miércoles, 29 de octubre de 2014

El porvenir del Espiritismo


EL PORVENIR DEL ESPIRITISMO

      En cuanto al porvenir del Espiritismo, los espíritus afirman unánimamente que el triunfo está cercano, a pesar de los obstáculos que se le oponen. Esta profecía les resulta fácil, en principio, porque la propagación es obra personal de ellos. Ayudando al movimiento o dirigiéndolo, saben bien lo que deben hacer. Y en segundo término, les basta abarcar un período de corta duración para ver en él a los poderosos auxiliares que Dios enviará y que no tardarán en manifestarse. 
  Sin necesidad de ser espíritus desencarnados, vosotros, espíritas, podéis transportaros con vuestra imaginación treinta años en el futuro para encontraros en medio de la generación que se eleva. Considerad, entonces, lo que sucede hoy, seguid la marcha progresiva y veréis agotarse en vano esfuerzos a quienes se creen convocados para destruir al movimiento. Los veréis desaparecer poco a poco de la escena, al lado del árbol que crece y cuyas raíces se extienden cada día un poco más. 

12. Los acontecimientos comunes de la vida privada son, generalmente, consecuencia de la
manera de actuar de cada cual; éste triunfará con su capacidad, su prudencia, su perseverancia y su energía. Aquél, en el mismo caso, fallará en razón de su ineptitud. De manera que se puede decir que cada uno es artífice de su propio destino, el cual no está sujeto a ninguna regla ciega y fatal independiente de la persona. Conociendo el carácter de un individuo, se puede intuir con facilidad la suerte que le espera en el camino tomado.
13. Los acontecimientos que se relacionan con los intereses generales de la Humanidad se
encuentran reglamentados por la Providencia. Cuando algo se halla en los designios de Dios, ha de cumplirse, ya sea de una manera o de otra. Los hombres ayudan a su ejecución, pero ninguno es  indispensable, ya que de lo contrario Dios estaría a merced de sus criaturas. Si quien está encargado de una misión comete errores, otro vendrá a reemplazarlo. No existe la misión fatal, obligatoria.

EL GÉNESIS -ALLAN KARDEC
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CAUSAS ACTUALES DE LAS AFLICCIONES

4. Las vicisitudes de la vida son de dos especies, o si se quiere, tienen dos orígenes muy diferentes que conviene distinguir: unas tienen su causa en la vida presente y otras fuera de ella.
Remontando al origen de los males terrestres, se reconocerá que muchos son la consecuencia natural del carácter y de la conducta de aquellos que los soportan.
¡Cuántos hombres caen por sus propias faltas! ¡Cuántos son víctimas de su imprevisión, de su orgullo y de su ambición! infelices los medios de ganarse la vida con su trabajo, como las deformidades, el idiotismo, la imbecilidad, etc.
Aquellos que nacen en semejantes condiciones, seguramente,nada hicieron en esta vida para merecer una suerte tan triste, sin compensación y que no podían evitar, impotentes para cambiar por sí mismos y que les deja a merced de la conmiseración pública.
¿Por qué, pues, seres tan infelices, mientras que a su lado, bajo un mismo techo, en la misma familia, otros son favorecidos bajo todos
los aspectos?
¿Qué decir, en fin, de esos niños que mueren en edad temprana y no conocieron de la vida más que el sufrimiento?
Problemas que ninguna filosofía pudo resolver aún, anomalías que ninguna religión pudo justificar y que serían la negación de la bondad, de la justicia y de la providencia de Dios, en la hipótesis de que el alma sea creada al mismo tiempo que el cuerpo y que su
suerte esté irrevocablemente fijada después de una estada de algunos instantes en la Tierra. ¿Qué hicieron esas almas que acaban de salir de las manos del Creador, para soportar tantas miserias en este mundo y merecer en el futuro, una recompensa o un castigo
cualquiera, cuando no pudieron hacer ni bien ni mal?
Sin embargo, en virtud del axioma de que todo efecto tiene una causa, esas miserias son efectos que deben tener una causa; y desde que se admita un Dios justo, esa causa debe ser justa, luego precediendo siempre la causa al efecto y puesto que aquella no está en la vida actual, debe ser anterior a ella, es decir, pertenecer a una existencia precedente. Por otro lado, no pudiendo Dios castigar por el bien que se hizo, ni por el mal que no se hizo, si somos castigados, es porque hicimos mal; si no hicimos mal en esta vida, lo hicimos en otra. Esta es una alternativa de la que es imposible evadirse y en que la lógica dice de que lado está la justicia de Dios.
El hombre, pues, no es castigado siempre o completamente castigado, en su existencia presente; pero nunca se evade a las consecuencias de sus faltas. La prosperidad del malo sólo es momentánea y si no expía hoy, expiará mañana, mientras que el que sufre, sufre por expiación de su pasado. La infelicidad que en un principio parece inmerecida, tiene su razón de ser y el que sufre puede decir siempre: “Perdóname, Señor, porque he pecado”.

7. Los sufrimientos por causas anteriores, son, con frecuencia,como los de las faltas actuales, consecuencia natural de la falta cometida; es decir, que por una injusticia distributiva rigurosa, el hombre sufre lo que hizo sufrir a los otros; si fue duro e inhumano,
podrá a su vez ser tratado con dureza y con inhumanidad; si fue orgulloso, podrá nacer en una condición humillante; si fue avaro,egoísta, o si hizo mal uso de su fortuna, podrá ser privado de lo necesario; si fue mal hijo, podrá sufrir con sus propios hijos, etc.
Así se explican, por la pluralidad de existencias y por el destino de la Tierra como mundo expiatorio, las anomalías que presenta la repartición de la felicidad y la infelicidad entre los buenos y malos en este mundo. Esa anomalía no existe en apariencia, porque se toma su punto de vista desde la vida presente;pero si uno se eleva con el pensamiento de manera que pueda abarcar una serie de existencias, se verá que cada uno recibe la parte que se merece, sin perjuicio de la que le es dada en el mundo de los Espíritus y que la justicia de Dios jamás es interrumpida.
El hombre nunca debe perder de vista que está en un mundo inferior, donde sólo es mantenido por sus imperfecciones. A cada vicisitud debe decirse que si perteneciese a un mundo más elevado,eso no ocurriría y que de él depende no volver más a este mundo,
trabajando por su perfeccionamiento.

