martes, 26 de octubre de 2010

La Muerte

¿ Qué es la muerte ?


Uno de los grandes problemas filosóficos y científicos de todos los tiempos ha sido determinar lo que ocurre con el Ser después de la muerte, y saber con exactitud si seguimos existiendo y si vivimos mas de una vez en este mundo y hasta qué punto podemos tener pruebas de lo que algunas grandes doctrinas filosóficas y religiosas nos han enseñado desde siempre.
Como todos sabemos teóricamente , la muerte supone la total extinción de la vida física y orgánica de nuestro cuerpo carnal.


Según nos indican nuestros instintos, nuestra conciencia y lo que nos vienen a decir los postulados religiosos, la muerte no supone en absoluto la extinción total del Ser en la nada, pues este no se extingue con la materia que le acompaña en esta vida, porque el Ser espiritual está constituido por una energía que no es generada por la materia, aunque depende de ella para su manifestación en nuestro Plano físico, tal como lo hace mediante el pensamiento, la inteligencia, los sentimientos y las emociones; estos no los produce la materia , sino que viven en ella y después de la muerte del cuerpo físico, hay evidencias de que siguen vivos y continúan existiendo fuera de ella.

La muerte es un fenómeno tan natural como la propia vida , y como podemos observar,en la Naturaleza la Vida continúa y se renueva constantemente a sí misma por medio de la muerte. Continuamente vemos como cada día mueren miles y miles de seres, , mientras al mismo tiempo nacen a la vida otra multidud.; y esto sucede hasta con las propias células del organismo físico y con el propio Ser humano. Vemos como la vida orgánica es un continuo nacer y morir en este mundo.

Los Seres humanos somos naturalmente cobardes ante lo desconocido , por lo que solemos evitar la idea de la muerte, y no queremos ni siquiera pensar en ello; sin embargo esta experiencia irremediablemente la vamos a pasar todos algún día.

Todo el mundo tiene su particular versión de lo que es y lo que significa la muerte, y cada cual se lo explica según sus particulares conceptos religiosos o filosóficos, pero siempre dentro de una constante humana : la muerte siempre se vé como algo terrible, triste y trágico que nos espera a todos al final del camino de la vida.

La ignorancia popular dice que jamás ningún muerto regresó de su tumba para contar si sigue vivo y cómo le va, pero sin embargo muchas personas podemos aseverar categóricamente que eso no es del todo cierto, pues desde los albores de los tiempos, siempre ha existido la mediumnidad y la presencia en todas las sociedades y pueblos, de magos, brujos y sibílas , que demostraban la existencia del espíritu humano tras la muerte, y a estos Seres inmateriales les llamaban “daimons”, ángeles o genios.

Sin embargo, a pesar de las permanentes posiciones de escepticismo, los humanos en el fondo de nuestra conciencia siempre hemos necesitado creer en la continuidad de la vida después de la muerte, por lo que hemos plasmado en nuestros conceptos religiosos las ideas de esa vida en forma de un infierno para castigo para los malvados, o de un paraíso para premiar a los buenos..

Siempre existieron y existen los “ nihilistas ”, quienes creen sinceramente y de buena fe que tras la muerte no hay nada, por lo que afirman que toda experiencia humana termina con la muerte y después... la nada, ( ¡ qué triste perspectiva !), y en casi todos los casos, muchas personas sean religiosas o no lo sean, consideran la muerte como una barrera infranqueable hacia lo desconocido y que separa para siempre a vivos y a muertos.

Como ya hemos visto, los Seres humanos además de tener un cuerpo de naturaleza animal, somos esencialmente individualidades de energía inteligente; cada uno somos el YO que está en lo más íntimo de nuestra conciencia humana, y este Yo es el que tiene en nosotros voluntad propia, siendo capaces de sentir y razonar, e incluso de influir y alterar la materia que nos rodea, la de nuestros cuerpos, y hasta la de los cuerpos de otros seres.

Cuando observamos un cadáver, vemos que es una figura humana inerte ; como un objeto vacío de aliento y vida, de modo que aquello que antes fue un Ser humano, dotado de sentimientos , pensamientos y emociones, ya no lo es después de experimentar la muerte ; ahora apenas parece un muñeco que recuerda al personaje que se fue, pero, ¿ a donde fue?;¿dónde quedaron estos atributos que se manifestaban en aquél mismo cuerpo cuando aún respiraba ?. Ante la presencia de un cadáver, solo podemos ver si acaso un despojo, un resto, un cascarón vacío.

El cadáver en cuestión, cuando era un Ser humano, además de moverse, gesticular, hablar, etc, también tenía inteligencia, personalidad, sensibilidad, sentimientos, eso que en conjunto llamamos Vida o Alma, y que por algún motivo o circunstancia se fue de ese cuerpo y lo abandonó para siempre; ¿ pero que pasó con él ? ¿en donde está ahora ....?.

Tal vez esa presencia corporal humana carente de vida que ya no late,ni tampoco lo hace la manifestación de ese Yo Superior, con todos sus atributos que siendo reales, no son algomaterial ni tangible,pero que formaban parte de lo que él era en vida. Esto precisamente es lo que provoca la repulsión y escrúpulos de tanta gente cuando se está ante la presencia de un cadáver.


La energía que lo animaba y le daba todos los atributos de Vida , no ha podido desvanecerse en la nada, porque esa energía , al igual que cualquier otra manifestación de energía, no nace ni muere, como afirma el postulado de Física, sino que se transforma.

Si partimos de la premisa de admitir , por tanto, que debe existir alguna forma de vida mas allá de lo tangible y lo palpable, podemos buscar explicaciones y llegar a conclusiones en base a datos aportados a diario por las mediumnidades ,que canalizan y permiten manifestarse a Seres que desencarnaron en diferentes épocas y lugares, relatando ellos mismos su experiencia sobre cómo fue su experiencia de la muerte, y demostrando a su vez , que de algún modo continúan existiendo.

Aunque sean pruebas subjetivas para admitir otra forma de existencia después de la muerte, también nos podemos apoyar en las llamadas “experiencias fuera del cuerpo físico “, de muchos casos de personas que después de sufrir una muerte clínica por cualquier motivo, se les ha reanimado y han vuelto a la vida, conservando después los recuerdos de esa situación que vivieron durante ese trance, siendo comunes muchos de los factores que aparecen en estos relatos de todos estos casos de personas inconexas entre ellas.

