martes, 21 de diciembre de 2010

CAIBAR SCHUTEL




Cairbar Schutel  nació en Río de Janeiro el 22 de setiembre de 1868, hijo de Antero de Souza Schutel y de Rita Tavares Schutel. Estudió en el Colegio D.Pedro II. En Río practico en algunas farmacias y cuando tenía 17 años vino hacia el Estado de S. Paulo, ejerciendo su profesión en las ciudades de Piracicaba, Araraquara y después Matão, donde vivió durante 42 años.

Fue uno de los fundadores de la ciudad de Matão, su primer alcalde y trabajó incansablemente por el progreso de esta localidad, donde participo de la política por algunos años. Matão le debe por relevantes servicios. Católico romano por tradición, Cairbar Schutel hizo mucho por el brillo de esta religión, con la sinceridad que ha caracterizado a Paulo de Tarso. Pero como esta religión no le contestaba a las preguntas íntimas que hacia con relación a su fallecido padre, busco otras fuentes de información, fuera de la iglesia.

En este tiempo vivían en Matão sus amigos Calixto Prado y Quintiliano José Alves que, invitados por Cairbar Schutel, hicieron con el sesiones de tiptologia (en una pequeña mesa con tres pies). Fue entonces que, conociendo que la vida continuaba mas allá de la muerte,  estudio y abrazado al Espiritismo se volvió uno de sus más grandes propagandistas.

En el 15 de julio de 1905  fundo el Centro Espirita Amantes de la Pobreza. En seguida, el 15 de agosto del mismo año,  alcanzo a la luz de la publicidad "O Clarim", en formato pequeño, que luego se amplió, llegando a la tirada de 10.000 ejemplares en los últimos años. Además, hacia propaganda de la doctrina por medio de boletines y panfletos, hacía charlas en las ciudades vecinas, incluso programas radiofónicos en la vieja PRD-4 de Araraquara.

Su actividad no paraba. Así fue que en el 15 de febrero de 1925  fundo la Revista Internacional del Espiritismo, dedicada a los estudios de los fenómenos anímicos y espiritistas. Este revista cuenta con la colaboración de eminentes mentes internacionales, circulando no solamente entre sus congéneres. Su trabajo no se resumía a estas dos publicaciones. Nacieron de su brillante mente, los siguientes libros: Espiritismo y Protestantismo, septiembre de 1911; Histeria y Fenómenos Psíquicos, diciembre de 1911; El Diablo y la Iglesia , diciembre de 1914; Médiuns y Mediumnidades, agosto de 1923; Gênese del Alma, setiembre de 1924; Materialismo y Espiritismo , diciembre de 1925; Hechos Espíritas y las Fuerzas X..., mayo de 1926; Parábolas y Enseñanzas de Jesús; enero de 1928; El Espíritu Del Cristianismo, febrero de 1930; La Vida en el Outro Mundo, octubre de 1932; Vida y Hechos de los Apóstoles, febrero de1933; Conferencias Radiofónicas , septiembre de 1937.

Cairbar, ofrecia su corazón socorriendo a los mas pobres y enfermos con gran dedicación, después de una corta enfermedad falleció en la ciudad de Matão el día 30 de enero de 1934 a las 14:15 horas.


María de Nazaret



En el año 3744 de Adán, el día 8 de Tebet (corresponde al actual 8 de Septiembre), nacía una niña robusta y hermosa, de color trigueño y cabello castaño, con cara y ojos que resumían toda la belleza entonces no igualada, ni aun hoy, de las mujeres árabes, siendo aquella niña un adorno más al ya muy bello Valle de Jericó y su histórica ciudad de la tribu de Benjamín.

Corrió su infancia como la de todas las niñas y la de todos los hijos del Creador. Nada anormal podían notar sus amiguitas y parientes, salvo su precoz inteligencia y su hermosura, unida a un carácter varonil acompañado de una ternura que hacían un gran contraste. Crecía María desarrollándose en las formas de la mujer fecunda y los jóvenes de la ciudad le cantaban en todo momento amores y ya en sus 15 abriles no se le llamaba por su nombre, sino que  todos la conocían por "La Rosa de Jericó" y se empezaban así a cumplir las profecías.

Desde los años del uso de la razón, además de servir de aya a su hermano Jaime, ayudaba a sus padres en el manejo de la casa y sus ganados y era enseñada por sus padres y sus tíos Simeón y Zacarías en los secretos de las Escrituras y en el desarrollo de sus facultades medianímicas y es así cómo Simeón supo algún tiempo antes que sería casada con el viudo José, el carpintero de Nazaret, y Zacarías el nacimiento de Juan para precursor del Mesías Jesús.

María no era mística ni penitente, ni pasaba el tiempo en canturreos ni meditaciones: su espíritu sabía otras cosas del verdadero Dios y estaba en todo momento en presencia del Padre Común, sin dejar sus deberes de hija y de trabajos.

Sus padres:

Joaquín y Ana, este eran los nombres de sus padres naturales de Maria.

En las floridas riberas del Jordán y en lo más hermoso del valle de Jericó vivían en el crepúsculo de la Ley Mosaica y en los albores de una nueva era de luz, de cuya antorcha ellos serían los progenitores, dos seres dichosos en su humildad de laboriosos pastores, apreciando la naturaleza a la que comprendían lo suficiente para su felicidad y como seres destinados a dar a la humanidad un ser que sería el arca de la Alianza entre todos los hombres, pues de su seno nacería el Misionero de la Libertad, el enviado del Padre a predicar el Amor, el Libertador de la conciencia humana, pero hombre como todos los hombres, e hijo del hombre como los demás hombres, sin que el "Espíritu Santo" tuviera otra participación que la que tiene establecida para todos los seres en la Ley armónica del Universo.

Aquellos seres son Joaquín y Ana. En la madurez de su edad y para alegría de su hogar, fue elegida la materia de estos virtuosos trabajadores por el Altísimo Espíritu de la que venía con la alta misión de dar carne en sus entrañas a Jesús, espíritu de alta misión que hasta entonces había venido a la Tierra en su carácter de Amor y  Rebeldía, y necesitaba por esto que la materia que había de amamantarlo fuera lo más perfecta posible y de la raza Adámica, para que justamente estuvieran en esa materia la fortaleza y la virtud en su más alto grado.

En prueba del conocimiento que estos venturosos padres tenían de su misión, inserto una de las coplas que el anciano cantaba arrullando a la bella niña y luego a ella con su hermanito Jaime:

Blanca Cordera mía
Tú eres mi orgullo
Tú me das alegría
cuando te arrullo.

Ven niña ven,
porque Joaquín te adora
y Ana también.

Quien ovejas e hijos me dio
Es un Padre, más no puede ser.
Es el Dios de mi Padre Jacob
Adoradle hijos míos que es Él.

Texto extraído del libro;

“Historia Verdadera de María de Nazareth, madre de Jesús”

Por Joaquín Trincado.

