantasmas del miedo, de la rebeldía, de las luchas sin cuartel, toman cuerpo en las masas alucinadas gritando venganza, sin importarles el número de vidas que sean destrozadas, ni con las formas cruentas a que sean sometidas. 

Los derechos del hombre y de la mujer, dolorosamente conseguidos a lo largo de la Historia, ceden lugar al abuso del poder desenfrenado, de la locura fanática de minorías infelices, que encienden la mecha del barril de pólvora de los odios mal contenidos. 

Entre las elevadas conquistas del desarrollo ético y moral de la Tierra, destaca la libertad, representada en las organizaciones políticas por los regímenes democráticos, veladores de la honra y del bien vivir y dejar que los demás también lo vivan. De entre esos derechos inalienables, la libertad de expresión alcanzó un nivel superior para el comportamiento humano. 

No hay, por lo tanto, límite sagrado o profano, prohibido o permitido, dependiendo, exclusivamente, del estado intelecto-moral de la sociedad y de sus ciudadanos, que optaron por lo ético, por lo saludable y por lo favorable al desarrollo espiritual de la humanidad. 

Sofista por excelencia y ético en su esencia, Sócrates defendía la libertad de expresión en un periodo de intolerancia y de sujeción, de arbitrariedades, que él condenaba, pagando con la noble existencia la elevada condición de exaltar la belleza y la verdad. 

Jesús, en su impar condición, respetó esa gloriosa conquista – la libertad de expresión – no permitiéndose quedar afectado por los desdichados comportamientos de sus opositores contumaces… Y se hizo víctima espontánea de la crueldad y lo primario de aquellos que lo temían y, en consecuencia, lo odiaban. 

Nos legó, sin embargo, en el memorable discurso de las bienaventuranzas, las directrices éticas para la conquista de la existencia feliz a través de la adquisición de la paz. 

En momento alguno limitó, torturó o luchó contra la madurez espiritual del ser humano. 

Su doctrina, conforme previó, fue sometida al talante de los poderes temporales y transformada en arma terrorista aplastante que dominó las masas humanas durante largos siglos de miedo y de horror. 

Hace poco más de 200 años, sin embargo, Francia y, después, los Estados Unidos de América del Norte desplegaron la bandera de los derechos a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad. Y hubo, desde entonces, avances incontestables en el comportamiento de los pueblos, diversas veces ahogados en la sangre de sus hijos en insurrecciones internas, en guerras internacionales, aunque con muchos intereses subalternos, para que les fuesen preservados esos soberanos derechos. 

Los temperamentos primarios, sin embargo, todavía predominantes en expresivo número de Espíritus rebeldes, incapaces de comprender los valores humanos, han impuesto su terrible y cobarde daga en actos de terrorismo, teniendo como paño de fondo las falsas y mórbidas confesiones políticas y religiosas, que dicen abrazar, esparciendo el caos, el terror, en los cuales se complacen. 

La fuerza de sus armas destructivas jamás fijará sus postulados hediondos, ya que siempre enfrentarán otras cuadrillas más nefastas y sanguinarias que los vencerán. Después del triunfo de una banda de bárbaros por un tiempo y ahí están, apeados de la dominación por disidentes no menos crueles… 

Así ha sido en la Historia en todos los tiempos. 

Los mongoles, por ejemplo, conquistaron la India, la embellecieron, realizaron esplendidas construcciones como el Taj Mahal, por el emperador Shah Jahan, la llamada fortaleza inexpugnable, guardando la ciudad y las minas de diamantes de la Colconda, mientras se mataban para mantenerse o para conquistar el trono – hijos que asesinaron a los padres o los encarcelaron, o los enviaron al exilio, como era habitual en otras naciones – para después sucumbir bajo el guante de otros voluptuosos dominadores más hábiles y más salvajes. 

Crearon armas terribles, como los cohetes con láminas afiladas y los inmensos cañones, terminando vencidos, después de algunas glorias, por las tropas inglesas que invadieron el país, sometiendo durante más de un siglo al Reino Unido, desde el reinado de Victoria. 

Más tarde, la grandeza moral de Mahatma Gandhi, con su misericordiosa no violencia, la liberó, restituyéndola a sus primitivos hijos. No obstante, después de su asesinato, la India continuó y permanece hasta hoy víctima del terrorismo político y religioso desenfrenado, sin la bendición de la paz, la dilecta hija del amor. 

Solamente cuando el amor se instale en el corazón del ser humano es que el terrorismo perverso desaparecerá y los ciudadanos de todas las patrias y de todas las confesiones religiosas se permitirán la verdadera libertad de pensamiento, de palabra y de acción. 

En efecto, ese sublime sentimiento no usará la gloria de la libertad para denigrar o castigar con el ridículo, porque respetará todos los derechos que la Vida concede a aquellos que genera y mantiene. 

