jueves, 12 de febrero de 2026

Oraciones por los recién fallecidos

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

 1,. Evocación de las personas vivientes

2.- Espíritus errantes

3.- Concepciones de la Doctrina Espírita

4.- Oraciones por los recién fallecidos

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    EVOCACIÓN DE LAS PERSONAS VIVIENTES

37. La encarnación del Espíritu, ¿es un obstáculo absoluto para su evocación?
"No, pero es preciso que el estado del cuerpo permita al Espíritu el desprenderse de la materia en este momento. El Espíritu encarnado viene con tanta más facilidad cuanto más elevado es el mundo en que se encuentra, porque los cuerpos son allí menos materiales.
"
38. ¿Puede evocarse el Espíritu de una persona viviente? "Sí; puesto que puede evocarse un Espíritu encarnado. El Espíritu de un viviente puede también en sus momentos de libertad presentarse, sin ser evocado; esto depende de su simpatía por las personas con las cuales se comunica." ("Véase número 115", la historia del hombre de la caja de polvo).

39. ¿En qué estado está el cuerpo de la persona cuyo Espíritu se evoca? "Duerme o dormita; entonces es cuando el Espíritu es libre." - ¿Podría despertarse el cuerpo mientras que el Espíritu está ausente? "No; el Espíritu está obligado a volver a 'entrar en él' ; si en este momento está hablando con vosotros, os deja y algunas veces os dice el motivo."

40. ¿El Espíritu ausente del cuerpo, ¿ cómo es advertido de la necesidad de su presencia? "El Espíritu de un cuerpo viviente nunca está completamente separado; a cualquiera distancia que se transporte, está unido a él por un lazo fluídico que sirve para llamarle cuando es necesario; este lazo no se rompe sino con la muerte." Observación. - Este lazo fluídico ha sido apercibido a menudo por médiums videntes. Es una especie de rastro fosforecente que se pierde en el espacio y en la dirección del cuerpo. Ciertos Espíritus han dicho que en esto se reconocen aquellos que pertenecen al mundo corporal.

41. ¿Qué sucedería si durante el sueño y en ausencia del Espíritu, el cuerpo fuese herido mortalmente? "El Espíritu sería advertido y volvería a entrar antes que la muerte se consumase." - De este modo, ¿no podría suceder que el cuerpo muriese en la ausencia del Espíritu, y que éste, a su vuelta, no pudiese volver a entrar? "No; esto sería contrario a la ley que rige la unión del alma y del cuerpo." - ¿Pero si fuese el golpe dado súbitamente y de improviso? "El Espíritu sería avisado antes que se diera el golpe mortal." 
Observación. - Preguntado el Espíritu de un vidente sobre este hecho, respondió: "Si el cuerpo podía morir en ausencia del Espíritu, esto sería un medio muy cómodo de cometer suicidios hipócritas".

42. ¿El Espíritu de una persona evocada durante el sueño, es tan libre de comunicarse como el de una persona muerta? "No; la materia influye siempre poco o mucho." Observación. - Una persona en este estado a la que se dirigía esta pregunta, contestó: "Estoy siempre encadenado a la bala que arrastro tras de mí". - En este estado, ¿podría ser impedimento al Espíritu para venir, el que estuviese en otra parte? "Sí; puede suceder que el Espíritu esté en paraje que se complaciera en permanecer allí, entonces no viene a la evocación, sobre todo cuando es hecha por alguno que no le interesa."

43. ¿Es enteramente imposible evocar el Espíritu de una persona despierta? "Aunque difícil, no es absolutamente imposible, por que si la evocación 'llega' , puede suceder que la persona se duerma; pero el Espíritu no puede comunicarse, como Espíritu, sino en los momentos en que su presencia no es necesaria para la actividad inteligente del cuerpo." Observación. - La experiencia nos prueba que la evocación hecha durante el estado de vela puede provocar el sueño, o al menos una absorción vecina del sueño, pero este efecto no puede tener lugar sino por una voluntad muy enérgica y existen lazos de simpatía entre las dos personas; de otro modo la evocación 'no tiene resultado'. En el mismo caso en que la evocación podría provocar el sueño, si el momento es inoportuno, no queriendo dormir, la persona opondrá resistencia, y si sucumbe, su Espíritu estará turbado y responderá difícilmente. Resulta de esto que el momento más favorable para la evocación de una persona viviente es el de su sueño natural, porque siendo libre, su Espíritu puede venir al que le llama de la misma manera que podría ir a otra parte. Cuando la evocación se hace con el consentimiento de la persona y que ésta procura dormirse con este objeto, puede suceder que esta preocupación retarde el sueño y turbe al Espíritu; por esto el sueño no forzado es el preferido.

44. Una persona viviente evocada, ¿tiene de ello conciencia al despertar? "No; vosotros lo sois más a menudo que creéis, Sólo su Espíritu lo sabe y puede algunas veces dejarle una vaga impresión como de un sueño." - ¿Quién es el que puede evocarnos si somos seres oscuros? "En otras existencias podéis haber sido personas conocidas en este mundo o en otros, y además vuestros parientes y vuestros amigos igualmente en este mundo o en otros. Supongamos que tu Espíritu haya animado el cuerpo del padre de otra persona; pues bien: cuando esta persona evoque a su padre, será tu Espíritu el que será evocado y responderá."

45. ¿El Espíritu evocado de una persona viviente responde como Espíritu o según las ideas de cuando está despierto?
"Esto depende de su elevación, pero juzga más sanamente y con menos preocupaciones, absolutamente como los sonámbulos; es un estado parecido a poca diferencia."

46. ¿Si el Espíritu de un sonámbulo en el estado del sueño magnético fuese evocado, sería más lucido que el de otra persona? "Sin duda respondería con más facilidad porque esta más desprendido; todo depende del grado de independencia del Espíritu y del cuerpo." ¿El Espíritu de un sonámbulo podría responder a una persona que le invocase a distancia, al mismo tiempo que respondería verbalmente a otra persona? "La facultad de comunicarse simultáneamente sobre dos puntos diferentes no pertenece sino a los Espíritus completamente desprendidos de la materia."

47. ¿Se podrían modificar las ideas de una persona en el estado de vela, obrando sobre su Espíritu durante el sueño? "Sí, algunas veces; el Espíritu no está ya unido a la materia por lazos tan íntimos; por esto es más accesible a las impresiones morales y es tas impresiones pueden influir sobre su manera de ver en el estado ordinario. Desgraciadamente sucede muy a menudo que al despertarse, la naturaleza corporal le conduce a hacerle olvidar las buenas resoluciones que ha podido tomar."

48. El Espíritu de una persona viviente ¿es libre de decir lo que quiere? "Tiene sus facultades de Espíritus y por consiguiente su libre albedrío, y como tiene más perspicacia, es también más circunspecto que cuando está despierto."

