martes, 19 de julio de 2011


La mediumnidad es una facultad inherente a todos los seres humanos, que algún día aparecerá de forma más ostensiva de la que ocurre en el presente momento histórico.

Sutiles o vigorosos, algunos de esos síntomas permanecen en determinadas ocasiones generando mal estar y sinsabor, inquietud y trastorno depresivo, en cuanto que, en otros momentos surgen en forma de exaltación de la personalidad, sensaciones desagradables en el organismo, o antipatías injustificables, animosidades mal disfrazadas, como consecuencia de la asistencia espiritual de que se es objeto.
Muchas enfermedades de difícil diagnóstico, por la variedad de síntomas, tienen sus raíces en los disturbios de lamediumnidad de prueba, esto es, aquélla que se manifiesta con la finalidad de invitar al espíritu a rescates aflictivos de comportamientos perversos o daños realizados en existencias anteriores. Por ejemplo, en el área física: dolores en el cuerpo, sin causa orgánica; cefalalgia periódica, sin razón biológica; problemas de sueño –insomnio, pesadillas, pavores nocturnos con sudor-; taquicardias, sin motivo justo; colapso periférico sin ninguna disfunción circulatoria, constituyendo todos ellos o apenas algunos de ellos, perturbaciones que derivan de la mediumnidad en surgimiento o con sintonía desequilibrada.


La mediumnidad es una facultad inherente a todos los seres humanos, que algún día aparecerá de forma más ostensiva de la que ocurre en el presente momento histórico.

A medida que se perfeccionan los sentidos sensoriales, favoreciendo con más amplio caudal de comprensión del mundo objetivo, se amplía la embrionaria percepción extrafísica, motivando el surgimiento natural de la mediumnidad.

No pocas veces, es detectada por características especiales que pueden ser confundidas con síndromes de algunas psicopatologí as que, en el pasado, eran utilizadas para combatir su existencia.

No obstante, gracias a los notables esfuerzos y estudios de Allan Kardec, así como de una pléyade de investigadores de los fenómenos paranormales, la mediumnidad viene siendo observada y perfectamente aceptada con respeto, con respecto a benditas contribuciones que faculta al pensamiento y al comportamiento moral, social y espiritual de las criaturas.

Sutiles o vigorosos, algunos de esos síntomas permanecen en determinadas ocasiones generando mal estar y sinsabor, inquietud y trastorno depresivo, en cuanto que, en otros momentos surgen en forma de exaltación de la personalidad, sensaciones desagradables en el organismo, o antipatías injustificables, animosidades mal disfrazadas, como consecuencia de la asistencia espiritual de que se es objeto.
Muchas enfermedades de difícil diagnóstico, por la variedad de síntomas, tienen sus raíces en los disturbios de lamediumnidad de prueba, esto es, aquélla que se manifiesta con la finalidad de invitar al espíritu a rescates aflictivos de comportamientos perversos o daños realizados en existencias anteriores. Por ejemplo, en el área física: dolores en el cuerpo, sin causa orgánica; cefalalgia periódica, sin razón biológica; problemas de sueño –insomnio, pesadillas, pavores nocturnos con sudor-; taquicardias, sin motivo justo; colapso periférico sin ninguna disfunción circulatoria, constituyendo todos ellos o apenas algunos de ellos, perturbaciones que derivan de la mediumnidad en surgimiento o con sintonía desequilibrada.

En el comportamiento psicológico, aún se presentan: ansiedad, fobias variadas, perturbaciones emocionales, inquietud íntima, pesimismo, desconfianzas generalizadas, sensaciones de presencias inmateriales –sombras y bultos, voces y tocamientos- que surgen inesperadamente, en tanto que desaparecen sin ninguna medicación, representando disturbios mediúmnicos inconscientes, que son provocados por la captación de ondas mentales y vibraciones que sintonizan con el periespíritu del enfermo, procedentes de entidades sufridoras o vengadoras, atraídas por la necesidad de rehacer los conflictos en que ambos –encarnado y desencarnado- se ven envueltos.

