martes, 24 de mayo de 2011

Enfrentando la depresión



Considerada por los especialistas como el mal del siglo 21, la depresión ya atiende a cerca del 15% de la población mundial. La depresión es un estado del alma que tiene como causa diversos factores. Más el principal de ellos, es muchas veces ignorado por los especialistas, está radicado en el interior del Espíritu inmortal.

El Espíritu eterno es heredero de sí mismo. Por la Ley de Causa y Efecto el trae, al nacer, las experiencias acumuladas a lo largo de los milenios.

Lo que generalmente ocurre es que el Espíritu que se reconoce culpable crea, inconscientemente, un mecanismo de auto punición. Sabe que infringió las Leyes Divinas y por eso no se permite ser feliz.

Así, en el interior de la conciencia, lo que Freud llama ID, están esos clichés mentales que muchas veces son los causantes de graves depresiones.

Por esa razón, no siempre es posible revertir ese mal sin una acción profunda y efectiva, en las raíces del problema. Lo que acontece, muchas veces, es que, sin ser percibido la gravedad de la enfermedad, muchos padres fortalecen las bases de la depresión en los primeros años de existencia de los hijos, adoptando un comportamiento inadecuado.

Cuando la educación se basa principalmente en cuestiones materiales, visando una proyección social y la abundancia financiera del ser, generalmente se está creando fuertes bases para que la depresión se instale.

Un ejemplo simple está en el hecho de padres y educadores masificar la idea de que el pesar es quien consigue un lugar de destaque en la sociedad.

Y que vencer en la vida significa tener un cargo importante y sobrado dinero.

Desde pequeña la criatura aprende a hacer cálculos, oye hablar de inversiones financieras, intereses, aprende a comparar sus juguetes con los del amigo, el coche del padre con el coche del vecino, etc.

Es iniciada desde temprano en un mundo de competiciones, de concurrencias, de incentivo a tener en detrimento del ser.

Por todo eso, cuando esa criatura se torna adulta e introducida en una profesión, no está preparada para lidiar con las emociones y flaquezas que trajo consigo de otras eras.

Sabrá muy bien calcular cuánto su colega gana más que el, para no restar una simple ofensa del compañero de trabajo.

Sabrá luchar por la primera posición en la empresa, más no tolerará la mínima frustración de un afecto no correspondido.

Conseguirá trazar metas brillantes para elevar los lucros de la empresa, más no vencerá los abismos que la distancia de los entes queridos.

Creará estrategias eficientes para elevarse en la jerarquía, alcanzando puestos de relevancia, más no compartirá la mínima tarea en equipo.

Cuando no consiga ninguna de esas hazañas que juzga importantes, se frustra y se dice inútil, impotente, inútil.
Y, al final de todo, aparece la depresión. Ese mal que tiene origen en las raíces del ser inmortal y que es la causa de muchas desgracias en los días actuales.

Otro punto fallido es dejar de pasar a las criaturas la idea de Dios como un padre amoroso y justo, además de extremadamente misericordioso.

Si el crece con la certeza de la existencia de Dios y de su amor, sabrá confiar y alimentar la esperanza de días mejores, aun mimo teniendo que enfrentar algunas noches sin estrellas.La criatura que cree en Dios jamás se desespera, aun misma sabiéndose deudora de las leyes que rigen la vida, pues tiene la certeza de que Dios no quiere el castigo ni la muerte de aquel que da un paso en falso.

Sabe que Dios desea, solamente, que acertemos el paso en el compas de Sus soberanas Leyes.

* * *
Si el corazón le dice que usted tropezó antes, y las heridas abiertas en su alma le impiden ser feliz, es momento de parar un instante para reflexionar.

Es el momento de abrir el alma al Creador, reconociendo los actos insanos y rogar Su perdón en forma de oportunidades para rehacer el camino.

Ciertamente oirá la respuesta del padre amoroso decirle con suavidad:

Hijo, cada día que amanece es la renovación de Mi confianza en su redención, en su aprendizaje, en su progreso, como hijo de la luz que es.

Mientras haya días amaneciendo, usted sabrá que la invitación del Creador está repitiéndose en su corazón de hijo bien amado.