49. ¿Podría obligarse a una persona, evocándola a decir lo que ella quisiera callar?
"He dicho ya que el Espíritu tiene su libre albedrío, pero puede ser que como Espíritu dé menos importancia a ciertas cosas que en el estado ordinario; su conciencia puede hablar con más libertad. Por lo demás, si no quiere hablar, puede siempre evadirse de las impertinencias marchándose, porque no puede detenerse su Espíritu como se retiene su cuerpo."

50. ¿El Espíritu de una persona viviente no podría ser obligado por otro Espíritu a venir y hablar del mismo modo que tiene lugar con los Espíritus errantes? "Entre los Espíritus, que estén muertos o vivos, no hay supremacía sino por la superioridad moral, y debéis creer bien que un Espíritu superior jamás prestaría su apoyo a una fea indiscreción." Observación. - Este abuso de confianza sería en efecto una mala acción, pero no podría tener resultado, puesto que no se puede arrancar un secreto que el Espíritu quisiera callar, a menos que, dominado por un sentimiento de justicia, confesase lo que en otras circunstancias callaría. Una persona quiso saber, por este medio, de uno de sus parientes, si el testamento de este último estaba en su favor. El Espíritu contestó: "Sí, mi amada sobrina, y muy pronto tendrás la prueba". En efecto, la cosa era real, pero pocos días después, el pariente destruyó su testamento y tuvo la malicia de hacerlo saber a la persona, sin que supiese que había sido evocado. Un sentimiento instintivo le condujo, sin duda, a ejecutar la resolución que el Espíritu había tomado según la pregunta que se le había hecho. Hay bajeza en pedir al Espíritu de un muerto o de un vivo, lo que uno no se atrevería a pedir a su persona; y esta bajeza por lo mismo no tiene por compensación el resultado que se promete.

51. ¿Puede evocarse un Espíritu cuyo cuerpo está aun en el seno de su madre? "No; sabéis bien que en este momento el Espíritu está en una turbación completa." 
Observación. - La encarnación no tiene lugar definitivamente sino en el momento en que el niño respira; pero desde la concepción el Espíritu designado para animarle, está sobrecogido de una turbación que aumenta cuando se aproxima el nacimiento y le quita la conciencia de sí mismo y por consecuencia la facultad de responder. (Véase Libro de los Espíritus: Vuelta a la vida corporal; unión del alma y del cuerpo, núm. 344).

52. ¿Un Espíritu mentiroso podría tomar el puesto de una persona viviente que se evocase? "Esto no es dudoso y sucede muy a menudo, sobre todo cuando la intención del evocador no es pura. Por lo demás la evocación de las personas vivientes sólo tiene el interés de un estudio psicológico; conviene abstenerse siempre que no pueda tener un resultado instructivo." 
Observación. - Si la evocación de los Espíritus errantes no siempre da resultado, para servirnos de su expresión, esto es mucho más trecuente para los que están encarnados; entonces sobre todo es cuando los Espíritus mentirosos toman su puesto."

53. La evocación de una persona viviente ¿tiene inconvenientes? "Nunca deja de tener peligro; esto depende de la posición de la persona, porque si está enferma puede aumentar sus sufrimientos."

54. ¿En qué caso la evocación de una persona viviente puede tener más inconvenientes? "Debe abstenerse de evocar a los niños de muy corta edad, a las personas gravemente enfermas, a los ancianos achacosos, en una palabra, puede tener inconvenientes todas las veces que el cuerpo está muy debilitado." Observación. -- La brusca suspensión de las facultades intelectuales durante el estado de vela, podría también ofrecer peligro si la persona se encontraba en este momento en la necesidad de tener toda su presencia de espíritu.

55. ¿Durante la evocación de una persona viviente, experimenta su cuerpo fatiga por consecuencia del trabajo al que se entrega el Espíritu aunque ausente? Una persona en este estado y que pretendía que su cuerpo se fatigaba, respondió a esta pregunta: "Mi Espíritu es como un globo cautivo atado a un poste; mi cuerpo es el poste que se estremece por las sacudidas del globo."

56. ¿Puesto que la evocación de las personas vivientes puede tener inconvenientes cuando se hace sin precaución, el daño existe también cuando se evoca a un Espíritu que no se sabe si está encarnado y que podría no encontrarse en condiciones favorables? "No; las circunstancias no son las mismas; no vendrá si no está en disposición de hacerlo. Y, además, ¿no os he dicho que preguntéis antes de hacer una evocación, si podéis hacerla?"

57. Cuando nosotros experimentamos en los momentos más inoportunos, una irresistible pasión de sueño, ¿dimana de que nos evocan en alguna parte? "Sin duda esto puede tener lugar, pero lo más a menudo es un efecto puramente físico, sea que el cuerpo tenga necesidad de descanso, sea que el Espíritu tenga necesidad de libertad." Observación. - Una señora conocida nuestra, médium, tuvo un día la idea de evocar al Espíritu de su nieto que dormía en la misma habitación. La identidad se hizo constar por el lenguaje, las expresiones familiares del niño y por el relato muy exacto de muchas cosas que le habían sucedido en su pensión, pero una circunstancia vino a confirmarlo. De repente la mano de la médium se paró en medio de una frase, sin que fuera posible obtener nada más; en este momento, el niño medio despierto hizo muchos movimientos en la cama; algunos instantes después, volviéndose a dormir, la mano marchó otra vez continuando la conversación interrumpida. La evocación de las personas vivientes, hecha en buenas condiciones, prueba de la manera más patente la acción distinta del Espíritu y del cuerpo y por consiguiente la existencia de un principio inteligente, independiente de la materia.

 (Véase la "Revista Espiritista" de 1860, págs. 11 y 81, muchos ejemplos notables de evocación de personas vivientes)

ALLAN KARDEC. EL LIBRO DE LOS MEDIUMS

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                                  ESPÍRITUS ERRANTES

                                                                                       
                                                                                                                                              

223. ¿Reencarna el alma de inmediato, después de su separación del cuerpo?


“A veces inmediatamente, pero casi siem
pre después de intervalos más o menos largos. En los mundos superiores la reencarnación es en casi todos los casos inmediata. Por ser menos grosera la materia corporal, el Espíritu encarnado goza en ella de casi todas sus facultades de Espíritu. Su estado normal es el de vuestros sonámbulos lúcidos.”

224. ¿Qué es el alma en el intervalo de las encarnaciones?

“Un Espíritu errante que aspira a un nuevo destino y lo espera.”

a) — ¿Cuánto pueden durar tales intervalos?

“Desde unas pocas horas hasta unos cuantos millares de siglos. Por lo demás, no hay, en rigor, un límite extremo asignado al estado errante, que puede prolongarse muchísimo tiempo pero que, sin embargo, jamás es perpetuo. Tarde o temprano, siempre encuentra el Espíritu oportunidad de recomenzar una existencia que servirá para la purificación de sus vidas anteriores.”

b) — Esa duración ¿se halla subordinada a la voluntad del Espíritu o puede serle impuesta como expiación?