Otros trabajos en el Más Allá

En bellísima y conmovedora poesía, intitulada "Retrato de Madre" María Dolores describe la asistencia maternal y efectiva prestada por el Espíritu de María a Judas, que se encontraba en la región del umbral, ciego y solitario, mucho tiempo después de la crucifixión del Maestro.

En el final del diálogo con el discípulo suicida, sufriendo mucho y preso a terribles remordimientos, la Benefactora lo convence argumentando con intenso amor:

"Hijo mío, te amo, te amo y quiero
Verte de nuevo en la vida
Maravillosamente revestido
De paz y luz, de fe y elevación...
Vendrás conmigo a la Tierra,
Perderás, poco a poco, el ánimo violento,
Tendrás el corazón
En las aguas del bendito olvido.
En una nueva existencia de esperanza,
Te llevaré conmigo
¡Te daré otra Madre! ¡Piensa y descansa! ...

Y Judas, en ese instante,
Como quien olvidase su propio dolor gigante
O como quien se desgarra
De pesadilla atroz,
Preguntó: - ¿quién sois?
¿Qué me habláis, así, sabiéndome traidor?
¡¿Sois divina mujer, irradiando amor
O ángel celestial de quien presiento la luz?!...
No obstante, ella al mirarlo, frente a frente.
Respondió simplemente:
-Hijo mío, soy María, la madre de Jesús".

* * * * * * * * * * * * * * * * *
En el libro mediúmnico Memorias de un Suicida nos enteramos de la notable e integral asistencia a los suicidas, que viven en profundo sufrimiento en el Más Allá, por parte de la Legión de los Siervos de María, "dirigidos por el gran Espíritu María de Nazareth, ser angélico y sublime que en la Tierra mereció la honrosa misión de seguir, con solicitudes maternales, a aquel que fue el redentor de los hombres.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Fotografía de Espíritus

RECORDANDO A  ALLAN KARDEC


Eliseu Mota Júnior


¿Es posible fotografiar a un Espíritu?


Esta pregunta está siendo repetida con frecuencia en estos últimos días, sobre todo por lo que algunos periódicos publicaron y la televisión que mostró una interesante foto, en la cual, un cantante aparece envuelto por una masa brillante, con apariencia de un hombre sombrío, durante una representación artística en una ciudad del interior paulista.

Sucede que hubo un dúo de cantantes, llamados Joao Paulo y Daniel, que se deshizo hace algunos meses por la muerte de Joao Paulo, por causa de un accidente de automóvil. El sobreviviente continuó cantando solo y en el referido espectáculo, una joven lo fotografió. Revelada la fotografía, muchas personas dijeron que aquella masa envolviendo a Daniel sería el Espíritu de Joâo Paulo.

Esto fue suficiente para que surgiesen innumerables suposiciones. Llevaron a programas de televisión a parientes del fallecido, para su probable identificación, lo que no siempre sucedió. Además de eso, fotógrafos, técnicos, religiosos y líderes espiritistas dieron su opinión, algunos negando y otros admitiendo que fuera probable fotografiar a un Espíritu, o sea, el alma de una persona fallecida.

Así, delante del interés despertado por el episodio, decidimos investigar el asunto a la luz de la Doctrina Espírita, como seguidamente veremos.

La fotografía de los Espíritus --- El hombre viene buscando conservar imágenes desde la más lejana antigüedad, pero la fotografía tiene sus raíces asentadas en los trabajos de alquimistas y químicos en relación a la luz. Fue sobre el año 1826 cuando surgió la primera fotografía en el mundo, tomada por el inventor francés Joseph-Nicéphore Niepce desde su ventana, en Gras, en Francia, cuando fijó en una placa de metal una vista de aquella ciudad, que todavía permanece en la Colección Gernsheim, en la Universidad de Texas, Austin, Estados Unidos.

A partir de la experiencia positiva de Niepce, la técnica fotográfica fue desarrollada y perfeccionada sucesivamente, de modo que en tiempo de Allan Kardec (1804—1869) ya existían fotógrafos profesionales y muchos acontecimientos del Siglo XIX fueron registrados en innumerables fotografías de resolución y nitidez razonables para aquella época.

Por otro lado, todos los que estudian y conocen las características y propiedades del periespíritu saben que, en determinadas circunstancias, el Espíritu (o alma de una persona fallecida) puede aparecer en fotografías o películas. Para que ocurra ese típico efecto mediúmnico de efecto físico, es indispensable que uno o más médiums, consciente o inconscientemente, faciliten el ectoplasma necesario y que el Espíritu mientras tanto consiga impresionar la película, registrando la imagen a través de la cual podrá ser reconocido por las personas que lo conocieron antes de la muerte.

Además, no estará de más recordar que el mismo Espíritu de una persona encarnada (viva), estando dormido, también podrá, en las mismas circunstancias, ser fotografiado en un lugar más o menos distante de aquel donde se encuentra reposando su cuerpo físico, hecho que ya fue objeto de comprobación.
Mientras, es imperioso declarar que siempre existirá la posibilidad del fraude, sobretodo cuando algunos médiums, desviándose de su tarea mediúmnica, se dejan llevar por la ambición y pasan a cobrar por sus dones. Cuando esto ocurre, las consecuencias acostumbran a ser trágicas y acaban involucrando también a personas inocentes, como ocurrió en un ruidoso proceso instruido por la justicia francesa contra tres personas, apenas pasados unos años de la muerte de Allan Kardec, y uno de los acusados era precisamente su sucesor en la Revista Espírita.

Veamos un resumen de ese lamentable suceso.

Proceso de los espiritas --- En el año 1874, la Revista Espírita, ya bajo la dirección de Pierre-Gaëtan Leymarie, publicó fotografías con amplia materia envolviendo Espíritus, inclusive estampando, entre muchas otras, una foto en la que Allan Kardec, pasados cinco años de su desenlace, aparece ostentando un mensaje al lado de su viuda, que estaba encarnada.

Con referencia a todas las fotografías de las personas vivas teniendo a su lado imágenes de parientes o amigos fallecidos, habían sido hechas por obra del fotógrafo Édouard Buguet, establecido en su estudio de París. Leymarie, hombre honesto y afamado, adquirió varias fotos y las publicó en la Revista Espírita, no sin antes tomar diversos cuidados para comprobar el fenómeno, constatando inclusive que Buguet, además de un buen fotógrafo, era también un excelente médium de efectos físicos.

Con la publicidad y el rumor en torno al caso, un policía resolvió denunciarlo a un juez, que a su vez instauró un riguroso proceso criminal contra Buguet, Leymarie y Alfred Henry Firman, médium americano que estaba en París en la época de las fotos.