Autoria:
Redação do Momento Espírita.



lunes, 23 de mayo de 2011

La Oración de cada día




El primer deber de toda criatura humana, el primer acto que debe señalar para ella la vuelta a la vida activa del día, es la oración.

La oración del cristiano, del espirita, de cualquier culto debe elevarse humilde al Señor, para recomendar su debilidad, pedirle apoyo, indulgencia y misericordia. Debe ser profunda, porque es el alma la que debe elevarse hacia el Creador, la que debe transfigurarse como Jesús en el monte Tabor, y volverse blanca y radiante de esperanzas y de amor.

La oración debe encerrar la súplica de las gracias que sean necesarias, de una realidad evidente. Es inútil pedir al Señor que abrevie nuestras pruebas, que nos facilite los goces y las riquezas; los bienes más preciosos que el hombre puede pedir son la paciencia, la resignación y la fe.

La oración, es ante todo, una actitud mental de la criatura con su Creador. La oración se divide en tres etapas, en las cuales el ser dilata sus percepciones  y amplia su capacidad de entendimiento en relación a sí mismo y a Dios.

Saber pedir es un arte, la petición no debe  constituir nunca una imposición apasionada o un capricho que no merece consideración. El hombre aun no está capacitado para saber lo que le conviene para su crecimiento espiritual, su felicidad real, el hombre solicita lo que le parece más importante. No obstante, solo el Padre  sabe lo que es más valioso para el hijo que está adquiriendo experiencias.

Innumerables beneficiarios del Evangelio imploran eso o aquello, con alusión a la marcha de los negocios que le interesan en la vida física. En suma buscan la fuga. Anhelan solamente la distancia de la dificultad del trabajo, de la lucha digna.

Jesús soporta, paciente todas las filas de candidatos de su servicio, de su iluminación, extendiéndole manos benignas, tolerándole las quejas inmerecidas y las lágrimas  inoportunas. Sin embargo, cuando acepta a alguien en el discipulado definitivo,  algo acontece en lo íntimo del alma contemplada por el Señor.

Cesan las rogativas ruidosas.Se calman los deseos tumultuosos, se convierte la oración en trabajo edificante.

El discípulo nada reclama. Y el Maestro respondiéndole a las oraciones, le modifica la voluntad, todos los días, alejándole  del pensamiento los objetivos inferiores…

El corazón que se une a Jesús es un siervo alegre y silencioso.

La oración, cualquiera que ella sea, es acción provocando reacción que le corresponde. Conforme sea su naturaleza, parará en la región que fue emitida o se elevará, más o menos, recibiendo la respuesta inmediata o remota, según las finalidades a que se destina. Deseos banales encuentran realización  en la propia esfera en que surgen. Impulsos de expresión algo más noble son amparados por las almas que se ennoblecieron. Ideales y peticiones  de significación profunda en la inmortalidad remontan a las alturas.

Oremos amigos míos, no perdamos nunca la esperanza en que todo pasará, que la vida es un corto viaje, y que debemos hacerlo con los valores materiales  y sobre todo con los espirituales, los materiales ayudan al cuerpo, los espirituales fortalecen nuestra alma, quizás muy agotada, solo quedara aquello que es realmente valioso y una oración es algo que vibra en el mundo que no vemos, y que se queda como una construcción de las que nunca desaparecen, porque es nuestra conversación particular establecida con Dios, Ser Supremo del Universo, que guarda celoso las cartas de sus hijos, escritas con el corazón y elevadas con el sentimiento, son   muestras palpables de que lo reconocieron y buscan afanados su ayuda, ellas un día al leerlas al otro lado, veremos sus efectos y nos llenaran de alegría, porque nos recordarán los atavismos que pasamos y de los cuales salimos airosos gracias a ese alimento espiritual que nos sirvió de ayuda. Alabando así a Nuestro Padre, reconociendo su auxilio, y emocionados cantaremos hosannas de alegría.

-Merchita-

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domingo, 22 de mayo de 2011

La venganza








LA VENGANZA




La venganza es el último vestigio abandonado por las costumbres bárbaras, que tienden a borrarse de entre los hombres.