8. Las tribulaciones de la vida pueden ser impuestas a los Espíritus endurecidos o muy ignorantes para hacer una elección con conocimiento de causa, pero son elegidas libremente y aceptadas por los Espíritus arrepentidos, que quieren reparar el mal que hicieron e intentar hacerlo mejor. Tal como aquél que habiendo hecho mal su tarea, pide que se le permita empezarla de nuevo para no perder el beneficio de su trabajo. Estas tribulaciones son, pues, a la vez, expiaciones por el psoportado en este mundo sea, necesariamente, el indicio de una falta determinada; con frecuencia, son simples pruebas escogidas por el Espíritu para acabar su depuración y apresurar su adelantamiento. Así, la expiación sirve siempre de prueba, pero la prueba no es siempre una expiación; pruebas o expiaciones,son siempre señales de una inferioridad relativa, porque lo que es perfecto no tiene necesidad de ser probado. Un Espíritu puede, pues, haber adquirido un cierto grado de elevación, pero queriendo avanzar más aún, solicita una misión, una tarea a cumplir, por la que será tanto más recompensado si sale victorioso, cuanto más penosa haya sido la lucha. Tales son, especialmente, esas personas de instintos naturalmente buenos, de alma elevada, de nobles sentimientos innatos, que parece que nada trajeron de malo de su existencia precedente y que sufren con una resignación muy cristiana, los mayores dolores, pidiendo a Dios para soportarlos sin lamentaciones. Por el contrario, se pueden considerar como expiaciones las aflicciones que excitan las quejas y conducen al hombre a revelarse contra Dios.
El sufrimiento que no excita lamentaciones, sin duda, puede ser una expiación; pero más bien es un indicio de que fue escogido
voluntariamente y no impuesto, y la prueba de una fuerte resolución,lo que es señal de progreso.

10. Los Espíritus no pueden aspirar a la felicidad perfecta sino cuando son puros; toda mancha les cierra la entrada en los mundos felices. Lo mismo sucede a los pasajeros de un navío  infestado por la peste, a los que les está prohibido entrar en una ciudad hasta que se hayan purificado. Los Espíritus se despojan poco a poco de sus imperfecciones en sus diversas existencias corporales. Las pruebas de la vida adelantan cuando se sobrellevan bien; como expiaciones, borran las faltas y purifican; es el remedio que limpia la llaga y cura el enfermo; cuanto más grave es el mal,más enérgico debe ser el remedio. El que sufre mucho, debe decirse que tenía mucho que expiar y alegrarse de curar muy pronto; depende de él hacer este sufrimiento provechoso con su resignación y no perderle los frutos con las lamentaciones, sin lo cual tendría que empezar de nuevo.asado que castigan y pruebas para el porvenir que preparan. Rindamos gracias a Dios que en su bondad concede al hombre la facultad de la reparación y no lo condena irrevocablemente por la primera falta.

9. Entre tanto, no es necesario creer que todo sufrimiento soportado en este mundo sea, necesariamente, el indicio de una falta determinada; con frecuencia, son simples pruebas escogidas por el Espíritu para acabar su depuración y apresurar su adelantamiento. Así, la expiación sirve siempre de prueba, pero la prueba no es siempre una expiación; mas, pruebas o expiaciones,son siempre señales de una inferioridad relativa, porque lo que es perfecto no tiene necesidad de ser probado. Un Espíritu puede, pues, haber adquirido un cierto grado de elevación, pero queriendo avanzar más aún, solicita una misión, una tarea a cumplir, por la que será tanto más recompensado si sale victorioso, cuanto más penosa haya sido la lucha. Tales son, especialmente, esas personas de instintos naturalmente buenos, de alma elevada, de nobles sentimientos innatos, que parece que nada trajeron de malo de su existencia precedente y que sufren con una resignación muy cristiana, los mayores dolores, pidiendo a Dios para soportarlos sin lamentaciones. Por el contrario, se pueden considerar como expiaciones las aflicciones que excitan las quejas y conducen al hombre a revelarse contra Dios.
El sufrimiento que no excita lamentaciones, sin duda, puede ser una expiación; pero más bien es un indicio de que fue escogido
voluntariamente y no impuesto, y la prueba de una fuerte resolución,lo que es señal de progreso.

10. Los Espíritus no pueden aspirar a la felicidad perfecta sino cuando son puros; toda mancha les cierra la entrada en los mundos felices. Lo mismo sucede a los pasajeros de un navío infestado por la peste, a los que les está prohibido entrar en una ciudad hasta que se hayan purificado. Los Espíritus se despojan poco a poco de sus imperfecciones en sus diversas existencias corporales. Las pruebas de la vida adelantan cuando se sobrellevan bien; como expiaciones, borran las faltas y purifican; es el remedio que limpia la llaga y cura el enfermo; cuanto más grave es el mal,más enérgico debe ser el remedio. El que sufre mucho, debe decirse que tenía mucho que expiar y alegrarse de curar muy pronto;depende de él hacer este sufrimiento provechoso con su resignación y no perderle los frutos con las lamentaciones, sin lo cual tendría que empezar de nuevo.