Cuando las experiencias en el umbral de la muerte, se han centrado en niños, estos han dado un testimónio de más valor que el que dan personas adultas ante la misma experiencia, debido a que ni sus mentes ni sus creencias están todavía influenciadas por creencias o conceptos religiosos o filosóficos preestablecidos por los adultos.

Cuando se habla de muerte, hay que matizar que la muerte orgánica que afecta a la parte corporal del ser humano, con su consiguiente y posterior disgregación, supone la desencarnación del Ser espiritual que daba vida a toda la maquinaria física, y cuando hablamos de desencarnación, nos referimos solamente al Espíritu que “desencarna” y debe abandonar la materia cuando se cortan los lazos vitales que le unen a ella.



“A medida que el hombre comprende mejor la vida futura, el temor a la muerte disminuye. Pero al mismo tiempo comprende mejor su misión en la Tierra y espera su fin con más calma, resignación y sin temor”

Allan Kardec-(El Cielo y el Infierno)
 
- Jose Luis -

lunes, 25 de octubre de 2010

Perdón y libertad

Chico y Emmanuel
Aprendamos a perdonar, conquistando la libertad de servir.


Es imprescindible olvidarse del mal para que el bien se efectúe.

Donde trabajas, práctica la tolerancia constructiva para que la tarea no se esclavice a perturbaciones...

En casa, guarda el entendimiento fraterno, a fin de que la sombra no te espose el espíritu al desespero...

Donde estuvieres y adonde fueres, acuérdate del perdón incondicional, para que el auxilio a los otros te asegure paz a la vida.

Es indispensable que la comprensión reine hoy entre nosotros, para que mañana no estemos encarcelados en la red de la oscuridad. La muerte no es la libertad pura y simple.

Desencarnarse el alma del cuerpo no es exonerarse de los sentimientos que le son propios.

Muchos conducen consigo, en la otra vida, una copa de hiel envenenada con la que aniquilan los mejores sueños de los que se quedaron en la Tierra, y muchos de los que se quedan en la Tierra conservan con ellos en el corazón un vaso de fuego vivo con el que destruyen las mejores esperanzas de los que demandan el gris portal del túmulo.

No procures para tu alma el infierno invisible del odio.

Acomódate con el adversario hoy mismo, procurando entenderlo y servirlo, para que mañana no te matricules en angustiosas contiendas con fuerzas ocultas.

Transferir la reconciliación para el camino de la muerte es atormentar el camino de la propia vida.

Disculpa siempre, reconociendo que no prescindimos de la paciencia ajena.

Ni siempre somos nosotros la víctima real, una vez que, por actitudes in manifiestas, inducimos al prójimo a actuar contra nosotros convirtiéndonos, ante los tribunales de la Justicia Divina, en autores, intelectuales de delitos que pasamos a lamentar indebidamente delante de los otros.

Toda intolerancia es violencia.

Toda dureza espiritual es crueldad.

Casi siempre, la crítica es el corrosivo del bien, tanto como la acusación habitualmente, es un chicote de brasas.

Es conociendo que encontraremos en el trayecto la proyección de nosotros mismos, conservemos el perdón por ser el defensor de nuestra libertad, ayudando ahora para que no seamos desamparados después.

Espíritu: EMMANUEL

Médium: Francisco Cândido Xavier





Montaje: kennda_myt

(Mayte).

“Centro Espirita Manuel y Divaldo”.

domingo, 24 de octubre de 2010

Aproximación de la Ciencia a los principios espíritas

Los más recientes descubrimientos de la física cuántica sobre la naturaleza íntima de la materia apuntaron a resultados sorprendentes. Veamos algunos ejemplos.


Se sabe que con los descubrimientos que la física atómica ha hecho sobre la consistencia más intima de la materia ha puesto por los suelos algunos conceptos clásicos. Según Fritjof Capra, uno de los más notables físicos y filósofos de la actualidad, autor del best seller “El Tao de la Física”, donde defiende que la física a través de sofisticadas investigaciones y los místicos orientales mediante la meditación, han llegado a conclusiones semejantes. Y presenta como la propuesta más avanzada de la física contemporánea, la teoría de BOOTSTRAP de Chew: y la teoría del Orden implicado de Bohm. Ambas coinciden en la idea de que la realidad física no es la única que existe en el universo. Que la comprensión científica del universo demanda la existencia de otra dimensión de realidad, que Bohm llama de orden implicado. También, en contra de la concepción mecanicista del universo, empiezan a reconocer que “la conciencia sea un aspecto esencial en el universo” y que el universo solo puede ser comprendido como una “red dinámica de fenómenos relacionados entre sí”.

El mismo autor en su libro “La totalidad y el orden implicado “de 1988, llega al punto de admitir que:” “Este orden implicado supone una realidad que va muchísimo más allá de lo que llamamos materia. La materia no es de por sí más que un rizo en este trasfondo”. Sigue afirmando : “Es muy probable que, más allá, se encuentre un nuevo dominio, o un conjunto de dominios, acerca de cuya naturaleza no tenemos, por ahora, la más pequeña idea”. (...) El universo está empezando a parecer más a un gran pensamiento, que a una maquinaría. Albert Einstein, sobre la ilusoria solidez de la materia consideró: “Podemos considerar la materia como estando constituida por las regiones de espacio en las cuales el campo es extremamente intenso(...) No hay lugar en esta nueva clase de física para el campo y la materia, porque el campo es la única realidad”. Según Jean Charon, de la Universidad de la Sorbona (Paris), premio Nóbel de física de 1983, en su conocida obra “ El espíritu ese desconocido”, aseveró que : “Algunas partículas elementales, encierran un espacio y un tiempo del espíritu, principalmente en las estructuras vivas o pensantes, que se instruyen por la experiencia de manera irreversible. Estas informaciones se almacenan en “ partículas mind (espirituales)” que encierran un espacio, donde jamás pierden su contenido informativo y que subsisten más allá de nuestra muerte corporal.

Delante de estos contundentes descubrimientos de las ciencias físicas los postulados espíritas han sido fortalecidos.

El concepto de universo - red, está claramente descrito en la pregunta 540 del Libro de los Espíritus “Así pues todo sirve, todo se eslabona en la naturaleza, desde el átomo primitivo hasta el arcángel, pues él mismo comenzó en un átomo. Admirable ley de la armonía, cuyo conjunto no puede aprehender aún vuestro Espíritu limitado”.