   Como el duelo, es uno de los últimos vestigios de esas costumbres salvajes bajo las cuales se debatía la Humanidad al principio de la era cristiana. Por eso la venganza es un indicio cierto del estado atrasado de los hombres que se entregan a ella y de los Espíritus que pueden inspirarla aún. Por tanto, mis amigos, ese sentimiento nunca debe hacer vibrar el corazón de quien se diga o afirme ser espírita. Vengarse, vosotros lo sabéis, es de tal modo contrario a esta prescripción de Cristo: “Perdonad a vuestros enemigos”, que el que se rehusa a perdonar, no sólo no es espírita, sino que tampoco es cristiano. La venganza es una inspiración tanto más funesta, cuanto que la falsedad y la bajeza son sus asiduas compañeras; en efecto, el que se entrega a esa fatal y ciega pasión casi nunca se venga a cielo abierto. Cuando es el más fuerte, seprecipita como un animal feroz sobre el que llama su enemigo, cuando la vista de éste viene a inflamar su pasión, su cólera y su odio. Pero lo más a menudo, reviste una apariencia hipócrita,disimulando en lo más íntimo de su corazón los malos sentimientos que le animan; toma caminos extraviados, sigue en la sombra a su enemigo, que no abriga desconfianza y espera el momento propicio para herirle sin peligro; se oculta de él espiándole sin cesar; le tiende emboscadas odiosas y llegada la ocasión, le derrama el veneno en la copa. Cuando su odio no llega hasta esos extremos, entonces, le ataca en su honor y en sus afectos; no retrocede ante la calumnia y sus insinuaciones pérfidas, hábilmente sembradas por todas partes, van creciendo por el camino. 

Por eso, cuando aquél que se persigue se presenta en los lugares donde el soplo envenenado pasó, se sorprende de encontrar rostros fríos donde encontraba otras veces los encontraba amigos y benévolos; queda estupefacto cuando las manos que buscaban la suya se niegan ahora a apretarla; en fin, queda anonadado cuando sus más queridos amigos y sus parientes se desvían y huyen de él. ¡Ah! El cobarde que se venga de ese modo es cien veces más culpable que el que va derecho a suenemigo y le insulta cara a cara.

¡Atrás, pues, esas costumbres salvajes! ¡Atrás esos uso de otro tiempo! Todo espírita que pretendiese hoy tener aún el derecho de vengarse, sería indigno de figurar por más tiempo en la falange que tomo por divisa: ¡Fuera de la caridad no hay salvación! Pero no, no debo abrigar la idea de que un miembro de la gran familia espírita pueda nunca, en lo sucesivo, ceder al impulso de la venganza, más que para perdonar. (JULES OLIVIER, París, 1862).
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sábado, 21 de mayo de 2011

Envidia





“Cierto que estoy presto a dejar mi tabernáculo, como efectivamente Nuestro Señor Jesucristo ya me lo revelo.”(II Pedro, 1:14)


El apóstol ya había sido avisado por Jesús de su próxima partida para el más allá, más por cierto había vencido la muerte, no temiendo nada del aviso del Señor.

Quien batalló por tantos años como Pedro, diseminando la vida por todas partes, ciertamente no temería a la muerte, que, para el, constituía un simple cambio de una casa para otra. Si daba gracias a Dios y gloria a Jesús, por alejar el viejo tabernáculo de la carne ya con grandes necesidades en si deshacerse, volver al estado de energía de donde viniera, pues si nada se acaba, nada se destruye.

¿Cómo vencer la muerte? Multitud de almas no dejan de preguntarse a si mismas a a los otros; y la respuesta es dada por la vida de los grandes hombres. Seréis vencedores de la muerte, si os vencéis a vosotros mismos. El fenómeno que llamáis muerte, fue y está siendo temido hace millones de años y, el miedo de a ella es solamente alimentado por la ignorancia. Quien teme a la muerte nunca tuvo alegría pura, nunca estuvo en paz con la conciencia. Las grandes almas, cuando en transito por la Tierra, en la hora suprema, dieron testimonios de coraje. Sócrates tomo la cicuta satisfaciendo a sus verdugos, sonriendo, sin por lo menos contraer la cara, no temía la muerte y se expresaba como para decir: “La vida me espera con más fulgor y, quien muere aquí nace para la vida eterna”

Francisco de Asís aproximó su habla al del misionero griego, diciendo: “Es muriendo que nacemos para la vida eterna”.