Presidiendo la corte con mano de hierro, el juez, había prejuzgado la causa porque antes de la producción de las pruebas estaba convencido de que todas aquellas fotografías de Espíritus eran fraudulentas, ya que habían sido montadas por Buguet con la conveniencia de Firman y Leymarie, condujo el proceso de modo injusto y parcial, culminando con la condena de los tres acusados, siendo así que Leymarie cumplió un año de prisión y pagó una pesada multa. Los otros dos dejaron Francia y después Buguet confesó que Lamiere era inocente, pero su confesión fue inútil, cayó en vacío, por que las autoridades no aceptaron el documento.
Más tarde la esposa de Pierre-Gaëtan Leymarie documentó el caso en un precioso libro, exactamente con el título de Proceso de los espíritas, donde relata el empeño de su compañero para intentar probar su inocencia y muestra la dureza del magistrado que presidió el hecho, el cual, entre otras acciones indecorosas, maltrató a la viuda de Allan Kardec, una respetable señora de 80 años de edad, faltándole al respeto y consideración durante la audiencia en la que fue escuchada como testimonio del caso.

El libro en cuestión debe ser leído por todos aquellos que se interesan por el asunto que envuelven las fotografías de Espíritus y con el peligro consiguiente, sobre todo por la facilidad de la práctica de actos fraudulentos. Es más, en su resumen en portugués publicado por la FEB, el Dr. Herminio C. Miranda asegura con mucha propiedad que, para absolver a los acusados, o por lo menos a Leymarie y Firman, era necesario que los responsables del Tribunal”estuviesen preparados para aceptar algunos hechos espíritas, que ellos bajo ningún concepto concordaban en admitir. Tales hechos eran básicamente los siguientes:

1) Que el Espíritu sobrevive a la muerte del cuerpo físico.
2) que después de desencarnado, puede emitir determinada energía que, siendo invisible a la mayoría de las criaturas, es suficiente para impresionar una lámina fotográfica sensibilizada:
3) que para la obtención de ese efecto energético, es necesária la presencia de personas dotadas de recursos especiales, dentro de la calificación genérica de médiums.
4) que Eduard Buguet disponía de tales recursos, como quedó ampliamente demostrado, por testimonios imparciales, vehementes, abundantes;
5) que los Espíritus encarnados pueden desdoblados, producir sobra la lámina el mismo efecto que los desencarnados mientras el cuerpo físico esté en reposo;
6) que las personas que reiteradamente demuestran facultades mediúmnicas notables, pueden, eventualmente, caer en una conducta lamentable del fraude, especialmente cuando se hacen pagar por sus dones.

La opinión de Allan Kardec --- Decimos arriba que en la época de Allan Kardec la técnica fotográfica ya estaba razonablemente desarrollada, de modo que incluso permitía el registro de imágenes de Espíritus. En efecto, tomando conocimiento de hechos de esa naturaleza, ella publicó una interesante materia en la Revista Espírita, exactamente con el título Fotografía de los Espíritus, donde estudia esa relevante cuestión, que ahora vamos a analizar con el, citando la parte que nos pareció necesaria para su estudio.

Kardec inicia su trabajo trascribiendo el siguiente artículo, publicado en el periódico Courrier du Bas-Rhin del sábado 3 de Enero de 1863 (parte alemán:), bajo el título Fotografía Espectral. `Los americanos que nos van por delante en muchas cosas, ciertamente nos sobrepasan en el arte de la fotografía y de la evolución de los Espíritus. En Boston, hoy en día, los difuntos no son apenas invocados por los médiums menos aún fotografiados. El descubrimiento maravilloso es debido al Sr. Wiliam Mumbler, de Boston. ´Es él mismo quien nos cuenta: Hace algún tiempo yo experimentaba en mi laboratorio un nuevo aparato fotográfico, haciendo mi propio retrato. De pronto sentí cierta presión en el brazo derecho y una lasitud en todo el cuerpo. ¿`Más cómo describiría mi espanto cuando vi mi retrato reproducido y a la derecha, la imagen de una segunda persona, que no era otra que la de mi prima muerta? El parecido del retrato, al que dicen los que conocieron a aquella señora, nada tiene que desear.

´Se dice que, desde entonces. El Sr. Mumbler no da sólo sesiones espíritas a los clientes, sino que todavía ejecuta retratos de los difuntos evocados. Son generalmente un poco pálidas y veladas y los trazos difíciles de reconocer, lo que no impide que los habitantes de Boston, esclarecidos, los declaren auténticos. ¡ Quien consideraría tan próximas las imágenes espectrales!

En este punto, Allan Kardec comenta que, “En caso de que fuera real, semejante descubrimiento, tendría por cierto inmensas consecuencias y sería uno de los hechos más notables de manifestaciones. Con todo, aconsejamos acogerla con prudente reserva. Los americanos que, al decir del articulista, nos sobrepasan en tantas cosas, nos enseñan que también nos distanciáramos de las patrañas.

“Para quien conozca las propiedades del periespíritu, a primera vista la cosa no parece materialmente imposible. Se ven surgir tantas cosas extraordinarias que de nada nos debemos admirar. Los Espíritus anunciaron manifestaciones de nuevo orden, todavía más sorprendentes que las conocidas. Esta estaría, por cierto, en este número. Una vez más, hasta una constatación más auténtica que el relato de un periódico, es prudente, es prudente ponerla en duda. Si la cosa fuera verdadera, sería vulgarizada; mientras se espera, es preciso evitar dar crédito a todas las historias maravillosas, que los enemigos del Espiritismo se complacen en respaldar para volver al ridículo, también como los que las aceptan muy fácilmente. También digo, que es preciso mirar más de una vez, antes de atribuir a los Espíritus todos los fenómenos insólitos que no se pueden explicar. Un examen atento muestra, en la mayoría de los casos, una causa enteramente material, que no se había notado. Es una recomendación expresa que hacemos en El Libro de los Médiums.

Conclusión --- Con la presente materia no estamos afirmando ni negando que la imagen que aparece detrás del cantante Daniel, en la foto referida al inicio, sea realmente el Espíritu de su compañero Joâo Paulo. Intentamos sólo explicar que, a la luz de la ciencia Espírita, el hecho analizado ---fotografiar a un Espíritu --- es perfectamente posible y está dentro de las leyes naturales, sin que sea necesario recurrir a teorías supuestamente psicológicas o parapsicológicas, que sólo traen más complicaciones en vez de solucionar el enigma.
De cualquier forma, el fenómeno debe ser estudiado minuciosamente, teniendo en consideración las condiciones morales de los envueltos --- fotógrafos, médiums y fotografiados ---, para que sea desechada cualquier señal de fraude, ilusión óptica o problemas de las cámaras fotográficas o filmadoras, evitando así sinsabores y hasta aun procedimientos policiales o judiciales.



— o —
Nota. La presente investigación fue realizada en las siguientes obras
KARDEC, Allan. O Livro dos Médiuns. 50ª ed., Rio de Janeiro, FEB, 1984, Trad. Guillon Ribeiro, 480 p.
LEYMARIE, Madame P.-G. Processo dos espíritas, resumo em português por Hermínio C. Miranda, 2ª ed., Rio, FEB, 1977, 123
 Revista Espírita - Jornal de estudos psicológicos. São Paulo, Edicel, s/d, Trad. Júlio Abreu Filho, março de 1863.
Nova Enciclopédia Barsa, 1997, verbete “fotografia”.