Esos síntomas, generalmente pertenecientes a los capítulos de obsesiones simples, revelan la presencia de facultad mediúmnica en desarrollo, requeriendo los cuidados pertinentes a su educación y práctica.
Sin embargo, no todos los individuos en los que se presentan síntomas de tal porte, necesitan ejercitar la facultad de que son portadores. Después de la conveniente terapia que es enseñada por el estudio del Espiritismo y por la transformació n moral del paciente, que se hacen indispensables al equilibrio personal, recuperan la harmonía física, emocional y psíquica, prosiguiendo, no entanto, con otra visión de la vida y diferente comportamiento, para que no le acontezca nada peor, conforme elucidaba Jesús después del atendimiento y la recuperación de aquéllos que Lo buscaban y tenían el cuadro de sufrimientos anterior.

Sin embargo, gran número de portadores de mediumnidad, tienen un compromiso con la tarea específica, que le exige conocimiento, ejercicio, abnegación, sentimiento de amor y caridad, a fin de atraer a los espíritus nobles, que se encargarán de auxiliar a cada uno de en el trabajo del ministerio iluminativo.
Trabajadores de última horanuevos profetas, transformándose en los modernos obreros del Señor, están comprometidos con el programa espiritual de modificación personal, así como de la sociedad, con vistas a la Era del Espíritu inmortal que ya se encuentra en sus cimientos afincados en la corteza terrestre.
Cuando sin embargo, los disturbios permanecen durante el tratamiento espiritual, conviene que sea tenida en consideración la psicoterapia consciente, a través de especialistas propios, con el fin de auxiliar al paciente-médium a realizar el autodescubrimiento, liberándose de los conflictos y complejas perturbaciones, que son consecuencia de experiencias infelices tanto del ayer como del hoy.

El esfuerzo por el perfeccionamiento interior aliado a la práctica del bien, abre los espacios mentales a la renovación psíquica, que se enriquece de valores optimistas y positivos que se encuentran en el Espiritismo, favoreciendo a la criatura humana con la alegría de vivir y de servir, al tiempo que la misma adquiere seguridad personal y confianza irrestricta en Dios, avanzando sin cualquier impedimento rumbo de la propia harmonía.

Naturalmente, en cuando se está encarnado, el proceso de crecimiento espiritual ocurre por medio de factores que constituyen el tejido celular, que siempre puede padecer enfermedades, desconciertos, problemas que forman parte de la psicoesfera terrestre, dentro de la condición evolutiva de cada uno.

La mediumnidad, sin embargo, ejercida noblemente, se transforma en bandera cristiana y humanitaria, conduciendo mentes y corazones al puerto de seguridad y de paz.

La mediumnidad, por tanto, no es un trastorno del organismo. Su desconocimiento, la falta de atendimiento a sus impositivos, generan disturbios que pueden ser evitados, o cuando se presentan, reciben la conveniente orientación para que sean corregidos.

Tratándose de una facultad que permite el intercambio entre los dos mundos –el físico y el espiritual- proporciona la captación de energías cuyo tenor vibratorio corresponde a la calidad moral de aquéllos que la emiten, así como de aquellos otros que las captan y transforman en mensajes significativos.
En este capítulo, no pocas enfermedades se originan de este intercambio, cuando proceden de las vibraciones de entidades enfermas o perversas, que perturban el sistema nervioso de los médiums incipientes, produciendo disturbios en el sistema glandular e incluso afectando el inmunológico, facultando el campo para la instalación de bacterias y virus destructivos.
La correcta educación de fuerzas mediúmnicas proporciona equilibrio emocional y fisiológico, aportando salud integral a su portador.

Es obvio que no impedirá la manifestación de los fenómenos consecuentes de la Ley de Causa y Efecto, de los que necesita el espíritu en su proceso evolutivo, pero facultará la tranquila conducción de los mismos sin daños para la existencia, que proseguirá en clima de harmonía y salud, a pesar de los acontecimientos impuestos por la necesidad de evolución personal.