El acercamiento de la Física a formas desconocidas de la materia torna posible, quizá en poco tiempo, comprender la existencia de lo que los Espíritus llamaron de “Fluido Cósmico Universal”

“Pero al elemento material, ha de añadirse el fluido universal, que hace las veces de intermediario entre el espíritu y la materia propiamente dicha”.

Sobre la existencia del “vacío” en la pregunta 22 del Libro de los Espíritus dice: “(...) pero la materia existe en estados que son desconocidos. Puede ser, por ejemplo tan etérea y sutil que no produzca ninguna impresión sobre vuestros sentidos. Sin embargo, sigue siendo materia, aunque para vosotros no lo sea”. En la cuestión 36 del mismo libro se puede leer: “Nada está vacío. Lo que a ti te parece vacío se halla ocupado por una materia que se sustrae a tus sentidos y a tus instrumentos de observación”.

Estas afirmaciones ocurrieron antes del descubrimiento de la radioactividad en 1896 y bien antes de la teoría einsteiniana de la relatividad.

Las consecuencias científicas y morales de estos importantes descubrimientos permiten comprender la existencia de Dios, desde la visión de La Doctrina Espírita, como “inteligencia suprema y causa primera de todas las cosas”, como una percepción razonable.

Pero, no por los caminos de la religión dogmática o del misticismo, sino bajo los mismos principios que llevaron Spinoza, Newton, Einstein y tantos otros eminentes pensadores de todos los tiempos, que aceptaron que, como contestaron los espíritus superiores a Kardec, “no puede haber efecto sin causa; buscad la causa de todo lo que no es obra del hombre, y vuestra razón os contestará”.

La mayor contribución que la ciencia Espírita ha dado sobre la existencia de Dios, fue (des)humanizar a Dios, descubrimiento éste que en sí mismo es revolucionario para la ciencia, para la filosofía y para las religiones.

Se sabe que desde siempre se ha intentado descubrir los secretos que las estrellas guardaban y contestar un pregunta crucial: ¿qué hay allá en aquellos brillantes mundos lejanos?.

La pluralidad de los mundos habitados es el principio espírita en que la Doctrina deja de ser una doctrina de carácter terrenal y tornarse en una doctrina cósmica o doctrina universal, pues al plantear que la vida inteligente o no, lejos de ser nuestro privilegio, está presente en cada rincón del cosmos.

Un sencillo ejemplo que el famoso Astrónomo ingles, Sir James Jean es elocuente para desmantelar cualquier exclusivismo de los terráqueos: Sus observaciones llevaron a las siguientes comparaciones para que entendamos, que dimensiones representamos en el universo, transmitidos por Juana de Angelis en “El borde del Infinito”: “Si tomamos un glóbulo rojo (que mide 7 micrones, cada micrón representa la milésima parte del milímetro). - El Sol seria este glóbulo rojo. La órbita de la Tierra alrededor del Sol, podría tener la dimensión de la cabeza de un alfiler. La de los astros, alrededor del Sol , como el de una moneda de 100 pesetas. Entre tanto la Vía Láctea, mediría la distancia que existe entre el extremo de la América del Norte y el extremo sur de la América del Sur. Entonces a nuestro Sistema solar le correspondería el tamaño de esa pequeñina moneda colocada en cualquier lugar de ese espacio... "

No menos importantes son las consecuencias de las referidas descubiertas, con énfasis en las ?partículas mind? del Dr. Charon, sobre el principio de la Existencia y supervivencia del Espíritu, principio que no fue inventado por la doctrina Espírita, se sabe que es muy antiguo.

Con eso, queda abierto un nuevo derrotero para la investigación científica, donde la relación espíritu-materia, gracias a la pionera aportación de la Doctrina, que la ciencia ahora se acerca a comprobar, pasa a ser incluida en el campo de la ciencia, ya que ha inaugurado la era del espiritualismo científico.

Recorramos ahora a un importante hallazgo de las ciencias biológicas que ayuda a comprender desde el punto de vista de la ciencia los misterios de la vida.

Tratase del descubrimiento de los Campos “L” o “campos de vida” por las investigaciones del Dr. Saxton Burr de la Universidad de Yale, cuando, a lo largo de 30 años de investigación, descubrió que “el modelo u organización de cualquier sistema biológico está establecido por un completo campo electrodinámico”.

O sea, alrededor de los seres vivos había un campo eletroctromagnético que los modelaban y los dirigían. Ha logrado, con esto encontrar un camino para solventar el enigma del por qué los sistemas biológicos tienden a la organización y a la regeneración mientras los sistemas físicos tienden siempre al desorden o entropía.

Allan Kardec desde 1857 ya había hablado de estos “campos de vida” que los espíritus denominaron el periespíritu, definiéndolo como “cuerpo fluídico semimaterial que liga el Espíritu al cuerpo de carne”, cuya función es ser un organizador biológico, con elevado papel en la psicodinámica del individuo. Las propias ciencias, todavía, no han asimilado todo el impacto revelador de tales descubrimientos, ya que mucho trabajo aún va a demandar la profundización y la reforma del inmenso sistema de enseñanza, investigación y control científico del mundo de la producción. Hemos de convenir, que tales descubrimientos no han hecho mas que levantar una pequeña parte del “velo”; pero ya admiten que hay algo allí, que no son capaces de conocer todavía. Todo esto refuerza el papel pionero de la revelación de los Espíritus.

En el campo de las investigaciones sobre la relación entre “el cerebro y la mente” los descubrimientos también refuerzan las tesis espíritas. El Dr. Wilder Penfild, neurocirujano canadiense de reconocimiento mundial fundador del Instituto Neurológico de Montreal donde a lo largo de treinta años se dedicó a dirigir equipos de científicos y cirujanos, buscando soluciones para problemas como la epilepsia, el aprendizaje del lenguaje, de la memoria, de los estados de la conciencia, etc., ha logrado impresionantes avances en esta área. Inclusive desarrolló estudios junto a Ramón y Cajal y Del Rio Ortega en Madrid. En su libro “El misterio de la mente” demuestra que la dinámica cerebral no es capaz de explicar el funcionamiento de la mente. Ha concluido: “no es posible que no exista una mente independiente del cerebro, que lo programa y sobrevive a la muerte del cuerpo”.