 (Columna originalmente publicada en la Revista Internacional del Espiritismo, Junio de 1998)

El espiritismo puede refutar los errores dogmáticos

Amalia Domingo Soler
"El espiritismo refutando los errores del Catolicismo romano"

Comparaciones

El Diario de Barcelona correspondiente al 17 de agosto de 1877 copia un artículo del The Standard y se comprende que al copiarlo. Se hace solidario de las ideas del colega británico. El artículo en cuestión lleva por epígrafe: El mundo de Los espíritus con una llamada que dice: Home, Luz y Sombra del Espiritismo, 1.877.

No es nuestro animo hablar sobre el citado libro espiritista porque no lo hemos leído únicamente haremos algunas reflexiones sobre uno de los últimos párrafos escrito en sentido crítico que es digno de ser leído y comentado.

Dice así: "Practicados como él los practica (M. Home), estos artificios se convierten (así quiere que lo creamos) en grandes y nobles servidores de la virtud y la religión dignos de toda protección por parte de los filósofos y cristianos, pero, a nuestro modo de ver ciertamente, según este libro lo atestigua, no existen términos hábiles para que ni cristianos ni filósofos les concedan ninguna clase de protección. Sean lo que quieren los fenómenos realizados delante de M. Home. o Serjeant Cox, explicables e inexplicables, lo que el sentido común reclama y tiene derecho de reclamar; antes de otorgar crédito a una MONSTRUOSIDAD COMO EL ESPIRITISMO, es la respuesta a las siguientes preguntas:
¿Que utilidad y ventajas pueden producir esas manifestaciones y maravillas? ¿Ha habido algún hombre que a causa de ellas se haya hecho mejor; más prudente o más veraz? ¿Se ha hecho algún descubrimiento; se ha realizado alguna predicción; se ha efectuado una mera curación; ha salido un rayo de Luz de entre las tinieblas, que no haya podido con facilidad ser obra de un par de charlatanes o brujos de una sala de prestidigitación?
"A preguntas como estas no es posible replicar sino con una absoluta negativa, que de una vez y para siempre arroje todo el sistema al abismo de los frívolos y perversos engaños. Ni aprovecha al género humano en este mundo, ni ofrece provecho alguno en el otro. Por el contrario, la eternidad al otro lado de la tumba aparece espantosa".

Este párrafo requiere no una contestación de nuestra débil pluma, sino las concluyentes argumentaciones de Allan Kardec que anticipadamente ha contestado a todas las escuelas que creyeran que el Espiritismo era una monstruosidad.

Escuchemos lo que dice el maestro, entiéndase bien que le llamamos el maestro, no el pontífice, porque los espiritistas no le concedemos a nadie el pontificado en el sentido que a esa palabra le quieren dar. Después de Dios, no reconocemos más pontificado que el de la ciencia y la razón; y Allan Kardec era un hombre razonable por excelencia. Hablando del principio espiritual en su libro La Génesis (capítulo XI, Génesis espiritual, Principio espiritual, N° 2, 3, 4, 7. 8 Y 9) dice 10 que sigue:
 
2. "EL principio espiritual es el corolario de La existencia de Dios; sin este principio, no tendría Dios razón de ser; porque no se concebiría el soberano poder ni la infinita inteligencia, reinando eternamente sobre la materia bruta, del mismo modo que no se comprendería un soberano terrestre ejerciendo su reinado sobre las piedras. Y como no se puede comprender a Dios sin los atributos esenciales de la divinidad entre los cuales descuellan: La justicia y La bondad, estos carecerían de objeto si sólo hubiesen de ejercitarse sobre la materia".

3. "Por otra parte, no podría concebirse un Dios justo y bueno en sumo grado, creando siempre seres inteligentes y sensibles para reducirlos a la nada después de algunos instantes de sufrimientos sin compensación; recreando su vista en esta sucesión indefinida de seres que nacen sin haberlo solicitado, que piensan un instante para no conocer más que el dolor, y que se disipan para siempre después de una existencia efímera".
"Sin la supervivencia del ser inteligente, los sufrimientos de la vida serian de parte de Dios, una crueldad sin objeto. Por eso el materialismo y el ateismo son corolarios recíprocos: Negando la Causa se niega el efecto y negando el efecto no puede admitirse la causa. El materialismo es pues consecuente consigo mismo, ya que no lo es con la razón".

4. "La idea de la perpetuidad del ser espiritual es innata en el hombre; está en él como una intuición y una aspiración; comprende que en eso está la verdadera compensación de las miserias de la vida y por lo mismo ha habido y habrá siempre más espiritualistas que materialistas y más deístas que ateos".
"A la idea intuitiva y a la fuerza del razonamiento, añade el Espiritismo la sanción de los hechos, la prueba material de la existencia del ser espiritual, de su supervivencia, de su inmortalidad y de su individualidad; precisa y define lo que este pensamiento tenia de vago y de abstracto y nos muestra al ser inteligente en acción independiente de la materia, sea después, sea durante la vida del cuerpo".

7. "Todos Los espíritus tienen un mismo punto de partida, todos son creados simples e ignorantes con igual aptitud para progresar mediante su actividad individual, que todos han de alcanzar el grado de perfección compatible con la criatura por sus esfuerzos personales; que siendo todos hijos de un mismo padre, son objeto de igual cariño; que no hay ninguno mas favorecido o mejor dotado que los otros, ni dispensado del trabajo impuesto a los demás para lograr su objeto".

8. "Al mismo tiempo que Dios ha creado mundos materiales de toda eternidad, ha creado de toda eternidad también seres espirituales, sin lo cual los mundos materiales no hubiesen tenido objeto. Se concebirían mejor los seres espirituales, sin los mundos materiales que éstos sin aquéllos. Son Los mundos materiales los que deben suministrar a los seres espirituales elementos de actividad para el desarrollo de su inteligencia".

9. "El progreso es la condición normal de los seres espirituales y la perfección relativa al objeto que deben alcanzar; mas habiendo creado Dios de toda eternidad y creando sin cesar espíritus de toda eternidad también los ha de haber que hayan alcanzado el punto culminante de la escala".

"Antes que la Tierra fuese, unos mundos habían sucedido a otros mundos, y cuando la Tierra salió del caos de los elementos, el espacio estaba poblado de seres espirituales en todos los grados de adelantamiento, desde, los que nacen a la vida, hasta los que de toda eternidad habían llegado a la categoría de espíritus puros vulgarmente llamados Ángeles".