Cuidadosamente atendida, la mediumnidad proporciona bien estar físico y emocional, contribuyendo para mayor captación de energías revitalizantes, que alzan la mente a las regiones felices y nobles, de donde se pueden obtener conocimientos y sentimientos inhabituales, que embellecen el espíritu y lo enriquecen de belleza y de paz.

Superados, por tanto, los síntomas de inicio de la mediumnidad, surgen las responsabilidades ante los deberes que irán a constituir el clima psíquico dichoso del individuo que, comprendiendo la magnitud de la situación, crecerá interiormente rumbo del Bien y de Dios.
 
Mensaje de Manuel Philomeno de Miranda, psicografiado por el médium Divaldo P. Franco, en la reunión mediúmnica realizada en el Centro Espírita en la ciudad de Paramirim (BA), Brasil, el 10 de julio de 2000.
Extraído del libro "Reencontro com a vida".
Traducido por Xavier Llobet

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lunes, 18 de julio de 2011

Todo tiene su razón de ser

   
  Algunas veces, las personas llegan a nuestras vidas y rapidamente nos damos cuenta de que es porque debe ser así, porque hay un propósito, para enseñar una lección, para descubrir quienes somos realmente, o para enseñarnos lo que debemos alcanzar.

Tú no sabes quienes son estas personas, pero cuando fijas los ojos en ellas, sabes que afectarán tu vida de una manera profunda.

Algunas veces te pasan cosas que parecen horribles, dolorosas e injustas, pero en realidad entiendes que si no superas estas cosas, nunca habrías realizado tu potencial, tu fuerza o el poder de tu corazón.

Todo pasa por una razón en la vida. Nada sucede por casualidad o por la suerte.... Enfermedades, heridas,el amor, momentos de grandeza o de puras tonterías, todo ocurre para probar la grandeza de tu alma.

Sin estas pequeñas pruebas la vida sería como una carretera recién pavimentada, suave y lisa. Una carretera recta sin rumbo a ningún lugar, plana, cómoda y segura, pero empañada y sin sentido.

La gente que conoces afecta tu vida. Las caídas y los triunfos que experimentas, crean la persona que eres.

Inclusive se puede aprender de las malas experiencias. Es más, quizás sean las más significativas en nuestras vidas.
 Si alguien te traiciona, te hiere o rompe tu corazón, le das las gracias porque te ha enseñado la importancia de perdonar, de dar confianza y de tener más cuidado con quien abres tu corazón.

Si alguien te ama, ámalo tu también, no porque él o ella te amen, sino porque te han enseñado a amar y a abrir tu corazón y tus ojos a las cosas pequeñas de la vida.

Haz que cada día cuente y aprecia cada momento, además de aprender de todo lo que puedas, porque quizás más adelante no tengas la oportunidad de aprender lo que en ese momento tienes que aprender.

Entabla una conversación con gente con quien no hayas dialogado nunca, escuchalos y presta atención.

Permítete enamorarte, liberarte y poner tu vista en un lugar bien alto. Mantén tu cabeza en alto porque tienes todo el derecho en hacerlo. Repíte a tí mismo que eres un indivíduo magnífico y creelo; si no crees en ti  mismo  nadie más lo hará tampoco.

Crea tu propia vida, encuéntrala y luego vívela...... No olvides que Dios tiene un plan maravilloso para cada uno de nosotros y debemos aprender a descubrirlo.

- Autor desconocido -


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domingo, 17 de julio de 2011

Duendes,¿ Fantasía o realidad?



¿DUENDES, ELEMENTALES – CREENCIA, FANTASIA O REALIDAD?


No encontramos la palabra “Elemental” en el diccionario de Aurelio, y que tampoco consta en las obras codificadas por Allan Kardec. Más allá, el Espíritu San Luis, en la Revista Espirita del mes de marzo de 1860, empleo el término “elementar” (1) en vez de “Elemental”.(2) El profesor Rivail cita la palabra “duende “refiriéndose a los espíritus perturbadores, en dos oportunidades. (3) La primera cuando hace alusión o duende de Bayonne, que apareció para su hermana, provocando travesuras. En la segunda, describe la experiencia del Sr. J. con algunos espíritus perturbadores, en su residencia. Más, en ambas las oportunidades, el Codificador los describió como espíritus perturbadores, sin, no en tanto conferirles las propiedades que la creencia popular da a los duendes y elementales. (4)