Buda, cierto día, dijo a sus seguidores: “Si yo temiese a la muerte, no habría dejado la vida de príncipe para procurarla”.

Y Cristo, cuantas veces afirmó que la vida continuaría después del túmulo. Y el dio pruebas de eso, porque volvió muchas veces apareciendo aquí y allí, bien para unos discípulos, bien para otros, para todos reunidos, y para la multitud en Galilea. No eran precisas más pruebas.

En este tópico evangélico que ahora nos inspira Jesús en espíritu, Pedro es avisado de que su desencarnación está próxima, y el archivo eterico nos relata que el apóstol sintió un gran regocijo con el anuncio de Nuestro Señor Jesucristo. Pedro ya había vencido la muerte, por tanto predicaba la vida; de diría que no pensaba más en la muerte, ni como medio de interrumpir sus trabajos apostólicos, por vivir solamente irradiando la vida. Y cuando fue ejecutado por los verdugos, de hecho no perdió la conciencia. Se irguió al dejar el tabernáculo terrenal, en espíritu y verdad, en la plenitud de la vida.

Espiritas hermanos vosotros sois los nuevos cristianos redivivo, no pueden temer la muerte, pues ella es la vida. La reencarnación les mostrará que la vida se expande en todas partes.

Todavía no habrá libertad sin sacrificios, dependerá mucho de cada uno, sacrificándose para tornarse libre en la vida eterna.

La muerte existe para quien duda de la vida; la muerte existe para los espíritus que desconocen el bien; la muerte existe para quien desdeña la caridad; la muerte existe para quien tiene por finalidad odiar.

Ela nunca existe para hombres y espíritus que se iniciaron con Jesús en la vivencia de la Buena Nueva de Dios. La Doctrina de los Espíritus, haciendo ingente esfuerzo al renacimiento del Cristianismo, trae pruebas irrefutables, de que la muerte no existe, habiendo desaparecido por completo de las cogitaciones de los espiritualitas. Se transmitió en vida, para la felicidad de los hombres y gloria de Dios.

El miedo a la muerte, si tuvo alguna utilidad para los espíritus primitivos, no para los hombres de razón apurada y de sentimientos elevados, como son los cristianos, que venciendo la muerte, comienzan a vivir con alegría superior, y fue para testificar que no hay muerte después del túmulo que Cristo volvió, apareciéndose a todos sus discípulos, anunciando que Él, el de la cruz, estaba vivo para la eternidad.


En el Espiritismo acontece lo mismo: seres amados que ya se fueron vuelven a tornar, en espíritu, a través medianeros, dando para sus familiares la buena nueva de que nadie muere, que la vida prosigue fulgurante por todas las latitudes de las regiones espirituales. Y que si Dios lo determina, podrán nuevamente renacer, recibiendo las bendiciones de nuevos cuerpos, en busca de la felicidad.

Hermano mió, si usted está próximo a dejar el cuerpo físico, de vuelta la mundo espiritual, no tema, porque nadie muere; procure sentir la misma serenidad de Pedro, al cerciorarse de su partida, por aviso de Cristo. Repetimos sus mismas palabras, cuando proclamaba:

Cierto es que estoy cerca de dejar este mi tabernáculo, como efectivamente Nuestro Señor Jesucristo me lo reveló.

Mensaje extraído del libro:Maestro de los Maestros
João Nunes Maia / por el espíritu Mesmez

viernes, 20 de mayo de 2011

Misión de los espíritas




¿No percibís ya la gestación de la tormenta que debe arrasar al viejo mundo y sumergir en la nada la suma de la iniquidades terrestres? ¡Ah! Bendecid al Señor, vosotros que habéis depositado vuestra fe en su soberana justicia y que, nuevos apóstoles de la creencia revelada por proféticas voces superiores, vais a predicar el dogma nuevo de la reencarnación y de la elevación de los espíritus, conforme éstos hayan cumplido bien o mal sus misiones y soportado sus pruebas terrenales.