Para que ese momento sea alcanzado, es urgente que todos, mujeres y hombres de bien, religiosos o no, se mantengan en armonía, se respeten mutuamente y contribuyan unos para la plenitud de los otros. 

Infelizmente, sin embargo, en la actualidad, en que predominan el individualismo, el consumismo, el exhibicionismo, ilegítimos descendientes del egoísmo, facciones terroristas degeneradas diseminarán en la Tierra el crimen y el pavor, hasta que sus comandantes y comandados sean todos exiliados a mundos inferiores, compatibles con su estado de evolución. 

Merece, igualmente, en este grave momento, recordar la frase de Jesús: - ¡Yo he vencido al mundo! (Juan, 16:33) 

Todos desean, por ignorancia, vencer en el mundo. 

Él no fue un victorioso en el escenario engañoso del mundo, sino el triunfador sobre todas sus aún perversas imposiciones. 

El terrorismo pasará como todas las victorias de la mentira, de las pasiones inferiores y de la violencia, porque sólo el amor es portador de perennidad. 

Vianna de Carvalho. 

(Página psicografiada pro el médium Divaldo Pereira Franco, en la sesión mediúmnica de la noche del 7 de enero de 2015. (Cuando ocurrió el ataque terrorista en París), en el Centro Espírita Camino de la Redención, en Salvador, Bahía). 

Traducción: Johnny M Moix

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La búsqueda de Dios 

En todas las épocas de la Humanidad, no hubo cultura, pueblo, tradición que no tuviese un profundo sentimiento acerca de la Divinidad. 

Al principio, ese Ser superior era confundido con Sus obras. Por eso, la idea era que había muchos. Eran dioses en acción la tempestad, las tormentas marinas, la erupción del volcán. Por otras partes, eran concebidos como casi humanos en su aspecto, en sus pasiones, deseos, anhelos. 

En la dificultad de trascender al pensamiento, la idea de la Divinidad no se apartaba de lo que estaba al alcance de los sentidos. Fue la madurez frente de la vida que permitió una comprensión del monoteísmo, de un Dios Creador de todo y de todos. 

Sin embargo, todavía se tenía la concepción de ese Dios como vengativo, capaz de imponer castigos; un Dios que se quedaba al acecho de las minucias de la vida de los hombres, condenando a unos y otros según Su estado de ánimo. Como un ser en constante vigilancia, la idea de Dios era de alguien a quien temer considerando que, en cualquier momento, Su ira podría caer sobre la Humanidad por cualquier infracción cometida. 

* * * 

Entonces, Él llegó. Vino de las tierras de Galilea, cantando la grandiosidad de las obras de Dios y llamándolo Padre. 

Como el Hermano Mayor enseñando la lección a los más pequeños, trajo el mensaje de que el Padre es misericordia y bondad, proveyendo a todas las necesidades de Sus hijos. A partir de Su mensaje, dejamos de temer a Dios. Empezamos a buscarlo como al Padre siempre dispuesto a ayudar y apoyar a los que creó y sostiene por amor. Y es ese Jesús que nos llama a cumplir con nuestra parte, asumir nuestra responsabilidad delante del mundo, no acomodándonos en el ocio improductivo. 

Nos alerta para que no caigamos en la ilusión de un Dios de milagros infantiles, que dispone favorablemente, a cambio de pequeños obsequios y ofrendas. Sin embargo, también calma nuestro corazón diciéndonos que no nos inquietemos por el mañana, porque cada día tiene su propia preocupación. 

A partir de entonces comenzamos a entender la grandeza de Dios y Su Providencia. E, incluso cuando imaginamos que algo nos falta, la aparente carencia es nada más que la oferta de la Divina Providencia creándonos oportunidades de crecimiento. 

Es verdad que seguimos entendiendo a Dios de maneras diferentes, cada uno de acuerdo a sus valores y necesidades íntimas. Sin embargo, antes del Galileo, nadie había cantado, con tanta claridad, las glorias del reino de los cielos, los recursos de la Divina Providencia y Su bondad insuperable. Además, nadie después de Él logró vivir en tal pureza las enseñanzas del Padre, como ejemplo incomparable. 

Así, caminar hacia Dios es atracción inevitable, pues traemos Su esencia en nuestra intimidad, como hijos de Él. Sin embargo, no llegaremos al reino de los cielos sino a través del Pastor Celestial, Jesús. Al presentarse como el Camino, la Verdad y la Vida, Él se establece como derrotero seguro para que logremos entender a Dios en plenitud, edificando Su reino en la intimidad de nuestro corazón. 

Redacción del Momento Espírita. 


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nos dijo que somos la luz del mundo y dejó la orientación de