Es una consecuencia del libre arbitrio. Los Espíritus saben perfectamente lo que hacen, pero hay también algunos para quienes es una punición infligida por Dios. Otros piden que se prolongue con el objeto de continuar estudios que sólo pueden hacerse con provecho en el estado de Espíritu.”

225. La erraticidad ¿es por sí misma un signo de inferioridad en los Espíritus?

“No, por cuanto hay Espíritus errantes de todos los grados. La encarnación constituye un estado transitorio, ya lo hemos dicho: en su estado normal el Espíritu se halla despojado de la materia.”

226. ¿Es posible afirmar que todos los Espíritus que no están encarnados son errantes?

“Los que deben reencarnar, sí. Pero los Espíritus puros que han llegado a la perfección no son errantes: su estado es definitivo.”

[Kardec] En lo que se refiere a sus cualidades íntimas, los Espíritus son de diferentes órdenes o grados, que van recorriendo sucesivamente, a medida que se purifican. Como estado, pueden tener los de: encarnados, esto es, unidos a un cuerpo; errantes, o sea, despojados del cuerpo material y esperando una nueva encarnación a fin de progresar, y Espíritus puros, vale decir, perfectos y que no tienen ya necesidad de encarnación.

227. ¿De qué manera se instruyen los Espíritus errantes? Sin duda no lo hacen del mismo modo que nosotros...

“Estudian su pasado y buscan los medios de elevarse. Ven, observan lo que ocurre en los lugares que recorren. Escuchan los discursos de los hombres esclarecidos y los consejos de los Espíritus más elevados que ellos, y esto les da ideas que no tenían.”

228. ¿Conservan los Espíritus algunas de las pasiones humanas?

“Los Espíritus elevados, al perder su envoltura, sólo conservan las pasiones del bien. Pero los Espíritus inferiores continúan con las malas. De lo contrario pertenecerían a la primera jerarquía.”

229. ¿Por qué los Espíritus, al dejar la Tierra, no se liberan de todas sus malas pasiones, puesto que ven sus inconvenientes?

“Tienes en ese mundo a personas que son envidiosas en extremo: ¿crees acaso que tan pronto como lo abandonan pierden ese defecto? Les queda, luego que parten de la Tierra, sobre todo a aquellos que han alimentado pasiones muy intensas, una especie de atmósfera que los circunda y les comunica todas esas cosas nocivas, porque el Espíritu no está desprendido por completo. Sólo por momentos entrevé la verdad, como para señalarle el buen camino.”

230. ¿Progresa el Espíritu en estado errante?

“Puede mejorar mucho, pero siempre según sean su voluntad y su deseo. Mas es en la existencia corpórea donde pone en práctica las nuevas ideas que ha adquirido.”

231. Los Espíritus errantes ¿son dichosos o desventurados?

“Más o menos, conforme a su mérito. Sufren pasiones cuyo resabio han conservado, o son felices, según estén más o menos desmaterializados. En estado errante, el Espíritu entrevé lo que le falta para ser dichoso, y entonces busca los medios de alcanzarlo. Pero no siempre se le permite reencarnar a voluntad, y esto constituye un castigo.”

232. En estado errante ¿pueden los Espíritus ir a todos los mundos?

“Según: cuando el Espíritu ha dejado el cuerpo no se halla por eso enteramente desprendido de la materia y pertenece aún al mundo en que ha vivido, o a un mundo de igual grado, a menos que en el transcurso de su vida se haya elevado, y en esto reside el objetivo a que debe tender, sin lo cual no se perfeccionaría jamás. Sin embargo, puede trasladarse a ciertos mundos superiores, pero en tal caso estará allí como un extranjero. No hace más que entreverlos, si así vale decirlo, y eso es lo que le infunde el deseo de perfeccionarse para ser digno de la felicidad que allí se goza y poder habitarlos más tarde.”

233. Los Espíritus ya depurados ¿vienen a los mundos inferiores?


“Lo hacen con frecuencia, a fin de ayudarles a progresar. A no ser por ellos, esos mundos se encontrarían librados a sí mismos, sin guías que los dirigieran.”

L.E. Libro 2º. Cap. VI. Items 223 a 233.

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CONCEPCIONES DE LA DOCTRINA ESPIRITA


El Espiritismo abre horizontes tan vastos que la vida corporal, corta y efímera, se apaga con todas sus vanidades y sus pequeñas intrigas ante lo infinito de la vida espiritual. Son muchos los espiritas que no comprenden la Doctrina o no la quieren comprender.

¿Sientes  de alguna forma a los espíritus?
¿Has estudiado la mediúmnidad?
¿Sabes cuales son las cualidades de un buen médium?
¿En el caso de ser médium y ejercer la mediúmnidad, se puede sacar algún beneficio material de la mediúmnidad?
¿El estudio sistematizado de la Doctrina Espirita, muy extendido hoy en día, en los centros espiritas, además de adquirir nuevos conocimientos aporta alguna cosa más?
Dejándose a un lado el grado de la facultad, las cualidades de un buen médium son la modestia, la sencillez y la devoción. Él debe ofrecer su colaboración teniendo por miras el ser útil y no el de satisfacer su vanidad. Nunca debe atenerse a las comunicaciones que recibe, pues de tal manera podría pensarse que hay en ellas algo suyo, algo que tiene interés en defender. Debe aceptar la crítica, e incluso solicitarla, sometiéndose a las advertencias de la mayoría sin intenciones premeditadas. Si lo que recibe es falso, malo o detestable, todo eso es preciso que se le diga sin ningún temor de herirlo, e incluso con la seguridad de que tal cosa no ha de ocurrir.
Son muchos los que llegan al Espiritismo y después de un tiempo, se alejan,  Allan Kardec hablo de ellos, y adujo lo siguiente:

Tampoco debo omitir una censura que me fue dirigida: La de no hacer nada para atraer nuevamente junto a mí a personas que se habían alejado. Eso es verdadero, y la reprobación fundamentada. Yo la merezco, pues jamás di un único paso en tal sentido, y aquí están los motivos de mi indiferencia.