¡No tembléis más ! Las lenguas de fuego están sobre vuestras cabezas. !Oh, verdaderos adeptos del Espiritismo, sois los electos de Dios! ; Id y predicad la divina palabra. Ha llegado la hora en que debéis sacrificar, para divulgarla, vuestros hábitos, trabajos y ocupaciones fútiles. Id y predicar. Los espíritus de lo Alto están con vosotros. Bien es verdad que hablaréis a personas que no querrán escuchar la voz de Dios., porque esa voz las llama sin cesar al renunciamiento de sí mismas. Predicaréis el desinterés a los avaros, la abstinencia a los disolutos, la mansedumbre a los tiranos domésticos tanto como a los déspotas de los pueblos. Palabras perdidas, bien lo sé, pero, ¡qué importa ello!.  Es preciso que reguéis con vuestros sudores el terreno que habréis de sembrar, porque éste sólo fructificará y producirá merced a los esfuerzos reiterados de la pala y el arado evangélicos. ¡Id y predicad!.

Sí, todos vosotros. hombres de buena fe, que creéis en vuestra inferioridad al contemplar los mundos diseminados en lo infinito, partid en cruzada contra la injusticia y la iniquidad. Id y derribad ese culto del vellocino de oro que día a día se va extendiendo más. Id, que Dios os guía !  Hombres simples e ignorantes, vuestra lengua se destrabará y entonces hablaréis como ningún orador lo haga. Id y predicad, y los pueblos atentos recogerán con felicidad vuestras palabras de consuelo, fraternidad, esperanza y paz.

¿Que importan las emboscadas que se os tenderán en el camino? Únicamente los lobos caerán en las trampas para lobos. Porque el pastor sabrá defender sus ovejas contra los matarifes que quieran sacrificarlas.     
  
Id, hombres que ante Dios sois grandes; que,  más dichosos que Santo Tomás, creéis sin pedir ver y aceptáis los hechos de la mediumnidad aun cuando no hayáis obtenido por vosotros mismos ninguno. Id, que el Espíritu de Dios os guía.........

¡Marcha, pues, adelante, ejército grandioso por la fe que te anima! 

¡Los grandes batallones de la incredulidad se desvanecerán ante ti cual las brumas matinales  a los primeros rayos del Sol que se levanta!

La fe es la virtud que mueve montañas, os ha dicho Jesús.

Pero más`pesados que las mayores montañas, yacen en el corazón humano la impureza y todos sus vicios. Partid pues, con valor, para remover esa montaña de iniquidades que las futuras generaciones no deberán conocer más que como una leyenda, del modo mismo que vosotros sólo imperfectamente conocéis las épocas anteriores a la civilización pagana.......
Sí en todos los rincones de la Tierra van a estallar trastornos y desórdenes morales filosóficos, mas se acerca la hora en que la luz divina resplandecerá sobre ambos hemisferios de vuestro globo....

Id, pues, llevando la palabra divina: a los grandes, que la desdeñaran; a los sabios, que os pedirán pruebas; a los simples y pequeños, que la aceptarán, porque entren esos mártires del trabajo en esta Tierra de expiación, hallaréis entusiasmo y fe. Id, que éstos recibirán jubilosos, alabando y agradeciendo a Dios, el divino consuelo que les ofrecéis, y humillando la frente darán gracias por las tribulaciones que el mundo les ha reservado....

¡Armese con decisión y valor vuestro ejército!   ¡Manos a la obra! El arado está pronto y la tierra preparada : ¡ Arad!

Id y agradecer a Dios la tarea gloriosa que os ha encomendado. Pero cuidaos, porque entre los llamados al Espiritismo muchos se han desviado de la senda. Atended cuál es vuestro camino y buscad la verdad.......

Preguntaréis: Si entre los llamados al Espiritismo muchos se han desviado, ¿ cómo conoceremos  a los que se encuentran en el camino recto?.   Responderemos:   Los reconoceréis por su enseñanza y su práctica de los verdaderos principios de la caridad. Por el consuelo que den a los atribulados. Por el amor que profesen al prójimo.