Tomado del Evangelio Según el Espiritismo

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PRESENTIMIENTO DE LA MUERTE
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El Espíritu, cuando está parcialmente desligado de la materia aunque sea en relajamiento profundo, algunas veces tiene la intuición del día de su desencarnación, cuando está preparado para tal revelación. Muchos saben hasta el día cierto, e incluso la hora, de su desenlace espiritual. Eso acontece en todas las religiones e incluso en filosofías espiritualistas.
Quien siente esa verdad, la alimenta, sin duda. Jesús fue un marco de esa práctica, cuando anunció todo lo que debería acontecer con El. Más allá del presentimiento de la muerte, existen tambien otras revelaciones, como desastres, muerte de parientes y de amigos. Esa será la mediúmnidad del futuro, cuando las revelaciones nos vendrán por los procesos de la intuición.
No hay secretos para el alma libre, o para la que queda libre, aun mismo estando moviéndose en la carne. El Espiritismo nos muestra todas las modalidades, como el Maestro hizo con los discípulos, para desenvolver o despertar las facultades espirituales que duermen en el centro de la vida. si pudiésemos recopilar en libros todos los casos acontecidos en todo el mundo, tendríamos varios volúmenes, porque todos los días acontecen en todos los países esas revelaciones, como, tambien, de personas que, en estado de catalepsia, visitaron el otro mundo, el mundo de los Espíritus, acordándose de todo lo que con ellas sucedió.
Lo que falta a la humanidad es madurez de conciencia para sustentarse, pasando a vivir las enseñanzas de Jesús, que confirma el intercambio entre los dos mundos, la reencarnación y, en fin, todas las enseñanzas de la Doctrina Espirita, que trilla junto a la verdad.
No es revelados a todos los seres el día de su muerte, porque crearía confusión en el medio de los hombres, sin debida preparación.les falta la educación espiritual para tal anuncio en masa.
Solamente con el tiempo, los Espíritus Superiores deberán usar el espacio para los avisos de este orden. Hemos de considerar, en esta fase por la que pasa la humanidad, el momento de grandes pruebas, cuando las almas se encuentran aturdidas, y sus corazones creen y descreen, hacen y deshacen, afirman y niegan, bendicen y maldicen.
Jesús es la firmeza de la humanidad. Este es el siglo de la confusión, después de la cual nacerá la estabilidad en los corazones afligidos. La Doctrina Espirita vino a cuidar de las criaturas perdidas en olas bravías, y ella es capaz de conducirlas a la playa, en la extensión de su harmonía para que todos tengan paz en el corazón, y la conciencia reciba la tranquilidad que no perturba. Después, de calmarla, las revelaciones en el sentido de la muerte, en ese o aquel día, no van a causar disturbio alguno al alma y, si, alegría, por volver a la verdadera patria, donde podrá encontrar, allí esperándole, a los viejos amigos y familiares que le procedieron por los portales del túmulo.
El Espíritu, estando desprendido de la materia, tiene su visión expandida y sus conocimientos ampliados, de tal suerte que la vida le aparece de la existencia de Dios. Eso, cuando el pasa a conocer un poco de la verdad. Debemos idear pensamientos valiosos, meditar en la nobleza de la vida, y pasar a vivir copiando la vida de Jesús, porque Dios nos asiste por muchos medios, en la Tierra, El se firma en la personalidad de Cristo, que fluye vida para todos nosotros con más intensidad de amor. El amor es la explosión de la vida, en el centro de las vidas, donde domina Dios y brilla Cristo.

Miramez / João Nunes Maia.
Libro: Filosofía Espírita – Volumen IX

martes, 28 de octubre de 2014

Los peligros de la Mediumnidad

Práctica y peligros de la mediumnidad 

Después de haber negado durante mucho tiempo la realidad de los fenómenos espíritas, algunos de sus contradictores, ya vencidos por la evidencia, cambian ahora de táctica y nos dicen: Sí, el Espiritismo es una verdad, pero la práctica de él está llena de peligros. No puede negarse que el Espiritismo ofrece ciertos peligros para los imprudentes que, sin estudios previos y sin preparación, sin método y sin una eficaz protección se entregan a la investigación de lo oculto. Haciendo de la experimentación un juego, una diversión frívola, no logran más que atraerse los elementos inferiores del Mundo Invisible, cuyas influencias fatalmente sufren. No obstante, se ha hablado de estos peligros con marcada exageración. Naturalmente que, como en todo, es bueno tomar ciertas precauciones. La Física, la Química, la Medicina exigen prolongados estudios, y el ignorante que sin preparación alguna pretendiese manejar sustancias químicas, tóxicas o explosivas, expondría a serios peligros su salud y aun su propia vida.
No hay en este mundo una sola cosa que no sea buena o mala, según el uso que de ella se haga. En todo caso, es injusto hacer notar el lado malo de las prácticas espíritas sin señalar, al mismo tiempo, los beneficios que de las mismas se extraen, los cuales son mucho más importantes que los abusos y las decepciones. No hay progreso ni descubrimiento que no haya realizado con algún peligro para el hombre. Si los pueblos, desde los tiempos más antiguos, no se hubieran atrevido a cruzar los mares porque la navegación ofrecía grandes riesgos, ¿qué hubiera sucedido?
La humanidad, fraccionada en mil familias, hubiera vivido confinada en los continentes, desaprovechando los beneficios inmensos que logra ahora con los viajes y el comercio. El Mundo Invisible es también un vasto océano profundo, sembrado de escollos, pero también lleno de riquezas y de vida. Tras el velo del Más Allá se agita una multitud innumerable que tenemos mucho interés de conocer, pues en ella está depositado el secreto de nuestro porvenir. De ahí la necesidad de estudiar y explorar ese Mundo Invisible, requiriendo la contribución de las fuerzas y los recursos inagotables que encierra, tan ricos y poderosos, que los de la Tierra han de parecernos cada día más escasos y mezquinos. Por otra parte, aun suponiendo que nosotros pudiésemos desinteresarnos del Mundo Invisible, no por eso dejaría él de interesarse por nosotros. Su acción sobre la humanidad es constante, estamos sometidos a sus influencias y sugerencias. Quererlo ignorar, es quedarnos voluntariamente desarmados ante él. Mientras que, mediante un estudio metódico, aprendemos a atraer sobre nosotros las fuerzas bienhechoras, los auxilios y las influencias buenas que contiene; aprendemos a alejar a las fuerzas nefastas, reaccionando contra ellas por medio de la voluntad y la plegaria. Todo depende de la manera cómo se empleen y la dirección que se imprima a nuestras fuerzas mentales.
¡Cuántos y cuántos males, cuya causa no conocemos, dado que ignoramos estas cosas, podrían evitarse por medio de un estudio profundo y consciente del Mundo Invisible! La mayoría de los neuróticos y de los alucinados, que trata sin éxito alguno la Medicina oficial, no son más que enfermos de obsesión, susceptibles de ser curados por medio de las prácticas espíritas y magnéticas. Dios ha puesto al hombre en medio de un océano de vida, de un mar inagotable de fuerzas y de potencias, dándole además la inteligencia, la razón y la conciencia para que aprenda a conocer y conquistar esas fuerzas, utilizándolas en su bien. Por medio de este constante ejercicio llegaremos a desarrollar completamente nuestro Ser, estableciendo su imperio sobre la Naturaleza, el dominio del pensamiento sobre la materia, el reino del Espíritu sobre el mundo. Es ése el más sublime y elevado objetivo que podemos dar a nuestras existencias. En vez de apartar de él al hombre, enseñémosle a caminar a su encuentro sin ninguna duda. Estudiemos, escrutemos el Universo en todos sus maravillosos aspectos, bajo todas sus formas. El saber es el bien supremo, pues de la ignorancia provienen todos los males.
Leon Denis
Extraído del libro "En lo invisible"