En este abordaje teórico, no podemos adentrar por la puerta larga de las concepciones místicas, hasta porque la nomenclatura espirita es concisa y clara, y precisa estar por encima de la imaginación popular, que concibe, generalmente, la mediúmnidad de manera mística, y casi siempre denominando esos seres de Silfos (elementales del aire), salamandras (elementales del fuego), Ondinas (elementales del agua) y Gnomos (elementales de la tierra).
   Sabemos que en las huestes espiritas existen muchas terminologías nuevas, que no están escritas en las Obras Básicas. Todavía, en el transcurso del siglo XX, fueron siendo incorporadas en el diccionario Kardeciano, a ejemplo de los términos “colonias espirituales”, “bioenergía” “monoideismo”, “ovoides”, “umbral”, “vampirismo”, “aura” etc. Expresiones esas que, si no fueran utilizadas por el Codificador; estaban de alguna forma implícitas, a través de otras terminologías del siglo XIX.

El término “Elemental” es comúnmente empleado de forma esotérica, sobretodo en la cultura teosófica. Sin embargo, André Luiz hace alusión a la palabra refiriéndose “a entes servidores comunes del reino vegetal” (5), o sea, espíritus de la Naturaleza totalmente extraños a su comprensión (6).

Algunas obras espiritas complementares confirman que los seres infra-humanos son los “entes servidores de la naturaleza”, ejecutores de fenómenos naturales. Según el ilustre lionés, “los Espíritus constituyen la fuerza inteligente de la Naturaleza y concurren para la ejecución de los designios del Creador” (7), que, no creó seres intelectuales perpetuamente destinados a la inferioridad, una vez que “todo en la Naturaleza se encadena por hilos que aun no pudimos aprender” (8).

Los Instructores Espirituales intervienen en la mayoría de las formas evolutivas inferiores, en las cuales el principio inteligente actúa. En verdad “todos los campos de la Naturaleza cuentan con agentes de la sabiduría Divina para la formación y expansión de los valores evolutivos.” (9) A rigor, el espíritu no llega a la fase de la razón “sin haber pasado por la serie divinamente fatal de los seres inferiores, entre los cuales se elabora lentamente la obra de su individualización.” (10) De esta manera, “el principio inteligente, distinto del principio material, se individualiza y se elabora, pasando por los diversos grados de la animalidad. Es ahí que el alma se ensaya para la vida y desenvuelve, por el ejercicio, sus primeras facultades.” (11).

Cierta vez, conociendo una colonia purgatoriales de vasta expresión, André Luiz fue informado sobre las millares de criaturas “utilizadas en el servicio más rudos de la naturaleza, que se desenvolvían en aquellas regiones en posición infra terrestre.” (12). Tal vez esas entidades no habiten en el interior de la Tierra, sin embargo “presiden a los fenómenos geológicos y los dirigen de acuerdo con las tribulaciones que tienen. “(13). Día vendrá en que recibiremos la explicación de todos esos fenómenos y los comprenderemos mejor.

En la escala de la evolución, ellos estarían entre la fase animal y hominal. Muchos esotéricos acreditan que esas entidades son superiores al hombre, creencia esa contraria a los conceptos y conocimientos espiritas. Para nosotros, esos seres “se sitúan entre el raciocinio fragmentario del macocoide y la idea simple del hombre primitivo de la floresta.” (14).
   En el capitulo IX de El Libro de los Espíritus, cuestión 536 a 540, el maestro lionés hizo preguntas pertinentes sobre la acción de los espíritus en los fenómenos de la naturaleza. Comprendemos, así, sobre la existencia de “principios inteligentes” que auxilian en el control de los fenómenos de la naturaleza, bajo la supervisión de espíritus más elevados, operando en nombre de Dios, que “no ejerce acción directa bajo la materia” (15). 
   No sería justo decir que los elementales no existen. La experiencia, la tradición y la propia Doctrina Espirita acogen tales seres como realidad y no como mera fantasía. Todavía, no podemos olvidar que el Espiritismo tiene en su vocabulario los términos adecuados para designar precisamente esos entes espirituales. Razonable es, entonces, no adoptar palabras inadecuadas y distorsionadas por las creencias mitológicas.