Por su abnegación y altruismo. Los identificaréis, en fin por el triunfo de sus principios, porque Dios quiere que su ley salga victoriosa. Los que la obedecen son sus escogidos y vencerán. Pero los que falsearen el espíritu de dicha ley para satisfacer su vanidad y ambición, éstos serán destruidos.
Erasto, ángel de la guarda del médium.
El Evangelio según el Espiritismo

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jueves, 19 de mayo de 2011

Psicografía: Delante de la obsesión



"Dos cosas esenciales tenemos que hacer en este caso; probar al espíritu que no somos sus juguetes y que le es imposible engañarnos; en segundo lugar, probar su paciencia mostrándonos más pacientes que él; convencido de perder su tiempo; acabará por retirarse, como lo hacen los inoportunos a los cuales no prestamos oídos." (Segunda Parte, cap. XXIII, item 249)* 

Tomar conciencia del asedio espiritual de carácter negativo es, sin duda, para el médium, de importancia fundamental en la vuelta del equilibrio, porque el médium que ignora o no admite que pueda sufrir influencias perniciosas casi estará, por eso mismo, bajo su acción, dificultando la benéfica intervención de los que se disponen a auxiliarlo.

Cuando el médium, inspirado por la humildad, reconoce su vulnerabilidad a los espíritus obsesores, él, modificando el propio tono mental, comienza a liberarse de su influencia, a semejanza de alguien que, después de largo tiempo de esclavitud, decide tomar la iniciativa de sacudir el yugo opresor. 

Por su condición espiritual, los espíritus perseguidores desean resultados inmediatos en sus planes y, así impacientes, abandonan las víctimas sobre las cuales no los consiguen concretar. 

El médium que persevere en la resistencia al mal, por la vivencia en el bien, acabará por adoctrinar a los propios obsesores, convenciéndolos de la sinceridad de sus nuevos propósitos y, temerosos de, al contrario de influenciar, terminaran influenciados por los ejemplos positivos que se le hacen constantemente, los espíritus desajustados, aunque a disgusto, se distancian de la presencia de aquellos a quien intentan perjudicar. 

Después de obtener lo que desean, junto a ellas, es común que las entidades obsesoras dejen las víctimas entregadas a las consecuencias infelices de sus tramas, amargándoles las secuelas espirituales en los sanatorios y en las penitenciarias, en el calabozo voluntario de los cuartos oscuros y en las cloacas del vicio… 

¡Por tanto, la obsesión más temible no es aquella que ya se consumó, y sí la que está en vías de consumarse! ¡El obsesado que nos solicita cuidados improrrogables no es aquel sobre el cual la obsesión ya se declaró de manera inequívoca, y sí aquel que presentimos en vísperas de grandes desastres morales! 

El médium interesado en proseguir en la tarea de la mediumnidad necesita ser firme en sus convicciones, no rechazando el cumplimiento del deber, que le garantiza equilibrio "para el gasto diario"… 

Sin asiduidad al servicio mediúmnico, a través de su tiempo ocioso, elmédium posibilitará a los obsesores brechas en su vigilancia, permitiéndoles minar su resistencia psíquica, hasta que le sea comprometida por completo su integridad. 

La disciplina moral e intelectual es factor imprescindible a la sintonía continua que el médium necesita establecer con los Espíritus Amigos, huyendo a las indeseables interferencias en su "canal de transmisión"… 



Está claro que la condición mediúmnica ideal aun está lejos de ser alcanzada por los médiums del mundo, aunque no seamos perfectos, no podemos ignorar que somos criaturas perfectibles, o sea, necesitamos aplicarnos al constante perfeccionamiento de nuestras facultades sensitivas; esto ocurrirá por una concienciació n cada vez mayor y más clara de lo que pretendemos de nosotros, ¡delante de la Vida! 

Cuando los obsesores desisten de asediar a los médiums que les "agotan la paciencia", reconociendo la fragilidad de sus intenciones, naturalmente se predisponen a seguir otros caminos, acatando las sugestiones de los Instructores Espirituales que, entonces, a ellos consiguen aproximarse con mayor provecho. ¡Por esto volvemos a afirmar que la adoctrinación de cualquier obsesor sin el concurso del obsesado es prácticamente imposible! 