Aquellos que se aproximan a mí lo hacen porque eso les conviene; es menos por mi persona que por la simpatía que en ellos despiertan los principios que profeso. Los que se apartan, lo hacen porque no les convengo o porque nuestras maneras de ver las cosas no concuerdan. ¿Por qué, entonces, tendría que contradecirlos, imponiéndome a ellos? Además, honestamente, carezco de tiempo para intentarlo. Es sabido que mis ocupaciones no me permiten el tiempo suficiente para descansar. Por otro lado, por uno que se aleja, hay mil que llegan. Considero un deber dedicarme a éstos, por encima de todo, y eso es lo que hago. ¿Orgullo? ¿Desprecio por los demás? ¡Oh! ¡No! ¡Honestamente, no!
Yo no desprecio a nadie y me conduelo de quienes actúan mal, rogando a Dios y a los Espíritus buenos para que hagan nacer en ellos mejores sentimientos. Si retornan, son siempre recibidos con júbilo. Mas correr a su encuentro, eso no me es posible hacerlo en razón del tiempo que de mí reclaman las personas de buena voluntad, y, además, porque no doy a ciertos individuos la importancia que ellos se atribuyen. Para mí, un hombre es un hombre, ¡nada más! Mido su valor por sus actos, por sus sentimientos, nunca por su posición social. Así pertenezca él a las más altas clases de la sociedad, si procede mal, si es egoísta y negligente en cuanto a su dignidad, ante mis ojos es inferior al trabajador que vive correctamente; y yo aprieto más cordialmente la mano de un hombre humilde cuyo corazón siento vibrar que la de un potentado cuyo pecho está mudo. Coloco, en primera instancia, el consuelo que es preciso ofrecer a los que sufren, levantar el ánimo de los caídos, liberar a un hombre de sus pasiones, de la desesperación, del suicidio, ¡detenerlo, tal vez, al borde mismo del crimen! ¿No vale más esto que los blasones dorados de la nobleza? Guardo millares de cartas que son para mí mucho más valiosas que todas las honras de la Tierra y a las que conservo como verdaderos títulos nobiliarios. Así pues, no os alarméis si no voy en procura de quienes me han dado la espalda.

     Buena enseñanza  la de Allan Kardec, si no estudiamos sus cartas, sus escritos, no podemos saber al respecto de las situaciones, y de las cosas. El reconocía tener muchos adversarios, y precisamente eran estos que hemos mencionado, y dice que nunca respondió a una injuria con otra injuria, por mucho que le hicieran jamás lograron hacerle salir  de la moderación y de la reglas que tenis de conducta. Las personas que lo rodeaban y que lo conocían  íntimamente  fueron testigo de que el no los mencionaba ni hizo alusión con relación a cualquiera de ellos. Incluso, tampoco por medio de la Revista Espirita respondió a las agresiones que le eran dirigidas a su persona, ¡y Dios sabe que ellas no han faltado!

     De todas formas él decía: ¿de qué vale su maledicencia? ¡De nada! Ni contra la Doctrina ni contra mí. La Doctrina Espírita prueba, con su marcha progresiva, que no tiene nada que temer. Reconociendo que el no tenía ninguna posición, nada le podía ser quitado; nada deseaba ni nada solicitaba, de tal modo no existe algo que le pudiera ser cobrado; no hablaba mal de nadie, ni aun de aquellos que lo hacían de el.

     Él daba las gracias a Dios el haberle concedido, ya en la Tierra, muchas compensaciones morales al precio de tribulaciones tan pasajeras, como la alegría de asistir al triunfo de la Doctrina Espirita.

     Muchos son los adversarios del Espiritismo, es característico que todo cuanto los adversarios del Espiritismo han hecho para trabar su marcha, lejos de detenerlo, impulsó su progreso. Y se puede afirmar que, por todas partes, ese progreso está en relación con los ataques sufridos. El caso es que el Espiritismo es una idea, y en cuanto idea, él camina y derrumba todos los obstáculos; no se la puede detener en las fronteras como un paquete de mercaderías. Se quemaron  libros, pero no se pueden incinerar ideas; mas las mismas cenizas de aquéllos, llevadas por el viento hacen fecundar la tierra donde ella debe fructificar.

     Sin embargo, no es suficiente lanzar una idea al mundo para que ella eche raíces. Es preciso que los Espíritus estén maduros para aceptarlas. Si llegan muy temprano, permanecen en estado latente, y, como las semillas plantadas fuera de tiempo, ellas no prosperan.

     Si el Espiritismo, pues, encuentra tan grandes simpatías, es que su tiempo ha llegado y que los Espíritus están maduros para recibirlo; es que él responde a una necesidad, a una aspiración. En la actualidad, El progreso científico e industrial convirtió al hombre en un ser positivo. Él quiere darse cuenta de todo. Quiere saber el porqué y el cómo de cada cosa. Comprender para creer se tornó una necesidad imperiosa. Este es el motivo por el cual la fe ciega ya no tiene dominio sobre él. La humanidad, en forma colectiva, así como los individuos, tiene su infancia y su edad madura. Y todos sabemos que los tiempos se acercan y que la Humanidad en la actualidad, está predispuesta para asumir la responsabilidad y madurez que se necesita para la entrada en la nueva era, la del espíritu.

     El Espiritismo se apoya sobre hechos. Y los hechos, de acuerdo con el raciocinio y la lógica rigurosamente aplicados, dan a él el carácter de positivismo que conviene a nuestra época. El hombre es eminentemente perfectible y los más adelantados de hoy parecerán atrasados dentro de algunos siglos. No admitir este hecho equivale a negar el progreso, que es una ley de la Naturaleza.

     Aun cuando el hombre haya adelantado desde el punto de vista moral, es menester convenir, empero, en que ese progreso se operó más acentuadamente en el sentido intelectual. Cuando el hombre da unos pasos adelante en uno de ellos, se retrasa en el otro. Sin embargo, más tarde recobrará el terreno perdido y ambas fuerzas terminarán por equilibrarse, a lo largo de sucesivas reencarnaciones. El hombre ha llegado a una etapa en que ciencias, artes e industrias alcanzaron un límite que hasta hoy no se había conocido. Pero, si la satisfacción que de ellas extrae es bastante para la vida material, deja en cambio un vacío en el alma.
El ser humano aspira a algo superior, sueña con instituciones más perfectas, desea la vida y la felicidad, la igualdad y la justicia para todos. Más, ¿cómo alcanzar todo eso, si siguen  imperando los vicios en la sociedad y, principalmente, el egoísmo? El hombre siente, pues, la necesidad del bien para ser dichoso, comprende que sólo el reinado del bien puede concederle la ventura a que aspira. Y por instinto presiente que ese reinado llegará, cree en la justicia de Dios y una voz secreta está diciéndole que va a iniciarse una nueva era.

      En ella, sin la caridad no hay institución humana estable. Y no pueden existir caridad ni fraternidad, en las acepciones auténticas de los términos, sin creencia. Cuando la caridad haya penetrado en las masas, cuando se haya convertido en la fe, en la religión de la mayoría, entonces  vuestras instituciones se tornarán mejores, por la fuerza misma de las circunstancias. Desaparecerán los abusos que el individualismo exacerbado engendra. Así pues, enseñad la caridad y, sobre todo, predicad con el ejemplo. La caridad es el áncora de salvación de la sociedad humana. Sólo ella puede instituir el reinado del bien sobre la Tierra, porque ese reino es asimismo el de Dios. Si prescindimos  de la caridad, por mucho que llegásemos  a hacer, no crearemos sino  utopías, de las cuales sólo resultarán desilusiones.