Con eso queda derribado las afirmaciones de la ciencia en las que asevera que el cerebro es el centro de todas las actividades Psicofisiologicas, en las que la que el pensamiento es una especie de ?sudor Cerebral?. Se necesita, por supuesto, una amplia revisión conceptual y experimental. Para eso han venido las nuevas ciencias de la psicotrónica; la parapsicología, neuropsicología, neurofisiología la psicobiofísica, etc. El Dr. Brain Weiss, conocido psiquiatra del Hospital de Miami, autor del best seller “Muchas vidas, muchos maestros”, ha llegado a conclusiones que impresionaron la comunidad científica y reforzaron los principios espíritas de la reencarnación y de la comunicabilidad de los espíritus.

A través de la regresión hipnótica de memoria de varios de sus pacientes ha logrado entrar en varias vidas anteriores que ellos habían tenido. Y además ha establecido contacto con varios “maestros”, como él los llamó, y que sabemos que se trata de espíritus superiores, que le orientaron con gran sabiduría. Antes de que el Dr. Weiss concluyese como una realidad la reencarnación y como una ley natural, lo mismo que el Dr. Ian Stvenson, el Dr. Barnerji, Hernani Santana, y tantos otros científicos del siglo XX, ya había sido enseñada la reencarnación mediante las revelaciones de la doctrina espírita y comprobada con bases científicas hace más de 140 años y que las doctrinas orientales promulgaron hace milenios.

El Espiritismo del mismo modo que con los anteriores principios ha venido a aportar pruebas científicas y filosóficas sobre la reencarnación, demostrando que la reencarnación no es nada más que una ley de la naturaleza y que no es un delirio de los espiritistas e investigadores del mundo de los espíritus, y que pasa a dar sentido comprensible a la palabra justicia en el alfabeto divino. Así, con estas confirmaciones científicas de las leyes que rigen el mundo espiritual, se pone fin a la era del dualismo entre el mundo natural y el mundo sobrenatural, inaugurando la era en que los asuntos que antes eran exclusivos del manejo del misticismo, de la superchería y de las religiones dogmáticas, ahora pertenezcan también al mundo de la ciencia.



(Extraído de la conferencia impartida por Fernando Nobre en el IX Congreso Espírita Nacional)

sábado, 23 de octubre de 2010

Mensaje de Amalia

A quienes han encontrado en la experiencia de la verdad un punto de apoyo para la vida, les es lícito hacer una evaluación de resultados, un inmediato estudio de valores antes de decidirse por cual rumbo seguir.


Por impositivo de las existencias anteriores y como consecuencia natural de las condiciones materiales, el hombre, del Mundo Espiritual, solamente recibe destellos que le aclaran el camino cuando se predispone a una sintonía, y en razón de esfuerzo que haga por vencer sus malas pasiones, sus inclinaciones inferiores.

Inivitado a un cambio de ideas delante de la fuerza de los hechos que le demuestran la indestructibilidad de la vida, la sobrevivencia a la tumba y su existencia antes de la cuna, siente, al principio, un gran sorpresa, una resistencia a la filosofía nueva, que resulta de la muerte de sus convicciones anteriores, sean las que sean.

La lucha por la propria renovación es hecha de dudas e incertindumbres, por medio de las cuales, luego de continuadas meditaciones y estudios se siente impulsado a la decisión correcta, produciéndose en él un ardiente deseo de ganar tiempo, es decir, recuperarlo, avanzando con valor e intentando cambiar al medio donde vive y a las personas que comparten con él la existencia.

Al Espiritismo, en este complejo momento historico de la Humanidad, le está destinada uma urgente y grave misión: sostener los valores morales sobre los resultados de la investigación científica, probando el noble y significativo destino de la Humanidad. Su filosofía, que abarca el conocimiento de todos los tiempos, tiene, en la reencarnación, la clave lógica y poderosa para deslindar los eslabones enigmáticos de la evolución.

Solamente por medio de las leyes de la reencarnación se compreende la finalidad y determinación de la vida.

El processo evolutivo, lento y contínuo, comprobado por la paleontología y confirmado por la embriogenia, desenmascara las leyendas pasadas de un pareja encargada de poblar la Tierra, bajo la condición de un milagro de la Divinidad, como se la vida misma ya no fuera el gran milagro que al hombre cabe honrar y disfrutar, teniendo a la vista su porvenir eterno.

Señalado para la perfección el ser marcha y avanza adquiriendo experiencias en cada renacimiento, liberándose, en cada vida, de las cargas anteriores que le constituyeron aprendizaje útil a su evolución. En razón de tal comportamiento el proceso evolutivo pasa a ser el resultado del esfuerzo personal dignificándose el individuo que asciende rumbo a la realización total.

Discriminació n ninguna por parte de las leyes, que examinadas mediante el concepto de la unicidad de las existencias, hicieron unos desde el principio dichosos, y a los otros infelices sin posibilidades de conquistar la corona de la victoria ...

Los imbéciles, los idiotas, los seres monstruosos, micro y macrocéfalos, los paranoides, los subnormales, los mongoloides, los alienados en general, los sordo-mudos que no tienen como hablar, exteriorizar sus cuitas, y otros tantos limitados y aparentemente rechazados por la vida no son víctimas de Dios, sino de si mismos, en recuperación que la Conciencia Cósmica les impone en beneficio suyo y de la comunidad humana.

¿ Como se comprende, en la Tierra, bajo la justicia divina, el sabio y el bruto, el primitivo y el intelectual, el agresivo neurótico y el pacífico congénito, el malo y el bueno, sin la reencarnación ? ¿ Como juzgar los actos, utilizando la misma medida, de un salvaje y un civilizado, de aquel que de la vida solamente ha conocido sinsabores, miserias, abandono, ignorancias, brutalidades y de otro que encontró amor, orientación segura, apoyo y equilibrio socio-economico ?

El hombre que razona, delante de ésta y otras paradojas que se ven en la Tierra, si no conoce la reencarnación, cae en el concepto nihilista, materialista de la vida, dejándose conducir con rebeldía ante el sufrimiento y las dificultades de toda especie.

El conocimiento de la reencarnación ampara y dignifica el ser, enseñandole paciencia y dándole coraje para proseguir, aunque le parezca imposible, y continuar con honor y elevación.

Naturalmente las consecuencias de la reencarnación proponen al hombre un cambio, no solo de naturaleza filosófica, sino moral, dando resurgimiento a una ética, que es la misma que fue presentada y cumplida por Jesús, toda ella fundamentada en la ley natural, que es la ley del amor.