Quien se reconoce en flagrante estado obsesivo – esté o no en el ejercicio consciente de la mediumnidad – deberá apegarse a labores espirituales, trabajando, cuanto más perturbado se sienta, no cediendo treguas a las ideas pesimistas que ceden "carroña" a los pensamientos enfermos de los espíritus obsesores. 

Si, a veces, el replanteamiento de las tareas del médium obsesado se hiciera necesario, será siempre indispensable que él prosiga transpirando en las actividades del bien, sin que se considere incapacitado para ejecutarlas dentro de las limitaciones que presente. 

Apartar al médium del grupo espírita, bajo el pretexto de que él se encuentra fuertemente influenciado por  los espíritus sufridores, sería como apartar al enfermo del hospital, negándole el tratamiento adecuado. 

Delante de la obsesión, no nos entreguemos a la desesperación, originado por la ignorancia de cuantos tantean la realidad sin que puedan verla. Aprendamos a lidiar con ella, manteniendo la seriedad y la serenidad necesaria. ¡Entonces, aquello que nos parezca un gigantesco problema se reducirá a sus reales dimensiones! 


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Del libro "Mediumnidad y Obsesión" ( Aportado por Claribel Díaz )

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miércoles, 18 de mayo de 2011

Espiritismo y política

















NO HAY REPRESENTANTES OFICIALES DEL ESPIRITISMO EN SECTOR ALGUNO DE LA  POLÍTICA HUMANA


  El trabajador de la casa espírita, sea  actuando en el área mediúmnica, doctrinaria o administrativa, sabe perfectamente que el centro espírita no es lugar de hacer campañas políticas, en cualquier época, sobre todo cuando son próximas las elecciones. El espírita, definitivamente, no puede confundir las cosas. Si estuviese vinculado a algún partido político, si desea concurrir como candidato a un cargo electivo, que lo haga lejos de las huestes espíritas para que todo lo que haga o diga, dentro de la casa espírita, no tenga una connotación de actitiud  de disfrazada intención, viniendo a conquistar los votos de sus cofrades.

   Es necesario diferenciar entre la política terrena y la política de Cristo. Cada situación en su dimensión correcta. Política partidaria a los políticos pertenece, en cuanto que religión es actividad para los religiosos. El argumento del que se sirven los parlamentarios con el pretexto de "defender" los postulados de la Doctrina, o ensalzar el prestigio social para las huestes espíritas, o incluso ser una "luz" entre los legisladores, es argumentación falsa e increible.

  A título de tolerancia, muchas veces cerramos los ojos para esas cuestiones, pero la experiencia demuestra que a veces, es conveniente cerrar un ojo, pero nunca los dos.

Considerando que nuestro mundo es una morada de opinión, es normal que tengamos divergencias sobre ese asunto.Es inaceptable, a la vista de la orientación que tenemos de la Doctrina Espírita, el clima de imposiciones que se establece frecuentemente, envolviendo a comapañeros que confunden con vehemencia y agresividad, la defensa de la verdad con hostilidad.
Es inadmisible la utilización de la tribuna espírita como palanca de propaganda política. El Espiritismo no pacta con irrelevantes y transitorios intereses mundanos. Por eso, no puede nadie esclavizarse por conseguir favores de parlamentarios, al punto de ejercer una influencia negativa en los conceptos espíritas. No tiene cabida un líder de partido en el púlpito de la casa espírita, conferenciando y dirigiendo el culto místico de una fe. Por otro lado tampoco tiene menos sentido un espírita en las calles y en las plazas, implorando votos, cual mendigo, con sofismas y simulaciones de modestia, de pobreza, de humildad, de desprendimiento, de tolerancia, etc. con finalidades demagógicas, exlatando sus propias "virtudes" y sus obras benefactoras.

   Puede esa advertencia caracterizarse en una anotación al dorso de sutiles cánticos de sirena que arrastran algunos desatentos líderes para la militancia política partidaria, pueden, ser una alerta oportuna. !!! OPORTUNÍSIMA, DIRÍA YO ¡¡¡.