Ahora preguntamos nosotros a las personas sensatas: ¿Qué monstruosidad encierran, las líneas anteriores? ¿Donde está esa eternidad espantosa? ¿En el progreso indefinido de los espíritus? ¿En esa vida infinita susceptible de todos los adelantos y de todas las perfecciones? ¿Qué eleva más al espíritu? ¿La creencia en una fatalidad implacable o en una casualidad, inconsciente o la certeza de que ha sido creado para ser un sacerdote del progreso? Las criaturas que nacen en una cárcel o en un hospital que pasan su infancia en un asilo, la juventud en el pillaje, la edad madura en un presidio y la vejez pidiendo una limosna, ¿Qué idea se formarán de Dios no teniendo la más leve noción de la eternidad?

Si crean en su mente ese fantasma será para imprecarle, porque tienen derecho para decir: ¿Antes de nacer que crimen cometí, para venir a ver la luz entre leprosos o entre criminales?
En cambio conociendo la monstruosidad del Espiritismo se sabe muy bien que en Dios no hay injusticia que somos, lo que hemos querido ser.

Esto que a muchos seres nos mortifica muchísimo de una manera extraordinaria es quizás, y sin quizá, el tormento mayor que tiene el hombre.
OH! es horrible llegar a conocerse uno a si mismo, porque siempre tratamos de decir:
Me indujeron.
Me aconsejaron.
Me dominó la pasión.
Pero con el Espiritismo no hay subterfugios que valgan.

Uno se ve tal cual es; y no hay nada mas triste que contemplarse uno a si mismo. Esa humillación íntima es el infierno del hombre.

Hay algunas personas (las menos, desgraciadamente), cuya existencia tranquila, deslizada en el estricto cumplimiento de sus deberes, como por ejemplo la mujer que se casa joven y consagra su vida a su marido y a sus hijos, y crea una familia virtuosa para esa mujer que no ha salido del santuario del hogar doméstico, no puede repugnarle su presente, ni asustarle su porvenir y debe sonreír ante su pasado, si recuerda las sabias palabras de San Agustín: "A cada uno según sus obras".

Dicen que utilidad y que ventajas pueden producir las manifestaciones maravillosas de los espíritus. Producen la de fijar nuestra incierta atención, que no bastándole al hombre su propia razón, le hacen falta efectos de relumbrón: necesita mirar como los niños un juguete para conseguir que se este quieto e hiriendo vivamente su imaginación se despierta su curiosidad.

Tanta es nuestra Inferioridad moral. Que necesitamos que empleen con nosotros los mismos medios que con los salvajes, que se les atrae enseñándoles baratijas; y a nosotros nos han hecho reparar los espíritus en la danza de las mesas, en los ruidos inusitados, en el movimiento de todos los muebles y otras mil manifestaciones sin consecuencia, para venir a decirnos al fin que la vida del hombre era infinita, que el criminal con el transcurso de los siglos sería un apóstol de Cristo y que éramos dueños de nuestro porvenir.

¿Quién diría que aquel fútil entretenimiento daría por resultado el que pusiéramos en práctica lo que hace tantos siglos nos aconsejó el filósofo diciéndonos: Conócete a ti mismo?
Dicen que si a causa de las demostraciones espirituales ha habido algún hombre que se haya hecho mejor más prudente y más veraz, nuestros contrarios dicen que ninguno. ¡Asegurar es...!
En cambio nosotros podemos afirmar que centenares y millones de hombres han mejorado sus costumbres: No convirtiéndose en santos ni en fanáticos, haciendo ridiculeces y confesiones declamatorias, no; pero si mejorando su proceder en el silencio y en la oscuridad, en el seno de la familia, en la intimidad del hogar, allí hemos visto abrirse lentamente la modesta violeta de la virtud, y la tierna sensitiva del amor.

Quizá por un misterio que nuestra inteligencia no comprende, los hombres llamados a figurar en el Espiritismo (y en todas las grandes escuelas filosóficas) no reúnen algunos de ellos, todas las condiciones apetecibles de la perfección relativa a este planeta; difunden la luz y suelen vivir ellos a oscuras, efecto sin duda del gran desnivel que existe entre su adelanto intelectual y su comprensión moral. Más, por esto, el ideal no se pierde. ¿Qué es un hombre? ¿Qué son centenares de criaturas? ¿Qué es, en fin una generación entera para derribar una filosofía basada en la razón y en la moral más pura?

Menos que una gota de rocío luchando con el océano. Además que el Espiritismo no pretende santificar a la humanidad, únicamente desea presentarle al hombre la prueba irrecusable de la eternidad de su vida y necio fuera creer que criminales endurecidos, como somos nosotros (que así lo atestigua nuestra estancia en la Tierra) , nos pudiéramos regenerar en un segundo; lo único que se puede conseguir en el breve plazo de una existencia, aunque esta dure un siglo, es modificarse, perder un poco nuestro orgullo intimo, y mirar con noble envidia, no a los ricos, ni a los potentados de la Tierra, sino a los humildes, a esa caterva de seres que viven oscurecidos practicando en el rincón de su casa las más grandes virtudes. Si contemplando a una mujer del pueblo, admirando su laboriosidad, su sensatez y su gran corazón, murmuramos con melancolía, ¡Quién fuera como ella! Ya hemos dado un paso, reconociendo nuestra inferioridad.

El Espiritismo si no consigue hacernos practicar la virtud, nos manifiesta claramente que sólo el bien, produce el bien. ¿Y se cree que esto no es una ventaja positiva, de resultados altamente trascendentales?
Viviendo el hombre en la profunda convicción, que él es arbitro de su destino, si había de cometer cien crímenes, evitará llevar a cabo cincuenta y los restantes que cometa despertarán en él grandes remordimientos, y más vale algo que nada.

Dicen que si se ha realizado alguna predicción hecha por los espíritus. Téngase muy en cuenta que la misión del Espiritismo no es darnos augures, ni oráculos, ni sibilas; por consiguiente no necesita cumplirse ninguna predicción, porque los espíritus no se entretienen hoy por hoy en decirnos la buenaventura, únicamente nos aconsejan que seamos buenos. Siempre nos dicen lo mismo porque es lo que realmente nos hace mas falta; buenos consejos para salir de este círculo de hierro que nuestro triste ayer nos ha trazado.

Dicen que por el Espiritismo no se ha efectuado ni una mera curación. ¡Decir es! Cuando el Espiritismo le ha servido de poderoso aliado al magnetismo, y se ha estudiado la ley de los fluidos con notable aprovechamiento, con verdadero conocimiento de causa, y el charlatanismo tiene que doblar su cabeza ante la irrefutable verdad de los hechos. Veamos lo que sobre el fluido universal nos dice Allan Kardec, en su libro La Génesis (capitulo XIV, Los fluidos, Explicación de algunos hechos tenidos por sobrenaturales, 31, 32, 33 y 34):

31. "El fluido universal es como se ha visto, el elemento primitivo del cuerpo carnal y del peri espíritu, los cuales no son sino transformaciones del mismo.
Este fluido por la identidad de su naturaleza, puede suministrar al cuerpo los elementos reparadores de que tenga necesidad. Estando condensado en el peri espíritu, el agente propulsor en el espíritu encarnado o no, que infiltra en un cuerpo deteriorado una parte de la sustancia de su envoltura fluídica. La curación se verifica por la sustitución de una molécula sana por otra enferma. La potencia curativa será pues, proporcional a la pureza de la sustancia inoculada; depende además de la energía de la voluntad que provoca una emisión fluídica más abundante y da al fluido mayor agudeza o fuerza de penetración y en fin de las intenciones que animan al que desea curar; sea hombre o espíritu. Los fluidos que emanan de una fuente impura, son como sustancias medicinales alteradas".