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           LOS PENSAMIENTOS 
                             ( COMUNICADO ESPIRITUAL)

Es muy importante entender que todo lo malo que pensemos nos puede causar problemas, ya sea propiamente mental o propiamente físico. El pensamiento es fuerza creadora y es muy importante estar pendiente con todo pensamiento malo, tendremos una reacción desorganizada en nuestra propia mente y en nuestro cuerpo físico. Todo lo que pensamos causa esa reacción dentro de nosotros que además tenemos que sumar que nuestro pensamiento si lo creamos con una vibración mental baja se unirá inmediatamente a otros de igual condición, de lo contrario, si son pensamientos buenos, eso hace que nuestra condición vibratoria sea mejor, mas elevada, uniendo nuestros pensamientos a otros pensamientos mejor organizados y más sanos.

Tenemos que comprender que nuestra mente siempre está generando pensamientos que su fuente esta en el espíritu, en nuestra alma, por lo tanto, es importante que siempre pongamos especial atención con lo que pensamos, pues mientras pensamos esos pensamientos se van extendiendo a nuestro alrededor y hace que atraiga a otros que piensan igual, es como si todo lo que pensamos lo dijéramos a través de un altavoz, lo escucharía cualquiera en su radio de acción. Todo pensamiento atrae a otro pensamiento igual, y como a nuestro alrededor tenemos un mundo espiritual, esos espíritus que piensen igual vendrán a nuestro lado por la ley de afinidad, esto es, todo individuo pensante atrae a otro igual.

En la actualidad no se tiene muy presente lo que la criatura humana piensa, pues mientras nosotros pensamos creamos como una especie de atracción que vendrán con nosotros haya donde estemos. Nuestros pensamientos deben de ser siempre observados y siempre tenemos que tener prudencia, nunca hablemos mal de nadie, pues esos pensamientos tóxicos pueden perjudicar a la persona pero también ese mal que provocamos, toma mucha atención, volverá a nosotros con inquietudes o con mal estar. Por eso no hablemos mal de nadie, no odiemos a nadie, tengamos nuestro pensamiento más elevado, no tenemos que preocuparnos que otros hablen mal de nosotros, o que otros nos odien, eso no es lo importante, lo importante es que nosotros no lo hagamos, porque los pensamientos que creamos y pensamos mal de alguien eso lo creamos nosotros y todo mal que se crea vuelve a la fuente, también eso ocurre con buenos pensamientos que nos generaran tranquilidad y mas felicidad disponiendo poco a poco de una mente sana.

Por esto, siempre tenemos que intentar gobernar lo que pensamos, entender que todo nuestro pensamiento alejado de las enseñanzas de Jesús, nos puede causar sufrimientos y que todo pensamiento bueno nos dará calma. Siempre buscamos un medico cuando sentimos dolor en nuestro cuerpo, entre tanto, busquemos a Jesús para nuestra alma, con pensamientos buenos y más sanos. Si no hacemos determinadas cosas para no dañar nuestro cuerpo, si comemos cosas sanas para no engordar, si hacemos deporte para estar más sanos, si cuidamos nuestra imagen, con peinados modernos, con maquillaje y bronceados para resaltar nuestra elegancia y compramos vestidos y trajes para tener una imagen elegante, si cuidamos todo lo exterior y no procuramos cuidar nuestro interior, nuestro pensamiento, entonces nuestro exterior comenzara a dañarse en cualquier momento, porque pensamientos negativos producen enfermedades en el cuerpo, la cólera perjudica el corazón, la tensión, la ansiedad, enferma el estomago, todo lo que pensemos si está mal enfocado causara un dolor en nuestro organismo.