     Si el Espiritismo es una verdad, si debe él regenerar al mundo, ello ocurre porque tiene por base la caridad. El Espiritismo no ha venido para derribar ningún culto ni establecer uno nuevo. Proclama y prueba verdades que son comunes a todos, que constituyen la base de la totalidad de las religiones, y no se preocupa de detalles. Sólo una cosa ha venido a destruir: el materialismo, que significa la negación de toda religión. Únicamente un templo derruirá: el del orgullo y el del egoísmo... Llega hasta nosotros para dar una sanción práctica a estas palabras de Cristo, que son toda su ley:

Ama a tu prójimo como a ti mismo.

     El Espiritismo nos muestra ese Mundo Invisible poblado de seres dichosos o infelices, pero prueba que la caridad, soberana ley de Cristo, puede asegurar ahí la paz y la alegría. La difusión de la idea espírita tienda, por fuerza, a hacer mejores a los hombres en sus relaciones mutuas. Y lo que el Espiritismo está realizando hoy con los individuos lo hará mañana con las masas, cuando se haya difundido de una manera general. Tratemos, entonces, en provecho de todos, de hacer que se le conozca.

     Espiritistas, sois los impulsores de esa obra grandiosa. Haceos dignos de tan gloriosa misión, cuyos primeros frutos estáis ya recogiendo. Predicad, sí, con las palabras, pero hacedlo, sobre todo, con el ejemplo. Comportaos de suerte que, al veros, no puedan alegar que las máximas que enseñáis son en vuestros labios palabras vanas. A la manera de los apóstoles, obrad milagros, ya que para eso os ha concedido Dios el don... No milagros que choquen a los sentidos, sino milagros de caridad y de amor. Sed buenos con vuestros hermanos, sed buenos con el mundo entero, y serlo también con vuestros enemigos.

A ejemplo de los apóstoles, echad fuera demonios. Tenéis poder para esto, y ellos pululan en torno de vosotros: los demonios del orgullo y de la ambición, de la envidia y los celos, de la codicia y la sensualidad, que alimentan todas las pasiones viles y siembran entre vosotros los frutos de la discordia. Expulsadlos de vuestros corazones, a fin de que adquiráis la fuerza necesaria para arrojarlos fuera de los corazones ajenos. Obrad tales prodigios y Dios os bendecirá, y las generaciones del futuro harán lo propio, como las de ahora bendicen a los primeros cristianos, muchos de los cuales tornan a vivir entre vosotros, para asistir y cooperar a la coronación de la obra de Cristo.

                          Extraido por M.C.R.  de "Viaje Espírita" de Allan Kardec

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ORACIONES POR LOS RECIÉN FALLECIDOS



Para los recién fallecidos. 

      Las oraciones por los espíritus que acaban de dejar la Tierra, no tienen sólo por objeto el darles un testimonio de simpatía, sino que tienen también por objeto ayudar a su desprendimiento, y por lo tanto, abreviar la turbación que sigue siempre a la separación, y darles más calma al despertar. Pero también en ésta, como en cualquier otra circunstancia, la eficacia está en la sinceridad del pensamiento y no en la abundancia de palabras dichas con más o menos pompa, y en las cuales muchas veces el corazón no toma ninguna parte. 

     Las oraciones que parten del corazón, resuenan alrededor del espíritu, cuyas ideas están aún confusas, como las voces amigas que nos sacan del sueño. 

     Pueden añadirse a estas oraciones, aplicable a todas, algunas palabras especiales, según las circunstancias particulares de familia o de relación y la posición del  difunto. 
     Si se trata de un niño, el Espiritismo nos enseña que éste no es un espíritu de 
creación reciente, sino que ha vivido ya y puede ser también muy avanzado. Si su última existencia ha sido corta es porque no era más que un complemento de la prueba, o debía ser una prueba para su padres.
     
( Extraído de El Evangelio según el Espiritismo )
    
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miércoles, 11 de febrero de 2026

Carnaval

 INQUIETUDES ESPÍRITAS

1.- Comunicación del Ser encarnado con el Plano Espiritual : Mediumnidad

2.- Buenas semillas, buenos frutos.

3.- Simplemente: El Amor

4.- Carnaval

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COMUNICACIÓN DEL SER ENCARNADO CON EL PLANO ESPIRITUAL: MEDIUMNIDAD                     


 Podemos definir la mediumnidad como la facultad de los espíritus encarnados para poder contactar con los Seres del Mundo Espiritual, y aunque en apariencia el pensamiento dimanado de la inteligencia y de la razón, por un lado, y la mediumnidad propiamente dicha por otro lado, parecen ser dos facultades distintas, sin embargo están íntimamente ligadas o relacionadas entre sí.

Si bien todos los seres humanos tenemos la facultad mediúmnica en mayor o menor grado, lo cierto es que solamente algunos individuos la poseen en grado relevante y muchos menos todavía llegan a conocerla y a encauzarla de forma conveniente y productiva para sí mismos y para los demás.

Es muy importante conocer que la mediumnidad no es ninguna enfermedad física ni mental. Forma parte de las cualidades latentes en el Ser y que a través de la evolución terminarán por desarrollarse de forma natural. También es cierto que cuando la mediumnidad no es correctamente encauzada por el conocimiento de las leyes espirituales que las rigen y por su práctica disciplinada y orientada al bien común que debe dársele, puede ser fuente de disturbios o enfermedades de naturaleza objetiva, Cuando estas aparecen deben tratarse ambas, es decir, curar o paliar la enfermedad con los medios a nuestro alcance y también encauzar en la medida de lo posible la mediumnidad. Si solo tratamos aisladamente la mediumnidad o el disturbio, lo más probable será la aparición de otros disturbios más graves, pues su causa todavía persistiría en el Ser sin haber sido guiado ni tan solo detectado.

Son síntomas de una mediumnidad por desarrollar, los mareos, cambios de humor, ansiedades, depresiones y sensaciones psicosomáticas que no tengan una causa claramente definida o incluso aunque la tengan. No nos cansaremos de insistir que la mediumnidad no va a desaparecer con el uso de fármacos que pretendan sanarla, puesto que al tratarse de una facultad del ser, esta pertenece al espíritu y no al cuerpo. Debemos pensar que igual que no nos extirparíamos el cerebro por tener un mal pensamiento, sino que nos educaríamos en el arte de pensar bien, tampoco debemos de atacar las glándulas relacionadas con la mediumnidad en nuestro cerebro físico, por el hecho de que la mediumnidad nos cause molestias o incomodidades. En tal caso debemos aceptar la mediumnidad como una oportunidad de progreso y elevación que nos brinda el Mundo Mayor.