32. "Los efectos de la acción fluídica sobre los enfermos son extremadamente variados según las circunstancias: esta acción es a veces lenta y reclama un tratamiento sostenido, como es el magnetismo ordinario; otras es rápida como una corriente eléctrica. Hay personas dotadas de un poder tal, que obtienen en ciertos enfermos "curaciones instantáneas con sólo imponerles las manos y aún por el sólo acto de la voluntad. Entre los dos extremos de esta facultad hay matices variados hasta el infinito".

"Todas Las curaciones de este genero son variedades del magnetismo y no se diferencian sino por la potencia y la prontitud de la acción. El principio es constantemente el mismo; es el fluido que representa el papel de agente terapéutico, y cuyo efecto está subordinado a su cualidad y circunstancias especiales".

33."La acción magnética puede producirse de varias maneras:

1. Por el fluido mismo del magnetizador; en este caso, es el magnetismo propiamente dicho, o sea magnetismo humano, cuya acción está subordinada a la potencia y sobre todo a la calidad del fluido. 

2. Por el fluido de los espíritus que obra directamente y sin intermediarios sobre un encarnado, ya para calmar o curar un padecimiento, ya para provocar el sueño sonambúlico espontáneo, ya para ejercer sobre el individuo una influencia física o moral cualquiera. Este es el magnetismo espiritual, cuya calidad está en relación con las cualidades del espíritu.

3. Por el fluido que los espíritus emiten sobre el magnetizador; al cual este sirve de conductor. Este es el magnetismo mixto semi espiritual o si se quiere humano-espiritual. EL fluido espiritual, combinado con el fluido humano, da a este último las cualidades que le faltan. El concurso de los espíritus en tal caso, es a veces espontáneo, pero las más de las veces es provocado por la evocación o llamamiento del magnetizador".

34. "La facultad de curar por el influjo; fluídico es muy común y puede desarrollarse por el ejercicio; pero la de curar instantáneamente por la imposición de las manos es muy rara, y su apogeo puede considerarse como excepcional; no obstante, se han visto en diversas épocas y en casi todos los pueblos, individuos que la han poseído en grado eminente. En estos últimos tiempos se han visto varios ejemplos notables cuya autenticidad es incuestionable.
Puesto que esta clase de curaciones tienen por fundamento un principio natural y que el poder de hacerlas no es un privilegio, es que no salen de las leyes naturales y no tienen nada de milagrosas, sino en la apariencia".

Ciertamente que existen estos Médiums poderosos, hemos tenido la fortuna de conocer a varios, entre ellos a uno cuya voluntad convertida en potencia, ha dado la salud instantáneamente a muchos enfermos, sin que por esto creamos que el tal médium sea un santo bajado del cielo.
Nosotros no le damos a nada ni a nadie un tinte mágico ni un carácter milagroso: aceptamos todos los efectos como sencillas demostraciones de las leyes naturales y es indisputable que el Espiritismo con sus manifestaciones ha hecho pensar a muchos en lo que nunca habían pensado y han desarrollado condiciones que ellos ignoraban.

Que esto haya dado lugar a supercherías y engaños no implica nada en contra del Espiritismo que como dice Allan Kardec sobre los caracteres de los milagros:

"De que el Espiritismo admita los efectos que son consecuencia de la existencia del alma no se deduce que acepte todos los efectos calificados como maravillosos ni que trate de justificarlos y acreditarlos; que se haga campeón de todos los soñadores de todas las utopías de todas las excentricidades sistemáticas de todos los romances y leyendas milagrosas. Es preciso conocerle poco para juzgarlo así. Sus adversarios creen oponerle algún argumento irrefutable cuando después de haber hecho muy eruditas investigaciones sobre los convulsionarios de Saint Medard, los Camisardos de las Cévennes, o las religiosas de Loundun han llegado a descubrir en ellos hechos evidentes de superchería e impostura que nada niega.

Pero, ¿son acaso esas historias el Evangelio del Espiritismo? ¿Han negado acaso sus partidarios que el charlatanismo ha explotado ciertos hechos; que la imaginación ha fraguado otros y que el fanatismo ha exagerado mucho?

El Espiritismo no es solidario de las extravagancias que pueden cometerse en su nombre como la verdadera ciencia no lo es de los abusos de la ignorancia ni la verdadera religión de los excesos del fanatismo. Muchos críticos juzgan al Espiritismo por los cuentos fantásticos y las leyendas populares que son puras y simplemente novelas imaginarias; pero esto es lo mismo que juzgar la historia por los dramas y novelas que se dicen históricos.

Dicen por último ¿Qué si ha salido un rayo de luz de entre las tinieblas que no haya podido con facilidad ser obra de un par de charlatanes?

No ha salido un rayo de luz; han aparecido mil y mil soles innumerables sistemas planetarios porque todas las grandes cosas tienen humildes principios y de los visionarios que se han entretenido en ver danzar las mesas, han salido esos locos sublimes, esos genios que el mundo llama sabios, esas lumbreras de la ciencia y del sentimiento, esos apóstoles de la razón, esos profundos deístas llamados Allan Kardec, Pezzani, Flammarion, Víctor Hugo y tantos y tantos hombres ilustres cuyos nombres sería prolijo enumerar.
Es inútil que se quieran oponer al eterno adelanto del titán de los siglos. El progreso avanzará siempre, porque su destino es avanzar, y el Espiritismo es la síntesis del progreso, porque aspira a la regeneración de la humanidad.
Su lema es hacia Dios por la caridad y la ciencia. Decía Hippel que la imaginación es el pulmón del alma y nosotros decimos que el Espiritismo es el pulmón de la eternidad.

- Amalia Domingo Soler -

domingo, 19 de diciembre de 2010

El concepto de la muerte

Los niños asimilan el proceso de integración del concepto «muerte» a través de las enfermedades. Los autistas, por ejemplo, jamás se enferman. Pero cuando se les analiza y se logra romper su aislamiento, salen - de una cierta manera - de su «inmortalidad fetal» y, a menudo, atrapan entonces toda la serie de enfermedades infantiles. Esto plantea un interrogante que la mayor parte de los terapeutas pasan por alto: el papel que juegan las enfermedades en nuestra construcción mental.