Jorge Hessen 






sábado, 16 de julio de 2011

Magnetismo animal



Qué es el magnetismo animal?.-

Se llama así a la energía vivificante que pueden transmitir unas personas a otras, sin que la distancía física entre ellas sea un factor influyente en el que esto que está dentro de los márgenes de la Naturaleza, se cumpla.

Esta energía actúa y se transmite como un fluido llamado magnetismo animal queposee propiedades eminentemente curativas.
Es el mismo fluido vital que ciertos magnetizadores transmiten bajo el nombre de bioenergía, y en esta transmisión se cumple , naturalmente, le lay física de los vasos comunicantes: El fluido siempre circula desde el que tiene más hacia el que tiene menos, hasta equilibrar los niveles de ambos.

Así acontece cuando se trata de la bioenergía propia del magnetizador que mediante su voluntad trata de transmitir estos efluvios imponderables hacia otra persona que presenta un bajo nivel de su bioenergía o algún desequilibrio en la misma. Como en este caso “transmite” de lo suyo, al final puede quedar mermado de estas energías vitales él mismo; así vemos que muchos de ellos necesitan tener a mano agua fluidificada para reponer muy a menudo lasenergías que de ellos salen hacia sus pacientes.

Pero cuando el fluido es transmitido a través de un médium sanador, desde planos espirituales, al no ser propio de su organismo no le afecta física o psíquicamente la transmisión del mismo pues solo actúa como canal de energías sanadoras que desde un plano espiritual se transmiten a través de él.

Este fluido energético es transmitido al enfermo por el médium curandero o por el sanador durante el acto de cura , dirigido con la fuerza de su fé, de su mente y de su voluntad, de modo que lo canalizan normalmente a través de los chacras de las manos, a veces masajeando sobre la zona enferma, y otras veces sin llegar a rozar la piel del enfermo o incluso a notable distancia física.

Según definición de los espíritus de los Dres. Demeure, Corvisant, etc, magnetizar es el acto de dirigir sobre un enfermo o sobre el sitio del mal, este agente fluídico, a fin de ocasionar calor o movimiento. Esto se lleva a cabo aplicando las manos con las palmas hacia la zona del cuerpo a tratar, pero sin rozarla con ella.

Siguen diciendo estos Espíritus: “El agente magnético puede penetrar en todo el cuerpo del enfermo y producir en él numerosos fenómenos; sus efectos son una aceleración en el movimiento tónico y también en la circulación de todos los fluidos; por estos hechos manejar el magnetismo animal es un arte y una facultad”. Y añaden: “Todos los hombres pueden aprenderlo y ejercerlo, según la energía de su fuerza, de su voluntad y de su salud”.
Según manifestó un médium en estado sonambúlico : “El hombre lleva en sí mismo tanto fluido como necesita para existir; pero no siempre tiene bastante para transmitirlo a los demás. Este fluido es elemental, ligero, sutil, de color blanquecino cuando emana de nuestro cuerpo y cuando es movido con viveza resulta brillante. Los enfermos cuando se les magnetiza, lo atraen según sus diferentes necesidades”

-  José Luis Martín -

Imponed las manos sobre los enfermos y sanarán.”
- Jesús de Nazaret -


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viernes, 15 de julio de 2011

El dinero


Porque el amor al dinero es la raiz de toda especie de males; y en esa codicia, algunos se desviaron de la fe y se traspasaron a si mismos con muchos dolores”
Pablo ( Timotéo, 6:10)