El amor es, así, la razón misma de la vida, el motivo de vivir, la cumbre de la montaña que se logrará a base de esfuerzo e insistencia, de una labor profícua en la vivencia del bien.

Para amar es necesario sentir, pese a la ignorancia, la sencillez educacional, en cualquier coyuntura social o financiera. Mientras tanto la ciencia del amor es la conciencia del deber en relación a todos los seres, vivos o no, es decir, minerales, vegetales, animales, humanos que constituyen la Creación y pertenecem a la Naturaleza, parte impulsora del pensamiento y de la voluntad divina que a todo vitaliza.

La experiencia del amor en su sentido profundo hace la religación de la criatura al Padre Creador, naturalmente dando surgimiento a una religión espiritual, sin fórmulas, sin ceremoniales, sin otras condiciones que no sean la práctica de la caridad por excelencia. Eso, porque, la caridad se estructura en el amor, lo que la hace diferente de la filantropia, que puede presentarse algunas veces como amor, a pesar de ser en sí misma también, una condición de nobleza del alma humana.

La caridad enriquecida por el amor ofrece las cosas vitales, y se ofrece en holocausto, para escuchar las cuitas de un gran señor, que sin embargo las tiene, así como alza, de su pequeñez al pobre caído en la miseria social, a la dignidad humana. Es oyente y es actuante, tranquila y enérgica, humana y divina, paciente y rápida, conforma la ocasión y las circunstancias que se presenten.

Ese cambio comportamental eleva al ser, produciendo en él un despertar y un conocer de la vida que lo transforma, impulsándolo a proseguir sin desánimo o recelo, sin prisa o fatiga, hasta el momento del triunfo final.

La identificació n del hombre con la verdad, le impone, sí, una evaluación de posibilidades, una consideración en la escala de sus valores donde el amor - alma de la esperanza e impulsor de la vida - tiene um papel importante, fundamental, sin el cual el conocimiento no es verdadero, ya que resulta inútil.

(Mensaje de Amalia Domingo Soler, psicografada por el medium Divaldo Pereira Franco, por la ocasión de una visita a la ciudad de Barcelona, España, en septiembre de 1978)

viernes, 22 de octubre de 2010

Mediumnidad

La mediumnidad, bajo los diversos nombres que ha tenido, se nos parecerá como lo que ha habido en el mundo de más grande y sublime. Casi todos los privilegiados: profetas, videntes, misioneros, mensajeros del amor, de verdad y de justicia, casi todos han sido verdaderos mediúms, ya que se han comunicado con lo invisible, con lo infinito.


Se podría decir, desde muchos puntos de vista, que el genio es una de las formas de la mediumnidad. Los hombres de genio son hombres inspirados en el sentido trascendental y fatídico de esta palabra; son los mensajeros del pensamiento superior. Su misión es necesaria. Por medio de ellos conversa Dios con el mundo; por medio de ellos llama y atrae a la humanidad. Sus obras son faroles que enciende para alumbrar el largo camino de los siglos.

El genio, antes que nada, es, el resultado de pacientes estudios seculares, de una lenta y dolorosa iniciación, que ha desarrollado en el ser inmensas aptitudes, una profunda sensibilidad que le abre las puertas de las más elevadas influencias. Dios reserva la luz a aquel que, durante largo tiempo, la ha buscado, la ha deseado, y la ha pedido.

Los genios son hombres en lo que se refiere a su naturaleza terrestre, a sus pasiones, a sus debilidades. Sufren todas las miserias de la carne, las enfermedades los deseos materiales. Pero son más que hombres por lo que en ellos constituye el genio, por la inmensa acumulación de riquezas del pensamiento, por esta lenta elaboración de la inteligencia y del sentimiento a través de innumerables caminos, fecundado todo por el influjo y por la inspiración de lo alto, por esta comunión constante en las esferas superiores del Universo.

El genio, bajo sus mil formas, es una colaboración con lo invisible, una verdadera ascensión del alma humana hacia Dios, son enviados del cielo, los ejecutores de los designios de Dios en el mundo. Orfeo, Hermes, Crisma, Pitágoras, Zoroastro, Platón, Moisés son los grandes iniciados del mundo antiguo, más tarde Juan Bautista, Cristo y todos los apóstoles vendrían después.

En los bosques, en las montañas, en el desprendimiento de todas las cosas sensibles, en la meditación y en la plegaria, es como el vidente y el inspirado se prepara para su obra. Lo invisible no se rebela más que al hombre solitario y recogido. Platón recibía las grandes inspiraciones en la cima Imite; Mahoma en las montañas del Irá; Moisés en el Sinai; Jesús celebra la comunión con su Padre, en medio de plegarias y lágrimas, en el Monte de los Olivos.

Durante veinte siglos, la exégesis católica desnaturalizó el fenómeno, creía que todo se explicaba con una sola palabra: milagro.

El Espiritismo ha penetrado el misterio de las cosas; proyecta claridades del más allá sobre la teología que completa y sobre la experimentación que ilumina.

Los profetas Israelitas fueron mediúms inspirados, la historia de Israel es el más famoso poema medianimico, la epopeya espiritualista por excelencia. Un día la exégesis científica afirmará estos conceptos y con ello quedará disipadas las oscuridades de los libros sagrados, todo se explicará, todo será simple y a la vez grande.

Moisés eligió un día a 70 ancianos y los colocó en torno al tabernáculo. Jehová se muestra entonces, en forma de nube, y enseguida las poderosas facultades de Moisés se comunican a los ancianos, los cuales “profetizaron”.

El tabernáculo hace aquí el oficio de acumulador o condensador fluídico; es un medio de exteriorización, como lo son los espejos del metal bruñido, y contemplándolo se provoca el trance. En cuanto a la manifestación de Jehová en la nube, es un comienzo de materialización. Pues esta siempre comienza por un punto nubloso, vago primeramente, en el cual va precisándose y dibujándole la aparición. Jehová es uno de los Elohin, espíritus protectores del pueblo judío y de Moisés en particular. Bajo su influencia, el poder espiritual de Moisés se transmite a los setenta ancianos, como el poder de Cristo se transmitió más tarde a los apóstoles en el Cenáculo, e igual en nuestros días vemos, en muchos casos, transmitirse la mediumnidad de una a otra persona, por medio de pases y toques magnéticos. Así comenzó la mediumnidad sagrada en Israel. Desde entonces, la mediumnidad profética se hizo permanente en la raza judía, aunque algo intermitente en sus manifestaciones. Estuvo subordinada a ciertos estados psicológicos, que no siempre son constantes, ni en los individuos ni en los pueblos.