Por esta razón y por muchas otras tengamos presente que cuidar nuestro exterior es necesario, pero nuestro interior es imprescindible. Comencemos a tener pensamientos saludables, y si tenemos rencor, la envidia, los celos, el odio, tengamos cuidado y no los mantengamos en nuestro interior, tengamos siempre una actitud positiva en frente de la vida y vivíamos siempre con alegría confiando en Dios y nunca nos dejemos arrastras por la tristeza ni por el desaliento, pues esta, también, nos pueden arrastrar a la depresión que es como una bomba en nuestro interior que siempre tenemos que evitar. Confiemos en Dios y aprendemos de Jesús.

Espíritu Rafael.


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   LAS REFLEXIONES DE MERCHITA


Queridos amigos, si miramos un poco para atrás, y abrimos de par en par nuestra ventana al exterior, vemos que las cosas no son iguales, el horizonte es distinto, se ha mejorado o empeorado, seamos optimistas y veamos la vida como un precioso regalo, una gran oportunidad para luchar en el campo de nuestras propias batallas.
Sabemos que la historia  nos muestra los  numerosos siglos que fueron precisos  para llegar al grado de civilización que hemos llegado. Sin embargo observamos que el avance material ha sido grandioso, pero los hombres aún seguimos siendo imperfectos, espiritualmente aún hemos avanzado muy poco, las virtudes escasean aún en muchos hombres y el vicio es el causante de que ellas no florezcan; el egoísmo sofoca el amor. Todos mantenemos una lucha en la sociedad donde nos desarrollamos, siendo muchas veces victimas o mártires; y en eso consiste el mérito y el progreso  para los Espíritus encarnados en la Tierra.
Todos hemos de procurar hacer el bien  para progresar y en eso estamos, manteniendo una lucha  interna, del hombre nuevo que somos ahora, con el hombre viejo que fuimos, y es cierto que todos los que nos rodean  se benefician de ese esfuerzo pues poco o mucho ellos progresan también con nuestros buenos ejemplos y con nuestra buena forma de actuar y de comportarnos.
Un día,  no muy lejano, cuando volvamos al otro lado de la vida, si hemos trabajado y hemos conseguido ser mejores personas, no necesitaremos  volver más al planeta Tierra a no ser que sea con una misión, como guía de la humanidad.
El Espiritismo es una ciencia eminentemente práctica, que enseña a los hombres las dos grandes virtudes sobre las cuales reposa toda la moral humana y sabemos que esta es la justicia  y la solidaridad, y ello no es otra cosa,  que el progreso en el orden moral.
Muchos nos preguntamos alguna que otra vez, ¿Dónde está la recompensa del bien cumplido? Y  esta es el propio bien,  un bien hecho, nos da un estado de gozo, de alegría interna, de satisfacción. Al igual que cuando hacemos el mal, nuestra conciencia se encarga de martirizarnos, el remordimiento, nos hace estar inquietos, pesarosos, amargados, sin tranquilidad.
El hombre  es para sí mismo su propio  compensador o su propio verdugo. Dios no castiga ni recompensa a nadie. Sabemos que una ley inmutable, una justicia inmanente presiden el orden del universo y las acciones del hombre. Todo los actos que cometemos encierran sus consecuencias. Dios deja al tiempo el cuidado de realizarlas.
El cielo o el infierno están en nuestras conciencias, todos traemos en el alma  nuestra alegría o sufrimiento,  la gloria o la miseria, conforme a los méritos o deméritos.
El Espiritismo nos torna mejor al darnos una noción clara de la vida, de nuestro destino, y esto hace que poco a poco estemos educándonos moralmente en sí mismos, individualmente  y también socialmente, tratando ser mejores con nuestros hermanos.
Nosotros como espiritas sabemos que nos podemos  poner en comunicación con el mundo invisible, estamos desarrollando la mediúmnidad pues sabemos que ella está en germen en cada uno de nosotros.
La mediúmnidad constituye  una serie de fenómenos psíquicos y espirituales. Recordemos que las leyes del universo están en total armonía, y que, consecuentemente, nosotros que somos espíritus, solo nos podemos comunicar  con el mundo de los espíritus por los sentidos del espíritu.  Es un sexto sentido, que completa la naturaleza humana, es la percepción espiritual, es la mediúmnidad.
Todos podemos perfeccionar la mediúmnidad, si la poseemos ostensivamente, que es cuando en realidad nos podemos catalogar de médiums. Ella es desenvuelta por el ejercicio, por el entrenamiento, por la experimentación. Pero es preciso para eso dejarnos dirigir por los propios Espíritus; porque son ellos los que preparan y forman a sus médiums, como un maestro sabio forma  al operario que lo debe ayudar y servir.
El Espiritismo es el futuro de la religión y poco a poco sus adeptos aumentan y se expanden sus enseñanzas. Como su nombre indica el Espiritismo es la más alta  y la más científica forma del espiritualismo. El es, al mismo tiempo, una ciencia positiva, una filosofía moral, una solución social. Bajo todos esos títulos, responde admirablemente a las exigencias del pensamiento moderno, a las necesidades del corazón humano, a las aspiraciones elevadas del alma. Los progresos del futuro confirman cada día más sus enseñanzas y su doctrina: podemos, pues, afirmar que el espiritismo es el Credo futuro de la humanidad.
- Merchita-
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          Estudiando Espiritismo : LA VIRTUD