Pablo no nos dice que el dinero en si mismo sea flagelo de la Humanidad.
Varias veces vemos al Maestro en contacto con el asunto, contribuyendo para que nuestra comprensión se dilate. Recibiendo ciertas sugerencias del pueblo que le presenta determinada moneda de la época, con la esfinge del emperador romano, recomienda que el hombre dé al Cesar lo que es del Cesar, ejemplificando el respeto a las construcciones constructivas convencionales. En una de sus mas lindas parábolas emplea el símbolo de una dracma perdida. En los movimientos del templo aprecia el óbolo pequeñito de la viuda.
El dinero no significa un mal. Mientras tanto el apóstol de los gentiles nos esclarece que el amor al dinero es la raíz de toda especie de males. El hombre no puede ser condenado por sus expresiones financieras, mas sí por el mal uso de semejantes recursos materiales, por cuanto es por la obsesión de la posesión que el orgullo y la ociosidad, dos fantasmas del infortunio humano, se instalan en las almas obligándolas a los desvíos de la luz eterna.
El dinero que viene a las manos por los caminos rectos, que solo tu conciencia puede analizar a la claridad divina, es un amigo que busca tu orientación saludable y el consejo humanitario. Responderás a Dios por las directrices que le dieres y ¡ ay de ti si materializas esa fuerza benéfica en el sombrío edificio de la iniquidad¡.

Este capítulo nos esclarece sobre la importancia del dinero y de los bienes materiales. Ellos son un instrumento que en si mismo no es ni bueno ni malo: depende del apego que se le otorga y de la clase de uso que se le dé.
Jesús dijo que era mas difícil que un rico entrase en el Reino de los Cielos, que el que un camello entrase por el ojo de una aguja, pues El conocía muy bien el atraso moral humano que facilitaba el apego a las posesiones materiales, con lo que conlleva de avaricia, orgullo y egoísmo.
El dinero lícitamente conseguido viene a ser un préstamo que Dios nos hace para que lo administremos bien, y por ello también es una grave responsabilidad y una difícil prueba por la que todos antes o después pasaremos o hemos pasado ya. Por este motivo, los espíritus atrasancuanto pueden esta clase de prueba cual es una vida de riquezas, pues ellos intuyen lo que les supone esta clase de vida humanamente deseable, pero que espiritualmente les puede suponer un fracaso debido a que conocen sus defectos morales pendientes de superar aún, cual es la pereza, el orgullo, la vanidad y el mal empleo egoísta de unos bienes cuya administración les corresponde en la vida, pero que saben que no son de ellos porque al final aquí se los tendrán que dejar algún día y solo se llevarán las consecuencias de su administración y empleo bueno o malo. Otro peligro que encierra la prueba de la riqueza es cuando cegados precisamente por el egoísmo, el ser humano aspira a ella para llevar una vida de lujos y desenfrenos , ignorando mientras tanto el sufrimiento de los pobres, así como el entrar en el estado del “dolce far niente” u holgazanería, huyendo del trabajo, cuando el trabajo es una ley natural y no un castigo como ciertas religiones interpretan; el trabajo conlleva movimiento y acción, física o mental, o sea la vida y el progreso, mientras la inactividad voluntaria es precisamente lo antinatural, la muerte espiritual, mental y hasta física del ser humano.
Tanto con lo mucho como con lo poco, cuando el dinero se emplea en el socorro y bienestar de los demás, el mérito no está en la cantidad invertida sino en el esfuerzo que supone a veces dar no de lo que sobre sino de lo que hace falta para uno mismo. Acordémonos de la parábola del óbolo de la viuda.
Ahora sabemos claro cual es el camino: la generosidad, el desinterés y la caridad. Pero hemos de analizarnos cada uno internamente y comprobar el grado de apego, de orgullo o la avaricia que aún tenemos por los bienes materiales, así como el grado de amor y caridad de que seríamos capaces de tener realmente si nos viésemos con los bolsillos repletos debido al trabajo, a una herencia , a un “golpe de fortuna”, o si hubiésemos nacido enuna cuna más rica.
Después de esta vida sabemos que nada material nos vamos a llevar con nosotros, tan solo el recuerdo de lo bueno o malo que hayamos hecho y la satisfacción por la misión bien cumplida o la tristeza y el arrepentimiento por el mal empleo de la vida terrenal. Tampoco nos podemos excusar con que solo podemos socorrer a nuestros hijos en lo material, pues a ellos les debemos ayudar en todo sentido como nuestro prójimo más cercano que son, que por algo y no por casualidad han venido a esta vida como nuestros hijos, pero sin olvidarnos de que los demás seres humanos que hay en el mundo también son espíritus hermanos, hijos del mismo Padre y que muchos de ellos están sufriendo la dura prueba humana de la pobreza. No nos podríamos quedar cruzados de brazos o indiferentes ante el sufrimiento de un ser querido hermano nuestro, pues bien, si sabemos que al final todos los espíritus somos seres queridos por el Padre y que estamos llamados a ser algún día UNO en el Amor con El , quien tenga ahora recursos económicos para socorrer al que sufre por la carencia de lo material más básico, que empiece ya a actuar por eso en consecuencia.
Sabemos que es difícil para todos la prueba de la riqueza , aunque humanamente sea deseable, ( miremos hacia nuestro interior en un alarde de sinceridad con nosotros mismos) . Así mismo , comprendemos también que puede ser muy dura tanto humanamente como espiritualmente la prueba de una vida de miseria. En cualquier caso no nos cabe sino orar mucho por los unos y por los otros, recordando que Dios no nos pone pruebas más difíciles o duras de lo que somos capaces de soportar y de superar y precisamente solo aquellas que necesitamos para nuestra evolución y mejora.