    Bueno sería si esos "espíritas" que mendigan votos, optasen por otro credo, para que sea asegurada la no contaminación de ese politiquismo en nuestras huestes, porque "EN RIGOR NO HAY REPRESENTANTES OFICIALES DEL ESPIRITISMO EN SECTOR  ALGUNO DE LA POLÍTICA HUMANA 

   Nada impide repeler las actitudes extremas. No podemos abrir la mano en la vigilancia exigida por la pureza de los postulados espíritas, y no olvidemos, cuando la situación se impone, la alerta sobre la fidelidad que debemos a Jesús y a Kardec. Es importante acordarnos de que con las pequeñas concesiones, vamos desvirtuando el proyecto de la Tercera Revelación.

   Urge que hagamos una profunda distinción entre Espiritismo y Política. Somos políticos desde que nacemos y vivimos en sociedad,sí, de ahí que la Doctrina Espírita no podrá jamás ser vehículo de especulación de las ambiciones personales en ese campo. Si el mundo gira en función de políticas económicas, administrativas y sociales, no hay como tolerar la militancia política dentro de la religión. No se sustentan las tesis simplistas de que con solo con nuestra participación efectiva en los procesos políticos a nuestro alcance, ayudaremos a mejorar el mundo .

   Recordemos que Jesús contribuyó mucho en la mejora de la criatura en sí. No nos consta que Él estuviese abierto a cualquier proceso político partidario contra el poder constituido en la época.Nuestra conducta apolítica no debe ser encarada como conformismo. Por el contrario esa actitud es sinónimo de paciencia,que trabaja siempre para mejorar las situaciones es cooperar con aquellos que reciben la responsabilidad de administrar nuestros intereses públicos. "De nada nos sirve dilapidar el trabajo de un hombre público, cuando nuestro deber es prestigiarlo y respetarlo tanto en cuanto sea posible y también colaborar con él, para que su misión sea cumplida. Porque es siempre muy fácil cambiar las situaciones y establecer críticas violentas, o no, en torno a las personas.(...)
   "No es que estemos batiendo palmas para ese o aquél, pero debemos reverenciar el principio de autoridad."
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     Estamos investidos de compromiso más inmediato  en vez de malhumorarnos con el mundo de la política saturada por equívocos lamentables. Por eso, no debemos buscar una posición de destaque para nosotros mismos, en las administraciones transitorias de la Tierra. Si fuéramos convocados por las circunstancias, deberemos aceptarlo , no por honrar la Doctrina que profesamos, sino como experiencia compleja, en donde todo lo que ocurre es siempre muy difícil . El espírita sincero debe comprender que la iluminación de una consciencia es como si fuese la iluminación del mundo, sabiendo que la tarea del Evangelio, junto a las almas encarnadas en la Tierra, es la más  importante de todas las tareas, por constituir una realización definitiva y real. La misión de la doctrina es consolar e instruir, en Jesús, para que todos movilicen sus posibilidades divinas en el  camino de la vida. Cambiarla por un lugar en el banquete de los Estados e invertir el valor de las enseñanzas, porque todas las organizaciones humanas son pasajeras por la necesidad de renovación de todas las fórmulas del hombre en la ley del progreso universal".  


   El Espiritismo nos trae una nueva orden religiosa que precisa ser reservada. En ella Cristo se destaca como un excelso y generoso conductor de corazones y el Evangelio brilla como el Sol con su grandeza mágica. Una doctrina que creció  tanto en los últimos  lustros, de sus huestes surgieron buenos líderes al mismo tiempo que también aparecieron imprudentes innovadores, pregonando sus ideas de militancia política.

   Si abrazamos el Espiritismo como ideal cristiano, no podemos negarle fidelidad. El legado de tolerancia no se deberá confundir  con la omisión de la advertencia verbal ante las divergencias conceptuales y las prácticas anormales que algunos compañeros intentan imponer en el seno del Movimiento Espírita. Mantengamos el espíritu de paz, preservando los objetivos abrazados y si hubiere necesidad de sellar nuestro compromiso como testamento, no titubeemos y no nos olvidemos jamás.

   . Jorge Hessen


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