En la vida de las naciones, hay apocas de turbación intelectual y de depresión moral que obligan al espíritu a alejarse momentáneamente.

En tiempos de los Jueces, la mediumnidad era cosa rara; reaparece con Samuel, brillando con nuevos resplandores. Samuel comprendió, que la mediumnidad trascendental está subordinada a las disposiciones morales de los individuos y de las sociedades, instituyo escuelas de profetas, agrupaciones en las cuales se iniciaba a los neófitos en los misterios de la comunicación fluidica.

Estas escuelas estaban en determinadas ciudades, pero principalmente en los valles solitarios, o en los repliegues de las montañas. El estudio, la contemplación del infinito en medio de la belleza y del silencio de las noches estrelladas, o en la luz de los días clarísimos de Oriente, preparaban al discípulo profeta para recibir el espíritu de lo alto.

La naturaleza entera, penetrada por la sustancia divina, es un médium, un verdadero intermediario entre el hombre y los Seres superiores. Una cadena magnética relaciona entre si a todos los seres, a todos los mundos.

Samuel fue profeta desde la infancia estando dormido en el templo, con frecuencia es despertado por voces que le llaman, le hablan durante la noche y le comunican las cosas futuras.

Esdras, reconstituye la Biblia entera, que se había perdido y esto lo hace en condiciones de diferentes géneros de mediumnidad.

Job tuvo una visión que es el tipo perfecto de la materialización espirita. Todo el libro de Job está lleno de iluminaciones y de inspiraciones medianimicas. Su vida atormentada por malos espíritus, es asunto de estudios muy sugestivos.

La Biblia menciona varios casos de Obsesión, entre otros los de Saúl, que frecuentemente se siente poseído por un poderoso espíritu colérico, es un fenómeno de inspiración bien caracterizado. Saúl fue primeramente un Médium “del Señor” pero a consecuencia de faltas graves y una vida desordenada perdió sus facultades. Esto son frecuentes en los que se dejan invadir por las malas pasiones.

Esos mediúms inspirados tuvieron que sufrir humillaciones y sufrimientos además de luchas contra los impostores. Siempre ha habido falsos profetas, mediúms movidos por espíritus perversos, cuyo único objeto es contrariar la acción de los verdaderos profetas, sembrando discordia en sus medios habituales.

Muchos grupos espiritas se han deshecho y disgregado bajo la influencia de espíritus inferiores. He aquí porque el gran arte del espiritualismo ha de consistir en preservar a los lugares que asisten de esas influencias nefastas que hallan placer en detener el paso de los misioneros de la paz y de la verdad.

La obra de los profetas hebreos ha sido considerable. Sus predicaciones monoteístas y moralizadoras prepararon el advenimiento del cristianismo y la evolución religiosa de la humanidad. Los mediúms israelitas que eran hombres de meditación, de recogimiento, de plegaria, sabían y enseñaban que el comercio con lo invisible es un principio regenerador.

Los profetas combatían con energía el formalismo farisaico de la ley y decían a plena voz que la circuncisión del alma valía muchísimo más que la de la carne. Del mismo modo, en nuestros días, los Espíritus condenan las prácticas materiales y el fariseismo estrecho de los falsos devotos y de todos aquellos que, bajo el pretexto de la religión, reemplazan preceptos del Evangelio por prácticas supersticiosas.

La virtud que los videntes de Israel recomendaban siempre más, era la Justicia. La palabra “justo” significaba el conjunto de todas las virtudes: “Dar a Dios lo que es de Dios y a los hombres lo que es de los hombres”.

Después del pecado de la idolatría, el de oprimir a los débiles y despreciar a los pobres, era el más duramente condenado por ellos.

Tres grandes revelaciones medianimicas dominan la historia: a los profetas de Israel siguió el médium divino Jesús. El Espiritismo es la última revelación, la difusión espiritual anunciada por Joel.

La acción psíquica del más allá ha de transformar el mundo futuro en una humanidad de videntes y auditivos. La mediumnidad será el estado último de la raza humana caminando hacia el término de sus destinos.

En los actuales momentos una grandiosa labor se está cumpliendo en este sentido; una obra, potente se está elaborando. El estudio constante y profundo del mundo invisible, que es también el mundo de las causas, ha de ser el grandioso mar y la fuente inagotable de la que se alimenten el pensamiento y la vida del hombre sobre la tierra, y la mediumnidad será su llave. El hombre llegará a la ciencia que no se excluyen la una a la otra, sino que se unen para mutuamente fecundarse; se establecerá UNA MÁS INTIMA COMUNIÓN ENTRE LOS VIVOS Y LOS MUERTOS y se obtendrán más abundantes auxilios que descenderán de los espacios sobre la humanidad. El hombre del mañana sabrá mejor comprender y bendecir la vida; ya no temerá a la muerte… entonces realizará, con su propio esfuerzo, el reinado de Dios sobre la tierra, de paz y de justicia y al final del camino, su día postrero será luminoso y tranquilo, como el ocaso de las constelaciones celestes en los momentos en que el alba matutina apunta el horizonte.


Trabajo realizado por Merchita

Extraído del el libro “En lo Invisible de León Denis.

jueves, 21 de octubre de 2010

El Espiritismo y los poderes temporales

I - EL ESPIRITU REENCARNADO FRENTE AL ESTADO




El Ser a la luz del Espiritismo es un Espíritu reencarnado que vive y permanece en constante transformació n moral al penetrar mediante sus existencias sucesivas en los variados períodos de la historia. La venida de un Ser a la tierra representa para la concepción espírita del hombre y de la vida una reencarnación del Espiritu, es decir que en todo nacimiento existe un renacimiento. Pero el Ser al reencarnar no penetra en un medio donde su desenvolvimiento resulte una consecuencia de la propria libertad; el Ser reencama en una nación determinada pero estará sujeto a las prescripciones de la Sociedad y el Estado. Entra en lo visible pero se somete al sistema social en vigencia. Reencarna para que se cumplan los determinismos éticos de su propio destino, lo que genera los estados existenciales a través de los cuales deberá pasar. La ley de sociedad acoge al Ser de acuerdo con las esencias morales que él ha desarrollado; se opera en su clima social situaciones por él mismo determinadas. Pero muchas veces esas situaciones no son comprendidas ni interpretadas por la Sociedad y menos por el Estado. Y esto ocurre porque el "sentido de la vida" que los fundamenta desconoce las profundidades metafísicas del Ser. El "mundo" de la Sociedad y el Estado es netamente materialista y considera al Ser como un complejo fisicoquímico, el cual podrá ser conformado de acuerdo com los intereses de la "ideología" sobre la cual se asienta. Para el Estado materialista no hay en el recién nacido una entidad que regresa al mundo; el Ser es para el Estado, primero, un ente social sobre quien tiene absoluto poder y después un "alma" relacionada con Dios si las instituciones religiosas así lo reclaman y sostienen.