José Luis Martín


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jueves, 14 de julio de 2011

Espiritismo y ecología




Recientemente fue lanzado un libro del Periodista y ambientalista André Trigueiro, de la red Globo News, por la Federación Espírita Brasileña, que ya es éxito editorial en Brasil por tratar de este tema que es muy actual y engloba toda la vida en la Tierra y la supervivencia del planeta.
André demuestra en la obra las afinidades que existen entre Ecología y Espiritismo que son ciencias sistémicas que buscan investigar, cada cuál, con su herramienta de observación las relaciones que prestan sentido a la vida. Esa visión de realidad se revela de forma tan explícita que aparecen en ciertas obras espíritas y puede muy bien ayudar a los científicos.            
            No es novedad en la visión de muchos científicos que vivimos la mayor crisis ambiental de la Historia de la Humanidad con la destrucción de los bosques. La polución de los ríos y océanos. La basura y la polución del aire de las grandes ciudades colocando el dióxido de carbono en la atmósfera de la Tierra. ¿Cómo podría el Espiritismo enfrentar este asunto tan importante y urgente con la debida claridad y objetividad en una sociedad materialista vuelta para un capitalismo destructor de los recursos naturales?
               La ciencia espírita explica que nuestro planeta en estos momentos es de “pruebas y expiaciones”, planeta de rescates y dolores y que va a entrar en un nuevo ciclo de “regeneración”, lo que significa decir que en este periodo el hombre respetará la vida en todos los sentidos sea en el mar, en el aire, en los bosques y en la vida en todos los sentidos sea en el mar, en el aire, en los bosques y en la vida humana diciendo un no a la práctica del aborto. Tenemos, aún, la polución mental del hombre materialista que emite vibraciones de odio, desamor, venganza, que impregnan la psicosfera de la Tierra y contribuyen para el objetivo de los crímenes hediondos que nos hacen sufrir.
            Chico Xavier cuando estaba encarnado y entrevistado en varias emisoras de Televisión siempre afirmaba que la destrucción de los recursos naturales es el mayor crimenque el hombre puede hacer con nuestra casa planetaria, afirmando, siempre, que no saldremos de la Tierra hasta que sea rescatada la deuda con la naturaleza.
                 De esta manera debemos tener en mente que el planeta también está dentro de nosotros sea encarnados o desencarnados.  Las colonias espirituales son ciudades donde viven millones de espíritus que van a volver a la Tierra  y ellos están esperando la oportunidad de volver al cuerpo carnal – lo que llamamos  reencarnación – para una nueva etapa de progreso espiritual, pero, para tanto, necesitarán del clima saludable, medio ambiente sustentable y condiciones favorables de supervivencia.
       Finalmente debemos tener un profundo Amor por la Tierra conservando y mejorando todo lo que existe y el Amor a nuestro semejante que se encuentra en nuestro camino evolutivo para el alcance de la felicidad. 
Joao Cabral- Presidente de Asergipe.
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miércoles, 13 de julio de 2011

La envidia




Disertación moral dictada por San Luis al Sr. D en Julio de 1858 y publicado en la Revista Espirita No. 7  en el mismo año.