Para Cicerón, virtud es la fuerza viril o valor moral que se sobrepone al sufrimiento y a la muerte.
Y afirmaba Aristóteles que el "el hombre virtuoso es aquel que encuentra placer en hacer actos de virtud".
Con eso, la virtud se transforma en el hábito del bien, pues se incorpora al modus operandi del individuo, tornándose parte integrante de su naturaleza.
La virtud siempre trabaja fiel a las manifestaciones psicológicas y delante de las leyes, creando necesidad de actuar y produciendo placer al realizarlo´
El hombre la adquiere con el esfuerzo dirigido al bien que lo inspira, e, insistiendo en practicarla, conforma su vida a sus dictámenes.
Para conseguir esa disposición es imprescindible adquirir el conocimiento del bien: es decir, que el hombre sepa del valor moral de sus actos, de acuerdo con las leyes morales.
Así, la tendencia al bien es el primer paso para la virtud: su realización se transforma en experiencia estimuladora; pero, sólo es virtud cuando se constituye en un hábito natural, consciente y placentero.
El motivador de la virtud y su alimento es el amor al bien, como afirmaba Aristóteles, que el "hombre virtuoso es aquel que hace del bien, una necesidad imprescindible, que pone su felicidad en el bien"
Solamente los hombres libres interiormente poseen la virtud, porque sus actos son resultado de su libre determinación, por orden intima de su voluntad personal.
San Agustin, que la adquirió con gran esfuerzo y perseverancia, repasando mentalmente, antes de acostarse, todos sus actos para verificar en cuales no fuera correcto y poder corregirlos al día siguiente, enseñaba: "Virtud es la buena cualidad del ánimo, por la cual se vive bien y la cual nadie usa mal" de acuerdo con su razonamiento moral.
Así el hombre se inclina moralmente a una constante acción del bien que le hace bien a través de los actos buenos .

( extraido del libro "Hacia las estrellas ".)

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lunes, 27 de octubre de 2014

La Muerte

¿ QUE ES LA MUERTE ?.- Sebastian de Arauco

Variadas pueden ser las repuestas, según los conocimientos y creencias de cada cual.
Para muchos, es el final de la vida, el final de todo.
Para otros, es un fantasma aterrador que «arbitrariamente» les priva de la vida, de sus placeres y lujos, de sus comodidades o del poder de autoridad que disfrutan. Y a todos éstos, les asusta pensar en lo que pueda haber después de ese accidente.
Para otros, sin embargo, es el descanso, el final de una vida de sufrimientos, entre quienes hay que esperan un más allá feliz, aunque desconocido, y quienes no esperan nada (pero, aún éstos tienen sus dudas).
Muchos esperan ser recibidos en el Cielo, por pertenecer a alguna de las creencias religiosas y haber cumplido con los dogmas y requisitos que la misma establece. Sin embargo, las religiones, por sí mismas, no salvan a nadie; porque todas las religiones y seudorreligiones, con sus rituales y dogmas contrarios a la lógica y a la razón, son creación de los hombres. Al pasar el umbral del Más Allá, al entrar en la cuarta dimensión: ASTRAL, las religiones no tienen valor alguno y sólo cuentan las buenas obras realizadas. La verdadera religión es la que profesó el sublime Nazareno y otros grandes mesías: la religión del amor universal, sintetizada en estas frases: «AMA A TUS SEMEJANTES COMO TE AMAS A TI MISMO», porque «SOLO POR EL AMOR SERA SALVO EL HOMBRE».
Para algunos otros, la muerte es el final de una jornada más, de la cual llevan un bagaje de conocimientos y experiencias, o de una misión cumplida, y esperan la muerte con confianza y hasta con deseo; porque, para éstos, la llamada muerte no es más que el tránsito de una vida a otra vida plena de actividad y esplendor, es disfrutar de la libertad, libre ya de la prisión que para el Espíritu es el cuerpo carnal.

Como puede apreciarse, aunque igual en apariencia, cada cual tiene formada una idea diferente de ese trance: acertada a desacertada.
En realidad, la muerte viene a ser el final de una jornada
y el comienzo de una nueva vida, para mejor o para peor. según haya sido el comportamiento. Es el fenómeno de la resurrección, ya que el ser real resucita verdaderamente a una vida nueva. Por medio de ese trance, tan temible para algunos, el Ser real, Espíritu, deja el vehículo físico-carnal que ya no necesita ni le sirve para la vida en esa otra dimensión. Diremos, desencarna.
Ahora bien. Debemos tener presente que, al cruzar el umbral de entrada en esa otra dimensión desconocida (desconocida para la gran mayoría, por haber sido ocultada y su divulgación perseguida por los convencionalismos), llevamos los mismos pensamientos y sentimientos, creencias y tendencias, amor u odio, y deseos que mantenemos en la vida humana.
De inmediato se produce una turbación que varía mucho en cada caso, es un oscurecimiento de las facultades mentales, como cuando encarnó, pero más bien corto, aunque depende de la condición moral. Esto acontece en la generalidad de los casos por enfermedad; pues, en las muertes violentas, es muy diferente. Los seres ya muy progresados, despiertan momentos después de entrar el cuerpo físico en estado de coma y agonía (muy suave y apenas perceptible en los buenos), surgiendo a la vida espiritual y asisten conscientes a la extinción de la vida de su cuerpo carnal, elevándose seguidamente a las moradas celestes, cuyo resplandor ya vislumbran. Pero para los egoístas, malvados y aquellos apegados a la vida material, esa turbación puede durar mucho tiempo, años, según haya sido su vida. Y aquellos que sólo hayan vivido para los placeres de los sentidos, acumulación de riquezas y poder mal habidos; los hipócritas, malvados y criminales en diversas clases sociales; todo aquél que haya abusado de su autoridad, haya engañado o estafado, etc.; son los que sufren mayor turbación, despertando en una oscuridad tenebrosa, denominada también tinieblas, y en las cuales pasan sumidos por un tiempo que varía también en cada caso, y que es causa de la desesperación que es de suponer. En
muchos casos, estas tinieblas van acompañadas de horribles visiones y sufrimientos, cuyo fin no pueden vislumbrar. Y aquí es... «el crujir de dientes» que refiere el Evangelio.
EL ALMA COMIENZA, ENTONCES, A PENETRAR EN LA ESENCIA DE LA LEY DE CONSECUENCIAS, ENCONTRANDO EN SI MISMA LOS RESULTADOS DE SU VIDA FINITA.
¡Cuánto pesan las creencias equivocadas al pasar ese umbral!
¡Cuántos van engañados con promesas de salvación gratuita que no pueden ser cumplidas! ¡Qué doloroso despertar les espera!
Sólo la práctica del bien, las buenas obras practicadas con verdadero amor en nuestro diario vivir, serán las que únicamente podrán salvar el alma de los sufrimientos al pasar el umbral, y elevarse hacia las moradas de felicidad.
La llamada muerte, ese trance inevitable, suave en unos y doloroso en otros, no cambia en lo más mínimo la condición psicológica del ser; ni puede transformar un ser inferior en superior. En este aspecto, sigue vibrando en la misma tónica; más cuanto que, en muchas de las veces, ni se percata que ha fallecido (especialmente los materialistas y negadores de la supervivencia del alma), hasta pasar un tiempo que varía mucho en cada caso.
Necesario es quitar de la mente, ese concepto del «descanso eterno«, esa creencia en el eterno descanso del alma; ya que, la mente humana jamás descansa. La muerte no existe como realidad; pues, todo individuo sigue existiendo como ente real, toda vez que sigue pensando y sintiendo. «Cogito, ergo sum» —de Descartes. Pienso, luego existo. La muerte existe como trauma psicofisiológico, como fenómeno transitorio de una modalidad de vida a otra, de un cambio o tránsito de una vida vegetativa a una modalidad diferente de vida espiritual, al igual que la metamorfosis de la crisálida en mariposa. Es un acto de liberación del Espíritu, que vuelve a la vida del espacio, a la cual pertenece, vida más real que esta vida física actual; contrario al nacimiento, que es una prisión por un tiempo, pero necesaria como vía de progreso. Porque, en realidad, la vida del Espíritu es en el espacio.