Debemos saber también que los resultados de la mediumnidad educada y trabajada en el ideal de Cristo es, probablemente, la mayor fuente de goces y realizaciones que encontrará nuestro espíritu mientras se halle encarnado en la Tierra. Para todas las personas dotadas de mediumnidad es muy importante que se trabajen interiormente en su mejoramiento moral., fortaleciendo el pensamiento, el sentimiento y la voluntad, y en el amor al bien y al prójimo como a uno mismo. Son estos seres los más expuestos a la agresiones de los espíritus infelices, mas son también los que tienen más posibilidades de enfrentarlos con éxito y transformarlos en aliados espirituales a través del amor.

La relación pensamiento- mediumnidad podrá observarse de forma práctica viendo que aquellos que desarrollan una de las dos facultades, raramente mantienen la otra en el nivel en que se encontraba. Una mejora de las facultades intelectuales llevará a menudo un despertar o un desarrollo de las facultades mediúmnicas. Igualmente el desarrollo mediúmnico, llevará al ser a la conquista de mayores realizaciones en el campo del pensamiento.

-David Estany Prim. ( Psicografía)

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  BUENAS SEMILLAS, BUENOS FRUTOS


«El niño es la semilla que espera, el joven es el campo fecundo, el adulto es la cosecha en producción. Según sea la calidad de la semilla, así será la cosecha.» 

(Mensaje del Espíritu Amelia Rodrigues, en la obra Terapéutica de Urgencia, psicografiado por Divaldo Franco) 

Con esta frase dimos comienzo a nuestra conferencia en el XX Congreso Espírita Nacional que se celebró en Calpe, Alicante, en diciembre pasado. Dicha frase resume todo el contenido desarrollado con posterioridad y nos invita a la reflexión con respecto a la Educación de las nuevas generaciones y lo que la Doctrina Espírita puede aportarnos.

Siendo conscientes de estar viviendo el momento de la Gran Transición de nuestro hermoso planeta hacia un mundo de Regeneración, más justo, más bello, más amable, estamos siendo invitados en cada momento para colaborar en que ese proceso transformador se haga de la manera más dulce, más natural posible. Y ese cambio solamente es posible a través de la Educación, de manera que el progreso tecnológico e intelectual, innegable, sea acompañado también de un verdadero cambio moral de sus habitantes, de todos nosotros y de todos aquellos que volverán a habitar nuestra hermosa morada.

   Los niños y jóvenes representan un fecundo campo de cultivo al tratarse de Espíritus que regresan para una nueva experiencia en el plano físico. Ellos ya existían antes en algún lugar, tienen una biografía personal, traen vivencias y experiencias, y aquí vuelven para revivir, no para vivir. ¡Están, por lo tanto, renaciendo y no apenas naciendo! Como ser espiritual, el niño trae todo un bagaje acumulado a lo largo de su trayectoria evolutiva. Su destino es toda la perfección de la que es susceptible y, para ello, cuenta con el tiempo necesario, pues su esfuerzo de perfeccionamiento no se limita, tan sólo, a una existencia terrenal. En el cuerpo y fuera de él, da continuidad a su perfeccionamiento y a su andadura en la conquista de la felicidad. La reencarnación es, por lo tanto, un proceso de reeducación del ser, pues retornamos niños a un hogar, a una familia, para ser reeducados; pues, como niño, el Espíritu está más accesible a recibir la orientación de los padres y educadores. Y, puesto que la principal finalidad de que el Espíritu tenga que nacer otra vez, es para volver a ser educado, las impresiones positivas que recibe durante la infancia pueden ser determinantes en su existencia actual e incluso en próximas vidas. De ahí la importancia de la Educación, pues educar es preparar al ser humano para enfrentar todos los momentos y adversidades de la vida. Es el único medio de cultivar en el Espíritu del niño, desde su nacimiento, el entendimiento de la práctica de las buenas obras, la adquisición de la moral y del saber, para que alcance el crepúsculo físico consciente de sus conquistas espirituales, conociéndose a sí mismo y situándose en el Universo como colaborador de la Divinidad Suprema.


EL PAPEL DE LOS PADRES

  La educación es una tarea esencialmente paterno.maternal, de carácter intransferible e inalienable. Y si bien, los lazos de familia no se verifican por casualidad, el hogar debe ser el escenario donde el individuo pueda sentirse plenamente confiado, aceptado y amado, donde pueda exponer sus conflictos más íntimos con sinceridad, sin miedo de perder la comprensión de los familiares, donde pueda desahogar sus problemas y dialogar con profundidad con los que le son afines.

  La familia tiene que ser el amparo de su auto-educación. El ejemplo edificante, el ambiente moral, las vibraciones amorosas del hogar serán determinantes en la existencia presente y en la vida inmortal.

 ESPIRITISMO Y EDUCACIÓN

  Doctrina eminentemente racional, el Espiritismo abre a la Humanidad una nueva vía y le descubre los horizontes del infinito. El Espiritismo dispone de vigorosos recursos para iluminar la educación con una filosofía que transpone todos los inmediatismos, que transciende todos los límites, que descubre los más amplios horizontes, que atiende a los más nobles intereses, y que posee un ideal capaz de impulsar el verdadero progreso. Y dilatando las fronteras de la educación, al informar que ella ejerce función en los dos planos de la vida, le apunta objetivos de gran alcance y valor moral.

   Desde el punto de vista espírita, la educación no empieza en la cuna ni termina en el túmulo, sino que antecede al nacimiento y sucede a la muerte del cuerpo físico. Es la acción constante, ininterrumpida, la que ayuda a modificar a los seres, auxiliándolos en la escalada evolutiva, rumbo a la perfección, en la estera infinita del tiempo. En la Propuesta Espírita de la Educación, el desarrollo del Espíritu a través de las vidas sucesivas está visto como un curso escolar, con sus años de estudio.

... Y la Tierra es tratada como una escuela, donde las almas se matriculan para su perfeccionamiento, siendo El Libro de los Espíritus un manual de Educación Integral ofrecido para su formación moral y espiritual. Es preciso que cuidemos del niño y del joven, plantas en proceso de crecimiento, aún moldeables y dirigibles hacia el bien mayor. Precisamos entender la Educación Espírita como la mejor contribución que puede ser ofrecida al espíritu encarnado en su proceso evolutivo.


 CONTRIBUCIÓN DEL CENTRO ESPÍRITA A LA EDUCACIÓN

La educación del niño y del joven es la mejor forma de que el Centro Espírita realice la mayor de las finalidades del Espiritismo: transformar a todos los hombres en hombres de bien, visto que la Educación Infanto-Juvenil es una de las primeras actividades como base para la construcción moral del Mundo Nuevo.

  El Centro Espírita es una escuela de almas y es imperativo que se reconozca en la educación de las almas la tarea de la más alta expresión en la actualidad de la Doctrina Espírita. «Alma», en la definición encontrada en El Libro de los Espíritus, es el «Espíritu encarnado». No existen referencias sobre la edad física. De la cuna al túmulo, todos somos espíritus reencarnados. La lógica, pues, nos dice que el Centro Espírita debe estar preparado para atender al ser humano en todas sus etapas de crecimiento del cuerpo físico, desde la infancia hasta la madurez. Hay, entretanto, aún en El Libro de los Espíritus, una evidente preocupación de Allan Kardec y de los Espíritus Superiores en resaltar la importancia del periodo infantil en el estado reencarnatorio, y la función de la educación para la renovación moral de la Humanidad, que alcanza a encarnados y desencarnados.