Para una de las sesiones de la Sociedad, San Luís nos había prometido una disertación sobre la envidia. El Sr. D..., que comenzaba a desarrollar la mediumnidad  y que aún dudaba un poco, no de la Doctrina de la cual es uno de los más fervorosos adeptos – comprendiéndola en  su esencia, es decir,desde el punto de vista moral –, sino de la facultad que se revelaba en él, evocó a San Luís en su nombre particular y le dirigió la siguiente pregunta:

– ¿Quisierais disipar mis dudas, mis inquietudes, sobre mi fuerza medianímica, al escribir por mi
intermedio la disertación que habéis prometido a la Sociedad para el martes 1º de junio?
– Resp. Sí; para tranquilizarte, lo consiento.

Ha sido entonces que el siguiente trozo le fue dictado. Haremos notar que el Sr. D... se dirigía a san
Luís con un corazón puro y sincero, sin segundas intenciones, condición indispensable para toda buena
comunicación. No era una prueba que  hacía: él no dudaba sino de sí mismo, y Dios ha permitido que
fuese atendido para darle los medios de volverse útil. El Sr. D... es hoy uno de los médium más completos,
no solamente por una gran facilidad de ejecución, sino por su aptitud en servir de intérprete a todos los
Espíritus, incluso a aquellos del orden más elevado que se expresan fácilmente y de buen grado por su
intermedio. Éstas son, sobre todo, las cualidades que se deben buscar en un médium, y que el mismo
siempre puede adquirir con la paciencia, la voluntad y el ejercicio. El Sr. D... no ha tenido necesidad de
mucha paciencia; tenía en sí la voluntad y el fervor unidos a una aptitud natural. Algunos días han sido
suficientes para llevar su facultad al más alto grado. He aquí el dictado que le ha sido dado sobre la
envidia:

«Ved a este hombre: su Espíritu está inquieto, su desdicha terrestre ha llegado al colmo; envidia el oro,
el lujo, la felicidad aparente o ficticia de sus semejantes; su corazón está devastado, su alma sordamente
consumida por esta lucha incesante del orgullo, de la vanidad no satisfecha; lleva consigo, en todos los
instantes de su miserable existencia, una serpiente que lo aviva, que sin cesar le sugiere los más fatales
pensamientos: «¿Tendré esta voluptuosidad, esta felicidad? Por  tanto, estoo me es  debido al igual que
aquéllos; soy un hombre como ellos; ¿por qué sería yo desheredado?» Y se  debate en su impotencia,
presa del horrible suplicio de la envidia. Feliz aún  si estas ideas funestas no lo llevan al borde de un
abismo. Al entrar en este camino, se pregunta si no debe obtener por la violencia lo que cree que se le es
debido; si no irá a mostrar a los ojos de todos el horroroso mal que lo devora. Si ese desdichado hubiera
sólo observado por debajo de su posición, habría visto el número de los que sufren sin quejarse y que
incluso bendicen al Creador; porque la desdicha es un beneficio del cual Dios se sirve para hacer avanzar a la pobre criatura hacia su trono eterno.  Haced vuestra felicidad y vuestro verdadero tesoro en la Tierra de las obras de caridad y de sumisión:  las únicas obras que os permiten ser admitidos en el seno de Dios. Estas obras del bien harán vuestra alegría y vuestra dicha eternas; la envidia es una de las más feas y de las más tristes miserias de vuestro globo; la caridad y la constante emisión de  la fe harán desaparecer todos esos males, que se irán uno a uno a medida que los hombres  de buena voluntad – que vendrán después de vosotros – se multipliquen. Así sea.

( De la Revista Amoroso, nº 5 de 2009 )

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