Sebastián de Arauco.

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EL PASE EN UNA CONCISA ANOTACIÓN ESPIRITA

El biólogo Richard Monezi, maestro de la fisiopatología experimental de la Facultad de Medicina de la USP e investigador  de la unidad de Medicina Comportamental de la Unifesp, estudió a fondo la técnica de imposición de manos [pase]. Recordemos en la actualidad el pase es empleado por otras religiones, que lo presentan bajo nombres y diversas apariencias (bendición, unción,  Johrei, Heike, bendiciones), más allá  de lo que las personas sin cualquier relación con movimientos religiosos también  lo emplean. 
Para Monezi, los datos preliminares apuntan que la práctica del pase genera cambios fisiológicos, como la disminución de la depresión, de la ansiedad y de la tensión muscular, más allá del aumento del bienestar y de la calidad de vida. resaltamos que la Doctrina de los espíritus clarifica mejor  y explica las funciones del periespiritu, que “es el órgano sensitivo del espíritu, por medio del cual este percibe cosas espirituales que escapan a los sentidos corpóreos” (1), más allá de el mismo interactuar de forma profunda  con el cuerpo biológico, razón por la cual las energías transmitidas por el pase y recibidas inicialmente por los centros de fuerza (2), atienden  a cuerpo físico a través de los plexos (3), proporcionando la renovación de las células enfermas.
“Así como la transfusión de sangre representa una renovación de las fuerza físicas, el pase es una transfusión de energías psíquicas, con la diferencia de que los recursos orgánicos (físicos) son retirados de un reservatorio limitado, y los elementos psíquicos  son del reservatorio ilimitado de las fuerzas espirituales.” – explica  el Espíritu Emmanuel. (4) Recordemos  que Jesús utilizó el pase “imponiendo las manos” sobre lo enfermos  y los perturbados espiritualmente, para beneficiarlos. Y enseñó  esa práctica a sus discípulos  y apóstoles, que también la emplearon  largamente. Entretanto, es en las huestes espiritas que el pase  es mejor comprendido, más también largamente difundido y utilizado, “dispensando  cualquier contacto físico en su aplicación.” (5)
Según Ricardo Monezi, “uno de los centros que  avalan el asunto es la respetada Universidad de Stanford, en los Estados Unidos. La física actual no consigue  clasificar   la naturaleza de esa fuerza, más varios estudios indican que se trata de energías electromagnéticas de baja frecuencia.” (6) Tiago escribió: “toda buena dadiva y don perfecto viene de lo alto”. (7) Si, las energías magnéticas y la práctica del bien pueden admitir las expresiones más diferentes. Sus esencias, con todo, son continuamente las mismas ante el Soberano de la Vida.
Los pases podrán ser espirituales, en función del magnetismo proviniendo de hermanos desencarnados que participan de los procesos, y humanos, a través del magnetismo animal del propio pasista encarnado. “la cura se opera mediante la substitución de una molécula enferma por  una molécula sana. El poder curativo estará, pues, en razón  directa de la pureza de la substancia inoculada; más  depende, también, de la energía, de la voluntad que, cuanto mayor fuera, tanto más abundante emisión fluídica provocará y tanta mayor fuerza de penetración dará al fluido. “ (8) Es importante explicar, sin embargo, que el tratamiento espiritual a través del pase, ofrecido en la Casa espirita, no  dispensa el tratamiento médico.
Infelizmente toda la belleza de las lecciones espiritas, que provienen de la fe racional en el poder de las energías magnéticas por el pase, desaparece ante las gimnasticas pretensiosas y burlescas de tratamientos espirituales actualmente practicados en algunas instituciones  espiritas mal dirigidas. El pase no podrá, en tiempo alguno, ser aplicado con movimientos bruscos, ni sirviéndose  de los malabarismos manuales, estallidos de dedos, canticos extraños y, mucho menos  aun, estando incorporado y,    psicotónicamente, verbalizando “consejos” para el receptor. Eso no es practica espirita.
“El pase deberá siempre ser administrado de modo silencioso, con sencillez y naturalidad.“ (9) En la casa espirita no se admiten las escenas y gesticulaciones  en las que hoy se envolvieron terapia exquisitas tales como la apometrias, desobsesión por corriente magnética, “choques anímicos", cristal terapias (poderes de las piedras???) cromoterapias (poderes de los colores???) y otras “terapias” mitológicas,  generalmente    vinculadas  a antiguas corrientes  espiritualistas de Oriente o de origen místico, ilusionista  y fetichista.   Es siempre bueno recordar  a tales adeptos fervorosos que todo el poder y toda la eficacia del pase genuinamente espirita dependen del espíritu y no de la materia, de la asistencia espiritual del médium pasista y no de el mismo.
 Por consiguiente, en la aplicación del pase se  hacen necesarios la gesticulación violenta, la respiración sofocante o el bostezo continuo, y que tampoco hay necesidad de tocar al asistido. “La transmisión del pase dispensa cualquier recurso  espectacular”. (10) Los escenarios de preparación - "las manos erguidas y a lo alto y abiertas,  para la supuesta captación de fluidos por el pasista, manos abiertas sobre las rodillas, del paciente, para la mejor asimilación fluídica, brazos y piernas  sin cruzar para no impedir el libre acceso de los fluidos, y así   en adelante- solo sirven para ridicularizar el pase,  al pasista y al paciente.” (11) La formación  de las llamadas “corrientes” mediúmnicas, con el ajustamiento de el médium en torno del paciente “ a las “corrientes” con las manos dadas o dedos  tocándose sobre la mesa – condenadas por Kardec, no son nada más que residuos del mesmerismo del siglo XIX, inútiles, supersticiosos y ridículos.” (12)
El pase es oración, concentración y donación. “La oración es prodigioso baño de fuerzas, tal  a la vigorosa corriente mental que atrae”. (13) Por ella, consigue el pasista dos cosas importantes y que aseguran el éxito de su tarea: expulsar del propio mundo interior  los sombríos pensamientos renacientes de la actividad común durante el día en las luchas materiales. Sorber del plano espiritual las sustancias renovadoras de que se repleta, a fin de conseguir operar con eficiencia, a favor del próximo presente o distante del local de su aplicación.
  Pese a los místicos que aun no comprenden y crean confusiones al aplicar el pase, reconocemos que muchos encarnados y desencarnados  son beneficiados por el, pues sabemos que es manifestación del amor de Dios, ese sentimiento sublime que abarca a todos y los alivia.  Nos importa recordar, sin embargo, un pensamiento Xavieriano: el pase, tal como terapia, no modifica necesariamente las cosas, para nosotros,  más si puede modificarnos  a nosotros en relación a las cosas.