    En el capítulo VII, Segunda Parte de la referida Obra Básica, cuando trata del retorno del Espíritu a la vida corporal, son tratadas diversas cuestiones acerca de la infancia, de las tendencias innatas, de la influencia del organismo físico, del origen de las facultades morales e intelectuales, de la ley de afinidad y otros temas tocantes al periodo infantil, mostrando suficientemente cuán importante es el trabajo educacional junto al niño.

    El Centro Espírita, consciente de su misión, debe emplear todos los esfuerzos no sólo para la creación de la Educación Espírita Infanto-Juvenil, sino también para su pleno funcionamiento, considerando su importancia en términos de formación moral de las nuevas generaciones y de preparación de los futuros obreros de la Casa y del Movimiento Espírita. La misión del Centro Espírita no es formar adeptos, sino hombres y mujeres de bien, conscientes de sus derechos y de sus deberes como seres inmortales, co-creadores del Universo, que, posteriormente, cuando sean adultos, decidirán sus destinos y colaborarán para que nuestro planeta, Divina Escuela, sea un lugar mejor. ¡¡Tenemos una gran responsabilidad!!

- Valle García Bermejo-

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              SIMPLEMENTE: EL AMOR




      El amor ha sido una palabra muy usada desde hace milenios, ya que los sentimientos y emociones acompañan al ser humano, aunque éste sea muy primitivo. Puede sentir el amor, el afecto, etc., de forma rudimentaria, pero la ha sentido en todos los tiempos.

Pero, ¿Qué es el amor? ¿Es bueno o es malo el amor?


Hay muchas formas de amar y no todas son buenas. Podríamos citar qué es el amor bueno y qué es el amor malo: “aunque amor malo no existe”, sino una forma de enfocar negativamente un sentimiento bueno.

El amor bueno es cuando cuidamos y educamos a nuestros hijos, sabiendo que es un tesoro divino; cuando les enseñamos a ser libres y a no tener miedos. Cuando les respetamos como personas y espíritus individuales que son. Cuando les observamos, pero no le vigilamos. Cuando les enseñamos respeto, viendo en nosotros el primer ejemplo.

El amor malo es cuando olvidamos que nuestros hijos no son una posesión exclusiva nuestra. Es malo cuando les sobreprotejemos o descuidamos su educación y no les enseñamos valores morales. Es el amor malo, cuando compramos el cariño de nuestros hijos, dándoles todos los caprichos que ellos piden o exigen. Cuando les consentimos actitudes negativas, viendo que son una copia de nuestras propias actitudes.

El amor bueno con nuestra pareja es aprender a conocerle/a y de esa forma respetar sus defectos, manías, gustos etc. Es bueno cuando le aceptamos tal como es. Cuando respetamos todos los demás aspectos, además del sentimental. Cuando conseguimos ser amigos, compañeros de camino y pareja, sin chantajes emocionales, con la buena intención de perdonarle y comprenderle, mirándonos hacia dentro nosotros mismos. Es decirle de vez en cuando… ¡Te quiero, te quiero por lo que eres y como eres; por ser tú mismo!

El amor malo hacia nuestra pareja son los celos, la posesión, el miedo a estar solo/a, y por esa razón somos capaces de dejarnos manipular, maltratar o humillar, sin querer reconocer que nuestros miedos nos dominan. El amor malo es el que amenaza, el que domina, el que siempre espera recibir, sin dar; el que se impone. El amor malo entre una pareja es la manía de querer cambiar siempre a nuestra pareja; dentro de nosotros/as, decimos: bueno, ahora es así, pero cuando vivamos juntos, yo le haré ¡cambiar! ¡Mentira! Nos estamos engañando al no querer ver tal como es nuestra pareja, y él o ella, no va a cambiar porque le presionemos, a veces, es peor, por el orgullo que nos esclaviza.

El amor bueno es aquel que sin palabras hace. Y el que lo hace es porque lo siente, porque su filosofía de vida o religión le ha enseñado a amar de forma incondicional. Porque tenemos que comprende que todos tenemos defectos, grandes miedos, grande complejos o traumas; vivimos a la defensiva, esquivando golpes muchas veces imaginarios, pero el buen amor se reconoce cuando nos calma, nos consuela, cuando no nos exige nada que no podamos hacer, cuando privándonos de algo, nos sentimos bien y contentos. Cuando viendo sonreír a una persona enferma, aprendemos una gran lección: a reír nosotros también cuando nos lleguen los momentos difíciles, si es que llegan.

El amor malo hacia nuestros semejantes se llama EGOÍSMO y ORGULLO. Cuando, siendo espíritas que, supuestamente, sabemos más de “amor”, “caridad” y “comprensión”, decimos que nos tenemos que amar y perdonar, de boca para fuera. Cuando no somos capaces de privarnos de alguna cosa y poder así apadrinar a un niño necesitado, o hacer cualquier otra cosa buena que suponga esfuerzo o voluntad; pero, eso sí, seguiremos hablando de amor. De haz lo que yo digo y no lo que yo hago. Porque el ser humano es un gran estratega; ¡habla mucho y hace poco!

El amor bueno de un amigo o amiga, es aquel que, sabiendo como somos de imperfectos, nos acepta sin más. Aquel que cuando ve que vamos a cometer un error nos previene con cariño, sin ninguna actitud de superioridad. El amor bueno es cuando puedes abrirle el corazón a tu amigo o amiga, sabiendo que te oirá, te entenderá, pero nunca te va a decir lo que tú quieres escuchar, sino aquello que él o ella  piensa que tú necesitas. El amor bueno entre amigos es dar sin esperar nada a cambio, por el placer de dar o compartir.

El amor malo entre amigos es aquel que te exige, el que te presiona para que seas como ellos quieren que seamos, sin aceptarnos tal como somos. El amor malo de un amigo o amiga, es el que hiere cuando no tolera ni consuela; cuando, sabiendo lo mal que lo puedas estar pasando, es incapaz de pronunciar una palabra afectuosa, cuando nuestra viga nos impide ver la paja en el ojo ajeno.