De manera que el Estado está distante de un concepto preexistencial del Ser; el Espiritu reencarnado es antes una "creación" que una reencarnación, lo que hace que el Estado y la Sociedad no vean en él nada más que un ente en formación y no una manifestación espiritual. Ambos organismos están asentados sobre la única realidad para ellos existente: eI mundo visible, pues lo invisible y menos lo espiritual no cabe dentro de tal concepción absolutamente materialista. Y al ser el hombre una mera "composición" biológica, el Estado no espera a un Espíritu que ya estuvo en él, sino que considera a todo nacimiento la consecuencia del apareamiento de los sexos. El Ser es la consecuencia de una función erótica de los seres y no una reencarnación del Espíritu.

Mientras las esencias del Estado y la Sociedad se apoyen sobre estructuras puramente materiales, el hombre no será otra cosa que un mecanismo al servicio de los poderes temporales. De ahí que la ensenanza que se imparte en las escuelas sea de carácter materialista; el niño es un instrumento plástico cuya mente podrá ser modelada de acuerdo con los cánones doctrinarios del Estado. Y es en esto donde el Espiritismo pugna por demostrarle al mundo de la cultura la espiritualidad humana y de toda forma de vida mediante hechos objetivos que no puedan ser rebatidos por el concepto materialista. Empero, estos esfuerzos por superar la objetividad del materialismo son condenados por las escuelas idealistas sin educir que sólo por los fenómenos mediúmnicos es cómo se contendrá el vance del nihilismo contemporáneo.

Se quiere una espiritualidad determinada y no la que surja de los hechos, y es quí donde está el debilitamiento de la verdad espiritual, pues se olvida que frente a un Estado materialista sólo los echos pueden obligarlo a cambiar de rumbo en las concepciones filosoficas que sustenta acerca del hombre.

El Espiritismo no está en contraposició n con ninguna filosofía idealista, pero reconoce que sus principios son muy endebles como para conmover las ferreas concepciones materialistas del Estado moderno. Tengase presente que en él ni lo cristiano logra penetrar como corresponde; lo ético mismo para la Sociedad es sólo una regla de conducta conveniente para el mantenimento del orden; pero de acuerdo con el concepto materialista del Ser lo ético es un epifenómeno carente de objevidad frente al estado de conciencia imperante. La fuerza reemplaza de contínuo a la razón y sobre quien recae esta contradicción moral es sobre la Sociedad constituída por numerosas colectividades de Espíritus reencarnados. Es así como se generan los grandes contratiempos históricos que se erigen en los principales factores para entorpecer las formas normales y pacíficas del desarrollo de la ley de progresso.

El Estado y la Sociedad no hallan correspondencia armónica entre sí cuando no se reconocen esencialmente como una sola expresión del progresó general de la humanidad. Pero cuando la filosofía de la historia llegue a considerar que Estado y Sociedad no son más que la consecuencia moral de la reencarnación de los Espiritus, no queda otra cosa que admitir una política de paz, fraternidad y entendimiento, puesto que todo Ser es un mundo moral en pequeño que, a la luz de la reencamación, puede resultar la base gigantesca de nuevas y avanzadas formas del devenir moral y social. Esto estaría indicando que el ser que nace puede resultar el portador de una nueva orientación en la marcha del progreso y que nada ni nadie es pequeno e insignificante frente al resto de los demás.

La lógica y la justicia a aplicarse en la consideración del hombre y el ciudadano deberán basarse en la más profunda comprensión espiritual. Nadie pues es un ente moral degradado para siempre porque en todo ser reencarnado existe la posibilidad de transformarse en un hombre de bien.

La ley de la reencarnación lleva al Estado y a la Sociedad a reconocer que en todo Ser existe un tiempo de transitoriedad, es decir que le permite al Espiritu abandonar su imperfecto clima moral para penetrar en otro límpido y superior si sus esfuerzos así lo desean. De manera que a la luz de la filosofía moral del Espiritismo todo está llamado a transformarse en bien, ya que el mal no es más que un estado transitorio del Espíritu. Para la moral espírita el mal no es fijo ni permanente ni duradero; el mal por razones de evolución está llamado a transformarse en bien en virtud de un proceso dialéctico que ilumina la esencia espiritual del hombre y de la naturaleza.

Cuando el Estado se integre a la concepción espiritista de la vida, los hombres no serán considerados máquinas, sino Espíritus reencamados que vuelven a penetar en el proceso histórico por designio de la voluntad divina hasta alcanzar su perfeccionamiento moral.

II - LA EVOLUCIÓN ESPIRITUAL DEL ESTADO

El Estado es un ente que percibe el clima social a través de la sensibilidad de quienes están instalados en él; de ahí que lo político tiene mucha relación con lo espiritual y lo religioso puesto que si el hombre político-religioso no penetra en los ámbitos del Estado su posición moral estará distanciada de toda visión transcendente. El mismo Ser absoluto de Hegel si no es penetrado por un hombre metafísico no se le comprenderá como a una "porción" de entes reunidos que deberán separarse para adoptar su individualidad y avanzar mediante etapas y transformaciones que sobrepasen las "sustancias estáticas" de la naturaleza.

El Estado posee una esencia, que deberá espiritualizarse mediante la instalación en él de Espiritus superiores y de conciencias iluminadas por un conocimiento profundo del universo. El Estado será transformado por la encarnación en él de Espiritus iluminados que reunidos le darán una nueva fisionomía social y hasta económica. De este modo brillará en él el Espiritu Divino de Jesús y el hombre será en sus múltiples dimensiones no una "formación material", sino una reencarnación espiritual por cuya razón se transformará en cuna fraterna y acogedora para los que vuelven a entrar en sus estructuras sociales mediante el cumplimiento de la ley palingenésica. El Estado a la luz del Espiritismo devendrá un ser colectivo conformado por un número de seres capacitados para regir armónicamente la marcha evolutiva de la sociedad.