Tratemos de esquematizar. Para el infante, los padres son los dioses que le han dado la vida. Pero un día descubre que no son más que semidioses porque tuvieron que fabricarlo entre dos. Descubre la sexualidad, primer shock, primera caída. Pero lo más deprimente viene más tarde, cuando el niño descubre que sus padres no son ni una cuarta ni aun una octava parte divinos, porque no saben lo que es la muerte y no pueden nada contra ella: abatimiento, somatización, la enfermedad se precipita porque el niño no puede seguir idealizando a sus padres. Pero, de pronto, ellos redoblan su ternura y su solicitud para su enfermito, lo que renueva los lazos afectivos sobre una nueva base: no sabemos lo que es la muerte, pero luchamos juntos contra ella - representada por la enfermedad - amándonos más. Resultado: cada enfermedad infantil hace que el niño dé un salto de maduración psíquica y, de enfermedad en enfermedad, llega finalmente a la indispensable integración del sistema de representación de la muerte. Es conocer su cuerpo para saber mejor cómo habitarlo y también cómo dejarlo.

Los casos de telepatía en el momento de la muerte de un ser próximo son numerosos y conocidos. No es necesario ser psicótico para dar testimonio de eventos semejantes. Lo más frecuente es que la muerte de un ser querido sea revelada en un sueño. La teoría de la «imagen inconsciente del cuerpo» de Françoise Dolto daría una primera explicación, pues esta imagen goza de una sorprendente autonomía en relación a la realidad física del cuerpo. Era lo que ella decía a propósito del autismo y de la esquizofrenia. Esto explicaría el caso de esa mujer que había tenido una salida del cuerpo mientras estaba en coma después de su parto. Para comprender realmente este planteamiento, me ha sido necesario asimilar lo esencial de la visión taoísta del mundo estudiando la acupuntura y la teoría de los cuatro cuerpos.

Los cuatro cuerpos:
Todas las grandes tradiciones chamánicas y esotéricas - el taoísmo es una - dicen grosso modo la misma cosa: tenemos varios cuerpos. La literatura más clásica distingue cuatro cuerpos. El primero es el cuerpo físico, hecho de moléculas; podemos llamarlo «cuerpo molecular». Por el momento es el único que reconoce la ciencia. El segundo cuerpo está hecho de esa «energía» tan particular que diferencia un cuerpo vivo de un trozo de carne. Se le ha bautizado como «cuerpo etérico» en el siglo XIX, porque en esa época esta palabra sonaba muy científica. Se pensaba entonces que el vacío estaba lleno de éter. Hoy día pensamos
en el vacío de otra manera: como constituido de una multitud de partículas virtuales. Según mi opinión, sería entonces correcto llamar a este cuerpo el «cuerpo del vacío». Es, en efecto, únicamente porque hay vacío en la materia que las cosas pueden moverse, animarse, vivir. La acupuntura - que actúa sobre este cuerpo - lo ha comprendido bien: el ideograma que los chinos utilizan para designar un punto de acupuntura significa «vacío, caverna, gruta».

El «cuerpo molecular» y el «cuerpo del vacío» son envolturas puramente terrestres. Viene en seguida el tercer cuerpo, el «cuerpo astral». Se lo llama así porque es una envoltura que permite con la ayuda del solo pensamiento proyectarse hasta el otro extremo del universo, hacia los astros. Está constituido de todo lo que es del orden de la representación: imágenes visuales, acústicas, táctiles... conjunto de todo lo que hemos elaborado en el curso de nuestra existencia para representarnos el mundo. Un psicoanalista estaría tentado de llamarlo «cuerpo de representación». Es en ese cuerpo en el que nos embarcamos en el mundo de los sueños, o vivimos una experiencia fuera del cuerpo, o cercana a la muerte.

El «cuerpo del vacío» es aquel en el que se experimentan estas vibraciones que llamamos sensaciones. En psicoanálisis es lo que se denomina «la piel de las sensaciones». El «cuerpo de representación» corresponde a lo que se llama el «sistema de representación». Pero esto no es lo más extraño de los
misterios mentales. Lo más extraño es que podamos dar un sentido a las cosas y al mundo. La representación sola puede ser un absurdo. De ahí la razón de ser del cuarto cuerpo, que es quien organiza el sentido. Este cuarto cuerpo, este «cuerpo del sentido», corresponde a lo que los psicoanalistas llaman «la construcción del yo». Otros lo llaman el «cuerpo mental», reconociendo que no es solamente un cuerpo sino más bien el que estructura a los otros tres. Según Rudolf Steiner, es el Yo o el Ser (el Yo pasando al Ser en un estado de salida fuera del cuerpo físico). Para él, este cuerpo sería el vehículo a bordo del cual podríamos desplazarnos después de la muerte... a condición de que lo hayamos construido en forma suficiente. Rudolf Steiner explica también la función que desempeña la «revisión de la vida» informada por aquellas personas que han vivido una experiencia cercana a la muerte: ella serviría para subrayar todos los sitios donde el «cuerpo del sentido» no ha sido todavía suficientemente construido, o lo suficientemente sólido para permitir un desplazamiento autónomo. Ese defecto de construcción conduciría a los ángeles a proporcionarnos una visión premonitoria sobre lo que tendríamos que trabajar en nuestra próxima encarnación, para despertar, mejorar, estructurar nuestro yo, o «cuerpo del sentido».

La construcción de este cuerpo es el primer objetivo de la vida, tanto para Freud como para Steiner. El proceso básico de esta construcción es simple: se funda en la dupla placer-displacer. En el infante, en efecto, tiene sentido todo aquello que produce placer. Es así que luchando con furor contra el placer - especialmente sexual - y calificándolo de pecado, los curas y los ayatollah han, literalmente, puesto trabas durante siglos a la evolución espiritual de los humanos.

Yo no hago aquí más que resumir lo que piensan quienes me han precedido en la investigación de estos asuntos. Sin fatigarnos en descender hasta la «realidad velada» de la física cuántica, si observamos simplemente cómo percibimos el mundo a nuestra escala, descubrimos que toda la imagen que nos hacemos de la realidad es en un 100% reinterpretada y reconstruida por nuestro cerebro, y esto siempre en función del pasado o de la memoria, lo que viene a ser lo mismo. Cuando contemplamos una manzana, no la vemos directamente: vemos algo que, filtrado a través de nuestra memoria, va a revelarse como que corresponde a lo que nosotros reconoceríamos como una manzana. Pero si esa cosa observada fuera algo radicalmente nuevo, - que jamás hayamos visto, comprendido ni sentido -, es probable que no percibiéramos nada, en todo caso, nada que tenga el menor sentido.

El biólogo Jacques Ninio nos dice que al atardecer, cuando el cielo es color violeta, nosotros lo vemos azul porque tenemos el hábito de verlo así. Para romper ese hábito y ver los verdaderos matices, sería necesario ponerse cabeza abajo. Otro ejemplo simple: en la realidad, las líneas derechas no existen; es nuestro cerebro quien las construye para facilitar la edificación totalmente artificial de nuestra representación de la realidad. Lo que los ojos perciben «objetivamente» debería aparecer como miríadas de puntitos, una especie de cuadro impresionista, en blanco y negro, sin relieve. En lugar de eso, nuestra consciencia recibe la imagen de bloques compactos, con contornos netos y diferenciados, en colores y en cuatro dimensiones, porque el cerebro reconstruye la realidad no solamente en volumen sino además en el tiempo, previendo el futuro.