Jorge Hessen

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                   EL FINITO Y EL INFINITO

"Hay un pequeño libro de Kardec que muchos dirigentes subestiman, limitándose a aconsejar su lectura a los legos y a los novicios. Es exactamente El Espiritismo en su más simple expresión. Este opúsculo es un precioso orientador doctrinario que los dirigentes deben leer siempre. Otro pequeño gran volumen aconsejable es Qué es el Espiritismo, también de kardec. Y como lectura auxiliar, de gran poder esclarecedor, aconsejamos El Consolador que prometió Jesús, Del Espíritu Emmanuel. Principalmente ahora, en este tiempo de confusiones que estamos atravesando, los dirigentes de Centros, Grupos Familiares y demás organizaciones doctrinarias deben tener esos libros como lectura diaria obligatoria.
"Además de las confusiones habituales entre Umbanda y Espiritismo, Esoterismo, Teosofía, Ocultismo y Espiritismo, existen otras formas de confusión que vienen siendo difundidas en el medio espírita. Son las confusiones de origen mediúmnico, oriundas de comunicaciones de Espíritus que se presentan como grandes instructores, dando siempre respuestas e informaciones sobre todas las cuestiones que les son propuestas. Un ejemplo de ello es Ramatís, cuyos mensajes vienen siendo distribuidos profusamente.
    Cualquier estudioso de la Doctrina percibe que se trata de un Espíritu seudosabio, conforme a la calificación de Kardec en la 'escala espírita'. Sin embargo, tales mensajes están adquiriendo un papel de sucedáneos de las obras doctrinarias, induciendo a los expositores espíritas a hacer afirmaciones ridículas en sus manifestaciones doctrinarias, con evidente perjuicio para el buen concepto del movimiento espírita. "No es de hoy que existen mensajes de esa especie. En todos los tiempos Espíritus mixtificadores, los falsos profetas de la erraticidad- como decía Kardec- y Espíritus seudo -sabios, que se juzgan grandes misioneros trabajan, consciente o inconscientemente, en la ingrata tarea de ridiculizar al Espiritismo. Pero la responsabilidad de quienes aceptan y divulgan esos mensajes no es menor que la de los Espíritus que los transmiten. Por eso es necesario que los dirigentes esclarecidos no crucen sus brazos, indiferentes ante esas oleadas de pertubación, tratando de abrir los ojos de quienes se dejan llevar por ellas.
"El Espiritismo es una doctrina de buen sentido, de equilibrio, de esclarecimiento positivo de los problemas espirituales, y no de hipótesis sin base o de suposiciones imaginativas.
Las lineas seguras de la Doctrina están en la Codificación Kardeciana. No debemos de olvidar que la Codificación representa el cumplimiento de la promesa evangélica del Consolador que vino en la hora precisa. Dejar de lado la Codificación y aceptar´ novedades confusas, es una simple temeridad. Tanto más cuando esas ´novedades´ -como el caso de Ramatís - son más viejas que la misma Codificación" .

J. Herculano Pires en su libro  El Infinito y el  Finito.

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