El Estado devenido un ser colectivo se transformará en un senado donde la reencarnación será la primera ley moral para interpretar los fenómenos individuales y colectivos. Esta visión espírita del Estado hará que deje de ser un severo vigilante para el Espíritu reencarnado. Devendrá pues un mundo moral que verá en cada nacimiento la llegada de un Espíritu que reencarna para proseguir su progreso moral. En esta situación el Estado no será una "fuerza de gobierno" sino un organismo espiritual en contínua relación con los elevados planos del mundo invisible.

Ahora bien, el Estado positivo-materialis ta es un poder material que sólo aspira a dominar por la fuerza. En su constitución no hay Espiritus; lo que conforma su esencia es la fuerza y el poder; pero el Estado está llamado a evolucionar sobre la base moral de la ley de sociedad. Esta ley es precisamente una demostración de lo que representan los Espiritus desencarnados en la organización social. El único poder real que le dará vigor y consistencia al Estado será un verdadero sentido de la vida cuya expresión moral se manifestará a través de la ley de justicia, amor y caridad.

En efecto, tal como lo ve el Espiritismo, la sociedad existe a causa de esa reunión de entidades espirituales que se aglutinan en un determinado lugar geográfico, determinado, así una nación o asociación de personajes espirituales. De esta asociación surge la sociedad con sus leyes y constituciones las cuales tienen la validez moral que le confieren la ética práctica de los Espíritus allí reencamados. El Estado suele imponerse a la Sociedad cuando carece de una visión espiritual del hombre y de la historia, es decir que gobierna severamente al ignorar las leyes espirituales que impulsan al proceso histórico. Pero cuando tanto el Estado como la Sociedad se reconozcan como entidades colectivas animadas por Espíritus reencamados, regirá los movimientos físicos y psiquicos de las naciones la ley de justicia, amor y caridad (ver El Libro de los Espiritus, cap. XI; 873).

La sola idea de nacimiento no es suficiente para conocer el misterio del origen de las asociaciones humanas y del poder temporal o espiritual que alcanza el Estado. Empero, con el conocimiento de la ley de reencarnación de los Espíritus todo lo natural como lo social y politico se presentan como elementos determinados por la reencamación de entidades espirituales. Se conoce así que el hombre no es ageno a lo espiritual sino que es la consecuencia de la reencarnación de los Espíritus en la Tierra.

La Historia, el Estado, la Sociedad sin una viva relación con lo pasado son fenómenos sin significación moral ni espiritual. El tiempo y el espacio son medidas ineficaces para valorar el proceso dramático y viril de las edades. El tiempo y el espacio son realidades si no sufren una solución de continuidad que las distancie entre sí y de los proceso-situaciones de la Historia Universal. Porque la Sociedad, el Estado y la Historia no son fragmentos separados, por el contrario están unidos por un tiempo y un espacio que fluye de un incesante devenir espiritual, es decir que sus esencias perteniecen a una misma fuente ontológica. A la luz del Espiritismo se pone de manifiesto un preexistir, no sólo para el Ser sino tam-bién para los fenómenos del proceso universal. Es decir que la Sociedad, el Estado y la Historia están unidos a lo pasado espiritualmente y que son escenarios sobre los cuales actúan los Espíritus reencarnados y desencarnados.

La Sociedad, el Estado y la Historia no caben dentro de un tiempo deténido en un presente estático. Es realizar teorizaciones irreales si el pensamiento abarca sólo el presente; la validez ontológica de todo saber histórico radica en el conocimiento preexistencial de los hombres y los hechos. Pensar en un proceso metafísico del Ser sin una conciencia preexistencial de lo histórico, es estar hablando con entes muertos que no responden al quehacer profundo de la filosofía.

Humberto Mariotti

André Luiz- Mensaje:"Todos somos hermanos"


Su última personalidad
terrenal.



Todos somos hermanos, constituyendo una sola familia, ante el Señor, más, hasta alcanzar la fraternidad suprema, practicaremos, a través de diversos grupos, de aprendizaje en aprendizaje, de reencarnación en reencarnación.


Así, tenemos, en lo cotidiano, la compañía de criaturas que más entrañadamente se nos asocian al trabajo, llámense esposa o esposo, padres e hijos, parientes o compañeros. Y, por mucho, que nos impersonalicen los sentimientos, somos enfrentados en la familia por las ocasiones de prueba y de crisis, en donde nos inquietamos, gastando tiempo y energía para verlos en la trilla que consideramos como ser la más segura. Si ya conquistamos más amplias experiencias, es forzoso, con el fin de ayudarlos, cultivar la bondad y la paciencia con que, en otro tiempo, nosotros fuimos auxiliados por otros.
                 Soportamos dificultades y desaciertos para atender determinados conocimientos, atravesamos tentaciones aflictivas y, en algunos casos, sufrimos caída improvista, de la cual nos levantamos solamente a costa del amparo de aquellos que hicieron de la virtud no una balanza de fuego, más si un brazo amigo, capaz de sustentar y de comprender.
                 Nos acordamos, sobre todo, de que nuestros seres amados son conciencias libres, como nosotros mismos. Si han errado, no será lanzando condenación que podremos reajustarlos; si son débiles, no es aguardando de ellos espectáculos de fuerza, que les conferiremos valor, si ignorantes, no es licito pedirles entendimiento, sin administrarles educación; y, si enfermos, no es justo esperar que testimonien comportamiento igual al de la criatura sana, sin , antes, suprimirles la enfermedad.
                 En cualquier circunstancia, es necesario observar y observar que fuimos transitoriamente colocados en régimen de intimidad, a fin de que aprendiéramos unos con los otros y ampararnos recíprocamente.
                En vista de esto, cuando el mal se nos entrometa en la saga domestica, evitemos el desespero, irritación, desanimo y resentimiento, que no ofrecen provecho alguno, y si recurriremos a la oración, rogando a la Providencia Divina nos conduzca e inspire por medio de sus emisarios; eso es para que no obremos, conforme a nuestros caprichos, y si conforme con el amor que la vida nos preceptúan a fin de hacer el bien que nos compete hacer.

André Luiz-( a través de Chico Xavier)