El amor malo hacia nosotros es cuando no respetamos el cuerpo que Dios nos ha prestado, y lo envenenamos con el tabaco y, peor aun, cuando sabiendo que es un suicidio lento, se sigue fumando, bebiendo y haciendo otras barbaridades. El amor malo para con nosotros es el instinto de auto-destrucción, muchas veces por traer con nosotros un gran sentimiento de culpa o inferioridad, y  utilizar  medios como el alcohol, las drogas, el mal uso del sexo y sus aberraciones. La sensualidad enfermiza. Cuando comemos a reventar, llenando nuestro cuerpo de grasas y toxinas. Cuando nos destruimos por dentro, con pensamientos pesimistas, victimistas, degradantes, que enferman el organismo. Cuando, en general, no le cuidamos, pensando que de algo hay que morir, pero cuando esa hora llega, la agonía y la angustia nos sobrepasan y sentimos arrepentimiento de aquello que hicimos mal con nuestro cuerpo.

El amor bueno hacia nosotros mismos es aquel que, sabiendo que este cuerpo no nos pertenece, lo cuidamos lo mejor que podemos. Es el que aprendió de la Ciencia que nuestra mente puede enfermar el organismo, somatizándolo en diversas enfermedades, y cuida de tener en orden su casa mental; se esfuerza en tener buenos pensamientos, una vida ordenada y sana. El amor bueno para con nosotros mismos, es el respeto que nos debemos, para poder respetar a los otros; es la lucha por vencer los miedos; es la necesidad de ser auténticos, mostrando, no lo que queremos que los demás vean en nosotros, sino lo que somos en realidad. El amor bueno es aprender a querernos más, y nos queremos más, cuando sabemos más de nosotros y, al aceptarnos como somos, buscamos la forma de superarnos.

     “Un hombre iba andando por un camino pedregoso, con los pies cansados y heridos. Atravesaba un bosque inmenso, perdido en un lugar remoto. Hasta allí iba a llegar, porque tenía una pregunta muy importante que hacerle al hombre más sabio de aquellas tierras. Una vez que lo encontró, él sabio lo miro a los ojos y le dijo: siéntate hijo mío, sé que estás cansado, hambriento y sediento…Pero – dijo el caminante -, necesito hacerle una pregunta.

     No te preocupes, hay tiempo para todo, ahora tienes que calmar tus necesidades físicas, luego hablaremos – Pero el caminante estaba ansioso por consultar al sabio, y no le importaba no comer ni beber. El sabio, percibiendo su angustia, le dijo: ¿crees que lo que me vas a preguntar es tan importante que el mundo se pueda desvanecer, y no tengamos unos minutos para rehacer tus fuerzas, antes de recibir lo que tú crees que yo te sabré decir? Con poco convencimiento, comió y bebió rápido, casi atragantándose, porque la ansiedad lo devoraba.

Isabel Porras ( Isy )

     Bien, le dijo el sabio, cuéntame tu problema. El caminante hablaba a borbotones, lamentándose de su mala suerte, pero el sabio, por ser sabio, lo escuchaba con calma prestando atención a todas sus palabras. El caminante le dijo: necesito encontrar a alguien que me ame, necesito encontrar el amor. Llevo años caminando buscándolo, sin encontrarlo; ¿por qué soy tan desdichado? ¿Por qué Dios no me permite ser amado? Estoy solo porque nadie me ama. El sabio cerro lo ojos unos instantes y los abrió para mirarle fijamente, y después le respondió con mucha calma, con mucho amor en sus palabras: Hijo mío, hay un Ser inmensamente Bueno y Justo que te ama: es Dios. Has dado muchas vueltas y has gastado mucho tiempo y energías buscando lo que no está fuera, sino dentro de ti. El amor esta en nosotros, a nosotros nos cabe despertarlo, porque amándonos a nosotros mismos, sabremos y podremos amar a los demás, sino, ¿de qué forma sabríamos lo qué es el amor, sino lo reconocemos en nosotros? Busca dentro de ti, encuentra el amor que hay en ti, despiértalo y dalo a tus semejantes, sin esperar ser amado, pero te sentirás el ser más feliz del mundo, porque recibirás en la medida de lo que des de ese amor tuyo.”

     Las consecuencias del buen amor y del mal amor, las comprenderemos, si reflexionamos seriamente sobre qué clase de amor sentimos o demostramos. El buen Amor viene de Dios, el mal amor, es la consecuencia de nuestra inferioridad, pero todo se puede cambiar y mejorar. Todo es imponernos la disciplina de amarnos y amar a los demás, ¡pero de verdad!

- Isy -                                                                                                                                                                              
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CARNAVAL

                                      


                      Por Emmanuel / Psicografia de Chico Xavier
    Ningún espíritu equilibrado con el buen sentido que debe presidir la existencia de las criaturas, puede hacer apología de la locura generalizada que adormece las conciencias en las fiestas carnavalescas.
    Es lamentable que en la época actual, cuando los conocimientos nuevos felicitan la mentalidad humana, fortaleciendo la llave maravillosa de sus elevados destinos, desprecintándole las bellezas y los objetivos sagrados de la Vida, se verifiquen excesos de esa naturaleza entre las sociedades que se pavonean con el título de civilización. En cuanto los trabajos y los benditos dolores, generalmente incomprendidos por los hombres, les conforman el carácter y los sentimientos, prodigando con generosidad los beneficios inapreciables del progreso espiritual, la licenciosidad de esos días perjudiciales opera en las almas indecisas y necesitadas del amparo moral de los otros espíritus más esclarecidos, la reminiscencias de animalidades que solo los largos aprendizajes hacen desaparecer.
    Hay en esos momentos de indisciplina sentimental el largo acceso de las fuerzas de la oscuridad en los corazones, y a veces, toda una existencia no basta para realizar las reparaciones necesarias por una hora de insania y de olvido del deber.
    En cuanto que  hay miserables que extienden la manos suplicantes, llenos de necesidades y de hambre, sobran las abundantes contribuciones para que los salones se adornen y se intensifique el olvido de las obligaciones sagradas por parte de las almas cuya evolución depende del cumplimiento austero de los deberes sociales y divinos.
Acción altamente meritoria sería la de emplear todas los fondos empleados en semejantes festejos, en la asistencia social a los necesitados de pan y de cariño.
     Al lado de los mascarados de la pseudo-alegría, pasan los leprosos, los ciegos, las criaturas abandonadas, las madres afligidas y sufridoras. ¿Por qué posponer esa acción necesaria de las fuerzas conjuntas de los que se preocupan de los problemas nobles de la vida, a fin de que se transforme lo superfluo en la migaja bendita del pan y del cariño que será la esperanza de los que lloran y sufren?. Que nuestros hermanos espíritas comprendan semejantes objetivos de nuestras sencillas opiniones, colaborando con nosotros, dentro de sus posibilidades, para que podamos reconstruir y reedificar las costumbres para el bien de todas las almas.

Es incontestable que la sociedad puede, con su libre albedrío colectivo, exhibir lo superfluo y los lujos carnavalescos, pero, mientras haya un mendigo abandonado cerca de su fausto y de su grandeza, ella solo podrá proporcionar con eso un elocuente  testimonio de su miseria moral.
(Psicografado por Chico Xavier en julio de 1939 / Revista Internacional de Espiritismo, janeiro de 2001).

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