Ahora bien, eso significa que la percepción que tenemos del mundo es totalmente subjetiva. No digo - como el filósofo Berkeley - que la realidad exterior no existe, ni que nosotros somos sólo burbujas soñadas. Digo que lo que llamamos la «percepción objetiva» no es más que un consenso subjetivo, propio de nuestra especie. Los pájaros ven moverse las estrellas, y aparecer en diferentes colores, lo que les permite guiarse por ellas de una manera sobre la que no tenemos la menor idea. Las decenas de ojos que poseen las estrellas de mar en sus brazos les muestran una realidad totalmente otra... en resumen, nuestra representación del mundo es una pura reconstrucción, a través de un sistema simbólico que es función de nuestro lenguaje y de las imágenes de nuestra memoria. Desde el nacimiento nos entrenamos en construir un equipo psíquico, una identidad mental a la cual nos aferramos más que a todo, mucho más que a nuestro cuerpo físico, porque el hombre es capaz de sacrificar su vida por sus ideas.

Si yo tuviera que adoptar una teoría mística, me inclinaría en favor de la tesis del filósofo Gustav Fechner, amigo del matemático Moebius e inventor de la psicofísica, que edifica su propia visión del mundo. El describía la vida como un proceso en tres etapas: primero, el estado fetal consistiendo en apropiarse de un cuerpo físico, para poder vivir en él; segundo, vivir en él buscando apropiarse de un cuerpo psíquico para vivir en otra parte, y tercero, vivir en esa otra parte. Los escritos de Fechner, como los de Goethe, marcaron a Freud, aunque se habla muy raramente de ello.

Mientras más estudio, más tengo la tendencia a pensar que efectivamente la sola base que existe verdaderamente es nuestra vida mental, nuestro cuerpo del sentido. Tenemos la impresión de existir en un cuerpo en la materia. Esto me parece falso: desposeído de las estructuras mentales que permiten a este amasijo de materia constituir un todo, nada lo mantiene corpori zado. Un cadáver se desintegra rápidamente. En su estructura material, el cuerpo es regido por la ley de entropía, el desorden absoluto. Y este desorden se expresa en el hecho que hay una falla en la permanencia de renovar la materia de ese cuerpo. Comiendo y respirando, son toneladas de universo las que nos atraviesan en el curso de una vida. Todo lo que compone nuestro cuerpo no estaba allí unos años - o aun unos meses - atrás. En nuestra vida, la mente es entonces la única cosa estable, escapando a la entropía y al desorden obligatorio. Pero la ciencia actual, la medicina, la psiquiatría, el psicoanálisis, no sacan lecciones de esta evidencia. Por las mismas razones, nuestra cultura menosprecia todas las experiencias místicas. Salvo para hablar de ellas en forma negativa, como patologías o regresiones. Es verdad que hay características comunes esenciales entre la psiquis del feto o del lactante con las del psicótico y del místico. ¿Qué significa esto? Que hay psicosis negativas, infernales - las que encuentran los psiquiatras - y psicosis positivas, celestes, divinas - las que viven los místicos. O que los psicoterapeutas - colocadores de etiquetas - no encuentran jamás
a los místicos, porque ellos no los consultan. Estos terapeutas no se interesan por los miles de personas que han atravesado una experiencia cercana a la muerte, porque ellos no son pacientes. No hay ningún lugar oficial, en nuestra sociedad, donde las experiencias celestiales tengan derecho de ciudadanía. Sólo se autoriza escuchar experiencias infernales.

Didier Dumas

Traducido y extractado por Roberto Hernández de
Didier Dumas.- L'ange et le Fantôme.- Editions de Minuit. 1985

sábado, 18 de diciembre de 2010

El poder de la oración



“EL MAESTRO JESÚS, nos enseño que EL PODER DE LA ORACIÓN se encuentra en todos los seres humanos, desde la cuna noble asta el mas humilde de los humanos.


PADRE te pido por EL INDIGENTE que le ayudes a soportar su soledad.

PADRE te pido por EL QUE NO TIENE hogar.

PADRE te pido por esos NIÑOS que no tienen alimento.

PADRE te pido por EL ENFERMO que tenga resignación y coraje para soportar su enfermedad.

PADRE te pido por EL PRESO que en su corazón encuentre el arrepentimiento.

PADRE te pido por EL QUE NO CREE en ti, que lo ayudes a encontrarte.

PADRE te pido por EL HERMANO QUE MARCHO al mundo espiritual, que encuentre el camino de acercarse a ti, y encuentre su paz espiritual para su progreso.


Así una vez y otra vez mas me paso el día pidiendo, y todavía me quedan que pedir muchas cosas más.

GRACIAS PADRE POR TODO LO QUE ME DAS, una y mil veces gracias, por que tu me has enseñado esa palabra mágica, la que da sentido a mi oración, GRACIAS PADRE GRACIAS, no importa que mis ojos se llenen de lágrimas, unas veces por dolor y otras muchas por agradecimiento, de lo mas profundo de mi corazón, con todo respeto y amor os mando esta sincera oración.

GRACIAS PADRE GRACIAS.

Autor:

Una Rosa Blanca.

Oración: Aprendiendo a amarme



APRENDIENDO A AMARME





Recuerdame siempre Padre mío. De que debo amar a los demás, también debo amarme a mi mismo, propiciándome, siempre que sea posible, oportunidades de crecimiento y realización.


Debo creer más en mí, aunque sea ante vigorosas inteligencias ajenas, consciente de que lascosas grandes propician un primer y pequeño paso.


Debo apostar más por mí, comprendiendo que los victoriosos son aquellos que creen profundamente en sus sueños...


Debo cuidar más de mí, teniendo en cuenta que la apariencia física abre puertas o cierra oportunidades, dependiendo siempre de su estado...


Debo darme oportunidades de ser feliz, amando más y siendo más receptivo a las buenas cosas de la vida.


Debo tolerar más, comprender más, oír más, sonreir más y amargarme menos, para que el ambiente que me rodea sea más leve y más propicio para mi felicidad personal...


Debo mirar al mundo con la inocencia de los niños, anotando solamente lo que eiste de bello y bueno, y evitando en mi propio provecho cuadros infelices y degradantes...


Debo amar profundamente lo que soy y aquello que puedo realizar, ya sea en la esfera personal o profesional, recordando que los sentimientos inferiores como la envidia o el despecho, el odio o el resentimiento que acompañan solo a quienes se niegan y se desconocen, se temen, se detestan....


Finalmente, debo amarme, Padre mío, por la mejor y mayor razón de todas: porque Tu crees en mí, miras por mí y me amas de forma única y especial, infinitamente....


- Así Sea -


André Luiz